«Crear mi propio negocio siempre fue mi sueño de infancia»

¿Qué la motivó a fundar su propio negocio?

Siempre fue mi sueño de infancia. Al crecer, me concentré en buscar oportunidades laborales y tuve varios empleos, pero al quedarme sin uno, vi la gran oportunidad de retomar mi meta de pequeña.

¿Qué cosas tendría que repetir para asegurarse de que a estar exactamente en esta misma situación?

Formación continúa, ser autodidacta e innovar en cada regalo y decoración.

¿Qué aprendió de su peor fracaso?

A ser más precavida al momento de realizar un nuevo proyecto. Cada fracaso me ayuda a mejorar en los detalles administrativos, el servicio al cliente y en mi producto terminado.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?

Darle vida a mi marca y ser reconocida por mis clientes nacionales e internacionales.

¿Cuál es su posesión más preciada?

No tengo una posesión material, pero tengo mi versatilidad como aliada para poner en marcha mis ideas.

¿Dónde y cuándo es feliz?

En mi pequeño taller. Ese espacio me llena de satisfacción y supera mis expectativas.

¿Qué le hace falta para estar lista?

Más apoyo de las instituciones que direccionan el camino del emprendimiento en El Salvador.

«Trato de mantenerme lo más tranquila posible durante la mayor parte del día»

¿Cuál es su rutina para escribir?

Escribo las primeras líneas en mi teléfono, porque siempre las ideas me caen cuando voy de camino a casa. Dejo reposar por días (o semanas) mis líneas, y luego ya me siento con cuaderno en mano a completar todo. No me exijo escribir x cantidad de textos al día, sino que estar segura que lo que escribí es sincero, crudo y mío.

¿Cuántos libros ha leído en lo que va del año?

2020 lo he iniciado con cuatro libros, tres de ficción y uno de no ficción.

Si su epitafio fuera un verso, ¿cuál sería?

It is what you fear.

I do not fear it: I have been there.

Sylvia Plath

¿Qué podría hacer que no esté haciendo?

Estudiar algo nuevo. Podría estar estudiando historia o filosofía.

¿Cuál es su estado mental más común?

Tranquilidad. Trato de mantenerme lo más tranquila posible durante la mayor parte del día (aunque la realidad nacional y mis trajines diarios puedan arruinarlo).

¿Quién le habría gustado ser?

Una novelista británica de la época victoriana, como George Eliot, Charlotte Brontë o Elizabeth Gaskell.

Si pudiera cambiar un problema en el mundo, ¿cuál sería?

La falta de acceso a educación de calidad en niños, niñas y adolescentes en condiciones vulnerables. La educación tiene el poder de cambiar vidas, y estoy cien por ciento segura de esto, pues yo soy una de esas niñas a quien tener acceso a la educación cambió su vida y la de mi familia por completo.

La lucha por los bosques del Quiché

Fotografías de Èlia Borràs / Augusto Magaña

En Guatemala conviven dos visiones contrapuestas sobre los recursos naturales. La del Estado, que los ve como un recurso al que hay que sacarle rentabilidad económica, y la de los pueblos indígenas, que creen que el medio ambiente es una fuente de vida que se tiene que preservar y defender.

En el departamento del Quiché, en el noroccidente del país, las organizaciones indígenas hace años que luchan contra la concesión de licencias para la tala de árboles. Una lucha que ha costado a las organizaciones sociales amenazas e incluso el exilio de una de sus líderes, Lolita Chávez, una de las fundadoras del Consejo de Pueblos K’Iche’ (CPK), una organización en defensa de los derechos de los pueblos indígenas que nació en 2009

Las consecuencias de la deforestación son muy visibles en el Quiché. «Estamos en temporada de lluvia y es como si estuviéramos en verano. La lluvia ha sido irregular. Eso se debe a la tala inmoderada de árboles», asegura el alcalde de Santa Cruz del Quiché, José Francisco Reyes Pérez. La falta de lluvia ha secado el principal sustento de la población rural guatemalteca: la milpa. Desde el CPK señalan que los nacimientos de agua cercanos a la cabecera del departamento se han secado. También ha cambiado el clima frío que caracterizaba a esta región montañosa, la cual se ha vuelto más calurosa con los años.

Pero desde las instituciones la respuesta siempre es la misma: todo se hace dentro de la ley. En total, el Instituto Nacional de Bosques (INAB) ha autorizado 87 licencias para la tala de árboles en el Quiché. Según el director regional de la institución, Byron Palacios, las licencias no son el problema, ya que en el Quiché la gran mayoría de estos permisos son para áreas de bosque muy pequeñas, de unos 10,000 a unos 20,000 m2. Además, estos permisos se dan solo a los propietarios de las tierras, nunca a empresas, apunta Palacios.

Sin embargo, no siempre son los propietarios los que talan los árboles, sino empresas o terceras personas que pagan a los poseedores de estas licencias para poder explotar sus terrenos. «Hicimos un convenio con un señor: yo le vendí los árboles y el INAB me ayudó a sembrar los pinos», aclara Manuel Batz, el propietario de un terreno que forma parte del Programa de incentivos forestales para poseedores de pequeñas extensiones de tierra (PINPEP), que gestiona el INAB.

Se trata de un terreno empinado y un poco más pequeño que un campo de fútbol. Solo se ven pinos que a duras penas superan los dos metros de alto. Es un rectángulo caluroso y soleado, rodeado por un bosque frondoso y oscuro. El propietario explica que los pinos los habían plantado hace dos años, como parte del programa al que está inscrito. El incentivo que le dan apenas le alcanza para mantener el terreno, afirma Batz, pero aún así no se arrepiente de haber talado los árboles, ya que en unos quince años los pinos que ha plantado valdrán entre 1.500 y 2.000 quetzales cada uno (entre 190 y 260 dólares, aproximadamente). El propietario deja claro que al principio él no quería perder sus árboles, pero que fue la persona que le ofreció el dinero a cambio de la leña quien le sugirió apuntarse al programa del INAB para que pudiera reforestar su terreno. «Pienso volver a hacer negocio con el INAB: que me extienda una licencia o habrá alguna empresa que me compre los pinos y se repite el proceso. El terreno para mí es oro», resalta.

Según un estudio del Sistema de Información Forestal de Guatemala (SIFGUA), el país centroamericano exporta casi 600 millones de dólares en productos forestales. En el departamento del Quiché hay registradas 18 industrias forestales, mientras que no hay ningún vivero forestal. Además, el país produce principalmente pino, la misma especie que el INAB promueve para reforestar los bosques del Quiché y el principal producto forestal de la región, según el mismo estudio de SIFGUA.

Cuando la marcha del Día de los Pueblos Indígenas llega frente a la sede del INAB, las más de 150 personas que participan en la manifestación rodean al director regional de la institución, que ha salido a la calle a recibirles. El encuentro entre manifestantes y representantes del INAB es tenso. Un miembro del CPK grita: “el INAB ya no tendría que estar aquí” y la gente contesta con gritos de “¡fuera, fuera!”, mientras Palacios frunce el ceño.

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¿QUIÉN TIENE LA CULPA DE LA DEFORESTACIÓN?

En la última marcha del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, que se celebra cada 9 de agosto, unos 150 indígenas k’iche’ se dirigieron a la sede del INAB en Santa Cruz del Quiché, la cabecera departamental. Ahí entregaron un documento en el cual pedían que se dejase de adjudicar licencias para la tala de árboles en el Quiché, una región cuyo nombre significa «muchos árboles» en lengua maya.

Una de las primeras en tomar el megáfono para invitar a las personas del municipio a participar en la manifestación fue Sebastiana Par, una de las nuevas dirigentes del CPK. Tiene solo 38 años, pero en su voz y en sus ojos se presiente una sabiduría ancestral. Es guía espiritual, alcaldesa comunitaria y desde hace un tiempo también forma parte de la dirección del CPK. «A raíz de que conocí a Lolita fue que me involucré en el consejo», recuerda Par. Fueron sus mismas compañeras las que le propusieron entrar a formar parte de la dirección del CPK, pues «sentían bastante la ausencia de Lolita«.

Esta es la primera manifestación que convocan desde que Lolita se fue del país en 2017, tras haber sido perseguida por hombres armados que protegían un camión maderero al que miembros del CPK habían retenido. Según la organización son demasiados los camiones que salen de la ciudad cargados de madera. Sobre todo porque en 2011 se celebró en las 97 comunidades del municipio una consulta en la que 28.000 personas votaron en contra del desarrollo de megaproyectos hidroeléctricos, mineros y madereros en la región.

Este tipo de consultas están respaldadas por el Convenio 169 de la OIT, que el Estado de Guatemala ratificó en 1996. Pero el CPK asegura que no se ha respetado el resultado de su consulta, ya que siguen otorgando licencias para la tala de árboles. «Cuando hacemos consultas no le dan seguimiento. Estamos en un Estado racista y excluyente, esa es la sencilla razón», argumenta Sebastiana.

El INAB, sin embargo, defiende que ellos se ciñen a lo que dice la Ley Forestal. El director regional de la institución asegura que el gran problema de Guatemala es que el 81% de la población consume leña y en el mayor de los casos la recogen directamente ellos del bosque, de una forma desordenada y sin mecanismos de reforestación. Un argumento que no convence a las organizaciones indígenas.

Cuando la marcha del Día de los Pueblos Indígenas llega frente a la sede del INAB, las más de 150 personas que participan en la manifestación rodean al director regional de la institución, que ha salido a la calle a recibirles. El encuentro entre manifestantes y representantes del INAB es tenso. Un miembro del CPK grita: «el INAB ya no tendría que estar aquí» y la gente contesta con gritos de «¡fuera, fuera!», mientras Palacios frunce el ceño. «Tenemos que tener claro que los bosques los usamos todos», les responde Palacios, quien también los cuestiona con un ejemplo: «Esos carteles que ustedes traen… ¿de dónde viene ese papel?». Los manifestantes responden con gritos y abucheos. «¡Renuncie! ¡Qué vergüenza!», le grita un hombre de la multitud.

Protesta. La marcha del Día de los Pueblos Indígenas en Santa Cruz del Quiché encabezada por una pancarta del CPK.

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CAMBIAR LA LEY PARA FRENAR LA SEQUÍA

Tanto el alcalde como las organizaciones indígenas coinciden en que para frenar la deforestación hay que modificar la Ley Forestal, para evitar que se sigan dando más licencias para la tala de árboles. Esta es una de las peticiones de la marcha del Día de los Pueblos Indígenas, que termina en la sede de la Gobernación Departamental del Quiché. Frente a los manifestantes, el Gobernador, Carlos Samayoa, prometió llevar la petición ante el presidente y también ante el Congreso: «La ley hace mucho que se aprobó y creo que es hora que se actualice», aseguró.

Sin embargo, el INAB cree que la Ley Forestal ha funcionado desde su aprobación en 1996. «En la década de los noventa, Guatemala perdía unas 130.000 hectáreas de bosque al año; mientras que hoy en día esta pérdida está por debajo de las 20.000 hectáreas anuales», destaca Palacios. El director regional del INAB achaca esta reducción de la deforestación a los programas de incentivo forestal, como el que tiene y defiende Manuel Batz. Solo en el Quiché invierten unos 67 millones de quetzales al año en estos programas (más de ocho millones y medio de dólares), que benefician a unas 400.000 familias, según el INAB.

Pero las organizaciones indígenas como el CPK aseguran que el mal ya está hecho y que no se frenará las consecuencias de la tala hasta que el INAB no deje de conceder licencias. El alcalde de Santa Cruz del Quiché también considera que se están extendiendo licencias para la tala de árboles sin supervisión y asegura que detrás de ellas no hay personas individuales, como defiende el INAB, ya que «cualquier persona necesita coordinarse con una empresa para botar los árboles y llevarse la madera en camiones».

Dirigente. Sebastiana Par, autoridad indígena y miembro del Consejo de Pueblos K’iche’.

Días después de la manifestación organizada por el CPK, visitamos junto a Sebastiana Par una de las comunidades del municipio que ella asegura que están más afectadas por la tala. Ahí nos encontramos con vestigios de que se habían talado árboles: varios tocones donde antes hubo pinos y un suelo cubierto completamente por aserrín, con cortezas y ramas tiradas. «Antes aquí era muy oscuro el bosque y ahora ya no, porque hay menos árboles y los que hay son nuevos», apunta Par.

En el terreno aún quedan algunos pinos de pie, pero se les han cortado las ramas y marcado con una equis, listos para ser talados. En el camino hay varias trozas apiladas e incluso vemos que en una de las casas de la comunidad hay unas tablas de madera secándose contra un muro. En un momento, un señor aparece por el camino. Su nombre es Miguel Ángel y empieza a contar que su milpa se está muriendo porque no hay agua. Este hombre asegura que es culpa de que se está talando demasiados árboles, pues eso está provocando que no llueva.

«La defensa de la tierra no debería ser solo una lucha de los indígenas», apunta Par. Pero, aunque las consecuencias de la deforestación la sufre toda la población, los indígenas son los únicos que están luchando frontalmente para detener la catástrofe, al menos en el Quiché. «Aquí así estamos. Tenemos que velar por nosotros mismos», sentencia Par.


*Este reportaje forma parte del proyecto ‘L’Aigua és Vida’, de AlterNativa Intercanvi amb Pobles Indígenes, que ha recibido el apoyo de la Beca DevReporter 2019, impulsada con financiación del proyecto Frame, Voice, Report! de la Unión Europea, LaFede.cat, la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo y el Ayuntamiento de Barcelona.

«La felicidad nunca es absoluta y permanente»

¿Qué la llevó al mundo de la fotografía?

Siempre me gustaron las artes. Un día fui a un recital de piano en el Centro Nacional de Artes y solo recuerdo ver una cámara impresa pegada en una puerta, fue en noviembre del 2013, en ese instante decidí aprender fotografía. Al siguiente año fui la primera en inscribirme al curso de fotografía y lo gracioso fue que me aceptaron sin tener una cámara.

¿Qué es lo que más disfruta de su trabajo?

Creo que, a mis 26 años, no he trabajado nunca. Como leí en algún lado: «Si lo disfrutas, no es trabajo». Solo sé que me divierto haciendo todo el proceso de producción y que al llegar a mi casa quiero editar las mejores fotos del día. No lo veo como mi trabajo, sino como algo que disfruto y que me pagan por hacerlo.

¿En qué se inspira para realizar una fotografía?

Cualquier objeto, tazas de café, un libro, una brújula, contraste de texturas, colores, objetos mundanos. Me gusta pensar en cómo se vería un dedo sosteniendo tres tazas de café, personajes saliendo de un tintero, un dragón de humo o saturno blanco y resplandeciente.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

Soy de las que piensa que la felicidad nunca es absoluta y permanente, sino que se divide en pequeños momentos del día, cuando abrazas a tu amigo, cuando tu mamá te cuenta los chismes de la colonia mientras te hace comida, cuando tu novio te espera en la puerta de su casa. A eso le llamo momentos efímeros y perfectos, eso es felicidad.

¿Cuál es su miedo más grande?

Creer que lo he aprendido todo.

¿Cuál es su posesión más preciada?

Mi primera cámara. Aunque no lo crean es una caja de cartón con un agujero microscópico y la hice en el diplomado de fotografía, es una cámara estenopeica, mejor conocida como pinhole.

¿Qué podría hacer que no esté haciendo?

Podría hacer mosaicos grandes, piezas de cerámica, fotografía analógica. Pero en esta vida al final hay que decidir qué camino o especialidad seguir, allí está el éxito, que te conozcan por algo en específico y no por hacer de todo.

«¿Dónde está el agua, Florentino?»

Fotografías de proyecto ‘El Agua es Vida’

«¡Mire, ahí va el río, entubado! ¡Es una mierda! Allí es pura piedra, ¡mire! Por ahí va el agua en los túneles de Florentino», grita la líder indígena Ana Rutilia Ical mientras llora frente al alambre de púas que prohíbe el acceso al río Cahabón. Un río que ya no es un río. Al menos en este tramo de su caudal, donde el agua pasa por unos canales de cemento que agujerean las montañas de San Pedro Carchá, un municipio de la zona central de Guatemala. Aquí, el color turquesa que caracteriza el Cahabón no existe. Desde la distancia, sólo se distinguen piedras de color marrón.

Ana Rutilia pertenece a la etnia maya q’eqchi‘, una de las más de veinte etnias que conviven en Guatemala, y por eso viste cada día su huipil, un vestido elaborado con bordados propios de la cultura maya, y una trenza color azabache. Para el pueblo q’eqchi‘, el Cahabón no es sólo un río: es una fuente de vida y un lugar ceremonial.

«¿Dónde está el agua?», grita con rabia la líder q’eqchi‘ desde la ventana del coche en el que viaja, mientras este pasa justo delante de una de las centrales de la hidroeléctrica Renace. Le gustaría salir del vehículo para mirar más de cerca lo que han hecho con su río, pero no puede, por motivos de seguridad.

El 2017, Ana Rutilia, abrió un proceso judicial para desmantelar Renace, un megaproyecto que afecta las cerca de 29,000 personas que viven en los alrededores de sus centrales. Además, es una de las hidroeléctricas más grandes de Guatemala y Centroamérica. Se ha encargado de la construcción el multimillonario Florentino Pérez, presidente de la empresa española Grupo ACS (ACS) y del Real Madrid Club de Fútbol. Desde entonces, la líder q’eqchi’ ha recibido amenazas y ha sido víctima de campañas de deslegitimación, por defender el río de sus antepasados.

El Cahabón recorre 195 kilómetros sobre el territorio guatemalteco y abastece de agua a las comunidades que viven aisladas en las montañas del municipio de San Pedro Carchá. Para el pueblo q’eqchi‘ el río también ha sido históricamente un lugar espiritual y quedarse sin este espacio atenta contra la «recreación y la salud mental y física de las personas», asegura Ana Rutilia y añade: «Aquí lo que está en juego es la vida», mientras observa el caudal vacío. Pero, ¿quién se ha quedado con el río Cahabón?

Los propietarios de Renace, las familias Bosch-Gutiérrez y Gutiérrez-Mayorga, dos de las familias más ricas del país, tienen derecho a utilizar el agua del río Cahabón para producir energía durante 50 años. Pero, si bien Renace genera el 16 % de la electricidad que se necesita en el país centroamericano, los habitantes de la zona rural de San Pedro Carchá no tienen luz en casa. Para iluminar sus hogares (hechos de madera y láminas de aluminio) deben utilizar placas solares, los que lo pueden pagar, o velas.

El encargado de construir los túneles que conectan las cuatro fases de Renace ha sido el magnate presidente del Real Madrid. La hidroeléctrica funciona en «cascada», o sea, que el agua que entra en Renace I, pasa por las diferentes fases y vuelve a su caudal natural después de pasar por la sala de máquinas de Renace IV.

El agua se transporta gracias a unos canales de cemento que recorren las montañas tanto por encima como por debajo de la tierra; los cuales fueron obra de la empresa COBRA Instalaciones Hidráulicas, del Grupo ACS de Florentino Pérez, y operan a lo largo de 30 kilómetros sobre el río. Y, tal como indica el único cartel que está escrito en la lengua propia del pueblo q’eqchi‘ aquella zona es «A naajej ain Wank aj Echalar«, que significa propiedad privada. Estas tierras, sin embargo, no siempre han sido propiedad de la hidroeléctrica.

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EL APROVECHAMIENTO DE LA POBREZA
El 83.1 % de la población del departamento de Alta Verapaz (donde se encuentra San Pedro Carchá) vive en la pobreza. Es la tasa más alta de todo el país. Pero lo más preocupante es que el 53.6 % de la población de esta región se encuentra en pobreza extrema, más del doble de la media nacional. Los más afectados son los indígenas, que representan el 93 % de toda la población del departamento. En un contexto como este, donde casi la mitad de la población es analfabeta y la media de escolaridad es de 4 años, las empresas como Renace pueden penetrar fácilmente en el tejido social prometiendo puestos de trabajo, aunque estos sean precarios, y supuestas mejoras en sus condiciones de vida, aunque este progreso no se materialice.

La Procuradoría de los Derechos Humanos (PDH) es la institución estatal encargada de velar por los Derechos Humanos en Guatemala. El delegado departamental de esta institución en Alta Verapaz, Carlos Alberto Guillermo, asegura que los conflictos entre la población q’eqchi’ y la hidroeléctrica comenzaron cuando la empresa les compró parte de sus terrenos. «Existió una manipulación engañosa, porque nunca dijeron que compraban las tierras para hacer una central hidroeléctrica», señala Guillermo.

La empresa les decía que utilizarían aquellos terrenos para lo que siempre se han utilizado: para cultivar maíz, café o cardamomo. Y, además, les cotizaban las propiedades a precios muy superiores a su valor real. Mucha gente vio en la venta de las tierras una oportunidad para salir de la pobreza, pero sin conocer las consecuencias. «Esto, para mí, es lo que yo llamo el aprovechamiento de la pobreza», dice Guillermo.

Renace. El megaproyecto que afecta a las casi 29,000 personas que viven en los alrededores de sus centrales. Es una de las hidroeléctricas más grandes de Guatemala y Centroamérica.

La realidad es que las condiciones de vida de las comunidades de San Pedro Carchá no han mejorado desde la llegada de Renace. Menos de la mitad de la población tiene acceso a agua en sus hogares y en muchas ocasiones ni siquiera hay una fuente pública de agua en la que la gente pueda abastecerse. Y aunque Alta Verapaz es el departamento con más hidroeléctricas de toda Guatemala (hay 32), el acceso a la energía eléctrica es prácticamente nulo en las zonas rurales, donde vive el 75 % de la población de esta región.

La actividad de la hidroeléctrica, además, está afectando la biodiversidad del río Cahabón, ya que sólo dejan pasar el 10 % del agua por el caudal natural. Todo ello a cambio de trabajos precarios, temporales y rotativos, que se van turnando entre las 29 comunidades que se encuentran en lo que la empresa llama su «zona de influencia». Trabajos como dar direcciones con una banderola en los caminos de tierra y piedra de las comunidades de San Pedro Carchá a cambio de aproximadamente 90 quetzales al día (unos 12 dólares). Este medio ha intentado ponerse en contacto con Renace para tener su versión de los hechos, pero al cierre de esta pieza aún no había recibido respuesta. La empresa, sin embargo, asegura en su página web que genera hasta 15,000 puestos de trabajo en la zona y tiene la aceptación de todas las comunidades.

En el fondo del conflicto está el hecho de que la población q’eqchi‘ no fue consultada sobre si querían o no una hidroeléctrica en sus comunidades. El Convenio 169 de la OIT establece en su artículo 32 que los Estados deben consultar a los pueblos indígenas antes de aprobar cualquier proyecto que afecte sus territorios, particularmente si tiene que ver con la explotación de recursos naturales. Este convenio, ratificado por el Estado guatemalteco en 1996, no se cumplió en el caso de Renace. En 2017 Ana Rutilia presentó un amparo ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ), pidiendo la retirada de Renace por no haber consultado al pueblo q’eqchi‘. La CSJ le dio la razón en julio del año pasado, pero aún así la actividad de la hidroeléctrica no se detuvo.

El 83.1 % de la población del departamento de Alta Verapaz (donde se encuentra San Pedro Carchá) vive en la pobreza. Es la tasa más alta de todo el país. Pero lo más preocupante es que el 53.6 % de la población de esta región se encuentra en pobreza extrema, más del doble de la media nacional. Los más afectados son los indígenas, que representan el 93 % de toda la población del departamento.

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ORGANIZANDO LA CONSULTA
Acompañamos a Ana Rutilia hasta Pansamalá, la última de las comunidades de San Pedro Carchá, a la que se llega después de más de cuatro horas en coche por medio de las montañas. La esperan frente a la escuela unas 150 personas, venidas desde diversas comunidades. Hombres con botas de hule manchadas de barro, mujeres con sus bebés en brazos, ancianos, niños y niñas. Todos esperan impacientes las buenas noticias de Ana Rutilia, que ha venido a explicarles la sentencia de la CSJ, la cual obliga al Ministerio de Energía y Minas a hacer una consulta a las comunidades que viven en los alrededores de Renace.

Pero la abogada y líder q’eqchi‘ no se encuentra del todo satisfecha con el resultado de la acción judicial. «Nosotros pedimos que se suspendieran los proyectos hidroeléctricos porque se había v ulnerado el derecho del pueblo q’eqchi‘», subraya. Es por este motivo que Ana Rutilia presentó un recurso de apelación ante la Corte de constitucionalidad (CC), el último estamento del poder judicial guatemalteco. En este recurso piden no sólo que se haga la consulta, sino también que Renace deje de funcionar. La primera vista pública ante la CC se celebró a finales de octubre. A Ana Rutilia la acompañaron representantes de las diversas comunidades que se encuentran en resistencia contra la hidroeléctrica. «Esto no es un juego», nos recuerda la abogada.

Resistencia. A través de la líder Ana Rutilia, las comunidades presentaron un recurso de apelación a la Corte Constitucional en el que pidieron que Renace deje de funcionar.

Así como en Pansamalá, Ana Rutilia hará asambleas en las diversas comunidades de San Pedro Carchá a lo largo del año. En su tiempo libre, visitará las cerca de 400 comunidades del municipio para organizar un consejo de coordinación de la consulta, con representantes de las diversas comunidades, con el objetivo de evitar que el Gobierno y la empresa organicen la consulta a la su manera, como ha ocurrido en otras ocasiones. «Nosotros la diseñaremos y decidiremos quién se sentará en la mesa», señala la líder q’eqchi‘.

En estas reuniones, Ana Rutilia se toma el tiempo de responder a las dudas de la gente. Las asambleas se hacen en lengua q’eqchi‘, pero en todas se distinguen algunas palabras en castellano: amparo, Corte Suprema y Florentino Pérez, a quien la gente de todas estas comunidades señalan como el culpable de la construcción de esta hidroeléctrica. «Aquí lo que está en juego es la vida, no sólo de los seres humanos, sino de todo el pueblo q’eqchi‘», afirma la abogada.


*Este reportaje forma parte del proyecto ‘El Agua es Vida’, de la ONG AlterNativa, que ha recibido el apoyo de la Beca DevReporter 2019, impulsada con financiación del proyecto Frame, Voice, Report! de la Unión Europea, el Ayuntamiento de Barcelona y la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo.

«Puedo hacer mucho por los Derechos Humanos»

¿Qué es lo que más ha aprendido al trabajar con comunidades?

A respetar su cosmovisión de la vida. No imponer procesos y prácticas que no son acordes a su cultura y creencias.

Si fueras a vivir tu vida a tope, ¿de qué sería lo primero de lo que tendría que deshacerse?

De la procrastinación.

¿Qué carrera o negocio consideraría si tuviera que comenzar otra vez?

De pequeño, quise ser arquitecto; luego, veterinario, pero me quedo como abogado, porque desde aquí puedo hacer mucho por los Derechos Humanos

¿Cuál es su posesión más preciada?

No tengo, soy bien desprendido de las cosas.

Si después de muerto debe volver a la Tierra, ¿convertido en qué persona o cosa regresaría?

Me gustaría volver a ser una persona y mantener mi esencia, pero si tuviera que escoger mi nacionalidad, sin lugar a duda volvería a ser salvadoreño.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?

Resiliencia a la vida.

Si pudiera cambiar un problema en el mundo, ¿cuál sería?

La malnutrición en todas sus manifestaciones.

La isla de los baches

Auto parqueado a la orilla de una calle llena de baches
La isla de los baches

Las cifras son contundentes: cada 55 minutos hay un accidente de tránsito en Cuba y cada 13 horas fallece una persona como resultado de ello. Además de la indisciplina vial y la escasa percepción del riesgo, una de las razones que más pesa son las pésimas condiciones de las vías, así lo muestra esta investigación de El Toque en alianza con CONNECTAS, la plataforma líder de periodismo investigativo de la región.

Los datos, aportados por el periódico Granma, el 5 de diciembre de 2019, no distan mucho de los de 2018, año en el que el país tuvo, en promedio, dos fallecidos, 21 lesionados y 29 accidentes cada día, según explicó el coronel Roberto Rodríguez Fernández, Jefe de la Dirección Nacional de Tránsito, en el programa televisivo Mesa Redonda, el 5 de junio del pasado año. Rodríguez Fernández enumeró los rasgos de la situación operativa en el tema accidentes. El primero fue: los “altos niveles de indisciplina vial y escasa percepción del riesgo tanto por peatones como por conductores”, y el segundo: la “deficiente infraestructura vial y de señalización”.

La situación en la Isla suma a lo que según la Organización Mundial de la Salud es un problema de toda América Latina donde cada año, los accidentes en las vías causan la muerte de aproximadamente 154.000 personas. Según la misma organización, la seguridad vial es una asignatura pendiente para muchos gobiernos de la región y un importante problema de salud pública, particularmente para los países de bajos y medianos ingresos.

Según la Ley 109 Código de Vialidad, aprobado por el Parlamento en 2010, “la obligación de proteger y mantener en buen estado las vías” corresponde a “la autoridad administrativa” que las atiende, “de acuerdo con la clasificación basada en su interés socioeconómico”, “y en tal sentido planifica en su presupuesto los recursos requeridos para ello”. ¿Cuál es esta autoridad en cada caso?

Al Ministerio del Transporte (Mitrans) corresponden las vías nacionales; al Consejo de la Administración Provincial del Poder Popular, las provinciales; al Consejo de la Administración Municipal, las municipales; y a la entidad determinada [empresas, otros ministerios, etc.] las vías de interés específico, detalla la legislación.

Aunque no salga en “La letra del año”, (importante ceremonia religiosa de adivinación y pronóstico de los principales temas) o en los horóscopos, la reparación de viales en el país podría ser un tema importante en el año que inicia, a juzgar por el énfasis y la reiteración de ciertas declaraciones según las cuales el gobierno “prevé destinar este año más de 174 millones de pesos al programa vial y ejecutar 31 inversiones fundamentalmente en el sector del turismo, la Zona Especial de Desarrollo Mariel y otras obras de interés económico y social”.

La prensa estatal anunció que se concentrarán esfuerzos en la rehabilitación de autopistas, carreteras y puentes y se atenderá “la necesidad de hacer uso de todas las tecnologías de que dispone el país para el mantenimiento y reparación” de estas arterias. Tal y como evaluó el Presidente, Miguel Díaz-Canel, se tendrán en cuenta “las estrategias locales que puedan ponerse en práctica y permitan dar respuestas desde la comunidad a sus propios problemas”.

Accidente de tránsito en Cuba
Constancia. Cada 55 minutos hay un accidente de tránsito en las calles de Cuba.

7,6 DE CADA 10 CALLES EN REGULAR O MAL ESTADO

De acuerdo con datos ofrecidos por el diario Granma —que usa como fuente Mitrans— la red vial de la Isla “abarca 71.138 km. De ese total, el 24 por ciento se evalúa en buen estado, el 37 por ciento se encuentra en condiciones regulares y el 39 por ciento en mal estado”. O sea, 7,6 de cada 10 calles están en regular o mal estado.

En el programa televisivo Mesa Redonda del 26 de enero de 2012 el entonces director del Centro Nacional de Vialidad, Carlos Bárcena Ramos, manifestó que de las vías de Interés Nacional, el 58 por ciento estaba en buen estado en 2011, con lo cual se comprende que a pesar de los proyectos y esfuerzos declarados y/o acometidos, la picada en ese renglón ha sido indetenible.

Tratándose entonces de una crisis que lleva décadas, la gente común lo ha incorporado a su cotidianidad, como casi siempre sucede entre cubanos, con resignación y humorismo. Al rastrear en Youtube puede encontrarse audiovisuales del último lustro donde los comediantes más populares del momento echan leña a la interminable hoguera de las sendas agujereadas. Uno de ellos comentaba que ya la calle Línea/Avenida 31 de La Habana tiene un escalón más alto que el resto del pavimento, porque cada vez que arriba a la nación un significativo visitante —los dos últimos papas, Barack Obama, etc.— la asfaltan nuevamente, para que pasen por allí, mientras las demás permanecen con sus inamovibles cráteres.

La Habana, que vivió el fasto de sus 500 años con miles de fuegos artificiales, tiene también miles de grietas en sus vías públicas esperando por soluciones. En diciembre de 2018, el semanario Tribuna de La Habana se refería a “las avenidas que presentan la vulnerabilidad de décadas sin mantenimiento”.

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LA “NOVELA” HISTÓRICA

Una búsqueda rápida por la web permite comprobar cómo el asunto de los viales se torna una “novela” en cada territorio cubano. Con más o menos sistematicidad aparecen textos, reveladores de las angustias locales y globales al respecto, de sus causas y consecuencias.

“Si la situación del mal estado de algunas vías principales continúa, a Sancti Spíritus, en lugar de reconocerla por su emblemático río Yayabo, dentro de poco la identificarían como la ciudad de los baches”, se dolía la periodista Xiomara Alsina, el 29 octubre de 2018 en el semanario Escambray.

Ocho meses más tarde, en el propio medio, la reportera Delia Proenza comenzaba otro trabajo de la siguiente forma: “Heridas aquí, heridas allá. Casi siempre largas, sin cicatrizar. Ásperas huellas que hacen brincar los ciclos y vehículos automotores. A veces, oquedades que provocan accidentes; furnias inadvertidas o, en el mejor de los casos, con un palo y un trapo rojo en el extremo superior, colocado a modo de aviso”. Se trataba, obviamente, del mismo perro con distinto collar.

La Habana, que vivió el fasto de sus 500 años con miles de fuegos artificiales, tiene también miles de grietas en sus vías públicas esperando por soluciones. En diciembre de 2018, el semanario Tribuna de La Habana se refería a “las avenidas que presentan la vulnerabilidad de décadas sin mantenimiento, rehabilitación y reconstrucción, debido a las carencias de recursos imprescindibles para asumir un programa de miles de millones de dólares en medio del recrudecimiento del bloqueo impuesto a Cuba por el gobierno de los Estados Unidos”.

El caso de Moa, en la oriental provincia Holguín, es bastante significativo. Siendo un sitio que ha aportado grandes dividendos a la nación, por la riqueza del níquel en su suelo, las circunstancias de vida allí dejan mucho que desear.

En una reunión donde participó el mandatario Díaz-Canel, en septiembre de 2018, la presidenta del Consejo de la Administración Municipal moense, Gisela Mendoza Sierra, señaló que el mal estado de los viales y del fondo habitacional eran precisamente los temas más complejos de la localidad.

Al occidente de la Isla, el artemiseño municipio Bahía Honda vio cómo a inicios de octubre de 2018 le fue retirado el servicio de Ómnibus Nacionales que enlaza con la capital del país porque la carretera se encontraba dañada por el huracán Michael, según denunció en un comentario televisivo la periodista Gisela García Rivero. Curiosamente, reseñaba la analista, Artemisa fue la provincia más beneficiada con acciones de asfaltado en ese año, de acuerdo con datos del Ministerio de la Construcción (Micons), entidad que junto al Mitrans ejecuta obras de este corte.

Angustias similares han experimentado los vecinos de Manzano de Majaguabo, en el municipio santiaguero de San Luis, según narró en carta a Juventud Rebelde Jesús Cabrera Arguelles, el 24 de enero de 2019. Los sendas que unen a la comunidad con otros asentamientos están llenas de huecos, zanjas y desvíos, refería en su misiva el santiaguero.

Y agregaba: «Pobres de los operados y enfermos que por necesidad deben ser trasladados por allí […]. Parte de esa odisea ocurre en el tramo de San Luis hasta el central Chile, donde único se observa lo poco que queda del pavimento de antaño. El resto del recorrido hasta el Paraíso y más, casi parecido, pero sin rastro de lo que fue. Cuando llega la temporada de lluvias es un infierno viajar con los atasques de los carros cargados de mercancías. Y lo más importante: las vidas humanas que se han visto en grandes apuros».

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CAUSAS Y ABSURDOS

En 1989 el Micons producía 2`200.000 toneladas de mezcla asfáltica, con lo cual se le podía dar mantenimiento a más de 4.400 kilómetros de carreteras anualmente, en acciones de bacheo, recape, resane. Era una situación muy favorable, refirió en la citada Mesa Redonda de enero de 2012, Calixto Galiano Ramírez, en ese momento director de Ingeniería del Ministerio.

Luego del derrumbe soviético y de Europa del Este y el mazazo económico que ello representó para la Isla caribeña, nunca más se han recuperado aquellos niveles de producción de asfalto.

Si bien esta resalta como la causa principal de que el ritmo de mantenimiento y reconstrucción de las sendas se haya desfasado tanto en la Mayor de las Antillas, hay otros factores no despreciables.

El Código de Vialidad es muy preciso al indicar que “el autorizado a realizar obras en la vía está obligado a restablecerla a su estado original y cumplir los requerimientos técnicos y de calidad establecidos”, y que “los consejos de la administración provinciales y municipales del Poder Popular, conforme a sus respectivas competencias, supervisan la ejecución de las obras” […] y garantizan la necesaria coordinación entre los ejecutores de trabajos de vialidad y labores en redes soterradas.

Sin embargo, pululan los ejemplos de malas prácticas y descoordinación: “Duele ver cómo, después de pavimentada una vía, se autoriza romperla con el pretexto de las instalaciones de agua; pero luego no se fiscaliza su terminación hasta lograr el sellado correcto”, respondía a Escambray en 2018, Yosvel Salvador Pérez, director de Servicios Comunales en el municipio Sancti Spiritus.

En un comentario para la revista Haciendo Radio, en 2014, el periodista Francisco Rodríguez Cruz expresaba: “Podría poner ejemplos de lugares donde se rehabilitaron unas calles y otras contiguas y de similar importancia no se han tocado; e incluso hasta de una misma carretera en la cual se reparó un pedazo, y el otro quedó tal y como estaba. O de chapucerías en las reparaciones que dejan desniveles en la vía o no resuelven los problemas que dan origen a los baches, y por tanto al poco tiempo los huecos vuelven a resurgir sin remedio”.

En septiembre de 2019, de un total de 29 inversiones de viales a ejecutarse, 15 reportaban atrasos “por carencia de recursos, tales como áridos, cemento, acero, líquidos asfálticos y combustible” y por “problemas de capacidad constructiva y afectaciones climatológicas”, detalló un reportaje del Noticiero Nacional de Televisión.

En el caso de los puentes, cuya reparación es más compleja porque demanda personal y recursos especializados, muchas veces su nivel de caducidad no se corresponde con situaciones climatológicas adversas, de las que frecuentemente afectan al país. De ahí que terminen colapsando.

Una palabra que no deja de repetirse en informes, textos de prensa, declaraciones, proyectos relacionados con los viales es “sostenibilidad”. No obstante, al parecer en este sector los empeños no son sostenibles. Equipos y maquinarias de trabajo obsoletos, malas condiciones de labor para una tarea que por lo general se realiza en condiciones de desgaste: intemperie, sol, altas temperaturas, materiales abrasadores; remuneración insuficiente… Son muchos los agujeros de la vieja carretera.

Cuadrilla de trabajadores recarpeteando una avenida de la Habana,Cuba
Integrados. Los baches ya hacen parte del paisaje cubano, eludirlos es parte de la tarea de conducir en la isla.

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AUTOPISTA, CENTRAL Y PROYECCIONES

La única vía que conecta al país, pasando por todas las cabeceras provinciales, excepto Cienfuegos, es la vetusta Carretera Central, terminada a inicios de la década de 1930 y carente de mantenimientos oportunos. El flamante proyecto de la Autopista que conectaría modernamente la nación, se quedó a medias —hasta Taguasco, Sancti Spíritus— con la crisis iniciada en 1990.

Si bien el sueño de terminar esta vía expresa de varios carriles ya es casi una quimera inalcanzable en el sentir de muchos, la añeja Central demanda atenciones urgentes. En 2017, el periodista Daniel Valero, comentaba al respecto: “El reducido ancho de la ruta es otro motivo de inquietud. Al ser inaugurada, sus más de seis metros bastaban para dar cabida a cuánto vehículo necesitara transitarla; hoy cualquier cruce entre dos transportes de cierto tamaño demanda de sus conductores toda la sangre fría de un corredor de Fórmula Uno.

“En el Plan del 2019 y hasta el 2030 se mantienen como inversiones priorizadas las asociadas al desarrollo de la cayería norte del país y de la Zona Especial de Desarrollo Mariel, así como obras de interés turístico y otras en el ámbito económico-social. Además, se pone énfasis en el mejoramiento de la señalización en las vías y continúan las actividades relacionadas con el sellado de grietas, pavimentación, fresado y reparación de puentes y alcantarillas, fundamentalmente en la Autopista Nacional y la Carretera Central”, reseñaba Cubadebate, en junio último.

Desde el Presidente, pasando por el actual ministro de Transporte, hasta los funcionarios de menor jerarquía, se ha hecho mucho hincapié como se ha reseñado en las publicaciones oficiales, en la necesidad de descentralizar un tanto esta tarea y que cada territorio encuentre fórmulas viables para reparar sus arterias. ¿Se logrará en este año? ¿Se desatarán al fin las autonomías locales?

En 2012, el Ingeniero Oscar del Toro, inspector general del transporte, informó en la Mesa Redonda que el país había aprobado dos años antes la Estrategia Nacional de Seguridad Vial y una de sus metas era “alcanzar en un término de cinco años que las vías de interés nacional tengan un estado bueno en un 80 por ciento, y el restante 20 por ciento tenga un estado regular”.

La realidad, ya sabemos, ha sido bastante distinta. Y los datos no dejan de zumbar: Cada 13 horas, un fallecido; cada 55 minutos, un accidente…


Este reportaje fue realizado por Jesús Arencibia para El Toque, en alianza con CONNECTAS

«Mis letras son mis ideales»

¿Cómo llega a la escena del hip hop?

Llegué por medio del grafiti en 2006. Luego,en 2012,comencé a participar en batallas de freestyle y un año después empecé a escribir y hacer música urbana.

¿Cómo surge su nombre «Sukafro«?

Quería tener un nombre que a primeras se supiera que se trataba de mí. Así que deformé la palabra «afro» ya que era por lo que más me conocía la gente -por mi cabello afro-.

¿En qué se inspira para escribir sus letras?

Mis letras son mis ideales y también son mi percepción ante la vida. Mis letras giran entorno a lo que sucede en ella ya sea lo que viva, vea o disfrute.

¿Qué es lo más ilícito que ha hecho?

El «vandalismo» a través del grafiti.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?

Que mi música llegue al punto de ayudar al estado de ánimo de las personas y se sientan identificadas a través de ella. Me quedó la bonita experiencia de que alguien del público, previo a una presentación, se me acercó y me dijo: viaje desde Suiza para verte cantar.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Ser yo mismo y tener una segunda oportunidad de vida.

¿Qué resultado espera obtener con lo que está haciendo?

Tener paz conmigo mismo.

La terrible historia de Aaron Hernández: ¿víctima o victimario?

Aaron Hernández:

«Por qué». Esa frase es recurrente en la mente del espectador durante las poco más de tres horas en que la miniserie de Netflix Killer Inside: The Mind of Aaron Hernández (La mente de un asesino: Aaron Hernandez) retoma la turbulenta vida de quien apenas frisando la mayoría de edad se convirtió en una de las estrellas de fútbol americano más destacada y prometedora de Estados Unidos.

En el 2010, cuanto tenía solo 20 años, Aaron Hernández se convirtió en ficha de los Patriots de Nueva Inglaterra, el equipo más ganador de la era; tres años más tarde, en el 2012, firmó con ese conjunto de la liga profesional de fútbol americano (NFL por sus siglas en inglés) un contrato por $40 millones.

Estaba destinado a brillar, hacía una dupla perfecta con el mariscal de campo Tom Brady y pronto eclipsó a los medios de comunicación, sabedores de que era una estrella en ascenso quien, además, era dueño de un impresionante atractivo físico.

Sin embargo, tras toda la parafernalia y la millonada de dólares que estaba obteniendo el jugador de ascendencia puertorriqueña e italiana, había una especie de doble vida marcada por los vicios, episodios súbitos de matonismo, amistades peligrosas y actos totalmente irracionales, entre ellos tres supuestos homicidios, aunque solo fue condenado por uno de fue ellos: el asesinato de su amigo Odin Lloyd, también jugador de fútbol americano –aunque de menor ralea– y novio de la hermana de la prometida de Hernández, Shayanna Jenkins. Es decir, eran concuños.

El cuerpo de Lloyd apareció tiroteado y abandonado en una zona agreste cerca de la casa de Hernández la madrugada del 17 de junio del 2013. Apenas unos días después, el 26 de junio, Estados Unidos y el resto del mundo presenciaban en las noticias el arresto en vivo de Aaron, como sospechoso del crimen de Odin, por el cual sería sentenciado a cadena perpetua tres años después.

La serie de Netflix muestra una historia reconstruida con testimonios de amigos, jugadores y expertos. También ofrece imágenes exclusivas de la corte, las llamadas telefónicas de Hernández desde la prisión y entrevistas con quienes conocieron tanto a Hernández como a Lloyd.

«Examina meticulosamente la tormenta perfecta de factores que condujeron al juicio, la condena y muerte de un atleta que aparentemente lo tenía todo», dice Netflix.

Estrenada hace un mes, hasta la fecha La mente de un asesino: Aaron Hernandez sigue planteando un sin fin de «por qués», más allá de los tres asesinatos que se le atribuyeron, pues a lo largo de la reconstrucción de su corta vida (Hernández se suicidó en prisión en abril del 2017) el malogrado deportista incurre, a todas luces, en actitudes erráticas e incomprensibles. Sobra decir que este texto está repleto de spoilers, por aquello de que prefiera ver la serie antes de conocer parte de su contenido de antemano.

Encierro. Aaron Hernández se convirtió en ficha de los Patriots de Nueva Inglaterra cuando solo tenía 20 años. El éxito parecía estar asegurado, hasta que un crimen lo llevó a la cárcel.

Las alertas de que algo no andaba bien en la mente del exjugador, nacido en Connecticut, Estados Unidos, empiezan a saltar desde el primer episodio, cuando por ejemplo se escuchan grabaciones de sus conversaciones con sus amigos, pareja y abogados, ya estando en prisión. En varias ocasiones, Aaron banaliza totalmente su situación, lo cual no es tema menor si se toma en cuenta que pasó de vivir en una enorme mansión de casi dos millones de dólares a una pequeña celda en el Souza-Baranowski Correctional Center, una cárcel de máxima seguridad en Lancaster, Massachusetts.

Por ejemplo, en una conversación con su prometida Shayanna Jenkins, madre de su entonces pequeña hija, Avielle Janelle, Hernández le dice algo así: «Para mí es lo mismo estar afuera que estar aquí adentro, me evita tener que tomar decisiones, lo único que extraño mucho es a la bebé». Igual estupefacción genera, a lo largo del seriado, observar su impasible actitud durante los juicios que enfrentó acusado de tres asesinatos que, a la fecha, no tienen explicación.

Dirigido por Geno McDermott, el documental reconstruye la infancia, juventud, auge y estrepitosa caída del exastro, revela su supuesta homosexualidad y muestra la cadena de absurdos en su errática conducta, incluso a la hora de cometer los asesinatos que se le atribuyeron, en los que no se cuidó en absoluto y dejó evidencias de todo tipo y por todas partes.

El caso conmocionó a Estados Unidos: el afable y atractivo hombrón, idolatrado por millones y quien se mostraba como un joven afable y carismático en las entrevistas con presentadores estrella ¿acusado de homicidio? ¿Cómo pudo suceder? Las comparaciones con el caso de O.J. Simpson también están presentes, en el sentido de que se trata de dos astros del fútbol americano caídos en desgracias. Sin embargo, la gran diferencia es que Aaron parece, a lo largo del documental, no consciente de la gravedad de sus actos.

Poco a poco, el programa va infiriendo que algo pasa con el cerebro de Aaron. En una seguidilla de escenas reproduce jugadas en las que Hernández sufre fuertísimos golpes, típicos en el fútbol americano, y el mismo jugador comenta luego, durante las comunicaciones privadas que trascendieron tras su muerte, que aguantaba el dolor por los golpes gracias a la medicación que recibía con tal de que terminara el partido.

De hecho, el título del documental es realmente un juego de palabras que, en principio, dan a entender que escudriñarán una mente asesina. En realidad, el centro de toda la recopilación es analizar la (posiblemente dañada) mente de Hernández producto de los golpes recibidos en su carrera deportiva. El caso es desolador, por decir lo menos. Y con un desenlace tan atroz como irónico: entre sus últimas voluntades, Aaron plasmó que donaría su cerebro a la ciencia con el fin de que lo examinaran para detectar el grado de daño que posiblemente se producía en el cerebro de los jugadores de este deporte de alto impacto.

Netflix logró su cometido, pues los principales medios del mundo han enfocado su mirada hacia la polémica que siempre ha rodeado la rudeza de este deporte, solo que siempre se ha manejado con un perfil relativamente bajo… hasta ahora.

La BBC, por ejemplo, describe en un artículo reciente los hallazgos tras la autopsia: «Colocado sobre una mesa de laboratorio, horas después de su muerte, el cerebro de Aaron Hernández ofrecía una apariencia saludable. A fin de cuentas se trataba de una persona joven, de 27 años, que vio truncada su carrera en el mundo del fútbol americano tras ser condenado por el asesinato de uno de sus amigos en 2013. Pero lo que en principio parecía un cerebro sano, escondía debajo de su superficie un secreto que sorprendió a los científicos que llevaron a cabo la autopsia del jugador: El órgano mostró un estado de encefalopatía traumática crónica (CTE, por sus siglas en inglés) similar al de alguien afectado por esa enfermedad cerebral degenerativa de 60 años», explica el citado medio.

Como si este caso no estuviera provisto de suficiente asombro, la muerte de Aaron decantó otras situaciones que parecen surrealistas. En lo que la prensa llamó «la operación cerebro», una vez que se trascendió el hecho, 24 horas después del suicidio de Hernández (quien usó una sábana para colgarse en su celda) su cerebro fue llevado en sumo secreto al hospital de la Universidad de Boston, en un acuerdo al que llegaron familiares y abogados del exdeportista, convencidos de que su comportamiento era totalmente anormal.

Como se comprobaría meses después, Hernández padecía la mayor Encefalopatía Traumática Crónica (CTE, por sus siglas en inglés) jamás analizada por científicos en una persona de su edad, según anunciaron investigadores de la Universidad de Boston.

Víctima. Hernández fue encontrado culpable porel asesinato de amigo Odin Lloyd, también jugador de fútbol americano y novio de la hermana de la prometida de Hernández, Shayanna Jenkins.

Los doctores explicaron que el exfutbolista de los Patriots fue diagnosticado con CTE nivel 3 –el 4 es el más severo–, un hecho que no había sido descubierto hasta ahora en el cerebro de una persona menor de 46 años, según declaró Ann McKee, líder de la Unidad del CTE de la universidad, en entrevista con The Washington Post.

El cerebro de Hernández, que McKee definió como «una de las mayores aportaciones a nuestro trabajo», tenía sobre todo daños en el lóbulo frontal, lo que afecta la capacidad de la persona para tomar decisiones y tener un comportamiento moderado.

Durante la conferencia en la que se anunciaron estos resultados, los especialistas proyectaron imágenes del cerebro del jugador comparándolo con el de una persona que no ha sufrido tal daño. El cerebro de Hernández mostraba manchas oscuras, así como zonas deterioradas y de menor tamaño que no están presentes en un órgano sano. Asimismo, tenía una gran pérdida de tejido y evidencia de microhemorragias.

Los análisis de la experta fueron detallados en el tercer y final episodio de la serie. «No podemos tomar la patología y explicar el comportamiento», afirmó McKee. «Pero podemos decir colectivamente, con nuestra experiencia colectiva, que los individuos con CTE –y con CTE de esta gravedad– tienen dificultades para controlar los impulsos, tomar decisiones, inhibir los impulsos de agresión, la volatilidad emocional, los comportamientos de ira», agregó.

En su momento, la cadena Univisión citó los resultados de una investigación en la revista médica JAMA, la que concluyó que el 99% de los cerebros de jugadores de fútbol americano que fallecieron y cuyo órgano fue donado para la investigación científica padecían de encefalopatías traumáticas crónicas.

De los 202 casos de atletas muertos considerados en esta investigación –que jugaban en bachillerato, en la universidad o en la liga profesional NFL– 177 tenían CTE. Esto equivale a tres de cada 14 estudiantes de secundaria, 48 de cada 53 estudiantes universitarios y 110 de cada 111 exjugadores de la NFL, citó el mencionado medio.

Al ofrecer los resultados de su estudio, McKee mostró su inquietud porque, según dijo, «hay una preocupación en el hecho de que estamos viendo la enfermedad en estado avanzado en jóvenes atletas», como en el caso de Hernández. «Sea porque juegan de manera más agresiva o porque empiezan (a jugar) a edades más tempranas, no lo sabemos».

Con Aaron fallecido, las dudas de lo que pudo ocurrirle permanecerán en el plano hipotético, posiblemente, para siempre.

Pero ¿cuáles fueron los hechos más visibles de una conducta atípica y que, lamentablemente, terminó en la muerte de tres personas, aunque Hernández solo fue condenado a cadena perpetua por uno de los homicidios de los que se le acusó.

Estrenada hace un mes, hasta la fecha La mente de un asesino: Aaron Hernandez sigue planteando un sin fin de “por qués”, más allá de los tres asesinatos que se le atribuyeron, pues a lo largo de la reconstrucción de su corta vida (Hernández se suicidó en prisión en abril del 2017) el malogrado deportista incurre, a todas luces, en actitudes erráticas e incomprensibles. Sobra decir que este texto está repleto de spoilers, por aquello de que prefiera ver la serie antes de conocer parte de su contenido de antemano.

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DE LA GLORIA A LA CAÍDA LIBRE

De acuerdo con una semblanza publicada por El Comercio, de Perú, Aaron Josef Hernández nació el 6 de noviembre de 1989 en Briston, Connecticut y fue hijo de Dennis Hernández y Terri Valentine, quienes trabajaban en una escuela. En el 2010 decidió apostarlo todo al fútbol americano y dos años más tarde firma un contrato de 5 años con los Patriotas por más de $40 millones.

Sin embargo, su prometedora carrera empezó a derrumbarse el 17 de junio del 2013 cuando hallaron el cuerpo de Odin Lloyd, de 27 años y también jugador de fútbol americano, con heridas de bala en un parque industrial en North Attleboro, Massachusetts. La policía pronto estableció que Lloyd, quien era concuño de Hernández (novio de la prometida de Aarón) había sido visto a las 2:30 a.m. junto a la estrella de los Patriots y sus amigos, Carlos Ortiz y Ernest Wallace, en un auto plateado rentado.

A las autoridades les bastaron unos cuantos días para recopilar pruebas de todo tipo, incluso hallaron el ADN de Hernández en el lugar del homicidio, así que pronto, el glorioso jugador fue acusado de asesinato en primer grado, además de que levantaron cargos en su contra por portar armas y lo relacionaron con un doble homicido ocurrido en Boston en julio del 2012 y en el que murieron a tiros Daniel de Abreu y Safiro Furtado, quienes habían tenido un leve incidente en una discoteca de esa ciudad al derramar accidentalmente una bebida en la camisa de Aaron.

Luego de la detención de Hernández por el homicidio de Odin, las autoridades se enfocaron en el doble homicidio del 2012 y empezaron a recabar pruebas. Entretanto, tras casi tres años de investigación y procesos judiciales, el 15 de abril de 2015 Aaron Hernández fue declarado culpable de asesinato en primer grado por la muerte de Odin Lloyd y sentenciado a cadena perpetua sin derecho a libertad condicional.

Irónicamente, días antes de que Aaron se quitara la vida, un jurado de Massachusetts declaró inocente al exjugador por el doble homicidio tras 37 horas y media de deliberación en seis días. De todas maneras, ya estaba condenado a prisión perpetua.

De acuerdo al portavoz del Departamento de Correccionales, Christopher Fallon, el deportista se ahorcó utilizando una sábana que amarró a una ventana de la celda, e intentó bloquear la puerta con varios objetos.

José Baez, el abogado de Hernández, reveló que el exjugador había dejado tres notas de suicidio: una a su hija, una a su prometida y una a su abogado, misivas que comprueban que sufría de una enfermedad que de haber sido diagnosticada y tratada podría haber cambiado las cosas.

La serie documental de Netflix repasa de un tirón todos los hechos, pero es imposible no reparar que fue apenas 10 años atrás, en el 2010, que Aarón Hernández fue reclutado por el cuadro del mítico mariscal de campo, Tom Brady, y su ascenso parecía imparable. Incluso, había firmado un contrato por $40 millones poco antes de ser encarcelado.

Fuerza. Así era tacleado Aaron Hernández en 2012, cuando jugaba para los New England Patriots.

ABUSO SEXUAL Y GOLPES

En medio de todo el interés que ha generado el caso por cuenta de Netflix, la cadena CNN trajo a colación los resultados de una investigación realizada hace dos años por el equipo periodístico Spotlight, del diario The Boston Globe, que entrevistó a personas muy cercanas a Aaron, quienes confirmaron que a menudo fue golpeado por su padre, que fue abusado sexualmente de niño y que tenía una relación sexual con su mariscal de campo de la escuela secundaria.

La investigación se basó en decenas de entrevistas, miles de registros judiciales y gubernamentales, y grabaciones de cerca de 300 llamadas telefónicas a la cárcel entre Hernández y otras personas, publicó.

Las confesiones más vehementes las dio Jonathan Hernández, hermano mayor de Aaron, quien ratificó que su padre era implacable y que ellos le tenían terror, aunque Aaron también sentía un gran amor por él.

No se consignó en la investigación por parte de quien habría sufrido Aaron el abuso sexual.

El objetivo final, como se dijo al principio de esta nota, fue tratar de explicar la pregunta constante, y tal vez sin respuesta, sobre Hernández: ¿Por qué? ¿Por qué una talentosa estrella del fútbol con un contrato de 40 millones de dólares mató a Odin Lloyd en junio de 2013? ¿Por qué se suicidó en la cárcel pocos días después de haber sido absuelto en un juicio por doble asesinato?

Daño importante. La lesión cerebral que tenía Hernández es la más extensa de su tipo que se haya podido estudiar hasta el momento.

HABLA LA PROMETIDA

Cuando se estrenó la serie en Netflix, la prometida de Aarón, Shayanna Jenkins, se pronunció en Instagram para agradecer las muestras de solidaridad que le habían llegado por esa red social, y anunció que se retiraría unas semanas para procesar todo lo que estaba viviendo.

Por fin, la semana pasada Shayanna habló sobre su relación con el exjugador de la NFL.

En medio de lágrimas se refirió a la sexualidad de Aaron Hernández, ya que no le pareció justo que se mostrara la bisexualidad del jugador.

«No puedes describir la sexualidad de alguien sin haber estado ahí, es más, aunque tuve un hijo con él (Hernández), sigo sin poder decirles cómo se sentía realmente», declaró a ABC News.

Jenkins también habló sobre si el exjugador de los Patriotas algún día le confesó su supuesto gusto por los hombres, algo que se menciona mucho en el programa de Netflix.

De hecho, en el documental habla Dennis SanSoucie, compañero de Aaron en la secundaria y quien afirma que tuvieron encuentros sexuales y que Hernández le confesaba sentir temor a que se llegara a saber su orientación sexual.

Netflix logró su cometido, pues los principales medios del mundo han enfocado su mirada hacia la polémica que siempre ha rodeado la rudeza de este deporte, solo que siempre se ha manejado con un perfil relativamente bajo… hasta ahora.

«Me hubiera gustado que me lo dijera, realmente lo hubiera deseado. Eso no hubiera cambiado nada, lo hubiera seguido amando igual», dijo Shayanna.

Hernández y Jenkins mantuvieron una relación estable antes de que fuera ingresado a prisión. Su matrimonio no se pudo concretar debido al suicidio del exfutbolista de la NFL.

Como si todo lo anterior no fuera suficiente para conferirle un tenor casi de incredulidad a toda esta historia, en agosto del 2018 José Báez, el abogado y a la postre amigo muy cercano de Aaron, publicó un libro en el que reveló el contenido de tres cartas que dejó Aarón, dirigidas a su abogado, a su prometida y a su hijita.

En la misiva que dirigió a su abogado se infiere la relación fraternal que habían establecido los dos hombres a lo largo de la batalla legal que enfrentaron.

«Bueno, escribo esta carta después de mi absolución y quiero darle voz a cómo me siento y dejar que otra gente cuya música me ha ayudado a pasar los malos momentos, sepa que lo hizo. Bien o mal -quién sabe- solo quiero seguir mi instinto y que me guíe», se puede leer en la carta escrita para Báez.

La que le escribió a su prometida, Shayanna Jenkins, estaba llena de cariño y amor.

«Siempre has sido mi alma gemela y quiero que ames la vida y que sepas que siempre estoy contigo. Te amo mucho y eres un ángel. ¡Nos dividimos en dos para venir a cambiar el mundo! Cuenta mi historia completa, pero nunca dejes de pensar lo mucho que te amo. Este era el plan del todopoderoso, no mío. NO TENGO MUCHO TIEMPO. ¡ESTOY SIENDO LLAMADO!», escribió el deportista.

La última, dirigida a Avielle, su hijita, es un poco confusa, pero obviamente le declama su gran amor.

«¡Papi nunca te abandonará! Estoy entrando a un reino sin tiempo en el cual puedo cambiar a cualquier forma porque todo puede pasar o no, puedo ver todo al mismo tiempo. La vida es eterna, créelo. Te veré en los cielos esperándote con el mismo amor. Nunca temas, ámame, estoy contigo».

En la cárcel, Aaron se hizo ferviente lector de la Biblia. Los guardas que hallaron su cuerpo sin vida narrarían después que Hernández se había escrito en la frente la cita bíblica «Juan 3:16».

Procesado. Hernández mientras atendía el jucio por doble homicidio en su contra en abril de 2017, en Boston.

«El docente debe investigar, ir a la vanguardia»

¿Por qué apostarle a la educación en El Salvador?

Porque la educación es el tesoro más valioso que les podemos heredar a nuestras actuales y futuras generaciones, y ellas puedan hacer cambios permanentemente.

¿Cómo cree que puede cambiar al país desde la docencia?

El docente debe tener un rol activo en la educación. Las personas aprendemos del modelaje de los demás, y el docente debe investigar, ir a la vanguardia con las generaciones y motivar a los estudiantes a desarrollar pensamiento crítico para que busquen soluciones a cualquier problema que tengan que afrontar, para que se apropien de las responsabilidades que tienen con su familia y país.

¿Qué le cuesta trabajo?

Desvelarme. Prefiero madrugar.

¿Cómo se imaginaba que iba a ser su vida?

Cuando era niña me imaginaba que tendría muchos hijos.

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

Respira, respira y no dejes de respirar, luego piensa en cosas bellas que compartimos. Di lo que quieras y sigue respirando, sonriendo, amando y perdonando.

¿Cuál es el carácter histórico que más rechaza?

Las riquezas acumuladas, las guerras, la pobreza extrema.

¿Qué carrera o negocio consideraría si tuviera que comenzar otra vez?

Un negocio de frutas, verduras y comida saludable, con consejos prácticos de nutrición.