“Cambiaría cómo están distribuidos los recursos económicos y naturales”

¿Qué te emociona más de tu profesión?

De ser abogado, nada. De hacer teatro, poder hablar de temas relevantes e intentar llegarle a gente que normalmente no tiene nada que ver con el arte.

Si pudieras cambiar un problema en el mundo, ¿cuál sería?

Cómo están distribuidos los recursos económicos y naturales.

¿Qué es lo más ilícito que has hecho?

Entrar a una iglesia sin persignarme al pasar frente al altar.

¿Qué le hace falta a El Salvador?

Que la gente que hace las leyes haya estudiado leyes y mejorar la rendición de cuentas.

¿Cuáles son las palabras que más usas?

“Yo tenía razón”.

¿Qué persona viva te inspira más desprecio?

Guillermo Gallegos, con su discurso hipócrita pro nacimiento y pro pena de muerte, además de su rol al darle fondos a la ONG de su esposa. También hay otros políticos y directores editoriales.

¿Cuál es tu posesión más preciada?

Mi muñeca de porcelana que asusta a las visitas… o mi copia de “Al filo de mi pluma”.

¿Qué es lo que más valoras actualmente de tu vida?

A mi padre, mi madre y que ya no tengo la bacteria pylori en el estómago.

“El respeto es la mejor carta de presentación”

¿Qué espera conseguir con lo que se encuentra realizando?

Poder brindar la mejor comida japonesa en El Salvador.

¿Cuál es su miedo más grande?

Perder la pasión, que es el motor para poder lograr las metas establecidas.

¿Qué significa la amistad para usted?

Es un acto de confianza mutua, en la cual se comparten muchos momentos únicos. Se vuelve una bendición cuando encuentras a esas personas indicadas.

¿Posee una personalidad competitiva?

No, ya que considero que el trabajo en equipo es siempre mejor, porque se complementan aspectos que uno no ha desarrollado.

¿Qué lo motiva a seguir con su emprendimiento?

Retarme a lograr uno de mis grandes sueños, trabajar y poner en práctica el conocimiento.

¿Quiénes son sus héroes de la vida real?

Mi mamá porque desde pequeño me enseñó el valor de las cosas, que en la vida nada llega si no es trabajando, y que el respeto es la mejor carta de presentación.

¿Qué consejo se daría?

No dejar de luchar por los objetivos, que tal vez solo falta un 1% para lograr la meta y que el 99 % que se recorrió no está en vano. Y que Dios es la base fundamental para el desarrollo como persona.

“Sueño cumplir el propósito para el que fui creada”

¿Cómo describiría a los emprendedores salvadoreños?

Soñadores y diligentes. No es fácil emprender, sea en este país o en otro, mantener el sueño y las metas claras sin darse por vencido.

¿Qué le emociona de su ocupación?

Ver o que me cuenten de la reacción de las personas al recibir el regalo que salió de mi taller. Saber que el mensaje llegó a la persona correcta en el momento justo.

¿Cómo imagina su vida dentro de 10 años?

Sirviendo en mi local, con más de una sucursal, quizá hasta en otro país y con un taller grande con varias personas trabajando por el mismo objetivo. Enamorada y casada con el hombre de mis sueños y con un par de hijos.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Hacer un viaje del que no muchos saben.

Si pudiera tener un superpoder, ¿cuál sería?

El de la serie de niños “Bernardo y su reloj”: detener el tiempo.

¿Qué sueña?

Cumplir con el propósito para el que fui creada.

¿Cuál es su palabra favorita?

Meraki, significa hacer algo con el alma, con amor y creatividad. La esencia de sí mismo puesta en el trabajo.

La danza es un bien público

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Renunciar a una vida convencional para ser una abogada con ideales y bailarina con sueños; y sobrevivir en esa tarea.

¿Qué o quién es el más grande amor en su vida?

Mi hija, no solo la amo, me inspira. Es mi compañera.

¿Cuál es su miedo más grande?

Perder autonomía; en los dos sentidos, perder la libertad en cualquier dimensión y al encierro (¡soy un poco claustrofóbica!).

¿Qué la motivó a entrar al mundo de la danza árabe?

Mi hija, ejercer la pedagogía y retar los prejuicios sociales y machistas sobre esta danza.

¿Cuál ha sido su presentación favorita?

En un encuentro de danza centroamericano, llena de emociones, junto a mi hija, mi gran maestro César, mis alumnas, colegas y mis padres en el público. Fue un evento lleno de dificultades y nos tomó mucha rebeldía para hacerlo posible.

¿Cómo imagina su vida dentro de 10 años?

Litigando casos, peleando causas, dirigiendo una gran escuela y compañía de danzas árabes y con cinco gatos.

Si de usted dependiera cambiar algo del medio de la danza, ¿qué cambiaría?

La danza, como arte y cultura, es un bien público; por lo tanto, un derecho humano. Al medio artístico independiente le metería esta premisa para que compitamos menos, se organicen más, reclamen más y sobre todo, propongan y trabajemos más.

“Una de mis reglas en la vida es perdonar”

¿Cómo te imaginas dentro de 10 años?

Actuando todavía en El Salvador, con una academia artística multidisciplinaria.

¿Qué es lo más difícil que has hecho?

Para una película me tocó hacer dos escenas complicadas. En una esparcieron sal en partes de mi cuerpo y una vaca llegó a lamerlas. En otra ocasión llenaron mi rostro con gusanos “de granja”. Fuera del ámbito artístico una de las cosas más difíciles que me ha tocado hacer es madurar, aprender los límites de mí mismo en cada circunstancia.

¿Qué te gustaría que dijera tu epitafio?

“Todo va a estar bien”.

¿Qué resultado esperas obtener con lo que estás haciendo?

Contagiar a los que me rodean para que crean en sí mismos.

¿Por qué hacer teatro?

Por amor, por placer y por diversión, es lo que más me motiva.

¿Qué no perdonarías?

Una de mis reglas en la vida es esa precisamente: perdonar. No me he encontrado en una situación donde no haya podido hacerlo.

Si después de muerto debes volver a la Tierra, ¿convertido en qué persona o cosa regresarías?

Me encantaría ser un maquilishuat o un delfín.

“Hay que planificar pensando que lo peor puede pasar”

En tres palabras, ¿cómo se describe?

Obsesivo, compulsivo, perseverante.

¿Qué lo hace sentirse pleno?

La vida que tengo. No puedo quejarme de nada.

¿Se le ha quedado algún sueño sin presupuesto?

Por el momento no, vamos poco a poco (gracias a los bancos que han confiado en nuestras locuras).

Si pudiera regalarle a El Salvador algo, ¿qué sería?

Un chip para que nos lo instalen a todos y que nos acordemos siempre de que tenemos que estar orgullosos de nuestro país.

¿Cuál es el mejor consejo que le han dado?

La ley de Murphy… Hay que planificar pensando que lo peor puede pasar en el peor momento.

¿Cuál es la característica más destacada de la mujer salvadoreña?

Resiliencia. Todos los días me encuentro con ejemplos de mujeres cuyas historias pudieran ser inspiración para muchos.

¿Qué le causa pena ajena?

Cuándo alguna persona trata de sentirse superior a otra y busca humillarla o irrespetarla.

“Las condiciones de los educadores en El Salvador son totalmente desfavorables”

¿Qué significa para usted la muerte?

La más profunda incertidumbre de todo ser humano, pero inevitable.

¿Cree que es importante tener un empleo estable?

Sí, esa condición genera seguridad emocional (individual y familiar), además de los recursos para enfrentar la vida.

¿Cuál es el mayor problema del sistema educativo salvadoreño

La baja inversión educativa con respecto al PIB (3.3 %), lo que impide contar con los recursos básicos para el proceso de enseñanza-aprendizaje.

¿Cuál es la tarea más aburrida que ha realizado?

Las dinámicas lúdicas.

¿Qué resultado espera obtener con lo que está haciendo?

Fundamentalmente, ayudar a aquellos que se encuentran en peor condición que yo.

¿Cuál es su diagnóstico de las condiciones que los educadores tienen para hacer su trabajo en el país?

Son totalmente desfavorables, la inseguridad del entorno escolar (violencia, delincuencia, drogadicción, extorsiones, etcétera) generan un clima de inestabilidad para los maestros y las comunidad educativa en general.

¿Cuál es su miedo más grande?

No lograr mis propósitos.

“Soy una persona muy temerosa”

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

La felicidad consiste en que tenemos que aceptar que las cosas no siempre son como uno quiere, sino que como Dios quiere que sean.

¿Cuál es su miedo más grande?

Aunque no lo crea, soy una persona muy temerosa. Todo me da miedo, ja,ja. Pero eso es lo bonito: descubrir que puedo traspasar mis miedos. Le tengo miedo a la tarima, al público, pero cuando estoy en ese momento, logro transformar esa energía en algo positivo y al final creo que tengo un buen resultado.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento?

Ser artista.

¿Cuál sería su consejo para personas interesadas en iniciar una carrera musical y que tienen miedo a ser juzgadas?

La persona que desea estar en esta carrera tiene que ser muy profesional, entender que no es que uno va a andar divirtiéndose en el aspecto de la mala vida o que van a andar tomando… no. Para nosotros es totalmente profesional. Tenemos reglas y horarios. Es una profesión preciosa porque nos pagan por sonreír, por bailar, pero aparte de eso, tiene mucha preparación.

¿Qué significa su familia?

Es lo que le dio la razón a mi vida. Uno de joven puede preguntarse: “Señor, ¿por qué estoy aquí?, ¿cuál es mi misión? Con mi familia descubrí que hay razones para ser feliz, para vivir.

¿Usted cree en la inmortalidad del alma?

Sí. Cuando uno obra bien, al final el alma tiene ese don: para Dios o para nuestros seres queridos seguramente vamos a ser inmortales. Seguramente vamos a tener unión espiritual.

¿Cómo le gustaría ser recordada?

Como una persona feliz, como alguien que tuvo miedos y los venció, y que su prioridad siempre fueron su familia y sus hijos.

“En El Salvador el arte es cada vez menos reprimido, más audaz”

¿Qué le cuesta más trabajo?

Quedarme callada y cumplir con formalidades o compromisos sociales.

¿Qué significa para usted la muerte?

Una pausa. Y quizás la serenidad que da saber que hay cosas que no sabemos (y, por lo tanto, que muchas cosas son posibles).

¿Cuál es su posesión más preciada?

No tiendo a guardar cosas, pero tengo en mi mesa de noche unas fotitos de mi esposo, mis hijos y mis dos primeras sobrinas, que son muy especiales para mí.

¿Qué resultado espera obtener con lo que está haciendo?

Más empatía, más compasión, más comprensión, personas con un mayor y mejor sentido de lo que significa vivir en comunidad.

¿Cómo es el arte en El Salvador?

Hay de todo, pero si tuviera que describirlo en una oración diría que es cada vez menos reprimido, más audaz y más original.

¿Cuál es su miedo más grande?

Perder a uno de mis hijos.

¿Le gustaría hacer su trabajo en una institución gubernamental?

Bajo las condiciones mínimas adecuadas de infraestructura y equipo de trabajo, sí.

“Enamorarse es dar todo por el todo”

¿Cuál es su concepto de intervención artística?

Ocupar un espacio para dar felicidad a los demás.

¿Cómo promueve la igualdad de género en su casa?

Todos somos iguales y las tareas las realizamos por igual.

¿Es necesario ser religioso para creer en Dios?

No soy creyente.

¿Qué es para usted enamorarse?

Dar todo por el todo.

¿Qué necesitan los jóvenes salvadoreños?

Espacios culturales libres de violencia.

¿Cuál es la clave en el ejercicio de la libertad artística?

Creatividad.

¿Cuál ha sido el momento más triste que le ha tocado presenciar?

La muerte del hermano de un amigo.