¿A qué jugamos?

Hablar de reglas del juego ya es un cliché cuando se habla de clima de negocios y ambiente para las inversiones, pero es un cliché necesario. Pocas cosas hay tan cobardes como el dinero y si la apuesta económica de un gobierno es atraerlo, debe saberse desde un principio cuál será el juego y bajo qué reglas.

A seis meses de iniciada la administración de Nayib Bukele, el tema estrella ha sido la seguridad. Recién esta semana se comenzó a hablar oficialmente de la política económica que se impulsará: el fomento a las inversiones. Hay que aclarar que esto es algo que ya habían mencionado, desde el arranque de la gestión, diferentes funcionarios, como la ministra de Economía y el comisionado presidencial para Proyectos Estratégicos. Ambos se refirieron en reiteradas ocasiones al hecho de que había varios proyectos detenidos principalmente por trabas como permisos demorados, y que se había montado una oficina en Casa Presidencial para atender estos casos.

Estos proyectos suman, según los funcionarios, entre $2,000 y $3,000 millones y, de echarse a andar, esperan que dinamicen la economía, generen empleos y ayuden a aumentar la tributación. Aunque no se ha dado a conocer en detalle la política fiscal que implementará este gobierno, la comisionada presidencial de Operaciones y Gabinete de Gobierno, Carolina Recinos, dijo que el presidente Bukele ha dado la orden de no subir impuestos, y que la apuesta es aumentar los ingresos fiscales con mayor crecimiento.

El fomento a las inversiones puede ser, y ha sido, parte de las políticas de varios gobiernos en el pasado cercano, principalmente en las que estuvieron bajo presidente del partido ARENA. La facilitación de los procesos y trámites y la mejora en lo que se denomina el clima de negocios (reducir los costos y tiempos para establecer y operar empresas) también han estado incluidas en las agendas de presidentes anteriores.

¿Qué será lo que hará diferente a la apuesta por la inversión que están haciendo el presidente Bukele y su gabinete? En su discurso del jueves, el presidente daba algunas luces y se refirió a la innovación, a la facilitación de trámites para los ciudadanos y a la apuesta por sectores específicos, como la agricultura y la construcción.

Es importante señalar que las inversiones por sí solas no son garantía de mayor crecimiento económico, y mucho menos de que esta sea inclusivo. El desarrollo humano es una gran deuda en El Salvador y este requiere reducir las enormes desigualdades en el ingreso que aún persisten, y no solo en eso, sino en aspectos como el acceso a salud, educación, servicios básicos y vivienda de calidad. Mientras grandes porciones de la población, tanto en la zona rural como en las comunidades marginales de las grandes ciudades, carezcan de servicios básicos como agua potable o un techo seguro, se seguirán requiriendo soluciones en este sentido.

La facilitación de las inversiones tampoco puede sacrificar la protección del medio ambiente, ni el equilibrio en la distribución del agua, ya escasa en varias zonas del país. La agricultura no puede limitarse a la agroindustria y si bien se requieren soluciones para sectores como el café, golpeado por bajos precios, plagas y el cambio climático, se debe hacer una apuesta seria por la seguridad alimentaria y la autonomía en granos básicos.

No basta con que venga inversión, debe buscarse inversión de calidad, que genere valor agregado y empleos mejor remunerados. El Salvador tiene un problema de baja productividad que puede corregirse a través de mayor tecnología e innovación, algo que parece tener bastante claro el presidente Bukele, así que habrá que esperar y ver cuáles son las acciones que se toman en este sentido.

Arranca 2020 y por supuesto que no estamos exigiendo que se resuelva en un par de meses problemas que ya se han vuelto estructurales, pero sí es necesario que haya mayor claridad y difusión sobre las políticas económica, fiscal, de salud, de educación, medioambiental, del agro, por mencionar algunas, porque en estas políticas veremos lo que este gobierno quiere hacer, y deben contener los planes con sus apuestas y prioridades, las que se ejecutarán a través de programas y proyectos. Necesitamos saber qué quieren hacer, a qué jugaremos, y bajo qué reglas.

Silva Pereira y el Chele Tórrez

El asunto no termina en el exdiputado del PCN, acusado por lavado de dinero en El Salvador y de participar en el asesinato de cuatro diputados salvadoreños en Guatemala, y quien recién llegó deportado a tierras salvadoreñas desde Estados Unidos. El asunto empieza en Silva Pereira y se extiende al sistema político salvadoreño que lo dejó hacer y que ha posibilitado la infiltración del crimen organizado en la Asamblea Legislativa, en el Ejecutivo a través de la Policía Nacional Civil, en la Fiscalía general, por mencionar solo tres instituciones.

Un repaso rápido a esta historia, al menos a los momentos y personajes más importantes que la rodean sirve para entender la profundidad de aquella infiltración.

La subtrama más importante en el caso Silva Pereira es la que involucra a Adolfo Tórrez, el «Chele», hombre fuerte de Arena al que ahora algunos areneros asocian exclusivamente al saquismo, cuando su ascenso ocurrió mucho antes. Es cierto, sí, que el poder de Tórrez alcanzó su punto máximo durante el quinquenio de Antonio Saca, pero su influencia en la maquinaria electoral de Arena también fue clave para la consolidación del voto que favoreció a otros candidatos del partido de derecha.

Tórrez, además de operador territorial, fue operador de la corrupción judicial. Así lo reveló una nota de El Faro en abril de 2009, la cual descubrió una llamada telefónica en la que el arenero ofreció a Silva Pereira influir en el sistema judicial para favorecerlo a cambio de medio millón de dólares.

A poco de aquella llamada, en la víspera de la toma de posesión de Mauricio Funes como presidente de la república, Tórrez apareció muerto. La Fiscalía, en tiempos de Félix Garrid Safie primero y de Ástor Escalante luego -ambos aupados por Arena-, aseguró que había sido un suicidio y cerró el caso.

En 2009 entrevisté a varios excolaboradores de Tórrez, entre ellos algunos que hoy ocupan puestos importantes en el gobierno de Nayib Bukele; todos, sin excepción, dudaron de la versión del suicidio. Dos de ellos me contaron que el diputado Guillermo Gallegos, muy cercano al «chele», fue uno de los últimos que lo vio con vida: ambos tomaron copas en la ex Panetiere de Santa Elena. Eventualmente, Gallegos confirmó esa reunión.

Como sea, la muerte de Tórrez fue muy conveniente para quienes, desde la política, lo habían acompañado en las operaciones que incluyeron buena parte del trabajo sucio que Arena hizo a principios de este siglo en campañas electorales.

Entre 2012 y 2013, un operativo de la banda Los Perrones -muy cercano a Reynerio Flores Lazo- me dijo que Tórrez era el encargado de cobrar sobornos a los narcos, incluso de conectarlos con traficantes de Guatemala. Publiqué esas historias en el libro «Infiltrados», sobre la corrupción en la Policía Nacional Civil.

También fue conveniente para exsocios de Los Perrones la huida de Roberto Silva Pereira a Estados Unidos en 2007, en parte gracias a la complicidad del sistema judicial y de la PNC: con Silva fuera del escenario se imponía el silencio sobre todo lo que el pecenista sabía acerca de negocios como los de Tórrez y sobre los vínculos entre políticos y la banda de narcos de oriente -el director de la PNC, Mauricio Arriaza, dijo esta semana que se han reactivado las viejas investigaciones sobre esos nexos.

Silva Pereira volvió, deportado. Es una buena oportunidad para la Fiscalía de Raúl Melara de desempolvar los indicios de aquellas relaciones entre la política y el crimen organizado de la que el exdiputado y Adolfo Tórrez formaron parte. Es importante: hay quienes vivieron al lado del Chele cuando fue el hombre fuerte de Arena y de Silva Pereira cuando manejaba un Maserati que aún viven en la política salvadoreña.

Carta Editorial

El único río de El Salvador que no ha visto adelgazar su caudal es el Acelhuate, el que pasa por el Área Metropolitana de San Salvador y arrastra aguas de todo tipo, así lo sostiene Andrés Mckinley, especialista en temas de agua y minería desde hace 15 años. Esta es la razón por la que se mantiene. El resto de ríos es un reflejo del trato que se le da.

Esta edición la abre una entrevista con Mckinley, un estadounidense que vive en El Salvador desde hace 40 años. En este tiempo, se ha dedicado a trabajar por reivindicar las exigencias de las comunidades. Entre ellas, destaca como ninguna el agua.

Tener acceso a agua de calidad es un derecho básico. Pero aquí también es un derecho minado. El agua es otra frontera: mientras unos la tienen sin restricción alguna, otros apenas la ven brotar de sus chorros y, unos más, ni chorros tienen.

Regular el acceso y la calidad , en este punto, es tan importante como regular su uso sensato y su protección. Hace falta conservar bosques para que alimenten los mantos freáticos. Hace falta evitar que los ríos se conviertan en esos cuerpos que arrastran cualquier cosa. Hace años ya, que se discute en la Asamblea Legislativa una Ley de Agua. Una norma urgente que sigue enredada.

En esta entrevista Mckiley explica por qué es importante y hacia qué debe estar enfocada esa ley. El corazón de esta, como de toda iniciativa, debe ser la protección del derecho de los más vulnerables, acá es en donde aparecen las comunidades, mismas a las que exhorta a encontrar espacios de participación para que su voz y su necesidad sean escuchadas de forma clara.

«Me enamoré de poder decir lo que quiero»

¿De dónde viene su interés por el hip hop?

Todo fue gracias a mi mejor amigo, Ramiro, él hacía freestyle. Todo comenzó cuando respondí a una de sus improvisaciones. Recuerdo que ese mismo día empecé a escribir y me interesé mucho aprender sobre el rap y el hip hop. Me enamoré de poder decir lo que quiero a través del rap. El rap me sana y eso ha hecho que me quede.

¿Cómo surge su nombre, «Queen», en la escena del hip hop?

Queen surge gracias a mis amigos, yo buscaba algo único, algo que sonara bien. Desordené mi nombre y puse mis iniciales, pero nada me gustaba. Hasta que mis amigos me dijeron «reina de las rimas». El nombre era muy largo y opté por «Queen», que significa «reina». Me considero una reina haciendo lo que hago.

¿Cuál es su mayor extravagancia?

Mi mente y forma de actuar.

¿Qué significa para usted la muerte?

La ciencia nos dice que todo lo que existe es energía. No se crea ni se destruye, solo se transforma. Y esto quiere decir que nosotros somos energía, no nos creamos ni destruimos, solo nos transformamos.

Si pudiera cambiar un problema en el mundo, ¿cuál sería?

La desigualdad.

¿Qué cosas tendría que repetir para asegurarse de que en un futuro va a volver a estar exactamente en la misma situación?

Sin duda, volver a tener la amistad de personas que ya no están, tener seguridad en mí misma y esforzarme.

Actualmente, ¿cuál considera que es la virtud más sobrevalorada?

El talento y la belleza, muchas veces sobrevaloramos estas dos virtudes. Sin embargo, todo conlleva más que talento y belleza.

La naturaleza, una gran farmacia cargada de remedios

Fotografía de EFE

Jabier Herreros Lamas es un apasionado de las plantas medicinales en las que lleva investigando más de treinta años para lograr su objetivo, la consecución de una vida saludable para los seres humanos y la naturaleza.

La finca Azaroa, ubicada en el Valle de Lecrín, en Granada (Andalucía, España), constituye la base de su gran proyecto hecho realidad y donde desde hace 15 años el ingeniero agrícola experimenta con las plantas para «obtener resultados en el organismo a niveles físicos, cognitivos y emocionales».

En Azaroa, explica Herreros Lamas, «he podido cultivar, investigar y divulgar los beneficios del uso de las plantas medicinales y de la relación y contacto con la naturaleza para nuestro organismo. Ahora este proyecto ha llegado a su fin y sigo en el mundo de los cuidados, ya no sólo de las plantas sino, sobre todo, de las personas».

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ALEJARNOS DE LA NATURALEZA

Para el técnico agrícola esta labor «quizás tenga un poco que ver con eso que se llama biofilia. Esto no es otra cosa que el amor por la vida y el mundo vivo. Tenemos una necesidad innata, debido a que hemos evolucionado conjuntamente con la naturaleza, de contactar con ella. Nos sentimos bien, en situaciones normales (no de peligro) inmersos en ella».

«En la actualidad el problema es que parece que no necesitamos la naturaleza para sobrevivir o eso es lo que parece que creemos con nuestro comportamiento».

En los planes de diseño urbanístico de las ciudades superpobladas, la naturaleza no ha sido incluida, sino que, al contrario, mantiene Herreros, ha supuesto un obstáculo para ellas.

Sin embargo, piensa que es más bien la implantación de un modelo del pensamiento del ser humano que se ha extendido, que es la ambición de querer ser urbano y considera que también se ha propagado por el mundo rural, «donde la batalla contra la naturaleza no lo es menos que en la ciudad».

Herreros Lamas indica que “la terapia hortícola es una herramienta sociosanitaria que propone que, mediante el trabajo en un huerto o en un jardín en contacto con el aire libre podemos, no solamente trabajar en el desarrollo y estimulación de nuestros sentidos, sino lograr unos efectos muy positivos en el tratamiento para la mejora de enfermedades a nivel psicomotriz, a nivel cognitivo y a nivel emocional”.

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EFECTOS DEL ALEJAMIENTO

«Desde mi punto de vista, estamos condicionados genéticamente para vivir con la naturaleza. Nuestros ritmos respiratorios, cardíacos y de actividad están también muy condicionados por sus propios ritmos estacionales, electromagnéticos y cósmicos. Nuestro estilo de vida nos impone reglas nuevas que entran en desfase con estos ritmos», indica. Y subraya que el estrés crónico es uno de los más graves efectos al que debemos hacer frente.

Herreros Lamas argumenta que «la terapia hortícola es una herramienta sociosanitaria que propone que, mediante el trabajo en un huerto o en un jardín, en contacto con el aire libre, podemos trabajar en el desarrollo y estimulación de nuestros sentidos y lograr unos efectos muy positivos en el tratamiento para la mejora de enfermedades a nivel psicomotriz, a nivel cognitivo y a nivel emocional».

Mediante la realización de actividades orientadas y centradas para diversas problemáticas, según el experto, podemos conseguir una reducción significativa del dolor, de la ansiedad, de la fatiga física y mental, de la frecuencia cardíaca y respiratoria, así como la recuperación de habilidades físicas, emocionales y cognitivas.

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¿QUÉ ES UN BAÑO DE BOSQUE?

Herreros Lamas explica en qué consiste el baño de bosque del que habla en sus libros: «Si en la terapia hortícola la acción es la del hacer (sembrar, plantar, regar, recolectar,…), en el baño de bosque la acción es la «no acción». Un baño de bosque es un paseo tranquilo por un bosque en el que nos marcamos como uno de nuestros objetivos centrarnos en el momento que estamos viviendo».

«Observamos, no analizamos, no buscamos causas, miramos desde dentro, no desde fuera, nos concentramos en lo que vemos, en lo que tocamos, en los que oímos, en lo que probamos o en lo que olemos. Precisamente uno de los responsables de los efectos que produce en nosotros un baño de bosque se centra en la acción de las fitoncidas o esencias de los árboles», mantiene el ingeniero agrícola.

Fotografía de EFE

Para Herrero Lamas, estas esencias son fundamentalmente terpenos como el limoneno (con acción antioxidante y estimuladora del sistema inmunológico) o el beta pineno (con acción broncodilatadora, antiinflamatoria o fortalecedora de la memoria). Estas esencias se concentran también en el resto de la vegetación del bosque y en sus rocas.

Según el especialista, «cuando llueve, las esencias se dispersan de un modo especial. La tierra, debido a la presencia de unas bacterias que fortalecen nuestro sistema inmunológico, las Mycobacterium vaccae, también desprenden sus esencias. Cuando paseamos por un bosque ingerimos bacterias, fortalecemos nuestra flora intestinal y gracias a ellas mejoramos nuestro sistema defensivo y segregamos serotonina, la hormona de la felicidad».

«Sería fabuloso contar con un sistema de salud que pensara en huertos, jardines, bosques y granjas como partes de un sistema sanitario que orientara hacia ellos prescripciones médicas y tratamiento para múltiples afecciones. No digo que sea una panacea y que con esto solucionamos todo el problema. De lo que sí estoy seguro es de que, al menos, se conseguiría reducir de forma importante la cantidad de medicación con la que nos alimentamos diariamente», concluye Jabier Herreros Lamas.

INSTANTÁNEAS DEL VERBO APASIONADO (21)

TENGO QUE DESPERTAR

Me lo digo a mí mismo, pero de inmediato el eco de estas palabras se me diluye en el interior, haciendo que los poderes del sueño se sientan intocables.

ENERO EN LAS COLINAS

Quiero sumarse a esa caravana de nubes que retozan entre las arboledas distendidas al abrigo del sol.

LA MEJOR CAUSA

Soltar al aire todas las fichas emocionales que quedaron guardadas en la laptop del año que acaba de escapar sin equipaje.

TERCERA GENERACIÓN

Desde el instante de nacer tuve una abuela dulce y una abuela amarga, y ese contraste vívido me enseñó a respirar con doble aliento.

CAMBIO CLIMÁTICO

Las azoteas abiertas son las más afectadas por la volatilidad hormonal de los aires vigentes.

REGAR EL JARDÍN

El único trabajo conocido de nuestro padre Adán fue dar garantía cotidiana de que su jardín tendría la humedad necesaria mañana y tarde.

CIBERATAQUE

Ocurrió al inicio del Séptimo Día de la Creación, y los misteriosos espíritus promotores lo que se propusieron fue borrar todas las evidencias del trabajo realizado en los Seis Días anteriores.

CONVOCATORIA SUBURBANA

Todos los árboles de los alrededores quisieran poder reunirse alguna vez en el predio baldío más cercano.

RESPUESTA CON MENSAJE

«¿Qué estás pintando ahora?», le preguntaban cada vez que lo veían por ahí, deambulando. Y él, que era un pintor surgido de la nada, siempre respondía: «El mismo cuadro de todos los días».

DOBLE FUNCIÓN

En los días soleados, la luz del cielo pone en evidencia su identidad más profunda: ser al mismo tiempo guía de caminantes e indicadora de refugios.

APUNTE AL MARGEN

Sabemos que todos los caminos llevan a Roma; lo que no sabemos es cómo hace Roma para albergarlos.

HORIZONTE CON ALAS

Debe existir alguno, porque a alguno de ellos se le tiene que cumplir el máximo anhelo.

PADRE NUESTRO

Más que una oración es un desahogo.

TERTULIAÍNTIMA

Cuando alguien llama a la puerta a deshora, todos los habitantes de la conciencia se ponen en guardia animosa, por si es el mensajero de los sueños realizables.

JARDÍN EN CASA

Los retratos de los miembros de la familia que están ya en otro plano se juntan sin que los veamos para revivir a diario y en estricta confianza sus experiencias vividas.

ACLARACIÓN NECESARIA

Dicen que ahora el tiempo vuela, pero en verdad lo que ocurre es que las horas se han vuelto gimnastas obsesivas y los días van saltando de tejado en tejado.

CUANDO LA SOLEDAD ECHA RETOÑOS

Nos corresponde hacernos partícipes de ese brote de signos en los que se revela la auténtica identidad de nuestro ser más íntimo.

SOBREMESA A LA LUZ DE LA LUNA

La noche viene a sentarse a nuestro lado para que compartamos los augurios del día por venir.

MAÑANA ES VIAJE

Y las maletas puestas en fila parecen estarnos recordando que amanecerá más pronto de lo que imaginamos.

OTRO CUENTO DE HADAS

Todo está preparado para emprender camino cuando la luz regrese; pero ella se hace la rogada y empieza a enviarnos WatsApps sobre los dulces juegos de la noche.

NINGÚN MISTERIO ES INOCENTE

Tendríamos que saberlo por experiencia propia, desde la alborada del Primer Día de la Creación.

CAMINOS DE POLVO

Se van haciendo menos cada día, y tal disminución se le adjudica al progreso científico y tecnológico. Pero la realidad de los hechos está haciendo surgir una pregunta que se cuela cada vez más: «¿Será verdad?»

UN ROSTRO EN LA PENUMBRA

Cuando se observa a alguien detenidamente en la tenue oscuridad, la difuminación de los trazos superficiales le deja paso a la identificación de las líneas ocultas.

SECRETO A PLENA LUZ

Toda ciudad que se precie de tal lleva una calle escondida entre los pliegues de su vestuario personal.

AYER EN EL BALCÓN

Hay golondrinas que se detienen un brevísimo momento para asomarse a la habitación más encumbrada de la casa.

EXPLICACIÓN ONLINE

Cuando algún espejismo nos visita acudimos de inmediato a la laptop para tratar de descubrir sus intenciones ocultas.

Minorías son más vulnerables a abusos sexuales de curas

Fotografía de AP
Fotografía de AP

Los Sample eran una familia de raza negra de Chicago con seis hijos y pocos recursos. El sacerdote los ayudaba con las matrículas, ropa y las cuentas. Les ofrecía la promesa de oportunidades, de una vida mejor.

También abusaba de los niños.

No se lo dijeron a nadie. Temían que no les creyesen y perder lo poco que tenían, según uno de los muchachos, Terrence Sample. Y nadie preguntó nada, hasta que un abogado que investigaba presuntos abusos del mismo cura lo hizo romper un silencio que mantuvo durante 33 años.

«Alguien tenía que hacer el esfuerzo», dijo Sample. «¿Por qué no fue la iglesia?».

Si bien se comprometió a castigar a los curas depredadores y apoyar a las víctimas de los abusos de sacerdotes, la iglesia ha hecho poco por identificar y asistir a las víctimas de abusos sexuales. Para los sobrevivientes «de color», como les dicen en Estados Unidos a las minorías, que a menudo enfrentan barreras sociales y culturales adicionales si denuncian los abusos, la falta de apoyo de parte de la iglesia implica una menor difusión de sus dramas y más oportunidades de que los abusos continúen, sin ser detectados.

De las 88 diócesis que respondieron a una consulta de la Associated Press, siete conocían la etnicidad de las víctimas. Si bien quedó claro que al menos tres tenían archivos de algún tipo, solo una dijo que decidió recopilar esa información como parte del proceso de denuncia. Los pueblos originarios, afroamericanos, hispanos, asiáticos, hawaianos y oriundos de las islas del Pacífico constituyen el 46% de los fieles en Estados Unidos, según el Centro de Investigaciones Aplicadas en el Apostolado, una fuente confiable de información sobre la religión católica. Pero la Iglesia Católica no hizo esfuerzo alguno por seguirle el paso a esas víctimas.

«La iglesia tiene que salir de las sombras y encontrar a las personas que fueron víctimas, especialmente la gente de color», expresó Sample. «Hay otras personas como yo y mi familia que no van a hacer la denuncia a menos que alguien los vaya a buscar».

Brian Clites, profesor de la Case Western Reserve University de Cleveland y especialista en el tema de los abusos sexuales de los curas, dijo que la iglesia tiende a reasignar a los sacerdotes depredadores y a enviarlos a comunidades pobres, de minorías, donde las víctimas tienen mucho más que perder si hacen la denuncia.

«Es menos probable que sepan dónde buscar ayuda o que tengan dinero para un abogado, y son más vulnerables a contragolpes» de la iglesia, que contrata investigadores para perjudicar a los sobrevivientes, afirmó Clites.

Alaska tiene las tasas de violencia sexual más altas del país y según Florence Kenney la iglesia católica es en parte responsable de que se perpetúen los abusos de los pueblos originarios allí.

Kenney, quien hoy tiene 85 años, dijo que fue víctima de abusos en la Holly Cross Mission de Holy Cross, Alaska. Kenney es indígena y describió la relación entre la iglesia católica y los pueblos originarios de Alaska como depredadora y simbiótica al mismo tiempo: La iglesia ofrecía comida, dinero y recursos para el pueblo, indicó Kenney, a cambo de trabajo y de su silencio.

Levi Monagle, abogado de Albuquerque cuya firme tiene casi 200 clientes, incluidos indígenas e hispanos, dijo que hay cuestiones culturales y logísticas que impiden contactar a los sobrevivientes que no han hecho denuncias. “No vas de puerta en puerta haciendo preguntas, incluso si hay un depredador en serie y un sobreviviente que dice que sabe que hay otros monaguillos que viajaban con este tipo”, declaró Monagle.

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«La iglesia necesitaba a esa gente y esa gente necesitaba a la iglesia», expresó. «Una familia podía sacrificar uno o dos hijos, hacer la vista gorda, para preservar su relación con la iglesia en beneficio de los demás».

No hay estimados confiables de cuántas personas sufrieron abusos de curas. Un informe especial encargado por la procuraduría general de Colorado que analiza los abusos en siete diócesis y que fue difundido en octubre determinó que «las víctimas de abuso sexual de menores y sobre todo las que fueron violadas por curas son menos proclives a denunciar los abusos que las víctimas de otros delitos».

En cuanto a los sobrevivientes pertenecientes a minorías, las diócesis rara vez recaban información demográfica.

La AP contactó a 178 diócesis para ver si recababa esa información. Pocas de las que respondieron sabían la raza o la etnicidad de los denunciantes. Algunas dijeron que el componente demográfico no era relevante, mientras que otras mencionaron cuestiones de privacidad.

Una diócesis de Alexandria (Luisiana) compartió su información sobre los sobrevivientes, incluidos los datos demográficos, aunque sin usar sus nombres. La diócesis empezó a recabar esa información en el 2015, cuando Lee Kneipp se hizo cargo de la coordinación de la asistencia a las víctimas. Kneipp dijo que conocer la raza y la etnicidad de las víctimas ayuda en las investigaciones y facilita un estudio más profundo de los archivos y la detección de más víctimas que no han hecho denuncias.

Al estudiar la denuncia de un afroamericano, Kneipp pudo dar con otras dos víctimas de abusos pertenecientes a minorías de la misma parroquia. El cura, indicó, abusaba solo de nichos de comunidades negras de bajos recursos.

Levi Monagle, abogado de Albuquerque cuya firme tiene casi 200 clientes, incluidos indígenas e hispanos, dijo que hay cuestiones culturales y logísticas que impiden contactar a los sobrevivientes que no han hecho denuncias. «No vas de puerta en puerta haciendo preguntas, incluso si hay un depredador en serie y un sobreviviente que dice que sabe que hay otros monaguillos que viajaban con este tipo», declaró Monagle.

Agregó que algunas comunidades están muy aisladas y no tienen acceso a la prensa.

Richard King, de 70 años, dice que fue víctima de abusos cuando era niño en la reserva de Assiniboine, en Fort Belknap, Montana. Contó que los tabúes y la vergüenza hicieron que guardase silencio. Y cayese en las drogas y el alcohol. Señaló que esa era la forma en que los miembros de la tribu lidiaban con los abusos, en lugar de denunciarlos.

La tribu de su madre era muy católica y él pensó que no le creerían si hacía una denuncia.

«Si un chico les dice a sus padres que un cura abusó de él, lo más probable es que le den una paliza. Me hubieran dado una en la casa y otra en la iglesia», sostuvo King. «Te dicen, ‘¡cállate, esas cosas no pasan!».

Empezó a hablar de su abuso ante pequeños grupos a los que aconsejaba. Pero pasaron 50 años antes de que contactase con un abogado, Andrew Chasan. Estaba listo para contar lo que le había pasado y para hablar con la prensa.

Víctima. Terrence Sample, ahora de 58, era un estudiante de secundaria cuando fue abusado por un sacerdote.

Cuando la Sociedad de Jesús, Provincia de Oregon, enfrentó numerosas denuncias de abusos de curas, se declaró en bancarrota. King hizo una denuncia y recibió una compensación. En un comunicado enviado a la AP la organización religiosa dijo que el cura que abusó de King no era un jesuita.

Phillip Aaron, abogado de Seattle que representa a la familia Sample, dijo que tiene cientos de clientes afroamericanos que dicen haber sido víctimas de abusos por parte de curas, quienes guardaron silencio por temor al ridículo o a cosas peores.

«Era un gran estigma», explicó Aaron. «Todavía hoy. Hay muchas víctimas negras que no han hecho denuncias, que sufren en silencio por el estigma».

Algunas víctimas, como Sample, guardaron silencio porque no querían que se suspendiese la ayuda que daban los curas abusadores, expresó Aaron.

Sample, quien hoy tiene 58 años, asistía a la Escuela Católica San Procopio cuando un cura le puso el ojo. Lo preparó, aislándolo y abusando de él por varios años, relató.

«Me decía a mí mismo que tenía que guardar el secreto», manifestó Sample. «Teníamos que comer, tenía que seguir en la escuela y esto sería fatal para mi madre si se enteraba».

El secreto de Jacob Oliva respondía a otras razones. Se crió en California, hijo de inmigrantes mexicanos, y su padre era la personalización del machismo: Fuerte, callado, estoico. Oliva fue violado por un cura a los seis años y cuando su padre se enteró, le dijo que no dijese nada. No se volvió a tocar el tema, comentó. No recibió terapia ni tuvo la oportunidad de procesar lo que le había pasado.

«Tenía que quedarme callado, olvidarme de todo», dijo Oliva.

«Así funciona la comunidad hispana. Sienten reverencia por la iglesia. No se cuestiona nada. Se respeta a la iglesia y se respeta al padre», declaró. «Creo que fue algo que hizo que mi padre se sintiera orgulloso: El cura se interesa en mi hijo».

Fotografía de AP

La ilegítima ruta de los desechos humanos que el ISSS avaló

Fotografía de archivo LPG.

Alma Sánchez le pidió la placenta de su último parto al doctor que la asistió en el hospital del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) Ilamatepec, en Soyapango. Era 2009, y ella, tal como le había aconsejado una abuela indígena, quería sembrar la placenta junto a un árbol, en una maceta, para que el árbol creciera con su hija. Pero el ISSS no quiso entregársela.

En mayo de 2008 había sido aprobada la Norma Técnica Salvadoreña para el Manejo de Desechos Bioinfecciosos (NSO), que establecía que todos los lugares que generaran desechos provenientes de humanos estaban obligados a cumplir una lista de requisitos para tratarlos hasta que no fueran peligrosos para la salud. La norma fue sustituida siete años después por un reglamento.

Sin embargo, el informe de la Corte de Cuentas de la República, con fecha de julio de 2019, revela que, entre enero de 2014 y diciembre de 2018, fechas en las que la institución contralora auditó al ISSS y le dio seguimiento para que cumpliera irregularidades, este todavía no contaba con permisos ambientales para trasladar, en carros institucionales, los restos biológicos generados en sus hospitales.

Los desechos anatomopatológicos, entre los cuales se encuentran las placentas, las amputaciones y las piezas derivadas de tejidos humanos, son generados, principalmente, en los hospitales. Son parte de los desechos conocidos como bioinfecciosos y merecen un tratamiento especial para evitar que quienes los manipulen puedan contaminarse: el personal que los traslada requiere de un vestuario de protección y contar con un esquema de vacunación y exámenes. Mientras que las piezas deben ser trasladadas en unidades destinadas solo para este uso, con furgones herméticos y con un sistema de refrigeración.

Estos desechos contienen agentes microbiológicos, virus y bacterias que pueden causar daños a la salud. Aún así, el ISSS los sacó de los hospitales en carros institucionales, no aptos para el traslado.

«Cuando la persona que hace el manejo de estos desechos tiene contacto con un desecho bioinfeccioso que no ha sido bien tratado, obviamente hay proliferación de carga bacteriana, patógena, que puede producirle una enfermedad y eso puede hacer una contaminación en todo el centro de salud», explica Carlos Alberto Buendía, químico y farmacéutico del Centro de Investigación y Desarrollo en Salud de la Universidad de El Salvador (CENSALUD).

“Obviamente no contábamos con ese permiso, porque la obtención del permiso para el transporte, tratamiento y disposición final de las piezas anatomopatológicas requiere de la compra de vehículos especializados sólo para esa actividad. El Seguro Social no contaba con esos vehículos en ese momento y en respuesta al señalamiento de la Corte, se le planteó la elaboración de un plan de acción”, José Israel Chávez, jefe de la Sección de Políticas y Gestión Ambiental del ISSS.

Buendía aclara que las enfermedades que pueden adquirirse de estos desechos dependerán de las cargas patógenas de estos y del sistema inmunológico de la persona. Por ejemplo, una persona puede adquirir la bacteria de la salmonella o enfermarse de fiebre tifoidea. Pero hay otras formas de contaminación, indica: un desecho de este tipo extrae líquidos que pueden filtrarse en el suelo y llegar a los mantos acuíferos, puede contaminar el aire o la contaminación puede propagarse a una comunidad por medio de moscas.

«(La contaminación) se puede ir a cualquier medio receptor, llámelo agua, aire, suelo, biodiversidad y a nosotros, como parte de la biodiversidad», advierte Sánchez, quien es consultora ambiental y por cinco años fue fiscal ambiental.

La especialista explica que, en términos ambientales, El Salvador está más vulnerable que otros países centroamericanos, porque los demás tienen hasta cuatro veces más del territorio salvadoreño, pero no la cantidad de población que hay acá. Sumado a que dos cuencas importantes que alimentan al país nacen afuera, la del río Lempa y la del río Goascorán. Por lo tanto, dimensiona que este escenario complicaría una contaminación.

«Obviamente no contábamos con ese permiso, porque la obtención del permiso para el transporte, tratamiento y disposición final de las piezas anatomopatológicas requiere de la compra de vehículos especializados sólo para esa actividad. El Seguro Social no contaba con esos vehículos en ese momento y en respuesta al señalamiento de la Corte, se le planteó la elaboración de un plan de acción», aceptó, el 18 de diciembre, el biólogo José Israel Chávez, jefe de la Sección de Políticas y Gestión Ambiental del ISSS, una sección que, él mismo dijo, funciona como Unidad Ambiental, porque previo a la auditoría de la CCR, el ISSS no tenía esta dependencia.

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UNA VIOLACIÓN SISTEMÁTICA

Los traslados de las piezas anatomopatológicos que hizo el ISSS sin permisos ambientales representan una violación sistemática a la legislación salvadoreña que regula cómo deben manejarse los desechos considerados como peligrosos para la salud.

El Reglamento Técnico Salvadoreño para el Manejo de los Desechos Bioinfecciosos (RTS), sustituto de la NSO, delega al Ministerio de Salud (MINSAL) la responsabilidad de monitorear su cumplimiento. También el Código de Salud, en su artículo 284, enumera las infracciones graves a la salud que debe aplicar el MINSAL. Una de ellas es que un establecimiento no cumpla con las medidas que prevengan la contaminación del medio ambiente o que puedan dañar la vida o la salud de las personas, y que tiene como sanción el cierre dicho establecimiento.

Evelyn Castro de Somoza, de la Unidad Ambiental del MINSAL, dijo, el 23 de diciembre pasado, que para entonces no habían recibido «reclamos» relacionados con el hallazgo de la CCR, pese a que explicó que previo a que un reporte así llegue al ministerio, la verificación del cumplimiento del marco legal sanitario en clínicas públicas y privadas inicia con Sistema Básico de Salud Local; luego la información pasa a nivel regional y por último llega a nivel central.

Aunque el RTS no hace referencia a los desechos anatomopatológicos -piezas grandes de tejidos humano-, solo a los desechos patológicos –las muestras pequeñas-, Castro de Somoza aseguró que el tratamiento para ambas es similar. La única diferencia es que, entre los desechos patológicos, se incluyen láminas de vidrio con mínimas muestras de exámenes de tejidos, que son manejadas dentro de la clasificación de desechos bioinfecciosos corto punzantes.

José Luis Rodríguez, abogado de la Dirección de Salud Ambiental del MINSAL, aceptó que este ministerio sí tienen injerencia en los traslados de las piezas anatomopatológicas que, de acuerdo con la CCR, el ISSS siguió realizando después de la auditoría de 2015, pero no en lo ocurrido antes, bajo la justificación que todavía no había entrado en vigencia el RTS. Pero antes del reglamento fue aplicable la NSO.

Estas no son las únicas normativas en el tema y el MINSAL tampoco es la única institución que debe velar por las condiciones ambientales y de salubridad proveniente de desechos biológicos. La Ley de Medio Ambiente obliga a las personas o instituciones que generen, transporten y traten, hasta su disposición final, sustancias, residuos o desechos peligrosos, cuenten con un permiso ambiental. Y para esto debe haber una regulación del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), el MINSAL, el Ministerio de Economía y las municipalidades.

La ley, además, dice que es una falta grave que comiencen actividades que requieran permisos ambientales sin tenerlos. Pero desde 2015, el MARN no puede aplicar las sanciones, porque estas fueron declaradas inconstitucionales por Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y la Asamblea Legislativa todavía no hace las respectivas reformas.

Tratamiento. Los desechos hospitalarios contienen alta contaminación que puede causar virus, infecciones y otras enfermedades. Por eso requieren de un tratamiento especial.

Revista Séptimo Sentido consultó a la Unidad de Comunicaciones del MARN si durante los años que la CCR le auditó al ISSS hubo un monitoreo del traslado de las piezas anatomopatológicas en los carros institucionales del ISSS, pero no hubo respuesta.

El Salvador también cuenta desde 2010 con la Ley General de Prevención de Riesgos en Lugares de Trabajo, cuya aplicación debe monitorear el Ministerio de Trabajo y Previsión Social, y así evitar riesgos fisiológicos y psicológicos al personal de instituciones públicas y privadas.

«La Unidad de Medio Ambiente (del MTPS) me presenta cada dos meses sus informes y hasta el momento no nos ha presentado ningún informe referente a eso. Esperamos de que al cierre del año se pueda estar llevando a cabo eso», dijo el 7 de diciembre pasado el ministro de Trabajo, Rolando Castro, al consultarle si el MTPS había iniciado una investigación al ISSS por la falta de permisos ambientales para trasladar las piezas biológicas al cementerio.

El pasado viernes se le consultó a la Unidad de Comunicaciones del MTPS si ya habían sido presentados los informes y si estos contemplaban lo establecido en la auditoría de la CCR. La unidad dijo no tener noticias y pidió enviar un correo con la pregunta al despacho del ministerio. El correo fue enviado, pero hasta el cierre de la edición no hubo respuesta.

“Cuando la persona que hace el manejo de estos desechos tiene contacto con un desecho bioinfeccioso que no ha sido bien tratado, obviamente hay proliferación de carga bacteriana, patógena, que puede producirle una enfermedad y eso puede hacer una contaminación en todo el centro de salud”, explica Carlos Alberto Buendía, químico y farmacéutico del Centro de Investigación y Desarrollo en Salud de la Universidad de El Salvador (CENSALUD).

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EL PLAN SOLO PARA UN HOSPITAL

Una vez un área hospitalaria origine desechos anatomopatológicos, el RTS dice que deben guardarse en envases o embalajes rojos cerrados que deben ser retirados inmediatamente a un sitio de acopio central interno que reúna condiciones de bioseguridad. Ahí no deben permanecer más de un día. De no ser recogidos por el transporte externo, deben ser pre tratados químicamente y retirados dos días después.

Para el servicio de recolección externo de desechos, el reglamento exige que la empresa que contratada esté autorizada por el MARN, que los furgones sean de uso exclusivo para esta actividad. Además, que se identifiquen con el logo de la empresa y con el símbolo universal de los desechos bioinfecciosos.

Esta revista encontró tres versiones públicas de contrataciones libres que el ISSS hizo a empresas que transportan los desechos bioinfecciosos, les dan tratamiento y las llevan a sitios de disposición final. Las contrataciones, licitadas públicamente bajo la referencia 2G18000070, ocurrieron entre el 12 de noviembre de 2018 y el 11 de diciembre de 2018, y tienen vigencia por 15 meses.

Las empresas contratadas fueron Transportes Hernández Rodríguez, S.A. de C.V., para dar servicios en la zona metropolitana de San Salvador y en la zona central del país; Transae, S.A. de C.V., para cubrir el área oriental; y Biocam, S.A. de C.V., para la zona occidental. Todas, según un listado de servicios de transporte autorizados para el tratamiento de desechos peligrosos del MARN, cuentan con permisos ambientales.

Fuera del hospital, los desechos deben pasar por métodos que eliminen la contaminación en lugares conocido como celdas de seguridad, que pueden estar en los rellenos sanitarios, y que por obligación deben ser impermeabilizadas, de acceso restringido, con un plan de riesgo, con control de insectos y vectores, y aptos para evacuar gases.

Solo después de este proceso, las piezas anatomopatológicas pueden tratarse como desechos comunes, aunque el RTS también da la posibilidad que sean enterradas en cementerios públicos o privados previa autorización del MINSAL.

El transporte externo de desechos bioinfecciosos, explica Buendía, cobra por kilogramo. Y la eliminación de las cargas patógenas las hace con químicos esterilizantes o sometiendo los desechos bioinfecciosos a altas temperaturas. En CENSALUD, cuenta, lo que hacen para tratarlos es someterlos a temperaturas de hasta 121 grados Celsius durante 15 minutos, en recipientes metálicos conocidos como autoclaves.

José Israel Chávez dijo que el plan de acción que el ISSS presentó a los auditores de la CCR tras la auditoría debía desarrollarse en los tres años siguientes y contemplaba la ejecución de los permisos ambientales para el traslado de los desechos anatomopatológicos. Pero la falta de permisos fue señalada nuevamente por los auditores en el seguimiento de auditoría de julio del año pasado.

Traslado. Previo al traslado externo, los desechos provenientes de humanos deben almanenzarse por un día en un acopio interno, luego llevados a celdas de seguridad o cementerios.

Chávez sostuvo que, a mediados de 2019, establecieron que el Hospital Materno Infantil 1° de Mayo era el que más requería del servicio de transporte, porque atiende entre 16 y 20 partos por día, pero que la CCR les dijo que era necesario tener ese servicio en todos los hospitales. En estos, de acuerdo con la Sección de Políticas y Gestión Ambiental del ISSS, se genera menos del 1 % de desechos anatomopatológicos.

Al ver el costo que implicaba contar con un transporte especializado por cada hospital, sumado a los trámites para la obtención de permisos ambientales, Chávez dijo que el ISSS decidió contratar a empresas ya autorizadas por el MARN, para la recolección y tratamiento de los desechos, y asegura que así trabajan los hospitales del ISSS desde el 1 de julio pasado.

Pero Alma Sánchez considera que las repercusiones legales por los traslados de desechos anatomopatológicos que el ISSS realizó sin permisos ambientales son «una casuística sumamente grande», porque tendría que revisarse el Código de Salud, la Ley de Medio Ambiente, e incluso, pudiera constituir un delito ambiental, si por ejemplo, supone, el furgón donde fueron trasladados los desechos fue lavado y el personal evacuó el agua en ríos, o la echó en un colector de aguas lluvias o un colector sanitario sin contar con los permisos de ANDA.

Ella recalca que es importante que el tema de los desechos se aborde de forma global, conforme a cada uno de los residuos contemplados en el CRETIB, un acrónimo que clasifica los residuos de acuerdo a su peligrosidad y en el cual se basó el Reglamento Especial en Materia de Sustancias, Residuos y Desechos Peligrosos, del 2000, que exigía la Ley de Medio Ambiente.

Sin embargo, la especialista dice que, desde 1998, cuando entró en vigencia la ley, El Salvador no tiene criterios para crear estadísticas de cumplimiento ambiental y tampoco ha creado protocolos o procesos que ayuden a consolidar indicadores ambientales.

En el caso del manejo de los desechos bioinfecciosos, dice, si quisieran crearse indicadores ambientales, tendrían que consolidarse datos del MINSAL, del MARN y probablemente del catastro de las alcaldías, porque las municipalidades tienen información más detallada sobre aquellos lugares que generan estos desechos. Pero es el MARN el que tiene que liderar este trabajo.

Distintivo. Todo transporte que traslade desechos bioinfecciosos debe distinguirse con el símbolo universal de estos, el que se aprecia en la parte trasera del furgón de la fotografía.

Transporte público, idea al vuelo

A finales de diciembre leí en redes sociales reclamos por el subsidio del transporte, me llamó la atención una persona con espíritu crítico que solicitaba se hicieran propuestas, no solo desahogos e insultos. Es un tema político que preferiría no tocar, pero por tratarse de educación al ciudadano presento algunas ideas. Parto de una frase del escritor clásico alemán Goethe: «Gris es toda teoría amigo mío, pero verde es el árbol florido de la vida».

Estoy casi seguro de que quienes definen el problema no conocen el interior de un bus, aunque quizás lo conocieron en su época de limitaciones económicas; pero lo olvidaron. Para comprender las quejas del transporte público deben conocerlo por dentro quienes definen las políticas públicas. Me imagino la satisfacción del usuario, el de a pie, atestiguando la presencia de quienes definen esas políticas, en especial quienes nos legislan.

Una práctica territorial, sería valedera para solucionar el problema; conocer en directo el malestar ciudadano. Inclusive sería un acto mediático favorable al político partidario.

Cuando estudiaba Derecho (significa muchísimos años), me preguntaban cómo creía que podría solucionarse el tema del transporte urbano: «¿Crees que en un futuro utópico la clave para mejorarlo sería que cada familia tuviera un automóvil, o si la clave sería mejorar el transporte público?». Caí en la trampa. Respondí: «El automóvil, por supuesto». Después de visitar varios países de América Latina y los EE.UU., y Europa, reparo que el resultado beneficioso, utópico, es el transporte público. Expongo al respecto ideas partiendo del punto de vista de Goethe: Conozcamos la realidad. El tema es complejo por circunstancias propias del país después que negociaron la paz las partes en conflicto. Por razones de espacio reduzco las ideas:

Después de 21 años de ausencia, regresé a mi país, y me llamó la atención, viajando a San Miguel, mi ciudad, el caos vehicular, en especial en el bulevar del Ejército. Reparé en la zona verde desde San Martín hasta el «reloj de flores». Entonces escribí que la solución del transporte público sería un metro elevado. Bastaban dos rutas para comenzar: San Martín-Santa Tecla; Apopa-San Jacinto. La zona verde divisoria de los carriles era propicia. Aminoraba la inversión. Por supuesto que se debía invertir para ganar espacios en el abandonado centro de San Salvador. Por la vulnerabilidad sísmica del Valle de las Hamacas un subterráneo se ve inviable.

Es que al hablar de Metro pensamos en los subterráneos de Nueva York, Londres, México; y el de Moscú, considerado como un palacio bajo tierra, con 44 estaciones declaradas patrimonio cultural. En cualquiera de estos circulan millones de personas al día.

También hay otros metros de ciudad pequeñas, como el de Medellín y Panamá, financiados con préstamos blandos y su prestigio es tal que a la gente incluso lo ha convertido en atractivo turístico. ¿Nosotros por qué no? ¿Faltó visión cuando enviamos el tren a un museo?

Volver al tren implica invertir, pero se recupera con el rendimiento y productividad. La masa laboral, no tendría que madrugar al trabajo, sin el estrés bestial de los embotellamientos, accidentes, muertes (más ahorro en hospitales y medicinas). Evitaríamos enfermedades del pulmón y cáncer. ¿Se ha tomado en cuenta que es otro subsidio cuando se hace llover humo venenoso en las calles? Solo eso ya sería ganancia: menos enfermos pulmonares, más productividad laboral. Más cultura humanitaria, menos odios y resentimientos. Más respeto a la Constitución, cuando ordena propiciar el bienestar humano.

He viajado en bus en casi todos los países que he visitado. En los años 80 visité muchas veces Holanda y Europa, viajé en trenes y buses urbanos e interurbanos, con tarifas diversas: para estudiantes, para turistas y adultos mayores. Incluso se permite que el usuario haga pago «voluntario». Pagar es deber ciudadano. El usuario marca su tarjeta mensual o semanal, o inserta la moneda sin control directo del conductor. También lo observé en San Francisco, California, este año que pasó. Se puede viajar gratis; solo con riesgo que esporádicamente suba un inspector; si no tiene registro de pago en su ticket recibe una multa.

Tuve un agente literario en Nueva York, vivía en los suburbios y por razones editoriales nos tocaba viajar a Manhattan. «Iremos en tren», me decía. En el transcurso le pregunto si no tiene auto, y me responde que sí, pero que solo la usa los fines de semana, para distancias cortas fuera de la ciudad, para paseos con la familia. «En tren llegamos en media hora; en auto llegaríamos a la cita en 4 horas, por el tráfico y por la búsqueda parqueo. Además, the time is gold. El tren nos dejaba a dos cuadras de la editorial.

A propósito de países hermanos, en Costa Rica se está preparando 45 estaciones de trenes de alta tecnología que cubrirán la gran Área Metropolitana, con proyecciones de llegar a provincias alejadas, incluye tren elevado en la ciudad, para lo cual se calcula una inversión de $52 millones. Para variar, las máquinas se están construyendo en China. ¿No contamos con nuestros impuestos para esos 52 millones, pagados a largo plazo? ¡Ah!, y el adulto mayor no paga pasaje urbano, que comprende recorridos de hasta 25 km. El ingreso se controla con ojo electrónico, sin los primitivos trompos, para evitar trato indigno al ciudadano, al discapacitado, cultura inclusiva contemplada en nuestras leyes y Constitución. Es triste ver a los niños arrasarse debajo del torno o trompo.

Transcribo palabras de un millennial costarricense: «Nosotros pagamos con gusto la tarifa urbana, pues de ese modo favorecemos a nuestros padres y abuelos, y cuando nosotros lleguemos a esa edad, habrá otros jóvenes que pagarán un precio para subsidiarnos como adultos mayores. Además, que pagamos por la comodidad y calidad del transporte». Sus palabra expresan una alta educación ciudadana.

¿Podemos alcanzar esa formación cultural y educativa? Claro que sí, pero las nuevas generaciones deben comenzar desde ya, o nos come el tigre. Sin un futuro político humanista.

Un océano de basura

Nunca en la historia hubo tanta información al alcance. Tantos datos juntos. Tantas fotos y textos, videos y mensajes escritos, notas de voz e ilustraciones, propaganda y gráficos. Gota a gota es como llenar un océano. Y sumergidos en él, la mayoría somos arrastrados por sus corrientes. Ninguna generación en la historia vivió algo que fuera parecido. Hace tan solo unas décadas atrás, en muchos pueblos de El Salvador, la comunicación se limitaba a lo que podía hacer ANTEL, un par de periódicos y la vaga señal de la televisión. La información era un lujo. Pero eso cambió y ahora, para muchos, todo un torrente de información escurre entre las manos.

Nunca en la historia hubo tanta desinformación al alcance. Si bien las falsedades siempre existieron, nunca en la proporción actual. Datos falsos que contaminan el océano de información creado. Políticos y gobiernos mentirosos siempre existieron, también medios y periodistas corruptibles, pero nunca con el alcance de hoy en día. Una carga ideológica que tiene el propósito de manipular a las mayorías. Al inicio de la era digital se acuñó el término de «navegar» por la red, pero, a 20 años del inicio del siglo, muchos naufragan en un mar de notas falsas.

Antes el problema fue el acceso a la comunicación, ahora es un exceso de los datos imprecisos. Entonces comunicar se reduce a manipular, sobre un determinado suceso o personaje. Solo son ilusiones y mitos. Pero hay algo que no cambia: el ser humano es comunicativo por excelencia. Y en este generación, no somos más ni menos comunicativos de lo que nuestros abuelos algunas vez fueron, solo contamos con las herramientas para trasmitir más información. Y más rápido, como si fuera la corriente furiosa de un río que no se detiene.

En este punto, según el libro «Fake News» del periodista Esteban Illades, el internet y las redes sociales han sido utilizados por gente cuyo negocio es la desinformación. «La idea es crear contenido –la distinción lingüística es interesante: contenido implica la descripción de un producto, no una noticia– y conseguir que éste se disperse lo más que se pueda». Esto se vincula a otro fenómeno que se conoce como el de la «cámara del eco», que se refiere a que las creencias del usuario se amplifican en la red, debido a que cada persona tiende a aprobar el contenido de otros usuarios que opinan parecido e ignorar a los que difieren de sus puntos de vista.

El problema se agudiza aún más cuando el usuario, con tal de confirmar lo que opina (sesgo de confirmación) utiliza fuentes dudosas. Aquí entran sitios que escriben notas sesgadas a favor de determinado político o partido. Dentro del sesgo de confirmación, la gente está dispuesta a creer lo que lee, así se encuentre en un sitio desconocido para ellos o un lugar que no es confiable. Ese contenido se replica y se forma un gran océano de basura. No es otra cosa que una involución de la teoría periodística que tiene al contraste de fuentes como uno de sus pilares. Escuchar dos o más versiones del mismo asunto en las notas.

Hay quien cree que todo este aparataje es obra de fanáticos políticos a favor de tal o cual bandera o personaje. En realidad, son estrategias ideadas por ellos mismos y sus equipos de trabajo. Todo es parte de un gran negocio que es guiado por la brújula de la política: la consecución y preservación del poder. Con ese objetivo, ellos son capaces de asumir cualquier papel, incluso el más ridículo.