Cincuenta personajes dicen qué fue lo mejor de la cultura en 2018

Lo mejor de la cultura en 2018

“Roma”, una épica sentimental

“Mi obra de arte de este año es la película ‘Roma’, de Alfonso Cuarón, espléndido viaje indagatorio hacia la vida de infancia en la colonia Roma de la Ciudad de México del comienzo de los años setenta del siglo XX, hermoso lienzo hiperreal en blanco y negro que asombra por la fidelidad a los escenarios y por el tono de dramatismo sostenido y contenido del relato que deja de ser doméstico para volverse épico. Una épica sentimental. Un gran director, una gran película”.

Sergio Ramírez, escritor nicaragüense

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“‘Roma’ es la película más personal del director mexicano Alfonso Cuarón, y varios coincidimos en que también es la mejor de su carrera y que, definitivamente, es una obra maestra. Aunque la pude ver desde septiembre en el festival internacional de cine de Toronto (Canadá), apenas está haciendo su poco convencional paso por salas de cine, gracias a que Netflix accedió a presentarla en pantalla gigante (como merece ser admirada), antes de publicarla en su plataforma digital. La discusión sobre ‘Roma’ ha girado principalmente en torno a la consagración de su autor o a la pelea entre distribuidores de cine convencionales y los de la era digital, pero no se nos olvide que, ante todo, se trata de un emotivo viaje a nuestra niñez, cuando los problemas de los adultos nos resultaban ajenos, gracias al halo de protección con el que nos cubrían esas señoras que se encargaban de los quehaceres domésticos en nuestros hogares y que desarrollaban vínculos emotivos no siempre correspondidos. Con ‘Roma’, Cuarón rinde homenaje a su nana y –sin quererlo– a mujeres que en nuestras vidas representaron el amor más puro y desinteresado”.

Juan Carlos Arciniegas, periodista colombiano, presentador en CNN

Roma

“El testigo”

“Me impresionó el poder de la imagen en la exposición ‘El testigo’, de Jesús Abad Colorado. Fotos muy conmovedoras que me hicieron sentir el horror vivido en Colombia durante este interminable conflicto. Interminable porque esas fotos nos hacen ver que el conflicto no ha acabado y nos llevan a pensar en la necesidad urgente de buscar caminos que conduzcan a la paz y a la reconciliación definitiva”.
Sergio Cabrera, director de cine colombiano

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“La exposición de fotografías en el Claustro de San Agustín, en Bogotá, de Jesús Abad Colorado, quien con su cámara ha registrado todas las formas del horror en la espiral de violencia que ha vivido este país en las últimas décadas. Es imposible permanecer indiferente al observar esas imágenes, crudas y sensibles a la vez, y que son una invitación a reflexionar sobre la importancia de la reconciliación en nuestra
sociedad”.
Vladdo, caricaturista colombiano

“El caso Sparsholt”

“Este año he leído toda la obra del escritor inglés Alan Hollinghurst. Lo que se presenta en estos libros es un panorama de la vida gay desde la Primera Guerra Mundial hasta hoy. Son libros que combinan una franqueza sexual muy contemporánea con los placeres clásicos del romance inglés; tramas complicadas, personajes complejos, escenarios tradicionales: internados, mansiones señoriales, barrios bohemios, reuniones políticas. Su más reciente novela, ‘El caso Sparsholt’, aún no ha sido traducida al español. Ojalá llegue pronto”.
Benjamin Moser, escritor estadounidense

Una ceremonia maya

“En el páramo barrido por el viento de la cumbre llamada Alaska, a unos tres mil metros sobre el nivel del mar, un numeroso grupo de mujeres, hombres y niños se han reunido para conmemorar la matanza de varios miembros de las comunidades mayas que protestaban contra el gobierno central ocurrida aquí hace seis años. A orillas de la carretera Panamericana, los rezadores y contadores de los días han consagrado un gran altar circular hecho de ramos de flores, bolas de incienso y velas de varios colores. Más de cien personas que ostentan varas de autoridad mayas se ordenan en círculos concéntricos alrededor del fuego santo, mientras, los principales empiezan a orar. Un humo con olor religioso se arremolina sobre turbantes, capas y sayos de colores, y los muertos son invocados una y otra vez. Recibo una impresión de fuerza espiritual que no esperaba. Pienso: ningún diario hablará de esta ceremonia, que es un acto de magia. Mientras duren las oraciones y arda el fuego las víctimas de la matanza estarán vivas. Y volverán a vivir cada vez que los rezadores invoquen sus nombres”.
Rodrigo Rey Rosa, escritor guatemalteco

“La belleza del universo”

“Este libro anuncia ‘las grandes cuestiones de la física como nunca te las habían contado’. Y efectivamente es eso: una narración para no expertos, llena de anécdotas y ejemplos divertidos. El autor es el alemán Stefan Klein, quien estudió física y filosofía analítica. Desde preguntas que parecen obvias, como por qué la noche es oscura, hasta si puede existir vida en otros planetas, son resueltas con una prosa sencilla, amena, sin dejar de lado reflexiones sobre la existencia misma de cualquier persona”.
Diego Garzón, periodista, director de la Feria del Millón

“Utopia Tour”

“Para mí lo mejor del año fue la gira de David Byrne. Reinventó la manera de presentar una banda de pop-rock en vivo. Creo que hay un antes y un después de un ‘Utopia Tour’ que pone patas arriba cualquier concepción previa sobre lo que debe ser un concierto. Un escenario desnudo, sin atriles ni amplificadores ni tarimas. Once músicos que en el escenario son también bailarines de una coreografía distinta para cada tema. Una puesta en escena minimalista que aprovecha todo el espacio y que permite crear una atmósfera distinta para cada canción. Es complicado compararlo con algo porque no se ha visto nada igual”.
Marc Caellas, director de teatro y escritor español

“Labranza arcaica”

“‘Labranza arcaica’, de Raduan Nassar. No solo la mejor novela que se ha publicado en castellano este año (aunque se escribió en portugués en 1975), sino la mejor que he leído en mucho tiempo. Esta alabanza del lenguaje, esta apoteosis prosística, nos adentran en una narrativa poética y virtuosa, de resonancias bíblicas y de turbulencias familiares”.
Alejandro Morellón, escritor español

Philip Kerr y su detective

“Lo mejor para mí de 2018, aparte de ver jugar a Lionel Messi, ha sido descubrir las novelas negras del autor inglés Philip Kerr. Su protagonista es un detective en la Alemania nazi llamado Bernie Gunther. Las historias son siempre amenas, tensas y deliciosamente bien escritas. Evoca la atmósfera de la época, en lo moral y en lo físico, con seductora autenticidad. Kerr acaba de morir. Gunther no morirá nunca”.
John Carlin, escritor británico

“All too human”

“Pude ver la exposición ‘All too human’ en la Tate Britain de Londres. Reunía a pintores del siglo XX británico que habían ampliado las posibilidades de la interpretación de la vida a su alrededor, con Bacon y Freud como figuras principales. Me emocionaron la belleza de los cuadros y la voluntad de estos genios de ir más allá de la representación naturalista, con el fin de capturar la humanidad de los sujetos pintados. Sentí que sus esfuerzos eran coincidentes con las búsquedas de la literatura, porque pusieron su foco en lo propiamente humano y en cómo sacarlo del enclaustramiento de la rigidez formal, los límites de la técnica y los estereotipos”.
Pablo Simonetti, escritor chileno

“María Magdalena”

“La película ‘María Magdalena’, dirigida por Garth Davis, me pareció una obra maestra que se convirtió ya en un clásico contemporáneo. La reivindicación de María de Magdala como la discípula número 13, la más cercana de todos, la más mística, la compañera que en realidad entendía la importancia de la misión del Maestro, convierte esta película en una revisión histórica que va más allá de la imagen de la Magdalena como la perdida, la pecadora o la prostituta. La actriz Rooney Mara le otorga al personaje una fuerza muy curiosa que la hace más humana, más cercana al espectador. Y el papel de Jesús, en manos de Joaquín Phoenix, es quizás el mejor de toda su carrera (al menos por ahora, antes de su rol como el Joker en el nuevo Batman). Un Jesús marginal, dotado de una dulzura estremecedora, que se recuesta junto a los enfermos y apestados para abrazarlos y sanarlos. Un Jesús contradictorio también, que sufre, que duda de su misión, que no sabe hasta qué punto su muerte sí redimirá a los demás de todos sus pecados. Definitivamente, este film, recién estrenado, es ya una obra de arte muy difícil de olvidar”.
Mario Mendoza, escritor colombiano

Hilma af Klint, en el Guggenheim

“La exposición de Hilma af Klint, en el Museo Guggenheim. Esta artista sueca nació a finales del siglo XIX y fue la primera pintora de obras abstractas. Se compara con artistas tan importantes como Kandinsky o Mondrian. Lo cierto es que ella hizo su obra antes que ellos, y esto hace que muchos pintores hayan sido influenciados por su trabajo. En mi opinión, es la mejor exhibición que se ha realizado este año. Ella había dicho que no quería que su obra fuera expuesta en ninguna galería, y ahora se conoce. Es un trabajo increíble. Para mí ha sido una revelación”.
Juan Montoya, diseñador colombiano

Dos libros de historia colombiana

“En medio de un país exaltado, casi adicto a los escándalos, incapaz de pensar objetivamente en sus problemas, quisiera resaltar como un hecho cultural del año el gran éxito de un libro académico: ‘Historia mínima de Colombia’, de Jorge Orlando Melo. Un libro exhaustivo, tranquilo, sin radicalismos, casi pudoroso, que muestra, entre otras cosas, la importancia de la geografía y el legado colonial en la historia de Colombia, nuestra excesiva ideologización y la paradoja de un país gobernado por letrados, pero siempre dispuesto a usar la violencia como instrumento para el cambio social”.
Alejandro Gaviria, economista y escritor colombiano

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“En el campo de la cultura, lo más significativo a mi parecer fue la publicación, con muy poca distancia temporal, de dos libros sobre historia de Colombia: ‘Historia de Colombia y sus oligarquías’, de Antonio Caballero; e ‘Historia mínima de Colombia’, de Jorge Orlando Melo. Me parece oportuno que estas reflexiones se presenten en el momento del posconflicto”.
Beatriz González, artista colombiana

Atwood, Münter y Smith

“Los superlativos son siempre muy difíciles y sobre todo para elegir lo mejor de la experiencia cultural de 2018. Así que voy a contar varios momentos culturales que disfruté enormemente. Uno de ellos en el Hay Festival, en Gales, con una charla maravillosa de Margaret Atwood, una gran autora y una gran conversadora llena de humor y humanidad. Mi exposición favorita fue una retrospectiva de Gabriele Münter, artista hasta recientemente olvidada del expresionismo alemán, en el Museo Louisiana, en Copenhague; me sorprendió la variedad de estilos y su consistencia a lo largo de toda su vida. Y el concierto-lectura de poemas de Patti Smith, en el Hay Festival Querétaro”.
Cristina Fuentes, directora del Hay Festival

Las mujeres que se pusieron de pie

“Lo mejor de la cultura este año, para mí, no fue un concierto, ni una serie de televisión, ni un libro, aunque hubo muchos artistas o escritores que me impresionaron o me enseñaron algo. Lo mejor fueron todas aquellas mujeres que se pusieron de pie, que encontraron una voz para denunciar la violencia y el abuso; todas las mujeres en Argentina o en Brasil, en Colombia o en Chile, que no aceptaron el papel que se les asignó, que hallaron formas de disidencia muy poéticas, muy creativas, que exigían sus derechos, exigían ser vistas como algo más que un objeto, que crearon un hecho político. Eso me encantó. Su coraje, su sentido del humor, su creatividad fueron inspiradores. A menudo la cultura es mal entendida como algo puramente centrado en el mundo artístico. Pero la cultura es la conversación social que tenemos entre nosotros acerca de quiénes queremos ser y cómo queremos vivir”.
Carolin Emcke, escritora y filósofa alemana

María Magdalena

Festival de Cine en Gibara

“El Festival Internacional de Cine de Gibara, en Holguín, Cuba. Este evento se hace cada año y en él se proyectan películas de todas partes del mundo, se hacen exposiciones de arte, obras de teatro, danza, y todas las noches se realizan varios conciertos de diferentes géneros musicales. Es un festival extraordinario, en el que los moradores de esta mágica ciudad y sus visitantes se sumergen durante una semana en una experiencia cultural y diversa”.
Haydée Milanés, cantante cubana

El último libro de Jiro Taniguchi

“El japonés Jiro Taniguchi fue el autor de manga más respetado y conocido en Occidente, tal vez por la influencia francesa que flotaba sobre muchas de sus creaciones. Falleció en 2017 tras haber dibujado obras maestras como ‘Barrio lejano’, ‘Los años dulces’, ‘El caminante’ o ‘El Gourmet solitario’. En muchos de sus tebeos no pasa nada, o no pasa mucho y, sin embargo, atrapan al lector desde el arranque porque hablan de los recovecos de la vida, con una sensibilidad y una belleza poco comunes. En 2018, se publicó su última obra, ‘El bosque milenario’, que dejó escrita al morir. Es su cómic más francés, que insiste en muchos de sus temas: la familia, la infancia, pero sobre todo la relación con una naturaleza cada vez más frágil. Es un tebeo emocionante, sobre todo porque sabemos que será nuestra última incursión en el pequeño y, sin embargo, enorme mundo del maestro japonés”.
Guillermo Altares, periodista español

Adiós a Hawking

“2018 será recordado como el año en que nos dejó uno de los científicos más importantes de todos los tiempos, Stephen Hawking. Él fue más que un pionero en relatividad y agujeros negros, en cosmología y el Big Bang; más que un símbolo del pensamiento científico, el pacifismo, el desarrollo y los valores que defiende la ciencia. Él fue también una llama que iluminó muchas vidas, que contagió a millones de personas con su pasión por la ciencia y su particular forma de entender el mundo. Nos ha legado, entre otras muchas cosas, libros de divulgación maravillosos y para todos los públicos, como ‘Historia del tiempo’, un clásico de la literatura científica. Y en este año se publicó, de forma póstuma, su última obra: ‘Breves respuestas a grandes preguntas’”.
Javier Santaolalla, físico y escritor español

La ausencia de Nobel de Literatura

“Me pareció muy interesante que no se diera el Premio Nobel de Literatura este año por los escándalos de abusos sexuales y corrupción que salieron a la luz en la Academia Sueca y el ambiente que la rodea. Culturalmente es más importante asumir estos delitos, hacerse cargo, y construir una mejor sociedad hacia el futuro que darle un premio manchado a un escritor o a una escritora. Por otra parte, la ausencia de Nobel de Literatura oficial permitió hechos culturales alternativos para compensar la falta. Por ejemplo, en Buenos Aires, durante el Filba, un grupo de escritores internacionales notables eligieron al Nobel 2018 y le dieron el premio a Jorge Luis Borges. Una reparación muy justa que la Academia Sueca ya no podrá hacer porque solo premia autores vivos”.
Claudia Piñeiro, escritora argentina

Fiesta en el Petronio

“El Petronio Álvarez. El festival de música del Pacífico prende a Cali en agosto. La marimba del Petronio traduce en armonías el ritmo de las olas, y una cadencia multitudinaria las baila en golpe de currulao, izados los pañuelos como velas, como alas, como fiesta. Si usted no lo lleva, allá se lo venden. Y le tienen, además, las delicias gastronómicas del Pacífico; para que se entone le ofrecen el tumbacatre y el arrechón. Y no verá en ningún otro lugar mujeres más luminosas. El Petronio Álvarez es una verdadera fiesta”.
Adelaida Fernández Ochoa, escritora colombiana

La ‘autodestrucción’ de una obra de Banksy

“2018 pasará a la historia del arte por Bansky, el artista británico que planeó la autodestrucción de uno de sus cuadros, y ejecutó su profecía en el momento mismo en que una subasta le puso un precio: US$ 1.4 millones. El video del acontecimiento se hizo viral. No eran, por supuesto, las imágenes de los últimos instantes de una obra: la destrucción era la obra, una performance inesperada —el lienzo en tiritas, como los documentos secretos—. Hay algo muy contemporáneo en el gesto de Bansky. Su previsión, cerebral, nos conecta con estos tiempos de códigos y programas: el mecanismo había sido diseñado años atrás para hacer lo que hizo cuando cierta condición se cumpliera. La “detonación”, posiblemente a control remoto, nos remite a Hollywood, a seres siniestros y geniales como Walter White. La audacia no es nueva. Bansky, cuya identidad permanece anónima ganó fama por sus intervenciones temerarias con grafitos en las calles, siempre divertidas y con un pie en la delincuencia más elaborada: llegó a poner a un prisionero en Guantánamo inflable en Disney World. La gran autodestrucción de este año no solo generó revuelo. Fue una forma de sacarle la vuelta a la especulación del fetiche, que convierte la obra en una joya absurdamente cara. Bansky también nos habla la fugacidad de todo. ¿Para qué buscar obsesivamente la preservación si las cosas se desvanecerán de nuestra memoria de todos modos? No es casual que el artista haya publicado la “broma” en Instagram, ese lugar paradójico de las fotos perfectas y fugaces: no para la conservación sino para el golpe emocional”.
Juan Manuel Robles, escritor peruano

“La hermana menor: un retrato de Silvina Ocampo”

“Publicado originalmente por la Universidad Diego Portales en Chile, y reeditado este mismo año por Anagrama, ‘La hermana menor’ asedia la biografía de quien fue probablemente la mayor escritora argentina del siglo XX. Aunando la implacable tensión narrativa que caracteriza sus relatos y el oficio indagador de la experta periodista que también es, Mariana Enríquez no solo sintetiza la fascinante trayectoria personal de Silvina Ocampo. También la pone en pie como auténtico personaje, poniendo a dialogar la lógica fantástica y perversa de la obra de ambas. Y retrata de manera coral su entorno íntimo, incluyendo a su legendaria hermana Victoria, las huidizas lealtades de su esposo Bioy y el patriarcado literario del inolvidable Grupo Sur, encabezado por un Borges que pareció admirar, temer e incomprender a su amiga. Acaso igual que hizo su tiempo”.
Andrés Neuman, escritor argentino

“Entre la pluma y la cruz”

“En junio de este año se publicó en Paraguay ‘Entre la pluma y la cruz, El clérigo Martín González y la desconocida historia de su defensa de los indios del Paraguay’. Documentos inéditos (1543-1575), copilados y analizados por Guillaume Candela. Esas cartas de hace 600 años, almacenadas en el archivo de Indias de Sevilla, dan cuenta de la realidad de la conquista en Paraguay. Durante años se repitió que fue un encuentro pacífico y cordial, distinto a la conquista en el resto del continente. Estas cartas ponen fin a la leyenda. Queda claro, después de la lectura, que se robaron mujeres de sus pueblos, hubo traslado forzoso de esas mujeres a las ciudades, se las sometió a trabajo forzoso y abuso sexual, se las tomó como botín de guerra, fueron entregadas como remuneración y un gran número de ellas se suicidaron. Es un libro que no puede ser ignorado por los historiadores, para mí es el libro del año”.
Gabriela Alemán, escritora ecuatoriana

Acuarelas de Turner

“La muestra de Joseph Mallord William Turner se exhibe, discreta, en el Museo Nacional de Bellas Artes, en Buenos Aires. Son acuarelas aparentemente silenciosas que, sin embargo, revolucionan las sensaciones de quien observa. La maestría de Turner es avasallante. La precisión para trabajar con los vacíos del lienzo, sorprendente. Lo lamentable fue la decisión del Gobierno argentino de cobrar entrada para verla, dificultando el acceso a una gran exposición”.
Federico Bianchini, periodista argentino

Rosalia

El fenómeno llamado Rosalía

“Si tuviera que destacar un único fenómeno cultural de este año sería el de Rosalía. Desde la periferia de la periferia de la cultura española, una joven cantante procedente del mundo del flamenco ha desafiado la industria global con un disco que se lee como una novela, que tiene una fuerte carga de crítica del machismo, que hibrida el flamenco con el pop y las músicas urbanas, y que dialoga en los videoclips y la puesta en escena con las iconografías más actuales de la performance, el diseño y el arte contemporáneo. Memorable”.
Jorge Carrión, escritor y periodista español

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“Lo más relevante de la cultura española de 2018 fue el producto de una joven dispuesta a romper moldes. Rosalía (Barcelona, 1993) se inspiró en una novela anónima del siglo XIII para narrar una historia de seducción y maltrato que suena contemporánea y urgente, en no menor medida, debido a la excepcional mezcla de flamenco, trap, R&B y pop bailable que propone su creadora. Solo otras dos personas se habían atrevido antes a llevar el flamenco (cuyo conservadurismo es tanto su mayor fortaleza como su principal debilidad) a su límite, Camarón de la Isla y Enrique Morente: Rosalía es la tercera de esta lista excepcional de revolucionarios. La cantante se ha rodeado de muy buenos colaboradores y la industria ha sabido capitalizar su mezcla de tradición y modernidad, pero su talento no es un producto comercial, es auténtico y está desatado”.
Patricio Pron, escritor argentino

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“Uno de los fenómenos musicales, y diría que culturales en general, del año ha sido la edición del disco ‘El mal querer’, de la joven cantante Rosalía, suerte de Bjork hispana que combina el cancionero popular con pop, trap, rock, auto-tune, fandango y toda una constelación de influencias globales, propias del producto artístico salido de una cultura ‘millennial’. Además, la gramática visual de sus videos no son mera promoción: participan de todas esas influencias. Ha sido llamativo que determinados colectivos, muy conservadores, la hayan acusado de “apropiarse” de elementos de otras culturas, lo que ha abierto un encarnizado debate, tan antiguo que en el arte contemporáneo se da por superado, porque, salvo los dioses (en caso de existir), nadie crea desde la nada, y toda expresión cultural, es decir, artística o científica, se nutre y cambia mediante la técnica del apropiacionismo: tomar de elementos de otras culturas e introducirles mutaciones al ser combinados con la tuya propia. Y nadie debería ofenderse por ello, ya que pertenecer a una cultura no quiere decir que esa cultura te pertenezca”.
Agustín Fernández Mallo, escritor español

“No contar todo”

“Pienso en la novela ‘No contar todo’, de Emiliano Monge, un libro que me parece muy importante en 2018. Monge escribe una suerte de autobiografía expandida, que incluye las historias de su abuelo y su padre y explora las relaciones entre los tres, con una prosa ambiciosa y una arquitectura narrativa compleja y bien lograda. Creo que fue el libro escrito en español que más disfruté en el año”.
Antonio Ortuño, escritor mexicano

“The Terror”

“En tiempos de películas y series y podcasts dedicados a los superhéroes, una de las mejores historias que vi este año (junto a ‘The Marvelous Mrs. Maisel’ y a ‘The Good Fight’) habla de unos héroes humanos, marinos y tripulantes de dos barcos ingleses (el HMS Terror y el HMS Erebus) que intentaron encontrar una ruta comercial imposible a través del Ártico, a mediados del siglo XIX, y de los que jamás se supo su final. Dan Simmons escribió una novela que fantaseaba con lo que pudo ocurrirles en medio de los hielos perpetuos, y el canal AMC lo adaptó conservando su nombre, ‘The Terror’, con un reparto extraordinario, lleno de esos actores grandiosos y no tan bonitos que hacen papeles secundarios en otras series, como Jared Harris o Ciarán Hinds. Combinación hipnótica de relato de terror, de aventura imposible y de drama sicológico que muestra cómo las situaciones extremas puede ir sacando los demonios que habitan en cada quien, esta miniserie maravillosa (tan exitosa que la volvieron serie antológica) es una de las razones para seguir creyendo en las historias que la televisión actual es capaz de contar”.
Samuel Castro, escritor y crítico de cine colombiano

Perspectiva de género

“Más que un libro, una película o una exposición de 2018, yo destacaría una mayor sensibilidad hacia la cultura desde una perspectiva de género. Este acto de justicia y reparación nos ha hecho denunciar los feminicidios y la violencia contra las mujeres en los ámbitos privado y público, las desigualdades y desventajas económicas y sociales, pero también ha conseguido que nos replanteemos la validez del canon cultural y la necesidad de completarlo con nombres de mujeres invisibilizadas en el momento actual o a lo largo de nuestras historias culturales. Creo que todo ello ha redundado en la construcción de una mirada crítica a la hora de interpretar la cultura y en la conciencia de que un país culto no es el que hace listas de libros prohibidos, sino el que enseña a leer a su ciudadanía”.
Marta Sanz, escritora española

Nick Cave & The Bad Seeds

“El concierto de Nick Cave & The Bad Seeds el 10 de octubre, en Buenos Aires. Tan íntimo y tan intenso, pero también profesional, una indescriptible puesta en escena del control dentro del más absoluto descontrol, de la perfomance cuidada en un torbellino de dolor, duelo, violencia, rabia, erotismo y tenebrosa belleza. Nick Cave está construyendo una obra sublime, hermosa, muy triste, desencajada. Nada en su música es compatible con la vida cotidiana: solo se le puede escuchar en soledad o durante el sexo, que es una especie de soledad compartida. El show de Buenos Aires fue voraz y destructor y generoso. Todos quedamos temblando. Fue la primera vez que lloré durante un concierto de rock. Bueno, acabo de mentir: también lloré en un concierto de Suede, en 2012, porque los recuerdos de mi juventud perdida me aplastaron como una topadora. Casualmente, creo que el nuevo disco de Suede, ‘The Blue Hour’, es otro de los acontecimientos del año: una banda que vampirizó la juventud en los noventa y, sin embargo, ahora, logra escribir sobre la madurez de una manera desafiante, con canciones sobre rotondas y animales muertos, sobre círculos de tiza sobre el pavimento y las manos frías de un niño perdido”.
Mariana Enríquez, escritora argentina

Patti Smith, en vivo

“Los conciertos de Patti Smith en el Centro Cultural Kirchner, de Buenos Aires. Dos noches inolvidables. La primera: un concierto íntimo de lectura de poesía junto al guitarrista y pianista Tony Shanahan. Ella habló de escribir como “un acto de amor” y recordó a sus amigos Bob Dylan, Sam Shepard y ese largo etcétera que nos dejó extasiados. Entre tanto, el artista argentino Guillermo Kuitca dibujaba. En la segunda noche: la reina del punk nos regaló un espectáculo lleno de poesía, los temas compuestos a dúo con Bruce Springsteen, su oda a William Blake, y, cómo no, ‘A Hard Rain’s A- Gonna Fall’ y su homenaje a Lou Reed (‘Perfect Day’). Terminamos todos sintiendo nostalgia de la nostalgia misma”.
Octavio Arbeláez, director del Festival de Teatro de Manizales

“Bohemian Rhapsody”

“Más allá de los aciertos o desaciertos que haya tenido como película, lo importante de esta producción es el impacto sobre la cultura musical en todo el planeta. El regreso de la música de Queen ha reventado las redes sociales, ha sido número uno en los listados del mundo entero y en las descargas de plataformas como Spotify. Que una canción, y otras del mismo álbum, vuelva a ser un éxito 43 años después, junto con la excitación que ha desatado la vida de Freddie Mercury y sus compañeros de banda, es una bocanada de aire fresco y renovado que llega muy oportunamente”.
Jorge Franco, escritor colombiano

La entrega del Premio Cervantes a Sergio Ramírez

“2018 ha dado libros magníficos y películas sobresalientes, pero a mi juicio lo más destacado es el reconocimiento público que el Premio Cervantes le otorga a un escritor de tanta altura como Sergio Ramírez. En él, además, está representada simbólicamente la literatura centroamericana, que necesita un empuje. Es de destacar el discurso que pronunció el premiado en el acto de entrega, el 23 de abril, recobrando el espíritu cívico que está en su obra y denunciando la represión nicaragüense”.
Luisgé Martín, escritor español

Beatriz González por el mundo

“Considero relevante la visibilidad en vida que ha tenido la obra de la maestra Beatriz González. Sus exposiciones más recientes en Burdeos (Francia), Madrid (España), Berlín (Alemania) y, próximamente, en Houston y Miami (Estados Unidos) son muestra de su mérito, su tenacidad y su disciplina. Destaco, así mismo, la exposición ‘Geometrías del Sur: desde México a Tierra del Fuego’, en la Fundación Cartier, en París. En ella se hace un merecido reconocimiento a la escultora venezolana Gego, al destinar una sala del museo a un cuerpo importante de sus obras. También sobresale Paris Photo, en el Grand Palais, en París. Esta feria impacta a museos, centros culturales y galerías en toda la ciudad difundiendo el lenguaje fotográfico en el gran público, desde el más especializado hasta el transeúnte desprevenido”.
Johanna Calle, artista colombiana

La forma del agua

“La forma del agua”

“Esta película se estrenó en Francia en 2018, y durante meses he recordado sus imágenes cautivadoras. Me encanta el cine de Guillermo del Toro, pero hay una dulzura especial en este film. Lo que me conmovió es que vivimos la maravilla a través de la heroína. El mundo está loco, el mundo es peligroso, quizás el mundo sea feo, pero siempre hay alguien que lo mira con benevolencia. Es una película locamente optimista sobre el amor y la sensualidad que se puede crear entre dos seres, más allá de todas las fronteras”.
David Foenkinos, escritor francés

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“Hermosa y muy especial comedia musical sobre dos corazones puros en un mundo de monstruos”.
Benjamin Lacombe, ilustrador francés

Tres obras para reflexionar

“Elijo tres obras de arte muy diferentes, pero que tienen en común que nos llevan a la reflexión. La primera es ‘Fragmentos’, el contramonumento a la paz de la artista Doris Salcedo. Esta obra es tan sorprendente que me da escalofríos de solo imaginarla: fundir armas y transformarlas en piso –marcado por el martilleo de mujeres maltratadas por la violencia generada por esas mismas armas– es la mejor manera de quitarles el poder. No podemos eliminar el dolor causado, pero al caminar sobre ellas, aplastadas en el contra-monumento de Salcedo, podemos contemplar su daño. Es un recordatorio: si se nos da la oportunidad, ¡podemos elegir la paz! La segunda es la novela ‘Dune Song’, de la escritora marroquí-franco-estadounidense Anissa Bouziane, que explora lo que le sucede a la protagonista Jihan, una musulmana secular y académica de Nueva York, tras la caída de las Torres Gemelas, cuando su identidad ante los ojos de los que la rodean cambia de un momento a otro. El libro narra su lucha por recuperar algún tipo de equilibrio en su vida, que al final logra cuando está en casa, en el desierto marroquí. Y por último, la exhibición ‘Alif’, del pintor pakistaní Mohammad Ali Talpur, que vi en febrero en Lahore; una serie de espectaculares pinturas caligráficas que parece ser una página escrita, un poema, un ejercicio del Corán o un documento personal. Sin embargo, es una caligrafía sin significado. La belleza de la forma de la escritura sin el sentido de las palabras. El artista desea trabajar con la forma, sin mensaje, pero para mí esta es una manera sorprendente de responder a la ola actual de noticias falsas, de abusos en internet, de reglas y restricciones por parte de gobiernos autocráticos”.
Janne Teller, escritora danesa

“Geometrías del Sur”

“La exposición ‘Geometrías del Sur, de México a Tierra de Fuego’, en la Fundación Cartier, en París, que construye un paralelo entre geometrías modernas contemporáneas con estéticas indígenas y vernáculas de América Latina. La pregunta que surge es si lo precolombino y popular es lo moderno antes de lo moderno. La respuesta indudable es que sí. Pinturas corporales de los kayapo o kadiweu, así como dibujos o arquitectura indígena del Paraguay y Colombia, son resignificados desde el arte para rechazar jerarquías innecesarias. La muestra establece diálogos entre preceptos estéticos de lo que se considera un arte (y no una mera artesanía), como influencia para muchos artistas del siglo XX”.
María Wills, curadora de arte colombiana

“Escuelas creativas”, de Ken Robinson

“En 2018 me encontré con la edición argentina de un libro que me pareció magnífico: “Escuelas creativas”, del educador inglés Ken Robinson. Magnífico porque es un autor empeñado en que cada persona encuentre su verdadera vocación en la vida y cómo desde las escuelas y desde la educación en general se puede enseñar a los niños a buscarla, hallarla y desarrollarla, de tal manera que se logre asegurar la plenitud como seres humanos. También recomiendo mucho su libro ‘El elemento’. No tienen desperdicio”.
Mariano Castagneto, escritor y periodista cultural argentino

“Dinastías”

“Reivindico documentales de naturaleza como obra de arte donde ciencia, fotografía y cuentacuentos se fusionan para producir un espectáculo audiovisual de primer orden. La serie ‘Dinastías’ se atreve con ‘clásicos’ de la disciplina como los leones, los pingüinos emperadores o los chimpancés. La BBC apuesta por seguir durante uno o dos años a uno de estos personajes con la esperanza de capturar el drama que constituye su vida. El resultado es, a menudo, espectacular. La fotografía de esta serie es en ocasiones poética; el drama, asegurado, y los desenlaces, épicos. Se disipan las líneas entre hombre, animal, cultura y comportamiento. Deja un sabor de boca en el que no está claro si los animales son humanos o los humanos solo meros animales”.
Carlos Magdalena, botánico y escritor español

“Los cuadernos de N”, de Nicolás Suescún

“Pasaron 24 años para que volviera a sus lectores uno de los libros más atractivos, experimentales, vanguardistas y originales de la literatura colombiana del siglo XX: ‘Los cuadernos de N’, de Nicolás Suescún. En esta ‘antinovela’ encontramos un personaje que, desde su aparente reclusión voluntaria en su habitación, se abre al mundo –gracias a su agudo sentido de observación, la literatura, el humor y la poesía– para dejar su testimonio sobre él”.
Álvaro Castillo G., librero y escritor colombiano

“Mujeres radicales”

“Lo mejor fue la exposición ‘Mujeres radicales (‘Radical Women’), arte latinoamericano 1960-1985’, que curó el Museo Hammer de Los Ángeles, se exhibió en la Pinacoteca de São Paulo y debiera mostrarse en toda Hispanoamérica por elemental sentido común, y ojalá en el resto del planeta. En palabras de Hammer, “esta exposición revaloriza las contribuciones de las artistas latinoamericanas y las artistas latinas y chicanas al arte contemporáneo”. De hecho, es más que esto, y no solo porque vivamos en tiempos de #MeToo. Es cierto que el movimiento mencionado da a la exposición particular intensidad, pero también que las artistas radicales lo superan con sus propuestas”.
Carmen Boullosa, escritora mexicana

Dos libros

“‘Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán’, de Rüdiger Safranski. Una mirada diferente a la razón y a la eficacia como modelo de la construcción de la sociedad. El concepto de lo romántico nos llena de esperanza en un mundo basado en ideales más humanos y menos materiales. Y La resistencia íntima. ‘Ensayo de una filosofía sobre la proximidad’, de Josep María Esquirol. Revaloriza ideas como proximidad, el calor de la casa y la resistencia, como opuestos a la inmediatez y la velocidad del mundo contemporáneo”.
Giancarlo Mazzanti, arquitecto colombiano

La casa de papel

“La casa de papel”

“Este año revela el poder y la calidad de la serie producida o distribuida por los nuevos canales de difusión de ficción, de los cuales Netflix es el más emblemático. Las dos temporadas de ‘La casa de papel’ (la segunda se estrenó en marzo) atestiguan este fenómeno. Una serie en español con actrices y actores desconocidos para el público en general se convierte en un fenómeno global. Por mi parte, esta serie me fascinó: la calidad de la escritura, la puesta en escena, la tensión dramática, el juego de los actores alcanzan en ‘La casa de papel’ un nivel impresionante. Estoy mirándola por segunda vez, con un ojo más profesional, y estoy fascinado de nuevo. Creo que este tipo de producción obligará a los creadores clásicos del cine a redoblar esfuerzos para ofrecer al público películas tan poderosas”.
Philippe Claudel, escritor francés

‘30 años de Navidad’, de Misi

“El evento cultural de 2018 fue el espectáculo ‘30 años de Navidad’, de Misi Producciones. María Isabel Murillo Samper logró en estas tres décadas consolidar un género que entonces era nuevo en Colombia: el teatro musical. Y lo hizo a un nivel internacional y con tal solidez que su compañía la sobrevive y continúa. Nos harás tanta falta, Misi”.
Valeriano Lanchas, cantante lírico colombiano

Nueva mirada a la guerra de Vietnam

“’La guerra de Vietnam’, la serie de documentales de televisión dirigida por Ken Burns y Lynn Novick, que se puede ver en Netflix, me ha parecido un acontecimiento por su tratamiento de la historia. Con un guion exhaustivo de Geoffrey Ward, la serie se propone reconstruir ‘toda la verdad’ desde ‘todos los puntos de vista’, por primera vez si exceptuamos narraciones fragmentarias sobre el conflicto y el abordaje de la ficción. La eficacia y belleza de estos telefilms, de una hora y media cada uno, es su inmersión cinematográfica total. Burns y Novick echaron mano de testimonios primarios y pietaje poco conocido, y también de entrevistas a cuadros militares del Viet Cong, que cuentan el revés del discurso oficial estadounidense (y que a menudo contradicen hasta la doctrina de epopeya que el comunismo construyó a partir de la victoria). Contra la trillada figura del héroe, automatizada en la cultura de EUA, emerge la inventiva que es treta de los débiles, y una sociedad civil que inaugura la disidencia masiva y la contracultura juvenil, con las ‘playlists’ del rock en los sesenta. La serie le habla al presente: desnuda la patraña política, una de las ‘fake news’ mortíferas del siglo XX. Movimientos telúricos del documentalismo americano en busca de la verdad antes de que se extingan todas sus voces”.
Matilde Sánchez, escritora argentina, directora de la Revista Ñ

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“La serie documental ‘La guerra de Vietnam’, que este año se estrenó en Netflix, es una producción inédita en su enfoque y su alcance. Pone en su justa medida lo que representó esta guerra para Estados Unidos y para el sudeste asiático; desmitifica un montón de pendejadas que el cine de Hollywood había elevado –incluido Oliver Stone– y les da la voz a los vietnamitas. Esto último es impresionante: le permite a Occidente escuchar la interpretación que los vietnamitas hacen de su guerra y contrapone esa versión con la de los gringos. La otra virtud, insospechada por demás, es que le permite a América Latina entender una cantidad de intromisiones del Gobierno estadounidense en la política regional con las dictaduras del Cono Sur, Centroamérica y la guerra contrainsurgente que evitaron hacer de cuerpo presente en Colombia. Un último dato: aclara el origen y el objetivo de la estrategia del Body Count a la hora de reportar los informes públicos de guerra, y que aquí en Colombia sabemos que ocasionó los crímenes de Estado llamados ‘falsos positivos’”.
Juan Miguel Álvarez, periodista colombiano

“Hacer periodismo en Paraguay es una aventura”

¿Cuál es tu miedo más grande?

Tengo muchos miedos, pero el más grande es no poder despedirme de mis seres queridos, ya no poder verlos.

¿Qué significa para vos la muerte?

Lo veo como algo natural. Es el ciclo de la vida. Creo que no deberíamos hacerlo tan trágico, sobre todo si las personas han disfrutado su tiempo. Ahora, duele la muerte por accidente o por asesinato.

¿Cómo es hacer periodismo en Paraguay?

Es una aventura que de alguna manera tiene demasiados sinsabores, pero que tiene algunas victorias que son muy importantes. Hay demasiados grupos empresariales que manejan todo el sistema y el circuito periodístico. Cada vez hay menos voces, más medios en manos de pequeños grupos.

¿De qué cosa te arrepentirías?

De hacerle daño a algunas personas que quiero. Arrepentimiento de eso sí tendría, de lastimar a las personas que uno quiere.

¿Qué te enorgullece más de tu vida?

Que puedo mirar a la gente de frente. Me considero una persona muy honesta. Cada noche puedo dormir tranquilo.

¿Cuáles son las ventajas y cuáles las desventajas de hacer periodismo en la actualidad?

La ventaja es que ahora tenemos más acceso a información pública, se tienen mayores recursos para hacer investigaciones, hay acceso a formas de trabajo de tipo transnacional. Las desventajas: uno está mucho más expuesto en su vida personal. Es muy difícil separar lo personal de lo laboral.

¿Cuáles son los temas más urgentes en Paraguay que no se están cubriendo?

Justamente estoy por publicar algo relativo a eso ahora, que es el tema de los delitos ambientales en Paraguay, es algo a lo que no se le da importancia, tampoco a los derechos humanos de los indígenas. Tampoco hay un enfoque desde el periodismo financiero sobre las grandes desigualdades que hay en Paraguay. Acá tenemos gente que puede comprar un departamento en Miami por $200,000 o en Punta del Este. Comprarse dos o tres vehículos de alta gama por año, y su vecino puede ser una persona que no tenga un dólar al día para comer.

“Nadie es indispensable en un equipo”

¿Cómo es la vida de un deportista en San Salvador?

Hay pocos espacios de calidad para practicarlo, sumado a la poca o nula paga por realizarlo y dedicarse de lleno a esto. La mayoría de deportistas tienen que llevar una doble vida, dejando el deporte como segunda opción y no desarrollándose como se debe.

¿Qué resultado esperas obtener con lo que estás haciendo?

Una reestructura del deporte en El Salvador. Quiero devolver lo mucho que el deporte me da y me seguirá dando, empezando en mi entorno, con los niños con los que trabajo directamente, y poder darles el trato y los fundamentos que merecen.

¿Qué es lo más ilícito que has hecho?

Manejar sin licencia y sin tarjeta de circulación por más de tres meses.

¿Quiénes son tus héroes de la vida real?

Mis papás y mis abuelitos maternos. Han dedicado toda su vida a sacar adelante a su familia, siendo personas de bien. Mi abuelo ha dedicado casi toda su vida al desarrollo de las bases del deporte en El Salvador.

¿Cuáles son tus nombres favoritos?

Enzo, Stephany, Isabella y Andrés.

¿Cómo reaccionas a las críticas?

En términos generales, bastante bien; siempre estoy atento a todo lo que me digan para tomar lo bueno y hacer autocrítica.

¿Qué significa la competencia en el deporte?

Exigencia y motivación para buscar cosas nuevas, trabajar duro y ser disciplinado. Como decimos en el fútbol, nadie es indispensable en un equipo y juega el que trabaja mejor.

La imagen engaña

¿Cómo se imagina su perfecta jubilación?

Estar con mi familia en una casa en el lago o en la montaña, haber establecido mis negocios para que rindan frutos para mis hijas y esposa.

¿Qué significa la ropa en su rutina?

Algo muy importante, me gusta verme bien y sé que la imagen cuenta.

Si todo el mundo fuera ateo, ¿cómo sería el mundo?

Sería un total fracaso. No existiría nada, seríamos un desastre. Gracias a la misericordia de Dios logramos respirar y despertarnos día a día y luchar por nuestros sueños.

¿Es la imagen una forma de mentir?

La imagen engaña. Pero, al final de todo, el mundo es tan pequeño, que todo sale a la luz y queda al descubierto aquello que tratamos de ocultar.

¿Qué palabra describe a la belleza salvadoreña?

Inigualable.

¿Cuál ha sido su trabajo más difícil?

Comprender los diferentes caracteres de mis clientes. Lo bueno es que con todos logramos un buen match.

¿Qué alimento le recuerda a su niñez?

La sopa de guineo verde con costilla de cerdo de mi madre.

Éticamente es más valioso ser periodista que escritor

Juan Villoro

El mexicano Juan Villoro aseguró que “éticamente es más valioso ser periodista que escritor” al evaluar sus dos profesiones, además de defender la importancia del oficio periodístico en “tiempos de creciente intolerancia” en el mundo.

“Un escritor puede ser tan caprichoso como le da la gana y tan mala persona como quiera, y al mismo tiempo escribir buenas novelas. El periodista no lo puede hacer porque ya estaría negando su compromiso con la verdad, con la objetividad, con los demás”, manifestó Villoro en una entrevista con dpa.

El mexicano presentó este domingo, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, su último libro, “El vértigo horizontal”, un “homenaje crítico” a la Ciudad de México, donde nació hace 62 años, que combina crónicas, reportajes y su particular mirada de la capital del país.

¿Se considera periodista?
No sé si estoy usurpando funciones. He hecho reportajes puros y duros; de hecho, en “El vértigo horizontal” hay algunos textos que considero más periodísticos, aquellos donde había realidades ajenas a mí que yo tuve que cubrir más como reportero.
También he hecho entrevistas con el afán de ser periodista, pero también tratando de mantener en ellas cierto impulso narrativo. Durante muchos años, cuando me preguntaban mi profesión, yo respondía periodista, porque me parecía pretencioso llamarme escritor. Me gusta más la humildad del periodismo, en la medida en que es un género en el que es importante que sean los demás los que tengan la razón y que sea la realidad la que te dicte los asuntos.

¿Diría que el periodismo es como nunca un pilar de la sociedad?
Vivimos en tiempos de una creciente intolerancia, no solo en México, sino en todo el mundo. Si vemos la relación de (Donald) Trump con la prensa, si vemos la importancia de las noticias falsas en redes sociales, si vemos los autoritarismos creciendo en Brasil, Hungría, Polonia, Italia… son momentos difíciles, pero precisamente la amenaza al periodismo refrenda su importancia, es una paradoja: si no quieren que se digan cosas, es por algo. Tenemos que decirlas encontrando la manera de hacerlo.

También es un momento importante para los movimientos feministas, ¿hay un ajuste de cuentas con el género femenino en el ámbito literario?
No diría que es un ajuste de cuentas, lo veo como un reconocimiento necesario de una realidad que tenemos, y es que hay extraordinarias escritoras, y no solo escritoras, sino mujeres que en todos los campos están destacando. Desgraciadamente, vivimos en una sociedad patriarcal; entonces, es muy difícil que tengan la visibilidad que merecen, pero atañe a todos los campos, cada quien en su propio espacio tiene que luchar para que esto cambie.

Hay extraordinarias escritoras, y no solo escritoras, sino mujeres que en todos los campos están destacando. Desgraciadamente, vivimos en una sociedad patriarcal; entonces, es muy difícil que tengan la visibilidad que merecen”.

Usted es miembro del Colegio Nacional de México, cuyo cuerpo académico se destaca por la falta de mujeres.
Tradicionalmente el Colegio Nacional no ha tenido muchas voces de mujeres. Nació a principios del siglo XX con 20 hombres. En los años 70 se duplicó y pasó a tener 40 hombres. Cuando yo ingresé, hace cuatro años había solo dos mujeres. Ahora tenemos cinco, lo cual haría pensar que si seguimos con la tendencia renovadora, en otros cuatro años habrá 12 y en cuatro años serán mayoría las mujeres. Ojalá así suceda, estamos tratando, pero es importante que se haga en todos los frentes.

El tema de su nuevo libro vuelve a insistir en una de sus obsesiones, la Ciudad de México. ¿Por qué elige volver siempre a ella?
Es un homenaje crítico, porque toda ciudad, especialmente la de México, te despierta emociones encontradas. Muchas veces he querido abandonarla, pero es como ciertas relaciones amorosas en donde piensas que no puedes seguir ya con esa persona y luego consideras que la extrañarías demasiado si te fueras. La Ciudad de México genera esta relación de amor/odio continua, y el libro es producto de eso, quizá predomina más el amor, porque finalmente me he quedado en la ciudad y es el único sitio que considero mío.

¿Le costó finalizar “El vértigo horizontal”?
Sí, uno de los grandes problemas de escribir sobre un tema tan amplio es caer en la dinámica de lo exhaustivo, tratar de ser enciclopédico. De alguna manera se volvió una expansión avasalladora que tenía que controlar de alguna forma. De broma decía que, más que un corrector de estilo, necesitaba un urbanista que lo estructurara.

¿Cómo escribió el poema que cierra el libro, que ya se había publicado unos días después del terremoto que sacudió la Ciudad de México el 19 de septiembre de 2017 y que dejó saldo de 228 muertos en la capital?
Fue producto de la urgencia periodística, el terremoto ocurrió un martes y tenía que entregar mi columna un jueves. A dos días de distancia de la tragedia, no podía pensar en otra cosa, al mismo tiempo no tenía nada nuevo que decir. Se me ocurrió tratar de describir el gesto que me parecía más importante en aquellos días, el de levantar el puño para que los demás guardaran silencio y se pudiera escuchar si había gente con vida entre los escombros.

Este gesto solidario de darle prioridad al menos favorecido era lo que estaba determinando las jornadas, y yo sentía que había una poderosa fuerza simbólica en todo eso. Para volcar la emoción, podía acudir al género de la letanía, poniendo al lector como protagonista y hablándole de tú. Me quedaban dos horas para el cierre, así lo escribí, no sabía la extensión, porque no puedes calcular por líneas, lo ajustamos con los editores, y más que un género literario respondió a uno sismológico: es una réplica.

Quizás por eso mismo pude decir cosas que no sabía que podían conectar con la gente, tuvo una acogida sorprendente para mí y ya no es mío, siento que todo el mundo se lo apropió y me pareció el punto final correcto para este libro que amenazaba con no tener nunca un punto final.

¿Volverá a escribir poesía?
No me considero poeta, no considero tener esa capacidad de síntesis, quizás necesitaré de otro predicamento tan grande como el terremoto para que salga otro poema, yo no sé siquiera si es un poema, no me he preguntado al respecto.


* Juan Villoro (Ciudad de México, 1956) es escritor, periodista y profesor de Literatura. En 2004 fue galardonado con el Premio Herralde por su novela “El testigo”. También ha trabajado en el teatro, ha sido guionista de cine y ha escrito relatos de viaje.

Juan Villoro

“Nadie sabía que yo llevaba al ‘Chapo’ en mi vehículo”

En solitario. “El Chapo” enfrenta juicio en Nueva York. Ha estado detenido en confinamiento solitario desde su extradición a Estados Unidos a principios del año pasado.

Tengo un tío que es 12 años más grande que yo y que también es policía federal. Cuando estaba chico, veía que llegaba con su uniforme y patrulla, lo que me causaba mucha admiración.
En alguna época vivimos cerca de una autopista, donde alcanzaba a ver las patrullas, y de ahí fue creciendo mi interés por formar parte de la Policía Federal de Caminos, como se llamaba entonces nuestra Institución.

No era fácil ingresar, eran muy estrictos. De inicio, había que ir bien vestidos y con el cabello bien arreglado tan solo para pedir informes. “¿A qué vienes? ¿A pedir informes o a pedir trabajo?”, nos decían los comandantes.

Me regresaron tres veces tan solo para tener informes de cómo ingresar. Ya con el cabello corto y bien presentado, pude saber de lo que necesitaba para poder ingresar a la Policía Federal de Caminos. Me tocó ir a las oficinas casi a diario durante siete meses, hacer ejercicio y correr para ganarme mi ficha de aspirante.

Aunque no era un procedimiento institucional, era un filtro que ponían los propios comandantes para que ingresaran solo aquellos que de verdad tenían la vocación para ser policías.
Cuando le dije a mi papá que quería ser policía federal de caminos, él solo se me quedó viendo y me dijo: “Sé lo que quieras ser, pero trata de ser el mejor”. Mi mamá, un poco más aprehensiva, se espantó, pero poco a poco fue entendiendo y cuando me dieron la lista de prendas que debía llevar a la academia, ella misma me compró todo.

En la academia de San Luis Potosí no solo conocí a compañeros de profesión, sino también a amigos que hasta la fecha frecuento y que han llegado a ser parte de mi familia.

Los retos que se nos fueron presentando, primero como cadetes y luego como policías federales ya graduados, fueron creando fuertes lazos entre nosotros.

El día de la detención de Joaquín “el Chapo” Guzmán, yo estaba en el tercer turno en Los Mochis, Sinaloa. Debía cubrir el horario de las 11 de la noche a las 7 de la mañana.

En el día, por la carretera Los Mochis-Navojoa, circulan muchos vehículos, incluyendo agricultores y gente que se dedica a la pesca, mientras que en la noche hay muy poca circulación.

Un turno cualquiera implicaba realizar mis recorridos, hacer folios de infracción si era el caso y, en general, estar al pendiente de prevenir y atender cualquier delito que se pudiera registrar.

Ese día se sentía algo raro. A las 3 o 4 de la mañana, comenzamos a escuchar helicópteros cerca, lo que me pareció extraño debido a que Los Mochis es una ciudad pequeña. Me imaginé que podría tratarse de un operativo de Sedena o Marina, pero no más.

Estábamos tres patrullas en el servicio. Yo conducía la patrulla acompañado de otro compañero, estaba también el responsable de turno, o RT, y otros compañeros más en la carretera que va hacia el norte, en los límites con Sonora.

A mí me tocó cubrir de Los Mochis hacia el sur, rumbo a Guasave.

Era una madrugada más sola que de costumbre. En algún momento, nos reunimos con el RT en uno de los tramos.
—Está medio raro. ¿Ya escuchaste los helicópteros?
—Yo también escuché. ¿Qué será?
—No, pues, quién sabe. Ahí nos vemos al rato.

Y el RT siguió con su recorrido.

Fue amaneciendo y comenzamos a escuchar disparos, por lo que nos acercamos a Los Mochis para reunirnos en un puente que está antes de entrar a la ciudad. En algún momento pensamos que los disparos podían ser a causa de un enfrentamiento entre delincuentes, pero el operador de radio nos informó que había un operativo de Marina y que había que estar pendientes.
El titular de la estación nos ordenó que todas las unidades estuviéramos atentas y esperar en la carretera a que llegara el primer turno. Para entonces, eran alrededor de las 6 de la mañana.
Me tocó quedarme debajo del puente donde nos habíamos reunido, desde donde se veía la afluencia de vehículos que venían de la ciudad para salir a la carretera.

Al poco tiempo cesaron los disparos y el ruido del helicóptero.

Instantes después recibimos vía radio la información sobre un reporte de robo de vehículo por parte del C4, instancia que sube a todas las autoridades este tipo de información por si tenemos contacto con el vehículo.

Estaba debajo de la patrulla junto con mi compañero cuando, a los 10 minutos, vi que venía el carro Focus rojo reportado. “¿Tan pronto? –pensé– No creo que tan rápido llegue aquí si se lo robaron en el centro”.

Solo alcancé a ver los últimos números de la placa y luego corroboré con mi compañero los datos del reporte.

Todavía vi cómo el vehículo se paraba con toda naturalidad ante una señal vial de “alto”, para segundos después dar la vuelta a la izquierda e ingresar a la carretera con dirección al sur.
Con la duda sobre si se trataba del vehículo robado, inicié el camino para verificarlo.

Más adelante se encontraba mi RT, a quien le hablé por radio: “Jefe, pasó un carro, un Focus rojo, nada más alcancé a ver los últimos números de la placa. No estoy seguro, voy a pararlo para que sepas y si es positivo, me ayudes”.

No aceleré mucho el vehículo porque estaba lloviznando y el pavimento estaba mojado, pero lo alcancé con facilidad.

El RT y yo le dimos alcance al mismo tiempo al vehículo y le solicitamos el alto. El vehículo se detuvo de manera normal.

Caminé y me paré del lado del acompañante del vehículo. Abrí la puerta y el pasajero se me quedó viendo. “¡Ah, canijo! Es ‘el Chapo’”, pensé.
—Comandante, comandante, échenme la mano.
—A ver, patrón, bájese tantito.

Al notar que las placas coincidían con el reporte de robo, nos bajamos de las patrullas con mayor precaución.

Del Focus se bajó primero el conductor, quien hizo contacto con el RT, mientras que yo me paré del otro lado de la patrulla para darle cobertura. “Comandante, traigo al patrón, échenme la mano”, alcancé a escuchar que decía el conductor, lo que me pareció muy extraño.

Caminé y me paré del lado del acompañante del vehículo. Abrí la puerta y el pasajero se me quedó viendo. “¡Ah, canijo! Es ‘el Chapo’”, pensé.
—Comandante, comandante, échenme la mano.
—A ver, patrón, bájese tantito.

Lo bajé y lo tomé del hombro. Alcancé a ver que traía una pistola debajo de sus piernas, por lo que rápido lo jalé para conmigo, como abrazándolo para ver si no traía un arma fajada.

Lo jalé y empecé a caminar a la parte trasera de mi patrulla. Cuando iba llegando a la puerta, le puse rápido las esposas. “¿Por qué, comandante? ¿Por qué me esposas? ¿Por qué me tratas así?”, me decía.
“Espérese, espérese, ahorita vemos”, le contesté.
Abrí la puerta de la patrulla y lo aventé hacia adentro. “Espérese, ¿por qué me trata así?”, me gritó.
Cerré la puerta y vi que todavía mi RT interaccionaba con quien en ese momento supe que era “el Cholo”. Le grité que lo esposara y enseguida lo empujó hacia adelante y le puso las esposas.
“Es ‘el Cholo’ y acá traigo al ‘Chapo’”, le grité.
“¿Qué vas a hacer?”, me dijo el RT. “Vámonos de aquí, nos van a matar”, le contesté, mientras comencé a ver que a lo lejos había un fuerte movimiento de vehículos en la carretera.
—Lléveme a Che Ríos. Ahí está mi gente, ahí nos van a apoyar.
—Sí, sí, ahorita vamos para allá.

En mi mente estaba claro que no tenía nada que ir a hacer a un lugar en donde me esperaba una muerte segura. En el primer retorno me di la vuelta en sentido contrario. Nadie sabía que yo llevaba al “Chapo” en mi vehículo.
Del otro lado comenzaron a pasar distintos vehículo, mientras yo seguía mi camino en el sentido contrario. Primero pensé en ir a la oficina de Policía Federal, pero eso significaba entrar a la ciudad y un gran riesgo, así que lo descarté. Luego me acordé de la guarnición militar, un lugar a donde a veces íbamos a hacer prácticas de tiro y que estaba sobre la carretera. “Ahí es un lugar seguro”, pensé.
Pasé el entronque de Los Mochis rumbo a la guarnición, mientras que mi pasajero insistía que lo lleváramos a Che Ríos. “Ahorita, ahorita, espérese tantito. Ahorita vemos qué hacemos”, le decía. “Bueno, bueno, está bien, está bien”, me dijo sin ponerse agresivo.
Cuando iba a medio camino, a lo lejos vi unas camionetas y sentí miedo. Entonces vi un hotel donde a veces comíamos y se me hizo fácil meterme. Sabía que ahí era menos probable que me encontraran.
Adentro, comencé a marcar. Para ese momento, el RT ya le había informado al jefe de estación que yo traía al “Chapo” en mi patrulla.

Nunca estuvo en duda avisarles a mis compañeros y mandos. Los conozco y tengo plena confianza en ellos.

Estuve a solas con él un rato. Fue entonces cuando me ofreció dinero.
—Ayúdeme y no va a volver a trabajar. Comandante, dígame qué quiere, pero ya écheme la mano.
—Ahorita vemos, ahorita platicamos de eso.
—Le ofrezco dos o tres empresas de aquí, de Sinaloa; es más, le dejo $50 millones para que no vuelva a trabajar nunca en su vida.
—Ahorita, espérese. Ahorita vemos qué hacemos.
—Comandante, no se vale. Tanto huir y tanto dinero para que usted venga y me entregue. No se vale.
—También entiéndame, estoy haciendo mi trabajo. Nadie me dijo que ahí venía usted. Yo soy policía y estoy haciendo mi trabajo. No vaya a creer que alguien me avisó.
—No ya sé. Ese fue un atorón bien.
—Ahí está. Nomás entiéndame que es mi trabajo.
—Está bien, comandante.
Se quedó callado, se agachó y no me volvió a hablar o a ofrecerme algo.

Al poco rato llegó el RT en la otra patrulla con “el Cholo” y nos quedamos ahí, en la habitación, con los dos hombres esposados.

Me asomé y vi que había personas en la azotea, pero me di cuenta de que eran compañeros policías federales que ya estaban dando el apoyo.
Luego bajó un helicóptero de Marina y llegó Sedena.

Yo ya estaba más tranquilo por todo el apoyo de las instituciones que había en el lugar. Entonces llegaron integrantes del grupo de operaciones especiales de la Marina, que se asomaron a la habitación donde estaba “el Chapo”.
—Tú fuiste, ¿verdad?
—No, no.
—¡Ah, cómo no! No sabes lo que acabas de hacer.

Con una cara de satisfacción y emoción, el marino se dio la media vuelta y se fue.

Hay quien me pregunta por qué no acepté el dinero que me daba. Para mí, fue sencillo: aún con todo su dinero, lo vi sucio, mojado, venía del drenaje, maloliente. Y yo nunca me quería ver así. “Cincuenta millones de dólares que en mi vida me voy a gastar, pero así me voy a ver, huyendo”, pensé.

Como policía, hice lo que debía hacer. Es “el Chapo”: detenlo, espósalo y llévatelo. No había otra opción.

En mi carrera como policía, durante 20 años de trabajo, siempre he tenido que tomar decisiones rápidas y que afortunadamente siempre han sido las correctas.

Para ser un policía que pase pruebas de $50 millones o de 500,000 pesos, hay que querer ser policía, sentir todos los días a la Policía, salir orgulloso y con ganas.
Eso se logra con educación, desde la casa, desde la academia.

Si no hubiera tenido a los padres que tengo, buenos instructores y buenos compañeros, que me enseñaron cosas buenas, talvez hubiera tomado otra decisión. La Policía Federal es mi vida. Es de donde mi familia depende. Es mi orgullo. Es lo que me gusta ser.

La detención del “Chapo” me cambió la vida entera.

En lo familiar, significó hablar con claridad y sinceridad sobre lo que había pasado. Aunque mi hija estaba pequeña, tuve que explicarle que su vida también iba a cambiar. “Entiendo”, me dijo.
También cambió mi vida en el trabajo. Tuve mandos que le dieron un correcto valor al trabajo, un valor real, y eso me permitió tener un ascenso y un reconocimiento a alguien que, como policía, hizo lo correcto.

Hoy estoy convencido de que los policías debemos comportarnos en todo momento como se esperaría que se comporte un policía íntegro y profesional.

Eso significa hacer cosas buenas para que la sociedad siga viéndonos bien, que no siempre ha sido fácil, porque a veces se dejan llevar por una imagen distinta a lo que en realidad somos.
Si no actuamos en todo momento con el corazón, nos vamos a tardar en lograr la confianza y el respeto de la ciudadanía, que es indispensable en la tarea policial.

Tengo la fortuna de ser ejemplo de que cuando actúas de forma correcta, las cosas salen bien, que la Policía Federal te lo reconoce y eso te motiva a echarle más ganas.

Sé que de haber decidido otra cosa aquella mañana, habría perdido lo que ya gané, que es el respeto de mi familia y de quienes en mí confían. Además de que hubiera decidido seguir una vida que me condenaba a estar siempre huyendo y en la que difícilmente hubiera tenido un buen final.

Trece mujeres, trece tumbas

Tumba de Vilma Pérez

Vilma Pérez

Vilma Pérez

A ella la mató su esposo y vigilante privado, José Adán Menjívar. Le disparó en el centro de Apopa, frente a sus dos hijos, mientras iba a denunciarlo en la unidad de la mujer de la Policía por los maltratos físicos y psicológicos a los que la sometía.

Tumba de Vilma Pérez

Carla Ayala

Carla Ayala

Un compañero policía la asesinó el 29 de diciembre de 2017 en la madrugada, después de una fiesta navideña donde hubo alcohol, en la sede del Grupo de Reacción Policial (GRP).

El cadáver de la agente Carla Ayala permaneció desaparecido durante más de nueve meses.  A raíz de este asesinato, el GRP fue desintegrado y más de 80 elementos fueron reubicados. El principal sospechoso del asesinato, Juan Josué Castillo, sigue prófugo de la justicia.

Tumba de Carla Ayala

Julia

Julia

Héctor Danilo Leonor García, subinspector de la Policía Nacional Civil (PNC), es acusado de inducir al suicidio a su esposa, la también agente policial Irma Julia García de Leonor, quien se quitó la vida el pasado 19 de diciembre, hace casi un año. Julia era víctima de violencia física, sexual y psicológica por parte de Héctor, quien la denigró en su calidad de mujer y la indujo al alcoholismo. Este ciclo de violencia, dicen fuentes de la fiscalía, llevó a García, que estaba destacada en la delegación policial de Soyapango, San Salvador, a tomar la decisión de quitarse la vida.

Tumba de Julia

Lorena

Lorena

La agente policial Lorena Beatriz Hernández, de 24 años, fue asesinada en los dormitorios de mujeres de la subdelegación de Mejicanos el 31 de diciembre de 2017. Néstor Alfonso Coto, un agente con quien mantenía una relación sentimental y estaba ebrio esa noche, le quitó la vida tras una discusión y trató de hacer pasar el caso como un suicidio. Los restos de Lorena descansan en el cementerio municipal de Izalco.

Tumba de Lorena

Karla

Karla

Karla Turcios era periodista. Nunca habló acerca de maltrato doméstico. Fue asesinada el pasado 14 de abril. La estrangularon y su cadáver fue encontrado en la carretera a Santa Rosa Guachipilín. Su esposo, Mario Huezo, está en prisión acusado de asesinarla y después deshacerse del cadáver en el carro en el que también viajaba el hijo de ambos.

Karla

Jocelyn

Jocelyn

En julio, Rónald Atilio Urbina, de 33 años, fue captado por diferentes cámaras de videovigilancia del Sistema 911 de la Policía Nacional Civil (PNC) el viernes 6, en la madrugada, mientras recorría San Salvador y Antiguo Cuscatlán, donde lanzó los restos de su pareja, Jocelyn Milena Abarca Juárez, de 26 años. Unos días antes y en varias ocasiones, Joselyn le había comentado a su mamá que tenía fuertes discusiones con su pareja y que se separaría. El 5 de julio, amigos y familiares intentaron comunicarse con ella, pero solo respondía mensajes vía WhatsApp, los cuales se supone fueron enviados por Rónald Atilio. Ya la había matado.

Jocelyn

Rosa María

Rosa María

Denys Edenilson Suárez, de 35 años de edad, es acusado por el delito de feminicidio en perjuicio de su compañera de vida, Rosa María Bonilla Vega, con quien convivía sentimentalmente desde hace algunos años. El hecho se dio durante una discusión ocurrida en la vivienda de la pareja el pasado 23 de enero. La mató a golpes, mientras el hijo adolescente de ella se encontraba en la misma casa. Bonilla Vega era doctora de profesión y trabajaba como colaboradora técnica y referente de componente materno de la región occidental del Ministerio de Salud (MINSAL), en Santa Ana.

Rosa María

Katherine

Katherine

Katherine Lisbeth Cárcamo, de 27 años, fue encontrada sin vida y con señales de haber recibido una fuerte golpiza el martes 24 de abril al mediodía, dentro de una vivienda ubicada en una colonia del municipio de San Sebastián Salitrillo (Santa Ana). Miembros del Instituto de Medicina Legal (IML) explicaron que la principal causa del deceso fue por asfixia mecánica; además, señalaron que el rostro de la víctima presentaba varias fracturas. En mayo, un juzgado ordenó enviar a prisión a Bryan Alexis Arévalo, de 24 años de edad, acusado del delito de feminicidio en contra de su esposa, Katherine.

Katherine

Lilian

Lilian

Henry Alberto Salazar, de 26 años, fue enviado ayer a prisión preventiva por el feminicidio de su novia embarazada, Lilian Beatriz Méndez Ramírez, y del aborto no consentido de su hijo. Salazar estranguló a Lilian Méndez y luego arrojó el cadáver en la carretera. Una hora después se fue a un bar ubicado en la colonia San Luis, de San Salvador, donde permaneció hasta horas de la madrugada, según lo que ha reconstruido la fiscalía. En esta tumba descansan ella y el bebé que no llegó a nacer.

Lilian

Blanca Iris

Blanca Iris

El 17 de julio, Blanca Iris Rivera, de 32 años, se sentó en su pequeño escritorio de administradora del mercado de Agua Caliente, Chalatenango. Lo ordenó. En ese afán estaba cuando su expareja, Álvaro Rodríguez, entró en la oficina. Sacó su arma. Álvaro le apuntó y le disparó tres veces. Para ese día, Blanca ya había puesto cuatro denuncias por violencia en contra de Álvaro, quien era padrastro de sus dos hijas y padre de su hijo. Él está prófugo.

Blanca Iris

Graciela

Graciela

Graciela Ramírez Chávez, de 22 años, fue hallada asesinada el 13 de febrero a las 6:30 de la mañana en uno de los pasajes de los condominios Zacamil, del municipio de Mejicanos. La policía la encontró con 56 heridas provocadas con un arma cortopunzante. Ella recibió 803 llamadas telefónicas de su prometido, José Héctor Otero Turcios, en un lapso de 40 días, un promedio diario de 21. Otero está acusado de ser el autor directo, mientras que un pariente de él es señalado como cómplice al haberle ayudado a deshacerse del cadáver. La tumba de Graciela está en el cementerio de Mejicanos.

Graciela

Delmy

En el juzgado, José Rodríguez Ángel, de 54 años, se declaró inocente de los cargos: “Esa es cosa del diablo, es cosa que a veces uno no lo piensa; me arrepiento de lo que hice, yo no soy asesino”, dijo en su defensa para intentar justificar lo ocurrido. A Delmy Rosibel Cabrera de Rodríguez, de 49 años de edad, José la mató a machetazos, y después se hirió con la misma arma blanca con intenciones de suicidarse. El feminicidio ocurrió el domingo 16 de septiembre por la tarde, en el caserío Las Peñas, del cantón El Zope, en el municipio de Santo Domingo de Guzmán, departamento de Sonsonate. José, sin vergüenza, intenta convencer a la fiscalía de que darle a una mujer una vida de abusos y acabar matándola es amor.

Delmy

Roxana

Roxana

Roxana Marisela Jiménez tenía 21 años de edad. La asesinó José Balmore Callejas, un jardinero de 54 años. Roxana trabajaba como empleada doméstica en Antiguo Cuscatlán y fue acosada por Callejas al punto de que antes de matarla con un machete, le dejó 80 llamadas perdidas. La madre de Roxana declaró ante el juez que llevó el caso que su hija ya le había comentado lo que Callejas hacía: “El 31 de diciembre le ofreció dinero y ella no aceptó, le dijo que el amor no se compra. Yo la notaba triste. Me pedía que el día que la mataran que yo recogiera a sus hijos”. Callejas cumple una pena de 30 años de prisión. Esta tumba está en el cantón Bellos Horizontes, Comasagua.

Roxana

“Vivimos en una sociedad violenta y extrema que requiere expresarse en una rama extrema”

¿Qué es la música?

Es la forma que tengo de expresarme y desahogarme. Me ha dado la forma exacta para decir cosas que no es posible expresar en palabras.

¿Cuál es su miedo más grande?

Perder a mi familia: mis padres, mi hermano, mi prometida, mis perros… la gente que quiero.

¿Qué aprendió de su peor fracaso?

A levantarme, a no ahuevarme, a saber que la vida se trata de golpes pero no es de quien se queda acostado en la calle, sino de quien aprende de ello y se levanta.

¿Qué tiene la batería para haberlo seducido por encima de otros instrumentos?

Es la forma de tocarla, porque tenés que emplear todo el cuerpo y tenés que poner en juego varios aspectos de tu vida con un mismo objetivo.

¿Cómo es hacer metal en El Salvador?

Creo que, al igual que en cualquier parte del mundo, es un tipo de música que se estigmatiza por ser extrema, tiene un poco menos de público. Pero creo que expresa bien nuestro día a día. Vivimos en una sociedad violenta y extrema que requiere expresarse en una rama extrema.

¿Qué es lo mejor que le ha dado la música?

Ir a otros lados a tocar, ver que la gente acepta tu música, la siente propia, se identifica. Es genial que incluso ahora que ya no existe Virgina Clemm, la gente nos pregunte sobre cuándo vamos a volver.

¿Qué consejo se daría?

Que no baje los brazos. Que las cosas se pueden lograr aunque sea difícil, aunque la misma vida le quiera dar a uno la espalda.

El teatro es un trabajo digno y transformador

¿Cuál es tu idea de la felicidad?

Trabajar de lo que amo en esta vida. Y lo que me hace más feliz es ver a mi mami feliz.

¿Cuál ha sido tu mayor atrevimiento en la vida?

Dejar la casa de mis papás e ir a vivir a San Salvador para estudiar en el CENAR. Trabajé de cualquier cosa para estudiar y tener dinero para la comida: arreglando puertas, chorros, baños, sillas, podando jardines, vendiendo dulces en los buses, etcétera. Ahora estoy alegre porque demostré que el teatro sí es un trabajo digno y transformador.

¿Qué te hace falta?

Sacar mi carrera universitaria, ya que no he tenido la oportunidad para ir a la universidad. Quiero estudiar psicología.

¿Cuál ha sido el momento en el que has sentido más miedo?

En 2013, en un microbús que iba para el centro. Alguien me puso una pistola atrás de la cabeza con gran fuerza y me dijo que le diera el dinero, el celular y todo lo de valor que andaba. Solo tenía $2.35. Me empujó y me dijo que se iba a llevar mi vida y me puso la pistola en la frente. Me dijo: “Aquí quedaste, bicho”. Me quedé inmóvil esperando a que disparara. Pero el otro que andaba con él le dijo que se calmara.

¿Has pensado en migrar?

Solo iría a otro país a estudiar.

¿Cuál es tu mayor extravagancia?

Las cosas que siempre paso recogiendo de la calle creyendo que las ocuparé en algún invento reciclado. Al final me lleno de cosas y la mayoría no las ocupo, pero siempre las conservo por alguna razón, jaja.

¿Dónde te imaginas dentro de 10 años?

Aquí, en El Salvador. Trabajando y ayudando a muchos jóvenes.

“Yo tenía que compartir el instrumento con otros 20 violinistas”

Dirigiendo la orquesta

El director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel tiene muy presente en todo momento sus orígenes, a pesar de su fama internacional y de haber logrado uno de sus sueños: dirigir la Filarmónica de Berlín, con la que actualmente está de gira por Asia.

En esta entrevista, habla de las diferencias entre las orquestas, la importancia de acercar la música clásica a los jóvenes, su pasión por romper barreras, los problemas actuales de su país y del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, donde se formó.

¿Qué significa para usted dirigir la Filarmónica de Berlin?
Un sueño hecho realidad. Conversaba el otro día con un amigo y le decía que para mí, ha sido lo más natural del mundo. Yo nunca me he presionado para lograrlo. Pero mi primer sueño musical está relacionado con esta orquesta. Me acuerdo que iba a los conciertos en Barquisimeto de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Lara y me sentaba en la primera fila del Teatro Juárez, un teatro de principios del siglo XX. Y ya entonces soñaba con estar aquí, en Berlín.

¿Se tiene que pellizcar a veces?
Sí, porque uno no debe perder la inocencia. Cuando pierdes la inocencia, todo se vuelve rutinario.

Usted es el director musical de la Filarmónica de Los Ángeles. ¿Puede definir en qué se diferencia una orquesta norteamericana de una europea?
Dudamel: Con Los Ángeles, donde ya dirijo desde hace 10 años, hemos construido un discurso sonoro juntos. Es una orquesta maravillosa, a la que dirigieron desde Zubin Mehta hasta el gran Otto Klemperer. Pero cuando llegas a una orquesta como invitado, como es el caso de Berlín, llegas como el invitado a una casa. Si es tu casa, tratas de disfrutarlo. Así es con una orquesta. Toda orquesta tiene una tradición, un sonido, una forma de tocar que tú, antes de imponer algo, tienes que escuchar. Es como bailar: vas enseñando y aprendiendo un poco el movimiento de tu pareja y te vas adaptando. O como manejar un coche: no es lo mismo manejar un Ferrari que un Aston Martin. Son dos carros rápidos pero los dos son muy distintos.

¿Ya manejó uno?
Alguna vez, por diversión. Me encantan los coches, desde que era niño, por la tecnología. Pero volviendo al tema, no puedo hacer sonar a la Filarmónica de Los Ángeles como la Filarmónica de Berlín.

Llegó a Los Ángeles con un proyecto de aproximación a la comunidad, sobre todo latina, de la ciudad.
Sí. La primera propuesta fue crear una orquesta con niños. La Filarmónica de Los Ángeles tiene que participar en moldear el futuro de la sociedad. Yo provengo de una iniciativa similar, pero de mucha más larga data: el Sistema de Coros y Orquestas juveniles de Venezuela, creado por el maestro José Antonio Abreu. La filarmónica asumió la propuesta inmediatamente. Y en estos 10 años que existe YOLA, la orquesta juvenil, ya vamos por el séptimo centro. Ahora el arquitecto Frank Gehry esta diseñando un centro en Inglewood, una zona de escasos recursos, complicada, dónde hay un banco que se reestructuró y se va a convertir en un escenario y en un espacio musical.

Su figura hasta hoy, con sus 38 años, está asociada a la juventud….
A pesar de las canas que me están saliendo.

¿Cuál es la importancia de ganar un público nuevo, más joven?
Es fundamental, y eso no es una fantasía, sino una realidad con mucha base. Yo crecí en un proyecto así, el sistema, y por eso sé que funciona. El objetivo no es que esos niños luego sean músicos profesionales, sino que tengan un aprendizaje musical. Algunos después deciden ser músicos, otros no. De los compañeros de mi generación, han salido ingenieros, emprendedores, médicos. Pero nunca dejan de estar en contacto con la orquesta y nunca dejan de escuchar conciertos. De esta forma han aprendido a desarrollarse como espectadores y atraen a su vez a gente que no tiene nada que ver con la música. Por eso no podemos quedarnos sentados en un trono. Tenemos que ir hacia la gente y hacer entender lo que hacemos. Porque tampoco es llegar y tocar, sino mostrar la posibilidad transformadora que tiene la música.

En los ensayos para el show del Super Bowl en 2016, actuamos con Beyoncé, Bruno Mars y Chris Martin de Coldplay. Ensayamos cada detalle, cada movimiento, el sonido. Es un trabajo y eso se respeta. Por eso yo no pongo muros entre la música, el arte. Incluso hay un video de la Filarmónica de Berlín tocando con los Scorpions. Todo eso crea un puente hacia un público que no está acostumbrado a escuchar música clásica. Hay una frase de Miguel de Unamuno: “La libertad que hay que darle al pueblo es la cultura”.

A diferencia de Europa, en Estados Unidos las orquestas no tienen problemas en trabajar con músicos pop.
No, y está bien que así sea. Estas superestrellas, en algunos casos verdaderas leyendas, son artistas maravillosos. No te imaginas el nivel de perfección en los ensayos, cómo aprecian cada detalle. En los ensayos para el show del Super Bowl en 2016, actuamos con Beyoncé, Bruno Mars y Chris Martin de Coldplay. Ensayamos cada detalle, cada movimiento, el sonido. Es un trabajo y eso se respeta. Por eso yo no pongo muros entre la música, el arte. Incluso hay un video de la Filarmónica de Berlín tocando con los Scorpions. Todo eso crea un puente hacia un público que no está acostumbrado a escuchar música clásica. Hay una frase de Miguel de Unamuno: “La libertad que hay que darle al pueblo es la cultura”.

¿Es una experiencia que llevó de Venezuela a Los Ángeles?
Sí, la de romper barreras. Cuando comencé a dirigir en Los Ángeles, nos embarcamos en proyectos maravillosos. Nunca me hubiera imaginado hacer una ópera con Frank Gehry, pero así fue. Me ayudó a que hiciéramos la trilogía de las óperas de Mozart con los libretos de Da Ponte con tres arquitectos: Jean Nouvel, que hizo “Las bodas de Fígaro”, Zaha Hadid, que hizo “Cosi Fan Tutte” y Gehry con “Don Juan”. Ahora acabo de hacer con el coreógrafo Benjamin Millepied, el esposo de Natalie Portman, una versión de “Romeo y Julieta” con una filmación en vivo de ciertas partes del ballet. Todo lo que estaba sucediendo alrededor del hall aparecía en una pantalla en el escenario simultáneamente con la danza.

¿En qué situación está el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela?
El sistema sigue adelante a pesar de la complejísima situación que estamos viviendo en Venezuela -económica, social, espiritual. Hoy es un emblema de esperanza. Esto no lo digo como una frase hecha, porque a pesar de todo, el sistema no se ha detenido. Estamos viviendo un momento muy complejo debido a la salida de muchos talentos del país. Pero de alguna manera también, a pesar de la compleja situación, de lo difícil que puede ser para un músico, para cualquier tipo de profesional, salir del país, veo muchos de ellos en todo el mundo y no pierdo la fe en que volverán y que se están enriqueciendo y están siempre en contacto con sus compañeros en Venezuela.

¿Es decir que el sistema tendrá en el futuro un papel que ahora ya no puede tener?
Mientras haya un niño en los núcleos, el Sistema está vivo. Un solo niño, un maestro. Aun hoy, en la situación actual, eso genera un efecto multiplicador. El sistema se ha hecho de adversidades. Cuando el maestro (José Antonio) Abreu lo creó, nadie creía en él. Le costó muchísimo abrirse camino. Cuando estaba en Barquisimeto, no teníamos un sitio dónde tocar, no había instrumentos. Yo tenía que compartir el instrumento con otros 20 violinistas, uno tocaba una hora, después el otro. Nos decían “la orquesta de los sin techo”. Y a pesar de todas las crisis que hemos estado viviendo en los ochenta, en los noventa, todavía estamos.

Gustavo Dudamel. Director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles

¿Es una situación terminal?
El filósofo francés (Jean-Jacques) Rousseau le preguntaba a Dios en “Las confesiones” por qué le había hecho pasar tantas situaciones adversas. La respuesta: te he hecho débil para caer en el hueco, porque te he hecho lo suficientemente fuerte para salir de él. Yo podría hablarte de todo lo terrible que está sucediendo en mi país, que es triste y doloroso. Cada vez que veo salir a un joven, me duele. Cuando veo que la gente no tiene la posibilidad de comprar los bienes básicos, me duele, también porque allá vive mi familia, de la que nunca me he desconectado. Pero al mismo tiempo debemos seguir luchando porque al final del túnel hay una luz, y esa luz significa unión. Porque la polarización ha calado hondo hasta en las mismas familias.

Para que la unión suceda, ¿Nicolás Maduro deberá dejar el poder?
Yo creo que el pueblo es sabio y sabrá decidir cuál es su futuro. El problema es hoy la sobrepolitización, y de eso tenemos que proteger a nuestros niños. No podemos enfermarlos con esta diatriba política y esta pelea permanente de que si tú eres culpable. Cada uno tiene que asumir su responsabilidad y su culpa. Nosotros, desde las pequeñas posiciones en que estamos, tenemos que construir el país.

¿Pero existe hoy ese margen en Venezuela?
Absolutamente. Creo que ahora es el momento. Pero los tiempos de un país son distintos a los tiempos de un individuo. Nosotros podemos desesperarnos, pero un país necesita mucho tiempo para transformarse. Basta con ver lo que vivió Alemania: dos guerras mundiales, regímenes dictatoriales, un muro que los separó. Tantos años de sufrimiento y tantas equivocaciones. Nosotros también hemos sido muy golpeados, también por nosotros mismos, por no tener la disciplina suficiente. Pero no es momento de achacarnos culpa. Es el momento para que cada quien asuma la responsabilidad que tiene.

¿Se siente como protector del sistema desde el exterior?
Completamente. Yo soy un papá.

¿Y esa posición también le ha llevado a mantenerle en silencio durante mucho tiempo?
Pero es que yo nunca he estado en silencio. La gente sabe solo el 0.1 % del trabajo que hago. Yo muchas veces he estado en Venezuela y nadie sabe que estoy ahí. Viajamos por el país viendo cómo están los núcleos, pero yo no hago alarde de eso o me tomo una selfie. He estado metido en sótanos viendo ensayos de orquestas, nunca en la sala grande; me he reunido con los muchachos, estoy en contacto con ellos a través de Skype…

¿Cuál es su papel como ciudadano de Venezuela?
Mi papel es de unir y no dividir. Porque para mí, es muy difícil tener un público que está completamente dividido y yo dividirlo más. Mi función es que el publico sienta que cuando está escuchando música, se está uniendo. Habrá otros que hacen discursos políticos, pero esa no es mi función. El resto es trabajar, no por un lado o por un color, sino por toda Venezuela.

¿Cuál es la base de su optimismo?
Cuando me pasan los videos de todo lo que está sucediendo en Venezuela y veo toda la cacofonía que se vive, y al mismo tiempo veo niños en un curso de oboe -ahora vas a pensar que estoy loco-, es que eso es lo que brinda esperanza, tal cual lo concibió el maestro Abreu con el sistema. Por eso tengo fe en que vendrá el momento en que Venezuela se desarrolle, porque ahora estamos en el hueco, pero nos han hecho lo suficientemente fuertes para salir de él.