A nadie le importó

Violencia. Solo en Brasil, 286 personas LGTB fueron asesinadas con arma de fuego y 275 con arma blanca; 97 fueron asfixiadas; y 28, apedreadas.

Cada 19 horas un LGBT es asesinado o se suicida víctima de LGBTfobia, lo que hace de Brasil el número 1 en el mundo de ese tipo de crimen. Los datos son de la ONG Grupo Gay de Bahía, que informó que en 2017 se registraron 445. La situación es dramática en este país, pero en el resto de América Latina también.
Contra viento y marea, las organizaciones civiles y la prensa llevan las cifras sobre los crímenes contra LGBT. Sin embargo, existe un subregistro producto del miedo que trae consigo denunciar la condición sexual y la impunidad de la justicia para investigar y darle rostro a un tema que duele.
En palabras del director del Instituto Nacional de Medicina Legal de Colombia, Carlos Valdés, hace 10 años en Colombia no se analizaban tan fielmente los crímenes contra la población LGBT, pues eran considerados homicidios simples o agravados, de acuerdo con las circunstancias. “No hacíamos un registro juicioso. Y no hacíamos diferenciación por género”, reconoce Valdés, pero “el instituto ha entrado en una modalidad de estudio diferencial y hemos detectado asuntos muy dolorosos”.
Otras voces, como la de la Defensoría LGBT de Argentina, dan cuenta del ocultamiento de la orientación sexual de los fallecidos, razón por la cual identificar los crímenes de odio en los países es difícil, y de alguna forma son detectados por el nivel de sevicia que emplea el asesino: violar, apedrear, empalar, descuartizar o acuchillar múltiples veces a la víctima.
Lo anterior sin contar con que hay muchos suicidios que resultan del matoneo y la estigmatización. A juicio de las autoridades forenses, tanto en Colombia como en Argentina, los crímenes contra los LGBT son una realidad que camina invisible en nuestras sociedades.
En Brasil, 39 personas con identidad sexual diversa se suicidaron en tres años; 286 fueron asesinadas con arma de fuego y 275 con arma blanca; 97 fueron asfixiadas; 28, apedreadas; 10, carbonizadas; y tres, envenenadas.

A Kiara, una mujer trans de 25 años, la encontraron sin vida en un parque de Uruguay la madrugada del 24 de septiembre de 2012. Estaba boca abajo, con un balazo en la cabeza y parte de su cuerpo incinerado, como si alguien se hubiese empecinado en borrar su identidad. El anillo policial hallado en uno de sus dedos ha hecho pensar a los investigadores que el homicida fue un asesino serial vinculado a dicha institución. Sin embargo, nada ha podido ser comprobado.

No se trata solo de frías estadísticas, sino de historias que conmueven de vez en cuando en cada país. En Rosario, Argentina, asesinaron a Mónica Ortiz con siete puñaladas. La mujer trans de 53 años fue hallada muerta dentro de su casa, en junio del 2016. Su cadáver estaba atado a la cama y calcinado.
En México, la organización Letra S logró sacar de la cárcel a un hombre gay injustamente señalado de asesinar a su pareja. Tras el proceso judicial se logró comprobar que fiscales y jueces comparten prejuicios contra la comunidad gay que determinaron el fallo, lo cual se constituye en una clara discriminación.
142 asesinatos de integrantes de la comunidad LGBT en Colombia ocurrieron en el marco del conflicto armado y como consecuencia de los prejuicios de los violentos.
En las confesiones de Justicia y Paz, un mecanismo judicial para la reincorporación de los paramilitares –escuadrones de extrema derecha–, sus miembros confesaban con la mayor serenidad los peores delitos –torturas, desapariciones forzadas–, pero eso sí, se molestaban cuando algunos de sus comandantes se referían a ellos como “maricas”.
La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos de El Salvador informa que los niveles de crueldad ejercidos por los agresores son desproporcionados: atan, degüellan, lastiman con alambre de púa o cercenan los genitales de las víctimas. Estos actos envían mensajes a toda la comunidad LGBT del país. En La Paz, asesinaron a dos mujeres trans, de 22 y 29 años, y luego desaparecieron y asesinaron a otra más que había ido al sepelio de sus compañeras. Este hecho fue suficiente para que otras seis mujeres trans huyeran hacia Estados Unidos.

A Kiara, una mujer trans de 25 años, la encontraron sin vida en un parque de Uruguay la madrugada del 24 de septiembre de 2012. Estaba boca abajo, con un balazo en la cabeza y parte de su cuerpo incinerado, como si alguien se hubiese empecinado en borrar su identidad. El anillo policial hallado en uno de sus dedos ha hecho pensar a los investigadores que el homicida fue un asesino serial vinculado a dicha institución. Sin embargo, nada ha podido ser comprobado.
En Honduras, la edad promedio de las víctimas de crímenes de odio por diversidad sexual es de 34 años, y aunque la totalidad de los casos reportados por una ONG tiene una respuesta de la justicia, no hay información disponible sobre cómo se cometieron los crímenes.
En Venezuela, los datos no se acercan aún a la realidad; sin embargo, se sabe que 13 personas fueron impactadas con balas y 10 golpeadas con martillos y piedras por no ser heterosexuales.
En el Perú no existe un registro oficial de ataques y crímenes de odio sufridos por miembros de la comunidad LGBT, pero hay casos imborrables, como el de Alfredo Alfaro Caballero, de 51 años. Era gay y prefería que lo llamaran Dennis. Trabajaba en un salón de belleza, en la ciudad de Huancayo (sierra central). El 22 de enero de 2016 fue asesinado en su local. Lo hallaron amordazado y atado de pies y manos con señas de haber sido asfixiado.
En Puerto Rico hay ley para procesar los crímenes de odio, pero solo se ha producido una sentencia, 14 años después de que las Reglas de Procedimiento Criminal incluyeran el prejuicio como una circunstancia agravante a la comisión de un delito y 11 años después de que ese agravante se estableciera en el Código Penal de Puerto Rico.
Los miembros de los colectivos que defienden los derechos de las personas LGBT en América Latina reclaman el respeto por la diversidad en un territorio desigual en donde no los pueden seguir lastimando.
Las organizaciones civiles de los diferentes países tienen registros de este pasado y presente dolorosos. Ahora coinciden en pedir políticas públicas para que el futuro sea más esperanzador.

Víctimas jóvenes. De 34 años es el promedio de edad de las víctimas del colectivo LGBT en Honduras.

 

LEA ADEMÁS: Cuando no se existe en vida ni en muerte

“Los músicos de este país son mis héroes”

¿Cuál es el mejor sonido que conoce?

El que produce el viento cuando pasa entre las ramas de los árboles. Es difícil entender cómo te puede llenar de tanta paz algo que, en sí, es bastante caótico para un árbol.

¿Qué aprendió de su peor fracaso?

He tenido fracasos, pero aún no puedo definir cuál es el peor. Solo podría decir que he logrado conocer mis limitaciones y que a veces es bueno no tratar de ser el “hacelotodo”.

¿Cuál considera que ha sido su mayor logro?

Ayudar a que Voltar, mi banda nacional favorita, lanzara su disco. Entré al proyecto para ayudarles a conseguir el presupuesto suficiente para terminar de masterizar y pagar los artes del disco a través de gestiones y producciones de conciertos.

¿Quiénes son sus héroes de la vida real?

Creo que todos los músicos de este país son mis héroes. Ya de por sí hacer música en El Salvador y querer vivir de ello es algo sobrehumano.

¿Qué significa la familia para usted?

Gracias a ellos he aprendido y aprendo a conocerme más.

¿Considera importante que la música local sea en español?

Podría ser instrumental o en inglés. La verdadera importancia radica más en lo que un músico quiera decir con una canción. El español es una manera bastante directa y rica para expresar algo, pero, aún así, muchos músicos de aquí no logran aterrizar su mensaje o su motivo.

¿Qué sonido define a El Salvador?

Aún nos encontramos en la búsqueda de ese sonido. A partir de lo que he visto y escuchado, en este país reina la catarsis. El salvadoreño busca un sonido que lo haga liberarse de su realidad y expulsar todo lo que le hace daño.

Buzón

Buzón

Las ofensas de Trump

La presidencia de Trump en EUA permanecerá en la memoria de los latinos en ese país y del mundo durante muchas generaciones. Nuestros historiadores del futuro escribirán sobre el período de Trump y la furia nacionalista que desencadenó. El exabrupto de calificar como “agujeros de mierda” a países como El Salvador y otros ocurrió cuando se celebraba una reunión para analizar la solución sobre el estado de 680,000 jóvenes que ingresaron al país aún siendo niños. Como lo demás es del dominio popular, me gustaría hacer un resumen de los peores insultos y salidas de tono del presidente, antes y durante su mandato.
En 2011 manifestó que Obama no había nacido en EUA, sino probablemente en un país africano, algo que después tuvo que desdecir. En diciembre de 2015, a raíz de un tiroteo que acabó con la vida de 14 personas en San Bernardino, apuntó que debía suspenderse la entrada al país de inmigrantes musulmanes, lo que el gobernador de Florida tildó como de “locura”. Trump atacó en 2015 a su compañera de partido Carly Fiorina, de quien dijo: “Miren esa cara, quien votaría por ella”. Portavoces de la Cámara de Representantes dijeron “Me da asco lo que he escuchado hoy” o “Payaso maligno” al escuchar a Trump haber dicho contra las mujeres “Cuando eres una estrella, ellas te dejan hacerles cualquier cosa, hasta agarrarlas del coño”. Trump arremetió contra el excandidato John McCain al dudar de su valor militar en Vietnam, cuando dijo “Solo es un héroe de guerra porque fue capturado; prefiero a los que no han sido capturados”. En su odio contra la prensa, dijo hace meses que en el programa “Morning Joe”, que se transmite todas las mañanas, “Los presentadores son la ‘loca’ Mika Brzezinski y el ‘psicópata’ Joe Scarboroug”, de acuerdo con lo que escribió en su Twitter. Durante la campaña electoral se recuerda que Trump acusó al presidente Obama de ser el fundador del grupo yihadista Estado Islámico, y a Hillary Clinton como la cofundadora. Llegó a decir que el sistema electoral de EUA está totalmente amañado y llegó a amenazar con no aceptar los resultados de las elecciones, un gesto sin precedentes en la historia reciente de ese país.
Por lo visto, seguiremos escuchando frases insólitas y ofensivas de un presidente norteamericano.

René Alberto Calles
reneca4020@gmal.com


Displicencia

Es bien sabido que los desastres naturales no pueden evitarse, pero sí podemos influir en los factores de vulnerabilidad, para lo cual se necesita tener políticas apropiadas en gestión de riesgos constituidas por un eficiente proceso de planificación, organización, dirección y control, pero también la voluntad no debe ausentarse y menos que haya fases que terminen en el olvido; se padece de displicencia y amnesia especialmente cuando se trata de franjas de pobreza, que es donde está la población endeble.
Un episodio como el de la depresión 12-E, en detrimento de la comunidad 30 de Abril, de Ciudad Arce, si no fuera por la entereza de periodistas investigadores de la gustada revista Séptimo Sentido de LA PRENSA GRÁFICA, quedaría en el olvido sin importar que sean 750 familias.
Vienen catástrofes, los afectados luchan por cuenta propia y los mandos correspondientes omiten la fase de reconstrucción del ciclo de los desastres. Esos comportamientos han llevado a la gente a dejar de creer en instituciones, leyes, en quienes las hicieron, aún menos en quienes deben aplicarlas.
“Reponerse de la depresión 12-E siete años después” es la muestra con la que Valeria Guzmán acredita la indiferencia que va ganando espacio en el escenario del abandono humano, donde los afectados son siempre los desafortunados pobladores más necesitados que viven en condiciones precarias sin capacidad de resiliencia, con esperanzas solo en Dios y esperando la siguiente calamidad porque nunca se llega hasta la fase de acomodamiento digno para estos desamparados. Durante los desastres naturales convertidos en tragedias humanas, la ayuda solidaria es cuando más se necesita, no basta solo la mitigación ni solo las actividades de respuesta, todas las etapas deben realizarse en su orden para que el tratamiento prometa los mejores resultados; de lo contrario, se anula cualquier promesa, por bien intencionada que sea, si no se resuelve completamente la crisis de los afectados. A los habitantes de la comunidad que nos ocupa los dejaron al garete, cómo será en otros costados como en el Bajo Lempa, donde año con año hay inundaciones. Una verdadera reconstrucción consiste en la reparación de la infraestructura, la restauración del sistema productivo y el tejido social a mediano o largo plazo, con miras a superar el nivel de desarrollo previo al evento. Siempre hay un antes, un durante y un después en cualquier hecatombe de la naturaleza; no atender correctamente es crear una sensación colectiva de inseguridad.

José Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Vulnerabilidad al acecho

Nuestro país carece de políticas de prevención a los fenómenos naturales. Si existen, son pocas y no son aplicadas debido a los pocos recursos asignados. Por lo tanto, se necesita tomar en cuenta las probabilidades de impacto de un fenómeno de origen natural en un espacio definido, como la comunidad 30 de Abril, que sobrevive después del fenómeno del huracán Mitch, lo cual demuestra los riesgos que sufren los habitantes que ahí residen en condiciones deplorables. Se deben trazar índices de vulnerabilidad física, ambiental y social para mostrar escalas de vulnerabilidad para sobreponerse en las futuras incidencias de amenazas de potenciales riesgos por no vivir en casas de buena construcción.
El reportaje de la periodista Valeria Guzmán muestra las condiciones deplorables que viven los habitantes de esa comunidad, a los cuales no se les ha brindado el apoyo necesario que mejore sus condiciones de vida. Ejemplos como este existen a lo largo y ancho de nuestro país y es bien contradictorio que en otras zonas el crecimiento económico se muestra en la construcción de modernos edificios de altura para algunos pocos, mientras en otros sectores no tienen ni los servicios básicos ni tampoco una mínima construcción de 30 metros cuadrados.
El gobierno de turno, por medio del MARN, ha tratado de dar respuesta a la demanda y cuenta con una metodología para el análisis de la vulnerabilidad en el país, que surge debido a la exposición que presentan las diferentes zonas del país ante el impacto de los fenómenos naturales, los cuales han revelado la fragilidad que presentan los diferentes asentamientos humanos: vivienda e infraestructura. Es de vital importancia dar seguimiento a la comunidad 30 de Abril, que enfrenta problemas de exclusión de sus habitantes que actualmente viven entre riesgos. El Gobierno no ha brindado la ayuda necesaria para dotar de los servicios básicos a comunidades como esta, que necesitan el apoyo para que la directiva en conjunto con sus habitantes mejoren su entorno y condiciones de vida.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

Cuando no se existe en vida ni en muerte

Casos. Instituciones que velan por los derechos humanos han documentado 54 casos de asesinatos de personas de diversidad sexual cometidos entre 1998 y 2016.

Violada, cercenada y con un tiro de gracia. Así fue encontrada Tania dentro de una bolsa plástica en el barrio Lourdes, en la orilla del bulevar Venezuela, una vía que bordea el cinturón de pobreza de la zona oriente de la capital de El Salvador. Era mayo de 2013.

¿Quién la mató? ¿Por qué? El caso de Tania, quien familiar, biológica y legalmente fue considerada hombre, seguía a finales de 2017 en las etapas más tempranas de una investigación judicial. Han pasado cuatro años y la justicia aún no tiene pistas. No hay testigos directos. Nadie vio, nadie oyó. No hay sospechosos, no hay capturados, mucho menos culpables. No hay nada.

El expediente judicial de Tania ha pasado de mano en mano por tres fiscales de la Unidad de Vida. Hasta septiembre de 2017 el caso continuaba en la etapa inicial. Ni siquiera se ha judicializado. Estamos cansados de la lentitud del proceso, admitía, con hálito de desahucio, la abogada Kerlin Belloso, de la Fundación para el Estudio del Derecho (FESPAD), organización que representa a la familia de Tania.

La primera fiscal del caso fue trasladada por actuar de manera discriminatoria y arbitraria durante las primeras investigaciones, detalla Belloso. El segundo fiscal asignado argumentó que la muerte de Tania había sido catalogada como negligencia. El tercer fiscal expresó que se disponía a entrevistar a testigos indirectos. “El caso no ha caminado”, resume Belloso.

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AHOGADOS EN VIOLENCIA Y TORTURAS
La sociedad salvadoreña está sumergida desde 2005 en alarmantes niveles de violencia que tienen en aprietos al ministerio público.

En 2016, El Salvador promedió 81.7 homicidios por cada 100,000 habitantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera “violencia endémica” cuando se registran 10 o más homicidios por cada 100,000 habitantes.

Medicina Legal ha tenido que adquirir unidades móviles para procesar el volumen diario de escenas de violencia que debe procesar solo en el área metropolitana.

Cárceles y tribunales están saturados. Los penales acogen casi el triple de reos de su capacidad. Más de 2,000 casos están pendientes de dictamen solo en una de las salas del máximo tribunal de justicia de El Salvador.

La Policía no da abasto. Recurre, desde 2009, a los militares para dar seguridad. La institución es señalada de corrupción y abuso de autoridad. Hay un patrón de ejecuciones, decía, a finales de 2017, el relator de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, James Cavallaro.

En ese contexto, identificar a las víctimas LGBT y castigar a los perpetradores de crímenes de odio constituye un enorme reto para El Salvador.

¿Cuántas personas de la diversidad sexual han sido asesinadas? El dato es incierto. La Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (PDDH) y la Asociación Solidaria para Impulsar el Desarrollo Humano de Personas Trans de El Salvador (ASPIDH Arcoíris Trans) han documentado 54 casos cometidos entre 1998 y 2016.

La cifra puede ser superior. No existe un registro único. Entre las organizaciones de defensa de los derechos LGBT se calculan más de 600 crímenes cometidos desde 1993. El dato es solo una aproximación ya que cada institución reseña casos bajo sus propios métodos, criterios y recursos. Mucha de la información de estas agrupaciones proviene de publicaciones periodísticas (impresas o digitales), redes sociales o denuncias de familiares.

En la esfera pública, el Instituto de Medicina Legal no puede dar fe de cuántas víctimas son LGBT ya que las cataloga como “masculino”, “femenino” y, en circunstancias especiales, utiliza la categoría “no determinado”. El director interino, Pedro Hernán Martínez, solo espera una “modificación a la política institucional” para ofrecer un “trato igualitario, inclusivo y sin discriminación”.

Informes en manos de la PDDH dan cuenta de los niveles de crueldad ejercidos por los agresores. Las armas de fuego fueron, entre 1998 y 2016, las más utilizadas (42 %) para perpetrar los crímenes contra este colectivo, de acuerdo con datos de ASPIDH y la PDDH.

Previo, las víctimas son atadas, degolladas, heridas con alambre de púa, cercenadas de los genitales. A pesar del uso de estas prácticas de sevicia contra este colectivo y las víctimas de pandillas, El Salvador aún tiene pendiente la ratificación del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura.

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INVISIBLES EN LA VIDA Y LA MUERTE

En esta vorágine, la población LGBTI exige ser visibilizada y sujeto de derechos, tanto en vida como en muerte.

Durante su ciclo vital, las personas LGBTI están a merced del rechazo tanto en el seno familiar como en la esfera pública. No tienen derecho a casarse o heredar beneficios sociales.

El Salvador, constitucionalmente, no reconoce el matrimonio igualitario ni el cambio de género en documentos oficiales, incluyendo las actas de defunción. Las parejas de este colectivo no pueden ser inscritas como beneficiarias de seguridad social, por ejemplo.

Al morir, legalmente no son reconocidos por su identidad o expresión de género. En las lápidas, muchas familias optan por registrar los nombres de pila de las víctimas.

Tania, por ejemplo, fue identificada por su nombre masculino en una sencilla cruz durante su funeral, en un cementerio de Panchimalco. En el expediente fiscal también figura el nombre masculino con el que fue inscrita al nacer.

Su expresión de género incluso fue motivo de controversia durante el velatorio. Los familiares, quienes la criaron a partir de los 11 años tras la muerte de sus padres por el huracán Mitch, se referían en masculino hacia su persona. Sus amistades, activistas de derechos LGBTI, salieron en defensa. La llamaron por su nombre femenino. Recordaron su lucha por la tolerancia y el respeto a la diversidad sexual.

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AVANCES

Pese a todo, hay pequeños avances para esta comunidad. En mayo de 2017, la Corte Suprema de Justicia de El Salvador permitió que se agregue el nombre femenino en documentos legales a una persona salvadoreña que se sometió a una cirugía de reasignación de sexo en Estados Unidos.

A finales de 2017, la Corte Interamericana de Derechos Humanos llamó a los países miembros a “reconocer y garantizar todos los derechos que se deriven de un vínculo familiar entre personas del mismo sexo”, incluido el matrimonio.

En el ámbito judicial también ha habido avances. En 2015, El Salvador endureció las condenas para las personas que amenacen o asesinen movidas por el odio o la intolerancia de género. La pena máxima se fijó en 50 años de prisión, gracias a una reforma al Código Penal que gozó del beneplácito de 75 de los 84 diputados de la Asamblea Legislativa. Los delitos de violación y agresiones motivados por intolerancia quedaron fuera.

A la cantidad de años en la cárcel, los condenados deben sumar las terribles condiciones del sistema penitenciario salvadoreño. El hacinamiento ronda el 248 %, según datos de 2016 del Instituto Latinoamericano de Naciones Unidas para la Prevención del Delito y el Tratamiento del Delincuente. Además, deben sortear un complejo sistema de castas, donde la movilidad dentro de la cárcel está en función del dinero y la afiliación a alguna pandilla o grupo de poder interno.

El caso de Tania, como ocurrió dos años antes de la entrada en vigor de esta reforma, no podrá ser juzgado como crimen de odio.

La estigmatización y la discriminación por parte de las autoridades son otro factor. A Bianka Rodríguez, actual directora de Comcavis Trans, aún le indigna que el caso de Tania haya sido considerado como un homicidio culposo. Es como si ella no se hubiera dado cuenta de que estaba amarrada de pies y manos, ironiza Rodríguez.

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MUERTES IMPUNES

A pesar del endurecimiento de las condenas, el panorama para la población LGBTI no da señales de mejoría.

Uno de los casos que más estremecieron a este colectivo fue el asesinato de tres mujeres trans en el departamento de La Paz a inicios de 2017. Dos de las víctimas, de 22 y 29 años, fueron atacadas con arma de fuego en la localidad de San Luis Talpa, después de asistir a una fiesta. Una más, que participó en el sepelio, fue reportada como desaparecida y luego fue encontrada sin vida en las cercanías del municipio de Cuyultitán. Ocho pandilleros fueron arrestados bajo sospecha de este crimen. Posteriormente seis mujeres trans decidieron huir hacia Estados Unidos.

Para las organizaciones de derechos humanos y activistas, este caso representa una oportunidad para que las autoridades demuestren su capacidad para hacer justicia y cumplir la reforma legal de 2015.

Sin embargo, un informe de la PDDH es muy poco alentador sobre crímenes de odio por intolerancia a la diversidad sexual. De 19 asesinatos de mujeres trans que esa oficina ha conocido, todos están aún en fase de investigación. No hay ninguna condena, aun cuando los casos ocurrieron entre 2009 y 2017.

Investigadores de la Escuela de Leyes de la Universidad de Georgetown criticaron, en un informe de 2017, que la Fiscalía no posee un registro sobre los casos que han llegado a juicio y las condenas aplicadas tras las reformas a crímenes por odio.

Tan solo en 2017 al menos 23 homicidios fueron cometidos entre enero y septiembre, según la organización civil Comunicando y Capacitando a Mujeres Trans (Comcavis-Trans). La Fiscalía General de la República, por su parte, solo registraba en sus estadísticas oficiales cinco casos cometidos durante el primer semestre de 2017.

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¿POR QUÉ NO DENUNCIAN?

“La disparidad entre las estadísticas del Gobierno (salvadoreño) y las ONG es sorprendente y muestra que las barreras a la justicia potencialmente están conduciendo a una tasa de reportaje (denuncia) escandalosamente baja”, dice un informe de la Escuela de Leyes de la Universidad de Georgetown sobre la violencia estatal contra la población LGBTI.

“La tasa de impunidad por crímenes contra personas LGBTI es extremadamente alta”, concluye el informe “Injusticia uniformada”, de la Universidad de Georgetown.

¿Por qué no denuncian? “Por miedo”, explica Belloso, la abogada de FESPAD.

En el caso de Tania, por ejemplo, los familiares firmaron un documento para que la organización les represente. Ellos no quieren saber nada por miedo a represalias. Además, disponen de tan pocos recursos económicos que movilizarse hasta la capital para enfrentar la burocracia judicial representa un gasto que está fuera de sus posibilidades.

El desplazamiento forzado entre las mujeres trans que sobrevivieron a ataques es otra manifestación de ese miedo y la desconfianza al sistema judicial. Hasta septiembre de 2017, Comcavis conocía 20 casos de desplazamientos tanto internos como externos. Las mujeres trans optan por huir con la esperanza de salvaguardar su vida en lugar de acudir a la justicia, asociada con la burocracia, la lentitud y los costos de representación legal.

La estigmatización y la discriminación por parte de las autoridades son otro factor. A Bianka Rodríguez, actual directora de Comcavis Trans, aún le indigna que el caso de Tania haya sido considerado como un homicidio culposo. Es como si ella no se hubiera dado cuenta de que estaba amarrada de pies y manos, ironiza Rodríguez. A la activista también le causó malestar que durante las primeras indagaciones fiscales, en 2013, la oficina de Comcavis fuera allanada, señalada de ofrecer servicios de prostitución y que los equipos informáticos fueran retenidos.

“El acceso a justicia en El Salvador tiene debilidades serias; hay falta de compromiso y presupuesto”, abona la procuradora de Derechos Humanos de El Salvador, Raquel Caballero.

La funcionaria exhortó este año al fiscal general de la República, Douglas Meléndez, a “investigar en un plazo razonable” al menos los 19 homicidios sin detrimento de casos nuevos o anteriores. Entre esos casos figura el de Tania, la activista originaria de Panchimalco cuyo cadáver fue lanzado en el bulevar Venezuela, de San Salvador, así como el triple asesinato de mujeres trans ocurrido este año en dos localidades de la zona central de El Salvador.

“Hay una gran deficiencia técnica, jurídica y financiera sobre el crimen de odio en El Salvador. Todo eso no permite un trabajo efectivo”, plantea Karla Avelar, mujer trans fundadora de Comcavis, finalista del premio internacional por los derechos humanos Martin Ennals, recientemente acogida como refugiada por el Gobierno de Irlanda.

“Se están haciendo acciones de capacitación y sensibilización del tema entre el cuerpo fiscal”, reacciona Salvador Martínez, vocero de la Fiscalía e integrante de la Mesa de Atención a Población LGBTI del Ministerio de Justicia y Seguridad. El comunicador trae a cuenta esos esfuerzos en medio de las limitantes presupuestales de la institución.

Mientras tanto, las mismas autoridades se vuelven actores revictimizantes. En los últimos nueve años, la PDDH ha recibido 79 denuncias de personas LGBTI en contra de figuras de autoridad (agentes de la Policía Nacional Civil, Cuerpo de Agentes Metropolitanos, Fuerza Armada, personal de la Fiscalía General, Dirección de Centros Penales así como de los ministerios de Salud y Educación).

La Fiscalía General, por su parte, registra ochos procesos judiciales por amenazas y lesiones cometidas por policías y militares contra este colectivo, entre 2015 y 2016.

Con este escenario, ¿qué le queda a la población LGBTI a mediano plazo? Esperanza y sembrar tolerancia. Sobre esto último, la PDDH prepara, junto con el Ministerio de Educación, un plan para educar a docentes y luego replicar en aulas los valores de la tolerancia, la no discriminación y el respeto a las diferencias. Habrá que esperar un poco para que esa cosecha comience a dar fruto en un entorno violento pero donde todavía hay espacio para la esperanza.

Señalamientos. Durante las primeras indagaciones fiscales por la muerte de Tania, en 2013, la oficina de Comcavis fue allanada y señalada de ofrecer servicios de prostitución.

Story Map Cuando no se existe en vida ni en muerte:


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Los secretos que esconde la vida en el circo

La magia que no se ve. Varias personas trabajan en producción para que todo en escena se vea perfecto.
En privado. A simple vista muchos pueden imaginar la vida circense; pero muy pocos conocen las historias que alberga.

Cuando algún trabajador circense fallece, se vela en el circo. Cuando una pareja de artistas se enamora, se casa en el circo. Así pasa con los cumpleaños y acontecimientos trascendentales. El circo no solamente es propiedad o trabajo, es hogar.
Dentro del circo se estudia y con suerte, hasta se encuentra el amor. Entre carpas, escenarios, butacas y mucho arte hay decenas de personas nómadas que se establecen por meses en un país al cual llevan su arte, su show.

El circo es un mundo paralelo en el que se vive dentro de cajones que en su interior se acondicionan como casas, ese es el caso de los integrantes fijos. Los que tienen contratos de trabajo específicos se hospedan en hoteles o en villas, ese es el caso de los 25 patinadores del Gran Circo Ruso sobre Hielo. Ellos llegan a su lugar de trabajo para ensayar durante el día, la diferencia es que no duermen en el sitio, porque al dejar sus países y familias en el circo encuentran calor familiar y adquieren sentido de pertenencia.

Aprovechamos la estancia del circo en San José (estuvo hasta el 15 de enero, el 19 se trasladó a Cartago) y visitamos ese hogar, que a quienes llevamos una vida tradicional (de la casa al estudio o al trabajo) nos puede parecer un mundo surreal. Estuvimos en la mañana, tarde y noche; vimos la propuesta en la que los artistas combinan patinaje profesional con acrobacia aérea, mucha gimnasia y bastante humor, todo sobre el hielo. La idea era conocer cómo viven todos los que hacen del acto circense una realidad: artistas, electricistas, los dueños, vendedores de tiquetes y golosinas, y hasta a quienes mantienen la pista de hielo congelada.
El señor Emilio es el gran jefe del circo. Siempre viste formal y su forma de hablar es impecable y autoritaria. Si alguien sabe de circo, es él, quien aunque no realiza ningún acto, hace que todo funcione: es un administrador de empresas empírico. Él coordina cosas tan elementales como que los niños que estén en el circo estudien. En esta oportunidad solo hay una estudiante: Chiquinquirá Fuentes, de 15 años, quien es hija de Herlinda Fuentes, una de las dueñas del circo.

Emilio Moreno tiene más de 40 años de trabajar en el circo. Atesora anécdotas como la de la elaboración de las carpas hace muchos años, cuando estas se creaban usando telas de algodón sobre las que se rociaba parafina derretida, las llenaban de polvo y barrían sobre ellas para hacerlas impermeables; las de hoy tienen un costo de más de $170,000 y una vida útil de más de 30 años, las de antes a lo sumo duraban ocho meses.
Otro de sus valiosos recuerdos los resguarda la tecnología. Dentro de su carrete encontró un video de hace un tiempo. Su interés era mostrármelo para que así tuviera la noción de lo que significa ser parte de un circo, no de este específico, sino de cualquiera: en unos tres minutos se puede ver cómo la pista que siempre está inundada por acrobacias y artistas sonrientes, estaba llena de muchas personas que rodeaban un féretro. Todos los miembros de ese circo hacían fila para abrazar el cadáver y despedirse de uno de los suyos.

El señor Emilio administra el Circo Ruso sobre Hielo perteneciente a los hermanos Fuentes Gasca. Él es nómada; sus hijos, no. Ellos están establecidos en México y se reúnen cuando las giras circenses lo permiten.
Estar lejos de sus seres queridos es uno de los sacrificios más grandes de dejar todo por seguir el arte.
Ese es el caso de Bélgica Bells, una delicada artista de cabellos rubios y ojos azules. Ella podría estar con su familia, pues son dueños de los circos de los hermanos Bells, pero decidió que, amparada en su arte, quería conocer todo el mundo.
Con 36 años, vende su show a diferentes circos y viaja con ellos. Ha conocido 15 países y vivió seis años en Europa y dos en Venezuela.

Lecciones bajo una carpa. Chiquinquirá Fuentes es la única adolescente que recibe clases en el circo. Ella cursa décimo año. Su profesor es Juan González.

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“YO NO LO ESCOGÍ, EL CIRCO ME ESCOGIÓ A MÍ”
Bélgica Bells es una defensora vehemente del circo. “Yo soy quinta generación, nací en el circo. Son pocas las personas que se salen y se establecen. Yo quise sacar a mi abuela y bisabuela y establecerlas y que no tuvieran que viajar, pero no se hallan. Mi bisabuela tiene alzhéimer, una vez mi abuela la tuvo que llevar a una casa hogar para que estuviera mejor, pero estaba más decaída. Yo llegué y la llevé de vuelta al circo, ella ni siquiera recordaba su nombre, pero cuando se sentó a ver el show le brillaban los ojos y comía palomitas. Ella recordaba el circo.
“Aquí tienes la posibilidad de ver sonrisas en bebés de meses y en abuelitos. Eso vale todo el esfuerzo y sacrificio”, dice.
“La vida en el circo es hermosa, pero sacrificada”, cuenta. ¿Por qué? Por todo el tiempo que hay que invertir en los actos, en la música, el vestuario, en el aparato que lleva a esta acróbata hasta lo más alto de la carpa (ella lo elige por ser independiente).
Además del tiempo de trabajo, la patinadora y acróbata lamenta, principalmente, el tiempo que pasa lejos de su familia.
“No pude estar en el nacimiento de mi sobrino, ni en su bautizo, contó.
Su hermana, quien pertenece a un solo circo, decidió casarse y tener hijos.
Bélgica desde el principio fijó su prioridad: viajar y conocer el mundo.

Emilio Moreno tiene más de 40 años de trabajar en el circo. Atesora anécdotas como la de la elaboración de las carpas hace muchos años, cuando estas se creaban usando telas de algodón sobre las que se rociaba parafina derretida, las llenaban de polvo y barrían sobre ellas para hacerlas impermeables; las de hoy tienen un costo de más de $170,000 y una vida útil de más de 30 años, las de antes a lo sumo duraban ocho meses.

Conjunto. Elena Ruiz es la modista. Ella tiene 28 años de pertenecer al circo.

“Está en mí salir del circo y estabilizarme o encontrar a alguien en el circo y casarme. Por nueve años tuve una relación de lejos. Hay que entender que nuestra vida es igual a la de la gente de ciudad, solo que la hacemos en el circo. Estamos lejos de nuestra familia de sangre, pero acá formamos una familia con los artistas, quienes hacen las palomitas, los técnicos, el coreógrafo, los de administración”, contó.
Todas las personas que crecen en el circo deben estudiar, aunque solamente sea la primaria y secundaria.
En México el Consejo Nacional de Fomento Educativo determinó que los niños debían tener formación académica. Generalmente un profesor –que es asignado según el país en el que estén– instruye a quienes lo requieran.
“Hay gente que tiene sus títulos. Mi hermana cursa su U por internet, mi cuñado es recibido de Administrador de Empresas y Mercadotecnia. Mucha gente piensa que eso no se puede, yo digo que simplemente llevamos un estilo de vida diferente, pero tenemos las mismas comodidades, en cuanto a casa y escolaridad por internet. Es bueno que la gente se dé cuenta que nuestro estilo de vida nos diferencia porque vivimos viajando, conocemos culturas, comidas y acentos. A mí por lo menos me encanta”, aseguró.
Bélgica ama su trabajo, sus rutinas y acrobacias. No piensa dejarlas, pero en caso de que se decida, empezaría a estudiar Psicología.

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REGRESO A CASA PARA EL MUNDIAL
Hace cuatro años una madre rusa lloraba en el aeropuerto porque su único hijo se iba al otro lado del mundo a trabajar. Said Khazeer empezó a patinar sobre hielo a los 10 años. En Rusia ese arte se considera un deporte.
“Mi carrera del circo empezó por un azar. Una chica me llamó hace cuatro años y empecé a ser artista. El joven ruso quiere seguir siendo Tarzán y volar junto a su compañera que hace de Jane en la presentación de fajas; sin embargo, en junio hará una pausa para regresar momentáneamente a su natal Rusia y vivir la fiesta del mundial de fútbol.

Ella es nicaragüense y desde los 18 años se convirtió en nómada, hoy tiene 45. En esta aventura de crear, coser y adornar conoció el amor. Ella es esposa de Porfirio Rosales, el electricista del circo. Ellos son de los trabajadores que tienen su propia casa rodante. Ruiz y Rosales decidieron no tener hijos. “Es bonito vivir así: andar de allá para acá. Es la vida que elegimos y la que nos hace felices”, contó Elena mientras cosía pedrería en un atuendo.

Aprendí fajas para hacer acrobacias desde el aire y ahora hago el show de Tarzán”, dice. Khazeer fue osado, pero piensa que él tenía que dejar su país y adquirir conocimientos para el futuro.
“Al principio no podía entender el idioma ni la cultura. Empecé a practicar español y me acostumbré a la gente. Me está fascinando conocer nuevas culturas. Me gusta la comida de Costa Rica, es algo diferente, se me antoja probar todo y la experiencia es bonita para contarle a la familia y amigos cuando regrese. Aquí hemos salido a pasear a la playa y ya conocí changuitos”, contó.
El joven ruso quiere seguir siendo Tarzán y volar junto a su compañera que hace de Jane en la presentación de fajas; sin embargo, en junio hará una pausa para regresar momentáneamente a su natal Rusia y vivir la fiesta del mundial de fútbol.

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UN TRABAJO ESENCIAL
Édgar Contreras no tiene ningún número en el espectáculo, pero sin su trabajo, sería imposible que se presente el show.
El colombiano hace que la pista de hielo de 20,000 litros sobre la que se realizan todos los números esté congelada. Él monta la estructura con tablas y mallas, rocía metanol, se procesa el hielo y riega la pista. Una planta que viaja con ellos es la que mantiene la superficie estable. Un día antes de dejar un lugar, se empieza a descongelar.
Contreras prefirió hablar más de su importante labor, que de la experiencia de vivir en el circo. Sabe que su trabajo es una gran responsabilidad, ya que además de la pista, es el encargado de abrir y cerrar las tramoyas en cada número del espectáculo.
“Él y los encargados de luces y sonido traen un radio para estar completamente sintonizados y que todo salga bien y a tiempo”, dijo Emilio Moreno.

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Atrás del escenario. Jesús Valentine es uno de los electricistas del circo.

DEL FÚTBOL A LOS MALABARES PATINANDO
Cuando se nace en el circo es fundamental tener un número. A los siete años Cristopher Bells empezó con el malabarismo. Estuvo un tiempo y se salió; su anhelo era convertirse en futbolista.
Los artistas dicen que el circo llama. “Tenía muy bien hecho mi número de malabarismos y tuve que regresar al circo para desempeñar lo que realmente sé hacer.
“Primero empecé con prácticas en piso, se perfeccionó el malabarismo y se pasó a hielo. Al combinarlo hacen una fusión muy buena y diferente a la del malabarista convencional, estando en el hielo la dinámica es patinar y no hacer que se caigan los instrumentos”, contó.
El mexicano, al igual que Bélgica, está lejos de su familia. Internet y la tecnología permiten que la distancia se acorte por unos minutos cuando él y los suyos se ven por videollamada.
La nostalgia que provoca extrañar sus raíces merma cuando las luces de la pista se encienden y los aplausos resuenan en cada rincón de la carpa. Un anfitrión recibe al público: “Damas y caballeros, niños y niñas, bienvenidos”. Detrás de escena la piel del artista se eriza.
“Esto es una pasión y una adrenalina que en ningún lado se vive porque el público hace que sientas escalofríos. Ver la emoción en sus caras te hace sentir bien”, cuenta el mexicano.
Gracias a su trabajo ha conocido todos los países de Suramérica. Otrora escéptico, se ha acostumbrado a los platillos y a la cultura. Ha aprendido a disfrutar y a enamorarse de lo que cada lugar ofrece.
En una gira se enamoró, pero de Francia, su pareja a quien conoció en el circo. Cristopher, de 27 años, no valora tener familia. “En el circo es difícil porque se viaja, es más complicado estar con familia en circo, si es en uno estable es fácil, pero si viajas por todo lado es difícil”, contó el malabarista, que difícilmente vuelva a cambiar los malabares por el balón.

El joven ruso quiere seguir siendo Tarzán y volar junto a su compañera que zhace de Jane en la presentación de fajas; sin embargo, en junio hará una pausa para regresar momentáneamente a su natal Rusia y vivir la fiesta del mundial de fútbol.

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CUMPLIR AÑOS JUNTO A UNA NUEVA FAMILIA
Elena Vedroba es una de las chicas más jóvenes del elenco de patinadores (integrado por 25 artistas de diferentes países). Ella cumplió 23 años a mediados de diciembre, el día de esta entrevista. Risueña y con escasas palabras en español en su vocabulario, la rusa dice sentirse entusiasmada con su trabajo.
Tiene cuatro meses de estar en el circo y ya es parte de dos números: Chicago y en la presentación del baile tradicional ruso Kalinka.
“Siempre tuve ganas de trabajar en un circo y patinar. Uno de mis entrenadores de patinaje en Rusia trabajó en show de circo hace 20 años, ahora es maestro de patinaje. A él lo llamaron para pedirle patinadores, me lo ofreció y acepté. Me gusta mucho el trabajo”, contó.
Elena deseaba estar celebrando con platillos de su país y su familia durante su cumpleaños. Pero consolidar el sueño de patinar la hace envalentonarse.
“Cuando patinas caes y te levantas, como en cualquier cosa en la vida y eso duele. Cuando caes en pista te duele y tienes fuerza para levantarte. Yo tengo fuerza”, aseguró.
Dentro del grupo hay varios compañeros rusos que dan calidez a Elena. “Con algunos ingredientes de este país podemos hacer platillos de Rusia, como el borsch que es como una sopa”, dijo entusiasmada.

Ella es nicaragüense y desde los 18 años se convirtió en nómada, hoy tiene 45. En esta aventura de crear, coser y adornar conoció el amor. Ella es esposa de Porfirio Rosales, el electricista del circo. Ellos son de los trabajadores que tienen su propia casa rodante. Ruiz y Rosales decidieron no tener hijos. “Es bonito vivir así: andar de allá para acá. Es la vida que elegimos y la que nos hace felices”, contó Elena mientras cosía pedrería en un atuendo.

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AMOR EN EL CIRCO
Dentro del circo debe haber alguien con habilidosas manos que logre que los trajes sean cómodos y brillantes. En ello también hay arte. Elena Ruiz, la costurera que trabaja desde hace más de tres décadas con los Fuentes Gasca se dedica a ello.
Ella es nicaragüense y desde los 18 años se convirtió en nómada, hoy tiene 45. En esta aventura de crear, coser y adornar conoció el amor. Ella es esposa de Porfirio Rosales, el electricista del circo. Ellos son de los trabajadores que tienen su propia casa rodante. Ruiz y Rosales decidieron no tener hijos. “Es bonito vivir así: andar de allá para acá. Es la vida que elegimos y la que nos hace felices”, contó Elena mientras cosía pedrería en un atuendo.

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DUEÑO DE UN CIRCO A LOS 24 AÑOS
Por fuera un motorhome (casa rodante) parece todo menos un espacio confortable. Por dentro es casi como entrar a la suite presidencial de algún hotel: pantalla de 42 pulgadas, grandes y confortables sillones, sofisticada cocina y una amplia y cómoda habitación. Todo aglutinado en poco más de 9 metros cuadrados. Al menos así es por dentro la casa de Gustavo Fuentes, uno de los dueños de este circo.
Gustavo es alto, delgado, usa lentes y viste a la moda. Tiene 24 años y se dedica a pensar en nuevos números para el espectáculo e incluso ve detalles de los colores que tendrán los boletos.
Ahora él está del lado administrativo, pero desde niño aprendió sus números: uno se desarrollaba en un trampolín y en otro, hacía de payasito. Con 12 años Gustavo recibió un regalo enorme: su padre le obsequió un elefante para que lo domara. En ese tiempo la mayoría de los circos en México trabajaba con animales. “Ahora el elefante está en una finca bien cuidado”, dice con la naturalidad con la que cualquiera hablaría de su mascota.

Gustavo Fuentes estudió su escuela y colegio en el circo. A la universidad no ha ido porque ha estado trabajando en la empresa familiar. A los 20 años se salió un tiempo para estudiar teatro, regresó a sus raíces circenses, aunque a cada país al que llega busca cursos para continuar aprendiendo el arte de las tablas.
“Me gusta viajar y ver diferentes espectáculos para tomar ideas. Incluso, hace muchos años cuando fui al cine y vi ‘Frozen’ supe que teníamos que poner ese número en el show. Se te va haciendo ojo y aprendes a ver qué le gusta a la gente para que venga (al circo)”, dijo.

Finalizando las entrevistas y el recorrido por el Circo Ruso sobre Hielo, el señor Emilio contó que la seguridad que ellos tienen es privada, la contratan en cada país. De los cuatro guardas que tuvieron en San José, uno renunció a su trabajo y decidió viajar trabajando con el circo. A fin de cuentas y como la mayoría cuenta: “es más fácil que la gente entre a que salga del circo”.

En casa. En el circo trabajan 60 personas, de estas solo 20 viven fuera de la carpa.

“No existe la felicidad perfecta”

¿Cuál es su miedo más grande?

No poder cumplir todas las metas, sueños y proyectos que me he propuesto realizar en esta vida.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

No existe la felicidad perfecta. Hay momentos buenos y malos. Los buenos momentos son los que debemos aprovechar, y es lo que nos permite ir siendo felices cada día.

Si pudiera tener un superpoder, ¿cuál sería?

Poder eliminar el sufrimiento, la enfermedad, la pobreza, la desigualdad y, en alguna medida, retrasar la muerte del ser humano.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Rebelarme en contra de lo que no está bien, haciendo lo correcto, siendo honesto, diciendo las verdades. Hoy en día para mucha gente todo eso no es bien visto.

¿Qué significa para usted la muerte?

Dar el siguiente paso en el proceso existencial. Nuestra presencia en este mundo es temporal.

¿Quién le habría gustado ser?

El astronauta Franklin Chang-Díaz, por su calidad como persona, su desarrollo profesional y el aporte que está dando a la humanidad en el campo científico y tecnológico.

¿Qué consejo se daría?

No dejar de seguir trabajando por mis sueños y metas, continuar en la batalla diaria, buscando siempre hacer la diferencia.

Buzón

Buzón

Cuentas claras

La corrupción es una enfermedad terminal que condena a las sociedades que la toleran a vivir pobres, disminuidas, subdesarrolladas, estancadas. El Salvador, por desgracia, marcado históricamente por la desigualdad socioeconómica, padece ese mal desde siempre, volviéndose intenso y palmario en las últimas décadas, diezmando así los ya magros recursos dedicados a la inversión pública para paliar las necesidades de la población.

Moisés Alvarado, con sus pesquisas en torno del tema, revela esta vez en “Las millonarias empresas que cambian en una oficina” los “paraísos fiscales intramuros” que han formado argollas sedientas del tesoro público. Algunos de nuestros gobernantes han sido hábiles, menos estadistas, para depredar erarios, lo demuestran las artimañas en la desviación de fondos que se le investiga al expresidente Saca, quien articuló una cadena de la maldad entre sus mismos funcionarios y allegados. Es evidente que no solo en movimientos indebidos de fondos hay corrupción, también existe en funcionarios que los utilizan para viajar, pagarse campañas electoreras o congraciarse con criminales. Las mismas tretas están presentes entre algunos empresarios que las utilizan para evadir o eludir el pago de impuestos al fisco dejando las finanzas del país en números rojos, la violación de leyes laborales, la venta de productos vencidos y otros mecanismos fraudulentos.

Los mandos medios y las instancias de más abajo también han aprendido esos malabarismos vergonzosos, de esa manera no hay dinero que alcance al país para salir adelante. El fenómeno de la corrupción constituye una vulneración a los derechos humanos por cuanto que generalmente entraña una violación del derecho a la igualdad ante la ley y, por supuesto, a los más elementales postulados de una incipiente democracia como la nuestra. Hay instituciones como Corte de Cuentas de la República y el Tribunal de Ética Gubernamental que no contribuyen al combate del flagelo que ya se percibe institucionalizado, pues en vez de revelar, esconden, y en vez de investigar, protegen. Con ese látigo a las finanzas oficiales, el país ha ido bajando en la calificación, quedando varios puntos abajo en el ranking evaluativo, alejado de los países donde hay menos percepción de corrupción y más cercano con los que se colocan como más corruptos. Al final, la mala administración de los recursos de un país es el aspecto principal tomado en cuenta por los cooperantes internacionales. Solo con cuentas claras y ciudadanos satisfechos podemos caminar hacia la paz y la democracia.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


No se vale

A uno le gustaría pensar que de verdad el tiempo de desfalcar el erario público se les acabó a los políticos de turno, porque en eso se puede pensar al leer el tema de la semana pasada sobre la investigación de las empresas que estaban todas en una sola oficina. Pero al mismo tiempo, uno se acuerda de que ya ha habido otros casos en los que la razón y la lógica han asistido a la Fiscalía General de la República e igual ha perdido los casos.

Entonces, hay alguna esperanza y alguna compensación en el hecho de que los acusados están ya en la cárcel, detenidos, y aunque salgan con alguna sentencia favorable, ya pasaron un su rato allá, donde debe estar todo aquel que hace algo en contra de todos. Porque no se vale estar robándole a un país tan sufrido y tan pobre. Encima para algo tan cutre como un tipo de enriquecimiento vulgar, lleno de lujos huecos y sin nada que aporte educación o la elevación del espíritu, pero claro, no se puede esperar nada más de las personas con tan poca conciencia que pueden robar al que no tiene.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com


Todos necesitamos ayuda emocional

Jacinta Escudos nos trae a cuenta el déficit que arrastramos en materia de salud mental en nuestro país. Si de hacer un estudio se trata, es un rubro no atendido en materia de salud. ¿Quién no ha sido afectado por alguna causa? Desde la década de los ochenta, damos traspié por toda la cadena de desgracias sufridas y a cada salvadoreño nos corresponde llevar cada uno nuestras cargas emocionales, sean familiares o laborales. Basta solo ver en la calle cuando nos trasladamos a nuestros hogares y vemos los desequilibrios en el tráfico debido algunas veces a la recarga laboral de tareas que se ha vuelto una moda de explotación moderna para generar más ingresos a los patronos con la consabida consigna de que lo que hacemos no es suficiente. Desde ese momento comienza una cadena de desequilibrio en que, muchas veces, los resultados son de violencia emocional que afecta en la productividad. Por esta razón tenemos elevados índices de violencia y agresividad que los manifestamos de diversa forma en la calle, hogar u oficina.

Las empresas no deben subestimar al exigir a sus empleados metas difíciles de cumplir. Los policías son los más afectados por las exigencias del trabajo que realizan y algunos transgreden las normas involuntariamente todo por salvaguardar su vida y la de su familia, que muchas veces reside en zonas dominadas por maras.
Todos necesitamos apoyo en término de salud mental por los diversos males que nos aquejan, como la injusticia laboral, impunidad de leyes y no dejar por fuera nuestra clase política, que ha perdido el beneficio de servir por lo cual fue elegida.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

Piezas arqueológicas regresan a Costa Rica

Obra. Entre las obras hay dos esferas de piedra, estatuas de piedra, vasijas de barro, ocarinas, metates de piedra, así como diversas representaciones de humanos y animales.
Pieza.

La colección llegó a Costa Rica el pasado 5 de enero. Una parte de ella fue mostrada en una conferencia de prensa en la que estuvo presente el presidente del país, Luis Guillermo Solís; el canciller Manuel González; la ministra de Cultura y Juventud, Sylvie Durán; y la directora del Museo Nacional, Rocío Fernández.

“Costa Rica está más completa. Con el regreso de estas piezas del patrimonio se llena de parte de sí que no estaba con nosotros, es como si la república tuviera un poquito más de cuerpo porque hemos recuperado expresiones de talento, de ciencia, de la cosmovisión de nuestros pueblos precolombinos”, afirmó el presidente Solís.

El mandatario lamentó que esta colección estuviese durante tantos años fuera de Costa Rica y que haya sufrido “vejámenes en manos de quienes ilegalmente se apropiaron de esta importante parte de nuestra historia”.
“Como historiador más que como presidente, creo que recuperar estas piezas forma parte de algo más que un acto de reparación jurídica, es una acción muchísimo más trascendente: estamos recuperando hoy parte del alma nacional”, manifestó.

Extracción. Las autoridades costarricenses creen que las piezas fueron sacadas de Costa Rica vía marítima en la década de los setenta por una familia de origen estonio de apellido Mannil, que aún tiene propiedades en Costa Rica.

El Gobierno costarricense agradeció al de Venezuela por haber custodiado las piezas y haber colaborado para lograr una repatriación exitosa, proceso que se extendió por siete años y que incluyó varias inspecciones y estudios de arqueólogos costarricenses para confirmar el origen y la autenticidad de las obras.

Por el tamaño y el peso de las piezas, las autoridades costarricenses creen que fueron sacadas del país vía marítima en la década de los setenta del siglo pasado por una familia de origen estonio de apellido Mannil, que aún tiene propiedades en Costa Rica.

Las primeras 57 piezas de esta colección fueron decomisadas por las autoridades de Venezuela en 2009 en la aduana de La Guaira, en Caracas, cuando iban a ser trasladadas a Estados Unidos, y el lote restante fue confiscado en una casa de la familia Mannil en Caracas en 2014 y 2015.

Las piezas son originarias de varios pueblos y zonas indígenas de Costa Rica, como la zona central, la atlántica, el Pacífico Norte y Diquís (sur).

Entre estas obras hay dos esferas de piedra, estatuas de piedra, vasijas de barro, ocarinas, metates de piedra (para moler maíz), así como diversas representaciones del hombre, de la mujer y de animales como el jaguar y el águila arpía.
“Hoy es un día muy particular para el Museo Nacional porque significa presentar a la sociedad una recopilación de piezas que nos ha llevado un esfuerzo mancomunado a diferentes instancias del Gobierno a lo largo de siete años”, expresó la directora el museo.

El Museo Nacional ha calificado como “invaluable” esta colección arqueológica, ya que son piezas únicas, pero según calcula, en el mercado negro internacional una sola estatua de piedra puede llegar a costar al menos $40,000.

La colección será estudiada a profundidad por los expertos del Museo Nacional, y parte de ella será exhibida al publico próximamente.

Largo proceso. Las piezas estaban bajo custodia del Gobierno de Venezuela. Entregarlas a Costa Rica fue un proceso que tomó siete años.

 

Aparición. Las piezas fueron detectadas en 2009, cuando estaban a punto de ser trasladadas desde Caracas hasta Estados Unidos.

“Hemos venido a este mundo para ayudar”

¿Cómo describiría su vida como comunicadora en San Salvador?

Apasionante. A diario conozco lugares y personas diferentes, a pesar de la situación de inseguridad y lo que implica andar en lugares peligrosos, lo disfruto.

Si tuviera que empezar de nuevo, ¿qué carrera consideraría?

Optaría por arquitectura. Siempre pensé que esa sería mi carrera en un inicio, pero nunca es tarde para considerarlo.

¿Cuál es su mayor motivación para trabajar?

Mi hijo. Cada mañana que lo dejo, pienso en dar lo mejor de mí en las calles para que, cuando él esté más grande, se sienta orgulloso de su madre periodista.

¿A quién admira?

Admiro mucho el espíritu de la princesa Diana de Gales. Aún fallecida, su trayectoria como mujer es admirable por su caridad y su valentía de dejar los estereotipos de lado.

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

“No llores, mi cuerpo ya no está, pero mi espíritu vivirá por siempre”.

¿Cuál ha sido el mejor regalo que ha recibido?

Un juguete para el Día del Niño. Era un caballo blanco, pequeño, muy sencillo, pero vino de las manos de mi madre. Esa época fue difícil para nosotros como familia. Recuerdo haber llorado mucho, porque sabía lo que implicaba gastar dinero en ese momento. Yo tenía siete años.

¿Cómo imagina su futuro?

Mi futuro lo imagino alejada de la ciudad, ayudando a los niños de nuestro país con alguna organización y motivando a los demás para que entiendan que hemos venido a este mundo para ayudar a quienes lo necesitan.

Buzón

Buzón

Oportunidad para el Estado

La Ley de Extinción de Dominio es una herramienta que desde 2013 sirve para la incautación o confiscación de bienes de origen ilícito. Al parecer es una ley que estira y encoge porque en su aplicación se tocan intereses de personajes que han estado o están dentro de la administración pública, de ahí que la Asamblea Legislativa aprobó 16 reformas; no obstante, el fiscal general y diferentes expertos en la materia rechazan esos cambios porque a su juicio debilitan el músculo de la ley. Si en verdad se quiere atacar el tema de las finanzas ilícitas tiene que hacerse una rectificación racional, justa y responsable de la legislación sin motivaciones ideológicas y sin distorsiones por intereses personales. Lo que debe perseguir cualquier reforma es básicamente fortalecer la implementación y aplicación de la ley. La prescripción a la acción de extinción de dominio de 10 años no debe ser, esos delitos no debieran tener fecha de vencimiento, tampoco se puede presumir que solo las pandillas y el crimen organizado puedan tener un incremento patrimonial injustificado si a la vista de todos está el engrosamiento de caudales de funcionarios y exfuncionarios y, quedando así esa ley, no cumple con las normas internacionales.
El Estado por su parte tiene la oportunidad de rescatar recursos para sus necesidades, recursos que en muchas ocasiones son propiedad del pueblo. En todo caso es CONAB la instancia llamada a administrar sobriamente los bienes incautados y su destinación apropiada de acuerdo con el marco jurídico respectivo. Como dice el señor Cheng, en la entrevista de Moisés Alvarado, “lo que se incauta en los procesos penales es el instrumento del delito, pero no hay profundidad en debilitar el brazo financiero de las organizaciones criminales como sí lo hace la extinción de dominio”, de ahí que la ley debe estar estructurada de la manera más eficiente para que con una aplicación eficaz logre sus objetivos.
El CONAB por su parte tiene una inmensa responsabilidad en la administración, custodia y venta de los bienes extinguidos; debe tener una total autonomía, sin intromisiones para tomar las mejores decisiones con los bienes incautados. Se trata, como dice en el título, de que CONAB sea una empresa. La lucha contra la corrupción es uno de los requisitos más difíciles con los que tiene que lidiar el Gobierno para optar al derecho del Fondo del Milenio II.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


El uniforme de Latinoamérica

Es triste ver cómo a toda Latinoamérica la unen las desgracias. Uno no ve, por decir lo poco, que en Noruega a la gente la dejen sola buscando a un ser querido desaparecido. Tampoco ve que la gente sufra violencia o la desaparezcan solo porque sí, y al día siguiente todo sigue tan normal.
El presidente de Estados Unidos se refiere a este país como “hoyo de mierda”. Y yo me pregunto ¿por qué hay personas que tenemos que vivir en hoyos de mierda sin que tengamos nunca la posibilidad de ser sujetos dignos de disfrutar de nuestros derechos completos? Lo que leímos de los padres en Bolivia pasa aquí también, pasa en Guatemala, en Honduras, en Colombia, en Venezuela, por todos lados de América Latina nos quedan debiendo los Estados y, más que todo, la gente que lo forma y la que elige a los que van a ser parte de este. Es decir, que si vamos a la médula espinal de todo, lo que falla por estos lares es la gente. La gente no piensa en los demás. Al presidente de EUA yo al menos le tengo que reconocer que piensa en los suyos, en los blancos ricos, para el caso; y los quiere proteger de nosotros, la gente que convierte a sus países en hoyos de mierda. Y él está en todo su derecho.
Nosotros deberíamos, también, ver cómo nos protegemos entre nosotros y para empezar no hay que dejar solos a los que sufren, como esas madres y esos padres que merecen que se les diga dónde están sus hijos.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com