“Nunca hay que obrar solo desde la individualidad”

¿Alguna vez se ha sentido traidor?

Sí, cuando me he visto obligado a abandonar un proyecto fundamental en mi vida.

¿Qué es lo más importante en su código ético?

Tener siempre como correlato de mis opciones y decisiones a los otros. Nunca hay que obrar solo desde la individualidad.

¿Qué es lo que recuerda de sus primeros años en la escuela?

Guardo con mucho cariño la dedicación y esmero de una buena maestra. Era profesora y directora de mi escuela. Se llamaba doña Graciela.

¿Cuál es su concepto de transparencia?

Es estar dispuesto, de buena forma, a dar cuentas y responsabilizarnos de nuestra vida pública.

¿Qué es lo que más le falta al sistema educativo salvadoreño?

Docentes motivados y comprometidos con poner al centro de sus preocupaciones la atención y realización de las necesidades específicas de los niños y las niñas.

¿Qué banda sonora le podría a la película de su vida?

“La cabalgata de las valquirias” de Richard Wagner.

¿Qué necesitan los jóvenes salvadoreños?

Oportunidades y espacios de participación reales, no ficticios.

“Tenemos grandes intérpretes y pocos creativos”

¿Qué le hace falta a El Salvador?

Nos hace falta seguir encontrándonos, seguir proponiendo para compartir lo que vale la pena de nosotros.

¿Cómo ha sido su experiencia como productor independiente?

Dura pero enriquecedora; producir empezó como una necesidad, pues a nadie le interesaba hacer producción para las músicas que siempre me han gustado, después se convirtió en un trabajo.

¿Dónde se imagina dentro de 10 años?

Coordinando las giras de las bandas de Nuestro Verano, que espero convertir en un sello discográfico muy pronto. Quiero pasar de la producción al tour “management” y después al “management” como tal.

¿Qué le gustaría que pasara hoy, pero no está pasando?

Tener más fondos para producir. Para traer propuestas que nos muevan un poco el tapete en San Salvador y para llevar propuestas locales fuera del país.

Si pudiera volver en el tiempo, ¿elegiría otro trabajo?

Al contrario creo que hubiese empezado aún más joven en este camino. Produje mi primer show a los 23 años en La Luna, y creo que pude haber empezado más joven.

¿Cómo describiría el gremio musical nacional?

Hay mucha competencia en lo técnico musical y muy poca propuesta en lo artístico. Necesitamos encontrar un balance. Tenemos grandes intérpretes y pocos creativos, hoy en día todo está grabado muy bonito, muy bien cantado y tocado, pero muchos temas no funcionan con la gente. No tenemos un nuevo “hit” local que apasione al público, no hemos escuchado un nuevo “Ya no estás” o un nuevo “Hacer nuestro el universo”.

¿Qué le emociona más de su trabajo?

Ver a la gente cantar y bailar en los concierto. Por ejemplo, a nivel de producción, el concierto de Jorge Drexler no fue perfecto, pero cuando logras crear las condiciones para que el artista y el público conecten, entonces has hecho tu trabajo como productor.