“En El Salvador el arte es cada vez menos reprimido, más audaz”

¿Qué le cuesta más trabajo?

Quedarme callada y cumplir con formalidades o compromisos sociales.

¿Qué significa para usted la muerte?

Una pausa. Y quizás la serenidad que da saber que hay cosas que no sabemos (y, por lo tanto, que muchas cosas son posibles).

¿Cuál es su posesión más preciada?

No tiendo a guardar cosas, pero tengo en mi mesa de noche unas fotitos de mi esposo, mis hijos y mis dos primeras sobrinas, que son muy especiales para mí.

¿Qué resultado espera obtener con lo que está haciendo?

Más empatía, más compasión, más comprensión, personas con un mayor y mejor sentido de lo que significa vivir en comunidad.

¿Cómo es el arte en El Salvador?

Hay de todo, pero si tuviera que describirlo en una oración diría que es cada vez menos reprimido, más audaz y más original.

¿Cuál es su miedo más grande?

Perder a uno de mis hijos.

¿Le gustaría hacer su trabajo en una institución gubernamental?

Bajo las condiciones mínimas adecuadas de infraestructura y equipo de trabajo, sí.

“Enamorarse es dar todo por el todo”

¿Cuál es su concepto de intervención artística?

Ocupar un espacio para dar felicidad a los demás.

¿Cómo promueve la igualdad de género en su casa?

Todos somos iguales y las tareas las realizamos por igual.

¿Es necesario ser religioso para creer en Dios?

No soy creyente.

¿Qué es para usted enamorarse?

Dar todo por el todo.

¿Qué necesitan los jóvenes salvadoreños?

Espacios culturales libres de violencia.

¿Cuál es la clave en el ejercicio de la libertad artística?

Creatividad.

¿Cuál ha sido el momento más triste que le ha tocado presenciar?

La muerte del hermano de un amigo.

“La creatividad es algo intrínseco en todos”

¿Qué resultado esperas obtener con lo que estás haciendo?

Con Creative Mornings quiero tratar de propagar más la idea de que la creatividad es algo intrínseco en todos. Con el proyecto del centro quiero rescatar parte de la estética que fue de este lugar. Con la investigación de la contracultura quiero demostrar que por mucho que la gente trate de darle más relevancia a determinadas ideas y estéticas, la línea siempre se borra y todo se mezcla

¿Cuáles son tus héroes de la vida real?

Martin Luther King, Audrey Hepburn, Eartha Kitt, Prudencia Ayala y José Manuel González por ser amigo y maestro, un paladín de la semiótica y las artes, por ser honesto todo el tiempo.

¿Qué aprendiste de tu peor fracaso?

Que todo en la vida pasa, nada dura mil años y que hay cosas que están fuera de nuestras manos controlar.

¿Cuáles son tus nombres favoritos?

Luca, Morgan, Santiago, Sebastián, Uriel y Banana.

Si pudieras cambiar un problema en el mundo, ¿cuál sería?

Quisiera una raza de seres humanos más compasiva, empática y menos frívola. Me gustaría que las personas tuviéramos un nivel más alto de empatía y tolerancia.

¿Qué te emociona más de tu profesión?

Poder ayudarle a mis alumnos y a las marcas a materializar mejor sus ideas, a dar soluciones a necesidades clave que tienen. Cada marca, cada proyecto, cada clase y cada alumno es un reto y un aprendizaje nuevo para mí.

¿Qué consejo te darías a ti mismo?

Dormite tarde, levantate temprano, pero nunca dejes de hacer las cosas… y peinate. Seguí tus corazonadas, el tiempo ya te va a demostrar que no estás equivocado.

“Los deportistas sobresalen cada día más”

¿Dónde y cuándo es feliz?

En mi empresa, buscando el bien común logro mi bienestar propio.

¿Qué resultado espera obtener con lo que está haciendo?

Dejar marca en el mercado de ropa deportiva.

¿Cómo describiría a los deportistas salvadoreños?

Personas que demuestran cada vez más lo que somos los salvadoreños, venciendo todo obstáculo. Los deportistas sobresalen cada día más.

¿Qué le emociona de su profesión?

La búsqueda de macro y micro tendencias en la moda, Trend Forecasting, en la industria deportiva.

¿Cómo imagina su vida dentro de 10 años?

Consiguiendo la libertad financiera. Para mí es un objetivo a mediano y largo plazo.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Salir de mi zona de confort, tomando decisiones difíciles con algo con lo que no me sentía cómoda, por ejemplo: ser empleada.

¿Qué sueña?

Tener más que una empresa: una comunidad al disfrute y al respeto de la vida. Que tengamos como hobbie diseñar la mejor ropa del mundo.

“Me quedé para jalar la carreta”

¿Cómo imagina el teatro de El Salvador en 10 años?

Apostándole bastante a las historias de nosotros. No quiere decir que no vayamos a hacer clásicos, porque eso es maravilloso. Pero me parece maravilloso también cuando se conecta con la realidad de uno.

¿Por qué hacer obras de teatro sobre temas difíciles de asimilar como sociedad?

Hemos notado que hay cierta indiferencia o ganas de tapar el sol con un dedo, de que hablemos solamente bien de El Salvador cuando la realidad es otra y vemos que no se habla de eso aparte de lo que cubren los medios.

¿Por qué apostarle a una carrera en El Salvador?

Porque amo a El Salvador, porque me duele El Salvador y porque creo en El Salvador. Me quedé para jalar la carreta.

¿Cuáles son sus nombres favoritos?

Zoé y Tessa, los nombres de mis hijas.

¿Cuál es su idea sobre el éxito?

Tener un balance, lograr lo que uno quiere con la felicidad de uno mismo y los que están a la par.

¿Qué es lo que necesita en este momento?

Tiempo para estar conmigo misma.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Hacer teatro, porque me expongo un montón. A veces las cosas que no puedo expresar como Paola las expreso a través del teatro.

“Estados Unidos no es como lo vemos en Latinoamérica”

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

“Aquí descansan los restos de alguien que soñó demasiado, que amó intensamente y que defendió su libertad aunque estuviera equivocado”.

¿Cuál ha sido el mayor atrevimiento de su vida?

Tomar dos maletas y apostarlo todo por un sueño. Emigrar hacia Estados Unidos, sin conocer a nadie, con $60 en la bolsa. Reescribir mi carrera periodística y empezar de cero.

¿Qué significa para usted la muerte?

Es una maldición que no me gusta. Pero creo que la verdadera muerte ocurre cuando olvidamos a nuestros seres queridos.

¿Qué no lo hace enteramente feliz de este momento de su vida?

A escala general, la situación que se vive en Estados Unidos con el gobierno actual… me hace pensar que, después de todo, Estados Unidos no es como lo vemos en Latinoamérica: a diario me toca reportar casos sobre discriminación a familias hispanas.

¿De qué cosa hecha en su vida se arrepiente?

Hay muchas. Pero si pudiera volver al pasado, regresaría a la época de estudiante universitario. Recuerdo que un maestro me dijo que no tenía vocación periodística y que me había equivocado de carrera. Le dije que a partir de ese instante mi única misión en la vida era demostrarle que estaba equivocado. Salí llorando de ese lugar. Regresaría y cambiaría ese momento para tomarlo de una forma más madura. Si bien él estaba equivocado, no me tendría que haber afectado. Es una opinión de una persona y no define lo que soy. Durante mucho tiempo me siguió esa sombra, la de esa crítica tan dura.

¿A qué personaje vivo admira?

Es una especie de gusto culposo, pero admiro a Ricardo Arjona. A pesar de que tiene muchos detractores, sale adelante. Me reflejo mucho en él, porque salió de Guatemala en busca de un sueño. Más allá de que me gustan sus canciones, me parece que es muy coherente consigo mismo, es muy terco. Todo lo que ha alcanzado ha sido por eso, porque confió en lo que quería.

¿Cuál libro leído en los últimos seis meses ha sido más significativo?

“50 palos” de Pau Donés, de Jarabe de Palo. Me impactó mucho. Más allá de que me guste su música y que he cantado la canción “La flaca” en todos los karaokes de San Salvador, es un libro que me dejó mucha valentía. Esta persona vive con cáncer, pero aún así mira la vida de una manera muy optimista.

“Los músicos de este país son mis héroes”

¿Cuál es el mejor sonido que conoce?

El que produce el viento cuando pasa entre las ramas de los árboles. Es difícil entender cómo te puede llenar de tanta paz algo que, en sí, es bastante caótico para un árbol.

¿Qué aprendió de su peor fracaso?

He tenido fracasos, pero aún no puedo definir cuál es el peor. Solo podría decir que he logrado conocer mis limitaciones y que a veces es bueno no tratar de ser el “hacelotodo”.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?

Ayudar a que Voltar, mi banda nacional favorita, lanzara su disco. Entré al proyecto para ayudarles a conseguir el presupuesto suficiente para terminar de masterizar y pagar los artes del disco a través de gestiones y producciones de conciertos.

¿Quiénes son sus héroes de la vida real?

Creo que todos los músicos de este país son mis héroes. Ya de por sí hacer música en El Salvador y querer vivir de ello es algo sobrehumano.

¿Qué significa la familia para usted?

Gracias a ellos he aprendido y aprendo a conocerme más.

¿Considera importante que la música local sea en español?

Podría ser instrumental o en inglés. La verdadera importancia radica más en lo que un músico quiera decir con una canción. El español es una manera bastante directa y rica para expresar algo, pero, aún así, muchos músicos de aquí no logran aterrizar su mensaje o su motivo.

¿Qué sonido define a El Salvador?

Aún nos encontramos en la búsqueda de ese sonido. A partir de lo que he visto y escuchado, en este país reina la catarsis. El salvadoreño busca un sonido que lo haga liberarse de su realidad y expulsar todo lo que le hace daño.

“No existe la felicidad perfecta”

¿Cuál es su miedo más grande?

No poder cumplir todas las metas, sueños y proyectos que me he propuesto realizar en esta vida.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

No existe la felicidad perfecta. Hay momentos buenos y malos. Los buenos momentos son los que debemos aprovechar, y es lo que nos permite ir siendo felices cada día.

Si pudiera tener un superpoder, ¿cuál sería?

Poder eliminar el sufrimiento, la enfermedad, la pobreza, la desigualdad y, en alguna medida, retrasar la muerte del ser humano.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Rebelarme en contra de lo que no está bien, haciendo lo correcto, siendo honesto, diciendo las verdades. Hoy en día para mucha gente todo eso no es bien visto.

¿Qué significa para usted la muerte?

Dar el siguiente paso en el proceso existencial. Nuestra presencia en este mundo es temporal.

¿Quién le habría gustado ser?

El astronauta Franklin Chang-Díaz, por su calidad como persona, su desarrollo profesional y el aporte que está dando a la humanidad en el campo científico y tecnológico.

¿Qué consejo se daría?

No dejar de seguir trabajando por mis sueños y metas, continuar en la batalla diaria, buscando siempre hacer la diferencia.

“Hemos venido a este mundo para ayudar”

¿Cómo describiría su vida como comunicadora en San Salvador?

Apasionante. A diario conozco lugares y personas diferentes, a pesar de la situación de inseguridad y lo que implica andar en lugares peligrosos, lo disfruto.

Si tuviera que empezar de nuevo, ¿qué carrera consideraría?

Optaría por arquitectura. Siempre pensé que esa sería mi carrera en un inicio, pero nunca es tarde para considerarlo.

¿Cuál es su mayor motivación para trabajar?

Mi hijo. Cada mañana que lo dejo, pienso en dar lo mejor de mí en las calles para que, cuando él esté más grande, se sienta orgulloso de su madre periodista.

¿A quién admira?

Admiro mucho el espíritu de la princesa Diana de Gales. Aún fallecida, su trayectoria como mujer es admirable por su caridad y su valentía de dejar los estereotipos de lado.

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

“No llores, mi cuerpo ya no está, pero mi espíritu vivirá por siempre”.

¿Cuál ha sido el mejor regalo que ha recibido?

Un juguete para el Día del Niño. Era un caballo blanco, pequeño, muy sencillo, pero vino de las manos de mi madre. Esa época fue difícil para nosotros como familia. Recuerdo haber llorado mucho, porque sabía lo que implicaba gastar dinero en ese momento. Yo tenía siete años.

¿Cómo imagina su futuro?

Mi futuro lo imagino alejada de la ciudad, ayudando a los niños de nuestro país con alguna organización y motivando a los demás para que entiendan que hemos venido a este mundo para ayudar a quienes lo necesitan.

“La poesía es una actividad espiritual”

¿Cuál es su miedo más grande?

La muerte. Es un misterio y a partir de ahí es el enigma.

¿Cómo se imagina dentro de 10 años?

Retirándome de la actividad académica y dedicándome al 100 % al trabajo creativo de la poesía y la literatura.

¿Qué es lo más ilícito que ha realizado?

La subversión de la poesía, porque se trata de mirar la realidad y la vida de una manera mágica: con justicia social y libertad.

¿Se puede cambiar algo con poesía en El Salvador?

Definitivamente. La poesía es una actividad espiritual y sensitiva. Las personas ya a partir de ahí tienen una actitud diferente ante la vida.

¿Quiénes son sus poetas favoritos?

De los nacionales, Roque Dalton, Oswaldo Escobar Velado, Claudia Lars, Pedro Geoffroy Rivas.

¿Cuándo se siente feliz?

Cuando uno está en paz y mirando una sociedad justa, con todos los derechos que nos corresponden.

¿Qué sueña para el Taller Literario Añil?

Que los estudiantes entiendan el papel que realiza el arte en la sociedad.