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Gaspar Romero, hermano del Beato Óscar Arnulfo Romero. Fotografía de José Cardona.

Recuerdos de Monseñor

Estimado Manlio, leí en Séptimo Sentido su alusión a mi hermano el ahora beato Monseñor Romero. Mucho le agradezco los buenos recuerdos que usted guarda de él. Efectivamente lo fui a buscar a su oficina, pero usted había salido. Soy de Ciudad Barrios, San Miguel. Su artículo me ha traído nostálgicos recuerdos de esos dos famosos cines de 5 y 10 centavos de colón. Íbamos a pie de Barrios a San Miguel solo por ir al cine. Fui a visitarle con la intención de contarle algunas anécdotas de nuestro beato que muchas personas las desconocen. Cuando pequeño, por ejemplo, le gustaba estar en la iglesia, ayudándole al párroco. Hay mucho que contar. Muchas personas planean ir al Vaticano el 14 de octubre a la ceremonia de la canonización. Gracias por leerme.

Gaspar Romero
romerogaspar@hotmail.com


La voz de Honduras

Leo esta revista desde que se llamaba Enfoques. Desde entonces no participaba. Lo hago hora con mucha satisfacción. Leí hace unas semanas un artículo bien documentado titulado “La voz nicaragüense en El Salvador”, en el que se comentan hechos sobre los acontecimientos recientes en los que ha habido protestas, represión, muertes en ese hermano país. De hecho, la información sobre esos acontecimientos ha sido vasta y profusa en nuestros medios de comunicación, redes sociales, periódicos digitales, etcétera. A diario nos informamos del seguimiento de esos hechos, lamentables, por cierto. Me hubiera gustado mucho que la misma profusión de noticias se hubiera dado para informarnos sobre el escandaloso fraude electoral en Honduras, donde el candidato opositor iba ganando por cinco puntos porcentuales, pero luego de cortes sucesivos del sistema computacional y del conteo electoral, apareció ganando el presidente de facto Juan Orlando Hernández, a la cabeza con 40,000 votos.
Tras el oprobioso fraude, apareció tras las cámaras anunciando su triunfo y destacando lo “impecable” del proceso. Veo el contraste de informar todos los días sobre el fraude electoral en Venezuela, pero ha quedado en el olvido aquel fraude realizado en peores circunstancias, según políticos independientes.

Miguel Martínez
miguelmar47@yahoo.com

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Historias desafortunadas

Una avalancha de riesgos y peligros enfrentan los inmigrantes en el trayecto que enrumba la búsqueda de la ruta hacia el Norte. Tal hazaña lleva la vida de los osados en un hilo y lo peor que los acecha en el recorrido son la bandas criminales que los secuestran y obligan a transportar droga, quedando a merced de estos, quedando en un segundo plano la travesía de ríos y zonas desérticas. Una historia desafortunada como la de los esposos Linares que debe servir de reflexión a cualquiera antes de alzar los pocos trapos al hombro y que de antemano sabemos que ningún indocumentado tiene garantías de ser admitido por las autoridades de Inmigración de aquel país destino, tampoco las denuncias de los atropellos en las víctimas son tan habituales, vale destacar esa valentía al haberlo hecho esta vez, de acuerdo con el reportaje de Glenda Girón “Un percance rumbo al Norte”.
Lo más indignante es que a pesar de que el drama es crónico, no cambian en nada las relaciones entre los países “amigos” implicados en el asunto; mientras tanto, las oportunidades desactivadas forman un panorama desalentador. Al final, cualquier deportación puede terminar en tragedia.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Felicitaciones

Quiero felicitarlos por estos casi 10 años de ardua labor periodística. No es fácil sobrellevar esta responsabilidad. Siempre leo toda la revista; en esta oportunidad me ha encantado la cátedra sobre la labor de escribir no solo poesía, sino los dotes que se requieren para escribir una novela. Excelente legado de Manlio Argueta.
No comparto el criterio periodístico de Héctor Silva sobre las actuaciones policiales. Considero que lo hace más por ganar notoriedad personal. He leído muchos de sus artículos y pienso que tiene doble moral. Me hace recordar mis clases de filosofía en las que se nos explicaba que el hilo que separa el bien y el mal es imperceptible.

Manny Nagula
mjlaguna59@hotmail.com

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Ópera de El Salvador

Son un orgullo, pioneros de la ópera

Confieso que no tenía ni idea del trabajo que realiza la Ópera de El Salvador. Y creo que no solo es trabajo, es un gran trabajo, porque se han quedado a hacerlo en un país que nunca les va a agradecer como es debido.
La música es uno de esos elementos de la humanidad que puede atravesar cualquier barrera. Y eso me queda demostrado en este artículo, en el que Valeria Guzmán va contando cómo es que funciona este raro club de gente con ganas de enseñar. En este club sé que no es un club pero le llamo así porque me parece que entre los miembros hay una sinergia que los une más allá de cualquier cosa. Decía que en este club hay de todo.

No solo hay diferencias económicas, creo yo, sino que hay diferencias de visiones de mundo. Y eso debe hacer muy rico el aprendizaje, porque las lecciones no son solo lo que dice el profesor, son también las relaciones de tú a tú que se establecen entre los estudiantes. Y esto, me imagino, debe ser lo más importante. Abrir el mundo a un niño de una colonia marginal es tan necesario como abrirlo a un niño de una colonia con portón y vigilantes privados. Ambos aprenden que no están solos y que necesitan uno del otros para generar los cambios que nos urgen para convertir a El Salvador en un país más igualitario, con acceso a oportunidades.

Ojalá a los políticos también les dieran este tipo de lecciones, que con la música les amansen sus intolerancias y sus propias limitaciones intelectuales, las mismas que tanto daño han hecho ya a la ciudadanía.

Con artículos como estos, yo declaro restaurada mi fe en la humanidad. Sigan adelante, estudiantes; sigan adelante, profesores. Muchos nos sentimos orgullosos de lo que hacen.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com

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¿Qué pasa en Nicaragua?

Da tristeza lo que sucede en Nicaragua, acontecimientos de los cuales se ocupa la pasada edición de Séptimo Sentido. Pero no puedo evitar hacer algunas reflexiones en cuanto a lo que está sucediendo en Nicaragua. Es probable que haya descontento por estas reformas, sobre todo por lo que se refiere al aporte del 5 % que se ha impuesto a los jubilados, y que imagino que por ello fue que el Gobierno se echó atrás; pero no le veo sentido a lo que dice la señorita Diana Domínguez. Eso de que “el Gobierno dio la orden de tirar a matar, no a herir”… me cuesta creerlo, los muertos no serían solamente 63. Tengo entendido que el gobierno de Ortega ha pedido la lista de los fallecidos y hasta hoy no se la han dado. Por otro lado, la señorita Domínguez afirma que el gobierno Sandinista ha mandado a quemar 4,500 hectáreas de sus mejores bosques; ¡cómo le vamos a creer esto!, ¿con qué objetivo, señorita Domínguez? Que no nos vean la cara. Lo que está pasando en Nicaragua me suena igual a lo de Brasil (contra Lula), Venezuela (contra Maduro), Argentina (contra Cristina Kirchner) y todo lo que pasó en los años sesenta, setenta, ochenta contra Cuba; sin mencionar a los países del Medio Oriente. Todos sabemos quiénes son los campeones en desestabilizar países.

Demar Ruiz
informapax@yahoo.com


Una muerte digna

Leí el domingo pasado un artículo de la escritora Jacinta Escudos en el que se refiere a un tema del que poco hablamos; tal como lo escribe que “la muerte es un tema tabú al que preferimos no acercarnos, lo que hace que como sociedad asumamos conductas defensivas ante ella”. Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue el tema de la muerte con dignidad. Se entiende por “derecho a una muerte digna” el derecho a vivir (humanamente) la propia muerte. Esta afirmación lleva implícita la idea de que ante la inevitabilidad de la muerte cabría un cierto ejercicio de nuestra libertad. La medicina se ha concebido tradicionalmente como una “relación de ayuda” al que sufre.

René Alberto Calles
reneca4020@gmail.com

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No crecemos

El domingo sacaron un buen artículo sobre la realidad de la comunidad rural. Debido a mi profesión y a que tengo raíces familiares que aún viven en la zona rural considero que no solo debe conocerse el problema, sino que también sus causas históricas. Cuando se ha querido potenciar la organización de productores, los aprovechados de siempre enarbolan la bandera del mercado y bombardean las asociaciones de productores. Si los productores estuvieran organizados, tuvieran acceso a información de mercado y a mejores condiciones de financiamiento. En los países desarrollados todos los productores están organizados, por lo tanto, tienen capacidad de exigir. Han llegado a tecnificar el sector agropecuario y dar valor agregado a la producción. En el caso del maíz y frijol, parece raro pero es una realidad, aún se trabaja con técnicas ancestrales. Lo único que ha cambiado es que nuestros ancestros utilizaban una vara con una punta de barro endurecida, y actualmente esa punta es de metal. No podemos crecer.

Manny Nagula,
mjlaguna59@hotmail.com


Crisis agroalimentaria

La juventud se niega a seguir con la tradición de trabajar la tierra debido a la “territorialización” de los grupos ilícitos, así lo sugiere el reportaje de Moisés Alvarado, “El campo se queda sin jóvenes”. La agricultura familiar contribuye en más del 70 % a la producción de alimentos, a pesar de que esa población campesina es la que más de cerca enfrenta la inseguridad que se vive. Es paradójico que los cultivadores de nuestros alimentos sean los más vulnerables. Vemos cómo últimamente la producción de granos básicos ha bajado y no se tienen alternativas innovadoras como propuestas para los agricultores. El sistema actual de mercadeo de granos básicos no favorece al productor, ya que por necesidad vende en el momento de la cosecha cuando el precio está en su menor punto, y este solo se queda con el sudor sin ganancia para otros menesteres.

Julio Roberto Magaña,
jrobertomasa@hotmail.com

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Hacia Laura Restrepo

En primer lugar, gracias por las publicaciones en Séptimo Sentido. Del domingo pasado me gustó particularmente el de la señora Laura Restrepo. Es imposible que escritos como el mencionado no sensibilicen a todo el que los lea. Nos hace preguntarnos ¿qué hace nuestra sociedad? ¿Qué hago yo para que estas atrocidades no sucedan? ¿Cómo puedo aportar? Toda mi admiración hacia Laura. Sigan en este sentido.

Ricardo Barba,
ricardobarbavillacorta@gmail.com


Albergues eternos

Se le denomina albergue temporal al lugar para alojamiento de personas afectadas por un desastre. Por los terremotos del 13 de enero y 13 de febrero de 2001 hubo muchos damnificados en todo el país y por eso se concentraron en grupos asignados y buscaron la manera de solventar la escasez en condiciones sanitarias no adecuadas y, por ende, representaban un riesgo de transmisión de enfermedades. Por tal razón se les dio atención médica para prevenir y controlar enfermedades en todos los albergues diseminados en el país. Hasta esta fecha, continúan algunos afectados en las mismas condiciones de hacinamiento y ausencia de servicios básicos.

A los afectados en Santiago de María les fueron asignadas viviendas, mientras otros se mantienen hacinados sin servicios básicos. Es paradójico que haya usuarios que prefirieron vender las casas y regresar al lugar donde resultaron dañados. Varios países aportaron su ayuda y algunas de esas ayudas fueron a parar a cuentas particulares. A estas alturas, no debería haber personas viviendo en albergues, pero pesó más la ambición monetaria de algunos. Mientras no se erradique la corrupción, siempre tendremos a muchas personas viviendo en paupérrimas condiciones.

Rutilio López Cortez,
rutilio_lopezcortez@outlook.com

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Círculo vicioso

Moisés Alvarado, en sus acostumbrados reportajes, esta vez nos trae “Santiago de María y el casi adiós a sus albergues”, donde aparecen damnificados de los terremotos de 2001 que han estado recluidos en albergues y que a largo plazo han dotado de viviendas a algunos albergados, pero queda en tela de juicio si son o no viviendas dignas, pues algunos han optado por quedarse indefinidamente en esos hospedajes que un día se dijo eran temporales, lo que significaba que solo eran para mientras duraba la emergencia.
La población sin vivienda con las condiciones mínimas para habitarla son cada día en mayor cantidad, situación que aumenta la desigualdad social y la inseguridad; los países más afectados por esa espiral son los que tienen gobiernos mediocres, mayor corrupción y menos democracia, el nuestro es uno de ellos.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


La generación actual

Una gran oportunidad es poder leer al maestro Manlio Argueta, es un privilegio que la revista Séptimo Sentido le tenga como una de sus plumas. El domingo pasado el maestro Manlio hizo referencia a la innovación y la creatividad, así es como nos regaló un par de vivencias junto a sus nietos, de todo ello quiero retomar: los niños de hoy en día tienen un mundo de oportunidades respecto de lo que generaciones anteriores fueron. Los niños aprenden con gran facilidad aquello que les parece interesante o que logran asociar con sus fantasías; los docentes, por el contrario, seguimos creyendo en una educación que nada tiene que ver con la dinámica de las nuevas generaciones. Los jóvenes no están leyendo, los profesores menos, entonces, maestro Argueta, leer sus experiencias y saber de sus esfuerzos dentro de este momento histórico que vive el país sin duda alguna me refresca y llena de nuevas ilusiones para seguir luchando para que cada niño y joven que se me confía llegue a cambiar su momento y su historia.

David Tovar
kioskotovar@gmail.com

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Antes y después

La valentía de decir “no más, he decidido hacer este cambio” para enfatizar el giro radical en modos de pensar requiere de buena dosis de coraje. La ruptura de conductas, sufrimientos innecesarios y hasta de relaciones enfermizas es una decisión inteligente. Valeria Guzmán, en su audiencia con Sergio Ramírez Mercado, escritor que fue vicepresidente nicaragüense, sienta posición en “Los ideales no terminan; lo que pasa es la vida”.
Este copioso ensayista que “vivió la revolución y la decepción” ha dicho además que “no hay nada que pueda y deba ser más libre que la escritura, en mengua de sí misma cuando paga tributos al poder, el que cuando no es democrático solo quiere fidelidades incondicionales”. Desde luego que un escritor fiel a un credo oficial se vuelve antiético en su misión. “Junto al oficio de escritor tengo el oficio de ciudadano”, enfatiza en una de sus respuestas.
Para ir al encuentro de sensaciones literarias gratificantes, es saludable arrinconar los idearios y enfilar a lo que escribe el fecundo escritor de cuentos, novelas, ensayos y testimonios que el mismo Ramírez considera un antes y un después en su vida periodística al estar desencantado con los cambios para mal que se suscitaron en su país cuando estuvo inmerso y que, según él, no existen los genuinos principios del partido al que perteneció. Las libertades de expresión, prensa e información son condiciones necesarias para promover la participación ciudadana consciente y preservar la democracia, la soberanía, la justicia social y la dignidad humana. Otro periodista chileno lo dijo: “La lealtad del periodismo debe estar con el ciudadano, no con las marcas ni con las empresas”. La producción literaria del entrevistado es fecunda y en su estafeta hacen gala los premios y reconocimientos como testimonios de su distinción intelectual de las letras.
Mucho se ha hablado de las novelas de este autor, pero poco de sus numerosos cuentos, que también demuestran su maestría en el género; son relatos que presentan una lograda coherencia con la realidad de su entorno, un escritor que no pierde su Norte, en cualquier lugar que se encuentre está presente la guía de su pensamiento en relación con los problemas centroamericanos y de otras latitudes.
La pluralidad de géneros que comprende su ocupación literaria con historias felizmente imaginadas, pero elaboradas siempre con asideros de la propia realidad, facilita engarzar la actitud del lector volviéndolo cómplice de su grandilocuente imaginario.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Menos plástico

La falta de conciencia sobre la disposición de desechos plásticos nos pasa la factura en nuestros cuerpos de agua, como ríos, lagos y playas, que se encuentran en franco deterioro por la contaminación, la cual ha sido evidenciada por estudios realizados en diferentes puntos de la costa salvadoreña. Lo que más abunda son los diferentes tipos de botellas plásticas, las cuales representan un riesgo para la vida de los animales acuáticos, aves y humanos que habitan en la costa; debido a que el plástico y el poliestireno tienden a acumular sustancias tóxicas como pesticidas, hidrocarburos y, por ende, los animales y humanos que lo consumen se contaminan.

Para evitar la contaminación, es importante que las comunidades, alcaldías y el Estado deban unir criterios y orientar acciones para que se les dé un mejor manejo de estos materiales.
Estamos endeudados con el atraso cultural en el que vivimos y el hecho de ser nosotros mismos los responsables de estar contaminando todas las fuentes de agua dulce y salada, y es necesario que las organizaciones ambientalistas hagan campaña a escala nacional y de forma continua para educarnos y generar consciencia para proteger nuestro medio ambiente.

En la cadena alimenticia, el ser humano es afectado por consumir productos contaminados procedentes de ríos, lagos y mar. Nosotros debemos evitar tirar la basura en lugares no adecuados o inapropiados, ya que es una necesidad urgente que tomemos conciencia del peligro que presenta para todos la contaminación. El reportaje “Omoa, la ciudad que se resiste a ser fantasma” nos narra los inconvenientes que tienen los habitantes de esa ciudad, quienes han visto disminuido el turismo debido al arrastre de basura plástica, que son toneladas que inundan la costa del Mar Caribe en Honduras. Los plásticos, por ser livianos, transparentes y económicos, están creando problemas al ambiente. Si bien los plásticos son residuos que no producen gases o líquidos mientras no los quemen, su característica fundamental nociva es que no se descomponen pronto, ya que el 92 % del plástico no es reciclable y, para producirlos, la industria utiliza entre 5 y 6 productos químicos más peligrosos y contaminantes, según EPA.

Es necesario destacar que no solo porque una botella de plástico indique que se puede reciclar quiere decir que normalmente se recicle, solo se reciclan las botellas de plástico con cuello angosto. Como podemos apreciar, aunque el plástico nos ha facilitado la vida, también nos causa graves lesiones en la salud y el medio ambiente. El primer paso es disminuir la cantidad de plástico que usamos y también diseñar productos que reduzcan la utilización de estos materiales, simplificado el número de distintos plásticos utilizados.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Atípico

Un domingo con una edición de la revista Séptimo Sentido, a mi juicio, atípica. Con avidez busco entre las páginas del periódico los reportajes a los que nos han acostumbrado, tocando temas de interés nacional; sin embargo, esta edición parece que fue una excepción.

En su interior encontré una entrevista al laureado escritor de la patria de Darío, Sandino y Claribel, el exmiembro del FSLN, está bien, pero ¿acaso nuestra sociedad ha cambiado en los últimos días? ¿Ya no hay temas ni personajes nacionales con hartos méritos para ser tomados en cuenta? Luego, sigo ojeando y me encuentro con Omoa y su problema de la basura. ¿Acaso no podemos ver que ese es un problema que agobia a todo el planeta? Nuestro país no escapa a ese gran problema, nuestro país poco o nada hace con respecto a ese tremendo problema. Las escuelas rurales generan cientos de toneladas de basura, misma que simplemente se arroja en quebradas o en algún terreno baldío, no hay tratamiento, y, si lo hay, quizá sea mínimo. Vale decir que la basura que se genera en el área urbana igual no es recolectada en su totalidad. En ese sentido, basta ver las ribera de ríos, la desembocadura de estos, y nos daremos cuenta de qué grave resulta el problema de la basura en El Salvador. Cierto que en su reportaje no se dice que sea un problema exclusivo de los países vecinos, pero, a mi gusto, hoy me quedé con las ganas de leer uno de esos reportajes a los que Séptimo Sentido nos tiene acostumbrados, esos que tocan fibras de la realidad criolla.

David Tovar
kioskotovar@gmail.com

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Estrés hídrico

Si de verdad los gobiernos que ha tenido este país hubieran querido sacar adelante un proyecto a largo plazo (“Agua para todos”) y evitar así acercarnos a una crisis estructural severa, no estaríamos en los afanes de protestar con cántaros y cumbos para que llegue el agua. El estrés hídrico se concibe a partir de que la demanda del agua excede la disponibilidad de abastecimiento.
Eso pasa por la ausencia de una ley bien fundamentada, que reconozca el agua como un derecho humano y no como una mercancía, que contemple una visión de país, que aglutine esfuerzos y recursos públicos, privados y de la cooperación internacional con el compromiso social de no caer en conflictos por el crecimiento natural de la población.

Pero sucede que, por hoy, es un desorden, no hay normativas, hay deuda con la ley del agua, la población crece desenfrenadamente, el cambio climático con inviernos inciertos y, por encima de eso, hemos aprendido a ser inclementes depredadores. Ahí tenemos el problema del tratamiento de la basura, que va a terminar a los ríos, la despiadada deforestación, la contaminación con aguas residuales industriales y los escasos planes de contingencia para paliar esos desajustes.

Otro principio que debe prevalecer en una ley es la garantía al acceso igualitario al bien público del agua, que además no se debe privatizar. Los problemas como el que plantea Moisés Alvarado en el desplegado “Izalco y sus pioneros del agua” son un ejemplo de la brecha de desigualdad en el acceso al agua. Allí son las propias comunidades organizadas las que han emprendido la gestión sustentable de su agua. Izalco no es el único caso, son decenas de municipios los que han sufrido hasta persecución y prisión, como en el caso del agua de siete comunidades en Tacuba, donde el alcalde quiso apropiarse del sistema de agua comunitaria Bendición de Dios, no para servir de apoyo, sino para manosear las finanzas de la comunidad.

En igual forma existen otras asociaciones legales que también han logrado administrar sus conquistas hídricas. La gente de más bajos recursos sabe que el agua podría ser el nuevo oro a corto plazo y que, de no protegerla hoy en su preservación, tocaría pagar los fuertes impactos de escasez que siempre irrumpen en los menos afortunados. La ineficiente gestión del agua en nuestro país se manifiesta en conflictos sociales y protestas que cierran calles y afectan al tráfico.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Agua para todos

El principal proveedor de agua potable en el país es ANDA, que presta sus servicios a un 40 % de la población. Aunque tenga esta cobertura no significa que el agua que distribuye sea de calidad y suficiente debido a que, en muchos lugares, el servicio es intermitente y con deficiencias. De acuerdo con el PNUD, El Salvador ocupa el tercer lugar en América Latina respecto de la mayor desigualdad en acceso al agua, solo el 88 % de los hogares con mayores ingresos tiene derecho al agua potable, y solo el 44 % de los hogares más pobres tiene este servicio. La diferencia se refleja en el gasto público, ya que el Estado prioriza más los proyectos en las zonas urbanas y descuida las zonas rurales y semirrurales, que solo reciben un 32 %.

Por tal razón nacen las juntas rurales del agua que las comunidades han organizado por el esfuerzo de grupos y asociaciones interesadas por mejorar la falta del vital líquido. Además se han constituido en una fortaleza para evitar la privatización y concesión de tan vital líquido. El agua se vuelve un elemento esencial para la vida y no puede ser privatizada, ya que equivaldría a privatizar la vida, ni tampoco debe cederse a grupos de interés particular, cuyo fin es el lucro. Son las comunidades y naciones las que deben tener y ejercitar soberanía sobre sus fuentes de agua.
En el reportaje “Izalco y sus pioneros del agua”, que presenta el periodista Moisés Alvarado, se narran todas las peripecias de una organización comunitaria, APROMUPIZALCO, que se esfuerza para mantener constante el servicio de agua a sus socios. Se destaca que en estas asociaciones el esfuerzo comunitario se enfrenta a la violencia predominante en los alrededores de los nacimientos de agua. Se reconoce que esas asociaciones son la tabla de salvación en algunas zonas del país que no han sido atendidas y que habiendo buenos miembros en sus juntas directivas tienen agua en sus hogares.

Quiero dar un especial agradecimiento por este medio a APROMAPASASISJ, de Santiago Nonualco, que nos brinda agua a un sector. Entre todos los vecinos nos turnamos para brindar la mano de obra. Los materiales fueron donados por organismos internacionales. Con este tipo de reportajes se reconoce a las personas que día a día sacrifican y donan su tiempo sin finalidad de lucro para satisfacer las necesidades de todos los usuarios afiliados a estas organizaciones comunitarias.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Sobre las pandillas

El domingo pasado, un politólogo que escribe en 7S se preguntaba si hemos perdido el combate contra las maras, al tiempo que opinaba que pensamos en el tema como que si fuera el único que originara la violencia en el país. Aprovechando la hospitalidad que nos da esta revista, quisiera agregar unos comentarios relacionados con la temática. Como facilitador en una asignatura humanística, pregunté en cierta ocasión a unos estudiantes de un colegio de clase media de la zona metropolitana de San Salvador, a punto de graduarse de bachilleres, a qué se debía que ellos no se incorporaban como otros jóvenes al accionar de pandillas o grupos estudiantiles violentos. Como en una clase abierta todos manifiestan sus pensamientos, aceptaron que ellos imitaban su vestimenta, oían su música y tenían expresiones basadas en sus códigos, pero que no se incorporaban porque tenían hogares estables, sus papás los apoyaban en todo en la medida de sus posibilidades. Ellos mismos concluyeron con que los pandilleros no han tenido las oportunidades que ellos tienen y por eso buscan el apoyo de grupos en los que se sienten cómodos.

Los pandilleros típicamente son jóvenes de entre 10 y 21 años de edad o un poco más. A la mayoría no le ha ido bien en la escuela y muchos han abandonado sus estudios antes de terminarlos. A menudo tienen familiares que han estado en las pandillas. Usualmente los jóvenes más involucrados en la pandilla tienen historial de estar sin supervisión adulta diariamente por largos periodos de tiempo desde una temprana edad. Estos jóvenes se unen a las pandillas en busca de aceptación, compañía, reconocimiento y sentimiento de pertenencia, para sentirse identificados socialmente. La carencia afectiva y las necesidades de recursos básicos terminan por agrupar a los miembros.

Por lo general, las pandillas han ganado el máximo control en las comunidades urbanas y rurales pobres en respuesta al desempleo y otros servicios. Podría decirse que las autoridades han perdido parte del control en el combate de las pandillas, ya que la Mano Dura y Superdura que vienen desde los tiempos del gobierno del expresidente Flores no han dado los frutos esperados y, cada vez más, se dan masacres más crueles que antes y asesinatos de personas inocentes. Vemos que el dinero aportado a las autoridades se utiliza más para represión que para prevención. Las autoridades deberían trabajar con mayor inteligencia. Se ha dicho con frecuencia que los territorios deben ser recuperados con escuelas, clínicas, canchas deportivas, lugares de encuentro, torneos deportivos. A algunos ya les ha dado buenos resultados.

René Alberto Calles
reneca4020@gmail.com

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Válvula de escape

Los jóvenes que saben evaluar los riesgos antes de tomarlos y se pasan su tiempo pensando en los retos que deben afrontar generalmente son personas que se vuelven exitosas. Los sueños son asequibles cuando se pierde el temor y podemos aprender de los fracasos, cuando sabemos sacar la acertada experiencia positiva de los tropiezos; solo los triunfadores son capaces de aprender la lección y corregir hacia una nueva aventura.

“Jóvenes que desafían la exclusión” es el artículo de Valeria Guzmán que ejemplariza cómo la juventud es capaz de involucrarse en diferentes disciplinas de aprendizaje, cuando tiene aunque sea un minúsculo auxilio para sus aspiraciones.

Los gobiernos deben entender que necesitan apostar a preparar a la juventud, y a la vez crear las fuentes de trabajo para no llevar deuda rezagada en el tiempo. Se le ha venido apostando a la migración como válvula de escape y se ha propiciado una brecha más grande para el ingreso al mercado laboral. Pero el problema debe ser avizorado con dos ingredientes, como queda dicho antes: capacitación y fuentes de trabajo. El deseo de superación puede más en los jóvenes y no se cuenta con políticas decisivas de parte del Estado para afrontar la justa, lo que se comprueba con los altos niveles de trabajos informales e incontenibles flujos migratorios.

Si cada alcaldía tuviera su centro de formación profesional, como ya lo tienen 16 mencionadas en el reportaje, sería una buena manera de empujar a la juventud desde sus respectivas comunidades. Un alto porcentaje de jóvenes, especialmente mujeres, no trabajan ni estudian; están fuera del sistema educativo y de la fuerza laboral, y eso los coloca en situación de marginación social. Siendo la población salvadoreña mayoritariamente joven, las oportunidades para este colectivo deberían ser prioridad para cualquier gobierno. El Estado tiene la obligación de reconocer los derechos y deberes de la población joven con el fin de encaminarla a su inserción como actor en el desarrollo de país.

El INJUVE tiene una magnífica oportunidad de asumir el compromiso, ya que la razón de ser es la juventud como lo estipula la ley respectiva. No podemos solo quejarnos de los actos desafortunados de los jóvenes, cuando lo que se programa para ellos es demasiado poco, que si se hiciera causa común del fenómeno bien podríamos concluir que no se ha venido haciendo ni se hace lo que el momento histórico demanda que hagamos.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Los marginados de siempre

Este domingo la periodista Valeria Guzmán con su reportaje, “Jóvenes que desafían la exclusión”, toca un tema candente que requiere un trato especial. Hace falta corregir las diferencias que separan a los jóvenes de clase baja y media que se han hecho profundas y que han convertido a los otros jóvenes en excluidos o marginados sociales, dado que viven con realidades como pobreza, menor escolaridad, menor acceso a oportunidades laborales, mayor explotación laboral, alcoholismo, drogadicción, violencia doméstica, dificultades con la familia y en la escuela.

En nuestra sociedad, los jóvenes son presas del sistema capitalista imperante; debido a que asumen responsabilidades de adulto tempranamente por las pocas oportunidades que se les presentan para estudiar o trabajar, por los conflictos del cierre de fuentes de trabajo o por la llegada de empresas extranjeras vía privatizaciones. Todo esto una razón para criminalizar la pobreza, pues al no modificar las causas que provocan la exclusión social se incrementa la violencia ante la falta de políticas punitivas que complementen el orden que se intenta preservar. Por tal razón, la clase dominante asocia pobreza y violencia con ignorancia, ya que esta es una manera de circunscribir la violencia existente. Y lo más patético para los jóvenes es encontrar un empleo bien remunerado dentro de un mercado laboral donde las oportunidades son escasas, aunado a leyes laborales que contemplan varios tipos de contratos temporales donde buscan a jóvenes que deben aceptar condiciones precarias de trabajo y contratación.

Es aquí donde la situación se torna difícil para los jóvenes de las clases populares, junto al incremento de la pobreza está todo lo que lleva consigo diversas estrategias de supervivencia familiar en las que los jóvenes constituyen un eslabón importante en la captación de recursos a través del empleo informal.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Inclusión es la respuesta

El reportaje del domingo anterior lo que muestra es que no estamos jodidos porque seamos una raza maldita. Estamos como estamos porque la gente no encuentra para dónde hacerse. Si aquí hubiera un buen programa de música clásica en las comunidades, que fuera gratis, incuyente y centrado en la enseñanza de calidad, a saber cuántos Beethovens no tuviéramos ya.

Lo que pasa es que para hacer eso se necesita que en el poder esté gente que entienda qué es la música clásica, que le guste; no animales ignorantes que tan pronto tienen dinero lo que hacen es ir a comprarse unos zapatos caros de marca, aunque de todos modos se ven feos. ¿Quién siendo diputado dijo: “vaya, aquí tengo estos 500 pesos mensuales para que les enseñen algo extra en la escuelita perdida de no sé dónde”? No, nadie. No interesa que nos eduquemos, porque educados no les damos el voto solo porque son bonitos o regalan escobas y cántaros. Sobre esta sociedad de crédulos es que se alzan falsos mesías –como el alcalde capitalino–; y así nunca vamos a dejar de ser los excluidos.

Felicito a quienes no se rinden y mantienen abiertos estos programas que dan algo de justicia a este país.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com