“Vida, estamos en paz”

¿Hay algo que de tener más o menos marcaría alguna diferencia en tu vida?

Sí, el tiempo. Soy parte de ese club que siente que le faltan horas al día. Con un par de horas extra podría hacer más cosas, laboralmente hablando, y también podría pasar más tiempo con mi familia y amigos.

¿Cuál es tu idea sobre el éxito?

Cuando algo que investigaste se publica y causa, no solo impacto, sino incidencia. Cuando ves que tu trabajo le sirve a los lectores. Eso genera una gran satisfacción. Es lo que yo entiendo por éxito.

¿Qué o quién es el más grande amor de tu vida?

Mi corazón está dividido en dos partes que ocupan el mismo espacio. Por un lado, el periodismo de investigación, que, para mí, es el mejor trabajo del mundo. Por el otro está mi pareja, que también es uno de los más grandes periodistas de investigación que México ha tenido, Raúl Olmos. Y, por supuesto, mi familia. Son ese roble en el que sé que siempre me puedo apoyar.

¿A qué persona viva admiras?

A mis padres, a los dos por igual. Porque han sabido salir adelante con grandes obstáculos en contra. Porque me enseñaron a creer en mí y a no tener miedo.

¿Qué es lo que tiene más valor de tu situación actual?

La paz con la que vivo. La fortuna de poder ejercer mi vocación, de contar con grandes cómplices de vida y de saber que vivo en una época donde ser mujer no me ha significado un impedimento para sentirme plena y ser valorada. Puedo aplicar esa frase que dice: “Vida, estamos en paz”.

¿Cuál ha sido el mayor atrevimiento de tu vida?

Dejar la zona de confort y arriesgarlo todo para venirme a probar suerte en la Ciudad de México. Fue una decisión que me cambió la vida por completo.

¿Cuáles son las ventajas de hacer periodismo en tu país?

Los medios en México están atravesando una crisis muy fuerte. Pero esto ha obligado a los periodistas a ser más creativos y, por ende, a comenzar a crear medios autosustentables y libres. Ejemplos de ello son Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, Periodistas de a Pie o Quinto Elemento. Todos ellos tienen algo en común: dejaron atrás el esquema de vivir de publicidad. Ahora son espacios sin fines de lucro. Estos nuevos medios se han vuelto sustentables gracias a las aportaciones de la sociedad. Y seguro esto apenas comienza.

“El acto más grande de amor en mi vida es hacer las cosas con pasión”

¿Cuál es tu miedo más grande?

No poder ayudar a mi país desde lo que hago: comunicar, hacer teatro, enseñar, conectar.

¿Cuál superpoder quisieras tener?

¡Definitivamente quisiera poder multiplicarme! Así podría tener más tiempo para hacer más cosas. Más en mis clases, instructorías, talleres e investigaciones.

¿Cree que es importante tener un empleo estable?

Es importante sentirse estable. Y eso tiene que ver mucho con conocerse a uno mismo, estar dispuesto a aprender y desaprender, ser parte de proyectos que enamoren, vivir con un propósito y luchar por lo que uno quiere y cree.

¿Qué o quién es el más grande amor en su vida?

El acto más grande de amor en mi vida es hacer las cosas con pasión.

¿Cómo reacciona a las críticas si cree que son injustificadas?

Todos tenemos algo valioso que aportar ante cualquier situación. Y frente a diferencias de pensamiento, el diálogo y el sano debate son puentes para encontrar puntos en común.

¿Cómo imagina su vida dentro de 10 años?

Me veo trabajando en el desarrollo de la industria artística y creativa de nuestro país, facilitando experiencias para que otras personas se acerquen al teatro y comunicando lo que pienso, siempre al servicio de los demás.

¿Qué no perdonaría?

No cambiar, el conformismo, el no ver las cosas de otra manera, la injusticia, la desigualdad y la falta de empatía.

“La música es pasión, es mi vida, es todo”

¿Cuál es su miedo más grande?

Son tantos miedos, pero el principal es perder a mi familia.

¿Qué le cuesta más trabajo?

Dedicarle el mejor tiempo a mi familia sin descuidarme de Dios y de todos mis quehaceres.

¿Es más fácil tener trabajo para un músico de música religiosa o para uno de música secular?

Es más difícil para un músico secular porque hay que gastar mucho en marketing, invertir demasiado para que a uno lo conozcan y lo puedan contratar. En la iglesia no se maneja tanto el contrato, sino que es como una red social.

¿Qué aprendió de su peor fracaso?

A valorar la vida, a las personas, mi tiempo.

¿Cuándo miente?

Cuando no quiero hacerle daño a alguien y la verdad es un arma.

¿Se considera una persona inteligente?

Por supuesto que sí.

¿Qué es para usted la música?

Pasión, es mi vida, es todo.

“Me frustra la indiferencia”

¿Cómo la describiría un amigo suyo?

Loca, feminista, enojona a veces, revolucionaria y comprometida.

¿De qué se siente satisfecha?

De trabajar en lo que me gusta, de tener una familia que me apoya siempre y de ver en otras personas un pedacito de mí.

¿Qué la hace sentir frustrada?

Me frustra la indiferencia de los actores que pudieran ser claves para poder lograr mejores cambios en nuestra sociedad. Muchas veces no apoyan los proyectos de inclusión porque no son “rentables”.

¿Cómo imagina una sociedad inclusiva?

Un lugar donde todos y todas podamos vivir con accesibilidad. Donde la persona que está a nuestro lado nos hace más fácil el entorno, ya sea para comunicarnos, desplazarnos, educarnos, etc.

¿Qué espera lograr con su trabajo?

Que con cada persona que tenga contacto sepa que las diferencias no nos deberían de dividir, sino ser motivo de conexión para aprender.

¿Cuáles son los principales mitos sobre las personas sordas?

Que las personas sordas no hablan, que no manejan, que tienen comprometida su capacidad intelectual, que la lengua de señas no es un idioma.

¿Cómo se imagina su academia dentro de 10 años?

En Sonsonate damos apoyo psicoeducativo a la niñez sorda. En 10 años esperamos poder ser un colegio que imparta educación parvularia y media en un ambiente inclusivo, con personas sordas y oyentes, con docentes que dominen la lengua de señas.

“Me desagrada mucho la incongruencia entre actos y manera de pensar”

¿A qué persona viva admira?

Por su obra y por la generosidad y apertura que me mostró cuando fue mi maestro, al director y compositor salvadoreño German Cáceres.

¿Qué le emociona de sus trabajos?

Meterme en el proceso de creación, para mí, es una especie de laberinto. Y luego me emociona ver cómo vive una idea fuera de mi cabeza al ser ejecutada.

¿Qué le inspira más desprecio?

No me gustaría contestar en términos de desprecio, más bien de desagrado. Me desagrada mucho la incongruencia entre actos y manera de pensar. Y más cuando viene de mí.

¿Qué consejo se daría?

Hacele más caso a tu intuición.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Haber creído que podía dedicarme a la música.

¿Cómo describiría la respuesta del público a su última instalación sonora?

Sobre todo, interesante. Fue curioso ver las diferentes actitudes de escucha del público.

¿Cuál es el rol del artista en la sociedad salvadoreña?

Es difícil hablar de un solo rol. Por mencionar uno, tenemos que ser agentes de cambio y ayudar a construir una cultura en la que el oficio de artista sea mejor entendido y valorado.

“La poesía debería ser regalada a los otros”

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Este de escribir poemas.

Cuáles son sus palabras recurrentes?

Casa, país, isla, madre, rosa.

¿Qué no perdonaría?

A los traidores.

Si pudiera cambiar un problema en el mundo, ¿cuál sería?

La violencia. Me llena el corazón de amargura cuando sé que hay personas temiendo por sus vidas o su integridad física o humana. Esa será siempre la mayor vergüenza de la mal llamada “civilización”. El miedo no deja crecer a los pueblos.

¿Cuáles son los temas recurrentes en su trabajo?

El amor, la muerte, la soledad; sobre ellos gira toda la creación humana.

¿Qué es lo más ilícito que ha hecho?

Cobrar por leer mis poemas. La poesía debería ser regalada a los otros como si estuviéramos agradecidos de un don. El poder de alcanzar a nombrar las cosas como si fuéramos Dios. Pero no solo de poesía vive el ser biológico, que también somos los poetas.

¿Cuáles son sus nombres favoritos?

Nancy y Luis.

“Admiro a la gente que lucha, trabaja y saca a su familia adelante”

¿Cuál es su idea sobre el éxito?

Es algo que no se regala. Se gana y se trabaja. El éxito es lo que te satisface, no necesariamente en un sentido económico.

¿Qué no lo hace feliz?

Cuando se me caen las llaves del carro en medio de los asientos y no las puedo recoger. Es algo un poco banal, pero es lo único. Todo lo demás hay que disfrutarlo. Necesitas sentir para ser humano.

¿A qué persona viva admira?

No tengo un personaje al que pueda decir que admiro, señalarlo. Puedo decir que, en general, admiro a la gente que lucha, trabaja y saca a su familia adelante. Son mis héroes.

¿Cuáles son los obstáculos más grandes para un salvadoreño al hacer periodismo en Estados Unidos?

Es lo mismo para todos los hispanos que vienen acá. Uno tiene un bagaje cultural y profesional que lo respalda. Pero hay retos como el idioma, como las leyes y la manera cómo funcionan los diferentes departamentos del Gobierno, que hay que aprender muy cuidadosamente, porque una cosa mal dicha o no dicha podría acabar con una carrera periodística.

¿Cuáles son las ventajas?

En este país, como a todo trabajador, las leyes te respaldan, de alguna manera. Aunque no estoy diciendo que esto es siempre así, porque he hecho reportajes sobre personas que no son tratadas como dice la ley. Pero hay un poco más de posibilidades.

Qué es lo que tiene más valor de su situación actual?

Que siempre hay nuevos retos, nuevas cosas que superar. Siempre hay gente que quiere sobresalir en la carrera. Hay que ser competitivo.

¿Qué significa para usted la muerte?

No tiene significado. Obviamente no he llegado a esa parte, sigo viviendo.

A El Salvador le hace falta disciplina

¿Quiénes son tus maestros?

Heinz Kobernik y todas las maneras que tiene de expresarse Latinoamérica, en general, que no solamente se limitan a lo artístico, sino que también se extienden al diario vivir.

¿Qué aprendiste de tus fracasos?

Que lo importante es aprovechar el tiempo aunque no haya tenido los resultados o el reconocimiento que yo quería.

¿Qué otra carrera considerarías?

Medicina. A veces tengo la sensación de que mi carrera puede tender a caer en lo superficial, no digo que esto sea malo, pero la utilidad que le puede generar a la sociedad en la que yo vivo puede no ser tan trascendente como si hubiera estudiado Medicina.

¿Cuál es tu pintura favorita?

“Maya”, de Salarrué.

¿Qué le hace falta a El Salvador?

Más disciplina, y hablo por mí, incluso. Falta más disciplina en cuanto a tener hábitos que logren construir mejores personas de nosotros.

¿Cuáles son los elementos que más usas en tus trabajos?

Las flores.

¿Cómo describirías la vida de una fotógrafa en San Salvador?

Me gusta mucho la vida de fotógrafa.Estamos luchando por hacernos un nicho porque la mayoría de fotógrafos destacados que hay son hombres. Hay mujeres que son muy muy buenas, pero nos hace falta luchar para destacar como las personas talentosas que somos.

“Nunca dejo de trabajar”

¿Qué imagen lo ha impresionado más en su vida?

Lo que más me ha impresionado en la vida es el nacimiento de mi hijo. Fue de alto riesgo y su lucha por vivir fue increíble.

¿De qué se siente satisfecho?

La vida se trata de dar todo lo que puede dar, en todo momento. En el trabajo es una gran satisfacción enfocar los esfuerzos en apoyar a los más vulnerables.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Soy cinéfilo. Veo películas, series y trato de pasar el mayor tiempo posible con mi familia.

En tres palabras, ¿cómo se describe?

Responsable, comprometido y meticuloso.

¿Qué lo hace sentir frustrado?

La mediocridad, la persona que hace su trabajo mal, que no hace su mayor esfuerzo por desarrollar al máximo su potencial. Además, me frustra esperar por asuntos sencillos.

¿Cómo se llevan la familia y el trabajo por los migrantes al mismo tiempo?

La gestión de recursos y apoyo para la temática de personas migrantes retornadas requiere mucho tiempo fuera de casa, pero mi familia lo entiende y me apoya totalmente.

¿Cuál es la mayor cantidad de tiempo que ha pasado en el trabajo?

Me considero “workaholic”, probablemente nunca dejo de trabajar. Siempre estoy pendiente de temas de interés en mi trabajo.

“El periodismo debe ser un compromiso para ayudar, para ofrecerle voz a quienes no la tienen”

Fotografía cortesía del Nuevo Herald.

¿Cuál es su miedo más grande?

Dejar de jugar fútbol.

¿Cuáles son los personajes de ficción que más lo han marcado?

Pantaleón Pantoja, protagonista de “Pantaleón y las visitadoras”, de Mario Vargas Llosa. Un personaje que se desempeña como respetado oficial del Ejército peruano, a quien se le asigna poner en marcha un servicio de visitadoras (prostitutas) para sofocar los excesos de las tropas en la Amazonia peruana. El personaje navega en permanentes conflictos éticos para poner en marcha la controversial misión. Encara la hipocresía institucional que de un lado organiza un servicio de prostitución y del otro debe mantener oculta toda la operación.

¿Cómo es hacer periodismo en Estados Unidos para un extranjero?

Retador.

¿Cuál ha sido el momento más difícil de su vida?

Quedar paralizado de medio cuerpo.

¿Qué es lo que más valora de su momento actual?

La fuerza de voluntad para luchar y salir adelante.

¿Qué debe ser el periodismo?

Un compromiso para ayudar, para ofrecerle voz a quienes no la tienen.

¿Dónde y cuándo es feliz?

Corriendo, en cualquier latitud.