“Todo pasa y todo es aprendizaje”

¿Cuál es el mejor sonido que conoce?

El que hacen los árboles cuando los mueve el viento. Siempre he sentido una conexión con los bosques y paisajes montañosos. Escuchar ese sonido me hace sentir en casa.

¿Por qué hace música?

Cada vez que me conecto con la música experimento sensaciones, emociones y recuerdos que me hacen sentir vivo, satisfecho y extasiado. El arte nos hace humanos y eso es lo que quiero que la gente sienta cuando escuche música a través de mi instrumento.

¿Quiénes son sus héroes de la vida real?

Cualquier persona que hace algo desinteresado y por el bien de otra, que le dedique tiempo a alguien que necesita hablar de sus problemas, que le regale una moneda, algo de comer o simplemente una sonrisa para hacer su día más cálido.

¿Quién es su músico favorito?

Mis abuelas. Una fue una pianista increíble y a la otra aún le gusta cantar y escuchar boleros conmigo.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Ser yo mismo sin importar con quien esté. Gracias a esto he podido crecer, he tomado decisiones con base en mis ideales, me he quitado el miedo de hacer cosas que antes no habría hecho y he descubierto otros que me motivan a superarme a mí mismo. He aprendido a quererme con todos mis defectos y cualidades.

¿Qué no perdonaría?

No me gusta guardar rencor, prefiero estar en paz conmigo mismo y con los demás.

¿Qué consejo se daría?

Que por mucho que las cosas puedan estar mal nunca serán permanentes, todo pasa y todo es aprendizaje, de una forma u otra las cosas mejoran. Pero también hay que tener paciencia y poner de nuestra parte para que eso se dé.

“Es un derecho sentirnos seguros en nuestra propia tierra”

¿Cómo imagina la escena de danza salvadoreña en diez años?

Unida. Con más y mejores espacios profesionales de formación, comprometidos fielmente a brindar educación de calidad para formar generaciones de artistas escénicos de alto nivel. Y consecuente a esto, mejores salarios y prestaciones dignas para el gremio.

¿Quiénes son sus referentes salvadoreños?

En la danza: Didine Ángel y Marcial Gudiel; ambos, en sus áreas, grandes representantes de la danza y su historia en el país.

¿Cuáles son sus nombres favoritos?

El apellido de mi familia, Buendía; gracias a ellos soy. El segundo, “Imox”, mi nahual; y el tercero, “Los Grugenstein”, el nombre de mi cuento favorito del autor Alejandro Jodorowsky.

¿Qué es lo que necesita en este momento?

Continuar fuera del país mi formación como bailarina.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Decidir, hace tres años, continuar con mi trayectoria de forma independiente y muchas veces autodidacta. Es clave en algún momento verse “completamente solo” ante aquello que nos asusta. Te hace replantear tus prioridades, metas y estilo de vida.

¿Cuál ha sido su presentación favorita?

En febrero de 2017 presentamos “Urban Shaman, El Salvador”. Fue estrenada en el Teatro Nacional. Un proceso creativo bastante intenso y exigente. Gracias a esta obra pude experimentar cambios drásticos en mi percepción y hábitos con respecto a la danza.

¿Qué le hace falta a El Salvador?

¡Uy!, estamos carentes de muchas cosas. Pero recalco el tema de la seguridad nula de nuestro país. Es un derecho sentirnos seguros en nuestra propia tierra. Y al mismo tiempo, aprender a sublevarse, tener el coraje de sublevarse ante las injusticias y dejar de quejarse únicamente por Facebook.

“El arte va más allá que simplemente la virtuosidad”

¿A qué persona viva admira?

Admiro a mi madre porque de ella he aprendido a ser profesional en la música y en cualquier cosa que me proponga.

Si de usted dependiera cambiar algo del medio artístico, ¿qué cambiaría?

El medio artístico necesita educación porque es la clave de cualquier crecimiento.Lastimosamente los artistas salen del país a buscar estudios. Si yo pudiera cambiar algo sería poner un Estudio Superior de Artes en El Salvador.

¿Cómo imagina su vida dentro de 10 años?

Con más estabilidad económica, tener un espacio para mujeres artistas y poder enseñar a las nuevas generaciones para que esto no muera.

¿Qué no perdonaría?

La traición.

¿Cuál es su palabra favorita?

Respeto.

¿Por qué le gustaría ser recordada?

Me gustaría ser recordada por ser una gran artista y ser humano.

¿Cuál es el rol del artista en la sociedad salvadoreña?

“Arte sin contenido solo es muestra de técnica”. El arte va más allá que simplemente la virtuosidad. Si somos capaces de tocar las almas por medio de la música o artes escénicas, somos encargados de aportar algo más a este mundo y regalar esperanza ante tanta injusticia y maldad.

“La vida es frágil en general y mucho más en este Triángulo Norte”

​​​​​​​¿Cómo te interesaste por la fotografía documental?

Cuando empecé a trabajar con una revista parte de las asignaciones era viajar por Honduras y conocer los sitios. Esa fue la oportunidad de mirar Honduras como no la conocía y ver otros contextos muy distintos a los míos y los momentos tan fuertes que les toca vivir a otros compatriotas.

¿Dónde y cuándo sos feliz?

Viajando y tomando fotografías, pero también soy muy feliz con la gente que quiero alrededor o mirando una buena película.

¿Qué le hace falta a Centroamérica?

Sobre todo le hace falta paz e imaginar con mayor gracia y atino un futuro que no sea como el que estamos recorriendo ahora, que está lleno de todo, menos de paz.

¿Qué soñás?

Sueño con un Triángulo Norte con otra realidad, ese me parece un sueño recurrente de mis últimos dos años.

¿Qué te emociona más de tu profesión?

Las intersecciones de la imagen con otro tipo de disciplinas o enfoques. Es un concepto que se llama fotografía extendida que tiene que ver con repensar el concepto de qué es una imagen y repensar las interacciones de las imágenes.

¿A qué artistas admirás?

Susan Meiselas, una fotógrafa que cubrió el inicio del conflicto armado en Nicaragua y El Salvador. La otra fotógrafa es Nina Berman: me parece que ella borra los límites entre la fotografía documental y artística.

¿Qué es lo que más valorás actualmente de tu vida?

La vida es frágil en general y mucho más en este Triángulo Norte. Valoro los destellos de luz que pasan por la ventana, la singularidad de los países en los que vivimos, y sobre todo, los pequeños momentos de paz que a gran escala nos han sido negados, pero que pueden ser encontrados en lo más individual y doméstico.

“Con los seres que uno más ama se dan los problemas más graves de comunicación”

¿Cuáles son sus palabras favoritas?

Madrugada, pan, cuerpo, tibio, tremor, inmenso, incalculable.

¿Qué resultado espera obtener con lo que está haciendo?

No morir.

¿Cuál es el problema más difícil de comunicación que ha tenido?

Cuando mi hijo era bebé y lloraba agudamente, muchas veces, yo no sabía la causa exacta. Fue angustiante. Con los seres que uno más ama se dan los problemas más graves y dolorosos de comunicación.

¿Cuáles son sus héroes de la vida real?

Mi hijo, mi marido, mi padre, mi hermano mayor, mi hermana menor, mis sobrinos, Argelia Quintana, Javier Norambuena, Javier Raya, las poetas y las filósofas. Toda mujer rebelde e incómoda.

Si pudiera tener un superpoder, ¿cuál sería?

Disolver mi ira y la de los demás.

¿Cuál es su posesión más preciada?

Los libros que he leído y leeré. Los regalos de mis amigos.

¿Quiénes son sus poetas favoritos?

Safo de Lesbos, Sor Juana Inés de la Cruz, Claudia Lars, Leyla Quintana, Roque Dalton, Enrique Lihn, Vicente Huidobro, Rosario Castellanos, Isabel de los Ángeles Ruano, María Auxiliadora Álvarez, Robin Myers, Javier Raya, Javier Norambuena, Paula Abramo.

 

“Hacer periodismo en Paraguay es una aventura”

¿Cuál es tu miedo más grande?

Tengo muchos miedos, pero el más grande es no poder despedirme de mis seres queridos, ya no poder verlos.

¿Qué significa para vos la muerte?

Lo veo como algo natural. Es el ciclo de la vida. Creo que no deberíamos hacerlo tan trágico, sobre todo si las personas han disfrutado su tiempo. Ahora, duele la muerte por accidente o por asesinato.

¿Cómo es hacer periodismo en Paraguay?

Es una aventura que de alguna manera tiene demasiados sinsabores, pero que tiene algunas victorias que son muy importantes. Hay demasiados grupos empresariales que manejan todo el sistema y el circuito periodístico. Cada vez hay menos voces, más medios en manos de pequeños grupos.

¿De qué cosa te arrepentirías?

De hacerle daño a algunas personas que quiero. Arrepentimiento de eso sí tendría, de lastimar a las personas que uno quiere.

¿Qué te enorgullece más de tu vida?

Que puedo mirar a la gente de frente. Me considero una persona muy honesta. Cada noche puedo dormir tranquilo.

¿Cuáles son las ventajas y cuáles las desventajas de hacer periodismo en la actualidad?

La ventaja es que ahora tenemos más acceso a información pública, se tienen mayores recursos para hacer investigaciones, hay acceso a formas de trabajo de tipo transnacional. Las desventajas: uno está mucho más expuesto en su vida personal. Es muy difícil separar lo personal de lo laboral.

¿Cuáles son los temas más urgentes en Paraguay que no se están cubriendo?

Justamente estoy por publicar algo relativo a eso ahora, que es el tema de los delitos ambientales en Paraguay, es algo a lo que no se le da importancia, tampoco a los derechos humanos de los indígenas. Tampoco hay un enfoque desde el periodismo financiero sobre las grandes desigualdades que hay en Paraguay. Acá tenemos gente que puede comprar un departamento en Miami por $200,000 o en Punta del Este. Comprarse dos o tres vehículos de alta gama por año, y su vecino puede ser una persona que no tenga un dólar al día para comer.

“Nadie es indispensable en un equipo”

¿Cómo es la vida de un deportista en San Salvador?

Hay pocos espacios de calidad para practicarlo, sumado a la poca o nula paga por realizarlo y dedicarse de lleno a esto. La mayoría de deportistas tienen que llevar una doble vida, dejando el deporte como segunda opción y no desarrollándose como se debe.

¿Qué resultado esperas obtener con lo que estás haciendo?

Una reestructura del deporte en El Salvador. Quiero devolver lo mucho que el deporte me da y me seguirá dando, empezando en mi entorno, con los niños con los que trabajo directamente, y poder darles el trato y los fundamentos que merecen.

¿Qué es lo más ilícito que has hecho?

Manejar sin licencia y sin tarjeta de circulación por más de tres meses.

¿Quiénes son tus héroes de la vida real?

Mis papás y mis abuelitos maternos. Han dedicado toda su vida a sacar adelante a su familia, siendo personas de bien. Mi abuelo ha dedicado casi toda su vida al desarrollo de las bases del deporte en El Salvador.

¿Cuáles son tus nombres favoritos?

Enzo, Stephany, Isabella y Andrés.

¿Cómo reaccionas a las críticas?

En términos generales, bastante bien; siempre estoy atento a todo lo que me digan para tomar lo bueno y hacer autocrítica.

¿Qué significa la competencia en el deporte?

Exigencia y motivación para buscar cosas nuevas, trabajar duro y ser disciplinado. Como decimos en el fútbol, nadie es indispensable en un equipo y juega el que trabaja mejor.

La imagen engaña

¿Cómo se imagina su perfecta jubilación?

Estar con mi familia en una casa en el lago o en la montaña, haber establecido mis negocios para que rindan frutos para mis hijas y esposa.

¿Qué significa la ropa en su rutina?

Algo muy importante, me gusta verme bien y sé que la imagen cuenta.

Si todo el mundo fuera ateo, ¿cómo sería el mundo?

Sería un total fracaso. No existiría nada, seríamos un desastre. Gracias a la misericordia de Dios logramos respirar y despertarnos día a día y luchar por nuestros sueños.

¿Es la imagen una forma de mentir?

La imagen engaña. Pero, al final de todo, el mundo es tan pequeño, que todo sale a la luz y queda al descubierto aquello que tratamos de ocultar.

¿Qué palabra describe a la belleza salvadoreña?

Inigualable.

¿Cuál ha sido su trabajo más difícil?

Comprender los diferentes caracteres de mis clientes. Lo bueno es que con todos logramos un buen match.

¿Qué alimento le recuerda a su niñez?

La sopa de guineo verde con costilla de cerdo de mi madre.

“Vivimos en una sociedad violenta y extrema que requiere expresarse en una rama extrema”

¿Qué es la música?

Es la forma que tengo de expresarme y desahogarme. Me ha dado la forma exacta para decir cosas que no es posible expresar en palabras.

¿Cuál es su miedo más grande?

Perder a mi familia: mis padres, mi hermano, mi prometida, mis perros… la gente que quiero.

¿Qué aprendió de su peor fracaso?

A levantarme, a no ahuevarme, a saber que la vida se trata de golpes pero no es de quien se queda acostado en la calle, sino de quien aprende de ello y se levanta.

¿Qué tiene la batería para haberlo seducido por encima de otros instrumentos?

Es la forma de tocarla, porque tenés que emplear todo el cuerpo y tenés que poner en juego varios aspectos de tu vida con un mismo objetivo.

¿Cómo es hacer metal en El Salvador?

Creo que, al igual que en cualquier parte del mundo, es un tipo de música que se estigmatiza por ser extrema, tiene un poco menos de público. Pero creo que expresa bien nuestro día a día. Vivimos en una sociedad violenta y extrema que requiere expresarse en una rama extrema.

¿Qué es lo mejor que le ha dado la música?

Ir a otros lados a tocar, ver que la gente acepta tu música, la siente propia, se identifica. Es genial que incluso ahora que ya no existe Virgina Clemm, la gente nos pregunte sobre cuándo vamos a volver.

¿Qué consejo se daría?

Que no baje los brazos. Que las cosas se pueden lograr aunque sea difícil, aunque la misma vida le quiera dar a uno la espalda.

El teatro es un trabajo digno y transformador

¿Cuál es tu idea de la felicidad?

Trabajar de lo que amo en esta vida. Y lo que me hace más feliz es ver a mi mami feliz.

¿Cuál ha sido tu mayor atrevimiento en la vida?

Dejar la casa de mis papás e ir a vivir a San Salvador para estudiar en el CENAR. Trabajé de cualquier cosa para estudiar y tener dinero para la comida: arreglando puertas, chorros, baños, sillas, podando jardines, vendiendo dulces en los buses, etcétera. Ahora estoy alegre porque demostré que el teatro sí es un trabajo digno y transformador.

¿Qué te hace falta?

Sacar mi carrera universitaria, ya que no he tenido la oportunidad para ir a la universidad. Quiero estudiar psicología.

¿Cuál ha sido el momento en el que has sentido más miedo?

En 2013, en un microbús que iba para el centro. Alguien me puso una pistola atrás de la cabeza con gran fuerza y me dijo que le diera el dinero, el celular y todo lo de valor que andaba. Solo tenía $2.35. Me empujó y me dijo que se iba a llevar mi vida y me puso la pistola en la frente. Me dijo: “Aquí quedaste, bicho”. Me quedé inmóvil esperando a que disparara. Pero el otro que andaba con él le dijo que se calmara.

¿Has pensado en migrar?

Solo iría a otro país a estudiar.

¿Cuál es tu mayor extravagancia?

Las cosas que siempre paso recogiendo de la calle creyendo que las ocuparé en algún invento reciclado. Al final me lleno de cosas y la mayoría no las ocupo, pero siempre las conservo por alguna razón, jaja.

¿Dónde te imaginas dentro de 10 años?

Aquí, en El Salvador. Trabajando y ayudando a muchos jóvenes.