“No pararía nunca”

¿Qué ha hecho el deporte por usted?

He estado en España, Colombia, Inglaterra y varios más. He podido hacer lo que no hubiera hecho si no fuera por el deporte. Y también me queda la satisfacción de varias medallas.

¿A qué se dedicaría si no hubiera encontrado el atletismo?

Seguiría estudiando y trabajando en ventas. Pero me encontré con esto y me ha ayudado a superarme en lo mental y en lo físico.

¿Qué es lo que más falta le hace al deporte nacional?

Apoyo de las empresas. Es necesario que vean que no solo está el fútbol como deporte. Hay talento y dedicación en todas las demás ramas. Lo que no hay es dinero por igual.

¿Por qué insiste en mantenerse en esto si no hay recursos?

Lo hago porque hay talento y para demostrar que merecemos apoyo porque nos sacrificamos bastante al entrenar.

¿Cuál es su mayor motivación?

Ganar y poder cantar el himno nacional.

¿Qué lo haría detenerse?

Nada. No pararía nunca, tengo el ánimo que me da la gente que me apoya y voy a llegar con esto hasta que me dé el cuerpo.

¿Qué se saca de las derrotas?

Cuando se pierde, uno aprende a fortalecerse emocionalmente y a pensar en que habrá más oportunidades para tener un mejor desempeño.

“Los artistas deberían tener más humildad”

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento?

Haber tenido un hijo. Fue lo que me hizo dar un giro. Y no me arrepiento.

¿Qué significa la familia?

Unión, amor, fuerza y, sobre todas las cosas, apoyo. Creo que la familia es lo que nos hace ser lo que somos cuando crecemos.

¿Cómo imagina su vida dentro de 10 años?

Con una mayor estabilidad económica. Y, en las tablas, actuando o, en todo caso, desempeñando mi labor como periodista. Esa es mi carrera.

¿Por qué hace teatro?

Desde pequeña me visualicé en un escenario. Es mi gran pasión. Es una plataforma donde podemos comunicar lo que pensamos y como nos sentimos.

¿Cuál es su obra favorita?

Hay una que me dejó marcada e hizo que soñara con ser una gran actriz: “El escaparate encantado”, de Darío Cossier.

¿Cómo ha sido su experiencia impartiendo talleres de teatro a personas que no conocían ese arte?

Increíble. Los y las jóvenes creen que solo ciertas personas pueden estar en escena y con estos talleres ellos han descubierto diversas habilidades y destrezas. Han logrado transformar sus pensamientos de negativos a positivos y eso es una ganancia.

Si de usted dependiera cambiar algo del medio teatral, ¿qué cambiaría?

Pondría más propuestas artísticas y menos críticas. Más unión verdadera en el medio y menos egoísmo. Lucharía para que el arte fuera una materia dentro de las escuelas. Creo que los artistas deberían tener más humildad y menos arrogancia.

“Las dictaduras terminan y el periodismo siempre sobrevive”

¿Hay algo que de tener más o menos marcaría alguna diferencia en tu vida?

Desearía que el día tuviera más horas para dedicarlas a mis hijos, jugar con ellos, llevarlos al ballet, a natación.

¿Cuál es tu idea sobre el éxito?

Hacer lo que a uno le gusta, que te paguen por eso y que el pago sea lo suficiente para darle a los tuyos una vida digna.

¿Qué estás soportando o tolerando actualmente que no te haga feliz?

No me hace feliz la dictadura que tenemos en Nicaragua. Es una dictadura fina, que se disfraza de democracia, que reprime selectivamente.

¿Qué es lo que tiene más valor de tu situación actual?

Tengo 35 años y creo que estoy en una etapa madura de mi vida. Creo que con el periodismo que estamos haciendo en la sección ‘Política’ de La Prensa estamos contribuyendo a tener en el futuro un mejor país.

¿Cuál ha sido el mayor atrevimiento de tu vida?

Tenía 20 años. Trabajaba después de clases en la UCA, de Managua, y me pagaban por eso. Renuncié y me fui a una pasantía en un diario en el que no me pagaron nada por tres meses. Yo quería hacer periodismo y durante esos tres meses almorcé pan simple con el café terrible que regalaban en las redacciones de aquellos tiempos.

¿Cuáles son los obstáculos más grandes para hacer periodismo en Nicaragua? ¿Cuáles son las ventajas?

Los gobiernos dictatoriales te ponen muchos obstáculos, hay mucha tensión, lo bueno es que es ante gobiernos así que el periodismo muestra su clase. Lo bueno es que las dictaduras terminan y el periodismo, aun con sus heridas, siempre sobrevive. El periodismo siempre ve pasar el cadáver de los enemigos de la libertad.

¿Harías periodismo en otro país?, ¿por qué?

No lo había pensado, pero, si las circunstancias lo ameritan, estoy dispuesto.

“El arte nos hace mejores seres humanos”

¿Cuál ha sido el mejor momento de su vida?

El mejor momento de mi vida es cada vez que puedo ver a mi familia.

¿Cuál es su mayor debilidad?

Buscar nuevos sabores y lugares, nuevas vivencias.

¿Existe el lugar en donde se sienta feliz?

Tengo la fortuna de encontrar buenas dosis de felicidad donde sea que vaya.

¿Qué le provoca asco?

La violencia, la prepotencia, el abuso y, un poquito, los sapos.

¿A quién admira?

A Paola Lorenzana, quien acompaña mi vida.

¿Cómo se titularía un libro acerca de su vida?

Historias grabadas.

¿Qué les hace el arte a las personas?

Nos hace mejores seres humanos. Más comprensivos, más tolerantes, más sensibles.

“Soy parte de una generación que pasó del ábaco a la computadora”

¿Qué le gustaría ver en su futuro?

Mi sueño convertido en realidad: El Salvador como país productor de cacaos finos y de calidad que exporta al mundo entero.

¿De quién se siente orgulloso?

De muchas cosas: de mis hijas por su tenacidad, de las personas que están en mi entorno y contribuyen a cumplir los sueños de otros, del equipo de trabajo que lidero aquí, en el país.

¿En qué se siente representado?

En todas las personas que buscan ser mejores cada día, en los que piensan en plural.

¿Cuál fue su primer empleo?

Como técnico en un proyecto de riego parcelario para 1,500 familias de pequeños productores.

¿Cuál ha sido el mejor regalo que ha recibido?

La vida, esta capacidad de respirar, pensar y ser parte de una generación que pasó del ábaco a la computadora.

¿Cuál es la mejor forma de iniciar el día?

Con una taza de chocolate, una sonrisa y un “buenos días” a la primera persona que me encuentro en el camino.

Si pudiera regalarle a El Salvador algo, ¿qué sería?

Le regalaría mis sueños no materializados y luchar juntos hasta alcanzarlos.

“Cada día surgen nuevos sueños”

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

“Real hasta la muerte”.

Si reencarnara en un animal, ¿cuál sería?

Un guepardo.

¿Cuál es su idea sobre la muerte?

Es la otra cara de la vida. Algunas personas prefieren no pensar en ella. Yo si lo hago, pues ser conscientes de nuestra mortalidad nos da más facilidades para reflexionar. Sirve para pensar en hacer cosas buenas, dejar una huella, un mensaje antes de mi partida para ser recordado como algo positivo.

¿Qué cosas se pueden expresar por medio de una rutina de hip hop?

Cuando lo haces desde el fondo de tu alma, las ideas y sentimientos fluyen. Puedes expresar todo, amor, odio, eso depende de tu personalidad

¿Es El Salvador un buen lugar para ser artista?

Cualquier lugar es bueno para hacer arte, pues el hip hop nació en los guetos de los barrios más pobres del Bronx (New York). Ahora es una cultura que trasciende fronteras, es una de las expresiones artísticas más famosas en todo el mundo.

Si pudiera ejercer otra profesión, ¿cuál sería?

Poeta.

¿Qué le falta por hacer?

Cada día surgen nuevos sueños. Me falta mucho por aprender, por ayudar, por viajar.

“Es importante hacer lo que a uno le apasiona en la vida”

¿Cuál es su miedo más grande?

Dejar de hacer lo que me apasiona.

¿Qué o quién es el más grande amor en su vida?

Mis papás. Siempre me han demostrado que están ahí para mí. Si me quedo sin amigos, sin empleo, sin cosas materiales, sé que están ahí y que hasta darían la vida por mí.

¿Cuál superpoder quisiera tener?

El poder de ser inmune a todos los peligros que hay, como Superman.

¿Cree que es importante tener un empleo estable?

Sí, es importante, pero también es importante hacer lo que a uno le apasiona en la vida.

¿Por qué hacer teatro en El Salvador?

Porque es donde más se necesita. Carecemos de apoyo al arte.

¿Cómo reacciona a las críticas si cree que son injustificadas?

Si son críticas constructivas, las tomo. Lastimosamente vivimos en un medio donde alguna crítica no es para ayudar a las personas. Son gajes del oficio. La gente siempre va a hablar.

¿Cómo imagina su vida dentro de 10 años?

Siempre haciendo lo que me gusta y compartiendo mi trabajo con más gente.

Estoy en una posición donde la voz cobra mayor fuerza

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

Es algo en lo que nunca he pensado. Lo que me gustaría que dijera es: “Fue el mejor padre del mundo”.

¿A qué persona admira más?

Sin duda al ser humano que más he admirado es a Mohandas Karamchand Gandhi, conocido como Mahatma Gandhi. Porque es una persona que encarnó más que nadie los ideales de paz, de amor y de verdad que el evangelio enseña, aún sin ser cristiano.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Fue haber aceptado el convertirme en ministro del evangelio en condiciones adversas y sin tener garantía de nada. Solo tenía 22 años, ningún soporte económico, era soltero, dejaba a mi familia para ir a una ciudad donde no conocía a nadie. Fue un salto al vacío.

Mencione tres libros que haya leído en los últimos seis meses.

La biblia, que es un libro de lectura diario. Actualmente estoy leyendo uno en inglés que se llama “The Meaning of the City” (“El significado de la ciudad”), y “El surgimiento del pentecostalismo en El Salvador moderno”.

¿Hay algo que de tener más o menos marcaría alguna diferencia en su vida?

El tiempo. Si tuviera más tiempo podría hacer más cosas.

¿Qué está soportando o tolerando actualmente que no lo haga feliz?

El hecho de sentirme impotente ante la oleada de violencia que estamos viviendo.

De estar en otra posición, digamos dentro de la política, ¿su voz tendría más peso en aspectos clave como el de la violencia?

No. Estoy en una posición donde la voz cobra mayor fuerza precisamente por el hecho de no estar ligado a un partido político.

“No me hace falta nada”

¿Cuál es su mayor extravagancia?

Soy vanidosa. Me gusta ponerme buenos perfumes y tintes de pelo. Son lujos que para mí son extravagancias.

¿Cuál es su miedo más grande?

Ya pasada cierta edad nos sentimos incapaces de ciertas cosas. Tengo el miedo a estar enferma, a no poder hacer las cosas que siempre he podido hacer, a no poder valerme por mí misma.

¿Qué o quién es el más grande amor en su vida?

El amor a la vida, a la familia, a las buenas amistades y hasta a las buenas lecturas.

¿Quiénes son sus poetas favoritos?

Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y de los nacionales me gusta mucho Otoniel Guevara.

¿Qué le hace falta?

No me hace falta nada. Siento que estoy completa. Me realicé como mujer. Fui mamá, fui esposa. He cumplido todos mis objetivos.

¿Cómo le gustaría ser recordada?

A través de Leyla porque por ella he vivido los últimos 25 años. Quisiera ser recordada a través de ella y no por Argelia.

¿Usted cree en la inmortalidad del alma?

Es algo difícil de responder. Puedo decir sí y no. Como nunca me he muerto no puedo decir qué pasa después de la muerte. Lo que sí te puedo decir es que el alma de mi hija en mí puede estar presente-ausente. Es contradictorio, pero así lo siento.

“Mi miedo más grande es desarrollar ego”

¿Cuál es su miedo más grande?

Mi miedo más grande es desarrollar ego, creer que soy algo que no soy.

¿Qué es la música?

Es una forma de vida, una integración de un todo, de mi ser, de mis sentimientos. Y esa integración me gusta llevarla al escenario, lo que significa tocar para mí. Casi nunca toco para el público. La música la tengo incorporada en mí.

¿Quiénes son sus músicos favoritos?

Tengo dos músicos favoritos. Uno es el baterista emblemático de los años ochenta, Billy Cobham; y Tilo Paiz, que cuando yo estaba niño fue mi inspiración.

¿Qué tiene la batería para decidirse a dedicarle su vida?

Recuerdo que mi mamá me trajo cuando yo tenía 10 años a San Salvador, yo soy de Jucuapa, y ella iba a visitar la Administración de Rentas por el parque Infantil. Allí en ensayaba una orquesta. Cuando pasamos vi una batería a través de un balcón. Allí supe que era mi vida. No sé, fue algo instantáneo.

¿Cuál es su posesión más preciada?

La imagen que he creado en mis colegas bateristas. También el cariño de mi pueblo, Jucuapa, donde me toman como una estrella. Y mi querida familia.

¿Qué es lo que menos le gusta de su trabajo?

Quizá es tratar con algunos compañeros músicos, que tienen petulancia y ego.

Si no fuera baterista, ¿qué sería?

Carpintero, me gusta el olor a la madera, tallar y los cuerpos sonoros que nacen al trabajar esa materia.