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Anarquía vehicular

A nadie escapa que uno de los problemas pendientes de resolver por las autoridades correspondientes –no digo competentes– es la insoportable congestión vehicular a la que la ciudadanía se somete a diario no solo en la ciudad capital, sino en infinidad de sitios donde se vuelve imposible transitar con fluidez con las consabidas consecuencias que esto trae en el ritmo cotidiano de toda la nación.
Vemos que eso es grave en el Área Metropolitana del Gran San Salvador donde circula la mitad del parque vehicular, pero también resulta no menos tedioso caminar en puntos como Los Chorros, donde el nudo atrasa a todos los que intentan llegar a la hora a sus labores. La anarquía vehicular es espantosa en este país donde cada quien hace lo que se le antoja, aparte de los cafres intolerantes que plagan las calles y carreteras.
Sigfredo Ramírez desgrana en su columna ese descalabro que se vive todos los días bajo el epígrafe “Una calle sin salida”, y hace una abierta alusión a esa inmensa traba que se desborda en trabazón y afecta a los ciudadanos, que al final son los que siempre menos interesan a los regentes. Así como se comporta de colapsado el tráfico ni los horarios escalonados son potenciales paliativos. Es tiempo ya de restringir el ingreso de tantos vehículos dañados que entran y luego se convierten en chatarras que estorban a otros países, aparte de la contaminación perenne que representan. A todo esto hay que agregarle los trabajos que se ejecutan, las protestas por falta de agua, las manifestaciones diversas, los accidentes y hasta por derrames de excremento. Las condiciones del tráfico en que se encuentra San Salvador exceden generosamente las capacidades de un VMT que es bien poco lo que ha hecho para mitigar la situación que hoy comentamos, la congestión de vehículos sigue adelante sin que haya preocupación por ese desborde de irregularidades; es una crisis que no importa a las instituciones que deberían interesarse por un fenómeno adverso cuyos tentáculos de incidencia van a toda la población productiva del país. A parte del estrés que se produce por el embarazo en mención, la gente llega tarde al trabajo a disculparse con las jefaturas o a sujetarse a los descuentos salariales. Así estamos con este caos cada vez más insoportable con un aumento desmedido de vehículos que inundan las calles sin que se hable de posibilidades de resolver.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Más emprendedores y menos cárceles

Leyendo al escritor Manlio Argueta en su opinión “Los jóvenes tienen la palabra”, en donde se menciona la participación activa de jóvenes, veo que se deben hacer cosas con mentalidad acorde a los tiempos que vivimos. La creatividad, la información y el conocimiento son pilares fundamentales para el desarrollo de jóvenes que se destacan en el emprendimiento y se han fortalecido en liderazgo y socialización. Algunos jóvenes fracasan en su primer intento debido a la poca experiencia, y la sociedad exige personas con actitud emprendedora que de la mano actúen con iniciativa, creatividad y capacidad para trabajar en equipo. El desarrollo de estas habilidades es básico para conseguir la realización personal satisfactoria, ejercer una ciudadanía activa y disponer de buena empleabilidad. Por eso es muy importante la empleabilidad que debemos conocer en nuestro trabajo: despertar vocaciones emprendedoras, promover la creatividad y capacidad de iniciativa y, por último, conceder el crecimiento personal y laboral de acuerdo con el rubro. Todo joven debe tener bases de referencia y tener un mentor que lo dirija y que sea empático con lo que se propone. En nuestro país, las empresas transnacionales no ven con buenos ojos que existan emprendedores debido a que es un nicho que explota a los jóvenes, algunos profesionales, con bajos salarios y cargos dentro de la jerarquía laboral. Nuestro país está lleno de gente extranjera y el Gobierno debería crear un sistema que apoye en la creación de nuevos empleos. Tampoco hay que olvidar que la misma historia se repite en los niveles bajos. Es necesario dotar a los docentes de las herramientas necesarias (pedagógicas y didácticas) para fomentar el emprendimiento y también es de no olvidar a las personas desempleadas; hay que brindarles asesoría técnica y asistencia financiera. La historia nos lo dice, es mucho más rentable para nuestra sociedad invertir en la educación de jóvenes apoyándolos con iniciativas empresariales, que invertir en cárceles.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


La magia del cine

El domingo pasado, en 7S, la comunicadora Évelyn Galindo nos trajo ejemplos de humanismo, solidaridad, empatía con una serie de canciones que a lo mejor pasen desapercibidas en sus mensajes, si bien entendemos el nivel cultural de la población de nuestro país, dada a escuchar música sin mensaje y recibida ya enlatada de otros países. Nos dijo Évelyn: “Estas canciones son faros que nos guían, que nos consuelan y que nos transforman”. Quiero, en esta oportunidad, siguiendo el brillante mensaje de las canciones presentadas, hablar ahora del mensaje positivo de algunas películas, que durante la historia han estremecido nuestros sentidos y nuestra alma, y han logrado que cambiemos algunas actitudes. Cada vez que vemos una película de manera inconsciente hemos quedado marcados por escenas que nos han ayudado a cambiar nuestra perspectiva vital, o una parte que nos enseñó a comprender mejor la vida, o aquella comedia que nos alivió en una época de crisis. Les presento algunas de ellas. Iniciaré con “En busca de la felicidad”, de Will Smith, cuyo mensaje principal es que “nunca nos rindamos, que busquemos nuestra felicidad y bienestar sin importar los obstáculos que se nos atraviesen y que siempre debemos mantener nuestro espíritu en alto”. Luego, quien no habrá derramado lágrimas de pesar en “La vida es bella”, que después de verla reflexionamos con que “aunque nos suceda lo peor en la vida, nunca debemos perder el amor, el humor y las energías para triunfar”. Me impresionó el film “Hotel Ruanda”, sobre una absurda guerra entre hermanos. Una escena cruel se da cuando los europeos llegan a evacuar a sus familias, y dejan a los ruandeses a su suerte. Cuando compartí con los estudiantes, utilicé muchas veces el cine como recurso didáctico. Recuerdo que vimos “Invictus”, basada en hechos reales, que nos traslada al momento en que Nelson Mandela es puesto en libertad y logra la presidencia de Sudáfrica. Recordamos también “Criadas y señoras” (“The Help”), sobre mujeres negras que en EUA pasaron la mayor parte de su vida sirviendo a familias blancas, mientras sufrían maltratos y diferentes formas de discriminación racial. Al ver el tráiler de una película de Denzel Washington me pareció muy violenta, pero luego me enteré que las acciones obedecían a que el film “Día de entrenamiento” tiene como finalidad señalar la crueldad y relación con narcotraficantes de la Policía de Los Ángeles. Como profesor, disfruté mucho con la película educativa “La sociedad de los poetas muertos”, que se aleja de métodos ortodoxos en la enseñanza. Cuestiona las fórmulas tradicionales de enseñanza en las que se ensalza la figura del maestro, y aboga por acercarse a los estudiantes, enseñándoles a ejercitar el pensamiento crítico.

René Alberto Calles
reneca4020@gmail.com

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La edad que no cuenta

El Salvador es un país con mucha gente excluida, pero existe además una marea de personas mayores invisible, sin atención alguna más allá de la que pueden conseguir con algunas instituciones benéficas o iglesias. Muchos viven en la calle, duermen bajo portales, buscan el sustento en la basura; en muchos casos ni la familia los quiere porque los considera “estorbo”.
Al segmento etario del adulto mayor siempre le espera el inexorable abandono, a pesar de que le corresponde al Estado atenderlo. La ley menciona garantizarle y asegurarle una atención integral, pero sucede todo lo contrario, se le niega la calidad de vida a la que tiene derecho como personas, como adultos mayores y en infinidad de casos por haberle hecho aportaciones importantes a la sociedad en general.
Su salud física como mental, su posibilidad de terminar sus días de forma digna, entre otras, son cosas que pasan desapercibidas en un país donde las generaciones pasadas son olvidadas en el tiempo por las instancias competentes, a las que les despreocupa esta gente que es la que peor la pasa. Es la edad que no cuenta. “Los adultos mayores de un Estado negligente” es el reportaje de Valeria Guzmán, que desnuda la realidad de esta injusticia que es mejor callarla para los gobernantes donde el pastel de oportunidades es ajeno para cientos de miles en condición de senectud. Un fenómeno demográfico como el que comentamos, en versión presente y futura, impone nuevos desafíos en el diseño de políticas sobre atención social, salud y pensiones. Las pensiones de quienes han cotizado se mantienen estáticas, sin revisión como mandata la ley según el costo de vida. La pensión básica que se le da a parte de la población en cuestión no es universal, unos pocos la gozan; es decir, el país no ha podido avanzar hacia un Estado garante del cumplimiento de los derechos de este segmento de la sociedad. Sugerir un estudio integral y completo del fenómeno del envejecimiento que sirva de base para la construcción de programas y acciones concretas a favor de los ancianos es por gusto, y de esa manera se mantendrá la discriminación y nunca llegará a ser prioridad. Envejecer en El Salvador resulta una etapa de sufrimiento y abandono mientras las leyes no sean capaces de erradicar la exclusión, en todo sentido, en contra de los que ya dieron su vida útil.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Vejez en abandono

Los adultos mayores en nuestro país demandan cuidos especiales debido a la edad. La mayoría de este nicho adolece de un seguro de salud y algunos viven de la caridad pública. Desde 2002 la Ley de Atención Integral para la Persona Adulta Mayor reconoce que cuando alguien esté en desamparo o abandono le corresponde al Estado la debida atención. Con la última aprobación de las pensiones se agravará más la situación debido a los bajos montos aprobados. Una de las principales causas para de discriminación del adulto mayor es por no disminuir la producción, y es aquí donde como empleado es marginado o despedido por considerar su edad como factor de incapacidad. No hay que olvidar que es la misma sociedad la que abandona debido a que los adultos mayores están expuestos a enfermedades y se comienza a gastar en salud, y al mismo tiempo se les causa tensión por la soledad que afrontan, y este es el inicio del calvario para que una persona se sienta abandonada e ignorada. Algunos son llevados a la fuerza a un asilo. Nuestro país adolece de una preparación para atender el envejecimiento poblacional y no cuenta con la capacidad para responder a la demanda de salud, seguridad social y otros servicios, como que reciban mejores pensiones para que vivan un nivel digno de envejecimiento. Las condiciones de salud y enfermedades de la población mayor de 60 años son motivo de intranquilidad e incertidumbre constante en la familia. Es común la presencia de enfermedad o discapacidad acompañada de soledad, abandono e inestabilidad económica por el alto costo de la medicina que lo coloca ante su familia en situaciones críticas. La periodista Valeria Guzmán con su reportaje “Los adultos mayores de un Estado negligente” nos muestra todas las dificultades que sufren los de la tercera edad que no cuentan con una protección garantizada por parte del Estado.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Masacres en Estados Unidos

Los lectores de 7S estamos de fiesta ante la llegada de la edición n.º 500 de una revista que domingo a domingo nos trae diversos artículos de la política, cultura, economía, etcétera, del país. Su empatía con los lectores nos anima a escribir sobre los diferentes tópicos y agregar algunas ideas sobre los temas magistralmente seleccionados para su publicación. Felicidades al equipo.
Pero siempre dispuesto a reflexionar sobre temas humanos en los que se pierden valiosas vidas. Quisiera referirme al reportaje sobre los más de 1,800 muertos por la violencia armada en EUA solo en este año. Al respecto, después de una masacre la población se pronuncia por un control de armas efectivo para que no se vendan de manera generalizada, sin controles.
El problema está en que la mayoría de norteamericanos acepta y defiende la segunda enmienda, y la tenencia de armas forma parte de la cultura estadounidense, ya que la gente las posee, va a las ferias de armas, las compra para sus hijos y participa en competencias de tiro. Considera la tenencia de armas como un rasgo intrínsecamente americano. Un legado del siglo XVIII, cuando una pistola significaba el derecho individual a enfrentarse contra los gobiernos despóticos de la época.
Cálculos conservadores aseguran que existen de hecho 270 millones de armas en manos de particulares en Estados Unidos, prácticamente más de una por persona.
En cierta ocasión, el expresidente Obama hastiado de la racha de tiroteos, especialmente en las escuelas del país, apuntó que “El lobby (grupos de presión) de las armas puede tener de rehén al Congreso, pero no puede mantener de rehén a Estados Unidos. No tenemos que aceptar que esta carnicería sea el precio de la libertad”. Como siempre, después de las masacres, las protestas están dirigidas hacia Asociación Nacional del Rifle.
En esta ocasión las críticas a la asociación han sido muy ásperas. Los acusan de haber educado a 30 millones de niños sobre los riesgos de las armas, pero hablan poco de las 1,300 personas que mueren al año debido a ellas. Agregan que les gusta decir que “una pistola en manos de un buen tipo salva vidas”, pero no hacen nada para evitar que se revise si el que va a comprar un arma tiene antecedentes penales o es un enfermo mental. Su lucha es contra cualquier ley que quiera limitar el derecho a llevar armas.
Ha sido tal la presión que hasta líderes políticos salieron salpicados, como el senador Marco Rubio, a quien CNN le preguntó si iba a renunciar al dinero que le da la Asociación Nacional del Rifle. Dadas las circunstancias, los críticos se preguntan dónde será la nueva masacre.

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Acusaciones

Al parecer, la alta jerarquía del Arzobispado de San Salvador duda de la autenticidad de la acusación de pederastia de un ciudadano de Panchimalco hacia un sacerdote de la misma ciudad. Un miembro de esa autoridad de la Iglesia salvadoreña acaba de afirmar que ya trabajan en la restitución del sacerdote Antonio Molina. Independientemente de su inocencia o culpabilidad, a partir de la segunda mitad del siglo XX se ha incrementado el número de denuncias por abuso sexual infantil en todas sus variedades por parte de religiosos católicos. Uno de los casos famosos es del cura Gerald Francis Ridsdale, quien ocupa el lugar de ser el peor cura pederasta de Australia. Se cree que sus víctimas fueron más de cien niños. En su defensa admitió que “el abuso era parte de la obra de Dios”. En Argentina fueron denunciados 62 curas acusados de pederastia. Se informa que la Iglesia no los denunció, sino las víctimas que se animan a contar lo que les pasó, algo que para ellas es un proceso doloroso, y con el temor de la revictimización. Se denuncia que el juicio canónico fue arbitrario, ya que salvo en casos que eran indefendibles o habían tenido mucha trascendencia pública, la expulsión no se concretó.
Muchos adultos argentinos violados cuando eran niños aseguran haberse llenado de vergüenza y culpabilidad porque se preguntaban a quién iban a culpar de lo que les pasaba, más que a ellos mismos. La gran mayoría sobrellevó el silencio durante mucho tiempo, recordando que después de cometerse los abusos, los llevaban a una capilla cercana, y ahí frente a la Virgen los hacían realizar un pacto de silencio y amistad con los victimarios.
En un caso seguido por millones de personas en el mundo, la muerte del cardenal Bernard Law, señalado como encubridor de casos de curas pederastas cuando era arzobispo de Boston, Estados Unidos, hizo revivir el sufrimiento de centenares de víctimas y familiares durante el escándalo que agitó los cimientos de la Iglesia católica. La Fiscalía General de Massachusetts subrayó en el juicio contra Law que los abusos sexuales se extendieron durante más de seis décadas con al menos 237 sacerdotes y 789 niños. De ellos, 48 abusaron de menores mientras Law estaba al frente del arzobispado. Ante las presiones de grupos defensores de los derechos de los niños, la Santa Sede informó que en la última década se han examinado 3,420 casos de abusos a menores, que 848 curas fueron obligados a colgar los hábitos y a los 2,572 restantes se les obligó a vivir una vida de rezo y penitencia en un monasterio. Cantidad increíble, para quienes pensaban que los casos eran fortuitos.

René Alberto Calles
reneca4020@gmail.com


Maquillaje

Hay gente a la que no le gusta ver embarradas a las instituciones en las que confía a ciegas. Una de esas instituciones que todavía convencen a la gente de esta forma es la Iglesia católica.
A pesar de que ya hemos sido muchos los que nos hemos sentido defraudados y hemos pasado a ser parte de los rebaños de otros pastores, esta Iglesia sigue siendo poderosa.
El año en el que estallaron estos escándalos debido a la intervención de Vanda Pignato, la alta jerarquía de los sacerdotes se vio en la necesidad de tomar distancia y resolver. La publicación de la semana pasada a mí me parece importantísima, porque revela que esa manera de resolver no fue real ni es la que se necesita. Fue solo maquillaje, uno malo, porque ni siquiera aguantó las primeras revisiones. Pensaron que con su poder nadie se iba a atrever a protestar, y ahí ven que el sacerdote de Panchimalco no se dejó ni se piensa dejar fregar solo para mantener el buen nombre de la institución.
Les agradezco la valentía de publicar en un país que no quiere ver los pies de barro de estas y de prácticamente todas sus autoridades, porque aquí nadie, nadie, nadie se salva. Todos estamos en el mismo chiquero.

Cristian Salazar
cristiansala7812@.gmail.com


Nuestras raíces

Leyendo la columna del periodista Rónald Portillo, “Raíces en la lengua”, analizo que hoy en día nuestra cultura ha ido cambiando debido a que vamos perdiendo nuestras raíces por la presencia de otras culturas que arrasan con nuestras tradiciones. Se dice que hoy solo un 10 % de la población es indígena, y es de considerar que todas las expresiones culturales deberían ser retomadas e inculcadas a los salvadoreños, aunque hayan nacido en el extranjero; esto para que las tradiciones predominen y estén presentes donde se encuentren.
Nuestras raíces deben de ser transmitidas de generación en generación para que nunca se pierdan, y así continuar con el legado de nuestros antepasados. La transculturación nos afecta con los nacidos en otro país en vista de que los padres no forjan en sus hijos la continuidad de las costumbres, debido a que en el país todo se imita y es difícil que se fomente la lectura. Hay que promover más el hábito del buen habla y que el canal de televisión nacional enseñe más el idioma. En otros países se viaja gratis si se va leyendo un libro. Como ejemplo, en el idioma inglés se respeta la pronunciación y la escritura, y lo hacen por respeto a su lengua.
Qué más se puede esperar si los padres no inculcan a sus hijos la identidad en cuanto a la comida, el lenguaje, el vestir, el dinero. Todo esto se ha perdido por la falta de valores necesarios para vivir en armonía.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

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Cuestionamiento a los políticos

La semana pasada el periodista Héctor Silva comentó severamente sobre algunas falencias del sistema electoral en lo relacionado con candidatos ya inscritos para participar en la próxima contienda electoral de alcaldes y diputados. Concluyó diciendo que siempre tenemos la opción de no votar por ellos. Coincidente con sus declaraciones, quisiera agregar que a estas alturas es evidente el rechazo de la población a los partidos tradicionales, a algunos candidatos y a nuestro sistema electoral. Sin duda, un factor de peso para esa actitud es la falta de confianza en los partidos, los candidatos y para cierto sector de la población, en el trabajo del TSE. Sabemos que si no se confía en los que tienen la responsabilidad de representar a la población y se evalúa mal su trabajo, poco interés existe en participar en su elección. En lo respectivo a la autoridad electoral, recordemos que según las últimas encuestas, casi 8 de cada 10 salvadoreños afirmaron tener poca o ninguna confianza en el Tribunal Supremo Electoral.
A lo mejor la anterior actitud de la población estaría motivada porque la política ha estado en manos de personas que se han apropiado de los puestos de representación popular por muchos años con el objeto de defender posiciones tradicionales, sean de izquierda o de derecha, y que se niegan a ceder los puestos a políticos más jóvenes y que han abrazado otra forma de hacer política. Algunos jóvenes han sido incorporados a sus agrupaciones, pero en general, siguen los principios de las cúpulas tradicionales. Es tal el rechazo al evento que un sector importante de la población se ha negado a cuidar urnas el día de la votación. Algo que no es un buen indicio, al punto de que muchos críticos opinan que la fiesta electoral podría convertirse en un evento frustrante, y que no deja de ser criticable exigir al ciudadano el cumplimiento de su deber cívico, cuando alcaldes, diputados, funcionarios y partidos políticos no han respondido a la población acerca de sus exigencias.
Como mis comentarios pueden ser mal interpretados, debo apuntar que el objetivo de llamar la atención a la clase política, como salvadoreño que quiere a su país, es en aras de que se mejoren en cada elección las actitudes de quienes tendrán en sus manos la dirección del país. Deseo unas elecciones exitosas, y que los resultados sean para bien del país y no de las personas.

René Alberto Calles
reneca4020@gmail.com


Suplicio sin final

Nuestro país es pequeño en territorio, pero es un infierno grande el que se vive. El arraigo de la violencia trastorna la vida de los salvadoreños, especialmente, la juventud honrada que ve amputadas sus esperanzas de futuro ante la demencia de los grupos criminales. Ante tan cruel realidad, a las familias solo les queda la opción de partir a otras latitudes, y sufrir toda clase de atropellos en la ruta de la desesperación. Irse de su patria bajo el manto del miedo cerval no es lo mismo que el migrante económico que va en busca de mejorar sus condiciones monetarias. El primero solo busca un lugar seguro para resguardar su vida y la de su familia. El estatus de refugiado se le concede a quien compruebe que su vida corre peligro en el país de origen y que el Estado no hace nada para protegerlo. En muchos de los casos no aplica, y la seguridad de la gente se ve de nuevo complicada en sus intentos por salvaguardar su integridad.
“Violencia lanza a salvadoreños a vivir calvario en Costa Rica” es el relato del suplicio sin final que sufren las familias emigrantes que no comprueban los requisitos legales para optar a un asilo. Un total de 1,500 paisanos nuestros llegaron a Costa Rica el año anterior, obligados por motivos de extorsión, amenazas de muerte, inseguridad, reclutamiento forzoso y secuestro, son razones contundentes que esgrimen los ciudadanos de otros países que intentan reconstruir su vida y recuperar lo perdido en su propio país. A pesar de los impedimentos, en algunos casos para la legalización, Costa Rica lleva a cabo proyectos para la inclusión social y económica para las personas refugiadas a fin de que puedan conseguir trabajo y mejorar su calidad de vida. Lo mejor que es un país en superiores condiciones con una institucionalidad que sí funciona, es el único en Latinoamérica que tiene un sistema cuasi judicial para ese fin. Un municipio libre de violencia es una comunidad donde se han unificado esfuerzos para la paz, se han creado oportunidades y no solo represión, es lo que han hecho las autoridades locales de Arcatao, San José Las Flores, Perquín, San Lorenzo, Ojos de Agua, entre otros.
Si algunos alcaldes han podido lidiar con ese monstruo, que se asomaba a sus territorios, otros por el contrario se dieron a la tarea de “pactar” por votos y ahí tenemos lo que ya conocemos.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


De un lado a otro

Las migraciones en nuestro país no son un fenómeno coyuntural, ya que han permanecido por un buen tiempo y están transformando regiones con todas las implicaciones generadas por los desafíos de las malas políticas públicas y privadas.
Este tema está íntimamente implicado con la vigencia de los derechos humanos sobre la condición de los ciudadanos que viven diversas situaciones de riesgo. Nuestro país no es la excepción por las enormes diferencias económicas que afectan la estructura del mercado de trabajo. Y es por esta razón que no es difícil entender que los que viven en miseria arriesguen ese nada que tienen con la esperanza de sobresalir en otra sociedad que se percibe como de abundancia ante los ojos de los extranjeros.
Hoy en día existen muchas razones para migrar partiendo del hecho de que no solo los pobres migran, ya que también lo hacen jóvenes con nivel medio y superior de educación. Migran por falta de oportunidades de empleo, y si lo hay, es esclavizante y explotador por los horarios que deben aceptar, incluso sabiendo que violan el Código de Trabajo. En el reportaje del domingo, “Violencia lanza a salvadoreños a vivir calvario en Costa Rica”, se muestra todo el sufrimiento de los connacionales que por la violencia imperante huyen. Mientras les autorizan el asilo, quedan en el limbo para su manutención, y esto sucede en Centro América, y puede suceder en otros países, como los árabes, con quienes somos disímiles en cultura. El gobierno de turno no ha logrado recuperar algunos de los bastiones de las pandillas y las autoridades hacen esfuerzos. Pero no tienen el acompañamiento del Órgano Judicial, ahí donde justifican que los capturados no ameritan detenciones y salen libres a continuar en lo mismo. El ACNUR realiza esfuerzos para ejecutar medidas que refuercen políticas de integración para que a los que soliciten asilo les agilicen la documentación, y puedan enrolarse en los sectores laborales .

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

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Masacres por doquier

Me solidaricé mucho con un pensamiento de la carta editorial de 7S del domingo pasado: “Hay dolores que el tiempo no cura. Son del tipo que solo se puede atenuar con la justicia”, en referencia a una de las tantas masacres en El Salvador que han quedado impunes: la masacre de El Calabozo, hace 36 años, en el departamento de San Vicente. Aunque no es nueva la denuncia de masacres, que cuentan con irrefutables pruebas de quienes las sufrieron, duele que estos ataques a la vida continúen impunes, y que miles de vidas, en cuenta mujeres embarazadas, niños y ancianos, hayan perecido y sigan sin hacerles justicia. En conversatorios sobre las masacres, llegamos a una conclusión dolorosa: ninguno de los culpables ha sido indiciado, capturado o está preso. Se lo decimos con vergüenza a los grupos de derechos humanos que visitan el país. Las autoridades salvadoreñas han agravado el dolor y el trauma de los sobrevivientes al no hacer comparecer ante la justicia a ninguna de las personas que ordenaron o cometieron la masacre, a pesar de que se ha comprobado que fueron asesinados a sangre fría en la zona conocida como El Calabozo.

La comunidad internacional rechaza las guerras, porque toda guerra es inhumana; las hacemos los hombres, pero es inhumana porque produce muerte, destrucción, sufrimiento. No hay guerras justas, como pretendían los masacradores de El Calabozo, ya que toda guerra, aunque políticamente parezca aceptable, es injusta porque sus consecuencias son siempre desastrosas para un grupo grande de seres humanos que no pueden escapar de ella. Todos sabemos perfectamente que quienes sufren en una guerra, cualquiera que sea su origen, son los niños, los ancianos, los pobres y las mujeres, es decir, las personas más débiles de la sociedad, que no tienen nada que ver ni con su origen ni con sus resultados. La guerra nace del orgullo, del egoísmo, de la intolerancia.

En El Salvador se han librado muchas guerras, pero por eso no somos más libres, más justos ni más felices. Todo lo contrario: con la llegada de gobiernos de izquierda, tuvimos la esperanza de que estas masacres fueran investigadas y poner en el lugar que le corresponde a quienes las perpetraron. Pero no lo hicieron ni en las promesas de campaña, a lo mejor porque también tienen cuentas que saldar, bajo el pretexto de que “yo no te acuso para que tú no me acuses”.

Estas masacres fueron negadas por mucho tiempo no solo por los autores, sino también por los gobiernos que nunca quisieron investigarlas. Tuvieron que denunciarlas las agencias internacionales de información, como una demostración de que no se pueden cubrir con el velo de la impunidad hechos que entristecieron a la humanidad.

René Alberto Calles
reneca4020@gmail.com


Masacre en el olvido

Uno de los episodios sangrientos de la guerra civil que asoló nuestro país fue la llamada El Calabozo, llevada a cabo por el ejército nacional en agosto de 1982, en plena guerra civil. Algunos sobrevivieron, hoy son testigos que narran lugar, fecha, hora y por qué algunos decidieron huir, pero como la mayoría eran ancianos y niños, decidieron refugiarse en sus casas. Después de varios días de bombardeos, los soldados del Ejército Nacional atacaron la región en la que no hubo resistencia por parte de los pobladores y solo llegaron a matar los animales domésticos y todas las personas que no pudieron huir. También les quemaron sus casas. A esta operación le llamaron “Tierra quemada”. Desde esa fecha, los sobrevivientes y familiares de los fallecidos luchan para que se haga justicia, pero cada vez que reabren el caso han encontrado impedimentos legales.

Según el reportaje de Valeria Guzmán, ahora existe una resolución de la Sala de lo Constitucional que abre el caso, y se realizó una inspección de los lugares donde quedaron esparcidos los restos de los familiares. Hay que hacer valer los derechos fundamentales de los sobrevivientes y familiares de las personas que fueron asesinadas sin causa alguna. Los testigos presenciales dan cuenta de quienes realizaron esta masacre y, por cosas del destino, el alcalde de la localidad puede dar su declaración por ser uno de los sobrevivientes. Pero surge una pregunta, ¿por qué el Ministerio de la Defensa destruyó documentos relacionados con la matanza? Los pobladores tienen derecho a la verdad para reivindicar a sus familiares señalados como guerrilleros, pero lo que solicitan es conocer la verdad y las motivaciones de estos operativos para su respectivo proceso judicial, deducir responsabilidades para escribir la historia de manera justa y mencionar los nombres de los responsables para evitar nuevas violaciones de los derechos humanos.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Desempolvando un derecho

En El Salvador el pasado sigue estando muy presente. El conflicto armado dejó tanto juicio pendiente que el siglo presente será poco para ir desempolvando un derecho que tiene cualquier salvadoreño doliente a que se investigue su caso por oculto que este se quiera perpetuar. En el prestigioso portal de Séptimo Sentido de LA PRENSA GRÁFICA, que cada domingo abre sus puertas con valiosos temas de memoria histórica, Valeria Guzmán rubrica la investigación de la edición 497 bajo el título “El Calabozo: el retorno de una denuncia 26 años después”, donde familiares de las personas asesinadas a orillas del río Amatitán, jurisdicción de San Esteban Catarina, reviven el dolor de esa fecha aciaga, 22 de agosto de 1982, angustia que han arrastrado desde entonces y que perdura como si hubiera ocurrido ayer.

El caso fue archivado tras la aprobación de la Ley de Amnistía, creada como tapadera para proteger a los responsables de aquella y otras masacres, pero esta normativa fue declarada inconstitucional por la sala. Lamentablemente, algunas personas acusadas de estar implicadas en aquellas matanzas han ocupado y siguen ocupando cargos que les han servido de coraza ante un sistema judicial que ha desairado reiteradas veces a las víctimas. Lo que claman aquellos desdichados familiares es verdad y justicia, las autoridades responsables de escucharlos han agravado su trauma y su dolor al no hacer comparecer ante la justicia a ninguna de las personas que ordenaron o cometieron la carnicería. Ya es hora de cumplir una reparación a los sobrevivientes enjuiciando a los verdugos del pueblo. Por ahora, este emblemático caso sigue siendo una deuda con los familiares de las víctimas, pero ya está en fase de instrucción penal en un juzgado del departamento de San Vicente. Como dicen, la verdad no peca pero incomoda, pero sin ese ingrediente de tan alto valor dignificante, difícilmente se puede llegar a la consolidación de la paz. Podemos colegir, entonces, que las demás instituciones deben tener avances en lo que corresponde.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

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Diversidad sexual

Socialmente se reivindica la diversidad sexual como forma de la aceptación de cualquier ser con iguales derechos, libertades y oportunidades dentro del marco de los derechos humanos. En muchos países, en cuenta el nuestro, se presenta la diversidad sexual en las marchas del orgullo LGBTI. (En el reportaje de 7S, por algún motivo que desconozco, se dejan fuera a los intersexuales, que son una variación orgánica por la cual un individuo presenta discrepancia entre su sexo y sus genitales, a tal grado que en Alemania no se permite anotar el sexo de los recién nacidos). En la carta editorial del domingo pasado Glenda Girón nos recuerda el poco avance que ha habido hacia una justicia universal en el trato a los colectivos que forman parte de la diversidad sexual. Al respecto se recuerda con dolor, cuando hace unos cuantos siglos los homosexuales eran quemados en las plazas públicas, y se consideraba un delito reprimido como tal. Estos grupos, a lo largo de la historia, y para vergüenza de la humanidad, aun ahora, han sido objeto de persecuciones y de marginaciones de todo orden, obligándolos a vivir en la clandestinidad y al permanente temor al descrédito y la humillación.
Un tema que ha generado grandes discusiones dentro de las sociedades es el matrimonio de personas con el mismo sexo, algo que en nuestro medio resulta pecaminoso hasta mencionarlo dentro de los círculos más conservadores de la sociedad. En Estados Unidos, el expresidente Obama dio un discurso después de que la Suprema Corte declaró la legalidad en todo el país de la aceptación de los matrimonios entre personas del mismo sexo: “Nuestra nación fue fundada sobre un principio fundamental: todos somos creados como iguales”. En tanto Ellen Page, nominada a los premios Óscar y Globo de Oro apuntó: “Estoy cansada de esconderme y cansada de mentir por omisión. He sufrido muchos años porque tenía miedo, pero hoy digo con orgullo que soy gay”. El articulista de un periódico británico resaltó que los argumentos contra el matrimonio gay no resisten el menor análisis racional y se deshacen como telarañas cuando se les examina de cerca, y agregó que uno de los más utilizados ha sido que con los matrimonios gay se le da un golpe de muerte a la familia, pero muchos nos preguntamos de qué manera, ya que podrán seguirse casando y teniendo hijos todas las parejas heterosexuales que lo deseen.
En nuestro país, entre 2009 y 2015 se registraron al menos 14 homicidios, frente a los cuales ha prevalecido la impunidad, inseguridad jurídica, retardación y el poco o nulo acceso a la justicia.

René Alberto Calles
reneca4020@gmail.com


Vulnerables

Los derechos humanos son inherentes a todas las personas, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen étnico, color, religión, lengua o cualquier otra condición. Son de carácter universal, lo que implica que son para todo ser humano, sin discriminación alguna, sin excepciones, válidos en todo momento y en todo lugar. Todos los derechos son importantes pero el que se refiere a la identidad reviste exclusiva importancia, eso significa reconocimiento social y jurídico, pertenencia a un Estado, a un territorio, a una familia. Este derecho es negado a una gran cantidad de personas por pertenecer a estamentos sociales vulnerables como poblados indígenas, migrantes, esclavos modernos, pero sobre todo la esencia de esa discriminación se instala en la diversidad de la sexualidad por el trato desigual como efectos residuales de una cultura machista.

Los sendos reportajes que nos trae la edición 496 de la revista Séptimo Sentido de LA PRENSA GRÁFICA describe el nicho de dificultades que viven esos grupos ante una sociedad que los “ningunea” por su condición de pertenencia a la comunidad LGBT, discriminación que hacen hasta las mismas autoridades. Eliminar barreras de género en nuestro medio está cuesta arriba. La cultura gay imperante es desproporcionalmente adversa a esa disidencia sexual, los pocos datos conocidos sorprenden cuando las mismas organizaciones que promueven discretamente el mensaje de igualdad los dan a conocer. Y nos asombra aún más el trato que les dan como en el Estado Islámico donde los rastrean y asesinan todo el tiempo en circunstancias brutales, como lanzarlos desde alturas de edificios, haciendo de ello una especie de fiesta; también en El Salvador la estigmatización, el “bullying” y la discriminación con los trans es cruel, los asesinados sufren toda clase de tortura y son ultimados con lujo de crueldad. Todavía hay más de 75 países de los 193, que son miembros de Naciones Unidas, que tienen leyes que criminalizan esos comportamientos. La tribulación empieza desde cuando buscan salir del armario en la familia o el trabajo; no es raro que la familia misma los rechace y que su circunstancia sirva de motivo para despedirlos de algún empleo. Como país nos falta mucho para llegar a aceptar el reconocimiento que tienen del derecho a la identidad y al trato digno como cualquier persona, tal vez desde las escuelas se pueda hacer algo y con políticas de Estado que protejan a estos desventurados seres humanos.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Cuenta de garantía solidaria

Este domingo Jacinta Escudos trajo a cuenta el espinoso problema de las pensiones en nuestro país, las cuales no complementan los años de sacrificios que se han trabajado y hoy, debido a la informalidad del mercado laboral y a los bajos salarios, se impide que los trabajadores puedan ahorrar para pensionarse dignamente. Con la reforma aprobada recientemente por acuerdo políticos en consenso se observa que existen vacíos que no han tomado a cuenta y que nos afectan a nosotros. Es de preparase para reclamar los beneficios, pero hay aspectos que se han dejado por fuera. Los aspectos a mejorar son: cobertura, la competencia, el fortalecimiento de la educación. Se requiere mayor participación ante la implementación de participación de los derechohabientes. Es de tomar conciencia y es nuestra decisión como derechohabiente el contribuir a que sean entregadas unas pensiones que representen los años de servicios. El Gobierno, por su parte, es de pocos incentivos y ante la medida de los cotizantes deben tener su rol estatal dentro del sistema y evitar caer en gastos innecesarios.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

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Las ofensas de Trump

La presidencia de Trump en EUA permanecerá en la memoria de los latinos en ese país y del mundo durante muchas generaciones. Nuestros historiadores del futuro escribirán sobre el período de Trump y la furia nacionalista que desencadenó. El exabrupto de calificar como “agujeros de mierda” a países como El Salvador y otros ocurrió cuando se celebraba una reunión para analizar la solución sobre el estado de 680,000 jóvenes que ingresaron al país aún siendo niños. Como lo demás es del dominio popular, me gustaría hacer un resumen de los peores insultos y salidas de tono del presidente, antes y durante su mandato.
En 2011 manifestó que Obama no había nacido en EUA, sino probablemente en un país africano, algo que después tuvo que desdecir. En diciembre de 2015, a raíz de un tiroteo que acabó con la vida de 14 personas en San Bernardino, apuntó que debía suspenderse la entrada al país de inmigrantes musulmanes, lo que el gobernador de Florida tildó como de “locura”. Trump atacó en 2015 a su compañera de partido Carly Fiorina, de quien dijo: “Miren esa cara, quien votaría por ella”. Portavoces de la Cámara de Representantes dijeron “Me da asco lo que he escuchado hoy” o “Payaso maligno” al escuchar a Trump haber dicho contra las mujeres “Cuando eres una estrella, ellas te dejan hacerles cualquier cosa, hasta agarrarlas del coño”. Trump arremetió contra el excandidato John McCain al dudar de su valor militar en Vietnam, cuando dijo “Solo es un héroe de guerra porque fue capturado; prefiero a los que no han sido capturados”. En su odio contra la prensa, dijo hace meses que en el programa “Morning Joe”, que se transmite todas las mañanas, “Los presentadores son la ‘loca’ Mika Brzezinski y el ‘psicópata’ Joe Scarboroug”, de acuerdo con lo que escribió en su Twitter. Durante la campaña electoral se recuerda que Trump acusó al presidente Obama de ser el fundador del grupo yihadista Estado Islámico, y a Hillary Clinton como la cofundadora. Llegó a decir que el sistema electoral de EUA está totalmente amañado y llegó a amenazar con no aceptar los resultados de las elecciones, un gesto sin precedentes en la historia reciente de ese país.
Por lo visto, seguiremos escuchando frases insólitas y ofensivas de un presidente norteamericano.

René Alberto Calles
reneca4020@gmal.com


Displicencia

Es bien sabido que los desastres naturales no pueden evitarse, pero sí podemos influir en los factores de vulnerabilidad, para lo cual se necesita tener políticas apropiadas en gestión de riesgos constituidas por un eficiente proceso de planificación, organización, dirección y control, pero también la voluntad no debe ausentarse y menos que haya fases que terminen en el olvido; se padece de displicencia y amnesia especialmente cuando se trata de franjas de pobreza, que es donde está la población endeble.
Un episodio como el de la depresión 12-E, en detrimento de la comunidad 30 de Abril, de Ciudad Arce, si no fuera por la entereza de periodistas investigadores de la gustada revista Séptimo Sentido de LA PRENSA GRÁFICA, quedaría en el olvido sin importar que sean 750 familias.
Vienen catástrofes, los afectados luchan por cuenta propia y los mandos correspondientes omiten la fase de reconstrucción del ciclo de los desastres. Esos comportamientos han llevado a la gente a dejar de creer en instituciones, leyes, en quienes las hicieron, aún menos en quienes deben aplicarlas.
“Reponerse de la depresión 12-E siete años después” es la muestra con la que Valeria Guzmán acredita la indiferencia que va ganando espacio en el escenario del abandono humano, donde los afectados son siempre los desafortunados pobladores más necesitados que viven en condiciones precarias sin capacidad de resiliencia, con esperanzas solo en Dios y esperando la siguiente calamidad porque nunca se llega hasta la fase de acomodamiento digno para estos desamparados. Durante los desastres naturales convertidos en tragedias humanas, la ayuda solidaria es cuando más se necesita, no basta solo la mitigación ni solo las actividades de respuesta, todas las etapas deben realizarse en su orden para que el tratamiento prometa los mejores resultados; de lo contrario, se anula cualquier promesa, por bien intencionada que sea, si no se resuelve completamente la crisis de los afectados. A los habitantes de la comunidad que nos ocupa los dejaron al garete, cómo será en otros costados como en el Bajo Lempa, donde año con año hay inundaciones. Una verdadera reconstrucción consiste en la reparación de la infraestructura, la restauración del sistema productivo y el tejido social a mediano o largo plazo, con miras a superar el nivel de desarrollo previo al evento. Siempre hay un antes, un durante y un después en cualquier hecatombe de la naturaleza; no atender correctamente es crear una sensación colectiva de inseguridad.

José Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Vulnerabilidad al acecho

Nuestro país carece de políticas de prevención a los fenómenos naturales. Si existen, son pocas y no son aplicadas debido a los pocos recursos asignados. Por lo tanto, se necesita tomar en cuenta las probabilidades de impacto de un fenómeno de origen natural en un espacio definido, como la comunidad 30 de Abril, que sobrevive después del fenómeno del huracán Mitch, lo cual demuestra los riesgos que sufren los habitantes que ahí residen en condiciones deplorables. Se deben trazar índices de vulnerabilidad física, ambiental y social para mostrar escalas de vulnerabilidad para sobreponerse en las futuras incidencias de amenazas de potenciales riesgos por no vivir en casas de buena construcción.
El reportaje de la periodista Valeria Guzmán muestra las condiciones deplorables que viven los habitantes de esa comunidad, a los cuales no se les ha brindado el apoyo necesario que mejore sus condiciones de vida. Ejemplos como este existen a lo largo y ancho de nuestro país y es bien contradictorio que en otras zonas el crecimiento económico se muestra en la construcción de modernos edificios de altura para algunos pocos, mientras en otros sectores no tienen ni los servicios básicos ni tampoco una mínima construcción de 30 metros cuadrados.
El gobierno de turno, por medio del MARN, ha tratado de dar respuesta a la demanda y cuenta con una metodología para el análisis de la vulnerabilidad en el país, que surge debido a la exposición que presentan las diferentes zonas del país ante el impacto de los fenómenos naturales, los cuales han revelado la fragilidad que presentan los diferentes asentamientos humanos: vivienda e infraestructura. Es de vital importancia dar seguimiento a la comunidad 30 de Abril, que enfrenta problemas de exclusión de sus habitantes que actualmente viven entre riesgos. El Gobierno no ha brindado la ayuda necesaria para dotar de los servicios básicos a comunidades como esta, que necesitan el apoyo para que la directiva en conjunto con sus habitantes mejoren su entorno y condiciones de vida.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

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Cuentas claras

La corrupción es una enfermedad terminal que condena a las sociedades que la toleran a vivir pobres, disminuidas, subdesarrolladas, estancadas. El Salvador, por desgracia, marcado históricamente por la desigualdad socioeconómica, padece ese mal desde siempre, volviéndose intenso y palmario en las últimas décadas, diezmando así los ya magros recursos dedicados a la inversión pública para paliar las necesidades de la población.

Moisés Alvarado, con sus pesquisas en torno del tema, revela esta vez en “Las millonarias empresas que cambian en una oficina” los “paraísos fiscales intramuros” que han formado argollas sedientas del tesoro público. Algunos de nuestros gobernantes han sido hábiles, menos estadistas, para depredar erarios, lo demuestran las artimañas en la desviación de fondos que se le investiga al expresidente Saca, quien articuló una cadena de la maldad entre sus mismos funcionarios y allegados. Es evidente que no solo en movimientos indebidos de fondos hay corrupción, también existe en funcionarios que los utilizan para viajar, pagarse campañas electoreras o congraciarse con criminales. Las mismas tretas están presentes entre algunos empresarios que las utilizan para evadir o eludir el pago de impuestos al fisco dejando las finanzas del país en números rojos, la violación de leyes laborales, la venta de productos vencidos y otros mecanismos fraudulentos.

Los mandos medios y las instancias de más abajo también han aprendido esos malabarismos vergonzosos, de esa manera no hay dinero que alcance al país para salir adelante. El fenómeno de la corrupción constituye una vulneración a los derechos humanos por cuanto que generalmente entraña una violación del derecho a la igualdad ante la ley y, por supuesto, a los más elementales postulados de una incipiente democracia como la nuestra. Hay instituciones como Corte de Cuentas de la República y el Tribunal de Ética Gubernamental que no contribuyen al combate del flagelo que ya se percibe institucionalizado, pues en vez de revelar, esconden, y en vez de investigar, protegen. Con ese látigo a las finanzas oficiales, el país ha ido bajando en la calificación, quedando varios puntos abajo en el ranking evaluativo, alejado de los países donde hay menos percepción de corrupción y más cercano con los que se colocan como más corruptos. Al final, la mala administración de los recursos de un país es el aspecto principal tomado en cuenta por los cooperantes internacionales. Solo con cuentas claras y ciudadanos satisfechos podemos caminar hacia la paz y la democracia.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


No se vale

A uno le gustaría pensar que de verdad el tiempo de desfalcar el erario público se les acabó a los políticos de turno, porque en eso se puede pensar al leer el tema de la semana pasada sobre la investigación de las empresas que estaban todas en una sola oficina. Pero al mismo tiempo, uno se acuerda de que ya ha habido otros casos en los que la razón y la lógica han asistido a la Fiscalía General de la República e igual ha perdido los casos.

Entonces, hay alguna esperanza y alguna compensación en el hecho de que los acusados están ya en la cárcel, detenidos, y aunque salgan con alguna sentencia favorable, ya pasaron un su rato allá, donde debe estar todo aquel que hace algo en contra de todos. Porque no se vale estar robándole a un país tan sufrido y tan pobre. Encima para algo tan cutre como un tipo de enriquecimiento vulgar, lleno de lujos huecos y sin nada que aporte educación o la elevación del espíritu, pero claro, no se puede esperar nada más de las personas con tan poca conciencia que pueden robar al que no tiene.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com


Todos necesitamos ayuda emocional

Jacinta Escudos nos trae a cuenta el déficit que arrastramos en materia de salud mental en nuestro país. Si de hacer un estudio se trata, es un rubro no atendido en materia de salud. ¿Quién no ha sido afectado por alguna causa? Desde la década de los ochenta, damos traspié por toda la cadena de desgracias sufridas y a cada salvadoreño nos corresponde llevar cada uno nuestras cargas emocionales, sean familiares o laborales. Basta solo ver en la calle cuando nos trasladamos a nuestros hogares y vemos los desequilibrios en el tráfico debido algunas veces a la recarga laboral de tareas que se ha vuelto una moda de explotación moderna para generar más ingresos a los patronos con la consabida consigna de que lo que hacemos no es suficiente. Desde ese momento comienza una cadena de desequilibrio en que, muchas veces, los resultados son de violencia emocional que afecta en la productividad. Por esta razón tenemos elevados índices de violencia y agresividad que los manifestamos de diversa forma en la calle, hogar u oficina.

Las empresas no deben subestimar al exigir a sus empleados metas difíciles de cumplir. Los policías son los más afectados por las exigencias del trabajo que realizan y algunos transgreden las normas involuntariamente todo por salvaguardar su vida y la de su familia, que muchas veces reside en zonas dominadas por maras.
Todos necesitamos apoyo en término de salud mental por los diversos males que nos aquejan, como la injusticia laboral, impunidad de leyes y no dejar por fuera nuestra clase política, que ha perdido el beneficio de servir por lo cual fue elegida.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

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Oportunidad para el Estado

La Ley de Extinción de Dominio es una herramienta que desde 2013 sirve para la incautación o confiscación de bienes de origen ilícito. Al parecer es una ley que estira y encoge porque en su aplicación se tocan intereses de personajes que han estado o están dentro de la administración pública, de ahí que la Asamblea Legislativa aprobó 16 reformas; no obstante, el fiscal general y diferentes expertos en la materia rechazan esos cambios porque a su juicio debilitan el músculo de la ley. Si en verdad se quiere atacar el tema de las finanzas ilícitas tiene que hacerse una rectificación racional, justa y responsable de la legislación sin motivaciones ideológicas y sin distorsiones por intereses personales. Lo que debe perseguir cualquier reforma es básicamente fortalecer la implementación y aplicación de la ley. La prescripción a la acción de extinción de dominio de 10 años no debe ser, esos delitos no debieran tener fecha de vencimiento, tampoco se puede presumir que solo las pandillas y el crimen organizado puedan tener un incremento patrimonial injustificado si a la vista de todos está el engrosamiento de caudales de funcionarios y exfuncionarios y, quedando así esa ley, no cumple con las normas internacionales.
El Estado por su parte tiene la oportunidad de rescatar recursos para sus necesidades, recursos que en muchas ocasiones son propiedad del pueblo. En todo caso es CONAB la instancia llamada a administrar sobriamente los bienes incautados y su destinación apropiada de acuerdo con el marco jurídico respectivo. Como dice el señor Cheng, en la entrevista de Moisés Alvarado, “lo que se incauta en los procesos penales es el instrumento del delito, pero no hay profundidad en debilitar el brazo financiero de las organizaciones criminales como sí lo hace la extinción de dominio”, de ahí que la ley debe estar estructurada de la manera más eficiente para que con una aplicación eficaz logre sus objetivos.
El CONAB por su parte tiene una inmensa responsabilidad en la administración, custodia y venta de los bienes extinguidos; debe tener una total autonomía, sin intromisiones para tomar las mejores decisiones con los bienes incautados. Se trata, como dice en el título, de que CONAB sea una empresa. La lucha contra la corrupción es uno de los requisitos más difíciles con los que tiene que lidiar el Gobierno para optar al derecho del Fondo del Milenio II.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


El uniforme de Latinoamérica

Es triste ver cómo a toda Latinoamérica la unen las desgracias. Uno no ve, por decir lo poco, que en Noruega a la gente la dejen sola buscando a un ser querido desaparecido. Tampoco ve que la gente sufra violencia o la desaparezcan solo porque sí, y al día siguiente todo sigue tan normal.
El presidente de Estados Unidos se refiere a este país como “hoyo de mierda”. Y yo me pregunto ¿por qué hay personas que tenemos que vivir en hoyos de mierda sin que tengamos nunca la posibilidad de ser sujetos dignos de disfrutar de nuestros derechos completos? Lo que leímos de los padres en Bolivia pasa aquí también, pasa en Guatemala, en Honduras, en Colombia, en Venezuela, por todos lados de América Latina nos quedan debiendo los Estados y, más que todo, la gente que lo forma y la que elige a los que van a ser parte de este. Es decir, que si vamos a la médula espinal de todo, lo que falla por estos lares es la gente. La gente no piensa en los demás. Al presidente de EUA yo al menos le tengo que reconocer que piensa en los suyos, en los blancos ricos, para el caso; y los quiere proteger de nosotros, la gente que convierte a sus países en hoyos de mierda. Y él está en todo su derecho.
Nosotros deberíamos, también, ver cómo nos protegemos entre nosotros y para empezar no hay que dejar solos a los que sufren, como esas madres y esos padres que merecen que se les diga dónde están sus hijos.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com

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Hermoso cierre

Qué grato es leer sobre mujeres que están por encima de un amplio sector de la población, cada una en su campo han sabido destacar con solvencia. Jacinta Escudos, siempre activa y al día, deja al descubierto y pega con guante blanco sobre una amplia gama de problemas que generan las celebraciones de fin de año; y de lo débiles que somos los salvadoreños ante la mercadotecnia. Sobre la gran señora María Isabel Rodríguez solo digo que me quito el sombrero. Es una eminencia científica que, lamentablemente, en nuestro medio tan mediocre no se ha sabido valorar en su verdadera dimensión.

He leído mucha crítica destructiva sobre ella, pero qué grato es saber que con su sabiduría ha sabido responder sin dañar a terceros. Y sobre Claribel Alegría, qué puedo decir, he leído muchas de sus obras y qué bueno que fuera del área centroamericana se le reconozcan sus grandes méritos en vida.

Por último, esta gran señora que lucha por los derechos de los demás y que pone al descubierto el gran dolor de la tragedia salvadoreña y que, lamentablemente, se ha repetido bajo una nueva coyuntura social en la que un grupo de malos compatriotas se han atribuido el derecho de segar la vida de tanta gente, cuyo único pecado es trabajar para sacar adelante a su familia. Unos psicópatas las han matado solo por no darles un aporte económico inmerecido. Así las cosas, me queda felicitar a toda la plana de Séptimo Sentido por este hermoso cierre de 2017.

Manny Naggula
mjlaguna59@hotmail.com


Mujeres alfa

Hay mujeres talentosas, altamente motivadas que tienen plena confianza en sí mismas y no se sienten limitadas por el género, se hacen cargo de retos o los crean, son fuertes e inteligentes, resueltas y dispuestas a avanzar. Son las mujeres alfa, una bendición de mujeres que tienen el más alto rango y de las que nos refresca la memoria el número 492 de la revista Séptimo Sentido de LA PRENSA GRÁFICA.

Valeria Guzmán y Moisés Alvarado han sobresalido en ese periodismo comprometido con la investigación que con sendos reportajes dominicales o minuciosas entrevistas nos han ilustrado con la trayectoria de esas figuras respetadas en el ámbito académico, cultural y social sin dejar atrás el sitial político que las ciñe.

Es imposible decir más de mujeres que han dejado en su impronta los mejores destellos luminosos de la mujer salvadoreña transformados en orgullo de nuestra nacionalidad. Sorprendente es esa gran señora, su longevidad va paralela a su grandeza, dicho con mucha admiración y respeto: la doctora María Isabel Rodríguez. Claribel Alegría, que durante su vida se integró a la Generación Comprometida, subrayando el compromiso con la resistencia no violenta en contra de los regímenes dictatoriales y de las guerras e injusticias sociales que han asolado a nuestros países. “Las luces a las que crio Salarrué”, talento aferrado en los dotes artísticos de sus hijas. Madre Lupe, quien con su espíritu humanitario ha servido de paliativo a las familias de los desaparecidos. Como lo explica la carta editorial, es un periodismo que “nos han dejado importantes lecciones” en el lapso de 2017 fomentando nuestra identidad al correr el telón y presentar a estas insignes mujeres que han hecho historia a su paso buscando no la fortuna económica, sino la virtud de pensar, la presencia de valores, la mejora del carácter y la felicidad al encontrar algo de ello.

La historia bien concebida no es un simple relato, que además debe estar plenamente apegado a la verdad, es sobre todo la enseñanza viva resultante de la narración, esa es la verdadera trascendencia del conocimiento histórico, y los profesionales de la comunicación que han auscultado el corazón de esas excepcionales damas lo han sabido hacer para dejar ejemplos palpables a las nuevas generaciones de las altas competencias que poseen las mujeres salvadoreñas que, como dice la doctora Rodríguez, han “sido eliminadas a través de mecanismos muy finos de discriminación”. Ellas son nuestras mujeres alfa.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


51 domingos más

Disfruté mucho su número de cierre 2017. Estas mujeres son un referente no solo para su género, sino para toda una sociedad. Desearía encontrar más escritores noveles en sus páginas, especialmente los no publicados, la generación “Millennial” y posterior, que tienen tanto que enseñarnos. Me gustaría saber que a falta de recursos, interés o la combinación de las dos por parte del Estado, Séptimo Sentido, como un referente de la extintas revistas culturales, abriera espacios en una convocatoria pública para poder leer un cuento corto o un par de buenos poemas de esas voces que aun no hemos escuchado. Debemos darnos cuenta de que un país que aspira a ser nación no solo necesita médicos, abogados o ingenieros, sino también artistas en todas y cada una de las ramas y sus disciplinas, porque es la única manera de que podremos sobrevivir como grupo humano, porque es ahí adonde estampamos el espíritu del ser colectivo. Nos hace falta tanto para poder oírnos mutuamente, conversar sin pelearnos, apreciarnos en nuestras diferencias y aprender a convivir en armonía y paz a pesar de que no compartamos el punto de vista del otro; y que es casi siempre en el jardín de la cultura y el arte donde encontraremos las condiciones para llegar a ese nivel de convivencia, entendimiento y conciencia social tan necesaria, no solo en este país, sino a escala global.

Saludos y agradecimientos a cada uno de los profesionales que hacen posible que cada número esté listo en tiempo y calidad para la prensa. A todos los lectores que encontramos un espejo en el cual reflejarnos tal y cual somos: una sociedad fragmentada, pluriétnica y multicultural derramada en cada continente y reinventándonos entre catástrofes y recuerdos y que, en honor de todas nuestras Maya, Aída, Olga, María, Isabel y Guadalupe, deberíamos aprender a llamar “mi matria”. Felices próximos 51 domingos de 2018.

Juan José Pérez
omniconsultores.sv@gmail.com