{"id":206,"date":"2017-03-19T09:36:08","date_gmt":"2017-03-19T15:36:08","guid":{"rendered":"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/?p=206"},"modified":"2017-06-07T10:59:17","modified_gmt":"2017-06-07T16:59:17","slug":"juguemos-al-tiempo-perdido","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/juguemos-al-tiempo-perdido\/","title":{"rendered":"JUGUEMOS AL TIEMPO PERDIDO"},"content":{"rendered":"<div class=\"card\">\n<div class=\"card-block\">\n<h3 class=\"card-title text-center\"><span class=\"h7s-orange\">JUGUEMOS AL<\/span> TIEMPO PERDIDO<\/h3>\n<p class=\"card-text\">Cuando sali\u00f3 de prisi\u00f3n luego de estar encerrado durante m\u00e1s de diez a\u00f1os por delitos diversos se encontr\u00f3 de pronto con una libertad que lejos de cautivarlo le pon\u00eda los pelos de punta. Su mujer lo hab\u00eda dejado para irse como inmigrante ilegal con los hijos hacia el Norte, y la peque\u00f1a casa donde siempre vivieron estaba hoy en poder del abogado que tuvo su caso por todo el tiempo, para responder por honorarios profesionales. Tuvo entonces que refugiarse, sin pedir permiso y como una especie de invasor de los que hoy se estilan, en el cuchitril donde se alojaba su \u00fanico pariente vivo: No\u00e9, el que reparaba zapatos y hoy tambi\u00e9n ejerc\u00eda labores de brujo; y esto \u00faltimo le daba mucho m\u00e1s ingreso porque en tiempos de penuria y de inseguridad casi todo el mundo quiere ir a hacerles preguntas a los esp\u00edritus escondidos.<\/p>\n<p class=\"card-text\">No\u00e9 lo recibi\u00f3 como si \u00e9l fuera mensajero de alg\u00fan poder que se hac\u00eda sentir sin darse a conocer. \u00c9l pronto percibi\u00f3 que No\u00e9, su primo segundo, estaba trat\u00e1ndolo como si fuera su hermano, y como nunca tuvo hermanos tal sensaci\u00f3n se le hac\u00eda especialmente inefable. As\u00ed se lo dijo un domingo con sabor a canela disuelta en caf\u00e9:<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;L\u00e1stima que no te conoc\u00eda antes, No\u00e9, porque quiz\u00e1s me hubieras ense\u00f1ado el buen camino.<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;\u00bfYo? \u00bfC\u00f3mo cres, hombre? Yo ando casi siempre en malas compa\u00f1\u00edas\u2026<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;Nunca te he visto con nadie sospechoso.<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;Es que la gente con la que ando no se mira. Son puras sombras\u2026 A la gente le gustan las sombras, y paga por tenerlas a su alrededor. Yo s\u00f3lo soy un arriero de sombras\u2026<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;Bueno, pues all\u00e1 vos. Yo lo que te digo es que vengo de conocer las verdaderas sombras, y eso es lo que quiero olvidar. En serio, hermano.<\/p>\n<p class=\"card-text\">Cuando pronunci\u00f3 la palabra hermano, No\u00e9 se cubri\u00f3 el rostro con los dedos crispados.<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;\u00a1Se me hizo, se me hizo! \u2013exclam\u00f3, con voz enternecida.<\/p>\n<p class=\"card-text\">Y en ese instante se le acerc\u00f3 para abrazarlo, como si acabara de encontrar lo que andaba buscando desde siempre.<\/p>\n<p class=\"card-text\">\u00c9l se sinti\u00f3 tocado por una fuerza superior:<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;\u00a1Gracias, mano!<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"card\">\n<div class=\"card-block\">\n<h3 class=\"card-title text-center\"><span class=\"h7s-orange\">EL MORRAL<\/span> DE JIBOA<\/h3>\n<p class=\"card-text\">Las orqu\u00eddeas se multiplicaban en las ramas de los morros sin que nadie hiciera nada para que eso ocurriera. Al menos nadie que tuviera identidad humana reconocible. Desde su m\u00e1s remota infancia ven\u00eda transitando, en caminos de tierra o en rutas de nostalgia, por aquellas extensiones de tierra generosa, y el hecho del florecimiento multiplicado en los ramajes no ten\u00eda para \u00e9l ninguna connotaci\u00f3n extraordinaria. Era lo normal en aquel ambiente durante la temporada veraniega, como si las orqu\u00eddeas silvestres tuvieran nexos familiares con la fresca y soleada libertad del aire que correteaba por los alrededores.<\/p>\n<p class=\"card-text\">Ahora regresaba a la casa patronal en el centro de la prominencia rocosa que estaba junto al l\u00edmite con la propiedad vecina, muy cerca ambas del caudal del r\u00edo Lempa y al pie del cerro casi despoblado de vegetaci\u00f3n que estaba en el costado. Cruz\u00f3 la puerta de golpe y de inmediato estuvo junto a la bodega donde se guardaban todos los aperos de trabajo, incluyendo desde luego las monturas, las riendas, las espuelas, los lazos\u2026<\/p>\n<p class=\"card-text\">Pens\u00f3 entonces en Lucero, el caballo que estaba ah\u00ed, en el corral, siempre dispuesto a salir trotando por los potreros y los morrales, hasta llegar al cant\u00f3n vecino, Los Arracados, donde viv\u00eda aquella cipota de ojos azules cuya imagen nunca desapareci\u00f3 de su mente, aun en los tiempos m\u00e1s absorbentes de sus distintas ausencias.<\/p>\n<p class=\"card-text\">Sinti\u00f3 de pronto que todo aquello hab\u00eda sido una odisea de todos los colores imaginables, pero sin perder en ning\u00fan momento el destello vagabundo de aquellos ojos, que ahora viv\u00edan en muchas de sus historias escritas, como si hubieran encontrado su destino natural. Entr\u00f3 en la bodega, y todo estaba exactamente igual. Eso le produjo una ansiedad inesperada. \u00bfSignificaba que Lucero se hallaba ah\u00ed nom\u00e1s, en el corral de siempre?<\/p>\n<p class=\"card-text\">No se anim\u00f3 a ir a comprobarlo, y en cambio se dirigi\u00f3 hacia la casa patronal, que estaba rodeada por una especie de cintur\u00f3n tendido de piedras r\u00fasticas y ten\u00eda enfrente un amate que parec\u00eda haber nacido del tama\u00f1o actual. Se detuvo ante la puerta central que ten\u00eda sobre el borde superior el sencillo grabado a color y enmarcado en madera limpia de un santo de cuyo nombre nunca pudo acordarse. Pero esa imagen ya hab\u00eda encontrado identidad entre sus devociones presentes: era San Francisco de As\u00eds rodeado de su familia de seres de los montes.<\/p>\n<p class=\"card-text\">\u00bfEntrar\u00eda o no entrar\u00eda? El dilema no dur\u00f3 nada: empuj\u00f3 la puerta, que en verdad estaba ligeramente entreabierta, y pas\u00f3 al interior. Como ven\u00eda ocurri\u00e9ndole desde que inici\u00f3 su traves\u00eda despu\u00e9s de cruzar el r\u00edo Lempa, todo se hallaba en su sitio. Y al estar en aquel espacio que era el de la intimidad posible se hizo mentalmente la pregunta obligada:<\/p>\n<p class=\"card-text\">\u201c\u00bfQu\u00e9 significa el tiempo, si la voluntad de cruzarlo en la direcci\u00f3n preferida puede tomar cuerpo en el momento menos pensado?\u201d<\/p>\n<p class=\"card-text\">Y entonces tuvo el impulso irrefrenable de volver a la vegetaci\u00f3n m\u00e1s cercana, que se extend\u00eda al s\u00f3lo descender el promontorio de laja donde estaba ubicada toda la edificaci\u00f3n principal. Iba de camino cuando una presencia le hizo detenerse con sobresalto: s\u00ed, ah\u00ed estaba Lucero, ensillado para hacer el paseo de siempre. Y cuando se le acerc\u00f3 se dio cuenta de que el caballo era s\u00f3lo una brillante nubecilla de polvo. El de entonces se hab\u00eda quedado vagando entre los morros vecinos, con la alegr\u00eda de los esp\u00edritus libres.<\/p>\n<p class=\"card-text\">Se apur\u00f3 a bajar para acercarse a las orqu\u00eddeas florecientes entre los brazos de los morros. Y como el morral ven\u00eda de un invierno copioso, todas sus energ\u00edas creadoras se hallaban en acci\u00f3n. \u00c9l se introdujo entre los follajes como si lo hiciera entre las estructuras simb\u00f3licas de un templo que no ten\u00eda ning\u00fan temor a encontrarse a merced de los elementos terrestres y astrales. De repente, sin embargo, lo que era una floraci\u00f3n perfectamente natural y previsible se le convirti\u00f3 en un misterio anhelante. Las orqu\u00eddeas no s\u00f3lo estaban en los ramajes de afuera sino tambi\u00e9n en los ramajes de adentro. Y como a ellas, les ocurr\u00eda lo mismo a la tierra y al aire. Mientras se alejaba hacia el r\u00edo para cruzarlo y volver al diario vivir, se fue dando cuenta de que estaba entendiendo por fin el significado del tiempo, su gu\u00eda inseparable\u2026<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"card\"><img data-attachment-id=\"55\" data-permalink=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/en\/album-de-libelulas-171\/pluma\/\" data-orig-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/pluma.png\" data-orig-size=\"500,600\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"pluma\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/pluma-250x300.png\" data-large-file=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/pluma.png\" loading=\"lazy\" class=\"img-responsive aligncenter wp-image-55 size-full\" src=\"http:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/pluma.png\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/pluma.png 500w, https:\/\/7s.laprensagrafica.com\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/pluma-250x300.png 250w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/div>\n<div class=\"card\">\n<div class=\"card-block\">\n<h3 class=\"card-title text-center\"><span class=\"h7s-orange\">MISI\u00d3N DE<\/span> LA CENIZA<\/h3>\n<p class=\"card-text\">Su vida en familia fue siempre entra\u00f1able y distante a la vez. Estaba y no estaba entre los suyos, como en un juego de im\u00e1genes que se encend\u00edan y se desvanec\u00edan al mismo tiempo.<\/p>\n<p class=\"card-text\">Un d\u00eda de tantos, lleg\u00f3 la hora de sacudir todos los lazos. No ten\u00eda que decirle nada a nadie, porque a nadie pod\u00eda importarle. Bueno, salvo a ella, a la To\u00f1a, que hab\u00eda guardado en su tumbilla sus primeros manuscritos inocentes.<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;To\u00f1ita, ya no vas a verme.<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;\u00bfPor qu\u00e9, ni\u00f1o?<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;Porque me voy.<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;\u00bfY para\u00b4onde?<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;A gozar del aire.<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;Ummm\u2026 eso est\u00e1 feyo. \u00bfNo ser\u00e1 que se quiere horcar de una viga?<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;Ah, To\u00f1ita, c\u00f3mo vas a crer. Si a m\u00ed me gusta la vida. Y si est\u00e1 ensalivada, mejor, jaj\u00e1.<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;Ah, ya caigo: se va a dormir en una sola cama con alguna cipota sin estrenar.<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;\u00a1To\u00f1ita!&#8230; \u00bfQu\u00e9 com\u00e9s que adivin\u00e1s?<\/p>\n<p class=\"card-text\">La verdad era que no hab\u00eda nada de aquello por ahora. Aunque si se daba algo as\u00ed pues tampoco iba a hacerme el desentendido. En verdad lo que quer\u00eda era \u201cgozar del aire\u201d de una manera muy personal, que quiz\u00e1s nadie entender\u00eda del todo. Bueno, tal vez la To\u00f1a.<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;Mir\u00e1, To\u00f1ita, a ver si me ense\u00f1\u00e1s uno de los papeles m\u00edos que ten\u00e9s guardados en tu tumbilla\u2026<\/p>\n<p class=\"card-text\">La To\u00f1a volvi\u00f3 a ver hacia otra parte, como si no le estuvieran hablando a ella. Sent\u00ed de pronto una apretura en el pecho. Ella se explic\u00f3 en un hilo de voz:<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;Comenz\u00f3 un incendio y se quem\u00f3 la tumbilla.<\/p>\n<p class=\"card-text\">Tuvo entonces una reacci\u00f3n inesperada: por dentro se le desat\u00f3 un incendio y en unos segundos todo el pasado familiar se hizo ceniza. Ahora s\u00ed ya pod\u00eda gozar del aire a plenitud. Los nudos estaban deshechos para siempre. A su alrededor los rostros de los padres y de los hermanos sonre\u00edan.<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;\u00a1Gracias, To\u00f1ita, me diste en el clavo!<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;Ah, muchachito inocente, \u00bfno te hab\u00edas dado cuenta?<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;\u00bfDe qu\u00e9?<\/p>\n<p class=\"card-text\">&#8211;De que Dios tarda pero nunca olvida.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUGUEMOS AL TIEMPO PERDIDO Cuando sali\u00f3 de prisi\u00f3n luego de estar encerrado durante m\u00e1s de diez a\u00f1os por delitos diversos se encontr\u00f3 de pronto con una libertad que lejos de cautivarlo le pon\u00eda los pelos de punta. 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