A El Salvador le hace falta disciplina

¿Quiénes son tus maestros?

Heinz Kobernik y todas las maneras que tiene de expresarse Latinoamérica, en general, que no solamente se limitan a lo artístico, sino que también se extienden al diario vivir.

¿Qué aprendiste de tus fracasos?

Que lo importante es aprovechar el tiempo aunque no haya tenido los resultados o el reconocimiento que yo quería.

¿Qué otra carrera considerarías?

Medicina. A veces tengo la sensación de que mi carrera puede tender a caer en lo superficial, no digo que esto sea malo, pero la utilidad que le puede generar a la sociedad en la que yo vivo puede no ser tan trascendente como si hubiera estudiado Medicina.

¿Cuál es tu pintura favorita?

“Maya”, de Salarrué.

¿Qué le hace falta a El Salvador?

Más disciplina, y hablo por mí, incluso. Falta más disciplina en cuanto a tener hábitos que logren construir mejores personas de nosotros.

¿Cuáles son los elementos que más usas en tus trabajos?

Las flores.

¿Cómo describirías la vida de una fotógrafa en San Salvador?

Me gusta mucho la vida de fotógrafa.Estamos luchando por hacernos un nicho porque la mayoría de fotógrafos destacados que hay son hombres. Hay mujeres que son muy muy buenas, pero nos hace falta luchar para destacar como las personas talentosas que somos.

“Nunca dejo de trabajar”

¿Qué imagen lo ha impresionado más en su vida?

Lo que más me ha impresionado en la vida es el nacimiento de mi hijo. Fue de alto riesgo y su lucha por vivir fue increíble.

¿De qué se siente satisfecho?

La vida se trata de dar todo lo que puede dar, en todo momento. En el trabajo es una gran satisfacción enfocar los esfuerzos en apoyar a los más vulnerables.

¿Qué hace en su tiempo libre?

Soy cinéfilo. Veo películas, series y trato de pasar el mayor tiempo posible con mi familia.

En tres palabras, ¿cómo se describe?

Responsable, comprometido y meticuloso.

¿Qué lo hace sentir frustrado?

La mediocridad, la persona que hace su trabajo mal, que no hace su mayor esfuerzo por desarrollar al máximo su potencial. Además, me frustra esperar por asuntos sencillos.

¿Cómo se llevan la familia y el trabajo por los migrantes al mismo tiempo?

La gestión de recursos y apoyo para la temática de personas migrantes retornadas requiere mucho tiempo fuera de casa, pero mi familia lo entiende y me apoya totalmente.

¿Cuál es la mayor cantidad de tiempo que ha pasado en el trabajo?

Me considero “workaholic”, probablemente nunca dejo de trabajar. Siempre estoy pendiente de temas de interés en mi trabajo.

“El periodismo debe ser un compromiso para ayudar, para ofrecerle voz a quienes no la tienen”

Fotografía cortesía del Nuevo Herald.

¿Cuál es su miedo más grande?

Dejar de jugar fútbol.

¿Cuáles son los personajes de ficción que más lo han marcado?

Pantaleón Pantoja, protagonista de “Pantaleón y las visitadoras”, de Mario Vargas Llosa. Un personaje que se desempeña como respetado oficial del Ejército peruano, a quien se le asigna poner en marcha un servicio de visitadoras (prostitutas) para sofocar los excesos de las tropas en la Amazonia peruana. El personaje navega en permanentes conflictos éticos para poner en marcha la controversial misión. Encara la hipocresía institucional que de un lado organiza un servicio de prostitución y del otro debe mantener oculta toda la operación.

¿Cómo es hacer periodismo en Estados Unidos para un extranjero?

Retador.

¿Cuál ha sido el momento más difícil de su vida?

Quedar paralizado de medio cuerpo.

¿Qué es lo que más valora de su momento actual?

La fuerza de voluntad para luchar y salir adelante.

¿Qué debe ser el periodismo?

Un compromiso para ayudar, para ofrecerle voz a quienes no la tienen.

¿Dónde y cuándo es feliz?

Corriendo, en cualquier latitud.

“Sueño con un planeta al que amemos profundamente”

¿Qué le emociona de su profesión?

La libertad creativa. Tanto en lo estrictamente laboral como en mi producción literaria.

¿Cuáles son los temas recurrentes en su trabajo?

Todo aquello que trata de la justicia en todas sus vertientes; por supuesto, desde una visión crítica y reflexiva.

¿Hay algo que distingue a la literatura centroamericana?

No creo que haya nada que la distinga de otras “literaturas” cuando lo que se escribe es bueno. Salvo el retrato de “la propia realidad” (si acaso lo hay), es en todo caso el tratamiento de los temas lo que puede indicarnos de qué autor se trata y por eso, por reconocer su huella específica.

¿Por qué un país como El Salvador necesita literatura?

Para no perder los fundamentos de su humanidad y los límites (dadores del sentido de lo real) de su existencia. Para no echar por la borda la necesidad de soñar y de ir cada vez más lejos con su imaginación.

¿Cuáles son los héroes de novela que prefiere?

Los de sentimientos profundos y fuertes. También los de sentimientos nobles pero no sentimentaloides, llorones.

¿Qué le hace falta?

Pisto, belleza en el entorno, respeto verdadero.

¿Qué sueña?

Con un planeta al que amemos profundamente, plagado de culturas diferentes entre sí pero solidarias las unas con las otras, en donde la gente pueda vivir, como Matusalén, casi mil años y tan tranquila.

La vida, la vida humana es mi posesión más preciada

¿Cuál es su posesión más preciada?

La vida, la vida humana.

¿Qué tiene la batería para elegirla?

El manejo del ritmo y del tiempo, dos cosas importantes en la vida, que no se limitan a la música.

¿Se considera una persona inteligente?

No. Prefiero decir que soy alguien que, humildemente, busca la sabiduría.

¿Qué aprendió de su peor fracaso?

A renacer, como el ave fénix.

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

“Soy un árbol itinerante, caminando por la vida, enamorado de la luz”.

¿Qué consejo se daría?

Que siga siendo el inadaptado que soy.

¿Cuál es su miedo más grande?

No poder salirme de la corriente, seguir mi propio camino.

“Quisiera tener tiempo para parar”

¿Cuál es tu miedo más grande?

Decepcionar a las personas que me apoyan.

¿Cuál ha sido tu mayor atrevimiento en la vida?

Trabajar para el extranjero. Uno desconoce cómo funciona todo.

¿Cuál es tu mayor extravagancia?

Comer salmón… y que estoy asistiendo a clases de japonés.

Si pudieras tener un superpoder, ¿cuál sería?

Poder controlar el tiempo. A veces uno no tiene tiempo para poder ver cosas en la vida. Quisiera tener tiempo para parar y apreciar lo que me estoy perdiendo.

¿Cuál es tu color favorito?

El morado. Me gusta porque es entre frío y cálido; Y quizá porque yo nací en El Salvador, una región cálida, para mí, todo tiene que ser cálido.

¿Hay alguna imagen que nunca ilustrarías?

Sí, cosas que vayan en contra de la moral humana o algo que denigre a una persona.

¿Cómo imaginas tu vida dentro de 10 años?

Espero al menos haber publicado y escrito dos libros; uno de mitología náhuatl y otro sobre psicología infantil.

“La mentira es mi miedo más grande”

¿Cuál es su miedo más grande?

La mentira.

¿Cómo lo describiría un amigo suyo?

Complicado, locuaz, cercano.

Para usted, ¿qué es un buen insulto?

Decir lo que queremos con sutileza y con un buen juego de palabras. El adversario identificará que su contrincante es superior a él.

¿Cree en la inmortalidad del alma?

Claro, esto nos da la idea de nuestra constante trasformación.

¿Cuáles son los personajes de ficción que más lo han marcado?

Hercule Poirot, Meursault y Peter Proud.

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

Aquí yace un narrador de historias.

¿Dónde y cuándo es feliz?

Soy feliz en cualquier lugar… solo debo enfocar mis prioridades.

“El circo puede transformar el mundo”

¿Cuál ha sido tu mayor atrevimiento en la vida?

Dedicarme al arte desde que salí de bachillerato. En este país y en el mundo no es fácil ser artista, pero es lo más hermoso del mundo.

¿Cuál ha sido el momento en el que has sentido más miedo?

Cuando mi papá se fue de la casa de donde vivíamos con mi abuela. En ese momento yo no entendía que él tenía derecho a rehacer su vida amorosa. Pero eso no quiere decir que lo dejé de ver. Le agradezco porque, hasta la fecha, siempre me ha apoyado.

¿Qué te hace falta?

Que hayan más espacios para niñas, niños, jóvenes. Lugares lúdicos y seguros que les apoyen y den otra opción de vida, no solamente la violencia que se vive día a día.

¿Cuál es tu mayor extravagancia?

La creación. Soy feliz creando a partir de un movimiento. Me gusta mezclar la danza, acrobacia, teatro, “clown”. No reproducir, sino crear.

Si pudieras volver en el tiempo, ¿elegirías otro trabajo?

Si tuviera siete vidas, como los gatos, en cada una volvería a elegir el arte escénico en general.

¿Dónde te imaginas dentro de 10 años?

Apliqué para la Licenciatura en Circo Contemporáneo en México, pasé las pruebas y me dieron la excelente noticia. Llevo un gran compromiso y un sueño por cumplir. No será fácil porque yo me voy por mis propios medios.

¿El circo puede transformar sociedades?

Puede transformar el mundo.

“En Nicaragua, la gente confía en el periodismo que uno hace”

¿Qué significa para vos la muerte?

Es un concepto que uno nunca lo piensa, normalmente te genera temor el saber cómo vas a morir. Lo que uno nunca piensa es morir en un contexto de represión, que no es esperado. Vos esperás morir de una enfermedad natural.

¿Qué te hace feliz?

Estar en tranquilidad. No preocuparte por nada de lo que está a tu alrededor y que simplemente podás trabajar en un ambiente seguro. También estar en un ambiente natural, sin mucho ruido de la ciudad. Yo nací en la zona rural. Nunca me he acostumbrado al ruido.

¿Cuál es la principal característica de hacer periodismo en Nicaragua?

Hay mucha cercanía de la gente; la gente confía en el periodismo que uno hace. Te tienen como referencia de que el periodismo puede hacerse con ética, con profesionalismo.

¿Qué es lo más valioso de tu situación actual?

La enorme solidaridad que se ha despertado conmigo. Mucha gente me ha mandado mensajes de solidaridad, de que están conmigo. Incluso hay especialistas que han puesto sus capacidades para que yo pueda recuperar la salud y no han cobrado nada.

¿A qué le tenés miedo?

Tengo miedo por la familia, saber qué pueden hacer contra mi familia por el trabajo que uno hace.

¿Cuál es tu principal vulnerabilidad?

La física, el hecho de saber que vas a una cobertura y no tenés las herramientas para estar un tanto más seguro en el espacio donde estás, eso nos expone, ni siquiera andamos un casco, un chaleco antibalas.

¿Cómo te imaginabas que iba a ser tu vida?

Cuando tenía seis años, trabajaba en las labores agrícolas por la mañana y estudiaba en la tarde. Siempre caminaba con un radio junto a mí, escuchando programas informativos, programas de opinión. Tenía pensado trabajar en una radio.

“Lo que más falta le hace a El Salvador es la transparencia”

¿Cuál es el mejor recuerdo de su infancia?

El aire puro, los árboles que me rodeaban, pues vengo de una zona rural de Chalchuapa, en Santa Ana. De ahí nació mi fascinación y respeto por la naturaleza.

¿Qué le gustaría heredar a los futuros periodistas?

Una institución en la que puedan creer, porque está integrada por ellos mismos.

¿Adónde va cuando quiere paz?

Busco la voz de mis hijas.

¿Ha existido algún hecho que la haya hecho pensar en hacer justicia con sus propia manos?

Sí. Vi a un hombre golpear a su mujer.

¿Qué opina de la burocracia?

Que la disfrutaría más si se utilizara realmente para ordenar procesos. Pero no suelo disfrutarla porque se usa más como una forma elegante en la que algunas instituciones públicas nos quieren dificultar o bloquear los procesos.

¿Qué la saca de sus casillas?

El maltrato a la niñez.

¿Qué es lo que más falta le hace a El Salvador?

Transparencia.