Carta Editorial

El reportaje de esta edición destaca el impacto que las medidas sociales en favor de las mujeres tienen en las comunidades. Acercar la educación a ellas es una de las mejores garantías de desarrollo. No hacerlo tiene un costo muy elevado que no solo paga la generación actual, sino que también las futuras.

Personal médico del hospital Santa Gertrudis, en San Vicente, empezó a profundizar en las causas de las muertes maternas. Las hemorragias son un problema grave en las salas de parto. Pero no empiezan ahí. El trabajo técnico de los médicos consistió en establecer un protocolo que permitiera acelerar la atención. Los resultados se cuentan en vidas.

Las boletas con información de las mujeres que sufren una emergencia de este tipo, sin embargo, revelan más un problema de acceso a información y de incumplimiento de su derecho a la salud, a la elección, a la educación.

Los hospitales, como el Santa Gertrudis, pueden poner en práctica medidas muy efectivas de control de daños. Pero en problema también está en las casas. Está en las libertades que a las mujeres todavía no se les respetan.

El desarrollo no va a llegar solo cuando todos tengamos medicinas. Para alcanzar ese estado, hace falta que todos tengamos las mismas oportunidades. Hace falta que todos tengamos una voz.

Las mujeres en las comunidades rurales, como indica la información de las boletas y los expedientes médicos, todavía no la tienen. Todavía no son dueñas de sus acciones. Y esto repercute en las comunidad y llega hasta los quirófanos. El trabajo que acá hace falta hacer para cerrar un círculo virtuoso está ahí: con ellas, para ellas.

«Mi mayor logro es haber empoderado a muchos y muchas a salir de su oscuro closet»

¿Cuándo y cómo decidió involucrarse en el activismo LGBTI?

A los 23 años me percaté que no había suficientes fuentes informativas en español sobre la diversidad sexual en el internet, por lo que me propuse producir contenido y difundirlo.

¿Qué vinculación encontró entre las comunicaciones y las luchas sociales?

Al inicio noté un gran sesgo comunicacional entre el lenguaje de los medios y lo que realmente quería la población LGBTI. Desde entonces inicié un largo camino de sensibilización con los medios, paralelamente desarrollando estrategias para potenciar las comunicaciones LGBTI con la población en general.

¿Qué implica organizar el Día del Orgullo LGBTI en El Salvador?

Los años que directa o indirectamente estuve al frente de la marcha, sentía que estaba sobre «los hombros» de nuestras madres y padres fundadores del movimiento social LGBTI, y tenía el compromiso hacer crecer lo que ellos y ellas iniciaron. Actualmente, como publicista experto en branding, me enfoco en los actos de visibilización de nuestra población en el mes del orgullo, mientras que mis compañeros y compañeras activistas reafirman el carácter reivindicativo de la marcha.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?

Las nuevas generaciones me lo hicieron saber: haber empoderado a muchos y muchas a salir de su oscuro closet y luchar por una vida digna sin avergonzarse de ser quienes son.

¿Qué podría hacer que no esté haciendo?

Aprender tres idiomas más: francés, alemán y mandarín.

¿Cuáles son sus héroes de la vida real?

Mi madre, Harvey Milk, Facundo Cabral y Nikola Tesla.

¿Cuál es el carácter histórico que más rechaza?

Personalmente huyo de lo castrense, los respeto, pero lo militar no va conmigo.

Salud a discreción de la política

Samuel Mairena Rocha, herido de muerte por la policía orteguista durante la rebelión de abril en los barrios orientales de Managua. Samuel también fue a un hospital público donde le hicieron malos procedimientos de operación para causarle la muerte.

Una mañana de inicios de agosto de 2019, el doctor José Luis Borge intenta meter una camilla por una puerta angosta en una casa que, vista desde afuera, luce como cualquiera en Managua. Sin embargo, sus cuartos se han convertido en pequeños consultorios. Borge y otros médicos terminan de trasladar muebles y desempacar medicamentos, después de que su anterior clínica clandestina fue asediada por la Policía Nacional y ellos tuvieron que cambiar de domicilio. Por eso, todavía hay pastillas, jeringas y bolsas de sueros en los pasillos de la vivienda.

Borge detecta un automóvil parqueado en la calle cerca de la residencia. Dice que ya lo había visto desde hace días en ese lugar. Sospecha. «Es peligroso que nos vigilen para nuestros pacientes, porque después pueden seguirlos y capturarlos», afirma. De un cuarto minutos después sale un hombre de 32 años en una silla de ruedas y detrás suyo viene el médico José Vásquez, quien explica que su paciente es parapléjico, porque recibió un balazo en la columna y no lo atienden en el sistema de salud público, porque lo tienen «estigmatizado» como golpista, la etiqueta con que el gobierno descalifica a los opositores que protestaron contra el ejecutivo desde abril de 2018.

Borge y Vásquez pertenecen a la Unidad Médica Nicaragüense (UMN), una organización que se define como independiente al ejecutivo y que atiende a quienes el Estado rechaza por razones políticas en los hospitales públicos. Formada por 605 médicos en los departamentos de Managua, Matagalpa, Estelí y Carazo, ellos han dado más de ocho mil consultas entre abril de 2018 y agosto de 2019, lo que significa un promedio de 16 atenciones al día, siendo los primeros cuatro meses de la crisis cuando hubo más casos. La organización asegura que entre los beneficiados con sus atenciones hay ex presos políticos, 105 personas han sido intervenidas de balazos en la cabeza, espalda, cuello y piernas. Ocho heridos han quedado parapléjicos con secuelas permanentes y tres murieron.

El caso más conocido del rechazo estatal a un paciente fue el de Álvaro Conrado, de 15 años, quien fue herido en abril del año pasado durante las protestas por el disparo de un francotirador, luego fue trasladado a un hospital público y no lo atendieron. Murió en un centro de atención privado minutos después. Según el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes, formado por la Organización de Estados Americanos (OEA) para investigar lo sucedido entre el 19 de abril y 30 de mayo de 2018 en el país, al menos nueve personas murieron por falta de atención médica. Se trata de otro ángulo de la crisis surgida tras la represión en las protestas, que dejó 328 muertos y más de 2.000 heridos según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Lo que no se sabía es que continúa la situación de discriminación en la atención, lo que se suma a las carencias que enfrenta ya el país. Nicaragua está apenas por encima del parámetro de trabajadores para cubrir las necesidades básicas según la Organización Mundial de la Salud con 2.6 empleados por cada mil habitantes, entre médicos, enfermeras y parteras, cuando el promedio es de 2.3 por cada mil. El gobierno invierte además 77.19 dólares por persona, el más bajo de Centroamérica.

CONNECTAS, la plataforma líder de periodismo colaborativo en la región, solicitó para esta investigación una entrevista a inicios de agosto de 2019 a la directora general de Regulación Sanitaria, Martha Ligia Rosales, sobre las denuncias, pero no respondió. Los doctores de UMN no son los únicos que dan tratamiento de modo clandestino a los opositores. También existe la Asociación Médica Nicaragüense (AMN) y otros especialistas como Alejandro Lagos, quien atiende con sus propios recursos a los heridos en un contexto donde se denuncian represalias contra el gremio, expresadas en despedidos. Solo esta organización tiene registrado que 411 trabajadores de la salud han sido echados de los hospitales públicos por estar inconformes con la decisiones políticas: 121 médicos especialistas, 28 médicos subespecialistas, 79 médicos generales, 54 enfermeras y 129 del personal de apoyo.

«Esto es un subregistro porque muchos médicos tienen temor de denunciar», dice Borge, presidente de la UMN. Con más de 28 años de experiencia, este médico fue despedido el año pasado del hospital público «Antonio Lenín Fonseca» por atender a opositores.

Formada por 605 médicos en los departamentos de Managua, Matagalpa, Estelí y Carazo, ellos han dado más de ocho mil consultas entre abril de 2018 y agosto de 2019, un promedio de 16 atenciones al día, siendo los primeros cuatro meses de la crisis cuando hubo más casos. La organización asegura que entre los beneficiados con sus atenciones hay ex presos políticos, 105 personas han sido intervenidas de balazos en la cabeza, espalda, cuello y piernas. Ocho heridos han quedado parapléjicos con secuelas permanentes y tres murieron.

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LA HISTORIA DE SAMUEL MAIRENA

Según médicos privados consultados, que le han dado seguimiento a Samuel Mairena, de 32 años, él es uno de quienes fue atendido de forma negligente en los hospitales públicos «Fernando Vélez Paiz» y «Roberto Calderón» en Managua, donde no le retiraron dos balas que tenía en la espalda. Su historia inicia el 19 de junio de 2018 cuando fue herido mientras resguardaba una de las barricadas levantadas en su barrio. Los impactos provocaron que el paciente quedara en estado de paraplejia, que le impide mover sus piernas. CONNECTAS intentó comunicarse con las autoridades de ambos hospitales, María Virginia García y Kenia Grillo, respectivamente, pero tampoco respondieron.

A Mairena se le formaron dos llagas de más de diez centímetros de diámetro en una de sus nalgas y la cadera. Los médicos lo operaron de los intestinos para que pudiera defecar y le colocaron una sonda en la vejiga para que pudiera orinar. Sin embargo, la epicrisis del hospital Fernando Vélez Paiz, emitida el cinco de diciembre de 2018, indica que «no sufría ninguna complicación», mientras se descartó «paraplejia«.

Sanción. Las autoridades del país han sido sancionadas por Estados Unidos por negar atención a los manifestantes. En la imagen, el presidente de la Asamblea, Gustavo Porras, junto al presidente Daniel Ortega.

Desde hace 71 años, la Declaración de Derechos Humanos de Naciones Unidas estableció que el acceso a la salud es un derecho fundamental «sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social». Sin embargo, opositores y sus familiares describen un panorama distinto en el país centroamericano según esta investigación publicada en NICARAGUA.CONNECTAS, el espacio creado por esta organización para contar la realidad del país centroamericano en un contexto adverso para la libertad de expresión.

El tratamiento que le recetaron a Mairena en el primer hospital que estuvo fue acetaminofén y una pastilla para el dolor de estómago tras ver la epicrisis. A los tres meses recayó y fue internado en el otro centro médico, debido a que las úlceras en sus piernas estaban infectadas. «En los hospitales me quisieron matar», dice Mairena en su casa en el barrio capitalino Villa Austria. «Una enfermera me dijo que mejor me fuera del hospital (Fernando Vélez Paiz) porque la orden que le habían dado a ella era que me atendieran lo menos posible por ser uno de los manifestantes», revela.

Existen reportes de pacientes que aseguran que la influencia política garantiza una mejor atención en el sistema público. CONNECTAS conoció la historia de una joven que le detectaron cáncer y diabetes en un hospital público, y le pidieron llevar una carta del político del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para poder hacerle el tratamiento con quimioterapias. «El líder del barrio me dijo que me daba la carta si yo aceptaba andar de casa en casa recogiendo firmas para condenar a los presos políticos (del gobierno) que llamaban terroristas», dice ella que prefiere no identificarse porque en contra de su voluntad hará el trámite que le exigieron para acceder a esos servicios médicos.

La represalia contra los médicos opositores se explica por el control que ejercen operadores del partido gobernante en el Ministerio de Salud (MINSA) desde la Federación de Trabajadores de la Salud (Fetsalud). Una de las evidencias del afecto al Presidente a manos de ese sindicato ocurrió el 25 de agosto de 2019 en el hospital San Juan de Dios en Estelí, al norte del país, cuando hicieron una fiesta para celebrar la continuidad de Ortega en el poder.

El secretario ejecutivo de Fetsalud desde hace 25 años es el diputado Gustavo Porras, cercano a la vicepresidenta de Nicaragua. Él es el actual presidente de la Asamblea Nacional controlada por el oficialismo. Fetsalud nació en 1974 cuando se oponía a la dictadura somocista. A partir de 1990 fue ocupado como un brazo de presión para desestabilizar a los gobiernos con protestas en las calles y constantes huelgas que buscaban negociar ventajas políticas para el FSLN y hoy es un órgano de «vigilancia», según el cirujano y urólogo José Luis Borge.

Ninguno de los casos críticos del sistema público están incluidos en el último informe que brindó la Vicepresidenta Rosario Murillo el 26 de agosto de 2019 sobre la implementación de la Ley de Atención Integral a Víctimas de la crisis. El documento, no obstante, señala que «equipos muldisciplinarios» del Minsa, Ministerio de Familia y Adolescencia y Niñez y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, visitaron a 768 familias víctimas de la violencia entre el 24 de junio y el 9 de agosto de este año; de las cuales 146 personas fueron remitidas a los centros hospitalarios. El documento revela que encontraron 67 personas con discapacidad «físico-motora, visual, auditiva, psicosocial e intelectual», las cuales han sido ingresadas a un programa para garantizarles su rehabilitación física y apoyarlos.

El paciente Samuel Mairena, que está parapléjico, dice que no ha llegado ninguna delegación estatal a visitarlo. «La única vez que vino alguien del gobierno fue a pintarme de rojinegro (el color de la bandera del partido gobernante) la acera y el poste de la casa», lamenta, mientras señala las pintas «FSLN«. Según sus padres y médicos consultados, Mairena estaba anémico, desnutrido, deprimido y con llagas supurando pus; tenía fiebre, vómito y diarrea. «Fueron los ocho meses más difíciles de mi vida», dice él, sentado en una silla de ruedas. Su madre Nordia Rocha asegura que se estaba muriendo. Como lideresa de una iglesia evangélica y, al verlo en ese estado, ella buscó a un pastor para que orara por él. El religioso salió tan impactado que prometió ayuda. Tres días después, apareció en su puerta Alejandro Lagos, el médico que atiende gratuitamente a los manifestantes y quien fue contactado por el reverendo.

En la calle. El médico José Luis Borge en una manifestación meses atrás en Nicaragua. Ahora atiende a pacientes rechazados por el sistema de salud por razones políticas.

El 22 de febrero de 2019, una tomografía reveló a Lagos que Mairena tenía dos balazos en la espalda, uno rozó su médula espinal y era el que le impedía mover sus piernas. El doctor le dio una buena y una mala noticia al lesionado. La mala era que las úlceras habían adquirido una bacteria multirresistente que solo podía ser combatidas con un tratamiento de más de mil dólares. Pero la buena era que lo podían operar. «No sabía que tenía esos balazos en la espalda. Lo único que me decían en el hospital era que así iba a quedar (sin poder mover mis piernas). Me habían desahuciado».

Desde el diagnóstico, Mairena dejó de ir a los hospitales públicos. El 30 de marzo de 2019, el paciente fue operado con éxito. La otra bala, ubicada en el disco de la columna, todavía la tiene. Aunque la recuperación ha sido lenta, las llagas están cerrando, la bacteria fue eliminada, puede comer sin vomitar y a veces tiene sensibilidad si le tocan con fuerza las piernas. Su padre cura sus llagas, mientras su madre limpia el cuarto. El progenitor cambia la bolsa donde defeca y ella donde orina.

El paciente Samuel Mairena, que está parapléjico, dice que no ha llegado ninguna delegación estatal a visitarlo. “La única vez que vino alguien del gobierno fue a pintarme de rojinegro (el color de la bandera del partido gobernante) la acera y el poste de la casa”, lamenta, mientras señala las pintas “FSLN”.

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SANCIONES AL SISTEMA PÚBLICO

Las máximas autoridades de salud nicaragüenses ya fueron sancionadas por Estados Unidos, debido a su participación en la represión. El 21 de junio de 2019, el legislador Gustavo Porras, médico y operador del Frente Sandinista, fue descrito como quien «ejerce un control significativo sobre el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) y el Minsa con la aprobación de la vicepresidenta», en el comunicado del Departamento del Tesoro. La exministra Sonia Castro también fue castigada ese día «por dirigir el Ministerio de Salud que violó los derechos humanos de los manifestantes heridos».

Doctores consultados confirmaron que el 20 de abril de 2018 Castro bajó la orden de no atender a los opositores heridos. «La orden se dio. Si está escrito en algún lugar o estuvo, nadie lo podrá saber. Pero sí había un patrón en todas las unidades de salud: no atender a los manifestantes», dice Ricardo Pineda, médico de la Asociación Médica Nicaragüense (AMN).

Cuando todavía era ministra en febrero de este año, en entrevista con la televisora Canal 10, Castro lo negó. «Se reforzó la atención médica, los turnos, el proceso de traslado, la clasificación, porque llegó un momento en que algunos hospitales tenían mucha demanda», dijo. Sin embargo, la resolución estadounidense señala que «el Minsa rechazó el tratamiento a las víctimas de la represión, lo que empeoró las lesiones e incluso condujo a la muerte de algunos manifestantes por la falta de atención médica».

En esa entrevista, con la bandera del partido gobernante a su espalda, Castro aseguró que durante las protestas, que ella llamó «intento de golpe de Estado», los hospitales públicos atendieron a 2,600 personas «sin distinción de clase, sexo, religión o creencia». Sin embargo, sus declaraciones que describen una ausencia de injerencia de política en el sistema de salud contrastan con la historia de María Espinoza, sobrina de Blas Espinoza Ordoñez, un leñador que murió el 23 de febrero de 2019 porque nunca consiguió un carnet de militante del Frente Sandinista para que lo atendieran en un programa para personas que sufren insuficiencia renal crónica, lo que ella asegura ocurrió porque lo consideraban opositor.

La atención a los pacientes sin ningún distingo es una responsabilidad ética, según el cirujano Gabriel Guzmán, quien labora en el hospital privado Vivian Pellas, un centro que atendió gratuitamente a heridos durante la crisis. El 24 de junio de 2019, el nefrólogo Víctor Manuel Zeledón, de la ciudad de León, al occidente del país, se vio obligado a atender durante 14 días a sus pacientes en los pasillos del hospital porque la directora del mismo centro le prohibió la entrada y él quería evitar que lo despidieran acusándolo de abandono de trabajo. Él había sido víctima de persecución de simpatizantes sandinistas.

Según el médico internista Freddy Gabino, las consecuencias de las pérdidas de especialistas la sufre la población que está recurriendo más a los hospitales públicos. Entre febrero de 2018 y febrero de este año, 149,049 personas dejaron de cotizar al INSS, un grupo que era atendido en programas privados y ahora van los centros de atención públicos, de acuerdo con datos oficiales publicados en la investigación de CONNECTAS. En febrero de 2019, la exministra de Salud dijo que los despidos de los médicos fueron por «medidas disciplinarias y fallas internas». En esa ocasión, Castro informó que se contrataría a 350 trabajadores de la salud. «Plaza que se va saliendo, es una plaza que se repone por cualquier causa», dijo.

Prueba. Esta la bala que le extrajeron médicos privados a Samuel Mairena, luego que en los hospitales públicos no lo hicieron.

La injerencia de la política ocurrió también en el espacio académico para evitar otra protesta. A finales de junio de 2019, más de 100 universitarios se graduaron en sandalias y ropa informal después de que las autoridades de la Universidad Americana, en la que tiene acciones el Ejército de Nicaragua, suspendieron la ceremonia de graduación en el Teatro Nacional porque los graduandos pretendían hacer un homenaje en memoria de Raynéia Lima, estudiante de Medicina de este recinto asesinada durante las protestas. Entre los universitarios se encontraba Ariana Ortega, nieta del mandatario, quien se negó a participar en el evento y llegó al último día del ensayo de la graduación con una chaqueta rojinegra, colores del partido en el poder, un gesto que tomaron como una provocación política.

La mayoría reprobó esa actitud y el tributo se realizó de forma espontánea cuando los estudiantes exigieron sus diplomas en un auditorio. La nieta del gobernante se ausentó, pero se tomó una fotografía, de toga y birrete, celebrando el título y acompañada únicamente por simpatizantes sandinistas, la que se divulgó en las redes sociales horas más tarde. Así como la política afecta al sector educativo, lo que muestran este caso, también ha cambiado las prácticas profesionales de los médicos que decidieron atender a los opositores, desafiando al sistema desde clínicas improvisadas y clandestinas para cumplir con el juramento hipocrático.


Este trabajo fue realizado en el marco de NICARAGUA.CONNECTAS, un espacio para contar el país centroamericano en medio de un contexto adverso para la libertad de expresión

Protesta de los estudiantes. Los estudiantes de la Universidad Americana exigieron su título, después de la cancelación de la graduación, y lo fueron a recoger en sandalias. Al otro lado, Ariana Ortega, nieta del mandatario, se tomó una fotografía con su título, al lado de simpatizantes de su partido y en otra imagen apareció con su birrete cobijada con una bandera del FSLN.

INSTANTÁNEAS DEL VERBO APASIONADO (19)

IGUAL NOS PASA

Cada playa tiene su propio horizonte, y por eso las olas nunca cambian de destino.

ARMONÍA NATURAL

Cuando tengamos los pies desnudos a su alcance, dejemos que la espuma nos ofrezca la cortesía máxima: su juego de caricias ancestrales.

ES COSA DE SIEMPRE

La red virtual originaria tuvo su primera estación en el centro del alma, y desde ahí se animan todos los pulsos de la conciencia en movimiento.

LA MEJOR CLAVE NOCTURNA

Estamos permanentemente en deuda con el sueño escondido entre las sábanas acogedoras que nos reciben cada noche como a perfectos oficiantes.

FÓRMULA INFALIBLE

Para entender los giros y los saltos de la felicidad hay que entrenarse día a día en la gimnasia del aletear desconocido.

PARA RECORDAR A DIARIO

El amor es un soplo luminoso con vocación de galaxia inagotable.

FUEGO NATURAL

Todo lo que sabemos del destino es que viene cada día con un candil del monte y se va con un juego de luces zodiacales.

OTRA CALLE DE ACCESO

Estará abierta mientras reconozcamos que la inspiración en marcha puede más que la realidad acomodada.

CIUDAD EN CONSTRUCCIÓN

La conciencia jamás se cansará de recordarnos que tiene a nuestra disposición terrenos baldíos en oferta anímica.

ROSTRO TRAS EL ESPEJO

¿Será el nuestro de ahora o será el de otra vida que se asoma a buscarnos para que no perdamos el contacto?

PAGO POR CELULAR

Es lo que hacemos hoy para que nuestras cuentas de adentro y de afuera pasen a los niveles de la nube.

ESCULTURA ENTRE RAMAS

El autor es el árbol que busca trascender con una imagen inventada en familia.

LOS PRIMEROS AUSENTES

Abrimos la ventana y el paisaje nos fue desconocido. Entonces sospechamos que estábamos en otra dimensión. Y nos tomamos de las manos para sentirnos juntos para siempre.

LITURGIA PARA PEREGRINOS

Somos nosotros, y la vamos aprendiendo sin pausa desde el momento de nacer. Cualquier descuido nos convierte en náufragos.

DEL EVANGELIOINMEMORIAL

La roca donde habita el ojo de agua es el mejor altar para poner en práctica las abluciones naturales.

DETRÁS DE LA COLINA

Una aldea sin nombre nos aguarda, y sólo presentirlo hace que recordemos que nunca faltarán los refugios sagrados.

ESCENA NEORREALISTA

Cuando el paisaje se desnuda las hadas se le acercan para que les permita compartir una horas en el lecho de hierba.

FAST TRACK

Todo lo que pedimos es que la travesía para ingresar al sueño se reduzca a tres pasos; o sea, a tres suspiros.

DÍA NUBLADO, NOCHE FELIZ

El aire es el mejor animador de fantasías. Y así, cuando las nubes vespertinas nos preparan el lecho, las sábanas se vuelven las más finas aliadas del desvelo gozoso.

GRACIAS, CREPÚSCULO

Las golondrinas aletean en torno. Las brisas frescas animan los cristales. Occidente es un nido de espejismos. ¿Y nosotros, qué hacemos? Nos quedamos aquí, como imágenes fieles.

CENIZA ROSA

Y después de la hoguera florece el cielo diáfano. Es el mejor vestido de la noche.

PAN PARA MI MATATE

Los días pasan con la exquisita naturalidad de los que saben que están llamados a no volver. Mensaje recibido.

SOBRAN RAZONES

Y cuando sobran las razones los espejismos faltan.

EL MEJOR DISCÍPULO

No lo tuvo Él, sino su remembranza: fue el aire matutino que cada día augura que el Sol vendrá a buscarnos.

PIEDRAS DEL ARROYO

Han visto pasar tantas caravanas fluyentes que ya lo que más desean es tener una tarde en perfecta quietud.

ESTACIÓN DE LAS CAÑAS

La miro en la memoria y es como si estuviera frente al vitral más íntimo a un paso de los rieles..

Las loras no se alejan, se extinguen

Conservación. La lora nuca amarilla es una de las especies en peligro del extinción a escala nacional e internacional. Se está acabando.Pedro Murcia cuenta las aves que vuelan sobre él. Identifica a los chontes, garzones blancos, a los sopes comunes o los de cabeza roja. Mira cómo una bandada de 100 pericos chocoyos depredan una milpa. Espera, en un amplio campo de aproximadamente cinco manzanas, para alertar sobre el vuelo de una especie que, según Pedro, se observa a eso de las cinco o seis de la tarde por los manglares de la isla Montecristo, en la bocana del río Lempa, departamento de Usulután.

Pedro observa y escucha atento. Aunque varias aves pasan por el lugar, él espera por una en particular. Una de la que, según el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), solo le quedan unos 500 ejemplares a escala nacional. Y que, de acuerdo con el último listado oficial de especies de vida silvestre amenazadas o en peligro, corre un alto riesgo de desaparecer: la lora nuca amarilla.

Debido a la reducción de su especie, ver a más de dos loras pasar se considera algo inusual. Pero en esta zona de la bocana del río Lempa, escuchar y ver al ave puede ser recurrente ya que las loras se alimentan de las marañoneras del lugar y descansan en los árboles de mangle.

Mientras el sol baja, Pedro dice que no es un experto, pero sí sabe que pronto las aves descenderán para descansar en el manglar.

Desde 1998, según el listado oficial de fauna y especies amenazadas o en peligro de extinción de El Salvador, la lora nuca amarilla está catalogada como un ave en peligro de extinción debido a su comercio ilegal y destrucción de su hábitat.

En el país, la lora nuca amarilla, es una especie codiciada por su tamaño, plumaje y,sobre todo, porque desde polluelo el ave puede aprender a imitar el habla de un humano. Y, aunque la Ley de Conservación de la Vida Silvestre, en su artículo 27, inciso A, indique que «matar, destruir, dañar o comercializar con especies de la vida silvestre en peligro o amenazadas de extinción representa una falta grave que puede ser sancionada con una multa que va desde los 10 a los 100 salarios mínimos», hay quienes se dedican aún a comercializar las especies.

A escala mundial, la lora nuca amarilla también está en peligro de desaparecer, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la lora se encuentra dentro de la lista roja de las especies amenazadas por la UICN; un indicador que muestra el estado crítico de la biodiversidad en el mundo.

Fotografía de Ángel Gómez

«Las loras se comunican con vocalizaciones roncas», alerta Pedro, mientras pide «estar atentos» a su canto, ya que el sonido ensordecedor de los pericos chocoyos puede confundir a quienes esperan por la lora.

En la isla Montecristo, ver a más de una lora volar por el manglar no es casualidad. En el país, el hábitat de la lora nuca amarilla, en los últimos 20 años, estuvo en los bosques secos tropicales. Pero debido a la disminución significativa de los bosques, el ave se ha adaptado -para su sobrevivencia- a ecosistemas como los del manglar, al encontrar mucho más bosque ininterrumpido.

De acuerdo con el MARN y su inventario nacional de bosques, por hoy, El Salvador solo cuenta con un 29.3 % (624,376 hectáreas) de bosques. Y estimó que, entre el año 2000 hasta el 2010, se perdieron unas 138 mil hectáreas de bosque debido a la expansión agrícola, deforestación y crecimiento urbano.

Dentro del ecosistema, la lora nuca amarilla es una ingeniera que reforesta los bosques de manera natural al dispersar la semilla de los frutos que come. De desaparecer, los ecosistemas perderían a una especie que se encarga de regenerar la diversidad en estos bosques.

En el país, la situación de la lora nuca amarilla es crítica. Aún no hay un plan nacional para su conservación, se carece de estudios para la recuperación de la especie y tampoco hay un programa para su monitoreo.

Esto a pesar de que la lora ha estado por más de de diez años en el listado de las especies en peligro de extinción; y se ubica, según la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), como una especie prioritaria para el estudio de las poblaciones actuales que contribuyan al establecimiento de acciones de protección, conservación y restauración de sus hábitats.

De acuerdo con el MARN y su inventario nacional de bosques, por hoy, El Salvador solo cuenta con un 29.3 % (624,376 hectáreas) de bosques. Y estimó que, entre el año 2000 hasta el 2010, se perdieron unas 138 mil hectáreas de bosque debido a la expansión agrícola, deforestación y crecimiento urbano.

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LA ISLA MONTECRISTO es uno de los lugares donde sus habitantes han aprendido a convivir con la lora nuca amarilla, pero no ha sido precisamente por un estudio o por un plan nacional para la recuperación de la especie. La preocupación de la comunidad por perder los recursos naturales los ha llevado a cuidar las diversas especies que habitan en la isla.

Óscar González, miembro del Comité de Medio Ambiente de la isla Montecristo, asegura que hace 10 años, la situación de la isla era crítica. Las tortugas marinas, los punches, y el cangrejo azul desaparecían debido a la extracción desmedida de los recursos del manglar.

Esta situación los llevó a idear un programa que pudiera equilibrar sus necesidades junto a los medios de vida. Así que la comunidad desarrolló un Plan Local de Aprovechamiento Sostenible (PLAS) y lineamientos para la conservación y extracción moderada de punches, cangrejos, tortugas marinas y madera de mangle.

Según Óscar, estas prácticas de conservación han incidido en el respeto de las demás especies que viven en el manglar. Por hoy, es un logro que, sin un plan de conservación ideado para la lora nuca amarilla; solo dos personas, de 160 habitantes de isla, cuenten con dos loras como mascota.

Diversidad. Los pelícanos pardos son algunas de las especies que pueden observarse en la isla Montecristo, bocana del río Lempa, Usulután.

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VERÓNICA ES DUEÑA DE «BARBIE», una lora nuca amarilla que ha aprendido imitarla con un «¡urra muñequita, urra lorita preciosa!» en la isla Montecristo.

Cuando Verónica explica de los motivos que la llevan a mantener a Barbie como su mascota, le ganan más sus emociones que buenas razones. «Ella es mi muñeca preciosa», repite Verónica.

Y, aunque Verónica está consciente de que la lora nuca amarilla corre el riesgo de desaparecer por completo, asegura que para Barbie, regresar a su hábitat, implicaría un riesgo al haber permanecido domesticada por más de tres años.

Para José Argueta, técnico ambiental de la Asociación Mangle, una organización que trabaja desde hace 10 años en la isla Montecristo y que se enfoca en la conservación del manglar y sus especies, es necesario que dentro PLAS, se incluya a la lora nuca amarilla para tener un control más estricto de la protección de su especie.

«Según el acuerdo 259 del MARN y los lineamientos bases del PLAS. Para incluir otra especie, es necesario hacer estudios de cómo se mueven las especies dentro del ecosistema, se deben realizar un análisis reproductivo, conocer la importancia de la lora y su hábitat; y saber cuál es el alimento que el ave consume dentro del manglar», dice Argueta.

Sin embargo, el escenario para la lora nuca amarilla sigue siendo el mismo, sin conocer a la especie, sin un estudio, sin un monitoreo, no puede hacerse mucho.

En el caso de la lora nuca amarilla, un estudio de recuperación de la especie, implicaría conocer cuántas aves hay, cuántos son los nidos activos de manera natural y cuáles son los lugares que ocupa la lora para su reproducción.

Y el monitoreo de la especie, consistiría en un seguimiento de semanas, meses o años, de cómo se comporta la población, cuánto es su tamaño poblacional, y cuáles son los árboles donde las loras se alimentan.

Vivero. La isla Montecristo cuenta con un vivero de tortugas marinas para la conservación de la especie.

Para Alex Hasbún, asesor técnico del despacho del MARN, el panorama para la recuperación integral de la fauna y sus ecosistemas, es como «un barco que se hunde», debido a que los procesos sociales no son sostenible con los medios de vida.

«Cuando hablamos de recuperación de ecosistemas, hablamos de una ‘recuperación holística’. No podemos recuperar solo una especie, se necesita recuperar el todo. El ecosistema necesita de todo el sistema balanceado de fauna y flora para poder producir y ser efectivo. Tampoco se trata de repoblar o hacer decomisos. Se debe estudiar a las especies. Necesitamos hacer un diagnóstico y actualizar poblaciones fauna y flora», explica Hasbún.

Según Hasbún, al trabajar desde una visión holística, se puede pensar en planes que contemplen la reproducción genética de las especies en peligro, un monitoreo y control de las especies, y ofrecer alternativas económicas para evitar la comercialización ilegal y reforzar la educación ambiental.

Sin embargo, uno de los retos que tiene la institución para este 2020 es la reducción del presupuesto con el que funcionará . Solo para la restauración y conservación de ecosistemas críticos y paisajes, el MARN contará con $1,746,385, tan solo $300,000 más que el año anterior.

Por el momento, el MARN no cuenta con un plan concreto para la conservación de la lora nuca amarilla.

Protección. La isla Montecristo cuenta con proyectos de convervación de las especies como el cangrejo azul, punche y tortuga marina.

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MIENTRAS CAE LA TARDE, Pedro ha contado ya más de cuatro loras nuca amarilla, tal como lo predijo, las loras vuelan bajo y se comunican a través de ruidos roncos.

Aunque la isla no se acostumbra al saqueo de nidos de lora nuca amarilla. Hay otras partes como en el municipio de Metapán, departamento de Santa Ana, donde los comerciantes ilegales irrumpen los nidos de la lora.

Dentro del CITES, un pacto internacional entre Estados, para la protección, conservación y comercialización de ciertas especies -que no amenacen su supervivencia-, la lora nuca amarilla se ubica en el apéndice I de la Convención, es decir, no puede ser comercializada bajo ningún fin.

En el apéndice II y III del CITES, las especies pueden ser comercializadas bajo un control estricto de permisos de exportación e importación; y un número limitado de especies que no representen un desbalance en la flora y fauna silvestre.

Alimento. Un habitante de la isla Montecristo muestra las semillas de marañón que han sido devoradas por la lora nuca amarilla.

Es difícil, sin embargo, tener un control estricto de las especies que entran y salen del territorio desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), como la dependencia encargada de dar cumplimiento a las funciones y sanciones del CITES.

«Aunque el CITES hable de Comercio Internacional, no todas las especies silvestres son declaradas en los puntos de control; y es acá cuando se da el tráfico ilícito. Por tanto, al estar dentro del territorio, se involucran otras autoridades como la División de Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil (PNC), Fiscalía General de la República (FGR) y el MARN para el control», detalla Andrea María Chinchilla, jefa de la unidad del CITES.

El MAG tampoco tiene control de los saqueos de las especies en la vida silvestre.

En El Salvador, según el MARN, aproximadamente, 254 especies se encuentran en peligro de extinción y otras 200 más están amenazadas.

“Aunque el CITES hable de Comercio Internacional, no todas las especies silvestres son declaradas en los puntos de control y es acá cuando se da el tráfico ilícito. Por tanto, al estar dentro del territorio, se involucran otras autoridades como la División de Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil (PNC), Fiscalía General de la República (FGR) y el MARN para el control”, detalla Andrea María Chinchilla, jefa de la unidad del CITES.

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EL PERICÓN VERDE es un ave muy parecida a lora nuca amarilla. Su plumaje, altura de 35 centímetros y vistosidad hacen que muchos estén atraídos por comprar a la especie y mantenerla en cautiverio.

Según el Manual de identificación de especies de fauna y flora incluidas en los apéndices CITES, el pericón verde es un ave que se encuentra amenazada. Pero puede ser comercializada bajo un control estricto al ubicarse en el apéndice II de la Convención.

En una tarde de finales de octubre, Ricardo Ibarra, biólogo de la Fundación Zoológica de El Salvador (FUNZEL), se dedica a estudiar al pericón verde dentro de las instalaciones de la Universidad Centroamericana «José Simeón Cañas» (UCA).

Ricardo observa las aves, apunta los rumbos de llegada, analiza su pose y las escucha. «Hay que cuidar los bosques, pero es importante apostarle a las ciudades sostenibles y generar condiciones para la fauna», dice Ibarra.

Cuido. La preocupación de la comunidad por perder los recursos naturales los ha llevado a cuidar las diversas especies que habitan en la isla.

Desde hace dos años, a falta de un estudio que analizara la cantidad, comportamiento, los rumbos, consumo de alimentos y dormideros del pericón verde, FUNZEL implementó un programa de tres años para monitorear a la especie.

Debido a la degradación de los bosques, la especie ha buscado jardines arbolados extensos que puedan suplir a un gran bosque. Por esta razón, al biólogo le parece necesario reforestar áreas con árboles frutales nativos para que la especie pueda sobrevivir en la ciudad.

A diferencia de la lora nuca amarilla, el pericón verde es fácil de observar, en esta tarde, se estima que, alrededor de unos 6,000 pericones, descienden a los árboles de eucalipto, laurel de la India y maquilishuat para descansar.

Uno de los mayores riesgos que enfrenta la especie, es la destrucción de su hábitat en la ciudad. De talar muchos más árboles, el pericón verde tendría que movilizarse a zonas mucho más lejanas para conseguir su alimento, lo que implicaría un desgaste para las aves.

Cosecha. Un agricultor de la isla Montecristo explica que la lora nuca amarilla se alimenta de la cosecha de marañón.

Ver volar a esta ave en libertad, aún es un privilegio. Sin embargo, la población de pericón verde puede reducirse debido al saqueo de sus nidos y demanda de la especie a nivel local.

Por el momento, no hay una propuesta de un programa de conservación que se enfoque en el pericón verde. «Aún hace falta generar más información sobre la especie, para hablar de un programa, se necesita investigar sobre las rutas por donde se desplaza la especie», concluye Ibarra.

La isla Montecristo empieza esconderse entre la noche que cae. Luego de dos horas, Pedro pudo contar a unas 14 loras nuca amarilla. Con poca luz, él está convencido en que es hora de retirarse, las aves ya se ocultan entre los árboles de mangle.

Consciente en que ver volar a la lora nuca amarilla es un privilegio que pocos pueden tener, y que la isla Montecristo se ha vuelto un lugar preciado para observar a la especie, Pedro propone volver.

«Si Dios lo permitiera, por allá en el verano, en enero y febrero, pueden darse una pasadita por acá. Así ustedes podrán regresar y comprobar cómo es la vida de la lora por acá», asegura Pedro.

Marañoneras. La lora nuca amarilla es vista por los habitantes entre las marañoneras de la isla.

Activismo o literatura

Al concluir la 71ª Feria del Libro de Frankfurt quedó clara una cosa: los lectores contemporáneos tienen una creciente necesidad de buscar libros que puedan dar explicación sobre el presente caótico que vivimos. Ensayos, géneros de no ficción y distopías sobre el cambio climático, feminismo e historia, fueron el tipo de libros que mostraron un aumento significativo en las contrataciones internacionales realizadas. Son también el tipo de libros que han tenido un aumento significativo en sus ventas en el último año, sobre todo en Europa.

Pensada como un gran mercado editorial (donde se negocian publicaciones, traducciones y representaciones literarias), la Feria del Libro de Frankfurt suele ser un buen termómetro para comprender por dónde van las tendencias de publicación y el interés de los lectores. Recién clausurada su más reciente edición el 20 de octubre pasado, también quedó claro que hay preferencia por la novela que retrata las crisis de nuestras diferentes realidades o segmentos poblacionales. Según Pilar Beltrán, responsable literaria de Edicions 62, un sello del grupo Planeta, «se le pide a la novela que apele al presente, que aporte más pensamiento y reflexión que evasión».

Ese reflejo de la realidad en la ficción novelística parece ser también algo que se le impone a los autores, en general. Hoy en día, da la impresión que el valor de un escritor radica en sus niveles de popularidad en las redes sociales, pero también en su activismo y el apoyo manifiesto a una u otra causa. Las virtudes literarias de sus obras quedan relegadas a un segundo plano. Esto fue notorio este año, luego de la entrega de los premios Nobel de Literatura a la polaca Olga Tokarczuk y al austríaco Peter Handke.

En el caso de Tokarczuk, se destacó su feminismo, su compromiso con el medio ambiente y la incomodidad de su militancia de izquierda ante el gobierno de su país. Aunque a Handke se le destaca como alguien hábil para retratar «la periferia y la condición humana» (según el comunicado de adjudicación de su Nobel), ha sido imposible ocultar la amistad personal que tuvo el austríaco con Slobodan Milosevic y su negación del genocidio y los campos de concentración en Bosnia y Herzegovina.

La presión de los periodistas sobre Handke fue tal, que el flamante Nobel anunció a los pocos días de ganar su premio, que no respondería más preguntas a la prensa. «De ninguna persona que se me acerca oigo que ha leído algo de mi obra, que sabe lo que he escrito», comentó defraudado el escritor durante una rueda de prensa, agregando fuera de cámara que, a pesar del premio, ningún periodista está interesado en realidad en sus libros.

En su columna del 26 de octubre pasado, titulada «Opiniones» y publicada en el diario El País, el escritor Antonio Muñoz Molina hace un par de reflexiones importantes sobre este asunto. «A los escritores ya casi no les preguntan en las entrevistas por los libros que han escrito. Les preguntan por Cataluña, si son españoles, o por el Brexit, si son británicos, o por Donald Trump, si vienen de Estados Unidos», argumenta Muñoz desde el inicio de su texto.

Después de describir el trabajo de la novela como muy complicado, Muñoz dice: «Uno comprende que leer un libro entero puede ser fastidioso, pero quizá quien lo ha escrito, cuando va a ser entrevistado, merece la cortesía de que el entrevistador haya leído con algo de atención eso que a él, al autor, le costó tanto, y que sienta curiosidad por saber cómo se hizo».

Utiliza como ejemplo sobre su argumento novelas recién publicadas por John Le Carré, Ian McEwan y Javier Cercas, reconociendo que si bien una novela puede incluir exposiciones y debates de ideas, debe hacerse desde el pacto de la ficción, para no convertir a los personajes en meros portavoces del autor. Puede haber escritores que sientan la urgencia de denunciar algo, concluye Muñoz, pero para ello también existen el ensayo, el artículo y el panfleto. «La novela rara vez puede ser un instrumento de intervención inmediata: sus materiales proceden de una larga maduración en gran medida inconsciente, casi tan lenta como la que convierte en suelo fértil la materia vegetal en el suelo de un bosque», recuerda el autor.

La 71ª Feria del Libro de Frankfurt hizo por su parte un llamamiento a todo el sector librero: «El libro y los media tienen la responsabilidad de analizar y cuestionar críticamente los paradigmas que definen el siglo XXI: la diversidad debe ser protegida, necesitamos autores que clamen contra las injusticias y asuman riesgos y, claro, editores comprometidos con este contenido y que encuentren los formatos para ello».

Si bien es cierto los lectores buscan libros y géneros que les permita comprender el momento actual, hay quienes exaltan en demasía las opiniones y la imagen de un escritor por encima de sus textos. Lo que no debería olvidarse es que hay una diferencia entre literatura y activismo, y que este último (por muy noble y valiosa que sea la causa en lucha) no es disculpa para publicar una obra mediocre o regular ni tampoco, por el contrario, para exaltarla, a sabiendas de que es una obra oportunista cuya vigencia perecerá pronto.

Todo esto recuerda a la vieja discusión del escritor comprometido y la validez o no de obras que no estén alineadas con las exigencias del momento político o histórico que vive el autor. Sigue existiendo una expectativa de buena conducta y de calidad moral notoria sobre el escritor, como si eso fuera una garantía para escribir una obra de calidad.

Estas son decisiones que, al final del día, le corresponde tomar al escritor, quien deberá valorar si quiere escribir una obra inmediatista, para retratar las inquietudes contemporáneas urgentes y colmar así la expectativa social, o esperar al mejor momento para hacerlo, sabiendo que la literatura es un potaje de cocimiento lento, sobre todo cuando se trata de retratar una época en cuyo torbellino todavía vamos dando tumbos.

La normalización del abuso sexual

En El Salvador, según datos del Observatorio de violencia de Ormusa, solo entre enero y abril de 2019 se reportaron 822 casos de violaciones en niñas y mujeres cometidos, en su mayoría, por padres, hermanos, tíos, abuelos y padrastros. El 79% de esos abusos fueron contra menores de 19 años. Dentro de ese esquema de abuso sexual normalizado, un reportaje de Univisión y el Centro Pulitzer, señala que hay muchas niñas que se quitan la vida y las víctimas son «…cada vez más pequeñas… se envenenan y cortan los brazos para evadir el dolor de tanta impunidad y silencio cotidiano…».

Somos testigos de una epidemia de violaciones en menores, adolescentes y mujeres que ha sucedido siempre, pero que hemos ignorado por vergüenza, miedo o desconocimiento de los impactos mentales, emocionales y espirituales que permanecen en las vidas de niñas y niños víctimas de abuso sexual; así como por sistemas judiciales corruptos y obsoletos que protegen a los victimarios por ignorancia, conveniencia o simplemente desidia.

Solo para tener un ejemplo de lo que sucede a diario aquí, el jueves pasado, La Prensa Gráfica reportó que ante la acusación por agresión sexual contra el magistrado Jaime Escalante, quien fue descubierto en aparente estado de ebriedad tocando a una menor de 10 años de edad, la Cámara Tercera de lo Civil de la Corte Suprema de Justicia resolvió que esa acción no constituía un «delito» sino solo una «falta». Y el defensor del magistrado agregó que el tocamiento no ponía «en riesgo la intimidad o libertad sexual de la persona».

¿Quién se responsabilizará entonces para reparar el daño emocional y físico hecho contra la niña y su familia? ¿Quién atenderá el trauma generado por el abuso? La mayoría de las personas creerá que como no hubo penetración «no pasó nada», que a la niña se le olvidará y que quedará como un acto «incómodo» en una sociedad machista y enferma que naturaliza el abuso y la violencia.

El trauma generado por el abuso sexual, independientemente de si es tocamiento, exposición o penetración, es permanente e impacta en la forma en cómo las víctimas se perciben a sí mismas y en cómo se relacionan con otros.

De acuerdo con la psiquiatra Kelly Brogan, «debido a que no somos típicamente conscientes de las emociones fuertes generadas en la infancia y que dirigen nuestros comportamientos de adultos, vivimos en un estado de represión y proyección, imaginando que lo malo proviene de afuera de nosotros en lugar de nuestras partes rechazadas, abusadas y abandonadas… todos poseemos una sombra, pero no todos la conocemos. Y ese grado de desconocimiento de nuestras partes más oscuras es lo que nos influencia, nos controla y dirige nuestras vidas».

En El Salvador hemos normalizado la violencia y el abuso sexual y, en la mayoría de los casos, solemos depositar la culpa y la vergüenza en la víctima. Al hacerlo contribuimos a dejar en la impunidad a los principales perpetradores de esos crímenes, que en su mayoría son hombres que se encuentran en el círculo íntimo de las víctimas y a un sistema machista y patriarcal que evita cuestionarse a sí mismo, así como las pautas sociales, mentales y económicas que abonan a la violencia en esta sociedad.

Las víctimas necesitan apoyo y refuerzo emocional para que eviten creer que hicieron algo malo o que tienen que avergonzarse por algo que no provocaron. Además, necesitan de una sociedad que se concientice que el abuso sexual es un delito y que se debe castigar al responsable sin importar la vinculación familiar con la víctima o su relevancia social o económica. Necesitamos convertirnos en ciudadanos que dejemos de justificar y normalizar el abuso sexual.

Días de furia

Nunca, ni siquiera en El Salvador, había sido testigo de una revolución social tan masiva, profunda e histórica como la que actualmente vive Chile.

La primera etapa fue excesivamente violenta. Puedo tratar, pero sé que no lograría describir el impacto que me causó ver en directo, por la televisión, la forma en que hordas de personas enfurecidas destruían todo a su paso: semáforos, bancas, barandas, señales de alto, cualquier cosa que significara dañar el espacio público. Lo más impactante, en definitiva, fue ser testigo de cómo varias estaciones de metro se incendiaban, literalmente.

¡Ah! Y cómo dejar de lado los saqueos. Los supermercados fueron el blanco favorito. Algunos salían lavadora al hombro del establecimiento, mientras que los más organizados llegaban en carro y se podían llevar más cosas: televisores, computadores, colchones…

Ni los periodistas daban crédito a lo que veían. «¡Es indescriptible!», decían, mientras en otra parte de la ciudad se reportaba otro incendio, esta vez en el edificio administrativo de la compañía de electricidad ENEL. Al mismo tiempo, una estación de metro más se incendiaba, y, desde otro extremo de Santiago, se reportaban más saqueos. La ciudad estaba ardiendo, la policía estaba superada, el Presidente no aparecía por ningún lado, los alcaldes pedían al ejército y, al unísono, como música de fondo, se escuchaban cientos de cacerolas golpeadas por los ciudadanos furiosos.

¿Por qué?

Una semana antes, el gobierno había anunciado un nuevo aumento al pasaje de metro que sería aplicado durante la hora más transitada. Ofrecía, además, condiciones de ahorro bastante ridículas si es que uno prefería despertarse más temprano y salir más tarde del trabajo para evitar el alza. Casi una burla.

Este aumento fue la gota que rebalsó el vaso de una ciudadanía que había estado reclamando -de manera más pacífica- inconformidades profundas sobre el sistema de pensiones, abusos en los cobros de la electricidad, el costo de las autopistas y, en general, el costo de la vida.

A solo minutos de haber iniciado el sábado 19 de octubre y superado por la situación violenta y destructiva, el Presidente Piñera declaró estado de emergencia, sacando al ejército a las calles. Muy contrario a lo que se podría pensar, esto generó incluso más molestia en un país donde el período de la dictadura militar es aun reciente.

Los días siguientes han sido un debate permanente entre formas de manifestación pacíficas y violentistas: unos marchan con cacerolas y pancartas; otros hacen barricadas y saquean lo que esté a su paso. La solicitud, que hasta hace poco no estaba tan clara: una reforma constitucional. ¿Para qué? Para garantizar una sociedad más equitativa.

Hace casi 7 años llegué a Chile. En cuanto llegué a este angosto país, me di cuenta de que había sido una buena decisión. Era ordenado, limpio, las cosas funcionaban, el transporte público era seguro, se podía caminar. También me di cuenta de que era bastante caro, pero supuse que ese era el costo de vivir en un lugar como era Santiago en aquel momento.

Chile ha dejado de ser el lugar que conocí. El 18 de octubre marcó el fin de una era. Mientras tanto, yo seguiré envuelta en una contradicción permanente entre lo que pienso y siento sobre este levantamiento. ¿Están los chilenos a punto de abandonar un modelo que ha sido exitoso en Latinoamérica?

Carta Editorial

En un país que viste sus cerros de verde con cada inicio de la época lluviosa, es fácil olvidar el daño que se ha hecho y que se sigue haciendo en materia ambiental. Cada año, aún llueve una cantidad de milímetros suficiente como para abastecernos, hay ríos y todavía queda el bosque cafetero.

Los ríos, sin embargo, corren con metales pesados, ya no es tan fácil leer los patrones de lluvia y, por tanto, planificar la siembra. Y el bosque urge del Estado un escudo que dure más que un quinquenio. Ya no hay margen como para dejar el tema del medio ambiente para después.

Si de lo que se trata es de ponerlo en la clave más grave posible, hay que decir que ya se trata de una cuestión de vida o muerte. Vidas como las que se pierden en los deslaves, en las inundaciones y en cada una de las variadas manifestaciones de vulnerabilidad que se registran en el país.

Y vidas a las que cada vez se les recorta más su hábitat, como las especies en peligro de extinción. Entre ellas, la protagonista de esta edición: la lora nuca amarilla.

Desde la sociedad civil se habla mucho de la necesidad de fortalecer una cultura de conservación de los recursos naturales. Un concepto amplio que comienza con cerrar los grifos para evitar el desperdicio de agua y que se alarga hasta alcanzar a las políticas de conservación de los bosques y de todas las especies que los habitan.

Nadie puede estar al margen de esta cultura. Nadie puede ya seguir sintiéndose con el derecho de no hacer lo propio por conservar y proteger el medio ambiente. En esto, las instituciones gubernamentales guardan la gran responsabilidad de gestionar y de administrar. Pero el futuro de la lora nuca amarilla también depende de acciones individuales, como no comprar fauna exótica para no seguir alimentando un negocio que vacía los nidos.

“Veo en el fútbol un campo fértil para la transformación social”

​​​​​​​¿Qué la motivó a especializarse en el periodismo deportivo?

Desde pequeña me ha gustado mucho el fútbol, pasión inculcada por mis hermanas y, sumado a que siempre me ha seducido romper con los paradigmas convencionales. Me visualicé irrumpiendo en un campo con escasa presencia de mujeres para tratar de cambiar un poco la tónica sobre cómo se ha venido haciendo periodismo deportivo.

¿Cuál es el deporte que más disfruta?

El fútbol, por supuesto. Crecí con una hermana hincha acérrima del Real Madrid, que también me llevaba a ver partidos del Chalatenango y, además, tengo otra hermana que jugaba. Entonces eso, sin duda, influyó.

¿Qué equipos de fútbol son sus preferidos?

Del fútbol salvadoreño, Alianza Women y Alianza FC, y del extranjero, todos los clubes que ha dirigido Pep Guardiola.

¿Quiénes son sus deportistas favoritos?

Atletas y futbolistas que también luchan por otras causas, pues veo en el fútbol un campo fértil para la transformación social. Admiro mucho a Megan Rapinoe, Serena Williams, Abby Wambach.

¿Qué obstáculos ha encontrado en el ejercicio de su profesión?

Los obstáculos más bien son mentales; si yo no me la creo, lógicamente, todo será más difícil. Para entrar en los medios no tuve ninguna dificultad; pero, al ejercer la carrera, sí te encuentras con casos especiales por ahí.

De seguir cómo va ¿cómo cree que va a estar en 10 años?

Con una maestría, bilingüe y desarrollando proyectos propios.

¿Qué resultado espera obtener con lo que está haciendo?

Contribuir en alguna medida a cambiar los roles sociales, dando espacio a historias de mujeres en un ámbito dominado históricamente por hombres, para que comencemos a ver el mundo con ambos ojos y no solo con uno.