El envío de arroz sobrevalorado en $100 millones por petróleo a precios preferenciales marcó la relación con Guyana, país con el que Venezuela tiene un conflicto limítrofe. En República Dominicana, varios empresarios venezolanos se beneficiaron con el acuerdo, pues los productos fueron enviados por sus compañías.

Otro mal negocio para Venezuela: la compensación desde Guyana y República Dominicana

Un reportaje de Equipo de #Petrofraude/ CONNECTAS

Fotografías de #Petrofraude/ CONNECTAS

Connectas

Guyana es el segundo mayor beneficiario del sistema después de Nicaragua. Mientras el Partido Progresista del Pueblo manejó el poder en ese país, con el que Venezuela mantiene un diferendo fronterizo, se le dio un tratamiento privilegiado. La organización es afín al chavismo y perdió el poder en 2015, lo que hizo que los contratos se suspendieran.

Durante seis años se despachó más de un millón de toneladas de arroz blanco y paddy para Venezuela a cambio de los préstamos petroleros. De acuerdo con cálculos de la investigación de #Petrofraude, basados en el análisis de reportes de la estatal Junta de Desarrollo del Arroz de Guyana (GRDB por sus siglas inglesas), el Gobierno venezolano pagó en el período al menos $100 millones por encima del precio promedio al cual el país caribeño vendía a otros clientes internacionales.

En 2010, por ejemplo, Caracas aceptó la cotización de $700 por tonelada, mientras que los compradores de la Unión Europea adquirían la misma cantidad por $224 menos.

Un informe del Banco Interamericano de Desarrollo, publicado en 2016, incluso plantea perplejidad por la inclinación de las autoridades venezolanas a negociar un producto de gran valor de intercambio como el petróleo en condiciones semejantes por otro de menos valor como el arroz.

“El mayor beneficio para Venezuela no parece ser económico”, se señala en el texto, que sugiere que la ganancia mayor se obtenía en el campo diplomático con el apoyo recibido en la OEA.

Los términos del intercambio no correspondieron con el convenio Petrocaribe, que señala en su quinta cláusula que los productos despachados para la compensación de deudas deben tener precios preferenciales. Ello se ratifica en los manuales para regir el tema que han sido aprobados por los ministros de los países adheridos.

Las asignaciones de los contratos con Venezuela causaron malestar en el sector. Rajendra Persaud, presidente de la Asociación de Exportadores y Molineros de Arroz, afirmó en entrevista para esta investigación, que la selección de los empresarios que participaron en el mecanismo de compensación de Petrocaribe obedeció principalmente a “decisiones políticas”.

Turhane Doerga, un exejecutivo de la industria y activista político, asegura que los contratos se concentraron entre pocos molineros que tenían conexiones con el anterior Gobierno y que incluso un grupo empresarial sin experiencia y con trayectoria en el negocio de los restaurantes, hoteles y gimnasios obtuvo lucrativos cupos de envíos a través de la empresa Buddy’s Rice Mills Complex con la que dieron sus primeros pasos en el área. Sus representantes fueron contactados para el presente trabajo, pero no respondieron.

Doerga es conocido en Guyana por haber reclamado airadamente la situación en una reunión celebrada en 2014 entre molineros y autoridades que manejaban el convenio de Petrocaribe, y por haber presentado ante la Unidad Especial de Delincuencia Organizada de la Policía de Guyana una denuncia en la cual asegura que alrededor de los despachos a Venezuela no solo prosperó un esquema de privilegios, sino de fraude por el supuesto envío de producto de baja calidad con certificados falsos y por el pago de sobreprecios en los fletes de exportación, que según sus datos duplicaban las tarifas ordinarias y eran semejantes a los que se pagan para cargamentos hacia Europa.

Voceros de la GBRD fueron contactados en Guyana y luego por correo electrónico para consultarles sobre las operaciones de venta de arroz de Petrocaribe. No accedieron a contestar preguntas. Seis exdirectivos de la institución se encuentran bajo investigación en ese país por supuesto uso irregular de fondos obtenidos gracias al convenio. Dos de ellos fueron entrevistados y negaron responsabilidad en manejos inadecuados.

Donald Ramotar, quien fue presidente de Guyana entre 2011 y 2015, fue contactado para el presente trabajo. Se le enviaron consultas por correo electrónico para conocer sus respuestas con respecto a los precios acordados con Venezuela y la escogencia de los molineros. No respondió, pero en declaraciones previas, ha dicho que las acusaciones e investigaciones desatadas tienen carácter político.

República Dominicana ha transado $70 millones en el sistema de compensaciones vía Petrocaribe, según datos de ambos países. El informe de auditoría al que tuvo acceso #Petrofraude hace mención de casos en los que se identificaron sobreprecios de no menos de $10.1 millones en rubros como azúcar cruda, aceite de soya y frijoles negros.

Estos últimos fueron despachados desde República Dominicana en 2010. La operación involucró 995 toneladas equivalentes a $1.24 millones. El promedio del precio fue de $1,250 por tonelada, $100 por encima de tasas de referencia internacional de la época. Es decir un 20 % más del valor de la época. José Suriel, jefe de la Oficina de Petrocaribe de República Dominicana, dijo en 2012 a la prensa local que la operación fue resultado de una compra a terceros países, lo que había violado términos de convenio.

El presidente de la Asociación de Productores Agrícolas de San Juan de la Maguana, Manuel Matos, aseguró a periodistas de esta investigación que las habichuelas fueron compradas a China y Nicaragua y despachadas desde la isla caribeña como si fueran dominicanas.

Aunque Suriel había revelado seis años antes la irregularidad, consultado para este proyecto negó la versión: “Eso nunca pasó de ser un rumor que no fue verificado mediante una comprobación documental válida”. Según Suriel, la selección de empresas y la fijación de los precios dependía solo de autoridades venezolanas y no de las dominicanas. Pero cuando el país caribeño se unió a Petrocaribe, al Centro de Exportación e Inversión de República Dominicana (CEI-RD) se le encomendó el registro y depuración de las empresas que participarían en el convenio.

 


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