La historia no escuchada

En su libro Literatura en las cenizas de la historia, Cathy Caruth analiza las experiencias traumáticas y cómo éstas siempre traen una pérdida secundaria; el de desaparecer del registro histórico. Son historias no escuchadas. Hoy en el caso de El Salvador, por ejemplo, la Catedral Metropolitana del centro ha quedado inquietante; blanca, lisa y simple. Su exterior sin adornos refleja una estética moderna que ya no hace referencia a la historia y la memoria que muchos aún asocian con el lugar. La fachada limpia parece reflejar mejor la cultura actual de silencio e impunidad del país. Meses después de la firma de los acuerdos de paz en 1992, una amnistía general blanqueó las violaciones de los derechos humanos de la guerra, evitando que se llevaran a cabo juicios y protegiendo a muchas personas de responsabilidad penal.

Al poco tiempo de la destrucción de la fachada empezaron a nacer nuevas imágenes de «Armonía de nuestra gente» de Llort en la producción cultural. Eran pequeños retos a la cultura de olvido e intentos de volver a contar la historia de la Catedral. Un mural público, Alegoría de la guerra civil y los Acuerdos de Paz de Antonio Bonilla, muestra imágenes claves de la guerra más reciente de El Salvador; el arzobispo Romero está al centro, el emblemático monumento Salvador del Mundo de la capital, la firma de los Acuerdos de paz y la Catedral Metropolitana con la fachada de Fernando Llort aún intacta. Así también en la obra de teatro de Jorgelina Cerritos Audiencia de los confines: Primer ensayo de la memoria (Índole 2014) los personajes juntan los azulejos rotos del mural de Llort como símbolo de la recuperación de la memoria colectiva. Como escribe la crítica argentina Elizabeth Jelin, «la memoria es obstinada, no se resigna a quedar en el pasado, insiste en su presencia».

Estas representaciones de la Catedral con la obra de Llort intacta cuenta el pasado; recrea los referentes locales reinstalando la cultura y la historia en el centro de San Salvador. Cada una representa un regreso al sitio original de memoria que refleja el retorno de la experiencia traumática, como lo enfatizan críticos como Cathy Caruth: «el revivir traumático, como las pesadillas de la víctima del accidente, parece un recuerdo lúcido; se regresa, repetidamente, solo en la forma del sueño». Así también hay muchos escritores y artistas salvadoreños a partir de 2009 que están haciendo el trabajo de la memoria de regresar al pasado para re-presentar en la producción cultural lo que ha desaparecido y lo que se ha borrado. Entre ellos están Jorgelina Cerritos, Jorge Avalos, Jorge Galán, Róger Lindo, Claudia Hernández y Miguel Huezo Mixco, y artistas como Antonio Bonilla y el colectivo Fire Theory.

Pero el trabajo de la memoria, para poder sanar, exige la complicidad de un público dispuesto a ver y escuchar historias de trauma. En El Salvador, hasta ahora, el público de la memoria traumática ha sido escaso. Por ejemplo, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación obtuvo testimonios de las víctimas de la guerra solo para que el estado perdonara las violaciones de derechos humanos recién documentadas. Era como si sus testimonios fueron elicitados, archivados y documentados como parte del registro «oficial» solo para eliminar la posibilidad misma de remembranza y justicia. Primo Levi narra una pesadilla recurrente en Auschwitz en la que da testimonio, pero la respuesta de sus oyentes solo le regresa al trauma:

Todos me están escuchando y es esta misma historia la que estoy contando: el silbido de tres notas, la cama dura, mi vecino a quien me gustaría mover, pero a quién tengo miedo de despertar porque es más fuerte que yo. También hablo difusamente de nuestra hambre y del control de piojos, y del Kapo que me golpeó en la nariz y luego me envió a lavarme mientras sangraba. Es un placer intenso, físico, inexpresable, estar en casa, entre personas amigables y tener tantas cosas que contar: pero no puedo evitar notar que mis oyentes no me siguen. De hecho, son completamente indiferentes … Mi hermana me mira, se levanta y se va sin decir una palabra. Un dolor desolador nace en mí. Ahora estoy bastante despierto y recuerdo que se lo conté a Alberto y que él me confió, para mi sorpresa, que también es su sueño y el sueño de muchos otros, quizás de todos. ¿Por qué sucede? ¿Por qué el dolor de lo cotidiano se traduce constantemente en nuestros sueños, en la escena que cada vez se repite más de la historia no escuchada?

«El Salvador te puede cargar y nublar con más de lo que debe»

¿Cómo y cuándo fue la primera vez que ocupaste una cámara fotográfica?

Fue una Polaroid que pedí de regalo cuando cumplí seis años.

¿De qué forma alimenta su talento?

Educando el ojo a través de todos los demás sentidos. Y mucha, mucha disciplina.

¿Cómo define su estilo fotográfico?

Mi sujeto es siempre elegante y la imagen procura tantas capas sensoriales como sea posible.

¿Por qué vive fuera de El Salvador?

Porque Nueva York es el mapa para exceder en mi carrera. Porque El Salvador te puede cargar y nublar con más de lo que debe.

¿Sus poetas favoritos?

Allen Ginsberg, Vicente Aleixandre, Alfonsina Storni, Alejandra Pizarnik.

¿Hay alguien en quien se haya inspirado en su profesión?

Muchísimas personas. Desde mi primer maestro, mi papá, hasta mis ídolos de la industria. Encuentro inspirador a cualquier profesional, de cualquier tipo, que se ha lanzado con toda alma a conseguir ser su mejor versión de sí mismo.

¿Cuál es su idea sobre el éxito?

El éxito es la consecuencia acertada de una acción, como una cosecha.

Carta Editorial

La patria es Angélica que huye. Es ella que tuvo que enterrar en prisas a dos hijas asesinadas por pandilleros. Bajo el cielo azul y blanco al que refiere nuestra bandera, también están los otros hijos de Angélica. Ellos que apenas sobrevivieron y que ahora no tienen nada. No es una metáfora. Se quedaron sin un lugar para volver. Ahora que repitamos las imágenes del escudo, de los escolares marchando, de ese “Dios, unión, libertad”, deberíamos pensar en ella, en ellos, en todos.

Angélica es una más de las miles de víctimas de desplazamiento forzado. Ese fenómeno imparable que el gobierno anterior se negó por años a reconocer. Al hacerlo, sin embargo, tampoco desencadenó una reacción que alcanzara para que a Angélica y a sus hijos les mejorara aunque sea un poco la vida. Ellos siguen condenados a huir por siempre.

Ellos son país. Uno que no aparece en las exaltaciones del día de la independencia y que más aparece acá, en estas páginas de domingo que no siempre son la lectura relajada para este día.
Este reportaje de la periodista Wendy Hernández tuvo que ser hecho en prisas. Angélica accedió a contar todo lo que le ha pasado a ella y a su familia solo porque por fin encontró un camino para largarse y dejar todo atrás. Habló hasta pocas horas antes de decir adiós.

Así que lo que queda en estas páginas es un relato de frustración, de eso de lo que está lleno el cuerpo cuando ya no hay opciones viables para respirar. Angélica no ha sido la primera en esta ruta. Ni va a ser la última, si seguimos como hasta ahora. Angélica es una de las pocas a las que les podemos escuchar la voz solo gracias a la ausencia, a ese vacío que ya dejó. Ella ahora tiene que ser patria en otro lado.

ÁLBUM DE LIBÉLULAS (225)

1842. ENIGMA VOCACIONAL

Cuando le preguntaban qué quería ser al llegar a grande, él daba la misma respuesta con toda seriedad: «Astronauta». Por supuesto, los que le oían tomaban aquello como una excentricidad infantil, aunque algo quedaba resonando en el aire circundante. Llegó a la adolescencia y la transición no le trajo novedades. Vino el inicio de la adultez y entonces pareció tentado por el ansia de desaparecer del ambiente que le rodeaba. Usó el argumento del estudio superior para que sus padres lo enviaran al extranjero. Y curiosamente lo que eligió estudiar fue ingeniería de minas. Nadie le puso atención al contraste entre su primera ilusión de vida y lo que estaba escogiendo como destino. En su interior, sin embargo, todo estaba claro: la subterraneidad sería su trampolín hacia lo alto. ¿Acaso estaba empezando a pensar como poeta?

1843. MISTERIO PRENOCTURNO

Fuimos vecinos desde mucho antes de tener voluntad propia, y aunque nuestras familias eran muy diferentes por sus orígenes y por sus puntos de vista frente a la vida, el hecho de estar ahí, compartiendo vecindario, nos provocaba una afinidad espontánea. Como niño y niña apenas nos comunicábamos, porque cada quien andaba con sus congéneres; y luego como adolescentes las miradas comenzaron a funcionar de otra manera. Un día la invité al cine. La película era romántica, al estilo de entonces. A la salida, la invité a tomar algo fresco en un lugarcito cercano. Y luego nos fuimos caminando, ya con la noche alrededor. De pronto estábamos avanzando por la acera a la par de un jardín. Me detuve, porque una rosa parecía estarme llamando para ofrecerse. La corté y se la di a ella. Y esa rosa se mantiene viva desde entonces, perfumada de ilusión.

1844. AQUELLA TARDE EN EL LEELA

Ahmed puso como siempre sobre el vidrio del mostrador, en cuyo interior guardaba multitud de objetos a la venta, aquella caja de piedras preciosas muy al estilo del lugar. La pareja de visitantes compradores le pusieron atención al contenido, que él, con su gesticulante elocuencia habitual, iba mostrándoles, pieza por pieza. Se detuvo por un instante antes de enseñarles la que parecía ser la joya de la corona. Como ellos ya conocían al vendedor en muchas visitas anteriores, aguardaban la oferta del día. Pero en esa ocasión resultaron sorprendidos, porque no era un topacio ni una amatista, sino una curiosa piedra que parecía guijarro común con aquel fulgor en el centro. Ahmed lo tomó en la palma de la mano y se lo extendió a ambos: «Es un corazón para compartir. Viene de una gruta desconocida. Ustedes son los destinatarios». Ellos, conmovidos, lo aceptaron.

1845. A BUEN ENTENDEDOR…

Comenzaba a atardecer y el trabajador puntual se disponía a recoger todos sus útiles cotidianos para iniciar la vuelta a casa. A la hora en punto dejó su esquinado escritorio y salió del recinto. «Hasta mañana, don Sóstenes. Feliz tarde clara», le dijo el guardián de la puerta. Él, a su estilo, respondió con un gesto. Afuera, la tarde resplandecía. Sacó su gruesa chamarra con gorra añadida y se la puso. Los transeúntes lo miraban de reojo. No tardó mucho para que el inocente resplandor del cielo les dejara paso a los nubarrones amenazantes. Estaba por llegar a su vivienda, en el extremo de una callecita de colonia marginal. La borrasca se desató. El agente policial que circulaba por ahí saludó a don Sóstenes: «¿Y usté, mi amigo, cómo supo que iba a llover así? Ahora sí respondió: «Es que las nubes me mandaron un correo. Nos conocemos desde siempre…»

1846. BUENOS DÍAS, INCIENSO

El amanecer era aún esa caja de destellos imaginados en las manos del aire. Lo que casi nadie era capaz de percibir de antemano era que aquel día la llegada de la luz solar iba a ser un rito desconocido. Quien sí lo percibía de manera espontánea era aquella joven que estaba esperando su primer hijo, ya separada de su pareja por incompatibilidades no imaginadas de antemano. La joven salió de su humilde morada y se dirigió hacia el arroyo más cercano, que fluía entre árboles y peñascos como si quisiera ocultarse haciéndose más visible. Al estar junto al agua, se arrodilló, tomándose entre las manos el redondo refugio del niño por llegar. Y el parto comenzó a ocurrir, sin ningún auxilio adicional. Cuando ella tuvo a la criatura entre sus brazos se sintió envuelta por una nubecilla de aroma consagrado. El arroyo pareció detenerse por un instante. Amanecía.

1847. CUERVO MISIONERO

Cuando el inspector pasó revista, su conclusión fue la de siempre: «Todos los escombros están en orden». Los habitantes del condominio estaban reunidos como en tantas ocasiones anteriores, pero esta vez surgió un detalle fuera de lo común. El habitante recién llegado pidió la palabra: «Perdone, señor, pero yo tengo la sensación de que aquí se ha dado algo sobrenatural». Lo vieron como si fuera un extraño peligroso, pero él se quedó impávido, como si lo poseyera una convicción inalterable. Entonces del fondo de los escombros acumulados se fue levantando la forma de un ser con alas, y el sonido estridente de su canto circuló hasta por los más escondidos rincones. El grupo de los que estaban ahí cambiaron el gesto, y se volvieron círculo, animados por una repentina afinidad. El cuervo se elevó hasta la ventana más alta y ahí se disolvió.

1848. Y DE NUEVO LAS NUBES

Era verano incipiente, y aquel borbollón de nubes era lo menos esperable entre el atardecer bordado de luces. Pero ahora, no sólo climáticamente sino en cualquier sentido, todo puede pasar, hasta lo más inverosímil. Y desde aquella ventana, que más bien era un ventanuco, la percepción era personal al máximo. El adolescente que por ahí se asomaba parecía en éxtasis, como si estuviera ante un altar que lo acogiera con los brazos abiertos. No tardaría mucho en llegar la hora de la cena, que siempre hacían temprano y en familia. Él se unió las manos sobre el pecho y empezó a murmurar una oración. Sólo unos segundos después se desató una tormenta insospechada, con rayos y centellas. El adolescente se arrodilló. Nadie estaría pensando en cenar. Podía permanecer ahí, en compañía de sus eternas aliadas, las nubes, el tiempo que quisiera…

1849. IDENTIDAD OCULTA

Desde que tuvo conciencia supo que su vocación era ser peregrino. Así, pues, salió muy pronto a recorrer el mundo. Llevaba un mapa, que de repente se le volvió borroso. «¿Hacia dónde voy?», se preguntó. Y una voz profunda le respondió: «Hacia el Olimpo, que es tu vivienda original».

1850. DESPERTÓ BLANCANIEVES

Alrededor, los árboles movían armoniosamente sus ramajes, en un aplauso inmemorial. «¡Sí, Blancanieves ha despertado de nuevo, y el bosque lo celebra como su amigo más fiel!»

Daniel Ortega «vuelve» a la escuela

Fotografías de Óscar Navarrete/CONNECTAS

T​​​​​​​iene 12 años, estudia quinto grado en un colegio público de Managua y mete tres libros en su bolso para ir a la escuela. Uno es de Matemáticas, uno de Lengua y Literatura y otro de Convivencia y Civismo, pasta dura azul y blanco y con el mapa de Nicaragua en el centro. Cuando abre el último para estudiar, lee historias como esta:

«–Mamá, dice, ahora tenemos un Gobierno que se preocupa por las dificultades que tiene el pueblo, por eso a doña Lupe le hicieron su casa, destruida por el terremoto, a doña Lola le dieron zinc para cambiar el techo que era de plástico, a la Juana le entregaron su bono productivo alimentario, para que le diera vida a su parcela y saliera de la pobreza, multiplicando los animales recibidos y cultivando la tierra con las semillas, a la Panchita la beneficiaron con el préstamo de Usura Cero, para ampliar su fritanga, y a nosotras las agricultoras el Banco de la Producción nos da préstamos para el cultivo de café y granos básicos».

Ella dice que en su centro de estudios el único libro que le regalan es este de Convivencia y Civismo, cuyas ediciones tienen un capítulo que se llama «Bien Común», en la que explican todos los programas del gobierno de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua desde 2007, y su esposa Rosario Murillo, vicepresidenta desde 2017 y secretaria del consejo de comunicación y ciudadanía en períodos anteriores. Los libros pueden descargarse con facilidad de la página electrónica del Ministerio de Educación (Mined).

Esta investigación de Nicaragua.Connectas, la nueva iniciativa para conversar sobre lo que pasa en el país centroamericano, descubrió que en la Nicaragua de hoy, no solo es que se mencione a la familia presidencial en estos textos escolares, sino que el Ministerio de Hacienda y Crédito Público presupuestó para la elaboración de los mismos en 2019 un total 650,257 dólares. Desde 2013 hasta la fecha, la inversión en este rubro ha sido de 1.3 millones de dólares. La publicidad estatal es mostrada además en los murales de los colegios, junto a la figura del poeta Rubén Darío. En el mismo espacio se exalta también a mártires del partido de gobierno, entre ellos Carlos Fonseca, el fundador del FSLN; el hermano de Ortega, Camilo, y al poeta sandinista Leonel Rugama, mientras la bandera rojinegra es colocada siempre a la par de la azul y blanco como si una fuese la sombra de la otra.

A diferencia de años electorales, si alguien visita los centros educativos en el país centroamericano, no se encontrará las papeletas con la imagen de la pareja presidencial en las paredes. Sin embargo, la propaganda llega a través de los libros a diario, en las lecciones que los niños leen. Dentro del presupuesto del Mined tampoco existen asignaciones presupuestarias a la propaganda partidaria. No obstante, el especialista, Alex Bonilla, investigador con una maestría en administración y gestión de la educación, explicó que el gobierno hace llegar esos insumos a través de su tendido político, como la Juventud Sandinista y los gabinetes de los barrios, que son los que colocan afiches y banderas rojinegras en los colegios con la anuencia de las mismas autoridades.

El discurso político, que se encuentra de manera subrepticia en las aulas, va dirigido a casi un millón y medio de estudiantes y sus familias en un país con índices de analfabetismo que hasta hace tres años llegaba al 15.8 %. Además el gobierno invierte $118.82 por estudiante de secundaria y $180 por alumno de primaria; cuando en países como Costa Rica, alcanza hasta $2,246.7 por cada joven. Es decir, los costarricenses invierten 19 veces más por cada niño, según datos del Banco Mundial hasta 2017.

La difusión de esta clase de mensajes en las aulas de Nicaragua provoca inconformidad entre los especialistas. Josefina Vijil, miembro del Centro de Investigación y Acción Educativa y Social (CIASES), un organismo privado de investigación y análisis de políticas educativas, dijo para este reportaje que el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo utiliza los libros de textos para reproducir su discurso.

«Han usado el sistema educativo como una red a través de la cual quieren enviar su mensaje partidario para seguirse manteniendo en el poder, y esto atenta contra todos los principios de educación», valora Vijil que lo considera además violatorio a la «constitución y a las leyes».

«Una mala educación es funcional para regímenes autoritarios como el de Daniel Ortega, que quiere convertir a los ciudadanos en clientes», sostiene la especialista. El exministro Carlos Tünnermann, quien dirigió la cartera de educación entre 1979 y 1984, destaca que todo esta propaganda se difunde mientras el sistema tiene carencias, entre ellas el hecho que los maestros reciben los salarios más bajos de la región: $238 mensuales.

El oficialismo defiende, no obstante, el «humanismo» con que enseñan. El diputado sandinista José Antonio Zepeda, dirigente de la Asamblea Nacional de Educadores (Anden), se excusó de dar declaraciones para CONNECTAS; pero, en junio de este año, aseguró a los medios del FSLN que la docencia está centrada y promovida en prácticas y en valores.

«Hoy sí tenemos que celebrar, tenemos que celebrar ese compromiso que ha sido reconocido por la política educativa del gobierno que dirige nuestro Comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo», afirmó Zepeda a esta investigación un 29 de junio cuando, a nivel nacional, se celebra el día del maestro.

El contenido propagandístico hace recordar a algunos padres de Nicaragua su experiencia de los años ochenta, durante el primer gobierno sandinista, cuando Ortega dirigió por primera vez el país entre 1984 y 1990; tiempos en que los chavalos recibían y aprendían sobre la Asociación de Niños Sandinistas en los libros «los Carlitos».

Cuarenta años después, el ejecutivo cuenta también su versión de la historia de la nación centroamericana y su protagonismo en ésta, a través de los libros escolares. Connectas, la plataforma lider de las Américas en periodismo colaborativo revisó 25 libros de primaria y secundaria de colegios públicos de este gobierno: 9 de Estudios Sociales, 11 de Lengua y Literatura y 5 de Convivencia y Civismo, en los que encontró 35 fotos del caudillo sandinista junto a alusiones constantes a los beneficios que dejan los proyectos gubernamentales.

Cuando los niños leen ahora estos textos pueden encontrar a los aliados políticos de la pareja presidencial como Evo Morales o referentes ideológicos para ellos como Hugo Chávez, Ernesto Che Guevara o Fidel Castro, así como organismos de la misma tendencia ideológica, tal como la Alianza Bolivariana para los Pueblo de Nuestra América (ALBA) o exaltaciones a proyectos que nunca se concretaron como el Canal Interoceánico.

En el libro de Estudios Sociales de séptimo grado, se retrata la historia del país centroamericano desde 1979, pero se insiste en que, a partir de que Ortega tomó el poder tras las elecciones de 2006, a la nación le va mejor. «Nicaragua estaba en un estado lamentable: con apagones todos los días, con un alto índice de desempleo, con la educación privatizada y con una alta tasa de analfabetismo…», empieza diciendo.

Según el texto de Estudios Sociales, el resultado de las políticas gubernamentales es que en «Nicaragua se viva en libertad y democracia, las autoridades son respetuosas de la ley y de las instituciones públicas. Sin persecución política ni presos políticos, ni torturas en las cárceles, sin exiliados ni golpes de Estado, sin represión militar o policiaca».

Ese escenario contrasta con las denuncias por concentración de poder y violaciones a derechos humanos contra Ortega, el aparato represivo del Estado y paramilitares desde abril del año pasado. Según organismos internacionales, entre ellos la OEA y Naciones Unidas, el uso excesivo de la fuerza provocó 328 personas asesinadas, más de dos mil heridos y el éxodo de 70 mil personas.

Las críticas no hacen mella en el esfuerzo gubernamental por proyectar a la familia presidencial. Otro ejemplo es la vicepresidenta Rosario Murillo. Los capítulos del texto de segundo grado de Convivencia y Civismo y el de décimo grado de Estudios Sociales son encabezados por imágenes de los Árboles de la Vida, que son estructuras metálicas de 21 metros que forman parte del ornato de Managua y que se atribuyen a la voluntad de la funcionaria. También se destaca junto a nombres como la premio nobel de la Paz Rigoberta Menchú, la ex presidenta de Brasil Dilma Rouseff y la exmandataria de Chile, Michelle Bachelet. La nueva historia económica de Nicaragua es tan autorreferencial que se destaca la «entrañable amistad» de Murillo con Hugo Chávez, a quien ella escribió unas líneas como homenaje que son reproducidas en el libro de octavo grado de estudios sociales.

«Usted, libertador. Usted, constructor. Usted, Comandante Presidente, comunicador.

Cuando los niños leen ahora estos textos pueden encontrar a los aliados políticos de la pareja presidencial como Evo Morales o referentes ideológicos para ellos como Hugo Chávez, Ernesto Che Guevara o Fidel Castro, así como organismos de la misma tendencia ideológica, tal como la Alianza Bolivariana para los Pueblo de Nuestra América (ALBA) o exaltaciones a proyectos que nunca se concretaron como el Canal Interoceánico.

Usted, consagrado, ¡ahora más que nunca consagrado! Usted, alegría, entrega. Usted, generosidad. Usted, inteligencia brillante ¡qué inteligencia! ¡qué estudioso! ¡qué capacidad! Usted, articulado. Usted, risa, sonrisa ¡siempre bromeando! Siempre encontrando el lado bonito de la vida. Usted, en todo lo lindo que hacemos y seguiremos haciendo. Porque su legado, Comandante-Presidente, es esa bandera que ondea en alto de todos nuestros corazones, y en la América Nuestra».

Paradójicamente, este gobierno que exalta a sus líderes políticos en el poder, vive una situación económica marcada por una reducción del presupuesto de inversión de 18.6 millones, lo que impide la construcción o remodelación de 56 escuelas, donde estudian 800 mil estudiantes. Aunque el presupuesto general de educación es de 430 millones de dólares, una de las realidades de Nicaragua es que el 92 % se destina al pago de salarios y mantenimiento de oficinas según los datos del Ministerio de Hacienda.

Hasta julio pasado, los niños que estudian en el colegio público de Chiquilistagüa, en la parte rural de Managua, les entregaban sus calificaciones en una hoja de papel desde el año pasado. Todos los meses llevaban un córdoba ($0.03) para que la maestra le sacara una fotocopia y colocara con el lapicero las notas del parcial. Solo al final del año les entregaban los resultados finales en su boleta, pero la espera se acabó con la evaluación de semestre. El argumento de no entregar el boletín es que se trataba de una medida administrativa.

Proselitismo. Estudiantes caminan en Carretera Sur de Managua en noviembre de 2008, en período de elecciones municipales.

«La gestión del Mined es de las más ineficientes de todo el Estado», dijo Alex Bonilla, especialista en educación. «La mayoría de recursos se utiliza para el pago de planillas y las pocas inversiones se destinan a proyectos de infraestructura y materiales escolares», agregó.

El Mined prioriza dar plazas de trabajo a los militantes del FSLN para que estos sirvan como agentes y así controlar e influir en las escuelas. De modo que una parte de los 61,433 trabajadores de este ministerio, entre ellos directores y profesores, forman parte de la base del partido que hace tareas políticas: marchas progubernamentales, adoctrinamiento en las escuelas y reuniones del tendido electoral según Bonilla.

De las inversiones presupuestadas de este año, un poco más del 50 por ciento será con financiamiento externo, que, a raíz de la crisis de abril del año pasado, está en peligro o se ha estancado porque muchos países y organismos multilaterales han suspendido su cooperación con el gobierno de Nicaragua por ser señalado de cometer crímenes de lesa humanidad.

Varios funcionarios, entre ellos la vicepresidenta de Nicaragua, fueron sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Además, en junio se activó una ley de sanción conocida como Nica Act contra el gobierno de Nicaragua en el país norteamericano que conmina al gobierno de Donald Trump, que participa en las multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), a no aprobar préstamos al país centroamericano si no se respetan los derechos humanos y los principios democráticos.

El impacto de las medidas globales se hicieron sentir desde hace algunos meses en Nicaragua. A través de una reforma presupuestaria le quitaron 18.6 millones de dólares al Mined, que fue el recorte más grande que hizo Hacienda si se compara con los realizados a todos los ministerios. De estos fondos restados a educación, $6.8 millones provenían de préstamos del BM y donaciones externas que no fueron desembolsadas.

En el libro de Estudios Sociales de séptimo grado, se retrata la historia del país centroamericano desde 1979, pero se insiste en que, a partir de que Ortega tomó el poder tras las elecciones de 2006, a la nación le va mejor. “Nicaragua estaba en un estado lamentable: con apagones todos los días, con un alto índice de desempleo, con la educación privatizada y con una alta tasa de analfabetismo…”, empieza diciendo.

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VIGILANCIA POLÍTICA EN COLEGIOS

La libertad de expresión está en riesgo en todos los niveles del sistema educativo. La tarde del dos de julio pasado, las autoridades del colegio experimental México de Bello Horizonte prohibieron a CONNECTAS entrevistar a tres estudiantes de secundaria previamente citados y, al explicar su decisión, mostraron el control que ejerce el gobierno tanto a alumnos, profesores y directores a través de la vigilancia política.

«El cuestionario tiene que ser enviado a nosotros para que se pueda aprobar», dijo Marisol Pineda, subdirectora del Experimental México. En la dirección de este centro, cerca de una bandera rojinegra del Frente Sandinista, Pineda habló durante 15 minutos sobre los programas educativos promovidos por «el gobierno de reconciliación y unidad nacional». «Muchos estudiantes quizás no le puedan responder pero yo sí, porque ellos no conocen a profundidad todos los programas que hemos venido ejecutando».

Pineda afirmó que después de la crisis política de 2018, en los colegios de todo el país hay delegados del Mined que bajan las directrices del ejecutivo al resto de miembros de la comunidad educativa. «El cuestionario de preguntas lo mira el delegado y este lo pasa al ministerio para que después sea aprobado», dijo Pineda, quien de inmediato mostró a uno de los delegados, de camisas celestes y el emblema del gobierno en el pecho. «Lo que pasa es que ya hubo un problema por una información que salió de aquí, y ellos, los delegados, controlan todo», se excusó Pineda.

Las autoridades del colegio Experimental México tampoco permitieron entrevistas con profesores de este centro. Sin embargo, en el sistema educativo a nivel nacional hay profesores que desafían al gobierno. El maestro Antonio Chávez, de un colegio de Masaya, una ciudad a 25 kilómetros de la capital, dijo que el control de los delegados del Mined en las escuelas públicas de todo el país se ha incrementado a raíz de la crisis política.

«El adoctrinamiento en las escuelas se sostiene desde otras instancias del gobierno, de la estructura partidaria», dijo el especialista en educación, Alex Bonilla, y confirmó que estos colegios, como el Experimental México, sirven para reuniones o capacitaciones del tendido político del partido que es donde ejecutan estrategias de proselitismo.

En mayo de 2019 circuló en redes sociales un video en que estudiantes del colegio Maestro Gabriel, uno de los más grandes del país con una matrícula de 2,500 estudiantes, se quejaban de que las autoridades de este centro los estaban obligando a ver un documental hecho por Juventud Presidente (JP), del aparato propagandístico estatal, en que exculpan al Ejecutivo de las violaciones a los derechos humanos cometidas desde el año pasado.

El documental muestra la posición del gobierno sobre uno de los hechos más graves de la crisis de derechos humanos: la quema de una familia en el barrio Carlos Marx, en que murieron seis personas calcinadas, entre ellos dos niños de menos de tres años de edad y en el que sobrevivientes señalaron a paramilitares de cometer el crimen. La nueva versión señala que fueron los manifestantes, inconformes con el gobierno, los responsables.

En el video los estudiantes aseguran que la presentación del video estaba a cargo de la subdirectora del centro. Sin embargo, el director José Villegas alegó que «no sabía» y que no podía dar información.

«Por favor, vaya a pedir la información al Ministerio de Educación. Yo no estoy autorizado para hablar de eso», dijo Villegas, un tanto nervioso, a la par de dos oficiales de la Policía Nacional que escuchaban todo.

Además de la vigilancia política de comisarios del FSLN y de devengar salarios bajos por su trabajo, falta formación y perfeccionamiento de los maestros , explicó el exministro de educación, Carlos Tünnermann Bernheim.

El salario oficial de los docentes de primaria es de 8,000 córdobas ($238 al mes). A nivel centroamericano, los maestros nicaragüenses son los que reciben los salarios más bajos, según un estudio realizado por el organismo CIASES con base a datos de los institutos de los países en 2016. Un maestro nicaragüense gana un salario nueve veces menor que uno de Costa Rica, y seis veces menor que los de El Salvador y Honduras.

«Los salarios de los profesores no los dejan ni siquiera pagar los productos de la canasta básica. Por eso la carrera del magisterio no es atractiva porque a pesar de tener una profesión, siguen siendo pobres», dice Tünnermann.

«En el gremio le llaman los «pobresores» como seudónimo de profesores», sostiene el educador.

Lecciones. Una niña en Nicaragua lee uno de los libros escolares en los que se rinde culto a Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo.

Una de las banderas del FSLN para hablar de los avances en educación es el supuesto aumento de la matrícula escolar en el período del gobierno de Daniel Ortega. La matrícula de este año, sin embargo, se redujo en 100 mil estudiantes con respecto al año pasado y 40 mil niños menos se matricularon de la meta que había proyectado el Mined para 2019: 1.74 millones de estudiantes.

Para 2006, antes que Ortega llegara al poder, el analfabetismo rondaba el 22.04 % y la última cifra reportada oficialmente fue de 15.8 % en 2016. El experto Alex Bonilla dijo que en los últimos cinco años se ha dedicado mayores esfuerzos en aumentar la escolarización. «Se han planteado que todo mundo vaya a las escuelas». Sin embargo, también en esto ve una estrategia política del Estado. «Lo que hay es un adoctrinamiento más cercano. Entonces ha sido una política clientelista», agrega.

Bonilla explica sus tesis de la siguiente manera: el gobierno destina bonos escolares a la gente en el campo, pero designa a sus delegados políticos su distribución. «De modo que hay una distribución inequitativa porque quienes tienen la potestad lo entregarán de acuerdo a su operación política, como una forma de chantaje», afirma.

El 17 de mayo en varios colegios del país se celebró el natalicio del general Augusto C. Sandino, en quien se inspiró el partido de gobierno. Ese día, en el colegio público que lleva su nombre en Ciudad Sandino, una ciudadela en el oeste de Managua, la directora Mayra Bermúdez en medio de una cancha de basquetbol gritaba frente a un micrófono «viva a Sandino», mientras los estudiantes a su alrededor respondían «viva». Con la mano derecha en alto, la profesora seguía «Viva el comandante Daniel Ortega», y los alumnos contestaban «viva». En el centro del lugar, con el bullicio alrededor, dos niños seguían sosteniendo la bandera del partido en el poder.

En otro video reciente, publicado en las redes sociales, puede verse también a una profesora enseñándole a deletrear a unos niños las iniciales FSLN del partido en el poder. Los niños repiten cada letra, mientras la profesora hace énfasis en que la letra F es «como (la palabra) Fuerte»; la S como el «Sol que nos ilumina», y la L es la «luz de libertad», otra imagen del sistema educativo nicaragüense.


*Esta historia hace parte de NICARAGUA  CUENTA, la nueva iniciativa para mostrar el país centroamericano en medio de un contexto adverso para la libertad de expresión.

Una bomba de tiempo entre las paredes de la PNC

Ilustración de La Prensa Gráfica – Fotografías cortesía

Durante los últimos cinco meses de 2014, la Unidad de Archivo Central de la Policía Nacional Civil (PNC) pasó sin papel higiénico. Así consta en un expediente del Ministerio de Trabajo y Previsión Social (MTPS).

La Dirección General de Previsión Social del MTPS hizo, el 15 de agosto de ese año, una visita técnica a esta instalación policial, ubicada sobre la 1.ª avenida norte, de San Salvador. Le dio 18 recomendaciones a cumplir, porque la PNC estaba violando la Ley General de Previsión de Riesgos en los Lugares de Trabajo. Entre las recomendaciones estaba comprar el papel higiénico, proveerles a los policías agua purificada y comprar cinco escaleras que serían utilizadas para alcanzar documentos.

Hasta el 23 de diciembre de ese año, cuando el expediente contiene la última observación del MTPS, la PNC no había comprado papel higiénico y tampoco había comprado las escaleras.

Tras la primera visita del ministerio, en un intento por solventar las infracciones a la ley, existió un intercambio de correspondencia a nivel interno de la PNC que se prolongó hasta el 24 de octubre. Pero la justificación siempre fue la misma: no había dinero para comprar papel.

Veinte días después de la visita, el 4 de septiembre, la jefa de Administración de la Unidad de Adquisiciones y Contrataciones (UAC) envió un memorándum al encargado del Fondo Circulante de la PNC en el que le pedía que compraran papel higiénico. La respuesta llegó ese día por parte de la encargada de la caja chica de la UAC que, en resumen, le dijo que los recursos no podían utilizarse para comprar bienes o servicios de carácter urgente, porque así lo establecían las normas de aplicación de fondos circulantes y montos fijos de la institución. «Por lo que la compra de papel higiénico queda sin efecto por ser un recurso planificado y no de carácter urgente», concluyó en el memorándum.

Desde agosto hasta la última página anexa al documento, fechada en diciembre, no hubo, de parte de la corporación policial, manera de hacer llegar papel higiénico a 60 de sus agentes que laboran la Unidad de Archivo Central, ubicada en la capital.

En 2019, la historia se repite. El MTPS consigna que las faltas a la Ley de Previsión de Riegos persisten, sobre todo en la carencia de un plan de emergencias y evacuación en las instalaciones policiales, algo que está regulado en el artículo 8 de la ley.

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LA CARENCIA

El olor a orín es fuerte en este baño de hombres. Hay pedazos de papel higiénico depositados en un basurero, pero no hay papel limpio para usar, solo han quedado en una pared las señas de un portarrollos. La suciedad se come la taza del inodoro azul, al que, además, le falta la tapa del tanque. Para sustituirla, alguien ha puesto una tabla pintada de verde que se ha mojado y ya tiene hongos. Alguien también ha puesto -al otro lado de la ventana de solaire, que está en la pared derecha de este cuarto- un pedazo de lámina. Es una forma de guardar la privacidad en este lugar que no mide más de dos metros cuadrados.

En la parte izquierda del baño hay un espacio para ducharse. El tragante no tiene tapadera y está en medio de nueve hileras de cerámica celeste y una hilera de ladrillos verdes en forma de L por donde avanza el sarro hasta trepar a las paredes y más en donde está la perilla para abrir el grifo.

El baño es de un puesto policial que funciona en una casa de dos plantas en Mejicanos que, si no fuera por una patrulla y dos motocicletas que esta mañana están estacionadas enfrente, de lejos pasaría como una casa más. De cerca, se distingue porque en la puerta principal tiene el letrero: Departamento de Tránsito Terrestre. Es el puesto de PNC que cubre todos los hechos relacionados con tránsito entre Mejicanos y Ciudad Delgado, el municipio vecino.

Las carencias de recursos en las instalaciones de la PNC no son nuevas y MTPS ya las ha documentado en las visitas técnicas que realiza para verificar si se cumple la Ley de Previsión de Riesgos.

Esta ley, aprobada en 2010, da parámetros de cómo deben ser las condiciones de infraestructura y salud ocupacional en las que tienen que trabajar los colaboradores de instituciones públicas y las empresas. Para su cumplimiento, en teoría, el MTPS realiza inspecciones y da recomendaciones sobre las infracciones leves, graves y muy graves a la ley. Si estas no se solventan, hay multas para el empleador que van desde los cuatro salarios mínimos hasta 28 salarios mínimos.

Revista Séptimo Sentido obtuvo, a través de la Oficina de Acceso a la Información Pública del MTPS, los informes que el ministerio ha realizado a partir de visitas a las instalaciones policiales, entre 2016 y marzo de 2019. Estos dan cuenta de las violaciones la Ley de Prevención de Riesgos, lo que también pone en peligro la salud de los policías.

Aunque las infracciones a la ley que más se repiten son las falta de papel higiénico y la falta de sillas cómodas para trabajar. El ministerio también documentó que en una División de Tránsito Terrestre no había un espacio adecuado para que el policía que trabajaba como guardia en las bartolinas descansara al finalizar su turno.

Mientras que en la delegación central de la PNC, en San Salvador, recomendó que hubiese apilamiento seguro de materiales de trabajo, como el control de evidencias. Estas son las pruebas que los investigadores recopilan en las escenas de delitos para resolver los casos judiciales y que, de dañarse, ya no sirven.

Esta revista solicitó durante un mes, y por diferentes medios, entrevistas con el ministro de Trabajo, Rolando Castro; y con un encargado de Prevención de Riesgos Ocupacionales de la PNC, para conocer qué acciones se están realizando para mejorar la salud ocupacional de los policías. Pero hasta el cierre del reportaje, los equipos de Comunicaciones de ambas instituciones no dieron respuesta.

“Al final, ya estamos acostumbrados a andar empujando los vehículos para que arranquen. Otros ya sabemos que solo dos horas pueden andar encendidos, de ahí tenemos que ir a estacionarlos y ahí esperar media hora para que el vehículo se enfríe y ya lo agarramos», dice Marvin Orellana, líder de ANPES.

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LA SANIDAD

Los policías, como para advertir que no sirve el tanque del inodoro, han puesto dentro de este una escoba y una botella partida con la que sugieren agarrar agua de la pila que está a un lado. A esta, que es la subdelegación de Rosario de Mora, al sur de San Salvador, el MTPS también le recomendó que hiciera suministro de papel higiénico. Fue en una visita hecha el 13 de noviembre de 2017, pero dos años después, en una mañana de junio, el baño sigue sin papel. Y el inodoro que una vez fue blanco, ya es amarillo.

El artículo 20 de la Ley de Prevención de Riesgos dice que los lugares de trabajo deben cumplir con condiciones de estructura (pasillos, paredes, techos, asientos, comedores, dormitorios, servicios sanitarios, instalaciones eléctricas, entre otros) que garanticen la seguridad e higiene ocupacional de los colaboradores ante riesgos de accidentes de trabajo o enfermedades.

También indica que cada institución o empresa que tenga más de 15 trabajadores, o cuando la Dirección General de Previsión Social del MTPS lo sugiera, cuente con comités de Seguridad y Salud Ocupacional, que son los encargados de prevenciones de riesgos.

La PNC, según su Unidad de Comunicaciones, tiene comités en cada una de las instalaciones. Sin embargo, en los informes consultados, el MTPS sugirió conformar estos comités a puestos con más personal policial como la División Central de Investigaciones y la División de Tránsito Terrestre.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebra cada 19 de noviembre el Día del Retrete, porque, sostiene, que este salva vidas al evitar que las heces humanas propaguen enfermedades mortales. Sin embargo, advierte que a nivel mundial hay una crisis de saneamiento. En 2017, la organización presentó el informe «Progresos en materia de agua potable, saneamiento e higiene», realizado por la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, que reveló que 6 de cada 10 personas en el mundo no tienen un saneamiento seguro.

El informe, además, señala que la deficiencia de estos servicios y el agua tienen relación con la transmisión de enfermedades como la fiebre tifoidea, el cólera, la disentería y la hepatitis A.

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LA COSTUMBRE

Marvin Orellana es policía desde hace 22 años y es el vocero oficial de la Asociación Nacional de Policías de El Salvador (ANPES), que nació hace un año y se organiza a nivel de redes sociales para exigir los derechos del personal policial. Marvin está claro que la Constitución, en su artículo 47, le prohibe a los policías y a la Fuerza Armada el derecho a asociarse o formar sindicatos.

Él trabaja como investigador en la subdelegación policial del barrio San Jacinto, una subdelegación en la que trabajan aproximadamente 120 policías. A diferencia de otras instalaciones policiales, a simple vista, en esta las condiciones de infraestructura parecen variar: los escritorios y las sillas están en buen estado, el baño está aseado, e incluso, hay aire acondicionado. Y dentro de la delegación hay una cafetería y una dispensadora de bebidas.

La subdelegación San Jacinto cubre este barrio de la zona sur de San Salvador y su competencia llega hasta los límites de la ciudad capital con Panchimalco, San Marcos y Soyapango, y cierta parte del Centro Histórico, del lado del bulevar Venezuela. Para hacerlo tienen asignadas cinco patrullas, pero de estas, solo una «medio funciona», dice Orellana, por eso también hacen los patrullajes a pie. Otro de los problemas a los que él se refiere esta tarde de junio es que si las agentes, quienes tienen su dormitorio en la segunda planta de la subdelegación, no se bañan a las 3:30 de la mañana, no logran agarrar agua y les toca acarrearla desde la primera planta.

«Al final, ya estamos acostumbrados a andar empujando los vehículos para que arranquen. Otros ya sabemos que solo dos horas pueden andar encendidos, de ahí tenemos que ir a estacionarlos y esperar media hora para que el vehículo se enfríe y ya lo agarramos», dice.

Según Orellana, los policías no reciben un inmueble en malas condiciones para laborar, sino que el cuido depende del personal. Para él, en la institución existen otras preocupaciones, como la falta de aumentos salariales, la falta continua de ascensos a otras categorías policiales y el acceso a una pensión digna.

El último aumento que recibieron los policías fue de $50 dólares, en 2007, cuando también se incorporó a la Ley de la Carrera Policial (LCP) el escalafón que reciben cada cuatro años. La cantidad del escalafón varía según el nivel al que pertenezcan. Un policía que recién ingresa a la institución recibe un salario de $424 menos los descuentos. Según la ley, su escalafón representa el 6 % de este monto, que equivale a $28, menos descuentos.

En marzo de 2016, durante la gestión de Salvador Sánchez Cerén, los policías y soldados que realizan funciones de seguridad pública, y custodios de penales comenzaron a recibir un bono trimestral de $150, este se ha ido en aumento, de $200, $300 y hoy es de $400. Sin embargo, el problema que Orellana ve con los bonos es que estos no le dan garantía a un agente que vive entre pandillas y quiere comprar una casa en otra zona, porque el dinero no forma parte de su salario. Igual sucede, dice, con el régimen de disponibilidad, el dinero que los policías reciben para alimentación, que es entre $130 y $190.

Días antes que Nayib Bukele ganara la Presidencia, en enero, se reunió con representantes del Movimiento de Trabajadores de la Policía. El secretario general de este movimiento, Marvin Reyes, confirma la reunión y muestra dos hojas con 16 puntos que Bukele firmó. Entre estos está su compromiso con la mejora de la infraestructura de las instalaciones policiales, el aumento del salario de los policías y la promoción de ascensos. De esto, dice Reyes, aún no hay nada.

Según la Dirección General de Estadísticas y Censos, el precio de la canasta básica en El Salvador es de $200 para la zona urbana y de $144 para la zona rural. Con ingresos como los que recibe un policía en la categoría de agente, el puesto más bajo dentro de la PNC, este no puede costearse los recursos que la institución le adeuda en su trabajo, por ejemplo, papel higiénico por cinco meses.

Aunque las infracciones a la ley que más se repiten son las falta de papel higiénico y de aseo en los baños, así como la falta de sillas cómodas para trabajar y la infiltración de agua lluvia en las instalaciones policiales a causa de goteras; el ministerio de Trabajo también documentó que en una División de Tránsito Terrestre no había un espacio adecuado para que el policía que trabajaba como guardia en las bartolinas descansara al finalizar su turno.

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EL DESENCANTO

Aarón recuerda que aquel jueves 20 de junio, el día que comenzó el de Seguridad del nuevo Gobierno, el Plan de Control Territorial (PCT), lo sacaron de la subdelegación donde trabajaba y lo llevaron a una delegación policial de la zona central del país, donde se reunió con policías de otras subdelegaciones y de áreas como la Unidad de Mantenimiento del Orden, de la División de Cumplimiento de Disposiciones Judiciales y de la División de Armas y Explosivos. Antes de ese día, él no sabía nada de lo que tendría que hacer, la explicación que les dio un jefe policial fue simple: los habían llamado para formar parte del nuevo plan de seguridad, pero de una vez les advirtió que no los quería ver durmiendo en la delegación.

«Ningún ‘cuilio’ voy a permitir que duerma en la delegación», cuenta Aarón, vía teléfono, que les sentenció el jefe. No tenían dónde dormir, así que tuvieron que esperar hasta las 11:30 de la noche que un camión llevara, desde San Salvador, colchonetas. Esa noche, y durante otras dos semanas, ocuparon la casa comunal del cantón donde hoy están destacados, pero fueron sacados de ahí, dice, porque los lugareños necesitaban usarlo para otras actividades propias de la comunidad.

Desde entonces, el grupo que comenzó con 90 policías y soldados, y hoy ya sobrepasa los 100, planteó tomarse alguna casa abandonada para establecerse, también fue ilusionado por sus superiores con que la alcaldía del municipio le pagaría el alquiler de casas. Nada de eso se concretó y el personal comenzó a segresarse en subgrupos: un grupo vive en dos casas que ya eran utilizadas por la PNC, pero estaban abandonadas; otro alquila una casa que es pagada de su dinero, incluidos los recibos de agua y luz; a un tercer grupo, un señor les ha dado donde vivir sin cobrarles nada. Lo mismo sucede con el lugar donde está Aarón: una empresa les ha permitido a él y a otros cinco colegas instalarse en un cuarto con sus colchonetas.

El 4 de julio la Asamblea Legislativa le aprobó al Gobierno la reasignación de $31 millones para implementar la primera fase del PCT. La propuesta que el ministro de Hacienda, Nelson Fuentes, presentó a los diputados fue que de esa cantidad, $3 millones serían destinados para la alimentación de 2,500 policías y otros $6,048,000 para la de los 5,040 soldados que participan del plan. Cada uno tendría que recibir, mensualmente y hasta diciembre, $200 para su alimentación.

Lo que ha pasado es que, mientras los soldados reciben los $200, a los policías el Gobierno les ha dado un complemento al régimen que ya recibían. Es decir, que si recibían $130 o $190, les ha dado solo $70 o $10.

Esto lo confirman el agente Orellana y Aarón, que accedió a hablar a cambio que no se revele su nombre. A él, dice, solo le dieron $70 y todavía no sabe cuándo le darán completo el dinero que un día le prometieron.

Lejos del discurso oficial sobre la funcionalidad del PCT, los policías y soldados que fueron desplegados a la misma zona que Aarón, todavía esperan los catres que las autoridades les prometieron un día. Duermen en el suelo, sobre una colchoneta, que, de tanto usarla, se está desgastando, cuenta el policía.

Orellana dice que así como en el caso de Aarón, los policías que fueron seleccionados de delegaciones, subdelegaciones u otras áreas policiales para el PCT, llegaron a otras instalaciones en las que ya no había cupo para más personal y eso ha generado condiciones precarias, pero ellos necesitan esos espacios para dormir, bañarse y hacer sus necesidades fisiológicas.

«Es obvio que va a ser una lucha, porque no nos vamos a dejar», adelanta, desde la delegación de San Jacinto, Orellana cuando habla de violaciones laborales a las que se ven sometidos y el temor de sus colegas a organizarse por la prohibición constitucional que existe. Lo que pasa con los policías que forman parte del plan de seguridad es, dice, solo una «bomba de tiempo», porque ya hay algunos que se están quejando y que hablan de manifestarse.

El subestimado oficio de la traducción literaria

Hace un par de meses, le pedí a alguien que viajaba a Brasil que me trajera una novela de Hilda Hilst. Había leído un artículo sobre el carácter experimental de su obra y quise leerla. Hilst es considerada una de las escritoras más importantes de aquel país. Escribió poesía, dramaturgia, ensayo y también narrativa.

Al buscar sus títulos en español no encontré ninguno. Solamente los había en inglés. Me pareció insólito que una escritora de la altura de Hilda Hilst no esté disponible en español. Aunque me causó rechazo la idea de leer a una escritora brasileña traducida al inglés, no tenía otra opción. Temí que algo de la cadencia y el ritmo del portugués se perderían en la traducción, como en efecto sentí cuanto terminé de leer With My Dog Eyes (Com meu olhos de cão en su título original). De ahí mi idea de conseguirlo en portugués, que medio leo. Aunque no lo comprendiera totalmente, podría tener una mejor percepción de su trabajo.

Esto me hizo pensar mucho en el asunto de las traducciones literarias. Si lo analizamos, buena parte de lo que leemos es traducción. Lo cual impone sobre el libro un doble trabajo: el del autor y el de quien traduce, aunque muchas veces, los traductores son casi invisibles y no reciben el crédito ni los honorarios debidos por su trabajo.

Una buena traducción termina siendo una versión del original en otro idioma. Para lograr eso, es imprescindible que el traductor comprenda no solo las palabras y significados del texto sino también las sutilezas implícitas en el tono, los juegos de palabras, las referencias culturales, el contexto de la historia y la intención del autor al usar un término específico y no alguno de sus sinónimos. A partir de ello, deberá encontrar la expresión adecuada en el idioma en el que se trabaja. Dicha búsqueda puede llegar a ser tan complicada como la escritura del libro original. Ambos, escritor y traductor, siempre buscan el término exacto que permanezca fiel al espíritu de lo que se quiere decir.

La traducción permite también presentar ante lectores de otros países libros y autores a los cuales no se podría tener acceso de otra manera. Sin embargo, las demandas del mercado editorial internacional obran como filtro para la publicación de traducciones. Es conocido que en la industria editorial estadounidense se publican poco. Lo mismo pasa con el mercado europeo. La única excepción son las editoriales con intereses y audiencias específicas que, con mucho esfuerzo, financian y encargan alguna eventual traducción para su publicación. Editoriales más grandes no arriesgan en ello a menos que el autor o su libro ya sea un éxito de ventas en su país o que la obra suscite interés por algún asunto coyuntural regional o global.

Pensando en El Salvador, la traducción literaria es un oficio poco ejercido, pese a que algunas universidades donde se estudia idiomas tienen como opción la especialidad de traducción, aunque no con énfasis en literatura. No tenemos en el país agencias de traductores literarios ni tampoco de agentes literarios, quienes serían las personas encargadas de colocar dichos trabajos en las editoriales internacionales. Los pocos autores salvadoreños que han sido traducidos lo han logrado, en su mayoría, como resultado de gestiones personales.

Cuando el amigo volvió de Brasil, no solo me trajo la novela solicitada, sino que me trajo la narrativa completa de Hilda Hilst, editada bellamente el año pasado por la editorial Companhia Das Letras de Sao Paulo, en una caja que trae dentro dos tomos con todas sus novelas y cuentos. Es la primera vez que se publica la prosa completa de Hilst y es la única manera de conseguir sus novelas, ya que no hay en existencia ediciones individuales. Las ediciones están además ilustradas con dibujos hechos por la autora. Es un auténtico tesoro.

Leerla será más bien ir estudiando el texto, pero no me desanima. Estoy consciente de que quizás no lo entenderé plenamente, por ser un idioma que no domino, pero habrá otras impresiones que me dejará su lectura y que también forma parte de una experiencia lectora válida. Hace años, por ejemplo, se me antojó comprar una edición de la poesía completa de Cesare Pavese en italiano. Algo que me sorprendió al leer sus poemas, pese a no entenderlo por completo, era el ritmo y la sonoridad que tenían gracias a la pronunciación del idioma original, un ritmo que siento no está bien logrado en algunas de sus traducciones.

Ese tipo de sutilezas solo es posible descubrirlas leyendo una obra en su idioma original. Comprender, capturar y transmitir esas percepciones en una traducción es parte del reto del oficio de la traducción literaria, para que los lectores se acerquen lo mejor posible a la concepción original de quien escribió el texto.

La traducción de obra literaria es una profesión valiosa pero muchas veces invisibilizada. No apreciamos su valor ni su importancia para el intercambio de ideas y pensamiento entre culturas, continentes y épocas diferentes. Nuestro bagaje cultural y nuestro conocimiento del mundo serían mucho más pobres sin la existencia de dicha profesión.

A finales de agosto pasado, en el suplemento cultural Confabulario del periódico El Universal de México, la traductora Edith Verónica Luna publicó un artículo titulado «Del traductor traidor al traductor autor» donde profundiza mucho sobre varias vicisitudes de este oficio, a las que ahora se suma la amenaza de que los traductores de carne y hueso sean sustituidos, en un futuro cercano, por inteligencia artificial.

Pensar que una máquina podrá ejercer un mejor trabajo haciendo una traducción literaria es algo que Luna no considera pueda ocurrir: «(…) alimentar la memoria de un traductor automático la enriquece y perfecciona, pero una máquina difícilmente será capaz de traducir una metáfora, identificar el sarcasmo, reconocer una cita o referencia de otro libro, o detectar un cambio de registro, entre otras cosas».

Esperemos que así sea, por el bien de los lectores del futuro.

«Un mensaje urgente a las mujeres»

La psiquiatra junguiana Jean Shinoda Bolen escribió, en 2006, el libro «Un mensaje urgente a las mujeres». En él hace referencia a la importancia de los círculos de mujeres como una forma de conexión que, al establecerse y ampliarse, crean una masa crítica que enciende una era en la que mujeres, conectadas con la potencia del principio femenino y de la naturaleza, contribuyen conscientemente a construir una paz sostenida a nivel global.

Bolen dice que este mensaje no será escuchado por todas las mujeres, sobre todo no será atendido por aquellas que son aliadas del patriarcado, «cuyas identidades y cuya valía nacen de sus relaciones con los hombres y con las instituciones hechas por los hombres». A pesar de esa frase contundente, la autora también se refiere a mujeres desconectadas de lo femenino y a hombres empáticos y amorosos. Ella no está en contra de los hombres, porque promueve la idea de un «ser humano completo».

Y frente a esta idea señala: «Es posible ser una persona completa cuando las cualidades humanas, generalmente consideradas… masculinas y femeninas, se ven como parte del espectro de todo ser humano». Es decir, cuando «se concede importancia a ambos, se desarrollan ambos lados de la personalidad, y se utilizan ambos hemisferios del cerebro», declara la psiquiatra.

La violencia en contra de las mujeres y los feminicidios son, lamentablemente, temas permanentes en nuestra sociedad. Y necesitamos, aunque sea doloroso e incómodo, visitarlos una y otra vez para alcanzar entendimiento acerca de sus raíces, y poder así limpiarlas, nutrirlas y construir una sociedad más saludable y con mayor capacidad de generar ciudadanos felices y prósperos desde la estabilidad emocional y mental, y no solo desde un concepto puramente económico y material.

Haciendo eco de este mensaje urgente a las mujeres, deseo hacer un llamado a quienes se expresan con desprecio y hasta odio acerca de niñas y jóvenes que han sufrido pérdidas de embarazos producidos por violadores que en muchos de los casos son o bien pandilleros o los mismos padres, padrastros, hermanos o tíos de la víctima.

Lamentablemente, en las voces y expresiones de estas personas se observa cero empatía y entendimiento acerca de las condiciones que originan esos abortos. Los comentarios, de hecho, no deberían estar centrados en las víctimas sino en los victimarios y en las razones de por qué un hombre cree tener el derecho de violentar a una niña o a una mujer.

Esas niñas y adolescentes, a las que la sociedad les pone todo el peso, en realidad son las primeras víctimas de un sistema violento y abusador que genera familias disfuncionales que, generalmente, crecen en entornos de pobreza, falta de oportunidades y educación, y sin ninguna red de apoyo en donde buscar ayuda amorosa, compasiva y educación sexual.

Bolen señala que la base psicológica de estas familias disfuncionales es un modelo en donde una de las personas es narcisista y la otra, codependiente, y señala que «cuando el padre de una familia o el padre de un país es un dictador, los defectos del modelo son más que evidentes, y los demás pagan por ello con su sufrimiento». Es lógico pensar que también las mujeres pueden comportarse de esta manera, pero la autora afirma que «…no es la regla general, y no es el patrón que la sociedad fomenta».

Creo profundamente que una niña y una mujer, su sexualidad y la posibilidad de generar vida dentro de sus cuerpos, son sagradas y deberían ser consideradas así por toda la sociedad. Porque solo desde un respeto y una reverencia profundos acerca de esas almas y cuerpos con capacidad para originar vida podremos desaprender creencias tóxicas y valorar y cuidar la vida de niñas y mujeres.

«Porque solo cuando las madres sean fuertes de espíritu, de mente y de cuerpo, habrá posibilidad de que los niños y niñas sean queridos y estén alimentados y a salvo», cierra Bolen.

Sobrevivir en El Salvador

A diario, muchos salvadoreños cruzan las fronteras del Valle de las Hamacas para nunca regresar, prefieren vivir en países extraños que sobrevivir en el suyo. Tras ellos, muchos otros más quisieran irse. Yo me fui.

Hace unos años, Santiago de Chile se ha convertido en mi nuevo lugar de residencia. La cordillera de los Andes, los vagones del metro y el Palacio de la Moneda se volvieron postales comunes. Quizá por cosas del destino –o por pura necedad– mi estadía se fue prolongando más allá de lo planeado y me he visto forzada a aceptar que, por mucho que lo intente, las pupusas nunca sabrán igual estando en otro país.

Más allá de la nostalgia, cuatro estaciones bien marcadas y un idioma –porque en Chile se habla chileno–, este largo y angosto país me ha ofrecido una sensación que era cada vez más difícil experimentar en El Salvador: seguridad.

Aunque usted no lo crea, estar siempre a la defensiva, caminar con miedo, sentirse constantemente inseguro, sospechar de todo aquel que se cruce en su camino, rezar cada vez que hay que subirse a un bus, volver a la casa y dar gracias por haber llegado vivo; en fin, todo eso ¡no es normal!

Nosotros, los salvadoreños, nos hemos acostumbrado a vivir así y ni siquiera nos damos cuenta. Ya somos inmunes, no nos percatamos. Lo natural es pedirles a todos nuestros familiares y amigos que nos manden un mensaje cuando lleguen a su casa, para estar tranquilos. Lo comprensible es que haya tropas de guardias de seguridad armados hasta los dientes en cada establecimiento comercial. Lo lógico es tener un celular viejito, por si te asaltan, para que se lleven ese. ¡Es que es obvio!

Pues no, no es obvio, no es natural, ni comprensible, ni lógico. Los índices anormales de delincuencia que sufre nuestro país han creado una especie de olla de vapor de la que, justificadamente, muchos ansían escapar. ¿Cuántos de los suyos se han ido? ¿Cuántos se quieren ir? ¿Usted se iría? Yo me fui.

Pero entonces, cuando uno se da cuenta de que es posible caminar por la calle con algún grado de seguridad, cuando subirse a un bus no implica temor a perder la vida, cuando los carros se detienen si un peatón va cruzando la calle y cuando es posible usar el metro sin asfixiarse, le entra a uno la ansiedad por volver y hacer algo.

En teoría, es el Estado el que debe ser garante de la seguridad de sus ciudadanos. Esta es, claramente, una deuda que los últimos administradores tienen con los salvadoreños, la principal, a mi juicio. Con este desdén, la violencia y la delincuencia parecen haber encontrado un lugar cómodo para instalarse: el país en el que ya se ven como lo normal.

Ojalá las alternativas de solución fueran más evidentes, porque son precisamente esa normalización de la violencia, esa cotidianidad de la inseguridad, la zozobra automática y socialmente aceptada las que no permiten que se enciendan las alarmas. Es un efecto paralizador que, poco a poco, va anestesiando los sentidos y las aspiraciones.

Sobrevivir no es normal. Lo normal es vivir, sin el «sobre» antes.

*Una versión de esta columna fue publicada en octubre de 2015.

Carta Editorial

“El salvadoreño es trabajador”, la frase casi siempre va relacionada a una exaltación patriótica, a algo en torno a lo cual debería crecer el orgullo colectivo. Pero la frase también abre una enorme puerta al abuso. ¿Tenemos que honrar este espíritu “trabajador incansable” en cualquier circunstancia?

En este país de improvisaciones, estamos demasiado acostumbrados a trabajar sin garantías, sin respeto a los valores básicos del empleo digno. La necesidad es grande, cierto; y hacer adaptaciones es válido, también. Pero no se puede esperar un rendimiento óptimo si antes no se ha ofrecido al empleado lo mínimo para poder ejecutar.

En esta edición, el periodista Stanley Luna nos lleva a hacer un recorrido por algunas de las instalaciones de la Policía Nacional Civil. Esta es una institución habitual en las páginas de este periódico como principal responsable de la seguridad pública desde la firma de los Acuerdos de Paz. Y también como una de las más señaladas por corrupción o por violaciones a los derechos humanos. En este caso, sin embargo, la vista se coloca en las condiciones de trabajo.

Un agente de la policía está obligado a dormir en el suelo. También puede estar obligado a hacer uso de sanitarios sucios. En una instalación policial, la burocracia es tal que para comprar papel higiénico puede ser necesario hacer un informe respaldado por un ministerio y después de eso cruzar una gran cantidad de cartas para, al final, no comprarlo de todas formas. Y se puede condenar así a un grupo de 60 agentes a resolver ellos una cuestión que la institución debería ofrecerles ya de forma sistemática.

Una estrategia de seguridad pública no debería ser solo llenar las calles de gente armada. También pasa por proteger a quienes están encargados de proteger a los demás. Si la institución no alcanza a resolver temas como tener infraestructura adecuada para sus miembros, ¿cuándo va a saber ofrecer cuestiones más complejas, como atención en salud mental? ¿Cuándo va a mejorar los mecanismos para elegir a su personal? ¿Cuándo va a funcionar tan bien como para atraer a los mejores talentos? La inmediatez es un veneno presente en muchas de las políticas nacionales.