“Los deportistas sobresalen cada día más”

¿Dónde y cuándo es feliz?

En mi empresa, buscando el bien común logro mi bienestar propio.

¿Qué resultado espera obtener con lo que está haciendo?

Dejar marca en el mercado de ropa deportiva.

¿Cómo describiría a los deportistas salvadoreños?

Personas que demuestran cada vez más lo que somos los salvadoreños, venciendo todo obstáculo. Los deportistas sobresalen cada día más.

¿Qué le emociona de su profesión?

La búsqueda de macro y micro tendencias en la moda, Trend Forecasting, en la industria deportiva.

¿Cómo imagina su vida dentro de 10 años?

Consiguiendo la libertad financiera. Para mí es un objetivo a mediano y largo plazo.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Salir de mi zona de confort, tomando decisiones difíciles con algo con lo que no me sentía cómoda, por ejemplo: ser empleada.

¿Qué sueña?

Tener más que una empresa: una comunidad al disfrute y al respeto de la vida. Que tengamos como hobbie diseñar la mejor ropa del mundo.

“Me quedé para jalar la carreta”

¿Cómo imagina el teatro de El Salvador en 10 años?

Apostándole bastante a las historias de nosotros. No quiere decir que no vayamos a hacer clásicos, porque eso es maravilloso. Pero me parece maravilloso también cuando se conecta con la realidad de uno.

¿Por qué hacer obras de teatro sobre temas difíciles de asimilar como sociedad?

Hemos notado que hay cierta indiferencia o ganas de tapar el sol con un dedo, de que hablemos solamente bien de El Salvador cuando la realidad es otra y vemos que no se habla de eso aparte de lo que cubren los medios.

¿Por qué apostarle a una carrera en El Salvador?

Porque amo a El Salvador, porque me duele El Salvador y porque creo en El Salvador. Me quedé para jalar la carreta.

¿Cuáles son sus nombres favoritos?

Zoé y Tessa, los nombres de mis hijas.

¿Cuál es su idea sobre el éxito?

Tener un balance, lograr lo que uno quiere con la felicidad de uno mismo y los que están a la par.

¿Qué es lo que necesita en este momento?

Tiempo para estar conmigo misma.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Hacer teatro, porque me expongo un montón. A veces las cosas que no puedo expresar como Paola las expreso a través del teatro.

“Estados Unidos no es como lo vemos en Latinoamérica”

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

“Aquí descansan los restos de alguien que soñó demasiado, que amó intensamente y que defendió su libertad aunque estuviera equivocado”.

¿Cuál ha sido el mayor atrevimiento de su vida?

Tomar dos maletas y apostarlo todo por un sueño. Emigrar hacia Estados Unidos, sin conocer a nadie, con $60 en la bolsa. Reescribir mi carrera periodística y empezar de cero.

¿Qué significa para usted la muerte?

Es una maldición que no me gusta. Pero creo que la verdadera muerte ocurre cuando olvidamos a nuestros seres queridos.

¿Qué no lo hace enteramente feliz de este momento de su vida?

A escala general, la situación que se vive en Estados Unidos con el gobierno actual… me hace pensar que, después de todo, Estados Unidos no es como lo vemos en Latinoamérica: a diario me toca reportar casos sobre discriminación a familias hispanas.

¿De qué cosa hecha en su vida se arrepiente?

Hay muchas. Pero si pudiera volver al pasado, regresaría a la época de estudiante universitario. Recuerdo que un maestro me dijo que no tenía vocación periodística y que me había equivocado de carrera. Le dije que a partir de ese instante mi única misión en la vida era demostrarle que estaba equivocado. Salí llorando de ese lugar. Regresaría y cambiaría ese momento para tomarlo de una forma más madura. Si bien él estaba equivocado, no me tendría que haber afectado. Es una opinión de una persona y no define lo que soy. Durante mucho tiempo me siguió esa sombra, la de esa crítica tan dura.

¿A qué personaje vivo admira?

Es una especie de gusto culposo, pero admiro a Ricardo Arjona. A pesar de que tiene muchos detractores, sale adelante. Me reflejo mucho en él, porque salió de Guatemala en busca de un sueño. Más allá de que me gustan sus canciones, me parece que es muy coherente consigo mismo, es muy terco. Todo lo que ha alcanzado ha sido por eso, porque confió en lo que quería.

¿Cuál libro leído en los últimos seis meses ha sido más significativo?

“50 palos” de Pau Donés, de Jarabe de Palo. Me impactó mucho. Más allá de que me guste su música y que he cantado la canción “La flaca” en todos los karaokes de San Salvador, es un libro que me dejó mucha valentía. Esta persona vive con cáncer, pero aún así mira la vida de una manera muy optimista.

“Los músicos de este país son mis héroes”

¿Cuál es el mejor sonido que conoce?

El que produce el viento cuando pasa entre las ramas de los árboles. Es difícil entender cómo te puede llenar de tanta paz algo que, en sí, es bastante caótico para un árbol.

¿Qué aprendió de su peor fracaso?

He tenido fracasos, pero aún no puedo definir cuál es el peor. Solo podría decir que he logrado conocer mis limitaciones y que a veces es bueno no tratar de ser el “hacelotodo”.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?

Ayudar a que Voltar, mi banda nacional favorita, lanzara su disco. Entré al proyecto para ayudarles a conseguir el presupuesto suficiente para terminar de masterizar y pagar los artes del disco a través de gestiones y producciones de conciertos.

¿Quiénes son sus héroes de la vida real?

Creo que todos los músicos de este país son mis héroes. Ya de por sí hacer música en El Salvador y querer vivir de ello es algo sobrehumano.

¿Qué significa la familia para usted?

Gracias a ellos he aprendido y aprendo a conocerme más.

¿Considera importante que la música local sea en español?

Podría ser instrumental o en inglés. La verdadera importancia radica más en lo que un músico quiera decir con una canción. El español es una manera bastante directa y rica para expresar algo, pero, aún así, muchos músicos de aquí no logran aterrizar su mensaje o su motivo.

¿Qué sonido define a El Salvador?

Aún nos encontramos en la búsqueda de ese sonido. A partir de lo que he visto y escuchado, en este país reina la catarsis. El salvadoreño busca un sonido que lo haga liberarse de su realidad y expulsar todo lo que le hace daño.

“No existe la felicidad perfecta”

¿Cuál es su miedo más grande?

No poder cumplir todas las metas, sueños y proyectos que me he propuesto realizar en esta vida.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

No existe la felicidad perfecta. Hay momentos buenos y malos. Los buenos momentos son los que debemos aprovechar, y es lo que nos permite ir siendo felices cada día.

Si pudiera tener un superpoder, ¿cuál sería?

Poder eliminar el sufrimiento, la enfermedad, la pobreza, la desigualdad y, en alguna medida, retrasar la muerte del ser humano.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Rebelarme en contra de lo que no está bien, haciendo lo correcto, siendo honesto, diciendo las verdades. Hoy en día para mucha gente todo eso no es bien visto.

¿Qué significa para usted la muerte?

Dar el siguiente paso en el proceso existencial. Nuestra presencia en este mundo es temporal.

¿Quién le habría gustado ser?

El astronauta Franklin Chang-Díaz, por su calidad como persona, su desarrollo profesional y el aporte que está dando a la humanidad en el campo científico y tecnológico.

¿Qué consejo se daría?

No dejar de seguir trabajando por mis sueños y metas, continuar en la batalla diaria, buscando siempre hacer la diferencia.

“Hemos venido a este mundo para ayudar”

¿Cómo describiría su vida como comunicadora en San Salvador?

Apasionante. A diario conozco lugares y personas diferentes, a pesar de la situación de inseguridad y lo que implica andar en lugares peligrosos, lo disfruto.

Si tuviera que empezar de nuevo, ¿qué carrera consideraría?

Optaría por arquitectura. Siempre pensé que esa sería mi carrera en un inicio, pero nunca es tarde para considerarlo.

¿Cuál es su mayor motivación para trabajar?

Mi hijo. Cada mañana que lo dejo, pienso en dar lo mejor de mí en las calles para que, cuando él esté más grande, se sienta orgulloso de su madre periodista.

¿A quién admira?

Admiro mucho el espíritu de la princesa Diana de Gales. Aún fallecida, su trayectoria como mujer es admirable por su caridad y su valentía de dejar los estereotipos de lado.

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

“No llores, mi cuerpo ya no está, pero mi espíritu vivirá por siempre”.

¿Cuál ha sido el mejor regalo que ha recibido?

Un juguete para el Día del Niño. Era un caballo blanco, pequeño, muy sencillo, pero vino de las manos de mi madre. Esa época fue difícil para nosotros como familia. Recuerdo haber llorado mucho, porque sabía lo que implicaba gastar dinero en ese momento. Yo tenía siete años.

¿Cómo imagina su futuro?

Mi futuro lo imagino alejada de la ciudad, ayudando a los niños de nuestro país con alguna organización y motivando a los demás para que entiendan que hemos venido a este mundo para ayudar a quienes lo necesitan.

“La poesía es una actividad espiritual”

¿Cuál es su miedo más grande?

La muerte. Es un misterio y a partir de ahí es el enigma.

¿Cómo se imagina dentro de 10 años?

Retirándome de la actividad académica y dedicándome al 100 % al trabajo creativo de la poesía y la literatura.

¿Qué es lo más ilícito que ha realizado?

La subversión de la poesía, porque se trata de mirar la realidad y la vida de una manera mágica: con justicia social y libertad.

¿Se puede cambiar algo con poesía en El Salvador?

Definitivamente. La poesía es una actividad espiritual y sensitiva. Las personas ya a partir de ahí tienen una actitud diferente ante la vida.

¿Quiénes son sus poetas favoritos?

De los nacionales, Roque Dalton, Oswaldo Escobar Velado, Claudia Lars, Pedro Geoffroy Rivas.

¿Cuándo se siente feliz?

Cuando uno está en paz y mirando una sociedad justa, con todos los derechos que nos corresponden.

¿Qué sueña para el Taller Literario Añil?

Que los estudiantes entiendan el papel que realiza el arte en la sociedad.

“La fe debe transformar una sociedad”

¿Qué otra ocupación le hubiera gustado intentar?

Una es ser profesor; la otra, a lo mejor, haber estudiado para abogado. En algún momento me ilusionó eso. He admirado a los profesores que hacen mucho bien por los alumnos. Eso es muy significativo.

Para usted, ¿qué aspecto del mundo actual está más sobrevalorado?

Hay mucha apariencia, las personas se mueven por lo que parece y no por lo que es. Creo que es tristemente una realidad.

¿Está de acuerdo con que un sacerdote emita opiniones sobre temas sociales desde el púlpito?

La fe tiene consecuencias sociales, eso lo dice el papa. De modo que si uno no dijera nada es como que no quisiera reconocer que la fe debe transformar una sociedad, una persona. Lo que sería extraño es que uno no dijera nada, no porque sea su primer ámbito de acción, pero estamos inmersos en el mundo.

¿Qué defectos tiene la Iglesia católica en la actualidad?

La Iglesia siempre está llamada a reformarse, para que sea lo que tiene que ser. ¿Qué cosas han cambiado desde el Concilio Vaticano II? Muchas. ¿Se dio toda la renovación que esperaba el concilio? No. Otra cosa que debe cambiar es la consciencia del laicado, que los laicos tienen una misión propia, no solo ayudar a las cosas de la Iglesia. Tienen una misión en el mundo, la que muchas veces no se ha hecho. Queda fuera ese testimonio valioso en la sociedad.

Ustedes hacen un voto de obediencia. ¿Pueden desobedecer a un superior en algo que creen injusto?

Desde nuestra ordenación prometemos obediencia, al obispo y a sus sucesores. Creo que el obispo no nos va a mandar a hacer cosas que no sean correctas. ¿Motivos para no obedecer? Hay muchos. Cada uno puede tener sus razones. Si descubro que lo que se me está mandando no es bueno, intentaré comprender, preguntar qué es lo que se me está diciendo y en función de eso, responder. Creo que obedecer es algo bueno, pero no siempre es fácil.

¿Cuáles son sus escritores favoritos ajenos al ámbito religioso?

Me gustan mucho los cuentos de C. S. Lewis. También J. R. R. Tolkien, el autor de “El señor de los anillos”.

¿Qué le quita los ánimos?

A veces uno puede desanimarse porque pierde de vista que empezó a hacer lo que hace por amor. Eso lo limita.

“Si vale la pena el lugar donde estamos, no hay que arrepentirse”

¿Qué significa para usted la muerte?

Es la finalización del ciclo. Para unos es el inicio de algo, para otros el final. No le veo nada de mítico realmente.

¿Por qué elegir el rock sobre cualquier otro género musical?

Más bien, la música lo elige a uno. Uno elige tocar algo que lo llena, que lo mueve. Eso depende de cada persona. A algunos los mueve el jazz, a otros la salsa. A mí, el rock.

¿Por qué elegir la guitarra?

Eso tiene que ver con la música que toco, que está basada en la guitarra. Cuando empecé, quería ser bajista, pero no tenía bajo, solo una guitarra acústica. Mis hermanos medio me enseñaron a tocarla y me gustó. Ya no me pude zafar de eso. Fue parte circunstancial y parte elección.

¿De qué hecho de su vida se arrepiente?

Al final no me arrepiento de muchas cosas. Todo lo que hacemos nos lleva a donde estamos. Si vale la pena el lugar donde estamos, no hay que arrepentirse.

¿Cree que es necesario tener un trabajo estable?

Es difícil para mí contestar eso porque soy free lancer, no soy asalariado, y ahí voy. Creo que lo estable es bien relativo, porque mi trabajo me ofrece más estabilidad emocional que otro tipo de ocupación. Y la estabilidad emocional es bien importante, no solo la económica.

¿Qué persona viva admira?

A muchas personas, un montón de bandas, a gente con la que toco… pero si hay que elegir a alguien, supongo que a mis padres, por la forma en la que crecieron, por lo que lograron. También los admiro porque, a pesar de que no entendían la música que mis hermanos y yo hacíamos, aún así nos apoyaron.

Mencione tres discos que lo hayan marcado

El primero de Yngwie Malmsteen, “Rising Force”. Cuando oí algunas canciones de ese disco, dije “¿Cómo puede tocar alguien de esa manera?”. “Rust in Peace”, de Megadeth, que es un disco de trash con bastante tecnicidad. Y, para no solo mencionar discos viejos, hay una banda que se llama Nevermore, que tiene un disco, “Dead Heart in a Dead World”, que es un balance perfecto entre lo moderno y lo ortodoxo, entre lo técnico y lo emocional.

“No podemos vivir sin música”

¿Cuándo se interesó por la música?

La música siempre ha sido parte de mi familia, crecí escuchándolos cantar con una guitarra. Comencé en la música porque mi papá siempre quiso ser pianista, aunque es un cantante increíble

¿Cuál es el mejor sonido que conoce?

El que imagino y el que deseo tener la capacidad y el conocimiento para plasmarlo en lo que hago.

¿Por qué hacer música en El Salvador?

La música es indeleble al ser humano. Para mí no es sino un lenguaje. No podemos vivir sin música. La música es nacer y morir, enamorarse y perder un amor.

¿Quiénes son sus músicos preferidos?

Dentro de la música popular Bruno Mars, Michael Jackson, Rawayana, Snarky Puppy, etc.

¿Qué ritmos de música nunca tocaría?

Respeto toda la música que sea buena y de calidad, pero algo que no tocaría es música de banda, bachata o trap, son cosas con las que no vibro.

¿Cómo describiría la escena musical nacional?

La nueva escena es chiquita, todos se conocen y aspiran a grandes cosas y vienen con muchas ganas de crear, pero está el reto de formarse, conformar equipos de trabajo y estrategias.

¿Qué sueña?

Ser músico al nivel más profesional que pueda y demostrarle a los demás que también son capaces, llevar música alrededor del mundo y motivar a más personas a invertir en sí mismos y luchar por conseguir sus sueños.