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Los desaparecidos

Miles de salvadoreños desaparecieron durante la guerra civil. La Comisión de la Verdad documentó 5,000 desapariciones forzadas ocurridas entre 1980 y 1992. Gracias al trabajo de las familias de las víctimas y las organizaciones de derechos humanos, se ha recopilado más información que permite estimar en 10,000 los desaparecidos en la década de los ochenta; de esa cifra pocos se han encontrado, se desconoce el paradero de la mayoría, el único consuelo es la expectativa que el actual presidente de la república prometió en su campaña y que se precisó recientemente con la creación de CONABUSQUEDA, que pretende saldar la deuda histórica con esas víctimas a fin de propiciar el reencuentro o restitución de sus restos, con lo que al menos se abre una luz de esperanza para quienes arrastran esa congoja acumulada.

En consonancia con ese compromiso, El Salvador se convirtió en signatario del Tratado Consultivo de la Comisión Internacional Sobre Personas Desaparecidas. La entrevista de Valeria Guzmán “¿Dónde se enflora a un desaparecido?” encierra un interesante contexto vertido en el diálogo con una protagonista, madre Lupe, víctima de aquel sufrimiento que cautivó a Manlio Argueta su novela de vocación social “Un día en la vida”, ganadora del premio UCA Editores.

Desafortunadamente, el fenómeno de las desapariciones no finalizó con la firma de las Acuerdos de Paz, nada se aprendió del oscuro pasado ilustrativo. En los actuales momentos los recuentos de personas reportadas como desaparecidas vuelven a inflarse, las desapariciones son cotidianas como en la guerra civil y cientos de personas viven en silencio sus peculiares historias sin tener al menos la suerte como los casos del conflicto donde ciertamente los salvadoreños siguen buscando a sus familiares pero tienen al menos el ínfimo aliciente de tenerlos registrados en el Monumento a la Memoria y la Verdad del parque Cuscatlán, en una incipiente base de datos.

La memoria no se rinde y es vital para que una sociedad se haga cargo del pasado, presente y futuro; la presión y el trabajo de los familiares ha demostrado que con la esperanza en ristre la localización es posible. Dar solución a todo caso de desaparición forzada es de imperioso compromiso para que el país avance en el fortalecimiento de su sistema de justicia y se consolide el Estado de derecho, solo así quedaría en evidencia una verdadera voluntad de evitar la repetición de tan repulsiva barbarie.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Las otras Guadalupes

La entrevista de Valeria Guzmán “¿Dónde se enflora a un desaparecido?” nos hace mirar al pasado, cuando el conflicto armado nos arrebató a alguno de nuestros familiares o amigos. En este país existen más Guadalupes Mejía que ocultan su reclamo por no ser escuchadas. Diferente es la entrevistada que tuvo o tiene la oportunidad de contar las peripecias que le ha tocado sufrir por denunciar los atropellos sufridos durante la guerra. Cuál es el costo que se tiene que pagar para encontrar a los familiares desaparecidos por haber sido tildados de comunistas y ahora aparece su nombre en el Monumento a la Memoria y la Verdad. En mi caso me tocó ver desaparecidos amigos, vecinos, compañeros de estudios y ni sus nombres aparecen en ese monumento. Cuántos más testimonios están en el olvido y cuántos deambulan por las calles enloquecidos por los traumas de la guerra.

Es de justicia dar con el paradero de tanto desaparecido que haya sido combatiente o señalado por las fuerzas paramilitares. Es imperante acompañar a las familias de los desaparecidos para que sus peticiones sean oídas.

Desde el punto de vista social, el costo ha sido muy alto y una consecuencia es que las armas quedaron en manos de la población civil, lo cual propició el surgimiento de las pandillas de jóvenes y adultos denominadas maras, que se dedican a la delincuencia y al tráfico de drogas, que han hecho de El Salvador uno de los países más violentos del mundo. Por esta razón la desaparición forzada es una de las más penosas páginas de la historia nacional y signo de una patología de la sociedad salvadoreña: la impunidad.

Los responsables de todas las desapariciones no han rendido cuentas por sus acciones debido al nivel de impunidad existente en nuestro país, y como prueba, hasta la fecha nunca se ha realizado un juicio por un caso de desaparición forzada.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


La paz incompleta

No había manera de que empezáramos bien con la paz si antes no se escuchaba a esta gente que perdió lo más valioso que tenía: a su familia.

La madre Lupe dio batalla, y la sigue dando. Todos los que buscan descalificarla por sus ideas políticas no tienen idea de lo reducido de su argumento. Porque la política es mucho menor a los lazos familiares. Nadie, ni de una ideología ni de la otra, merece pasar décadas buscando sin tener certeza de si busca vivos o muertos. Es injusto que esto no haya sido una prioridad. Ojalá que este nuevo organismo que se ha formado venga a dar una respuesta concreta y no se convierta en otra de esos elefantes blancos que solo chupan el dinero y no entregan ningún resultado.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com

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Familias disfuncionales

En nuestro país, el peor lastre que arrastramos es la violencia intrafamiliar, que viene desde la conquista española. Se da por tres factores: control de impulsos, carencia de afecto y la incapacidad para buscar solución a problemas de alcohol y drogas: todos conocemos que cuando tenemos problemas durante la niñez, sobre todo en los primeros cinco años, dejan una marca imborrable sea para bien o para mal. Somos los padres los que, debido a que no estamos preparados, marcamos detalles que los niños modelan en su personalidad. Por esta razón, los hijos de familias disfuncionales crecen sin ninguna orientación y sufren de baja autoestima, y cuando buscan pareja, se repite la cadena de comportamiento violento hacia su pareja.

Ejemplos como el mostrado en el reportaje de la periodista Valeria Guzmán solo son la punta del iceberg. Debido a que es necesario descargar la tensión acumulada, el abusador realiza una elección de tiempo y lugar para buscar un resultado. Ya descargada la tensión y el estrés, pasa a la otra etapa de calma y arrepentimiento no violento, simulando como si nada hubiera sucedido. Es en estos casos cuando el abusador debe buscar tratamiento para que no repita el ciclo de violencia.

La violencia doméstica no solo es abuso físico, los golpes o heridas. La que más afecta es la que ataca la integridad emocional y espiritual.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Hombre o bestia

En el drama del aprendizaje social de la violencia, las mujeres quedan limitadas al ámbito doméstico y ellas han asumido erróneamente como atributos propios la debilidad y la sumisión. A eso le agregamos que hay mentes masculinas con taras que creen tener acceso legítimo al vasallaje y la violencia en contra de ellas. De esa manera se ha consagrado la violencia doméstica, de la cual muchas veces no se quiere hablar porque también se enseñan aberraciones que influyen: “no se debe hablar mal de su casa”, “entre casados y hermanos nadie debe meter la mano”. Expresiones populares que aconsejan no mediar en las disputas porque ellos terminarán por reconciliarse y la situación ahora será contra el mediador so pretexto de que la violencia intrafamiliar debe tratarse y resolverse sin injerencia externa.

A la víctima de ese vilipendio familiar se suman los niños que se inundan de miedo cerval, aprenden a reñir y, en su momento, repiten el círculo vicioso. Es el ciclo perverso que se debe romper con un trabajo muy fino desde la tribuna de la educación y, cuando no se le da la atención debida, se van acumulando dolores no resueltos que generalmente, con el tiempo, estallan.
Si las parejas pierden las fuerzas reparadoras del entendimiento que les limitan llegar al diálogo desde que se cruzan palabras groseras, nunca arribarán a una convivencia pacífica como norma de vida y se perderá la pauta para los hijos, empujando a los hogares a caminar al garete.

En la entrevista que nos comparte Valeria Guzmán, “Él tiene la costumbre de golpear a las mujeres”, se corre el velo de cómo el maltrato queda oculto en el silencio cuando las víctimas callan por temor, amenazas y por no sentirse derrotadas, pero es necesario que la afonía de la justicia hable, no es posible que esos hombres, digo bestias, no sean juzgados. La mujer en esas circunstancias pierde la autoestima, empieza a sentir que no tiene valor, se siente inútil y cree que depende del hombre en todo y que sola no podrá salir adelante, se vuelve hasta disminuida, ya no le importa cuánto le digan familiares del riesgo que corre, no hace nada por cambiar o abandonar aquel calvario, sabe que es víctima, pero prefiere continuar sometida y aguantar golpes en lugar de procurarse un futuro con sus propias fuerzas, situación que a veces la lleva a la tumba.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

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Sí se puede

Evidentemente el país no atraviesa su mejor momento en cuanto a violencia se refiere, el ambiente sigue saturado de efluvios malignos, la falta de voluntad opera como un freno en todos los órdenes y solo se toman acuerdos cuando se complacen intereses de las partes contendientes. “De cómo El Salvador puso fin a los secuestros” es el aporte de Moisés Alvarado, en el cual se reconoce el éxito de la estrategia que le dobló sustancialmente el brazo a los secuestros y se destaca el énfasis en la dotación de recursos económicos suficientes, con el aporte resuelto de la empresa privada. Quienes toman decisiones que marcan el destino nacional deben ver esa experiencia para formular las políticas de seguridad que hasta hoy solo muestran resultados tibios.

Deben, además, exiliar los resquemores ideológicos, cuando se trata de abordar temas de suprema envergadura. Si los acuerdos de cualquier índole no son fáciles de lograr, el cumplimiento de estos se vuelve aún más difícil, pero en ambos casos “voluntad” es la palabra prodigiosa que debe prevalecer, si se quiere. Precisamente, en estos días hay reuniones multipartidarias con el Gobierno para enmarcar decisiones de consenso en torno a temas económicos. Sin embargo, en los entrampamientos inconsecuentes el que pierde es el pueblo, que a la vez es el que merece los mejores arbitrajes por parte de los funcionarios; la bonanza de los resultados debe divulgarse y conocerse en la dinámica de la realidad.

Pero en los rubros delictivos contemplados en el Código Procesal Penal no solo figura el secuestro; la ola delincuencial que nos golpea debe tener también recetas serias, como se hizo con los secuestros, donde los acuerdos y dotación de recursos fueron la piedra angular.

Las actuales circunstancias pueden cambiar a mediano plazo con tácticas más convenientes en sinergia interinstitucional, aún hacen falta depuraciones exhaustivas en algunos organismos y apropiarse de medidas que conduzcan a la erradicación de tan repugnante barbarie social. En mejores condiciones estaríamos si todos en vez de torpedear las buenas intenciones pusiéramos nuestro aporte para ver el problema con visión de patria. Las alcaldías tienen mucho que aportar para la erradicación de la violencia, pero pocas están haciendo su porción. Ya se ha demostrado en eventos anteriores que cuando las partes se ponen de acuerdo son capaces de erradicar aberraciones sociales que detienen el crecimiento y nos mantienen en zozobra colectiva. Queda la esperanza de que sí se puede.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Violencia interminable

El asesinato del joven fotógrafo de un canal de televisión del país ha abierto las alertas sobre lo cruel que es este momento por el que estamos pasando, en el que ya no mueren solo pandilleros, que son el objetivo del Gobierno, sino también policías, soldados y sus familiares. La periodista que habló del “miedo a la policía” es impactante, ya que las autoridades que están obligadas a proteger a la población, en ocasiones ven a sectores civiles como merecedores de maltrato. Séptimo Sentido y otros medios han denunciado ejecuciones que se han dado contra pandilleros, que legalmente debiesen ser capturados y presentados a las autoridades para su juzgamiento.

En el caso de que alguien dude de las informaciones que recaban los medios, en estos días el alto comisionado de la ONU concluyó que en nuestro país se violan los derechos humanos; se alarmó por el retorno de los escuadrones de la muerte y las ejecuciones extrajudiciales. El visitante aseguró que las medidas extraordinarias han producido condiciones realmente inhumanas en las cárceles, afectadas por la suspensión de visitas familiares, los brotes de tuberculosis y la desnutrición. Finalizó lamentando las amenazas, la intimidación contra periodistas y defensores de los derechos humanos.

Guillermo Zelaya
zelayapor47@gmail.com


Violencia diaria en el país

Cuando la muerte llega no importa la profesión, más en este país donde la vida no vale nada por no tener garantías ni donde uno vive, porque la violencia no discrimina y la sufren los más pobres –como la muerte del camarógrafo Samuel Rivas sucedida recientemente–, por el cumplimiento de labores de trabajo muchas veces se tiene que visitar lugares conflictivos.
Para entender el origen de la violencia en el país, debemos de entender que hay dos formas bastante discutidas hasta hoy: una causa que engendra la violencia como algo innato de la persona y la otra forma es de tipo social que es el resultado de patrones adquiridos por asimilación de la estructura social; esto último se aplica para la columna de opinión del domingo “Nos mataron a todos”, de la periodista Mariana Belloso, con el homicidio del camarógrafo de Megavisión que fue asesinado donde vivía. Los esperados resultados del impuesto de seguridad no se han visto. ¿Por qué tienen que morir las personas trabajadoras en manos de la delincuencia? De no tomar en cuenta estas muertes, la tendencia de los homicidios es ascendente y lo ocurrido en las últimas semanas ha desbordado por completo la violencia en nuestro país, que se ha mantenido violento hasta en épocas de tregua.

La sociedad salvadoreña sufre después del conflicto armado e inicia el camino a la consolidación democrática, pero la manera de ejercer el control social en la sociedad salvadoreña sigue siendo, por antonomasia, el uso de la violencia practicada en todos los ámbitos: en la política, para mantener el control sobre el Estado y los gobiernos locales, así mismo imponer un tipo determinado de sociedad en los centros de trabajo y en la familia para el sometimiento total de sus habitantes. Todos somos los que debemos exigir el derecho a vivir en paz y dejar un legado a las futuras generaciones, para que no se repita la historia violenta que vivimos.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com>


“Nos mataron a todos”

Dura realidad la que se vive en El Salvador. Nos han matado, nos han robado la paz, caminamos como seres de otro mundo, desprotegidos por aquellos que juraron proteger a la sociedad, de aquellos antisociales que viven la ley de la selva, aquellos que les gusta el dinero fácil, asesinos sin alma. Pero ¿quiénes tienen la culpa? La tenemos todos: por no exigir nuestro derecho a la vida, por dejar que nos engañen cada tres o cada cinco años. Este no es problema del Ejecutivo, sino de todos, –el poder formal que no actúa por oscuros intereses– jueces, fiscales, diputados. Nos expulsan de nuestras propiedades, se roban la niñez, imponen su ley y nosotros no queremos cambiar el estado de cosas, aunque sabemos que somos la mayoría.

Manny Nagula
cmjlaguna59@hotmail.com

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A traición

El país que se ha hecho grande gracias a los emigrantes, ahora les da la espalda con un giro radical y con procedimientos coercitivos a quienes hayan violado las leyes migratorias con excepciones extremadamente limitadas, si es que las hay; ese es el temor del discurso xenófobo e implacable en contra de los protegidos por los programas TPS y DACA, unos 236 mil salvadoreños. Es la noticia del momento, que Valeria Guzmán esboza en su artículo “La bienvenida a un país que expulsa a su gente”.

El círculo de riesgo de los que se van indocumentados comienza con un viaje aventurado. Los que logran llegar viven en zozobra por falta de papeles; si son deportados se exponen a desafíos similares a los que sobrellevaron cuando se fueron; luego al volver a su tierra de origen, son recibidos por los mismos factores que los obligaron a salir: pobreza e inseguridad. Pero el capítulo no termina ahí, pues hay un futuro incierto por delante, difícil de predecir.

Se debe agregar que quienes logran trabajar en el Norte sufren humillaciones de toda clase, a pesar de que cobran menos y trabajan más. Tampoco debe pasar inadvertido el proceder que han tenido los gobiernos, que por su ineptitud y falta de integridad, han descuidado la función de crear una sociedad justa y autosostenible con oportunidades reales para todos, libre de fieras delincuenciales de todo pelaje que nada más han potenciado un país dependiente de las remesas para el consumismo.

Aunque no se espere una deportación masiva, los signos que se leen en la realidad no son alentadores. La propuesta de Alianza para la Prosperidad en el Triángulo Norte contempla inversiones en lugares de origen para la reinserción de emigrantes retornados, pero cada Estado tiene que participar con su contraparte en el plan migratorio que se avecina. Además cada país por su propia cuenta debe prepararse para ese fenómeno provocado, que aunque no se dé masivo pone en aprietos a cualquier gobernante con un mínimo de sensibilidad humana. Lo que hace CONAMYPE puede resultar insuficiente para la incorporación de los repatriados a la vida económica nacional. Nos queda esperar la decisión final en poder del órgano bicameral del Norte; los gestores del destino nacional tienen el reto y los amantes de este terruño tenemos el compromiso de invocar un fallo menos inexorable, y salir del busilis de estar en la cuerda floja.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Trabajo difícil

Aquí mucha gente piensa que irse para Estados Unidos o para Canadá es chiche o que allá van a conservar sus maneras de acomodados. Lo primero que se pierde allá es el orgullo. Uno va a servir, porque solo a eso puede aspirar recién llegado. Que hay más dinero por ir a hacer esas cosas, es cierto. Pero a un costo muy alto, porque el desprecio que sienten por uno es palpable y sí molesta un montón.

Con todo esto, que nos cierren los programas que nos han estado dando algo de dignidad es nefasto y este gobierno no se está poniendo las pilas para mantener abierto ese chorrito del que nos bañamos hasta los que no recibimos remesas.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com


Necesidades de los migrantes

La periodista Valeria Guzmán en su reportaje “La bienvenida a un país que expulsa su gente” narra las peripecias que les toca vivir a los eternos deportados que no encontraron el sueño americano. Existen un sinfín de historias que año con año se repiten en los que huyen de la violencia, pobreza, falta de oportunidades de empleo, exclusión social y económica.
Los retornados llevaban en mente un denominador común: el de buscar nuevos horizontes para su grupo familiar, incluso a costa de perder la vida en la travesía.

El impacto emocional que sufren es violento. La propia realidad de las migraciones se instala como problema central en la fijación de las políticas en nuestro país, en el que hay grandes dificultades para determinar la dimensión de la problemática, en establecer políticas sobre la base de la percepción de la opinión pública y en la falta de estudios que cuantifiquen la magnitud del fenómeno que hay que tomar en cuenta, más ahora que el TPS en Estados Unidos está por ser cancelado. Lo primordial que hay que realizar es adoptar políticas beneficiosas para los migrantes que ayuden al país de origen y destino tomando como base principal la protección de los derechos humanos.

Además, es necesario luchar en contra de las imágenes simplistas que derivan por la misma causa. El éxodo rural es un fenómeno por el cual una mayoría de la población residente en el campo se traslada a vivir en las ciudades y afecta principalmente a los jóvenes que emigran a distintos lugares para encontrar mejores perspectivas laborales, educativas y económicas. Hay que tomar en cuenta que no todas las personas pueden lograr un mejor nivel de vida, debido a que, algunas veces, por estar en un país ajeno sufren de discriminación por parte de movimientos xenófobos y racistas que se oponen por todos los medios a la presencia de extranjeros, incluso cuando estos residan legalmente.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

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Imparable

Ya se ha repetido tantas veces que la violencia en El Salvador es un problema complejo que debe ser abordado alejado de análisis simplistas y de emociones partidarias, pues estamos en una sociedad condensada en blanco y negro en donde se pierde con facilidad la riqueza de una reflexión que debe estar separada de los credos extremos que tanto daño le vienen haciendo a este país. “La república de las masacres” es la tétrica entrega de Glenda Girón y Ricardo Flores en donde abunda en este luctuoso tema y no termino de leerlo cuando ya ha sucedido otra masacre en una zona rural de Santa Ana, donde acribillaron a un antisocial, su consorte y dos menores inocentes. ¡Imparable escabechina! Las impresionantes imágenes de la barbarie que a diario vuelan por los medios impactan a quienes nos duele El Salvador y otros que talvez ya se acostumbraron a esa devastación humana.

La violencia siempre es un síntoma de problemas más profundos y mientras no se encuentren apropiadas soluciones, los inicuos seguirán ganando terreno. Ya tenemos décadas de estar sufriendo masacres motivadas por diferentes circunstancias y lo que hoy enfrentamos como país es el acabose, se llevan de encuentro a niños que nada tienen que ver con la paranoia. Erasmo de Rotterdam en su “Elogio de la locura” da cuenta de “que en el mundo la razón apenas tiene poder y lo que reina es una insensata confusión”, estamos en el borde del desborde. Y no basta que el país respire el alivio de saber a los asesinos condenados, si el vivero de los malhechores crece al mismo ritmo de las muertes, tampoco borran del imaginario social los dantescos cuadros que cotidianamente están presentes en el escenario delictivo.

Es peligroso acostumbrarse a esas escenas como algo normal como ha sucedido con los actos de corrupción, hay quienes creen que eso es normal y se quedan con los gritos silenciosos ante la angustiada complejidad de tan sangrienta debacle que cada día se arraiga más en la estructura social.
Las autoridades no están actuando en sincronía. Los malhechores son aprehendidos por los uniformados, sentados en el banquillo pero no condenados en variados casos; las instituciones mismas están infiltradas, no solo las alcaldías, sino las mismas encargadas de hacer justicia, así se vuelve difícil el combate de la epidemia de homicidios y solo nos lleva a seguir siendo un país totalmente desencantado sembrado de muertos.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Desde siempre

Los países con organizaciones socio-políticas más complejas se desarrollaron desde hace 2,000 años antes de Cristo. Y cuando llegaron los españoles, existían varias culturas a lo largo de América, pero con la llegada de los conquistadores españoles se inició un exterminio que arrasó con los pobladores de la región. Desde esa época hasta hoy, no estamos exentos de las masacres, si hacemos un recuento desde la conquista de los españoles cuando sucedieron las primeras masacres en nuestro país, los que más han muertos son activistas políticos, religiosos, sindicalistas, obreros organizados, alcaldes, empresarios y ciudadanos extranjeros han sido los casos más significativos en nuestra historia.

Las masacres de hoy se dan en zonas habitadas por la clase trabajadora pobre y queda demostrado que son un vivo reflejo de la intolerancia, arrogancia y maldad del ser humano. De nada sirvió lo proclamado el 16 de enero de 2012, fecha de aniversario de los Acuerdos de Paz, cuando el entonces presidente Mauricio Funes pidió perdón a los familiares de todas las masacres ocurridas durante el conflicto armado y además anunció una serie de medidas para la reparación moral y económica en favor de los afectados por la guerra civil.

El reportaje “La república de las masacres” de los periodistas Glenda Girón y Ricardo Flores es un recuento investigativo de todas las masacres violentas sucedidas en varios municipios del país que muestran, con detalles, evidencia de esta nueva embestida de violencia que sufrimos todos. Cuesta entender el objetivo que nos lleva al estado que vivimos y, por alguna razón, algunas veces es el mismo pueblo que al no ver resultados de investigación, se toma la justicia por sus propios medios, en vista que también han asesinado inocentes que se encontraban en el día y lugar equivocado.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


“El gran silencio”

Como suscriptor de LA PRENSA GRÁFICA, no me reprimo jamás de la lectura cotidiana en ningún día del año. Sobre todo el domingo en mi descanso laboral, ávido y expectante de Séptimo Sentido.

En esta ocasión me cautiva específicamente “El gran silencio” de Jacinta Escudos. Gabinete Caligari inicia con el cuento de Ted Chiang refiriendo la comunicación de las especies que conviven con nosotros los humanos, y que de una forma u otra pretendemos entendernos con ciertos animales, sean estos loros, delfines o simios, etc. Con frecuencia nos asombra que la coexistencia es cuestión de lógica y fraterna convicción.

Tengo la esperanza de que un día, con la ayuda de la tecnología, podríamos lograrlo, entonces los caudales cognitivos arribarían a las fronteras hoy insondables. En síntesis, hurgamos por doquier la comunicación con otras formas de vida, con la fe y esperanza de hallarla en el espacio sideral. Personalmente, soy expectante soñador que mientras exista la raza más inteligente que somos, llegaremos a realizar esa quimera expresada por muchas generaciones del contacto extraterrestre. Quizá esto se deba a que soy asiduo y apasionado por la lectura de Erich Von Daniken, de J. J. Benítez y su “Caballo de Troya”, “Los ojos de la Virgen de Guadalupe” y “Yo, Julio Verne” , pero al referirme específicamente en la lectura de ficción de Yosip Ibrahim “Yo visité Ganímedes”, satélite de Júpiter llamado el Planeta Amarillo, aduce que en su cosmos ilusorio no existen especies animales porque no son necesarias.

De súbito al leer esto, no imaginé ser vegetariano y carecer mis hijos del afecto tierno por sus mascotas caninas. Finalmente apasionado por el sendero que los escritores me conducen y hoy que leo a Jacinta Escudos, me obliga a agradecerle, así como a todos los columnistas que mediante sus páginas emocionan con la lectura como la que hoy nos da Jacinta, instruyen, transmiten y nos hacen soñar con la esperanza de sana comunicación, arribar y convivir algún día a otras vidas galácticas, con la certidumbre de las civilizaciones antiguas, mayas, sumerios, egipcios, etc., conservan vestigios de las visitas que seres de otros mundos permitieron ciertos conocimientos, según History Channel, National Geographic.

Déjenme soñar que la comunicación pretendida nos permitirá una vida mejor y así erradicar la actual, llena de conflictos, homicidios, guerras, delincuencia y, entre lo más horrendo, vil y despreciable, feminicidos que presencian los hijos de las tantas víctimas. Mientras tanto “El gran silencio” concluya su mutismo, esperemos que Dios nos proteja.

José Carlos Vásquez
joscarvasq@gmail.com

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Vilma y Vidalina

Mis felicitaciones a Moisés Alvarado por ese reportaje donde se refleja el espíritu de lucha de muchas mujeres salvadoreñas rurales y de las que vivimos en el área urbana por sacar a nuestros hijos adelante siendo jefas de hogar. Me gusta este tipo de reportajes donde se ponen a la luz aspectos positivos como el de los microcréditos solidarios.

También está a la vista cómo las mujeres debemos luchar contra los estereotipos que se nos imponen sutilmente, como ese de decir que “a la hembra no se le da mucho estudio”. Ese pensamiento nos ha limitado a mejorar como sociedad, y eso lo hizo notar Mahatma Gandhi cuando señaló: “Quien educa a un hombre educa a un individuo, pero quien educa a una mujer educa a un pueblo”.

Hace falta mucho para lograr igualdad de salarios, ya lo remarca Moisés en su reportaje: por el mismo trabajo a un hombre se le paga $30 más que a una mujer. Hoy más que nunca se vuelve necesaria la educación para todos nuestros niños y jóvenes. Es la única manera de quitar de nuestras mentes esas concepciones milenarias de ver a la mujer como una propiedad, como lo señala Rónald Portillo en su columna al referirse al feminicidio de Vilma ante sus hijos. Este tema de la violencia contra la mujer que han puesto en el tapete a lo largo de estos años ayuda a generar conciencia. Hay que hablar de estos temas en profundidad. El currículo en Estudios Sociales se presta para eso, pero a veces los docentes no queremos ahondar en ellos.

Desde diferentes ámbitos estamos llamadas a participar en la defensa de nuestros derechos, enseñar a otras para compartir con nuestros hijos una nueva concepción del rol de hombres y mujeres en la sociedad. Mientras esto no lo generemos seguiremos viendo a Vilmas morir horriblemente. El fenómeno de la violencia de género es complejo. No importa si eres analfabeta o una mujer profesional, tiene que ver con los estereotipos que se forjan a nuestro alrededor. Adelante con estos reportajes que van generando conciencia sobre diferentes problemáticas que inciden en las mujeres.

Ruth Karina Sánchez Pacheco
tearu@hotmail.com


Mujeres excluidas

Si de erradicar la pobreza se trata, se debe comenzar con las madres jefas de hogar, un nicho que nunca ha sido atendido. Traigo como ejemplo lo que un expresidente mencionó durante su campaña política que “las mujeres no estarían solas” y continúan abandonadas. En el reportaje “Vidalina contra el destino de la pobreza”, del periodista Moisés Alvarado, se deja al descubierto las peripecias que una madre soltera jefa de hogar con seis hijos le toca vivir para sobrevivir y sacar adelante su núcleo familiar. Así como ella existen otras que también han sufrido maltrato físico y psicológico por parte de sus parejas y que aún así logran salir adelante con sus hijos a costa de mucho esfuerzo y privaciones.

Otro detalle que abona a la causa es la difusión de la forma como otros grupos de mujeres se han asociado para obtener créditos en ASAPROSAR, ya que algunas de ellas están excluidas de créditos por no ser propietarias de donde viven. Es de admirar el emprendimiento que estas mujeres realizan sabiendo que lo único que buscan es la supervivencia y algunas veces el endeudamiento las vuelve más vulnerables debido al poco ingreso que reciben.
Este tipo de reportajes con fotos muestran la realidad; aunque muchas mujeres logran cambiar sus condiciones de vida. Espero que Gobierno y la empresa privada puedan planificar proyectos que impacten en la comunidad y les permitan vincularse con acciones de responsabilidad social concretas que incluyan a jefas de hogar y adultos mayores.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Mujeres todoterreno

Las cosas más valiosas en la vida precisan más trabajo para obtenerlas y mucho más carácter para mantenerlas. La entrega de Moisés Alvarado “Vidalina contra el destino de pobreza” es la muestra puntual de las familias salvadoreñas donde alguien de la pareja se va en busca de tierras ajenas. La intención es que el varón deja el hogar para buscar el sustento de su núcleo. En muchos casos aquel anhelo termina en disolución familiar, cuando la tentación en la lejanía toca los corazones solitarios y se pierde el equilibrio entre lo económico y lo emocional. Cuando eso sucede se generan cambios sustanciales en las relaciones y responsabilidades de los familiares que se quedan; en el caso de las mujeres, mientras unas se muestran con parálisis sin saber qué hacer; otras, hartas de fe, se resuelven por tomar un camino por su propia cuenta, mujeres todoterreno, y ese es el caso que puntea el reportaje con la protagonista que ha buscado alternativas para sustituir la ausencia del que se fue y se olvidó de todo.

Personas de ese calibre son las que viene necesitando este país para coadyuvar la pobreza. A partir del ejemplo que comentamos, se puede salir adelante, sin esperar una fórmula mágica para lograr el éxito. Basta con poner el optimismo y la determinación por delante y la persona emprendedora puede convertir una idea en una realidad, siempre que tenga un mínimo de recursos que se lo permitan, como es el caso de la señora que ya tenía un terreno para construir su casa. Además debe prevalecer la perseverancia y la entrega como elementos esenciales para llegar a las metas. Hay infinidad de casos que ya poseen esas herramientas y solo necesitan de un apoyo económico inicial, capacitación y seguimiento para construir un destino para una vida mejor.

El Gobierno por su parte no debe dejar los socorros de soporte solo a las ONG, precisa abrir suficientes líneas crediticias para apalancar las iniciativas de superación económica de las mujeres, que en este país son mayoría. El programa Banca Mujer creado con el objetivo de potenciar la autonomía económica y facilitar líneas de crédito todavía se queda corto. Es menester abundar más en esa dirección a fin de que se favorezca el desenvolvimiento de la mujer salvadoreña con un rol protagónico en la economía.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

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La discriminación silenciosa

Jacinta Escudos siempre aborda esos temas tan sensibles, tan necesarios, tan vitales… Al leer su escrito revolotean en mi cabeza dos  personajes que con la madurez de sus años, su conocimiento, su aporte, nos brindan una gran lección de vida. Una de ellas es la doctora María Isabel Rodríguez, ex ministra de Salud. Tengo el honor de visitarla en su lugar de residencia.  Me dedico a la promoción y difusión de libros, motivo por el que le llevo las nuevas producciones literarias. La doctora es una persona que vive actualizándose.

Quisiera imitar su ejemplo, maravillarme al encanto de nuevos conocimientos. A pesar de que su entorno son libros (a veces pienso que se ha leído casi todo en la vida) en su casa se respira el  arte, la cultura, la ciencia. Ella siempre sabe sorprenderse al encuentro de nuevos saberes. En lo personal, al llegar a esa etapa de vida, quisiera tener su vitalidad. Pienso también en José Saramago, quien a sus 76 años obtuvo el premio Nobel de Literatura. Eso nos demuestra que conjuga los años recorridos para compartir la experiencia acumulada. A ambos deberíamos considerarlos una fuente de inspiración  para imitar su ejemplo. Pero, ¿cuántos estarán en el anonimato? y les condenamos a ese silencio estremecedor que menciona Jacinta.

Karina Amaya
scoutkarina@gmail.com


La sempiterna brecha

No resulta ajeno a ningún pertinaz observador los esquemas mentales afincados en nuestra cultura que discriminan sin reparo a la mujer y que hace imposible alcanzar una igualdad total. En el reportaje “El espejismo femenino del poder político” de Valeria Guzmán, se presentan los recuentos de la realidad política de nuestro país que alimenta la sempiterna brecha de exclusión para optar a cargos públicos y de elección popular, uno de los irrefutables frentes de desigualdad entre hombres y mujeres. Las mujeres que incursionan las esferas de la política tropiezan con muchas dificultades para su desarrollo y en no pocos casos con la oposición abierta de los hombres. Se ha quedado en el imaginario la atávica división sexual del trabajo que socialmente asigna las labores públicas a los hombres y los quehaceres domésticos a las mujeres, a veces en múltiples jornadas, a tal grado que se considera a la mujer como objeto y no como sujeto, ninguna ley contempla inhabilidad para las mujeres para ninguna actividad, por el contrario les oferta la oportunidad, pero los dirigentes ven esos derechos sólo como parte del decorado de la legislación.

En la convención sobre los derechos políticos de la mujer aprobado por las Naciones Unidas se establece, más allá del derecho pasivo al voto, que las mujeres tienen derecho a ser elegidas para cargos públicos de elección en igualdad de condiciones que los hombres y sin discriminación, lo mismo que ejercer en toda la función pública. Y es que la protección de los derechos de las mujeres en el ordenamiento jurídico internacional aparece desde 1948 cuando arranca la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Otro elemento importante es que si bien las mujeres son más, pero también son más las que desconocen sus derechos. Aunque hay una percepción en el aumento en las oportunidades a las mujeres salvadoreñas, éstas no parecen estar incidiendo lo suficiente en su desarrollo; estudios recientes señalan que una mayor igualdad en el hogar, donde los papás participen en el cuido, educación y tareas domésticas favorecen las relaciones de familia, logrando un mejor equilibrio entre hombres y mujeres en el trabajo en general; dejar atrás todas las formas de discriminación contra la mujer, libre de subordinación, nos beneficia a todos como sociedad. El hombre por su parte debe aprender a compartir responsabilidades hogareñas, abandonando esas imágenes machistas que a veces han sido inspiradas en contextos ancestrales.

Julio Roberto
Magañajrobertomasa@hotmail.com


Discriminación etaria

Este domingo Jacinta Escudos  hizo un señalamiento  en su columna “La discriminación  silenciosa” en la cual, los empleados que pasamos de loS cincuenta años sufrimos de exclusión por parte de las empresas  por ser un número más en su engranaje, más si estamos por jubilarnos. Cada día crece la tendencia en este país a promover la discriminación etaria en la fuerza laboral en edad madura, implementando el desempleo masivo. Hoy en día los patronos que solicitan empleados no aceptan a los que ofrecen madurez, estabilidad y experiencia por causa de la edad. Para muestra solo basta leer los anuncios de solicitud de nuevo personal  donde proclaman los límites máximos de edad y adoptan políticas que promueven encubiertamente la discriminación laboral por razón de la edad y este criterio es demasiado arbitrario para ser importante y lo aplican también en los procesos de promoción y ascensos.

Hay empresas en los que los empleados de mayor edad experimentan una discriminación encubierta como prescindir de ellos al momento de un ascenso y se les cede o presiona para que se jubilen anticipadamente para hacerle sitio a personal más joven que no les exija sus derechos laborales. Los señalamientos que arguyen los empleadores para los empleados viejos  son: que no son capaces de soportar el agotamiento físico o mental, que no son adaptables a las políticas explotadoras y que un empleado viejo es menos flexible y que por consecuencia menos eficiente y productivo, tienen más ausencias por causas de enfermedades y accidentes y, por último, no capacitan a un empleado viejo que solo servirá a la empresa unos pocos años antes de su retiro. Algunos argumentos esgrimidos son más que mentiras. Lo que pudiera faltarle al trabajador maduro lo compensa con su experiencia.

Tampoco es cierto que se ausente más del trabajo que el empleado joven ya que tiene la probabilidad que llegue más temprano o se quede más tiempo en sus labores. La actitud de un empleado, su experiencia, estabilidad, entusiasmo y habilidad no dependen necesariamente de la edad. Además, posee más juicio, lealtad y menores posibilidades de irse de la empresa, aprovecha mejor el tiempo y esfuerzo que los empleados jóvenes e infunden un mayor respeto. En nuestro país debemos romper paradigmas para que las leyes protejan a las personas que pasamos la edad que  los empresarios llaman “el límite de edad productiva”.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

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Vil negocio

El lavado de dinero es una actividad delictiva que tiene impactos letales en la vida económica de los países donde pernocta; vil negocio que pasa casi inadvertido por mucha gente. La legitimación de activos originados en movimientos ilícitos con su alto poder corruptor impacta la institucionalidad de un Estado. Los delitos que preceden al lavado crean redes de procesos y empresas que corrompen una diversidad de instituciones públicas y privadas; lo que sería suficiente para hacer los máximos esfuerzos para fortalecer la prevención y persecución de ese ignominioso monstruo, más cuando se trata de entidades frágiles como las nuestras que sufren toda clase de drenajes de los recursos públicos. Aunque la experiencia muestra que no siempre va a ser dinero lo que se derive de esos blanqueos delictivos.

El lavador trata de desprenderse de las cuantiosas sumas en efectivo, desliga los fondos ilícitos de su origen y procura la integración final de su riqueza obtenida por medios ilícitos a las esferas económicas oficiales. De esa manera, ese brote agresivo se vuelve espinoso desafío para las autoridades competentes, porque a ese nivel es más complicado diferenciar el origen de los capitales obtenidos ilícitamente de los de origen legal, salvo que se tenga un historial exhaustivo del recorrido indebido del billete.

La compraventa de inmuebles con testaferros o familiares es uno de los artificios habituales, y se puede llegar hasta sofisticadas argucias donde las inversiones son parte de una estrategia más amplia en la que se involucran compañías y empresas “pantalla”, y préstamos simulados donde el delincuente se presta a sí mismo, por ahí enrumban los paraísos fiscales.

En su entrega dominical “Las reformas que buscan cercar el lavado de dinero”, Moisés Alvarado relaciona el impulso creciente que va conquistando el crimen organizado, tal vez más organizado que el mismo Estado, con la participación de funcionarios que han caído en las tentaciones que quebrantan el orden jurídico, social y moral. Basta caminar por pueblos y ciudades donde de la noche a la mañana aparecen inmensas construcciones con enormes negocios con propietarios que nunca han sido acomodados. En las fronteras hay propiedades compradas con el dinero del mal que involucra a dos países, y sus dueños se desplazan con toda libertad por esos linderos a la luz de los uniformes, que supuestamente custodian esos confines. El grado de posicionamiento es asombroso, ya que mutan en sus estrategias y burlan la enclenque legislación vigente.

Julio Roberto Magaña Salinas
jrobertomasa@hotmail.com


Argelia: Amada Libertad, mujer solidaria

Como ya es habitual, las mañanas de domingo son especiales. Como rutina que se vuelve hábito, espero LA PRENSA GRÁFICA, en especial Séptimo Sentido, el que colecciono y pasa a formar parte de mi biblioteca personal. Esta vez, mi lectura se centró en una amiga, Argelia Quintana.
Conocí a Argelia por el año 2000, había decidido irme de casa, necesitaba abrir camino, estudiar, buscar un trabajo… Argelia además de ser una mujer persistente, decidida y con un entrañable amor por su hija, que conocemos a través de ella, —Leyla, su amada libertad—, es una mujer solidaria, para mí fue de esos ángeles que encontré a mi paso, se convirtió en un peldaño, cuando me abrió las puertas de su casa, de su amistad. Conozco de su lucha constante, de su amor por la vida, de su perseverancia. Infinitas gracias, Argelia, por compartirnos tu testimonio y tu ejemplo.

Karina Amaya
scoutkarina@gmail.com


Divididos por categorías

En nuestro país, todos estamos ubicados en una estratificación social, que es la desigualdad que nos estructura entre distintos agrupamientos de individuos donde nos ubican. El sistema político y social permite que seamos reconocidos de acuerdo con diferentes criterios de categorización de poder, prestigio, propiedad o ingreso. Por esta razón, basados en una de las características universales de la sociedad humana: la diferenciación social, es como en nuestro país existen estratos en la educación, la salud y el trabajo.

La estratificación social es un estimulante para las personas calificadas, que posibilita el buen funcionamiento de la sociedad, en la cual los miembros tienen la sensación de que se ha hecho justicia con ellos cuando se les valora como superiores o inferiores de acuerdo con las normas valorativas de su entorno. Si no existe ese sentimiento de justicia cumplida, sobreviene la apatía de los mejores, como sucede en algunos centros de trabajo. La columna del periodista Sigfredo Ramírez, “De cuarta categoría”, viene como anillo al dedo. Dada las diversas circunstancias que todos vivimos, somos nosotros los que permitimos que nos ubiquen, como en algunos bancos que tienen una base de datos y que al realizar una transacción atienden primero al que les genera más ingresos; y permitimos esa desigualdad para que no se cumpla el artículo 3 de nuestra Constitución.

Hace falta una reflexión sobre el trabajo, los derechos humanos y el resto de nuestro entorno, que mejore los métodos de aproximación a la realidad que vivimos. Por esta razón agradezco que Séptimo Sentido nos abra un espacio para un encuentro de investigación y de herramientas conceptuales que pueden generar buenos resultados en un futuro próximo.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

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Libre y sin control

El mercado de medicamentos de venta libre es muy competitivo debido a la falta de exigencia de receta que permite libertad de elección por parte de la población. La industria farmacéutica, encargada de la producción y comercialización de medicamentos, es uno de los sectores económicos más importantes del mundo. En El Salvador las disposiciones legales exigen registro de comercialización para los productos que van al mercado, pero los de venta libre se ofrecen en calles, mercados, autobuses y en cualquier lugar.

La Dirección Nacional de Medicamentos expone en algunos artículos de su normativa que “garantizará productos farmacéuticos de mayor calidad y hará asequibles los precios de los medicamentos”, pero luego autoriza a casi 500 propietarios de puestos en los mercados para la comercialización de medicinas sin supervisión, que no se sabe qué calidad es la que venden.

Siendo las medicinas un producto especial que pueden salvar vidas y mejorar la salud si se utilizan convenientemente, resulta también perjudicial y hasta letal si se usan de forma inadecuada. Es común entre los salvadoreños la automedicación y autoadministración de medicinas, sea porque leyó en internet, lo consultó con los abuelos o porque “es la misma que le cayó bien al vecino”, la fe hace ver eficacia en algunos casos, milagros en otros y hasta aparecen efectos placebos; de esa manera la enfermedad es un negocio para la industria farmacéutica y nos olvidamos de priorizar la salud como un valor preciado en las personas que debe ser tratado con estricto profesionalismo.

En el reportaje de Valeria Guzmán “Medicamentos que no curan” se logra percibir que hasta componendas pueden haber en el caso que allanan un negocio por irregularidades y sigue funcionando como si no pasa nada. Caemos en la cuenta que el riesgo siempre existe, por falta de supervisión y control, aunque haya una ley. Para el caso los fármacos con sildenafil son un albur para los consumidores y se venden sin receta médica como “pan caliente”, es un reto más para las autoridades competentes incorporar los medicamentos de venta libre a la regulación de precios y estándares de calidad igual que más de 7,400 ya regulados. Asimismo, hay 6,000 que no están reglamentados por ser de libre distribución. Lo que también sucede es que hay intercambio de productos farmacéuticos de venta ambulatoria entre los países y eso vuelve más complejos los controles.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Un relevo político

Se acerca el relevo de diputados y alcaldes y debemos ir analizando qué hicieron las personas a las que les dimos el voto en la contienda política anterior. Y hay que evaluar con los resultados y no con promesas ya que debemos evitar “tropezar de nuevo con la misma piedra”. Para liberarnos de toda la impotencia sufrida a la que nos ha sometido la clase política de turno por no lograr cumplir con lo prometido.

Es importante conocer la historia y trayectoria de los partidos políticos del país y conocer sus raíces, de dónde provienen, y si han cumplido lo que profesan para que, al momento de dar el voto, podamos elegir mejor de acuerdo con los intereses de la población.

Es de analizar que las élites políticas salvadoreñas, pese al grado de polarización mostrado en diversas formas, lograron consensuar para sacar la aprobación de la nueva ley de pensiones. Debido a la crisis de identidad política, la gente se mueve al vaivén de las promesas y se deja manipular por propuestas demagógicas de políticos ávidos de poder, ya que cuando inician se autodenominan redentores de la pobreza, desigualdad económica y social.

Leyendo la columna “Una vida sin políticos” de la comunicadora Leda Romero, me recuerda lo manifestado por el presidente Theodore Rooselvelt en 1906, de profundo significado y que anima a luchar y dedicarse de manera constante hasta obtener los propósitos trazados, evitando sobre todas las cosas el servilismo y el vivir de limosnas estatales: “He decidido no ser un hombre común, es mi derecho no ser alguien común si puedo hacerlo. Buscaré la oportunidad y no la seguridad. No deseo ser un ciudadano mantenido por el Estado, humillado y anulado por tener quién me cuide. Quiero asumir un riesgo calculado para soñar y construir, para fracasar y triunfar. Me rehúso a vivir solo llevándome la mano a la boca para comer, prefiero los retos de la vida a la existencia garantizada, la emoción de la plenitud a la calma anquilosada de la utopía. Nunca me inclinaré ante ningún amo, ni me doblegaré ante ninguna amenaza. Es mi legado pararme erguido, orgulloso y sin temor, para pensar y actuar por mí mismo y enfrentar al mundo audazmente y decir esto es lo que he hecho”.

Rutilio López
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Injusticias de todos los días

En mi vida en los mercados he visto cómo la gente llega a tenerle mucha fe a la medicina que le venden del canasto o a la que le dicen “natural”. Nunca los he visto preguntarse por cuestiones de calidad ni nada.

Más los he visto dudar de la medicina “vencida” que les dan en los hospitales o de las “pastillas de azúcar” que dicen que les dan en las unidades de salud. Y es esta la fama que se han ganado los lugares públicos. Ahí la gente cree que solo hay matasanos, que no los curan, sino que solo los entretienen y que a esa gente que está ahí lo que le interesa es cualquier cosa menos curar. Por eso tiene tanto éxito el canasto y lo natural. No halla uno para dónde hacerse con un dolor bien puesto. No digamos con una enfermedad más complicada.

Es un crimen lo que hacen las altas autoridades de Salud desde hace décadas, así como lo que hacen los mercaderes de la salud que se aprovechan de la desesperación de los que en la ignorancia solo tienen la fe para conseguir algo de alivio, aunque sea falso. Gracias por los reportajes que hacen caer en estas injusticia que vemos pero que no analizamos.

Cristian Salazar
cristiansala7812@.gmailcom

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Solidaridad, la solución

“Si hay algo peor que la violencia, es nuestra indiferencia”. Esa frase de Rosarlin Hernández me pegó duro en el recuerdo; porque la indiferencia de algunos ante las injusticias ha generado acontecimientos espantosos. Desde la indiferencia de los intelectuales y de la burguesía alemana ante el avance inexplicable de las huestes hitlerianas; pasando por la indiferencia de los intelectuales y burgueses de América Latina que hicieron posibles las dictaduras militares; hasta llegar a la indiferencia de los primeros Gobiernos de nuestra posguerra que dejaron que se incubara este cáncer que ahora nos corroe a todos. Veinte años de indiferencia nos condujeron a esta situación. ¡Cómo no lamentar la muerte de Darío! Aquel chiquillo que llegaba con su padre al negocio familiar nuestro a comprar su cromo o su cuaderno muy temprano por la mañana. Este joven también fue víctima de la indiferencia. Aquellos que dicen “a mí qué me importa, mientras no se metan conmigo”. Los que Miguel Ángel Asturias calificó como “los malditos indiferentes de siempre”. Los que nunca estuvieron con Jorge Washington en la guerra de independencia; ni con el general José María Cañas combatiendo a los filibusteros que invadían Centroamérica (como nos recuerda Manlio Argueta). La antítesis de la indiferencia es la “solidaridad”, palabra muy molesta para muchos; pero es la que ha sacado tantas veces la cara por la justicia. Porque “la solidaridad es una buena estrategia para salvar la especie”; y es con solidaridad que podríamos nosotros salvar a nuestro país; pero es que no se trata simplemente de regalar un pan o dar un abrazo “solidario”, se trata de poner en riesgo aun nuestras propias vidas. El día que los delincuentes pierdan su sostén económico generado por las amenazantes “rentas”, indudablemente empezarán a desaparecer. Y es que si no pagamos la mal llamada “renta”, ponemos en peligro nuestra vida y la de nuestra familia; pero si la pagamos, ponemos en peligro la vida de todos los demás y la de sus familias. Cuántos de nosotros estamos dispuestos a este grado se solidaridad.

Démar Ruiz
informapax@yahoo.com


Impotencia

Como explicaba hace poco una licenciada de ISDEMU que nos impartió una charla, nuestros niños son débiles y carecen de poder, porque el problema aquí son las relaciones de poder y más si se trata de un soldado o un policía que porta un arma. La mayoría de miembros de estos cuerpos de seguridad tienen la misma ideología de los ya extintos miembros de seguridad. Es fácil permanecer callados preocupándonos por cuestiones banales como lo pone de manifiesto Ronald Portillo, ya que solo por el hecho de cambiar un nombre a un lugar turístico no se erradicará la violencia en El Salvador. Si bien es cierto hay muchas iglesias cristianas, pero no todos hacemos propias las palabras del evangelio de Jesucristo. Así como se apoyan esas iniciativas, se deberían denunciar la injusticia, la desigualdad y lo que no está bien, como lo hacían los profetas en el Antiguo Testamento y el Divino Maestro, pero la mayoría de líderes piensan que eso es meterse en política. Una de las figuras polémicas y emblemáticas referente de esa actitud de denuncia fue Monseñor Romero. Y quiero comentar la columna de Rosarlin Hernández donde, de nuevo, se hace presente la impunidad tras el asesinato de Darío que se destacó entre los 23 homicidios de este martes ya que su padre, Henry Arana, periodista, está batallando contra el cáncer. Vemos caer a los buenos hijos de la patria, pero la vorágine no se detiene. Nos llena de impotencia a muchos buenos ciudadanos. Espacios como Séptimo Sentido son un oasis para que no nos sintamos solos. Sabemos que hay otros que sienten igual, que piensan igual como los dos columnistas que nos hacen llamados a la conciencia para empoderarnos como ciudadanos. Aunque como escribe Rosarlin, parecería que la tormenta que nos azotó viene de nuevo a llevarse lo que queda.

Ruth Karina Sánchez
tearu@hotmail.com


Desprotegidos

Gracias por esos reportajes que sacuden más de una rama de nuestra decadente sociedad. Hay agresores sexuales en todos lados. Eso, por supuesto, no justifica la pasividad que muchas veces muestra nuestro aparato judicial, mas aún, cuando los involucrados tienen el poder para hacer callar. Las escuelas son, en muchos casos, escenarios donde se viven auténticos dramas, los niños llegan buscando la protección que sus familias no les dan por diversas circunstancias y en lugar de encontrar dicha protección encuentran un infierno que el agresor logra disfrazar de fraternidad y tolerancia, todo ello en muchos casos con la complicidad de quienes saben la historia pero vuelven su mirada al vacío. El Estado debe enfocar sus recursos a la protección de la niñez y adolescencia, la puesta en marcha de planes efectivos, el seguimiento oportuno a cada uno de ellos y la dotación de recurso humano calificado es un reto. Hay que dar atención a las víctimas de forma oportuna pues las heridas físicas sanan más las psicológicas perduran. La salud mental parece que es una tarea pendiente que el Estado prefiere obviar.

David Tovar
kioskotovar@gmail.com


Del lado equivocado

Por los diferentes medios se nos manifiesta que somos un país de libertades y oportunidades. Y la realidad es otra. ¿Cómo puede un joven, que reside en un sector popular, progresar y salir adelante dentro del marco de la ley? Es difícil, debido a un modelo económico concentrador de riqueza que nos ha despojado de nuestro elemental derecho. Frente a esta incertidumbre que sufre nuestro país, han militarizado nuestra capital. Si bien es conocido que existen grupos al margen de la ley, la mayoría de transgresores e incitadores de violencia permanecen en otros lugares. Y es de aislar al enemigo para que deje de coordinar desde su escondite, pero he observado el acoso a jóvenes que viajan a estudiar o trabajar y que transitan en buses colectivos y los soldados los esperan para registrarlos y revisarles sus celulares y pobre de aquel joven que permanezca en una parada sin que se vea acosado por pandilleros o el ejército. Por allí comienza la inseguridad, ya que los que deben proteger son los que increpan, pero, en algunos casos, en el lado equivocado ya que los que “andan en la jugada” solo asoman la cabeza con sus celulares en la mano en los diferentes pasajes de colonias. Deben realizar patrullajes auxiliándose de tecnología, con drones por ejemplo, para localizar a los que los vigilan cuando ingresan a un sector. La columna “Antes de la tormenta”, de la periodista Rosarlin Hernández, nos presenta un caso de un joven asesinado conocido suyo y qué pasa con los jóvenes que mueren y no son documentados y quedan a la deriva. “Los pobres seguimos poniendo los muertos”, mientras otra clase con poder económico y político se beneficia y no le interesa que nuestra juventud muera o se inserte en las pandillas. A ellos les conviene que no finalicen los problemas para tener control territorial y político que les genera ingresos por la inseguridad a la que estamos sometidos.

Rutilio López Cortéz
rutilio_lopezcortez@outlook.com