Opinión

por Manlio Argueta, Escribiviendo

 

Manlio Argueta
Escritor

Educación artística y creatividad

Hace poco leí algunos artículos de la Revista Akademos, de Universidad Matías Delgado, uno de sus trabajos es el conversatorio sobre “La calidad de la Educación Artística en la Formación Docente, Recorridos y Desafíos”, en el que participaron Marta Eugenia Valle, Sara María Boulogne y Mario Zetino, con introducción de Óscar Picardo. Más adelante haré breves reflexiones de lo expuesto en dicho trabajo.

Recién leído ese trabajo fui invitado por Fundación Horizontes para los Pobres a la “Séptima edición del proceso de escritura creativa: Atrévete a escribir”, evento realizado en un hermoso teatro situado en el cantón Cabañas, que sostiene la Fundación para la Educación Experiencial. A propósito la ONG Horizontes presta apoyo valioso al Festival de Literatura Infantil organizada por la Biblioteca Nacional, que tiene como población participante comunidades en riesgo, tal como también lo hace Horizontes.

El evento “Atrévete a escribir” tuvo lugar en el teatro Yulkuikat, también participante del evento al igual que ESE Ediciones. Entre otros invitados, los principales fueron los 340 niños y niñas que asistieron al teatro, de los cantones de tres departamentos del país: Valle Nuevo, Planes de Perulapía, San Antonio, El Papaturro, Caserío Palacios y algunas colonias periféricas de Ciudad Delgado, para recibir premios por su literatura creativa.

Esa visita me recordó otra que hice al cantón Loma del Muerto, en Sonsonate. Aunque de diferente índole, este tipo de eventos demuestran que se está trabajando a ese sector tesoro del presente, la población de la esperanza. Este trabajo con niños y niñas de zonas periféricas, en su mayor parte organizadas por iniciativas privadas, demuestra la clara visión de acciones educativas que promueven escritura y lectura creativa, música, pintura y danza. Es un proceso creciente que infunde vitalidad anímica, que fortalece como la sociedad encaminada al cambio por las vías de la educación.

En el Yulkuikat se organizó una exposición de decenas de escritos que incluyeron cuento, poesía y dibujo. Esta vez los participantes fueron de educación básica, y procedentes de los distintos caseríos y cantones citados de las tres jurisdicciones. Una labor donde participan en alto grado los docentes a quienes se ha capacitado a partir de su vocación pedagógica y sensibilidad ante una niñez que no siempre fue favorecida por políticas públicas.

Y aquí retomo el conversatorio de la Revista Akademos.

No cabe duda de que estas exposiciones académicas aspiran a buscar caminos educativos que ya se están emprendiendo dentro de una población para lograr el desarrollo “integrador” de la educación, uso el concepto entre comillas, porque es el concepto justo que emplea la Dra. Valle en su participación en un conversatorio, que ofrece insumos teóricos que aspiran a superar vacíos que sectores de la sociedad civil tratan de cubrir con más fuerza, ante las debilidades de las políticas públicas: cada administración hace los cambios que considera mejor en su programa partidario.

Precisamente las políticas públicas permiten crear planes nacionales a largo plazo que son los que consolidarán el desarrollo nacional, como protagonista del cambio de un país que necesita resultados valiosos para su desarrollo. La educación es el eje principal de ese desarrollo, la condición sin la cual solo puede producir un avance que por su lentitud puede parecer estancamiento. Aunque haya buenos propósitos se falla si carecemos de políticas educativas.

El tema de la creatividad lo manejan los ponentes del conversatorio desde distintos puntos de vista con un interesante flujo de ideas. Desde la introducción del evento hecho por Óscar Picardo que hace la observación de lo limitado de la formación docente, y se pregunta por qué para la carrera de medicina o ingenierías se debe estudiar siete años y para la docencia bastan tres años; alude a las limitaciones presupuestarias que tiene su origen en la falta de visión estatal. Dice Picardo: “La docencia es una profesión demasiado importante para que se haya tratado bajo los cánones actuales en materia de políticas educativas…”. Y concluye afirmando que parte del tejido social desfigurado que estamos lamentando “…tiene mucho que ver con lo que hemos hecho en los últimos veinte años de reformas”. O con lo que no hemos hecho, agrego.

Dentro de esa riqueza de reflexiones educativas planteadas por la revista Akademos me centro en lo que se refiere a la creatividad como forma de aprender para la vida, tomando en cuenta que el cultivo de las áreas artísticas no está desconectado de las conductas que participan en el desarrollo social, además que otorga formación sensible para la convivencia; si la formación artística evita que el hombre no sea el lobo del hombre, así construimos la sociedad integradora.

Y respecto a formar docentes en diferentes artes: Danza, Artes Plásticas y Música, no se trata hacerlos expertos en ellas. Basta con una formación con visión humanística. Supone apreciar la pintura la música y las artes, con lo cual se logra formando docentes que conozcan la cultura global; pero también implica dignificar la docencia retribuyéndola como corresponde al papel de forjadores de almas, así como los médicos lo son de dolencias orgánicas. El docente debe manejar los códigos que descifran una obra de arte, sin que sea un artista en esas áreas. Esta será la formación de calidad que nos llevará a la educación del cambio.

Comenzar desde los docentes de las áreas básicas, que no son solo la Matemática, Ciencias, Lenguaje y Estudios Sociales. Fortalecer los procesos ya encaminados en formación de las ciencias humanísticas que incluya con fuerza los procesos creativos en búsqueda de la otra realidad que representa el arte. No excluye contar con profesionales en música, en literatura creativa, artes plásticas o danza.

Muchas de las organizaciones civiles que emprenden iniciativa valiosas como Horizontes con su programa “Atrévete a Escribir”, o la Fundación para la Educación Experiencial Pablo Tesak, no son expertos en arte específico, pero tienen claro el significado de incrementar este tipo de contribución social que integra en forma directa a la familia con énfasis en las comunidades vulnerables.

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  • 30 septiembre, 2018 / Opinión de Manlio Argueta  (SÉPTIMO SENTIDO)

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