La justicia que persigue a los pequeños

Excepción. El de Carlos Perla, expresidente de ANDA, es uno de los pocos casos de funcionarios de alto rango que llegó a una condena.

El Salvador es un Estado corrupto. Así lo muestra, por ejemplo, el Índice de Percepción de Corrupción de Transparencia Internacional, donde El Salvador, con un puntaje de 33 puntos, se coloca en el puesto 112 de una lista de 180 naciones a escala mundial.

Esta, la opinión de empresarios y analistas, encuentra eco en uno de los últimos informes del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), en el que se sostiene que en El Salvador “la corrupción, además de manifestarse en el gobierno central, pareciera afectar de forma particularmente aguda a los gobiernos locales, a las entidades descentralizadas y a las empresas públicas”.

Eso sin contar la existente en los otros poderes del Estado, sobre todo en el Judicial, que el fiscal general de la República, Douglas Meléndez, se ha encargado de denunciar en cuanta comparecencia pública se le presenta. El mismo estudio de ICEFI, “La corrupción, sus caminos e impacto en la sociedad y una agenda para enfrentarla en el Triángulo Norte Centroamericano”, señala que debido solo a un puñado de casos emblemáticos de esta y la década pasada, el país ha perdido $550.9 millones, el equivalente al 2.1 % del PIB en 2015. O, lo que es lo mismo, lo suficiente para construir más de 10 centros médicos similares al Hospital Nacional de la Mujer.

“La corrupción es un mal doble: el funcionario no utiliza su tiempo y energía en hacer lo que debe hacer, un servicio para el bien común, sino que ocupa ese tiempo en crear y ejecutar planes para saquear los bienes del Estado”, comenta Carlos Ponce, criminólogo salvadoreño y exfuncionario de la Unidad contra el Crimen Organizado de la FGR.

El Código Penal de El Salvador cataloga 11 delitos como específicos de la corrupción. De estos, la Fiscalía General de la República ha ingresado 4,203 casos desde 2003 hasta 2017. Catorce años a un ritmo de 300 cada ejercicio. Un caso de corrupción cada 29 horas.

Uno de los más procesados es el peculado, aquel en el que un funcionario público se apropia para su beneficio (o el de otros) de dinero o cualquier otro bien de cuya administración está encargado. En este mismo período, 1,164 casos han sido ingresados a la Fiscalía solo en referencia a este delito.

Este nombre, “peculado”, ha sido parte de las acusaciones más impresionantes de la Fiscalía General de la República en los últimos años, como aquella en contra de Elías Antonio Saca, el expresidente acusado de apropiarse de más de $300 millones de la partida secreta de la Presidencia.

Los números de casos son altos, pero parecen encontrarse con un embudo en su camino en los tribunales. Esta revista revisó todas las sentencias digitalizadas en el sistema integrado de la Corte Suprema de Justicia hasta junio de 2016 y consultó el sitio web Jurisprudencia.gob.sv para actualizarlo hasta 2017. La búsqueda se realizó en torno de cuatro delitos, los más graves dentro de los catalogados como de corrupción: peculado, malversación, cohecho propio y cohecho impropio.

De estos cuatro delitos se encontró que, desde 2003 hasta 2017, 68 procesos llegaron al menos hasta la fase de sentencia, donde un juez define si un imputado es culpable o no de la acusación que pesa sobre sus hombros.

Las victorias para la Fiscalía tampoco han sido una constante: solo en 30 de esos casos se encontraron culpables a los acusados, muchos de los cuales conmutaron sus penas por servicios sociales. Este último punto se debe a las bajas condenas referentes a los delitos de corrupción que estipula el actual Código Penal.

 

Ilustración de Moris Aldana

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UNA JUSTICIA SELECTIVA

Éver Alexánder no ganaba mal como empleado de la Alcaldía de San Salvador. Los $506 que percibía mensualmente lo colocaban muy por encima del salario mínimo, ese que todavía es un sueño por cumplir para muchos en un país como El Salvador.

Su trabajo consistía en cobrar, para la Administración Municipal de Mercados, el dinero surgido del uso de los sanitarios públicos y de las moras de los puestos fijos de varios sectores de la capital.

Fueron más de $5,000 los que el acusado sustrajo para sí en un período de dos años, entre 2012 y 2013. Una cifra parecida al sueldo ganado por un diputado de la Asamblea Legislativa, teniendo en cuenta los gastos de representación.

El modus operandi de Éver no era para nada sofisticado. Según explicó una testigo identificada como Bertilla F. de R., ella compartía con él la administración del baño del Edificio 9 del mercado Central. De todo lo que se recolectaba en 15 días, ella debía pagarle el sueldo a dos empleados y entregarle $309 a Éver. Este, dijo Bertilla, a veces le entregaba un recibo como comprobante, a veces no. Por ello, un día de tantos recibió un llamado de atención desde el Departamento de Zonas del mercado Central de San Salvador. Era la jefa, que en el texto de la sentencia aparece solo como Marta Inés.

Esta le advirtió que se encontraba en mora con la comuna, que adeudaba lo correspondiente a siete meses. La cabeza se le llenó de confusión: religiosamente ella había entregado a Éver la cuota asignada. Bertilla explicó lo que había pasado, esperando que le creyeran. Contra todo pronóstico, así fue: a la jefa ya le habían llegado varias denuncias de que Éver no estaba entregando los comprobantes. Por ello decidieron hacerle una auditoría a su trabajo.

 

Se asume que la persona que comete el acto de corrupción es la que firma un documento, excluyendo a sus superiores de cualquier responsabilidad. Óscar Campos, del ISD, aporta un ejemplo para ilustrar el punto, el caso Correos, en el que se desviaron fondos estatales a través de la fundación Comité Pro Mejoramiento del Empleado Postal, pero solo se procesaron a los directivos en mandos medios. Eso, dice López, de FUNDE, contraviene a un principio reflejado en la Ley de la Corte de Cuentas.

 

Como Bertilla, otras seis personas habían sido engañadas, aunque con montos inferiores a los de ella. Con todo sumado, el personal de la alcaldía advirtió que una sola persona le había robado a la comuna $5,147.67.

En el juicio, ocurrido el 11 de junio de 2014, la declaración de 10 personas, múltiples pruebas documentales y una pericia contable hicieron que el juez sentenciara al acusado por peculado a seis años de prisión, que actualmente cumple en el centro penal La Esperanza.

Este es uno de los casos por delitos relacionados con la corrupción en los que la Fiscalía General de la República ha logrado que un juez condene a un imputado. Se trata de un funcionario de bajo rango, con pocas responsabilidades en sus manos. El monto, como se dijo más arriba, no supera el sueldo recibido por un diputado cada mes.

Y este caso en particular es un ejemplo para mostrar qué tipo de funcionarios son los que se condenan en este país por delitos ligados a la corrupción. Ahí está también el proceso de Gilma Cristina G. de L., quien trabajaba como colectora del sitio arqueológico El Tazumal. Fue condenada en 2015 a dos años de prisión por apropiarse de $322 en entradas al parque.
O el de cuatro empleados del Ministerio de Obras Públicas, quienes fueron sorprendidos por dos policías mientras sustraían 40 barriles de diésel de la planta asfáltica de la institución en San Miguel, a quienes se les dieron entre tres y medio y cinco años de cárcel.

 

Presiones. El fiscal general, Douglas Meléndez, ya ha denunciado amenazas en su contra por sus investigaciones. Ese es otro factor que evita que hayan más indagaciones de alto perfil en corrupción.

 

“En casos en los que los implicados son servidores públicos de menor valía, la justicia llega hasta el final. Tiene que ver con el tema de la impunidad, que de manera general se ha apropiado de las instituciones públicas”, comenta Óscar Campos, de la Iniciativa Social para la Democracia (ISD).

Algo parecido señala Jaime López, de FUNDE, basado en los incipientes hallazgos que ha arrojado un recién iniciado proyecto de la ONG para estudiar la corrupción en el país. Uno de ellos tiene que ver con la cadena de mando: se asume que la persona que comete el acto de corrupción es la que firma un documento, excluyendo a sus superiores de cualquier responsabilidad.
Óscar Campos, del ISD, aporta un ejemplo para ilustrar el punto, el caso Correos, en el que se desviaron fondos estatales a través de la fundación Comité Pro Mejoramiento del Empleado Postal, pero solo se procesaron a los directivos en mandos medios.

 

Directora. Gladis Marina Mazariego Sosa, exdirectora del centro escolar Wálter Thilo Deininger, fue condenada en 2017 a 12 años de cárcel por apropiarse de más de $60,000.

Eso, dice López, de FUNDE, contraviene a un principio reflejado en la Ley de la Corte de Cuentas, que expresa que la responsabilidad final siempre es del titular de la institución.
“Eso, que se deje fuera a los titulares y solo se procese a funcionarios de rango bajo, lo ves en todos lados, no solo en el ámbito penal, sino también en la misma Corte de Cuentas, o en el Tribunal de Ética Gubernamental”, comenta López.

Es posible contar con los dedos de la mano a aquellos empleados públicos que estaban en puestos altos en alguna institución del país cuando cometieron los delitos y fueron procesados. Y el que más acude a la memoria es el de Carlos Perla, presidente de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA) entre 1994 y 2002. Él fue condenado a 15 años de prisión luego de que se comprobó, entre otras cosas, que había utilizado recursos y personal de ANDA para construir su mansión. Sin embargo, nunca se le procesó por al menos otros dos proyectos henchidos de incógnitas: Río Lempa 2 y el Reservorio de Nejapa, en los que estaban involucrados más de $30 millones. Después de cumplir dos terceras partes de su condena, fue liberado en 2015.

El caso inició cuando Belisario Artiga era fiscal general de la República. Hablar del caso lo llena de alegría todavía hoy, mientras viste de traje impecable en esta cafetería de San Salvador y luce mucho menos cabello que cuando aparecía dando declaraciones en los periódicos. El de ANDA es esa excepción que tiene toda la regla: un funcionario importante del partido de Gobierno fue investigado mientras todavía se encontraba en el cargo. Algo “inexplicable e insólito”, en palabras de Jaime López, de FUNDE, pues, además de la condena, se lograron recuperar activos a favor del Estado.

Pero ese es el único caso que puede llenar de orgullo a Belisario Artiga en el combate a la corrupción. Muchos otros que se judicializaron durante su gestión, como el del Banco de Fomento Agropecuario (que contó con Enrique Rais como uno de sus imputa dos), terminaron con varios de sus acusados sobreseidos apenas en la fase de instrucción.

“Para ello hay que entender que estrenábamos todo un sistema, pasamos de una época en que la investigación estaba a cargo de los jueces y pasó a ser responsabilidad de los fiscales. Tampoco contábamos con un montón de herramientas como las que se tienen ahora, como las escuchas telefónicas”, comenta Belisario en esta cafetería de San Salvador. En su época, la prioridad fue parar los secuestros, que tenían entre sus víctimas predilectas a ciudadanos de altos ingresos.

Para Martín Rogel Zepeda, magistrado suplente de la Corte Suprema de Justicia, otro elemento que ha evitado que haya más casos de alto perfil en delitos de corrupción es la complejidad misma de los casos. Primero, porque son procesos que exigen múltiples habilidades de los fiscales y, en ocasiones, colaboraciones transnacionales, que llevan mucho tiempo.

“Los términos de las prescripciones se vuelven, en la práctica, más cortos, pues son mucho más complejos que los de la delincuencia común”, comenta Rogel. Segundo, porque a mayores recursos, mejores probabilidades hay de defenderse: los abogados defensores tienen un alto nivel técnico, los procesados son capaces de pagar por pruebas periciales como evidencia de descargo. “Eso le mete a los casos un mayor nivel de discusión”, dice Rogel.

La Fiscalía salvadoreña ha sido criticada por sus fracasos en sus casos más mediáticos. Los golpes han sido tan fuertes que incluso Douglas Meléndez decidió prescindir de los servicios de su jefe de la Unidad Anticorrupción, Andrés Amaya. Al día de hoy, según el jefe de Comunicaciones de la FGR, Salvador Martínez, no se ha nombrado uno nuevo. Al frente continúa un director interino. Por ello no fue posible obtener apreciaciones desde la Fiscalía para este trabajo. Douglas Meléndez ha achacado los traspiés a las decisiones de los jueces. Los juzgadores le han recriminado un deficiente trabajo de sus hombres.

Algo en lo que está de acuerdo el magistrado suplente Martín Rogel Zepeda, quien señala que en los grandes casos es común la presentación de grandes volúmenes de evidencia: “Pero se trata de prueba dispersa, que no termina de demostrar los delitos de los acusados”. Se teme que ese pueda ser el caso del que, hasta ahora, es el buque insignia de la institución, la acusación contra Antonio Saca y una red de colaboradores. Si bien se reconoce que la existencia misma del proceso es un paso adelante, habrá que esperar su recorrido en los tribunales para evaluar si, en efecto, se trata de un parteaguas.

 

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COHECHO PROPIO, ¿UN DELITO DE POLICÍAS?

Cuando Jorge apenas había ingresado a El Salvador desde su país, Guatemala, fue detenido por un retén policial en la carretera que de la frontera Las Chinamas conduce a Ahuachapán, la cabecera departamental. Era el 13 de septiembre de 2012. Los agentes revisaron su vehículo. Descubrieron que en la parte de atrás del carro, el empresario traía una bolsa azul, de esas que se le entregan al cliente en una famosa tienda de ropa. En esta, Jorge traía dinero, $20,000, para ser más exactos, que iba a depositar a un banco de la ciudad.

Jorge no opuso ninguna resistencia, pues el paquete podía verse a simple vista. Además, ya había declarado el origen del efectivo en su entrada por Las Chinamas y el objetivo de su viaje: depositarlo en la cuenta de banco de una empresa salvadoreña con la que tenía años de hacer negocios. El policía no quedó satisfecho con la respuesta y amenazó con apresarlo. Para evitarlo, le pidió un pago. Jorge ofreció $80. No era suficiente.

“No soy solo yo, somos otros tres… Mejor voy a llamar a mi jefe”, comentó el agente. El oficial a cargo llegó hasta el vehículo. Jorge, entonces, fijó el monto en $500, temiendo que lo llevaran a una bartolina. “Otra vez vino uno que solo traía $13,000 y nos dio $1,500”, dijo el jefe para justificar su demanda. Los $1,500 salieron de la bolsa, para satisfacción de los uniformados.
Jorge pudo llegar hasta la agencia bancaria para depositar el resto del dinero. Pero no se quedó ahí. Días después, puso una denuncia en la Policía Nacional Civil.

Los meses pasaron y la Fiscalía inició un proceso contra el agente que hizo la inspección y contra su superior. Estos tuvieron en su contra el comprobante de origen del dinero y el testimonio de una persona que presenció directamente la extorsión.
Por eso, el Tribunal de Sentencia de Ahuachapán los condenó a tres años de prisión, que fueron condonados, dado el corto período de la pena, por actividades de servicio social. Eso sí, se les inhabilitó para ejercer cualquier cargo público durante la pena.

El delito por el que los dos policías fueron sentenciados se conoce como cohecho propio, definido por el Código Penal como aquella acción en que un empleado público recibe una dádiva o pago para realizar un acto contrario a sus deberes. Se puede definir como cohecho propio, por tanto, a la recepción de cualquier soborno.

 

El investigador de FUNDE habla de otro de los hallazgos de sus primeros estudios: la certeza de que el encubrimiento al más alto nivel es algo “sistemático”. Y ocupa la figura de círculos concéntricos para analizar las redes de corrupción: existe uno, el que está en el centro, que puede ser el de la Presidencia de la República y su partida secreta, que es intocable. Luego, hacia afuera, hay otros círculos que van haciéndose cada vez más vulnerables, como el de los policías.

 

Y los policías parecen los más expuestos a cometer este tipo de delitos o, por lo menos, a ser procesados por ellos: En las 34 sentencias que pudo revisar esta revista, solo tres funcionarios acusados no eran policías. En ese universo, solo siete fallos fueron condenatorios. Los sentenciados eran, como no, miembros de la PNC.

Para Jaime López, miembro de la Fundación Nacional para el Desarrollo (FUNDE), este hallazgo es esperable teniendo en cuenta la naturaleza del trabajo de los agentes policiales, donde existe mucha discrecionalidad: “trabajan en la frontera del delito”.

Para Rodrigo Ávila, exdirector de la Policía Nacional Civil, que haya tantos policías condenados y procesados puede ser un buen síntoma: señala que los mecanismos de control son efectivos.

Eso mismo lo apoya Jaime López, pero viéndolo desde una óptica distinta: es señal de que en el resto de instituciones no existen vías suficientemente rápidas para detectar actos de corrupción. Para él, es casi imposible que en otras instituciones no existan funcionarios que acepten sobornos.

“Nadie va a cuestionar un fallo de un juez o una ley emitida por la Asamblea Legislativa, aunque haya existido pagos a diputados para que voten por esa ley”, opina Jaime.

El investigador de FUNDE habla de otro de los hallazgos de sus primeros estudios: la certeza de que el encubrimiento al más alto nivel es algo “sistemático”. Y ocupa la figura de círculos concéntricos para analizar las redes de corrupción: existe uno, el que está en el centro, que puede ser el de la Presidencia de la República y su partida secreta, que es intocable. Luego, hacia afuera, hay otros círculos que van haciéndose cada vez más vulnerables, como el de los policías.

“A estos sí es más fácil agarrarlos, porque no tienen el nivel de protección, ni las conexiones, ni nada. Y no le afectan al sistema. A nadie le afecta que un policía de calle sea procesado, pero sí afecta que un presidente lo sea”, comenta López.

 

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INVESTIGAR EL PRESENTE

En países de institucionalidad débil, como El Salvador, la necesidad de un ente externo de investigación, como la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), siempre se antoja como un tema, al menos, de discusión. Para el criminólogo y exfiscal Mario Ponce, una entidad como esta sería de mucha utilidad en el país, pues le quitaría parte de la presión a la Fiscalía General de la República. Pero si se aplica, opina, esta debe enfocarse en delitos del presente.

“De nada sirviera que se empezara a investigar a gente (por delitos del pasado) mientras las estructuras que actualmente están delinquiendo dentro del Estado lo siguen haciendo a sus anchas”, comenta. Ese fue, dice, el camino tomado, tras varios años de prueba y error, por la misma CICIG, que ahora cuenta por decenas a los procesados por delitos de corrupción.

Pero ese derrotero, el de enfocarse en las estructuras aún activas, ¿podría aplicársele a la Fiscalía General de la República y a su relativamente reciente Grupo Contra la Impunidad?

Desde el patio de la organización para la que trabaja, FUNDE, Jaime López conserva su sonrisa de siempre y habla de forma pausada mientras acaricia los dedos de su mano derecha. Pero no tarda mucho en ensayar una respuesta: en una institución con recursos limitados, esa podría ser una respuesta para maximizarlos. Eso y enfocarse en la investigación ya no de casos, sino de estructuras, como lo indican los nuevos enfoques de la macrocriminalidad: a los peces gordos se les caza en redes. El camino llevaría, por otra parte, a establecer las conexiones existentes entre las diferentes redes de corrupción.

“Si investigas el presente, vas a llegar al pasado, porque estas redes hacen negocios en todos los gobiernos. La venta de medicamentos fraudulenta, eso es un esquema que viene de varios gobiernos. O las modalidades de contratación en la obra pública, son muy parecidas, y son carteles los que dominan cada sector. No importa si investigas pasado o presente, vas a llegar a la conclusión de que los actores activos de la corrupción son los mismos”, comenta Manfredo Marroquín, director de la guatemalteca Acción Ciudadana, quien ha tenido la oportunidad de ver de cerca, y de fiscalizar, el trabajo hecho por CICIG desde sus inicios.

Pero en la ecuación guatemalteca hay otro elemento que va más allá de sus instituciones: el trabajo de su sociedad civil, que se ha manifestado, sobre todo, volviéndose una sola garganta en las plazas públicas de la nación centroamericana. Otra cosa en la que se diferencia de El Salvador: la indignación dura solo días después de que se conoce un nuevo escándalo. Para Jaime López, de FUNDE, ese es el nuevo reto de organizaciones como aquella a la que él pertenece: mantener en la discusión los casos, más allá de lo que aparezca en los medios de comunicación. Hacer presión desde una organizada sociedad.

“Yo creo que las organizaciones civiles, el caso nuestro, hemos estado enfocados en ‘más transparencia, más transparencia’. Ha sido un error. Una gran lección es que más transparencia no significa menos corrupción. Porque los casos llegan a la opinión pública, pero no pasa nada”, comenta Jaime, lanzando una sonrisa y un gesto de mea culpa en el frescor de la media mañana.

 

Señales. El proceso contra Antonio Saca puede convertirse en el parteaguas en la lucha contra la corrupción, que demuestre que el Estado no solo castiga a funcionarios de bajo rango, como Reynaldo Lara Chávez, acusado de robarse cupones de gasolina en el Ministerio de Obras Públicas.

Creatividad e innovación

Siempre acepté el concepto de creatividad como la capacidad de reaccionar y responder a las situaciones no esperadas. Se comprobará la capacidad imaginativa (creativa e incluso intuitiva) si doy a tiempo la respuesta a un problema. Según ese concepto, las respuestas creativas surgen ante la dificultad no prevista para resolver una acción y superarla. Es mejor si el hallazgo es original, si es novedoso el resultado. Seremos creativos de acuerdo con las capacidades imaginativas para dar la respuesta que permite continuar adelante con el objetivo fijado. Esto sucede cotidianamente en la creación literaria o en cualquier expresión oral, encontrar la palabra y la sintaxis que organice una comunicación con aciertos.

Para quien tiene como modo de vida resultados estéticos (producir obra de arte) no necesariamente tendrá comprensión en determinado marco social o temporal. En esto hay una diferencia con la ciencia, desde la matemática hasta las ciencias sociales y políticas. Cito ejemplo en literatura que es lo que más conozco. Dos casos, aunque hay muchos: el de Thomas Bernhard, escritor de lengua alemana de origen holandés, cuya saga autobiográfica le sirve de referencia al salvadoreño Horacio Castellanos Moya en su novela polémica “El asco”.

Thomas Bernhard fue expulsado de Austria, no era austríaco de origen, por su narrativa autocrítica y autodestructiva contra el nacionalismo de ese país, que el escritor con intensidad amaba y odiaba al mismo tiempo. No voy a juzgar su razonamiento. Sin embargo, no pasaron muchos años para ser considerado el autor icónico de Austria. En Costa Rica, el caso más relevante es el del escultor Francisco Zúñiga que se vio obligado a emigrar, ante las burlas recibidas por su obra innovadora (creativa en alto grado), y con los años se convirtió en su país de adopción (México) en uno de los 10 escultores contemporáneos más sobresalientes del mundo. Nosotros tenemos la suerte de contar una bella escultura a la entrada del Museo de Arte (MARTE).

En los ámbitos actuales se considera la imaginación como base de lo creativo, capaz de fomentar una cultura innovadora que tiene como origen el acceso a las nuevas tecnologías informáticas. Es el camino del conocimiento contemporáneo sin lo cual no podremos entender las respuestas de una civilidad expresada masivamente. Lo entiendo como un llamado a no quedarse congelado en las concepciones que fueron verdades en otros contextos y tiempos. Conozco personas que viven en los años sesenta del siglo pasado, es una forma estancada de no imaginar ni crear cambios de pensamiento. Porque si este y las invenciones provienen del contacto con lo vital, la creatividad solo puede provenir del conocimiento de una realidad con alcances globales, donde el pasado solo es una referencia para saltar a nuevos resultados.

Hace años pude entender mejor el tema de la imaginación, creatividad e intuición al alternar con un profesor de Estética, de origen español, que se guiaba por uno de los más sobresalientes filósofos del arte (Georg Lukács), quien explica cómo el raciocinio queda en segundo plano para darle paso a la emotividad, a la sensibilidad, que es el resultado en obra la de arte, los sentidos son las escaleras de entrada al palacio del conocimiento, que permiten entrar a los recintos emotivos que llevan al cambio de la humanidad.
Siguiendo el recuerdo del profesor español de Estética, cuando no existían las nuevas tecnologías para ser creativo se debía comenzar por conocer y procesar con intermediación de las emociones. Es la ruta del arte, la educación y la cultura.
“… Faltan escuelas, bibliotecas, museos, teatros, más librerías, más centros de estudio para niños… que la luz penetre al espíritu del pueblo, para no perdernos en las tinieblas… el gran error de nuestro tiempo es doblegar el espíritu humano hacia el bienestar material, alejándolo del bienestar intelectual. La gran misión educativa es orientar el espíritu hacia la conciencia y la belleza. Así encontraremos la paz con nosotros mismos y en la sociedad” (Víctor Hugo, 1848).

La capacidad sensible va unida al conocimiento racional, pero luego se separan en el momento creativo. Por eso las innovaciones educativas implican no dejar tareas a menores de 10 años, ni tampoco facilitar libros de colorear. Se debe dejar al escolar en libertad de usar su tierna alegría para crear. Como dicen algunos educadores “el niño es creativo hasta que ingresa a los formalismos de la escuela”. Ningún sistema educativo debe dejar de lado ofrecer las facilidades creativas.

Con ello se crea emoción válida que estimula toda invención literaria o científica. Incluso en lo laboral, la emotividad debe estar presente en el trabajo que realizamos. Desde ahí se contacta con la vida, base para imaginar e inventar, ahora facilitadas por una nueva dinámica del conocimiento. No solo reconocemos, sino que somos conscientes para provecho individual y social de que en las tres últimas décadas ha habido más inventos y descubrimientos favorables a la humanidad que en los 2,000 años de la era cristiana. La creatividad ha tenido “la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos, nuevas asociaciones entre conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales”, cito la Wikipedia.
El español Francisco Menchén Bellón afirma que el progreso de la sociedad del conocimiento estará centrado en tres grandes pilares: a) desarrollo de la creatividad; b) fomento de la innovación en todos los ámbitos de la vida; c) conocimiento accesible gracias a las nuevas tecnologías informáticas y comunicativas que nos llevan a otros pensamientos de acuerdo con esa realidad.
Estos ejes aplicados a las organizaciones modernas nos permiten no quedarnos en un pasado sin cambios; aunque para muchos sea grato ver pasar el tiempo desde su conformidad. Los cambios a la velocidad de la luz en la comunicación hacen desaparecer la lenta información en papel (analógica). Si no se aprovecha ese cambio, la nueva ruta hacia el conocimiento, para crear e innovar, corremos el riesgo de estancarnos en los sueños del siglo XX,

De viejos y nuevos cuentos políticos

No cabe duda de que el país, como nunca antes luego de los Acuerdos de Paz, se encuentra ávido de nuevas narrativas políticas, las cuales resultan imprescindibles para la revitalización de nuestra aún incipiente pero ya reumática y famélica democracia.
Las narrativas políticas en la actualidad continúan profundamente determinadas por la televisión y sus formatos: espectacularidad, personalización y brevedad, entre otros. Y estos formatos a su vez son propicios para narrativas más centradas en un personaje (el candidato, el presidente) y menos relacionadas con la ideología, la institucionalidad y las propuestas. Propiciando así una fuerte personalización de las narrativas políticas.
Por su parte, el descrédito de los partidos políticos, la sensación de infructuosidad que generan sus debates en buena parte de la población, así como los lenguajes especializados o innecesariamente complicados por medio de los que se comunican los órganos e instituciones de Gobierno propician la exitosa irrupción de narrativas políticas altamente simplificantes de las complejas realidades sociales.
Estas narrativas suelen decantarse por la verosimilitud antes que por la solidez y fundamentación de las propuestas y los planteamientos políticos, haciendo más importante el nombre, el eslogan o la extravagancia misma de una propuesta, antes que el desarrollo de esta. En ese sentido, el vaciamiento programático de las campañas electorales es cada vez mayor, generando una oferta política con muchas historias y sonrisas pero con pocas ideas.
Al hablar de vaciamiento programático no me refiero una excesiva racionalización de las propuestas políticas, sino a narrativas que llamen a la interacción y al involucramiento ciudadano para una discusión política más permanente sobre sus problemáticas, es decir, una participación más consciente y constante, que vaya más allá del reducido acto de votar.
Tampoco se trata de plantear una falsa dicotomía entre movilizar las emociones o apelar a la razón, teniendo que apostar por una de ambas en la construcción de narrativas políticas. Al contrario, se trata precisamente de impregnarlas correctamente de ambas, pues una comunicación que no logra comprender ni movilizar el sentir ciudadano es estéril, pero también una narrativa vacía de contenido es alienante.
No es casual que al estudiar las campañas electorales de diferentes países nos encontremos con spots y lemas bastante similares, en algunas ocasiones rayando con el plagio. Esto es resultado de las mismas recetas de un reducido y costoso grupo de gurús del storytelling mundial, vendiendo una y otra vez la misma novela –muchas veces mala- con diferentes actores, pero usualmente efectiva para lograr los objetivos electorales.
El abuso del storytelling en las campañas electorales bien podría ser un nuevo recurso ideologizante, con tendencia a convertirse en envases carentes de ideas. No es su efectividad electoral la que se encuentra en tela de juicio, sino su aporte en la construcción de sociedades más democráticas, así como su capacidad de poner a la población en sintonía con la acción política y de brindarle un genuino sentido de pertenencia política.
Las nuevas narrativas políticas que surjan o deban surgir en el país deben cuestionar la vacuidad de las narrativas que actualmente dominan, y para ello deben ser concebidas y estudiadas más allá de la persuasión y la movilización electoral, entendiéndolas como procesos comunicativos por medio de los cuales se construye comunidad política, propiciando una relación más fluida, cercana y democrática entre los representantes y sus representados.
En ese sentido, los nuevos liderazgos políticos deben contribuir a la construcción de narrativas para la transformación social del país, superando la fórmula cortoplacista del storytelling que ha dominado los procesos políticos de la posguerra, cuyo principio y fin fueron siempre las próximas elecciones.
Si no lo hacen así, están condenados a ser nuevos personajes de viejos y apestados cuentos políticos. Si lo que pretenden es solo ser candidatos para llegar a un puesto, bastará con que nos cuenten uno de los siempre infalibles cuentos de vaqueros. Pero si lo que quieren es dejar un legado, entonces es importante comenzar a escribir nuevos relatos, usando el ejemplo como su principal metáfora y tinta.

¿Hacemos redes al hacer política?

Voy a comenzar pensando la política como un proceso de toma de decisiones que repercuten en todos los miembros de un grupo, y a la ciudadanía como la condición que adquieren las personas que asumen esa participación en una comunidad (política). Estas acepciones retomadas deliberadamente de Wikipedia las elegí para acercarme a la noción que quiero discutir con ustedes a través de este espacio: como ciudadanos, qué utilizamos o potenciamos de las tecnologías digitales para tomar decisiones que repercuten en nuestra comunidad política.
¿Por qué creo que es importante pensar en qué uso les damos a estas tecnologías? Mi apuesta, como persona, es que las redes sociales, las aplicaciones y el internet en general nos permiten conocer lo que ocurre en tiempo real en los lugares más cercanos y en los más lejanos de este planeta. Como lexicógrafa, mi apuesta es que las palabras que usamos en ese cruce de información en la red nos van construyendo un mundo que es tan amable o violento como el discurso que se utiliza para contar eso que ocurre. Y mi tercera apuesta, como comunicadora digital, es que ese discurso está producido y reproducido por sujetos que conforman distintas redes, por lo que vale la pena preguntarnos quién se conecta con quién, o quién nos muestra qué.
Para esto quiero compartir con ustedes uno de mis aprendizajes más queridos en esto de la comunicación y la cultura digital. ¿Han escuchado alguna vez de la tecnopolítica? De una manera muy simple, podría decir que es esa capacidad organizativa, entre individuos, que se muestra de manera multitudinaria a través de las herramientas digitales que tenemos en la red. Pero si queremos profundizar, presento al grupo de investigación tecnopolítica, que es parte del Internet Interdisciplinary Institute (IN3) de la Universitat Oberta de Catalunya: este grupo nos plantea que hay tres generaciones de redes. La primera es la informacional, pues la prioridad es justamente la información; después, hay una segunda generación que son las redes sociales, en donde la clave es la interacción que se permite entre los nodos o sujetos que participan en esa red, y luego viene una tercera generación, que son las redes políticas, en donde la clave es la decisión que facilitan, lo que puede hacerse en ellas y gracias a ellas.
En esta generación de redes políticas donde el centro es un sujeto político, alguien que hace, que propone y (sobre todo) que decide. Además, estas redes representan la articulación de los espacios en donde se construyen identidades y voluntades basadas en una inteligencia colectiva, es decir, son lugares físicos, digitales y simbólicos en los que se puede hablar y crear proyectos de incidencia en políticas públicas o proyectos artístico-culturales que permitan el disfrute de espacios públicos. Pero, sobre todo dirán estos investigadores, se caracterizan por ‘conectarse’ con las decisiones que afectan al colectivo, a la ciudadanía. Y estas redes políticas se complementan con las #RedesTecnopolíticas, que ocurren cuando las tecnologías se diseñan para que el centro sea la comunidad que se crea alrededor de la construcción de esas tecnologías.
Por eso creo que este es un diálogo más urgente de lo habitual en estos períodos postelectorales, que a la vez son preelectorales. Como lexicógrafa, quiero saber qué hay detrás de un voto que se anula al escribir sobre la papeleta un hashtag, un elemento de la cultura digital que se mueve a otros espacios para representar discursos como #LibertadParaDanielAlemán; porque como salvadoreña quiero saber qué redes construimos al hacer política a través de los votos pero también de esos hashtags. Como comunicadora digital, quiero saber para qué existen laboratorios como el MediaLab Prado, o plataformas como Decidim y MetaDecidim. Porque creo que podemos (re)crear un círculo virtuoso al tejer redes sociales físicas, humanas, institucionales que mejoren la incidencia que tenemos en nuestras comunidades políticas con la ayuda de las redes sociales digitales, tecnopolíticas.

Carta Editorial

Hay un tipo de daño que hace la corrupción que se puede calcular, y es el monetario. A El Salvador en las últimas dos décadas, y tomando en cuenta solo los casos más emblemáticos, este flagelo le ha quitado $550.9 millones. Pero no es lo único en lo que ha causado daño.
La corrupción seguida de la impunidad hace que se generalice una forma de actuar en la que predomina la trampa y el beneficio propio por encima del común. La corrupción al que mata es al espíritu de crecimiento colectivo que debería reinar para hacer avanzar un país y que comienza con hacer bien cada trabajo asignado.
Intentar convencer a una sociedad individualista de que la única manera de salir de la situación en la que estamos es por medio de un enfoque colectivo e integrador es difícil, sino imposible. Primero, porque nadie castiga al que no solo no cumple, sino que, además, actúa en perjuicio de los otros.

Sobre esto va el texto del periodista Moisés Alvarado. Es un repaso por ese patrón de las autoridades de buscar castigar los delitos de corrupción, pero desde abajo y no desde los casos más grandes y ejemplarizantes.

En El Salvador que tenemos se registra un caso de corrupción cada 29 horas. Y esta es una de las razones de más peso en el desencanto de la población con el trabajo de los gobiernos locales y del central.

Reducir las pérdidas de todo tipo que dejan los 11 delitos relacionados con corrupción pasa por poder armar mejores investigaciones que no se detengan en los escalones más bajos del organigrama, sino que suban hasta donde sea necesario para eliminar desde ahí las posibilidades de que los hechos se repitan.

“Soy una persona muy temerosa”

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

La felicidad consiste en que tenemos que aceptar que las cosas no siempre son como uno quiere, sino que como Dios quiere que sean.

¿Cuál es su miedo más grande?

Aunque no lo crea, soy una persona muy temerosa. Todo me da miedo, ja,ja. Pero eso es lo bonito: descubrir que puedo traspasar mis miedos. Le tengo miedo a la tarima, al público, pero cuando estoy en ese momento, logro transformar esa energía en algo positivo y al final creo que tengo un buen resultado.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento?

Ser artista.

¿Cuál sería su consejo para personas interesadas en iniciar una carrera musical y que tienen miedo a ser juzgadas?

La persona que desea estar en esta carrera tiene que ser muy profesional, entender que no es que uno va a andar divirtiéndose en el aspecto de la mala vida o que van a andar tomando… no. Para nosotros es totalmente profesional. Tenemos reglas y horarios. Es una profesión preciosa porque nos pagan por sonreír, por bailar, pero aparte de eso, tiene mucha preparación.

¿Qué significa su familia?

Es lo que le dio la razón a mi vida. Uno de joven puede preguntarse: “Señor, ¿por qué estoy aquí?, ¿cuál es mi misión? Con mi familia descubrí que hay razones para ser feliz, para vivir.

¿Usted cree en la inmortalidad del alma?

Sí. Cuando uno obra bien, al final el alma tiene ese don: para Dios o para nuestros seres queridos seguramente vamos a ser inmortales. Seguramente vamos a tener unión espiritual.

¿Cómo le gustaría ser recordada?

Como una persona feliz, como alguien que tuvo miedos y los venció, y que su prioridad siempre fueron su familia y sus hijos.

Buzón

Buzón

Recordar a un santo

Consecuente con el artículo “La voz de un santo”, publicado el domingo pasado por Héctor Silva Ávalos, en 7S, recuerdo de uno de sus escritos titulado “Oración de solidaridad: Felices los que dan la vida por los demás. Los que trabajan duro por la justicia anhelada. Los que construyen el Reino desde lugares remotos. Los que, anónimos y sin primeras planas, entregan su vida para que otros vivan más y mejor”. Recordemos que la conversión de Monseñor Romero fue un proceso gradual que para él significó ser abierto a conocer la realidad y su sensibilidad al sufrimiento de la gente. Sus biógrafos dicen que en 1977 fue nombrado arzobispo y tomó posesión ante la algarabía de las clases adineradas y la desilusión de los pobres. Pero los cuerpos de seguridad generalizaron la represión, al grado que tiempo después asesinaron a su mejor amigo: el padre Rutilio Grande. De ahí en adelante se fue produciendo un giro en Monseñor Romero, porque no solo asesinaron al sacerdote, sino también a catequistas, curas, obreros, campesinos. Todos recordamos cómo nuestro santo se dirigía a la población por intermedio de homilías, que predicaba todos los domingos en la misa de Catedral. Nos dejó un legado de casi 200 homilías dominicales. Esa es su forma de alabar a Dios, de denunciar el sufrimiento de quienes acudían a él para contarle su desgracia al ser perseguidos por las autoridades de la época. En cierta ocasión dijo entre aplausos: “Ahora la iglesia no se apoya en ningún dinero. Hoy la iglesia es pobre. Hoy la iglesia sabe que los poderosos la rechazan, pero que la aman quienes sienten en Dios su confianza”. Ante una iglesia perseguida por las autoridades de esos tiempos crueles vividos por el país, Monseñor Romero apuntó que “la persecución es algo necesario en la iglesia. ¿Saben por qué? Porque la verdad siempre es perseguida. Jesucristo lo dijo: ‘Si a mí me persiguieron, también os perseguirán a vosotros’”. Calificado como la voz de los sin voz, Monseñor Romero dijo en una de sus homilías que quería ser la voz de los que no tienen voz para gritar tanto atropello contra los derechos humanos. Pidió que se hiciera justicia, que no se queden atrás crímenes manchando a la patria, al tiempo que exigió que se diera justa indemnización a las familias que quedaron desamparadas. Supimos que en vida, Monseñor Romero no fue bien visto por, en general, la jerarquía eclesiástica. Fue atacado por todos los obispos salvadoreños, algo que puede hoy parecer sorprendente y desconcertante, pero en realidad ocurrió. En el Vaticano las cosas no fueron muy diferentes. Se pensó en destituirlo, dejándolo como figura decorativa. La primera visita a Juan Pablo II fue dolorosa, pues el papa no pareció apreciar la gravedad de la persecución de la iglesia. Pero al final de cuentas, esperamos con gran alegría su santificación en octubre.

René Alberto Calles
[email protected]


Equidad

En nuestro país, algún sector de mujeres no tiene acceso de dar a conocer su realidad familiar, social o laboral para expresar lo que les preocupa y les gusta. Además, tienen que definir los valores y las habilidades que necesitan para su crecimiento. Nuestra sociedad debe conocer qué es lo que ella necesitan y quiere. Sumar los retos y logros obtenidos con base en el pensamiento y la pasión por el rol que desempeñan ahora se les reconoce el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, instaurado por la ONU desde 1975. Anteriormente pasaba desapercibido ese día y es de mencionar que el sector rural es el que se encuentra abandonado y las mujeres rurales son la fuerza motriz contra el hambre y la pobreza, y son la columna vertebral en sus comunidades debido a que ellas producen, procesan y preparan los alimentos por ser pilares fundamentales de sus familias y comunidades, y por esta razón mejoran la condición social y económica de su entorno, debido a que tienen buen control para gastar más en alimentos, salud, ropa y educación.
La igualdad de género es esencial para lograr seguridad alimentaria a través de la capacitación para mejorar su bienestar en los hogares y comunidades, lo que, a su vez, contribuye al crecimiento social y económico a corto, mediano y largo plazo.
En el reportaje “La marcha de las ausentes” de la periodista Valeria Guzmán, nos muestra una forma de denunciar la violencia por medio de una marcha y, a la vez, un reclamo para las autoridades: ¿por qué hay tanta mujer desaparecida? Es necesario exigir salarios justos y condiciones dignas de trabajo. No todas las mujeres pueden marchar durante el día debido a que no pueden abandonar sus puestos de trabajo. Como sociedad, estamos en deuda con este conglomerado y debemos unir esfuerzos para bien común en una sociedad justa y equitativa sin ningún sector excluido.

Rutilio López Cortez
[email protected]


Beatlemaníaco

Estimada Evelyn Galindo, me dio gran placer leer su escrito “Hermana lejana playlist” en Séptimo Sentido de LA PRENSA GRÁFICA, domingo 4 de marzo. Comparto su gusto por las canciones “Rocket Man” de Elton John, “Vagabundear” de Joan Manuel Serrat, “Like a Rolling Stone” de Bob Dylan y “Magical Mystery Tour” de The Beatles. Respecto de la última, no está incluida en el álbum “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, publicado en Inglaterra el 1.º de junio de 1967, sino en el álbum “Magical Mystery Tour”, publicado en Estados Unidos de América el 27 de noviembre del mismo año.
Incluyo en mi lista de canciones alusivas al sentimiento por desplazamiento geográfico o conflicto de identidad cultural: “Nowhere Man” de The Beatles, “People Are Strange” de The Doors, “I Am I Said” de Neil Diamond, “Cantares” de Joan Manuel Serrat y “Che sará?” (“¿Qué será?”) de Jimmy Fontana y Franco Migliacci.

Eduardo Carbone
[email protected]

Instantáneas del verbo apasionado (9)

LA PRIMAVERA EN VIVO

Nos deja reinventarla cada día, siempre que sea en amorosa alianza.

EN EL FONDO HAY SITIO

Y no olvidemos nunca: solo es sitio de dos.

LÁPTOP EN VELA

Por si las palabras extraviadas hallan por fin la ruta que lleva a su destino.

YO SOY TESTIGO

Cuando los sueños se vuelven tóxicos, hay que abrirles la puerta a las vigilias inocentes.

AYER FUE SÁBADO

Y lo mejor de todo fue encontrarme contigo en la perfecta intimidad.

HOLLYWOOD 6 P. M.

En alguna esquina, Barbara Stanwyck se detiene a observar a los espectadores del presente.

TE ESCUCHO HABLAR

Y desde ahí me siento iluminado por tus intrépidos silencios.

SEÑAL DE SALVACIÓN

Es respirar contigo aunque la atmósfera no exista.

AYER HUBO EQUINOCCIO

Lo sé porque tus ojos me recordaron hoy que la luz es un círculo de altares.

HORIZONTE SAGRADO

Que podemos tocar con las manos unidas.

CELEBRACIÓN RITUAL

Las palabras aprenden a soñar en tus labios.

EL ALMA NUNCA DUERME

Así lo descubrieron los profetas en su primer contacto con el aire.

EN UNA CASA DE CARTÓN

Nos refugiamos día a día para reconquistar la inocencia del éxtasis.

LA HUELLA DEL CREPÚSCULO

Está viva en cada uno de los amaneceres más felices.

MOON RIVER

Henry Mancini sale de paseo con Audrey Hepburn hasta llegar a medianoche a la vitrina inmemorial de Tiffany.

EL VIENTO HUÉRFANO

Baja de las montañas cada día y deambula sin rumbo entre escombros urbanos.

TENSIÓN GLOBAL

Los antiguos magnates se han quedado mirando de reojo hacia su clóset prehistórico.

JARDÍN ILUSIONADO

Es el que nos recuerda a diario que las flores del tiempo siempre estarán aquí.

ESTANQUE EN CASA

Lo visito sin falta para nunca olvidar que nuestras almas son gemelas flotantes.

LA FANTASÍA ESTÁ A LA ORDEN

Y es como el arcoíris con el Sol.

PREGUNTAS INOCENTES

Las que le hace la fe a la inspiración.

NIDO DE MENSAJES

Es lo que la memoria nos entrega cada vez que subimos a reposar en su azotea.

TRIBUTO AL HEROÍSMO

Sólo un pequeño pétalo en el que encarna el arte surrealista del jardín.

SILBO ENTRE RAMAS

Es el mejor regalo de una mañana de domingo en casa.

HOLA, ELVIS

Ya es hora de que anuncies tu próxima crisálida roquera en el balcón fugaz del nuevo siglo.

QUIERO SER ETERNO

Y para eso me basta con respirar el aire que respiras.

PETICIÓN ZODIACAL

Amada mía, albérgame en tus brazos para entender la libertad del infinito.

TAORMINA EN LO ALTO

Arribamos descalzos a la ciudad que siempre nos aguarda con sábanas radiantes.

TIEMPO DE RÁFAGAS

La pasión del zodíaco parece haber hallado su domicilio ideal en esta época.

EL DESTINO REVIVE

Cuando todos sus signos convergen en un copo de confianza.

EDAD CON ALAS

Es la que nos espera en la primera esquina del fervor compartido.

BUENOS ALIADOS

Son nuestros espejismos que comparten vivencias al primer roce de destellos.

LA JUSTA COMPAÑÍA

El ángel de la guarda es quien mejor conoce los pasillos que juntos recorremos.

Campo mexicano: mujer y jornalera

Sin control. En gran parte de los campos de México subsisten condiciones laborales que contravienen las normas y las autoridades son tan laxas en la aplicación de la ley que las multas a las empresas son irrisorias.

Esmeralda Gabriela Ortiz pasó su infancia bajo el incesante sol de los campos agrícolas del norte de México. Cada año, su mamá alistaba a sus siete hijos y partía con ellos en un destartalado autobús desde su pueblo natal en Oaxaca –sur del país– hasta los grandes campos de los estados del norte, donde trabajaba de jornalera pizcando hortalizas. La ruta de unos 3,500 kilómetros era una aventura para la pequeña y sus hermanos que asomaban el rostro por la ventanilla del camión para sentir el viento.—En esos tiempos no había guarderías y todos los niños jugábamos entre los surcos hasta que tuviéramos edad de trabajar –cuenta Esmeralda con un gesto de infinita nobleza–.
La joven de 25 años dice que heredó el oficio de su madre, una mujer que ahora vive anegada por los dolores musculares a causa de los plaguicidas y las malas posturas a las que acostumbró a sus huesos durante décadas.
— Yo aquí conocí a mi esposo, él también es del Sur. Nos casamos y aquí nos quedamos –cuenta mientras moldea una masa pálida de maíz que recarga en una mesa en la breve cocina de su casa. Frente a ella, su esposo, un hombre menudo que yerra con el silencio, nomás asiente–.
Desde hace 10 años trabaja en el rancho Los Pinos,al norte de México, donde corta tomate o pepino. Si durante sus ocho horas de pizca logra llenar 35 cubetas le pagan 180 pesos (unos $10). Después de las 35 cubetas –cada una pesa entre 10 y 15 kilos–, le pagan un peso extra por cada bote que logre rellenar.
Los Pinos es el nombre comercial de Productora Agrícola Industrial del Noroeste, la empresa más importante del valle de San Quintín, en el estado de Baja California (frontera con Estados Unidos). La compañía dedicada a la producción, empaque y comercialización de col, pepino, pimiento morrón y tomate ha logrado una prominente expansión durante los últimos 20 años. Sus productos han logrado entrar al mercado de EUA a través de la distribuidora Pinos Produce, otra de sus filiales con instalaciones en San Diego, desde donde comercializa los productos al mercado estadounidense y canadiense.

Responsabilidades. A la carga laboral que ya tienen las mujeres hay que agregarle la carga de manejar un hogar con varios hijos.

En 2013 recibió el premio nacional de exportación otorgado por el Gobierno mexicano. La empresa cuenta con 700 hectáreas de agricultura protegida y es líder en la comercialización de tomate. En 2016 exportó a Estados Unidos 324 toneladas de este producto que le generaron un valor comercial de $228.4 millones, según información del Comercio Exterior. Una ganancia mensual de $19 millones, tan solo por uno de los cinco productos que comercializa.
Un informe sobre la industria del tomate en Baja California elaborado por Poder –una organización que busca la transparencia de las empresas en América Latina– revela que Los Pinos ha afianzado su liderazgo en el mercado mediante la compra de empresas productoras más pequeñas en la región y la firma de contratos de suministro con empresas al otro lado de la frontera, entre ellas el gigante Walmart. “Además, pese a su posición de liderazgo en el mercado, rancho Los Pinos se destaca por las malas condiciones laborales en sus centros de producción”, resalta.
Jornaleros y líderes sociales entrevistados coinciden en que es la empresa que históricamente ha pagado los salarios más bajos y ha violado los derechos laborales de la mayoría de los trabajadores.
“La peor empresa para trabajar es el rancho Los Pinos. (El dueño) es un cacique endemoniado. Traen gente de fuera y no les pagan lo que les corresponde. Veo mucha complicidad con el Gobierno para violentar el derecho de los trabajadores porque la empresa tiene una gran influencia”, expresa Justino Herrera Martínez, líder de la comunidad indígena Triqui en San Quintín.

***

UNA FAMILIA PODEROSA
Los dueños de Los Pinos son los hermanos Rodríguez Hernández: Antonio, Víctor, Manuel y Rafael, según consta en una de las actas inscritas en el Registro Público del Comercio. Antonio, la figura más visible de la empresa familiar, fue diputado local por el conservador Partido Acción Nacional (PAN) entre 2004 y 2007. Posteriormente se integró a la administración del entonces gobernador Guadalupe Osuna Millán (PAN) como secretario de Fomento Agropecuario (2007-2013), la dependencia encargada de instrumentar las políticas públicas encaminadas a promover el desarrollo integral del campo.
La familia Rodríguez Hernández ha estado sumamente ligada al poder político. En agosto de 1999 el entonces presidente Ernesto Zedillo (PRI) inauguró en las instalaciones del rancho una empacadora de hortalizas, según archivos hemerográficos. En marzo de 2009 el entonces presidente Felipe Calderón (PAN) acudió a un festejo en la propiedad de los Rodríguez, donde se celebraba el cumpleaños de uno de los hermanos. La Central Independiente de Obreros Agrícolas y Campesinos (CIOAC) ha denunciado que Antonio usó los cargos públicos que desempeñó para expandir el negocio familiar. En su calidad de legislador y funcionario viajó a Medio Oriente a conocer las nuevas técnicas de riego y siembra que luego replicó en Los Pinos.
Los hermanos Rodríguez tienen varias empresas, entre agrícolas, hoteles, gasolineras y tiendas de autoservicio, que han aglomerado bajo la marca de Grupo Pinos.

Abusos. Hay capataces que aplican restricciones al tiempo que las jornaleras se toman para ir al baño o para beber agua en medio de un calor sofocante.

***

ESMERALDA Y LA VIDA EN EL CAMPO
La vivienda de Esmeralda es una construcción rectangular y sin pintar que da hacia una calle donde el viento revuelve el polvo que se pega finamente en la piel. El paisaje parece uniforme: casitas frágiles, algunas grises a base de concreto y otras hechas con láminas o plásticos. Todas están rodeadas del invernadero de Los Pinos y hay horas durante el día que el olor a químicos vuelve el ambiente asfixiante.
—¿Es de ustedes? –se le pregunta a la joven–.
—La rentamos –contesta recargada en la puerta de su hogar–. Desde ahí Esmeralda observa su casa como se contempla un sueño casi imposible.
En el piso de tierra un niño de sonrisa fácil arrastra un carro de juguete a los pies de su madre. Frente a él, por la calle sin asfaltar, los coches repartidores transitan despacio para esquivar los huecos que va dejando el agua encharcada que se forma a falta de drenaje.
Ella vive en Santa María de los Pinos, un asentamiento irregular, que fue creado en 2003 tras un acuerdo entre el Gobierno –estatal y federal– y la compañía productora a fin de reubicar a los trabajadores que vivían hacinados en los campamentos, cuentan pobladores.
“La mayoría de la gente que vivimos aquí somos trabajadores que ya no nos quisimos regresar a nuestra tierra y decidimos dar un pequeño enganche para que nos dieran un pedazo de tierra”, cuenta un jornalero.
El joven tras un accidente quedó sujeto a una silla de ruedas y nunca recibió una pensión porque la empresa jamás lo inscribió al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Esmeralda labora en Los Pinos sin seguridad social y tiene dos hijos que debe dejar en la “guardería” de la colonia: una vivienda donde una señora cuida hasta 15 niños de mujeres que laboran en el campo. El cuarto no tiene camas ni mobiliario adecuado. Tampoco cuenta con alimentos ni instrumentos didácticos. “En el rancho hay una guardería, pero nos queda muy lejos llevar a los niños a las 4,5 de la mañana”, cuenta Esmeralda.
En el lugar le cobran 30 pesos ($1.5) por cuidar a cada uno de sus dos hijos y ella debe llevar los alimentos. “Es muy difícil porque los niños juegan en la tierra y se enferman de gripe y tos, pero no hay de otra”, explica con un escaso gesto de resignación.

En el piso de tierra un niño de sonrisa fácil arrastra un carro de juguete a los pies de su madre. Frente a él, por la calle sin asfaltar, los coches repartidores transitan despacio para esquivar los huecos que va dejando el agua encharcada que se forma a falta de drenaje. Ella vive en Santa María de Los Pinos, un asentamiento irregular, que fue creado en 2003 tras un acuerdo entre el gobierno –estatal y federal– y la compañía productora a fin de reubicar a los trabajadores que vivían hacinados en los campamentos.

La primera vez que Esmeralda cargó una cubeta con tomates tenía ocho años y fue en el valle de San Quintín, una de las regiones agrícolas más importantes del estado de Baja California y a su vez una de las zonas más marginadas. “Yo la llenaba hasta la mitad de tomates o lo que fuera y me la ponía en la espalda. Por ser niños nos pagaban mucho menos que a los adultos”, recuerda.
A principios de 2000, su madre que todos los años viajaba del Sur al Norte del país decidió establecerse en San Quintín. Ella y sus hijos obtuvieron un espacio en el campamento de Los Pinos, donde trabajaba. Los recluyeron en una galera donde tuvieron que poner tarimas y cartones para dormir. Al campamento, donde vivían hacinadas, sin luz ni servicios básicos, soportando el calor o el frío extremo, los trabajadores le llamaban Las Pulgas, porque estaba repleto de ese y otros insectos.
“Todos dormíamos apretados. Nos alumbrába mos con velas y había ratas y cucarachas, pero a pesar de lo feo que estaba, ahí nos tocó vivir y tuvimos que adaptarnos”, recuerda.

A la deriva. Una de las fallas más recurrentes en materia de seguridad e higiene es el manejo de plaguicidas y agroquímicos.

En el campo las mujeres siempre han desempeñado el rol más difícil porque además de trabajar deben encargarse de las labores domésticas, asegura Esmeralda.
—Uno además de trabajar tiene que cumplir con el rol de la mujer: hacer comida, preparar el lonche, lavar trastes, la ropa, dormir a los niños y cargarlos hasta donde los cuidan –enumera mientras termina de hacer unas tortillas con las que acompañará el arroz que almorzará esta tarde con su familia–.
En el trabajo diario las mujeres son víctimas de acoso y abuso, y deben tolerar que los mayordomos les falten al respeto. “Se les quedan viendo y si ellas no quieren darles otra cosa, les dicen: ‘no hay trabajo para ti’. Los mayordomos de las cuadrillas siempre te gritan: ‘apúrate, vas muy lenta, vienes a trabajar’. Algunos de ellos te toman el tiempo cuando vas al baño o tomas agua. Quieren que siempre estés produciendo”, remata.

***

EL LEVANTAMIENTO ANTE LA INJUSTICIA
El 16 de marzo de 2015, unos 50,000 trabajadores del valle de San Quintín –perteneciente al municipio de Ensenada– emprendieron una huelga laboral sin precedentes con la finalidad de exigir un sueldo digno y mejores condiciones laborales. Los jornaleros bloquearon la carretera transpeninsular, la principal vialidad de Baja California, a fin de presionar a las autoridades para que los escucharan. Los policías estatales detuvieron arbitrariamente a 200 personas, entre las que había mujeres y menores de edad, y controlaron la manifestación con balas de goma y bombas de humo.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) emitió una recomendación porque documentó que los agentes hicieron un uso injustificado de la fuerza. El organismo autónomo también recriminó a los tres niveles de Gobierno las omisiones en las que han recurrido acentuando la marginación y la pobreza de los jornaleros. “Las condiciones laborales identificadas violentan los derechos humanos de aquellas personas jornaleras agrícolas que, ante un estado de necesidad apremiante y por desconocimiento de sus derechos laborales, aceptan trabajar sin que exista un contrato escrito, cubren jornadas excesivas, no hay una homologación en los salarios por igual trabajo, no cuentan con vacaciones, días de descanso u otras prestaciones de ley”, se asentaba en el documento.
Las principales peticiones de los jornaleros a los productores son estas:

  • Un incremento salarial de 115 pesos ($6) a 300 pesos ($16) por ocho horas de trabajo.
  • Las prestaciones establecidas en la ley: aguinaldo, prima vacacional, utilidades, días feriados pagados al doble.
  • Vivienda digna que incluya servicios de agua potable, drenaje, electricidad y pavimentación de las calles.
  • Penalización y vigilancia en contra del acoso sexual hacia las trabajadoras.
  • Eliminar el trabajo a menores de edad.
  • Un alto a la discriminación y el desprecio hacia los indígenas.
  • Alto al hostigamiento sexual en contra de las jornaleras.
  • Un alto al acoso laboral.
Sin plan para la vejez. Los empleados de la tercera edad no cuentan con una pensión porque nunca estuvieron inscritos al seguro social.

A más de dos años del levantamiento agrícola más importante en los últimos años, el único logro concreto fue un aumento al salario por jornada. Aunque pedían 300 pesos ($16), el sueldo quedó en un promedio de 150 pesos. “Este movimiento no ocurrió de la noche a la mañana, fueron muchos años de abusos y carencias. Teníamos 18 años consecutivos en los que no nos habían aumentado ni un peso el salario”, afirma Lucila Hernández García, una de las líderes del movimiento.
Las peticiones también tenían que ver con las condiciones de pobreza en las que viven, explica. En las colonias donde se asientan los trabajadores del campo no hay agua entubada, electricidad, drenaje ni calles pavimentadas. Tampoco hay suficientes escuelas y la Secretaría de Desarrollo Social no ha cumplido con instalar suficientes guarderías. El gobierno estatal calcula que el 52 % de los habitantes del valle de San Quintín son personas que provienen de otros estados del país.
Un diagnóstico del Gobierno estatal encontró, además, estas problemáticas:

  • Rezago y deserción escolar e insuficiente cobertura educativa.
  • Actividades culturales escasas y falta de lugares de recreación.
  • Falta de mayores programas de atención a las mujeres agredidas por violencia intrafamiliar.
  • Escasez de agua potable en las colonias y falta de infraestructura de drenaje y tratamiento de aguas residuales.
  • Basureros clandestinos, por la falta del servicio de recolección de basura en las colonias.
  • Escasez de vivienda e irregularidad en la tenencia de la tierra.
  • Insuficiente red de energía eléctrica.
  • Narcomenudeo y adicciones.
  • Pocos elementos policiacos.
  • Contaminación por el uso de insecticidas y fertilizantes.

En el valle de San Quintín laboran hasta 80,000 jornaleros en temporada alta, según organizaciones campesinas. La zona es eminentemente agrícola y se explota principalmente el tomate, el pepino, la cebolla, la col de bruselas, la cebada forrajera y el trigo, de acuerdo con la Secretaría de Fomento Agropecuario de Baja California.
Los niveles de productividad que se han alcanzado generan altos rendimientos que les permiten a las empresas competir exitosamente en el mercado mundial de las hortalizas. La cercanía con Estados Unidos y el bajo costo de la mano de obra favorecen la competitividad de las compañías, según un diagnóstico del gobierno local. Este contexto ha favorecido los ingresos de las empresas asentadas en la región, pero no las condiciones de los trabajadores, aseguran organizaciones campesinas.
En las inspecciones realizadas por la Secretaría del Trabajo de Baja California las violaciones más recurrentes que han encontrado son que los patrones no inscriben a los jornaleros en el Seguro Social, no les pagan las horas extras y los despiden injustificadamente, explica la titular de la dependencia, Juanita Pérez Soriano. “En el 90 % de los casos que llegan a las procuradurías de defensa del trabajo es porque el patrón no les quiere dar la liquidación que les corresponde por ley”, dice.
En los campos existe la figura del mayordomo, como si se tratase de un sistema feudal. Este trabajador es el que asigna y supervisa las tareas, y es el que más quejas acumula por maltrato laboral, expone la funcionaria local. “Es el que lidera una cuadrilla de hasta 20 trabajadores y emite órdenes a sus compañeros. Tiene una función de autoridad y toma actitudes derivadas de la no capacitación en el puesto”, menciona.

La primera vez que Esmeralda cargó una cubeta con tomates tenía ocho años y fue en el valle de San Quintín, una de las regiones agrícolas más importantes del estado de Baja California y a su vez una de las zonas más marginadas. “Yo la llenaba hasta la mitad de tomates o lo que fuera y me la ponía en la espalda. Por ser niños nos pagaban mucho menos que a los adultos”, recuerda.

En el valle de San Quintín hay alrededor de 14 grandes consorcios, pero no es Los Pinos, la que acumula la mayor cantidad de faltas, afirma la funcionaria local. “Hay un tema de historia de los residentes en contra del rancho más prominente y más grande: Los pinos”, asegura.
Pese a que la funcionaria dice que no ha encontrado ninguna falla en la empresa, los inspectores de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS, dependencia federal) realizó en 2016 una verificación en el campo, donde encontró unas 200 irregularidades en materia de seguridad e higiene. La STPS pidió, entre otras medidas, acreditar que no utiliza a mujeres embarazas y en periodo de lactancia para realizar labores insalubres o que ponen en riesgo su vida. También pidió realizar exámenes médicos a los jornaleros, elaborar protocolos de primeros auxilios y realizar simulacros de emergencia. Después de realizar nuevas inspecciones finalmente el 27 de febrero la STPS acreditó que la empresa había cumplido con las recomendaciones. Se buscó a las compañía, pero no hubo respuesta.


Este reportaje fue realizado por Zorayda Gallegos para El País, en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación de las Américas del International Center for Journalists (ICFJ) en alianza con CONNECTAS.

Informal. Los empresarios contratan a los jornaleros a través de “enganchadores” a fin de evadir cualquier responsabilidad en caso de accidentes o inconformidades laborales.

Brasil mira con desconfianza a la vacuna de la fiebre amarilla

Aumento. La fiebre amarilla es endémica en amplias zonas de Brasil. Pero en los últimos años ha ganado terreno, y este es el segundo brote en dos años en regiones donde la vacunación contra la enfermedad no era obligatoria.

Elisangela Santos no comprende por qué este año se le ha dicho a todo el mundo en su barrio, a las afueras de Sao Paulo, que se vacune contra la fiebre amarilla. La enfermedad es endémica desde hace años en algunas zonas de Brasil y ella cree que hay gato encerrado.

“Cada año es algo distinto”, dijo hace poco la cuidadora escolar de 44 años, mientras esperaba ante un puesto sanitario en el distrito de Jardim Miriam. “Se inventan otra cosa para que los brasileños se gasten el dinero”.

La vacuna es gratis en los puestos sanitarios levantados en todo el país, pero la sospecha de Santos de que alguien se estará beneficiando en alguna parte es característica de la considerable desconfianza que sienten los brasileños hacia las autoridades.

La falta de fe en las instituciones brasileñas en medio de sucesivos escándalos de corrupción, una campaña de comunicación caótica para promocionar la vacuna y la decisión del país de emplear dosis parciales para aprovechar más los suministros han contribuido a los rumores sobre que la vacuna es una estafa, poco potente o incluso peligrosa.

Esa desinformación ha hecho que la gente evite la campaña que intenta vacunar a más de 23 millones de personas en zonas de los estados de Río de Janeiro, Sao Paulo y Bahía que hasta ahora no estaban consideradas en riesgo de fiebre amarilla. Casi seis semanas después de iniciar la campaña, el Ministerio de Salud dice que se ha vacunado al 76 % de la población objetivo, lejos de su meta del 95 %.

Es probable que la atmósfera de incertidumbre y rumores en torno a la vacuna complique llegar hasta ese último 20 %, socavando los esfuerzos del mayor país de América Latina por contener su mayor brote de fiebre amarilla en más de tres décadas.

Esa reticencia podría incluso derivar en un brote continuado en las megalópolis brasileñas. Brasil no ha tenido un brote urbano de la enfermedad desde 1942.

“Si tenemos un número mayor de personas infectadas de fiebre amarilla y el mosquito Aedes aegypti empieza a infectarse y contagiar la fiebre amarilla, podría volverse urbana”, advirtió Luiz Antonio Teixeira Jr., secretario de Salud del Estado. “Todo lo que hacemos es para asegurar que no tenemos fiebre amarilla urbana”, dijo.

Hace tiempo que la fiebre amarilla es endémica en amplias zonas del país, pero en los últimos años ha ganado terreno, y este es el segundo brote en dos años en regiones donde la vacunación contra la enfermedad no era rutinaria.

En el brote de 2016-2017, más de 770 personas se infectaron tras casi una década en la que Brasil había registrado menos de 10 casos al año. En este brote ya hay 846 casos confirmados, incluidos 260 pacientes fallecidos. El brote ha puesto a prueba el sistema sanitario apenas unos pocos años después de una gran epidemia de zika, vinculada a graves defectos en bebés nacidos de madres infectadas.
Aunque en ocasiones han circulado rumores en torno a campañas anteriores de vacunación, el auge del servicio de mensajería WhatsApp ha ampliado la desinformación como nunca antes, señaló Igor Sacramento, investigador de Fiocruz, el principal instituto público de investigación en el país.

Entre rumores. La desinformación ha circulado incluso entre profesionales sanitarios, algunos de los cuales se han resistido a dar vacunas con dosis parciales.

WhatsApp “es una característica fundamental de la forma en la que hacemos circular la información, las noticias, etcétera”, dijo Sacramento, que trabaja en el Laboratorio de Comunicaciones Sanitarias del instituto. Como los mensajes de WhatsApp llegan de personas conocidas por el receptor, la gente atribuye un gran valor a la información que contienen, y eso implica que a menudo la gente la acepta sin comprobarla, apuntó Sacramento.

Un rumor que circula por la plataforma de mensajería, por ejemplo, dice que una mutación del virus de la fiebre amarilla ha hecho ineficaz la vacuna, y cita un estudio publicado por Fiocruz. Eso no es cierto, y el instituto publicó un comunicado indicando que las mutaciones de la enfermedad no afectan la eficacia de la vacuna.

La desinformación ha circulado incluso entre profesionales sanitarios, algunos de los cuales se han resistido a dar vacunas con dosis parciales, indicó Ana Goretti, coordinadora interina del Programa de Inmunización en el Ministerio de Sanidad.

En respuesta, el ministerio y otras las asociaciones médicas brasileñas están preparando un comunicado que reitera la seguridad y eficacia de la dosis parcial.

También los esfuerzos de vacunación han sido caóticos. Los brasileños se encontraron este año con esperas de varias horas en algunos puestos sanitarios antes de que la asistencia cayera de forma drástica. Mucha gente que esperaba ante un puesto en Jardim Miriam se quejaba de que al primer puesto al que había acudido se le habían acabado las vacunas. Otra mujer dijo que a su hijo le habían vacunado sin presentar una cartilla de vacunación, pero a su hija la mandaron a casa por no tenerla.

Superar los temores en torno a la vacuna es especialmente importante porque la fiebre amarilla no parece estar remitiendo a su hábitat habitual en el interior más silvestre de Brasil. El Ministerio de Salud estudia incluso ampliar las vacunas rutinarias a todos los brasileños y ya ha decidido ofrecerlas a todos los niños a partir de este año, dijo Goretti.

El ministerio y los departamentos estatales de salud utilizan Twitter y Facebook para fomentar la campaña de vacunación y comparten enlaces de información sobre la vacuna y la enfermedad. Además, miembros del equipo de medios sociales del ministerio han respondido a algunas dudas en la página de Facebook de la institución.

Pero no han utilizado de forma sistemática medios sociales o WhatsApp para combatir los rumores que circulan allí. En su lugar, las autoridades dijeron que dependen principalmente de entrevistas con la prensa local para explicar que la vacuna es segura, eficaz y necesaria. En Sao Paulo y Río también se ha enviado a trabajadores sanitarios puerta a puerta para animar a la gente a vacunarse.

Los rumores han asustado a la familia de Manoel da Silva. El hombre, jubilado de 57 años, dijo que sus hijos adultos y su esposa se niegan a vacunarse, mencionando historias de gente que enfermó por la inyección y preocupaciones por la dosis parcial.

“Hay muchas cosas en internet”, dijo Da Silva, que vive en las afueras al sur de Sao Paulo. “Creen que es un fraude porque es parcial”.

Los científicos han expresado confianza en que la dosis de un quinto funciona y la Organización Mundial de la Salud ha dicho que puede utilizarse en emergencias. Aún no está claro cuánto dura la inmunización. Las autoridades brasileñas dicen tener datos –que se publicarán próximamente– para demostrar que funciona al menos ocho años, pero otros han sido más prudentes, y se esperan más estudios sobre su eficacia a largo plazo.

Los esfuerzos de vacunación han sido caóticos. Los brasileños se encontraron este año con esperas de varias horas en algunos puestos sanitarios antes de que la asistencia cayera de forma drástica.

Como todas las vacunas que utilizan virus vivos, la de la fiebre amarilla puede causar reacciones adversas o incluso causar una enfermedad similar a la fiebre amarilla. Susan McLellan, profesora de Enfermedades Infecciosas en la División Médica de la Universidad de Texas, dijo que la vacuna de la fiebre amarilla podría causar incluso más problemas sanitarios que otras vacunas elaboradas con virus vivos.

Sin embargo, “en un contexto epidémico, en un entorno de alto riesgo, estás mucho más seguro con la vacuna que con la enfermedad”, dijo McLellan, que hasta hace poco dirigía la Clínica de Viajes de la Universidad de Tulane.
Da Silva, cuya familia también se resiste a vacunarse, dijo que él tenía sus reservas, pero al final decidió hacerlo.
“Oí que enfermó gente” por la vacuna, comentó sobre sus reparos iniciales. “Pero si me pica un mosquito, ya estoy en peligro”.