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Financiera se desliga de Alba

El representante legal de la empresa panameña Apoyo Integral Inversiones, el salvadoreño Luis Castillo, aclaró para esta revista que esa compañía no tiene relaciones con el consorcio de ALBA Petróleos, como se publicó en el infográfico que acompaña al reportaje “La red de testaferros del viceministro José L. Merino”.

Afirma que nunca han recibido fondos provenientes de la empresa de economía mixta. El criterio utilizado por esta revista para incluir a Apoyo Integral Inversiones dentro de dicho infográfico se basa en el hecho de que José Mauricio Cortez Avelar, identificado como el principal testaferro del funcionario, continúa siendo el director suplente y tesorero de la sociedad, según el registro público de Panamá.

Otro criterio es que Cortez Avelar es el director suplente de otras dos empresas salvadoreñas vinculadas a la panameña Apoyo Integral Inversiones. Una es la compañía homónima y la otra es Sociedad de Ahorro y Crédito Apoyo Integral. Según documentos privados de la empresa, a los que es imposible acceder sin la aprobación de la compañía, Cortez Avelar se desvinculó de la panameña Apoyo Integral Inversiones el 1.º de julio de 2016, un cambio que no ha sido reportado al registro público de Panamá.


Sobre barreras

En relación con el artículo titulado “Las barreras que aíslan al presidente” debo recordar que en todos los países del mundo democrático la protección del presidente de la república es una tarea primordial que ocupa el primer lugar en las agendas de las autoridades. Por eso durante los gobiernos areneros les echaban a la UMO a los manifestantes cuando se acercaban a Casa Presidencial. Ahora por lo menos salen emisarios de CAPRES a dialogar con los manifestantes y les reciben alguna nota que quieran mandarle al presidente.

Soy una persona mayor que no sigue a ningún partido político, por lo que puedo asegurar con certeza que en estos últimos gobiernos se manifiesta quienquiera en las calles sin temor a que le lancen a la Policía antidisturbios. El artículo me ha tomado con sorpresa porque los comunicadores saben que lo que digo es cierto. A menos que por estar cerca las elecciones exista una tendencia a desprestigiar más de lo que se ha hecho mediáticamente al presidente, irrespetando a quien fue mayoritariamente electo para ese cargo.

Rafael Castro
rafavastro1212@gmail.com


Las vallas siempre separan

Es racional que la gente proteste cuando hay insatisfacciones que de ninguna otra manera pueden ser escuchadas como parte de las obligaciones de los gobernantes para atender a sus gobernados. Por desventura se tienen que llevar hasta Casa Presidencial las peticiones de los disconformes al no encontrar eco en las instancias pertinentes. Con “Las barreras que aíslan al presidente”, Valeria Guzmán bautiza su exposición dominical donde describe cómo son recibidos en los perímetros de CAPRES los exasperados grupos que buscan un suspiro de esperanza a sus tribulaciones, pero en cambio son recibidos con barricadas metálicas, una patrulla de la UMO y finalmente una ventanilla donde apenas asoman unas manos que reciben el papel peticionario que termina archivado; luego de ser tratados como hijos de dominio o en el peor de los casos como delincuentes, los demandantes van de regreso a sus casas, no menos que frustrados e indignados.

Cualquier gobierno está obligado a oxigenar de paz el ambiente nacional con una interacción virtuosa con la gente donde deben prevalecer los flujos de energía positiva, eso sería propiciar “la cultura del encuentro”, como le llama el papa, no va en el caso nuestro. Pero eso no es todo, pues el sigilo en esa “crisis de confianza” es respaldada por el instructivo 001-2015 al que le llaman el protocolo de actuación del batallón protector de la casa del pueblo. Este instrumento llega al extremo de avalar el uso de la fuerza letal, según como sea clasificada la jornada, la cual queda a discrecionalidad de alguien.

No debemos olvidar que se están reciclando resabios autoritarios que un día fueron criticados, pero que por hoy son válidos al negarse a escuchar a los peticionarios que no pudieron ventilar sus inquietudes en otras instancias de gobierno; de ahí que no es lo mismo verla venir que bailar con ella.

Las vallas siempre separan aunque esas barricadas metálicas no son los únicos obstáculos a las protestas, también están los muros intangibles empotrados en oficinas, que son aquellos funcionarios que carecen de buena voluntad para auxiliar a los que claman mejores condiciones, son los mandos medios que con su ineptitud y desidia empujan a la gente a las calles, sin importar el daño que también ocasionan a terceros con el tráfico obstruido. ¡Ah, manera de encarar problemas! Hace falta unir voces para derribar los muros que no dejan crecer a este sufrido país.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Barreras excluyentes

Leyendo el reportaje “Las barreras que aíslan al presidente”, de la periodista Valeria Guzmán, recuerdo las diversas manifestaciones en las que participé en la década de los ochenta y veo que nada ha cambiado desde esa fecha hasta hoy. Los gobernantes de turno deberían ser mas receptivos con el pueblo que los eligió. Ahora la amnesia política que predomina no permite que el pueblo pida o reclame lo que le está afectando, y tal vez este reportaje les refresque la memoria para que no olviden el camino recorrido y recuerden “que nada es eterno en el mundo”; y en vez de crear instructivos de seguridad debería de haber una CAPRES al servicio de los que los eligieron.

El hecho de organizar una marcha es por la necesidad de protestar por las erradas decisiones que no van de acuerdo al momento que se vive y que nos afectan como pueblo. Como toda protesta es importante que los encargados de recibir la petición sean igual que cuando andaban en busca del voto. Hoy es cuando: recapaciten y no abandonen a los que una vez les dijeron que luchaban por ellos. Aún es tiempo de corregir los exabruptos sucedidos en las diversas manifestaciones que se han realizado.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

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De inútiles cambios de nombres

Interesante relato que hace Jacinta Escudos en la edición dominical de Séptimo Sentido en torno de las pretensiones de cambiarle nombre a lugares de nuestro territorio, específicamente se refiere a la Puerta del Diablo, pero además prolonga su compendio hasta los corazones fermentados que originan el estado de cosas en el desconcierto social que nos asedia. En su aporte “El diablo violador de los derechos humanos”, la escritora rememora, entre mitos y realidades, los conatos pasados por cambiarle nombre a un lugar turístico tan peculiar como es la Puerta del Diablo, sin que ello tenga la suficiente sustentación para hacerlo.

Muy cierto, la perversidad está muy bien instalada en la mayoría de corazones del colectivo social y no solo por el crimen cotidiano, sino también por los comportamientos de algunas personas en la calle, en el tráfico y en muchos lugares, lo mismo que en algunos funcionarios que algún día se les confió un cargo y con sus actitudes, que no encajan con el compromiso de servir honestamente, nos han desencantado. Se advierte por doquier la descomposición moral por la ausencia de valores en un segmento de la población, con los malos ejemplos en los encontronazos que a diario observamos por los desbordamientos irracionales de emociones y que, cuando eso emana de ciertos personajes, es un mal ejemplo para las nuevas generaciones.
Eso, combinado con el terror cotidiano, es factor destructivo en el cuerpo y es lo que tenemos que cambiar porque permite el aumento de la morbilidad humana. Basta ver cómo la sociedad salvadoreña enferma para caer en la cuenta de que todos los dislates que a diario sobrevienen afectan la salud de las personas y, como reza el artículo, “nadie ni siquiera menciona la afectación de la salud mental”, sabiendo que esta incluye bienestar emocional, psíquico y social. Su discordancia perturba la forma de cómo pensamos, sentimos y actuamos y es lo que la realidad nos demuestra.

Los galenos griegos decían “donde sufre el espíritu, sufre también el cuerpo”, porque es lo que abre la puerta del descontrol físico. El atiborramiento en que se mantienen los centros de atención hospitalaria en busca de salud son signos de la desatención que existe, específicamente en salud mental de los pacientes.

Como corolario, debemos reivindicar que cualquier cambio de nombre en una reliquia de nuestro acervo cultural solo es posible con la venia expresa de la ciudadanía.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Una contribución sobre los sanperfectos

La columna de este domingo “Sanperfectos”, de la periodista Mariana Belloso, nos atañe a todos los que nos inculcan que debemos ser mejores en todo. Debido al sistema de vida adoptado que llevamos, se nos dificulta manejar con un tráfico vehicular asfixiante, en el que todos queremos ser primeros en avanzar y, por esa razón, en algunas ocasiones algunos manifiestan la violencia desde que salen de su casa o trabajo. Dada nuestra cultura de “chivazos”, vemos día a día a los que piensan que sobresaliendo en todo son mejores. Debido a algunos exabruptos se han generado muertes violentas. Ahí es donde resultan culpables y señalados como infractores de la ley. Para muestra, tenemos las actitudes de algunos microbuseros. Es un mal endémico que nuestras autoridades no han logrado corregir, son las autoridades respectivas las que deben establecer agentes de Tránsito para corregir a los que infringen la ley al sobrecargar las unidades. De nada sirve que haya teléfonos para denunciar atropellos si no hay un control sobre ellos. Los empleados se creen los dueños de las unidades.

Otro detalle que abona al desorden vehicular son los vendedores ambulantes, que se toman la calle con o sin la complacencia de las autoridades. Al que reclama lo escapan a linchar. San Salvador proyecta un mensaje permanente de hostilidad e inseguridad que adoptamos como subcultura, nos dejamos llevar por “las leyes de la costumbre” que se han impuesto junto a la contaminación visual, el ruido y la delincuencia.

El respeto al derecho ajeno se ha enajenado por el desorden que generamos. En vez de restar, sumamos adeptos. Debemos contribuir a mejorar cada día. Los cambios se percibirán a futuro y seremos ejemplo para nuestros hijos y la comunidad donde vivimos.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Una iniciativa que está entre lo mejor

El artículo donde se cuenta cómo los muchachos escriben sobre sus vivencias me pareció de lo mejor. Pocas iniciativas son tan extraordinarias. No pude evitar acordarme de Eduardo Mendoza, Premio Cervantes de Literatura. Una novela suya, “Tres vidas de santos” (que, por cierto, no se refiere en modo alguno al santoral católico), habla de un reo condenado que acude a clases de literatura en la cárcel y, después de un cierto tiempo, ha sido capaz de leer toda la biblioteca del centro. Su profesora de literatura, escéptica como pocas, no puede creerlo. No voy a relatar la novela que, como muchas de Eduardo Mendoza, es genial. El preso termina siendo un escritor famoso. Ojalá estos muchachos, a través de la escritura y la lectura, puedan volver a la sociedad como hombres de bien. Mil aplausos a estas iniciativas que tanto se necesitan.

Manuel Muñiz
mmuniz002@gmail.com

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Desventuras escritas

Siendo un poco ecuánimes no es posible que el pandillero sea solo el exclusivo protagonista del mal y la destrucción. Ante todo son grupos de amigos “leales” socializados en la calle, defensores de su territorio, con organización, códigos de comunicación, solidarios… son expresiones de energía que se han volcado totalmente para el lado equivocado como un desahogo de su desventura; porque hay que decirlo con letras grandes, los comportamientos de estos “jóvenes del mal” reflejan la vida de tropiezos, maltratos y humillaciones a que han sido sometidos en sus hogares de miseria y se ven obligados a buscar cariño y solidaridad en la calle donde le encuentran sentido a la vida. Pero no encuentran solo eso, ahí también está la droga y la escuela del mal, y ya inmersos deben someterse a “su ley”. Su calvario aparentemente no tiene fin, puesto que saben que solo hay tres opciones: la cárcel, el cementerio o la reinserción que tiene pocas posibilidades. Es en esa condición socioeconómica en los hogares donde está la raíz del tumor, el 72 % de los grupos derivan de las familias más pobres; aunque ello no justifica que sean desarticuladas, irresponsables y vacías de afecto.

Pero ¿será posible que un miembro salga de la pandilla para hacer nueva vida lejos del crimen y la violencia? Eso lo determina el compromiso individual y el consentimiento de los “líderes”, porque la versión mental instalada es que la vida dentro de los grupos es para siempre, y ellos los únicos referentes en quienes confiar. Es una especie de esclavitud con camuflaje de lealtad.
En el reportaje de la edición 473, Valeria Guzmán refiere que los privados de libertad escriben libros de sus experiencias perversas, que son como una catarsis. Sin embargo, queda revelado con esto que pueden hacer muchas cosas buenas si esa energía se canalizara adecuada y oportunamente en beneficio social y no en terror como sucede, con lo que tendríamos una sociedad diferente. Así que hogares y gobiernos comparten culpa en esta ruina a la que hemos llegado, porque no se ha favorecido debidamente a la juventud en las condiciones de lo que necesita y se merece. Escribir es un ejercicio honesto, pero en este caso el enfoque alejado de una visión sana adolece de grandes vacíos en la esencia del campo literario, son nada más desventuras escritas que hasta pudieran servir de mal ejemplo.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Al margen

Cuando de expresar las experiencias de un menor privado de libertad se trata, la mejor manera es que lo escriba en un papel porque, algunas veces, por no hilvanar bien las ideas y conceptos vertidos son confusos, más si son experiencias a temprana edad las que se han vivido. El reportaje de los menores privados de libertad, que hizo la periodista Valeria Guzmán, nos desnuda la triste realidad que algunos jóvenes han vivido y hoy tienen la oportunidad de expresar lo que muchas veces callan; y somos los adultos los que los dejamos solos debido a varias causas, por ejemplo: abandono antes de nacer, viven en hogares desintegrados, falta de orientación por la pérdida de valores. Me acuerdo que en mi infancia y adolescencia por obligación realizaba tareas de adulto para obedecer a mi padre, aunque no fuera de mi agrado su oficio. De esas experiencias no se me olvidan el ejemplo de disciplina y responsabilidad que teníamos ante los demás para cumplir un trabajo encomendado.

Hoy en día se hace difícil que un hijo acompañe a su padre debido a la imperante violencia. No se le puede enseñar a un hijo lo manual y lo práctico para realizar algún tipo de actividad laboral para prepararlo en el desempeño de las diferentes circunstancias que se le presenten en su vida social y laboral. Las redes sociales han venido a divorciar las relaciones padre-hijo por la distorsión de la realidad. Ahora es cuando se necesita que todos seamos parte de ese proceso de inserción para un futuro cambio en las nuevas generaciones. Algunos no podrán retroceder por el arraigo que los une, mientras otros si quieren, pueden aceptar otra oportunidad. Como se demuestra en el reportaje, una sola madre se presentó al evento y el resto de madres y padres tuvieron una razón de peso para no acompañarlos. Una causa común es el permiso laboral que no está contemplado en el Código de Trabajo para este tipo de actividades, y si hay permiso, pero con descuento y no abona en nada a la causa.

Por lo tanto Estado y sociedad deben de acompañar para reivindicar a estos jóvenes que buscaron el camino equivocado, debido a la exclusión social a la que estaban sometidas sus familias por el lugar donde viven.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

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Extorsión e impunidad

Deseo felicitar a Moisés Alvarado por su investigación periodística sobre el delito de extorsión, así como a los investigadores policiales que diligente y exitosamente culminaron sus averiguaciones sobre los casos abordados. Ciertamente admiro a los investigadores que profundizan en su trabajo y merecen los créditos respectivos. Desafortunadamente es necesario subrayar los factores estructurales que, como sociedad salvadoreña, subyacen y favorecen la comisión de este tipo de delitos. El reciente desmantelamiento de una red de profesionales vinculados a la divulgación de información confidencial sobre casos judiciales, así como el allanamiento de algunos tribunales, es un signo positivo que revela uno de esos factores: la corrupción del sistema judicial y la intocabilidad de ciertos funcionarios, cuyo poder les permite traficar con sus influencias a favor de clientes procesados por diferentes delitos.

El reportaje de Moisés Alvarado señala un denominador común en los resultados de las investigaciones policiales: el condenado, en la mayoría de casos según los expedientes judiciales, es únicamente quien recoge el dinero y queda impune el autor intelectual. Además, hay una red social solidaria que ampara y fortalece la comisión de este delito, que se alimenta de todo tipo de ciudadano corruptible, en las diferentes instituciones del Estado. No cabe duda que en la medida que las iniciativas estatales continúen en la línea de disminuir los niveles de corrupción en las instituciones (esperemos que el desmantelamiento de la corrupción judicial anteriormente aludido rinda sus frutos), nos acercaremos más, como sociedad civil, a las posibilidades y mecanismos técnicos con el fin de promover un perfil diferente de profesional, sea este abogado, juez o empleado administrativo, así como a fortalecer las estrategias institucionales, orientadas a eliminar ese tipo de personas que se benefician de sus cargos para delinquir, muchas veces contraatacando en lo mediático, con diferentes argumentos, llegando incluso a tildar de “intimidatorios” los esfuerzos institucionales por investigar más a fondo a determinados funcionarios.

Oswaldo Caminos
oswaldocaminos@yahoo.com.mx


El temor como herramienta

El ejercicio de despojar a las personas de sus bienes económicos lo venimos sufriendo desde la firma de los Acuerdos de Paz. El cáncer de la extorsión ya es noticia vieja, pero sigue contribuyendo a generar un clima de extrema inseguridad en las esferas productivas y, en general, en toda la población salvadoreña. Ese mal lo dejaron crecer con total libertad, pues en 1995 se denunciaron 535 extorsiones, hoy día las cifras negras son alarmantes, porque se han favorecido rápidamente con el auxilio de la tecnología, además de que algunos afectados prefieren el silencio. El fenómeno oscuro tiene que ser motivo de un análisis riguroso, porque el temor como herramienta de asalto que usan esos terroristas no permite que se conozca todo lo que sucede en las entrañas sociales. No debemos estar ajenos e insensibles a la vida humana, pues el tremendo impacto no se queda solo en un pago periódico, esporádico o único, ya que al estar encapsulados en ese acontecer agresivo de paranoia, el estrés traumático sin final mantiene muy enferma a esta sociedad.

Eso se une al ambiente bipolar que atizan los que no ven con ojos de país los problemas, que no se ponen de acuerdo para desatar nudos. Por infortunio son quienes trazan el destino nacional; en consecuencia, la ruta de esperanza se frustra por los óbices del temor, amenazas y extorsiones. Al tiempo, estas son poderosas razones para emigrar y paralizar al país. La extorsión es un delito muy lucrativo, fácil de ejecutar, pero complejo en la investigación cuando el Estado pierde poder de control en zonas ocupadas por la violencia. La rehabilitación de la confianza que hemos perdido en el tejido nacional debido a esa perversidad y al crónico temor incrustado nos lleva a pensar que los desafíos por hoy no acaban de encontrar una respuesta, muchos quisiéramos que se invirtiera más en educación y menos en cárceles, que todo lo que se habla no quedara en palabras, que la educación recuperara el ejercicio formativo perdido y que no se mantenga a espaldas de la realidad, porque lo que estamos construyendo es un país sin futuro, ya que nuestro futuro depende del tratamiento que hagamos del presente, algo que hoy se nos dificulta con los carteles perversos.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Recolección legal

El reportaje “La extorsión nuestra de cada día” del periodista Moisés Alvarado nos desnuda la realidad vigente que agobia a todos, desde un humilde vendedor de colonia hasta algunas grandes empresas, aunque no todas las compañías son extorsionadas debido a que trabajan con empresas subcontratadas. Son estas últimas las que asumen el cobro para lograr trabajar. El resto de trabajadores de esas empresas somos blanco de persecución como si fuéramos los dueños. Desde el inicio de este mal hay involucramiento en toda forma, y en parte son las mismas empresas las que, debido al recorte de prestaciones, generan descontento entre sus empleados.

Entre estos y algunos de los despedidos se prestan para brindar información que evita el ingreso de equis empresa a un sector definido. Hay un punto en el cual no realizan control, como son las transferencias electrónicas telefónicas, es de revisar los depósitos, hacia dónde están dirigidos y que lograrán controlar este tipo de recolección legal. Otro detalle es que los procesados son los recolectores para mientras el director intelectual es capturado. Así como en el sistema bancario quedan registrados los datos del emisor y receptor, eso mismo debe de hacerse en las transferencias telefónicas para evitar envíos de dinero mal habido de las extorsiones. No estoy en contra de alguna empresa que brinda ese servicio, sino de la forma de control que realizan, todo para evitar que se utilice para fines no legales.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Crisis de liderazgo

Me gustaría reflexionar sobre el artículo de Leda Romero publicado en 7S el domingo pasado, en el que aborda el tema de que nuestro país está dividido en dos fuerzas que no ofrecen respuestas convincentes a los problemas del país. Al respecto quisiera agregar que la polarización de la sociedad es el principal motivo por el que no se avanza en el deseo de la población por alcanzar un presente y futuro mejor para el país. Es claro que hay desconfianza entre unos y otros, y que ninguno quiere pagar el costo político del sacrificio que supone un acuerdo entre las partes. Piensan que si apoyan lo que propuso el otro, aunque sea para bien del país, servirá para oxigenarlo de cara a la próxima contienda electoral.

Miguel Martínez
miguelmar47@yahoo.com

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Innovación

La agricultura debería ser una actividad prioridad desde la óptica de cualquier Gobierno, pues de su impulso depende que todos tengamos la alimentación a tiempo y con precios razonables; importar lo que se puede producir acá resulta inusitado para un país que aunque pequeño en territorio es explosivo en población.

Pero además, los productores agrícolas son cada vez menos. Las nuevas generaciones ya no quieren seguir la tradición familiar. En torno a este fenómeno, Thomas Malthus con su argumento del aumento aritmético de los alimentos y el crecimiento geométrico simultáneo de la población humana sugirió con ahínco, desde el siglo antepasado, políticas de controles del crecimiento demográfico, previendo un futuro incierto para sobrevivir.

“Una canasta contra la desigualdad” es la investigación que nos comparte Valeria Guzmán, donde queda demostrado que una comunidad organizada en equipo puede realizar un proyecto de cultivos agrícolas orgánicos con procedimientos técnicos, y lograr la soberanía alimentaria de las comunidades, que al final también coadyuva en los índices de pobreza. La canasta campesina es un concepto donde tanto productor como consumidor forman una red de producción y comercialización anticipada de productos frescos sin irrespeto al medio ambiente y con espíritu solidario. La estrategia lleva como oferta a un grupo voluntario de consumidores una variedad de productos agropecuarios frescos originados en una agricultura orgánica diferente a la forma de compra-venta tradicional, pretendiendo además que esta innovación en sinergia se convierta en un enlace solidario entre consumidor y pequeño productor en base con las necesidades comunes entre las dos partes. Esto sin duda persigue fomentar la soberanía y seguridad alimentaria para el desarrollo sostenible de las comunidades, con el plus de promoción del turismo rural.

En esa ruta está el proyecto de Comasagua auspiciado por varias ONG, FUNDESYRAM es una de ellas. Esa práctica permite que los consumidores sean socios estratégicos, a quienes no solo se les venden vegetales y hortalizas sanas, sino además el concepto asociado al desarrollo comunitario. Las réplicas de la modalidad no se han hecho esperar, pero al final son las instituciones competentes las que deben fomentar su expansión para incrementar las bondades del proyecto. “Nosotros comenzamos sin saber nada de producción de hortalizas orgánicas, nos dedicábamos más a maíz y frijol, así que uno de los beneficios favorables ha sido el conocimiento”, ha dicho uno de los involucrados. Fuera loable que cada municipio se iniciara al menos con un proyecto.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Los agricultores merecen buen trato

Me da gusto leer sobre cómo las mujeres en el campo van cambiando sus vidas. A mí me indigna mucho que cuando hay campaña los políticos se den golpes de pecho haciéndose pasar por rancheros o campesinos y nunca han agarrado un machete para limpiar el terreno o no tienen ni la menor idea de la época para sembrar. Solo se ponen a fantasear, porque piensan que el campo es eso que se mira en los comerciales con el amanecer dora do y el café humeante. Trabajar en la tierra es de las cosas más duras que se puede hacer; y eso no sería malo si por lo menos lo pagaran bien.

Pero a los ‘bichos’ de hoy ya no les interesa ir a partirse el lomo para ganar unos cuántos míseros centavitos. Además está que trabajar la tierra es fregarse el cuerpo con pesticidas; o sea, en el campo la gente se muere por trabajar para ganar una miseria. Así que cuando leí sobre el proyecto de mujeres que venden su producto a un precio justo y en condiciones que no las maltratan me animé. Me llené de esperanza porque sí se puede tratar bien a las personas que, como dicen en el editorial, nos proporcionan comida y comida de la que es sana, cultivada con amor, no solo por salir del paso con los proveedores en cantidades masivas. Está bueno por ellas y por las familias.

Ojalá el proyecto se mantenga a lo largo del tiempo y logre tener otras sucursales en otro lados y no solo en Comasagua. Los campesinos de El Salvador lo merecen.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com


 

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Captores de sucesos

Es alentador que SECULTURA por fin haya tomado en cuenta para el Premio Nacional de Cultura a los profesionales del fotoperiodismo que nos ofrecen escenas con mucha riqueza en contenido de lo que pasa en el país. Los reporteros gráficos siempre han estado marginados, a pesar de que son los artífices de acercarnos hasta la intimidad de historias tristes e impactantes que contribuyen a dar testimonio del acontecer cotidiano. Libreta y cámara en mano, estos servidores registran la historia de diferentes épocas a costa del riesgo que corren cuando capturan y documentan hechos sobre los problemas y sucesos diversos que llegan hasta nosotros como una placa radiográfica. El reportaje de Moisés Alvarado “Los retratistas del país del eterno olvido” recoge una síntesis de tres de los grandes, que son un repertorio de experiencias con ilustraciones con las que han hecho historia de la más reciente, es de reconocerles su aporte y el profesionalismo que despliegan para recoger imágenes del acontecer nacional y de otras latitudes. Es fácil ver estampada una fotografía de un evento, pero hay que examinar el esfuerzo del camino recorrido, ya que tiene un costo convertido en riesgo hasta de la propia vida; pero hay que admirar la presteza y lo oportuno de estos profesionales para aprehender imágenes inesperadas, como en el caso del asesinato de Monseñor Romero donde un periodista de nombre Eulalio Pérez captó el momento cuando el prelado cayó herido, motivo por el cual al parecer tuvo serios problemas al ser investigado. Ese caso ratifica lo delicado que resulta el ejercicio del periodismo; pero si nos adentramos un poco más y recordamos los horrores de la guerra, ahí hasta se puede volver un trabajo chocante al ver zopilotes devorando cadáveres, estar en fuego cruzado o presenciar atrocidades, es para desalentar los ánimos. La vulnerabilidad persiste para su labor periodística en cualquier época, lo que vivimos actualmente no es escenario cómodo para la profesión, sin embargo, son una enseñanza viva del amor al trabajo en sus imágenes y relatos escritos que se transforman en un soporte revelador del pasado que contribuyen a construir la historia. Un famoso proverbio podría parafrasearse “El significado de una imagen puede expresar mil palabras”, que amplifica el poder de un retrato, y así comprender su significado en clave con lenguaje críptico que es como el remate de la misión de los captores de sucesos en fotografías.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Un enamorado de la fotografía

Mi afición por la fotografía es grande. No publico nada. Pero me gusta ver lo que hago y apreciarlo. También me gusta ver lo que los demás hacen y así ir descubriendo qué es lo que ven, a qué le ponen más interés, qué pasa si alguien mueve algún elemento, el color, la calidez y la composición en general. Por esto me atrajo tanto la historia de los fotoperiodistas publicada el domingo pasado. La gente pone mucho de su vida en las fotos y por eso es que salen tan intensas como una pintura. Si el pintor no tiene una vida intensa, la pintura se vacía y pasa a ser inerte. Lo mismo es con la foto. Si el fotógrafo no se ha nutrido de cosas interesantes, tampoco hace aportes interesantes. Me gustó mucho ver que, a pesar de que vivimos en una época en la que hay un filtro para componer cada cosa, no se ha dejado de lado que hacer fotografía es más que estar poniendo pantallitas amarillas en la selfi para ser un “profesional”. En algún lado leí que la cámara fotográfica es la gran herramienta del arte en esta era y hay que saber utilizarla para que sea significativa, porque también tiene un gran potencial para ser solo una tuerca más que suma a la vanidad sin significado. Me alegra que haya gente que se lo toma muy en serio y hace el llamado a la educación y la profesionalización.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com

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Gracias, Manlio

Nuevamente tengo el privilegio y la oportunidad de agradecerle al autor de la página Escribiviendo por conducirme por los senderos históricos que evoca en mí la lectura “Recuerdos de un pasado presente”. No se imagina qué siento al remontarme a las innumerables ocasiones que acuden a mi senil memoria. Qué fácil me resulta vivir esas situaciones de las décadas a finales de los sesenta e inicios de setenta. Emociones gratas surgen con la lectura de la mencionada página. Es casi imposible referirle que las tardes en la cafetería Doreña después de las clases, los alumnos de muchos centros educativos y, personalmente del Colegio Panamericano Francisco Gavidia, nos reuníamos a tomarnos un café caliente o un café “espumoso” acompañado de unos bocadillos y de la tertulia amena de los diferentes temas en esa actualidad. Así también surgen de la lectura dominical de Escribiviendo las visitas a la Coronita, la Americana, la Bella Nápoles, y cómo no olvidar al “Chalos”. Viene a mi mente uno de los compañeros asiduos al café Doreña, que lo conocimos como “Shuquía” –no recuerdo exactamente el nombre– eran los tiempos de la administración de José María Lemus. Cuando al salir de la cafetería lo detuvieron los policías y le preguntaron: “Qué llevás en esa bolsa”, y él respondió: “Bombas”, de inmediato le arrebataron la mochila. El chasco fue que al vaciar su contenido en el piso, descubrieron solo libros y cuadernos. Ante la risa de los presentes, burlados, decidieron marcharse no sin antes derribarlo con violencia al suelo. En referencia a los escritores citados no conocí a todos ellos, sí al inolvidable Ítalo López Vallecillos y a Álvaro Menén Desleal, cuando presentó la obra “Luz Negra” en el Teatro Municipal de Cámara. Pero más que todos tuve el acercamiento con Mercedes Durand. Cómo podría olvidarla después de tanto que viví en su casa, con su dulcísíma madre, doña Sarita Flores de Durán, y don Ramón Durán, su padre, y sus hermanos Antonio, Ramón, Ester, Jorge, Manuel, este último compañero de aula también, que al conocer que yo escribía ilusionado solo por las rimas. Ante eso la doctora en Filosofía me instó a seguir escribiendo y prometió ayudarme a tal propósito. El destino decidió que ella retornara a México y, por azares del destino, mis padres me llevaron a Honduras. Así se resume la historia de la relación con la familia Durán. Hace más de un año, casualmente, en un centro comercial me encontré con el doctor Clará (exmagistrado de la CSJ) después de casi 70 años, increíble memoria de nuestros compañeros, mencionamos algunos como los Osorio, hijos de nuestro director, asimismo surgen los nombres de la compañera América Montano, Carlos Poveda, los hermanos Hinds, en fin muchos más, que igual que las cafeterías citadas refrescan los “recuerdos de un pasado presente”. Inmerso en ese mundo emocional, me expreso muy pero muy agradecido, don Manlio.

José Carlos Vásquez
joscarvasq@gmail.com


Arquetipo de mujer

Para describir la semblanza de la personalidad de María Isabel Rodríguez se hace necesario mucho papel y tinta por su larga y admirable trayectoria con huellas virtuosas que pocas personas dejan en su largo recorrido por la vida. La doctora, maestra y autodidacta de muchos años se vuelve el arquetipo de la mujer salvadoreña que sirve como horma a las presentes y futuras generaciones. De extracción sencilla y humilde esta eximia académica, hija meritísima de la ciudad de San Salvador, ha recibido decenas de reconocimientos por enarbolar la antorcha del buen ejemplo en la ciencia, la salud y por su vocación de servicio social. De porte académico especial, esta profesional de la medicina ha sido una escuela vivificante y edificante en su vida, toda una institución que con su experiencia maravillosa y su recorrido profesional ha hecho honor al juramento hipocrático, lo evidencian los múltiples reconocimientos que le han otorgado. Sus abundantes publicaciones y patentes sobre salud comunitaria, investigaciones científicas y salud cardíaca, los doctorados honoris causa en diversos países, el título de “heroína de la salud pública de las américas” otorgado por la OPS y OMS, pionera en el campo de la fisiología cardiovascular, su tenaz lucha por el derecho a la salud reconocido por gobiernos, organizaciones y universidades, su lucha en favor de los derechos de la mujer son solo algunos de los fines que se trazó en el camino hacia al éxito, que la colocan en un rango privilegiado de su cometido. Ampliamente conocida en el mundo de la medicina, se puede encasillar entre los valores de renombre nuestros, que siembran la semilla del éxito para que la juventud la haga germinar a través de la imitación en provecho individual y colectivo. Entrevistas como la de Valeria Guzmán alientan los ánimos como antídoto al auge creciente y expansivo de los antivalores que nos invaden y promueven la erradicación de toda clase de discriminación, incluida la etaria que prevalece como otras que no nos permiten encontrar la equidad. El encabezado mismo de la entrevista sugiere la disparidad en el trato a las mujeres con métodos sutiles que no terminan de superarse, a pesar de la lucha permanente que libran algunas organizaciones; en consecuencia, la doctora María Isabel merece estar en el estrado de la inmortalidad por su excelencia en los servicios que le ha entregado a la sociedad.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Los vestigios de la memoria

La recuperación de la memoria es una responsabilidad patriótica y quien está obligado a ello es, en principio, el Estado. Cuando los Estados dan el ejemplo, los ciudadanos perciben que se les respeta y a su vez, cultivan este valor. En esas sociedades donde las instituciones estatales se preocupan por desentrañar y preservar los vestigios de las edificaciones que fueron lugares de increíbles violaciones a la dignidad humana se respeta y cuida no solo un vestigio monumental sino un artefacto social y cultural, no obstante, los siniestros recuerdos asociados a él. Desafortunadamente, en El Salvador, la mayoría de protagonistas importantes del lado de la izquierda beligerante (muchos de ellos torturados por el régimen de la época) no solo adoptaron estilos de vida sustentados en valores neoliberales, sino que, incluso, han propiciado la actitud tan perniciosa del “borrón y cuenta nueva”, como si, al igual que todo ser humano debiéramos avergonzarnos de la historia y pretender negar el origen y movimiento de toda biografía. Las sociedades son la suma e interacción dialéctica de las biografías de sus ciudadanos. “Es lamentable que se haya borrado esa parte de la memoria del Centro Histórico del país”, escribe Évelyn Galindo, respecto de su reflexión sobre el porqué esos espacios de las cárceles clandestinas salvadoreñas, actualmente intactos, están vacíos de memoria. La historia la hacen seres humanos. Seres humanos deberán, por tanto, asumir sus compromisos en materia de preservación, divulgación y usufructo de ese pasado que no necesariamente debería avergonzarnos, sino posibilitar un ejemplo de verdadero patriotismo y construcción de ciudadanía, que tanta falta nos hace a los salvadoreños. Y si llevamos el lente a otros sitios del centro de San Salvador, constatamos el desprecio estatal por tantas edificaciones que en algún momento de la historia del país produjeron pensamiento crítico, debate cultural de gran nivel, presencia de personas ilustres; así como artistas, bohemios, personajes que también dotaron de identidad a una nación y cuyo homenaje nacional es haber permitido que muchos de estos lugares, dignos de merecer mejor suerte, hayan sido convertidos en prostíbulos y bebederos de mala muerte, donde se fomentan los males sociales conocidos de todos, así como el cultivo de la estridencia a niveles realmente incivilizados. Me parece que las reflexiones de Évelyn Galindo son muy pertinentes, pues abordan un problema que parece desbordar la capacidad y el sentido común de los funcionarios que actualmente administran las instituciones del Estado salvadoreño. Los cuales están interesados en el maquillaje de monumentos (cultivo de la historia monumental y anticuaria) y en el debido culto al ejercicio del “tiempo burocrático”, con todo lo que ello implica en términos de falta de información al ciudadano e irrespeto al libre tránsito peatonal, en términos de conveniencia política, a un aparato de gobierno que parece interesado en favorecer el olvido, la impunidad y la decadencia. No podemos ni debemos ver con normalidad algo que nos interpela diariamente y que, como personajes del tiempo burocrático kafkiano, nos abruma de absurdo nuestra existencia cotidiana, planteándonos esos porqué incontestables.

Oswaldo Caminos
oswaldocaminos@yahoo.com.mx

Buzón

Ley inspirada por Pablo Escobar.

Cuando la ley estorba

Los mismos representantes del pueblo que aprobaron la “Ley de Extinción de Dominio” hoy quieren retractarse de su decisión al intentar reformarla, piensan disfrazarla de severa pero sin dientes, con castigo pero sin decomiso o anular ambas cosas, a lo mejor la decretaron pensando sólo en los otros. Estamos llenos de leyes alcahuetas que no se aplican y por contera ésta es para erradicar una peste tan arraigada con características de epidemia. Cuando la ley estorba es porque sirve de tropiezo en el camino de los que no hacen el bien. Un sistema legal robusto, eficiente y confiable es lo que nuestro país necesita, mostrar descontento por la parte medular de la norma jurídica en cuestión, incluso apoyada por algunos funcionarios que intentan aplicarla, es palmario impudor, los que ostentan cargos no son dechados de virtudes pero al menos la honradez debe prevalecer en funcionarios que lo son por su “moralidad e instrucción notoria” exigida en la Constitución; lo que está en juego es la honradez en su expresión más pura y la justicia aplicable a delincuentes en cargos, y la incipiente ley, ya es un suspiro para extirpar esa escoria que tanto mal ha causado a las finanzas nacionales; los países que encabezan altos índices en casi todo como los nórdicos, lo han logrado gracias a la aplicación de sus leyes vigorosas y estructuralmente aceptadas, pero si éstas son lenes, con penas cómodas y sin devolución de lo aprehendido es como alimentar la cultura de la corrupción que hoy ya es una tradición, lo que alienta atajos a los cleptómanos de carro, saco y corbata a cometer los ilícitos que ya sabemos que han ocurrido y se siguen indagando en nuestro abrumado país. La ley que comentamos de la investigación de Moisés Alvarado viene a ser el inicio de la cruzada para que los cleptómanos dejen en paz lo ajeno y erradicar los atracos a los erarios municipales y nacionales, la corrupción debe dejar de ser el buen negocio para algunos funcionarios, el pueblo merece vivir sin desconfianzas. A todas luces los artículos que se pretenden anular o reformar son la coraza que esperan los que tienen algún ilícito por haber hecho uso privado de lo público. Si se trata de ganar futuro y no permanecer atascados en el mismo barro, la ley debe ser implacable, imprescriptible, pues como dice una frase del reportaje: “Lo que tiene origen ilícito no se puede legitimar”. A última hora se supo que sí hicieron las reformas…

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Desperdicio

Muy interesante el artículo de Lucía Vásquez, del periódico La Nación de Costa Rica, en el que se habla de jóvenes que han formado un equipo para rescatar la comida que bien puede distribuirse a personas de bajos recursos que no pueden acceder a un plato diario de comida. El proyecto se llama “Proyecto plato lleno: la comida no se bota”. Al respecto quisiera agregar que en el libro “Despilfarro”, publicado por Oxfam, se recogen datos estremecedores sobre la distribución alimentaria así como fotos de algunos locales llenos de alimentos en perfecto estado, líneas enteras de supermercados, que se pueden encontrar en las calles de las ciudades del primer mundo. Pero el derroche se produce en toda la cadena alimentaria. Por ejemplo, entre el 20 y el 40% de las frutas y verduras en Europa son rechazadas antes de llegar a las tiendas porque son feas, ya que la Unión Europea tiene criterios de imagen para desechar la comida. Encima, estos criterios cosméticos ni siquiera garantizan su buen sabor (notemos que las frutas y verduras se botan porque son feas). La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), ha asegurado, según investigaciones, que hasta un tercio de de alimentos se estropean o se desperdician antes de ser consumidos por las personas, algo que es un exceso en una época en la que casi mil millones de personas pasan hambre, y representa una pérdida de mano de obra, energía, tierra, y otros insumos utilizados en la producción de alimentos. En una edición de la revista National Geographic pude leer que no menos de 1300 toneladas de comida van anualmente a la basura. Apuntó que dicha cifra es casi un tercio de los alimentos que se producen en todo el mundo y que nunca llegan a ser consumidos. Artículos periodísticos han apuntado que las decenas de millones de toneladas de alimentos despilfarrados en los países desarrollados cada año podrían alimentar a los 1,000 millones de personas que se van a la cama con hambre cada día. La paradoja es que, según la FAO, el planeta genera dos veces más alimentos de los que sus 7,000 millones de habitantes precisan para vivir, a pesar de lo cual 925 millones de personas se encontraban en hambre crónica en 2010.

Miguel Martínez
Miguelmar47yahoo.com

Buzón

22 centavos por cada tiempo de comida

Sobre cuotas

Quiero aprovechar la oportunidad de felicitarles por el bonito e interesante reportaje relacionado con la cuota alimenticia. Espero que sirva para que también las autoridades competentes revisen el Código de Familia, pues creo que lo más que pueden descontar a los demandados es el 20 % del salario y con lo caro que está la vida, con ese porcentaje no se cubren las necesidades de los hijos. Algo importante que se escapó del reportaje es la mala atención que dan en la PGR, al menos en mi caso, en la oficina de Soyapango, el personal es amargado, pesado y no busca cómo apoyar a quienes hacemos los trámites. Ojalá ya hayan cambiado la actitud esos servidores públicos, pues hice el proceso en 2015 y envié una queja a atención al cliente, espero la hayan considerado. Esa situación es similar en la oficina central, donde la única personal diligente, amable y responsable que encontré es el caballero que aparece en la fotografía de la página 13, ese señor es un ángel en ese lugar. Otro detalle es en cuanto a los depósitos, quienes optamos por solicitar tarjeta de débito para sacar el dinero y evitar ir a hacer cola al BFA porque no podemos estar pidiendo tanto permiso en el trabajo, cada transacción en cajeros diferentes del BFA nos descuentan supuestamente más de $1; sin embargo, tuve la situación que este mes me descontaron más de $8, probablemente dirán que es poco, pero siendo un banco del Estado considero que debería ser menos el descuento, y no creo que el BFA culpe a los bancos privados porque para esa transacción utilicé un cajero de Banco Hipotecario, otro banco del Gobierno; en fin, de esas cuotas alimenticias esas instituciones (PGR y BFA) salen ganando. Espero no haberlos aburrido, pero aproveché para exponerles otras de las situaciones difíciles que enfrentamos las madres que tenemos procesos de cuotas alimenticias. Reitero mis felicitaciones para la revista y especialmente para la periodista Valeria Guzmán. Me encantan sus reportajes, espero que continúe escribiendo sobre temas importantes que en la mayoría de casos desconocemos.

Katya Paredes
catita1713@gmail.com


Migajas alimentarias

Cualquiera se sorprende al leer el encabezado del reportaje de Valeria Guzmán “22 centavos por cada tiempo de comida”, pues anula la responsabilidad sagrada de cualquier hombre de llamarse padre. Ser padre es una misión de gran compromiso, aunque todos tengan que aprender a serlo en el camino, por lo mismo no hay padres perfectos, pero sí perfectibles. No se trata solo de engendrar a los hijos, pues el valor de la responsabilidad social emana desde el hogar. Los hijos son lo que respiran y aprenden dentro del hogar, pero si este está mutilado, la calle se vuelve la maestra. La buena paternidad no está erigida con acciones externas y superficiales, es más de influencia de sentimientos y actitudes positivas encaminadas al desarrollo de los buenos hijos como futuros ciudadanos de bien. En una separación de pareja la peor parte la llevan los hijos y ese es un factor determinante que contamina o purifica una sociedad. Nuestro país es un buen ejemplo con eso de las migraciones. Un padre que aporta la cuota alimentaria por acuerdo o mandato legal siempre tiene en desamparo a su hijo al no dedicarle un tiempo de calidad, con un contacto personal respetuoso, cariñoso, un cara a cara afectuoso que es lo que en definitiva marca la diferencia. No es lo mismo alimentar el cuerpo que nutrir la personalidad; de por sí el abandono y la indiferencia son un rechazo. Las cifras que muestra el relato son alarmantes unas e indignantes otras, porque asignarle $20 a un niño para su manutención es una burla, se trata de un problema social severo aunque con rasgos atávicos. El Código de Familia habla de sustento, habitación, vestuario, salud y educación, letra muerta en la mayoría de los casos. Algunos pueden ser buenos padres, otros buenos proveedores, pero muchos no caben en la casilla de la responsabilidad. La realidad de los datos nos induce a sospechar que los hijos comen con pinzas y los irresponsables padres con cucharón, si uno es justo eso no puede ser. Siendo el rol de padre responsable tan difícil de cumplir en algunos aspectos, una asignación alimentaria por alta que se considere siempre se queda como migaja alimentaria. Y muy bien lo menciona la carta editorial cuando dice: “Hacer frente a la crianza tiene que implicar la repartición equitativa de sacrificios”, algo que casi siempre se le recarga a la mujer.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

Buzón

Valioso recurso didáctico

Los animales de los zoológicos precisan cuidados especiales y mantenimiento óptimo que les permitan una vida lo más saludable posible en cautiverio, para ese propósito deben haber normativas de protección para brindarles alimentación nutritiva, aseo de áreas, personal capacitado y toda clase de atenciones como si se tratara de humanos. Cuando escuchamos la palabra zoológico, creemos que nada más se trata de animales enjaulados, pero si nos hacemos la pregunta para qué sirve un zoológico, se puede intuir que estos se crean con el fin de que niños y jóvenes puedan conocer las diferentes especies de animales que existen en el mundo, evitando el imposible de ir hasta los lugares donde habitan, pero además de ser un componente recreativo, es un valioso recurso didáctico para los estudiosos de la fauna.

En nuestra cultura no somos conscientes de que los animales son seres vivos que sienten y a veces sus comportamientos son más nobles que en un racional. “La misión imposible del zoológico” de Fernando Castellanos recuenta las dimensiones de costos para mantener un parque zoológico, no como “arcas de Noé”, sino con sentido de pertenencia. En nuestro caso los protocolos, la atención, las instalaciones y el hábitat en que permanecen esos reclusos seres siempre han sido motivo de cuestionamientos.

La Ley de Protección y Promoción del Bienestar de los Animales, que busca evitarles el maltrato, la crueldad y el sufrimiento, por hoy solo es una ley más en el papel. En el jardín zoológico nuestro, el denominador común como causa de muerte de animales ha sido el descuido, olvidando que esos seres sumisos viven completamente a merced de los humanos, en este caso particular de los empleados y del exiguo presupuesto asignado. Uno de los preceptos básicos debe ser el de no considerar al zoo como organismo aislado, sino con una amplia visión de conservación del equilibrio en los ecosistemas con especies en riesgo de extinción.

La temática educativa debería enfocarse en divulgar el respeto a los animales de vida silvestre donde los valores biológicos, ecológicos y culturales confluyan y se dejen de vender armas de “cacería” en un país desolado por la despiadada deforestación. La función soberana de las instituciones a las que les compete cuidar la naturaleza de todos los salvadoreños debe enaltecer su labor en conjunto para proteger no solo la casa de fieras, sino también la vida humana en el macroecosistema nacional que nos arropa.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Zoológicos como hospitales

Bien dicen que las cárceles, los zoológicos y los hospitales son los lugares que más pueden decir del estado de la sociedad que los acoge. Los nuestros dan mucha pena. No es pena de vergüenza. Es pena de lástima. En estos tres lugares la coincidencia es que funcionan como albergues de seres vivos en estado de vulnerabilidad. Y ni ellos, que están en un mal momento de su vida, pueden obtener de este país un trato digno. Lo que queda para todos los demás es menos que nada. Es triste ver los ojos de estos animales como es triste visitar una sala de emergencias de un hospital en donde lo que uno encuentra no es una escena de auxilio oportuno, sino que más desgracia, porque son lugares en donde los seres vivos solo se reúnen para seguir sufriendo.

Aplaudo el esfuerzo de algunos de los que trabajan en el zoológico que lo que quieren es hacer bien su trabajo a pesar de que no tienen todo lo que necesitan para lograrlo. Esas personas, sin embargo, no son suficientes, porque se les sigue pidiendo milagros y santos tampoco son.

El zoológico es un paseo que siempre me gustó, pero que siempre me dejó una sensación de tristeza por el encierro. Últimamente no es solo el encierro, sino que también las condiciones de ese encierro. Creo que estos lugares son los ejemplos de que la mala administración puede cobrar vidas.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com