“Sueño mucho con el mar”

¿Qué le emociona de su profesión?

El contacto con los estudiantes. Leer con ellos y lograr comunicarles que la lectura es mucho más que el solo acto de leer letras impresas en una hoja. Siendo una persona muy curiosa como lo soy, me emociona contagiarlos de curiosidad y que lo cuestionen todo. En otro orden de cosas: la escritura es algo que cada vez me emociona más.

¿Cuáles son los temas recurrentes en su trabajo?

En la docencia trabajo con temas de historia cultural y literaria; con temas relacionados con la memoria y el olvido colectivos en la región centroamericana; con temas de violencia y desigualdad de género en América Latina. Como investigadora trato temas más bien vinculados con la conformación de redes intelectuales transnacionales y las élites letradas. También tengo un pequeño proyecto de investigación sobre el feminicidio en espacios fronterizos.

¿Hay algo que distingue a la literatura centroamericana?

He aprendido que son muchas y diversas las literaturas centroamericanas. Es difícil resumir aspectos que la distingan, pero si tuviese que escoger, diría que la distingue su vitalidad y un ánimo de exploración y búsqueda de nuevos lenguajes.

¿Por qué un país como El Salvador necesita literatura?

Para no olvidar que necesitamos de la imaginación. Porque todo acto de lectura de una obra literaria es un proceso de sensibilización ante una experiencia que podría no sernos del todo ajena. Por la posibilidad que la literatura nos da de saber y vivir lo que es la empatía.

¿Cuáles son los héroes de novela que prefiere?

Los antihéroes…y muy especialmente ¡a las antiheroínas!

¿Qué le hace falta?

Desde hace algún tiempo pienso al revés: ¿qué es lo que no necesito?

¿Qué sueña?

Sueño con el mar. Sueño mucho con el mar. Muchas veces es el mar de mi infancia, el de las playas de El Salvador.

Buzón

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Innovación

La agricultura debería ser una actividad prioridad desde la óptica de cualquier Gobierno, pues de su impulso depende que todos tengamos la alimentación a tiempo y con precios razonables; importar lo que se puede producir acá resulta inusitado para un país que aunque pequeño en territorio es explosivo en población.

Pero además, los productores agrícolas son cada vez menos. Las nuevas generaciones ya no quieren seguir la tradición familiar. En torno a este fenómeno, Thomas Malthus con su argumento del aumento aritmético de los alimentos y el crecimiento geométrico simultáneo de la población humana sugirió con ahínco, desde el siglo antepasado, políticas de controles del crecimiento demográfico, previendo un futuro incierto para sobrevivir.

“Una canasta contra la desigualdad” es la investigación que nos comparte Valeria Guzmán, donde queda demostrado que una comunidad organizada en equipo puede realizar un proyecto de cultivos agrícolas orgánicos con procedimientos técnicos, y lograr la soberanía alimentaria de las comunidades, que al final también coadyuva en los índices de pobreza. La canasta campesina es un concepto donde tanto productor como consumidor forman una red de producción y comercialización anticipada de productos frescos sin irrespeto al medio ambiente y con espíritu solidario. La estrategia lleva como oferta a un grupo voluntario de consumidores una variedad de productos agropecuarios frescos originados en una agricultura orgánica diferente a la forma de compra-venta tradicional, pretendiendo además que esta innovación en sinergia se convierta en un enlace solidario entre consumidor y pequeño productor en base con las necesidades comunes entre las dos partes. Esto sin duda persigue fomentar la soberanía y seguridad alimentaria para el desarrollo sostenible de las comunidades, con el plus de promoción del turismo rural.

En esa ruta está el proyecto de Comasagua auspiciado por varias ONG, FUNDESYRAM es una de ellas. Esa práctica permite que los consumidores sean socios estratégicos, a quienes no solo se les venden vegetales y hortalizas sanas, sino además el concepto asociado al desarrollo comunitario. Las réplicas de la modalidad no se han hecho esperar, pero al final son las instituciones competentes las que deben fomentar su expansión para incrementar las bondades del proyecto. “Nosotros comenzamos sin saber nada de producción de hortalizas orgánicas, nos dedicábamos más a maíz y frijol, así que uno de los beneficios favorables ha sido el conocimiento”, ha dicho uno de los involucrados. Fuera loable que cada municipio se iniciara al menos con un proyecto.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Los agricultores merecen buen trato

Me da gusto leer sobre cómo las mujeres en el campo van cambiando sus vidas. A mí me indigna mucho que cuando hay campaña los políticos se den golpes de pecho haciéndose pasar por rancheros o campesinos y nunca han agarrado un machete para limpiar el terreno o no tienen ni la menor idea de la época para sembrar. Solo se ponen a fantasear, porque piensan que el campo es eso que se mira en los comerciales con el amanecer dora do y el café humeante. Trabajar en la tierra es de las cosas más duras que se puede hacer; y eso no sería malo si por lo menos lo pagaran bien.

Pero a los ‘bichos’ de hoy ya no les interesa ir a partirse el lomo para ganar unos cuántos míseros centavitos. Además está que trabajar la tierra es fregarse el cuerpo con pesticidas; o sea, en el campo la gente se muere por trabajar para ganar una miseria. Así que cuando leí sobre el proyecto de mujeres que venden su producto a un precio justo y en condiciones que no las maltratan me animé. Me llené de esperanza porque sí se puede tratar bien a las personas que, como dicen en el editorial, nos proporcionan comida y comida de la que es sana, cultivada con amor, no solo por salir del paso con los proveedores en cantidades masivas. Está bueno por ellas y por las familias.

Ojalá el proyecto se mantenga a lo largo del tiempo y logre tener otras sucursales en otro lados y no solo en Comasagua. Los campesinos de El Salvador lo merecen.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com


 

“El costo de no hacer lo que estamos haciendo es más alto que hacerlo”

¿Hay algo que de tener más/menos marcaría alguna diferencia en tu vida?

Tener internet 24 horas disponible. Dejo de hacer tantas cosas por no tenerlo que a veces el tiempo me parece lastimosamente desperdiciado.

¿Qué estás soportando o tolerando actualmente que no te haga feliz?

El miedo inducido a cosas que no deberían asustar. Y el malabarismo de argumentos que integran eso que se ha dado en llamar la “postverdad”, los “alternative facts”, que es mentir por omisión y no es solo un fenómeno de Donald Trump o políticos capitalistas…

¿Qué es lo que tiene más valor de tu situación actual?

En oposición a lo anterior, la valentía de mis colegas. Aquellos que han comprendido que el costo de no hacer lo que estamos haciendo es más alto que hacerlo. Ellos son los que me inspiran y me hacen sentir que estoy impulsando un cambio que llegará más temprano que tarde.

¿Cuál ha sido el mayor atrevimiento de tu vida?

Quedarme en Cuba a pesar de que toda mi familia se fue.

¿Periodismo en Cuba es sinónimo de utopía?

No. Es un oficio hermoso y necesario, que ha atraído a gente con talento y compromiso social y empieza a mostrar sus resultados. Por eso le temen tanto aquellos que acumulan cuotas de poder.

¿Harías periodismo en otro país?

Por supuesto que sí, y con mucha humildad, tratando de ofrecer con mi mirada de extranjero una luz fresca sobre cosas que de tan sumidos en su cotidianidad no vean los locales. Lo haría (es más, espero hacerlo alguna vez) porque lo considero un ejercicio necesario de entrenamiento y adquisición de “know how” para luego aplicarlo en Cuba.

¿Cuánto impacto puede generar un medio como El Toque en la Cuba actual?

Menos del que quisiéramos, pero con el alcance que hemos sido capaces de crear, empezamos a ver la satisfacción en la audiencia por encontrarse contenidos que nadie les ofrece o les sirven para tomar decisiones en su vida.

Buzón

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Captores de sucesos

Es alentador que SECULTURA por fin haya tomado en cuenta para el Premio Nacional de Cultura a los profesionales del fotoperiodismo que nos ofrecen escenas con mucha riqueza en contenido de lo que pasa en el país. Los reporteros gráficos siempre han estado marginados, a pesar de que son los artífices de acercarnos hasta la intimidad de historias tristes e impactantes que contribuyen a dar testimonio del acontecer cotidiano. Libreta y cámara en mano, estos servidores registran la historia de diferentes épocas a costa del riesgo que corren cuando capturan y documentan hechos sobre los problemas y sucesos diversos que llegan hasta nosotros como una placa radiográfica. El reportaje de Moisés Alvarado “Los retratistas del país del eterno olvido” recoge una síntesis de tres de los grandes, que son un repertorio de experiencias con ilustraciones con las que han hecho historia de la más reciente, es de reconocerles su aporte y el profesionalismo que despliegan para recoger imágenes del acontecer nacional y de otras latitudes. Es fácil ver estampada una fotografía de un evento, pero hay que examinar el esfuerzo del camino recorrido, ya que tiene un costo convertido en riesgo hasta de la propia vida; pero hay que admirar la presteza y lo oportuno de estos profesionales para aprehender imágenes inesperadas, como en el caso del asesinato de Monseñor Romero donde un periodista de nombre Eulalio Pérez captó el momento cuando el prelado cayó herido, motivo por el cual al parecer tuvo serios problemas al ser investigado. Ese caso ratifica lo delicado que resulta el ejercicio del periodismo; pero si nos adentramos un poco más y recordamos los horrores de la guerra, ahí hasta se puede volver un trabajo chocante al ver zopilotes devorando cadáveres, estar en fuego cruzado o presenciar atrocidades, es para desalentar los ánimos. La vulnerabilidad persiste para su labor periodística en cualquier época, lo que vivimos actualmente no es escenario cómodo para la profesión, sin embargo, son una enseñanza viva del amor al trabajo en sus imágenes y relatos escritos que se transforman en un soporte revelador del pasado que contribuyen a construir la historia. Un famoso proverbio podría parafrasearse “El significado de una imagen puede expresar mil palabras”, que amplifica el poder de un retrato, y así comprender su significado en clave con lenguaje críptico que es como el remate de la misión de los captores de sucesos en fotografías.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Un enamorado de la fotografía

Mi afición por la fotografía es grande. No publico nada. Pero me gusta ver lo que hago y apreciarlo. También me gusta ver lo que los demás hacen y así ir descubriendo qué es lo que ven, a qué le ponen más interés, qué pasa si alguien mueve algún elemento, el color, la calidez y la composición en general. Por esto me atrajo tanto la historia de los fotoperiodistas publicada el domingo pasado. La gente pone mucho de su vida en las fotos y por eso es que salen tan intensas como una pintura. Si el pintor no tiene una vida intensa, la pintura se vacía y pasa a ser inerte. Lo mismo es con la foto. Si el fotógrafo no se ha nutrido de cosas interesantes, tampoco hace aportes interesantes. Me gustó mucho ver que, a pesar de que vivimos en una época en la que hay un filtro para componer cada cosa, no se ha dejado de lado que hacer fotografía es más que estar poniendo pantallitas amarillas en la selfi para ser un “profesional”. En algún lado leí que la cámara fotográfica es la gran herramienta del arte en esta era y hay que saber utilizarla para que sea significativa, porque también tiene un gran potencial para ser solo una tuerca más que suma a la vanidad sin significado. Me alegra que haya gente que se lo toma muy en serio y hace el llamado a la educación y la profesionalización.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com

“Las palabras favoritas hacen titilar algo en vos”

¿Cuáles son sus palabras favoritas?

Considero que las palabras favoritas son las que hacen titilar algo en vos en equis momento, diría que ahorita me titilan: volátil, navegar e isla.

¿Cuál es su posesión más preciada?

Las fotos de mi familia y los dos tomos de la primera edición de la primera biografía de Fernando Pessoa que encontré en una pila de libros de segunda por 20 reales ($6) en una librería en Sao Paulo.

¿Cuál es su ocupación preferida?

Desde hace una semana: aprender rumano. Me meto a YouTube cada vez que puedo, ahí tengo a mi profesora ja, ja. ¡Ya sé contar, saludar y presentarme!

¿Cuáles son sus nombres favoritos?

Caetano, Alberto, Julieta y Aris.

¿Cree que es importante tener un empleo estable?

Lo más importante es estar debidamente preparado para hacer lo que se hace y que ojalá sea lo que nos gusta. Mis proyectos llegan de la nada, a veces durante vacaciones, y con cada uno de ellos cambia el jefe, el tema, los idiomas, el tiempo de entrega, las fechas de pago, etc. No tengo horarios ni lugar fijo de trabajo. A algunos eso les quitaría el sueño, pero a mí me alegra. He aprendido a controlar mis gastos y a organizarme. No me veo de otra manera en el mundo laboral que como profesional independiente.

¿Quiénes son sus poetas favoritos?

Fernando Pessoa, Alejandra Pizarnik y Roque Dalton.

¿Cuál es el problema más difícil de comunicación que ha tenido?

En 2015, durante dos meses, tratamos de enseñarle español a una familia de refugiados kurdos que llegó a El Salvador. Todavía no entiendo cómo lo logramos, pero terminamos teniendo conversaciones enteras, muy a lo Tarzán pero conversaciones al fin y al cabo. El cerebro siempre se las arregla para comunicarse. Es hermoso.

Buzón

Gracias, Manlio

Nuevamente tengo el privilegio y la oportunidad de agradecerle al autor de la página Escribiviendo por conducirme por los senderos históricos que evoca en mí la lectura “Recuerdos de un pasado presente”. No se imagina qué siento al remontarme a las innumerables ocasiones que acuden a mi senil memoria. Qué fácil me resulta vivir esas situaciones de las décadas a finales de los sesenta e inicios de setenta. Emociones gratas surgen con la lectura de la mencionada página. Es casi imposible referirle que las tardes en la cafetería Doreña después de las clases, los alumnos de muchos centros educativos y, personalmente del Colegio Panamericano Francisco Gavidia, nos reuníamos a tomarnos un café caliente o un café “espumoso” acompañado de unos bocadillos y de la tertulia amena de los diferentes temas en esa actualidad. Así también surgen de la lectura dominical de Escribiviendo las visitas a la Coronita, la Americana, la Bella Nápoles, y cómo no olvidar al “Chalos”. Viene a mi mente uno de los compañeros asiduos al café Doreña, que lo conocimos como “Shuquía” –no recuerdo exactamente el nombre– eran los tiempos de la administración de José María Lemus. Cuando al salir de la cafetería lo detuvieron los policías y le preguntaron: “Qué llevás en esa bolsa”, y él respondió: “Bombas”, de inmediato le arrebataron la mochila. El chasco fue que al vaciar su contenido en el piso, descubrieron solo libros y cuadernos. Ante la risa de los presentes, burlados, decidieron marcharse no sin antes derribarlo con violencia al suelo. En referencia a los escritores citados no conocí a todos ellos, sí al inolvidable Ítalo López Vallecillos y a Álvaro Menén Desleal, cuando presentó la obra “Luz Negra” en el Teatro Municipal de Cámara. Pero más que todos tuve el acercamiento con Mercedes Durand. Cómo podría olvidarla después de tanto que viví en su casa, con su dulcísíma madre, doña Sarita Flores de Durán, y don Ramón Durán, su padre, y sus hermanos Antonio, Ramón, Ester, Jorge, Manuel, este último compañero de aula también, que al conocer que yo escribía ilusionado solo por las rimas. Ante eso la doctora en Filosofía me instó a seguir escribiendo y prometió ayudarme a tal propósito. El destino decidió que ella retornara a México y, por azares del destino, mis padres me llevaron a Honduras. Así se resume la historia de la relación con la familia Durán. Hace más de un año, casualmente, en un centro comercial me encontré con el doctor Clará (exmagistrado de la CSJ) después de casi 70 años, increíble memoria de nuestros compañeros, mencionamos algunos como los Osorio, hijos de nuestro director, asimismo surgen los nombres de la compañera América Montano, Carlos Poveda, los hermanos Hinds, en fin muchos más, que igual que las cafeterías citadas refrescan los “recuerdos de un pasado presente”. Inmerso en ese mundo emocional, me expreso muy pero muy agradecido, don Manlio.

José Carlos Vásquez
joscarvasq@gmail.com


Arquetipo de mujer

Para describir la semblanza de la personalidad de María Isabel Rodríguez se hace necesario mucho papel y tinta por su larga y admirable trayectoria con huellas virtuosas que pocas personas dejan en su largo recorrido por la vida. La doctora, maestra y autodidacta de muchos años se vuelve el arquetipo de la mujer salvadoreña que sirve como horma a las presentes y futuras generaciones. De extracción sencilla y humilde esta eximia académica, hija meritísima de la ciudad de San Salvador, ha recibido decenas de reconocimientos por enarbolar la antorcha del buen ejemplo en la ciencia, la salud y por su vocación de servicio social. De porte académico especial, esta profesional de la medicina ha sido una escuela vivificante y edificante en su vida, toda una institución que con su experiencia maravillosa y su recorrido profesional ha hecho honor al juramento hipocrático, lo evidencian los múltiples reconocimientos que le han otorgado. Sus abundantes publicaciones y patentes sobre salud comunitaria, investigaciones científicas y salud cardíaca, los doctorados honoris causa en diversos países, el título de “heroína de la salud pública de las américas” otorgado por la OPS y OMS, pionera en el campo de la fisiología cardiovascular, su tenaz lucha por el derecho a la salud reconocido por gobiernos, organizaciones y universidades, su lucha en favor de los derechos de la mujer son solo algunos de los fines que se trazó en el camino hacia al éxito, que la colocan en un rango privilegiado de su cometido. Ampliamente conocida en el mundo de la medicina, se puede encasillar entre los valores de renombre nuestros, que siembran la semilla del éxito para que la juventud la haga germinar a través de la imitación en provecho individual y colectivo. Entrevistas como la de Valeria Guzmán alientan los ánimos como antídoto al auge creciente y expansivo de los antivalores que nos invaden y promueven la erradicación de toda clase de discriminación, incluida la etaria que prevalece como otras que no nos permiten encontrar la equidad. El encabezado mismo de la entrevista sugiere la disparidad en el trato a las mujeres con métodos sutiles que no terminan de superarse, a pesar de la lucha permanente que libran algunas organizaciones; en consecuencia, la doctora María Isabel merece estar en el estrado de la inmortalidad por su excelencia en los servicios que le ha entregado a la sociedad.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Los vestigios de la memoria

La recuperación de la memoria es una responsabilidad patriótica y quien está obligado a ello es, en principio, el Estado. Cuando los Estados dan el ejemplo, los ciudadanos perciben que se les respeta y a su vez, cultivan este valor. En esas sociedades donde las instituciones estatales se preocupan por desentrañar y preservar los vestigios de las edificaciones que fueron lugares de increíbles violaciones a la dignidad humana se respeta y cuida no solo un vestigio monumental sino un artefacto social y cultural, no obstante, los siniestros recuerdos asociados a él. Desafortunadamente, en El Salvador, la mayoría de protagonistas importantes del lado de la izquierda beligerante (muchos de ellos torturados por el régimen de la época) no solo adoptaron estilos de vida sustentados en valores neoliberales, sino que, incluso, han propiciado la actitud tan perniciosa del “borrón y cuenta nueva”, como si, al igual que todo ser humano debiéramos avergonzarnos de la historia y pretender negar el origen y movimiento de toda biografía. Las sociedades son la suma e interacción dialéctica de las biografías de sus ciudadanos. “Es lamentable que se haya borrado esa parte de la memoria del Centro Histórico del país”, escribe Évelyn Galindo, respecto de su reflexión sobre el porqué esos espacios de las cárceles clandestinas salvadoreñas, actualmente intactos, están vacíos de memoria. La historia la hacen seres humanos. Seres humanos deberán, por tanto, asumir sus compromisos en materia de preservación, divulgación y usufructo de ese pasado que no necesariamente debería avergonzarnos, sino posibilitar un ejemplo de verdadero patriotismo y construcción de ciudadanía, que tanta falta nos hace a los salvadoreños. Y si llevamos el lente a otros sitios del centro de San Salvador, constatamos el desprecio estatal por tantas edificaciones que en algún momento de la historia del país produjeron pensamiento crítico, debate cultural de gran nivel, presencia de personas ilustres; así como artistas, bohemios, personajes que también dotaron de identidad a una nación y cuyo homenaje nacional es haber permitido que muchos de estos lugares, dignos de merecer mejor suerte, hayan sido convertidos en prostíbulos y bebederos de mala muerte, donde se fomentan los males sociales conocidos de todos, así como el cultivo de la estridencia a niveles realmente incivilizados. Me parece que las reflexiones de Évelyn Galindo son muy pertinentes, pues abordan un problema que parece desbordar la capacidad y el sentido común de los funcionarios que actualmente administran las instituciones del Estado salvadoreño. Los cuales están interesados en el maquillaje de monumentos (cultivo de la historia monumental y anticuaria) y en el debido culto al ejercicio del “tiempo burocrático”, con todo lo que ello implica en términos de falta de información al ciudadano e irrespeto al libre tránsito peatonal, en términos de conveniencia política, a un aparato de gobierno que parece interesado en favorecer el olvido, la impunidad y la decadencia. No podemos ni debemos ver con normalidad algo que nos interpela diariamente y que, como personajes del tiempo burocrático kafkiano, nos abruma de absurdo nuestra existencia cotidiana, planteándonos esos porqué incontestables.

Oswaldo Caminos
oswaldocaminos@yahoo.com.mx

“Me quita la paciencia que los Lakers no se levanten”

¿Qué la hace perder la paciencia?

Que los Lakers no se levanten, que el FAS no gane campeonatos, que el Barça no recupere la defensa de 2009, que Kobe Bryant se haya retirado del deporte, que Djokovic baje de ranking ATP, no poder surfear porque el viento pique las olas y que no haya fruta en mi casa.

¿Dónde le gustaría estar sentada?

¿Sentada? Prefiero estar moviéndome a todos lados, me suena conformidad estar sentada. Quiero aprender, crecer y moverme en todos los ámbitos que envuelven mi vida: laboral, académico, social y deportivo.

¿Quién es la persona más interesante que ha entrevistado en su carrera?

“Pichi” Escudero, exentrenador del FAS y Santa Tecla, exjugador del Boca Juniors y una persona muy auténtica. En aproximadamente 2 horas, aprendí más de Argentina, fútbol, técnicas, valores y ética deportiva que en cualquier otra entrevista. Me encantó.

¿A quién admira en secreto?

A todos los perseverantes, los auténticos y fuertes, a los que no se acomodan y luchan por sus sueños; mis papás, por ejemplo, y no es secreto.

¿Qué obra de arte sustraería de un museo para tenerla en su casa?

Ninguna, no quisiera que las personas dejaran de admirar el esfuerzo de cualquier artista. Pero si me dan una réplica, que sea de cualquier trabajo de Monet.

¿Cuál es la vergüenza más grande que ha pasado?

Llegar a un país, no poder comunicarme porque no conozco el idioma, meterme a un restaurante madridista y ser la única que grita un gol del Barcelona en un Clásico. Resultado: casi me sacan del lugar.

¿Qué hazaña deportiva la ha conmovido más?

El mundo del deporte es increíble y yo soy susceptible a cualquier hazaña deportiva. La más reciente, el año pasado con la tragedia del avión del Chape. Fue extraordinario cómo el mundo entero del deporte se unió para dar, compartir y apoyar durante una tragedia que tocó al deporte. El Chape sigue de pie por el amor al deporte.

Buzón

Ley inspirada por Pablo Escobar.

Cuando la ley estorba

Los mismos representantes del pueblo que aprobaron la “Ley de Extinción de Dominio” hoy quieren retractarse de su decisión al intentar reformarla, piensan disfrazarla de severa pero sin dientes, con castigo pero sin decomiso o anular ambas cosas, a lo mejor la decretaron pensando sólo en los otros. Estamos llenos de leyes alcahuetas que no se aplican y por contera ésta es para erradicar una peste tan arraigada con características de epidemia. Cuando la ley estorba es porque sirve de tropiezo en el camino de los que no hacen el bien. Un sistema legal robusto, eficiente y confiable es lo que nuestro país necesita, mostrar descontento por la parte medular de la norma jurídica en cuestión, incluso apoyada por algunos funcionarios que intentan aplicarla, es palmario impudor, los que ostentan cargos no son dechados de virtudes pero al menos la honradez debe prevalecer en funcionarios que lo son por su “moralidad e instrucción notoria” exigida en la Constitución; lo que está en juego es la honradez en su expresión más pura y la justicia aplicable a delincuentes en cargos, y la incipiente ley, ya es un suspiro para extirpar esa escoria que tanto mal ha causado a las finanzas nacionales; los países que encabezan altos índices en casi todo como los nórdicos, lo han logrado gracias a la aplicación de sus leyes vigorosas y estructuralmente aceptadas, pero si éstas son lenes, con penas cómodas y sin devolución de lo aprehendido es como alimentar la cultura de la corrupción que hoy ya es una tradición, lo que alienta atajos a los cleptómanos de carro, saco y corbata a cometer los ilícitos que ya sabemos que han ocurrido y se siguen indagando en nuestro abrumado país. La ley que comentamos de la investigación de Moisés Alvarado viene a ser el inicio de la cruzada para que los cleptómanos dejen en paz lo ajeno y erradicar los atracos a los erarios municipales y nacionales, la corrupción debe dejar de ser el buen negocio para algunos funcionarios, el pueblo merece vivir sin desconfianzas. A todas luces los artículos que se pretenden anular o reformar son la coraza que esperan los que tienen algún ilícito por haber hecho uso privado de lo público. Si se trata de ganar futuro y no permanecer atascados en el mismo barro, la ley debe ser implacable, imprescriptible, pues como dice una frase del reportaje: “Lo que tiene origen ilícito no se puede legitimar”. A última hora se supo que sí hicieron las reformas…

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Desperdicio

Muy interesante el artículo de Lucía Vásquez, del periódico La Nación de Costa Rica, en el que se habla de jóvenes que han formado un equipo para rescatar la comida que bien puede distribuirse a personas de bajos recursos que no pueden acceder a un plato diario de comida. El proyecto se llama “Proyecto plato lleno: la comida no se bota”. Al respecto quisiera agregar que en el libro “Despilfarro”, publicado por Oxfam, se recogen datos estremecedores sobre la distribución alimentaria así como fotos de algunos locales llenos de alimentos en perfecto estado, líneas enteras de supermercados, que se pueden encontrar en las calles de las ciudades del primer mundo. Pero el derroche se produce en toda la cadena alimentaria. Por ejemplo, entre el 20 y el 40% de las frutas y verduras en Europa son rechazadas antes de llegar a las tiendas porque son feas, ya que la Unión Europea tiene criterios de imagen para desechar la comida. Encima, estos criterios cosméticos ni siquiera garantizan su buen sabor (notemos que las frutas y verduras se botan porque son feas). La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), ha asegurado, según investigaciones, que hasta un tercio de de alimentos se estropean o se desperdician antes de ser consumidos por las personas, algo que es un exceso en una época en la que casi mil millones de personas pasan hambre, y representa una pérdida de mano de obra, energía, tierra, y otros insumos utilizados en la producción de alimentos. En una edición de la revista National Geographic pude leer que no menos de 1300 toneladas de comida van anualmente a la basura. Apuntó que dicha cifra es casi un tercio de los alimentos que se producen en todo el mundo y que nunca llegan a ser consumidos. Artículos periodísticos han apuntado que las decenas de millones de toneladas de alimentos despilfarrados en los países desarrollados cada año podrían alimentar a los 1,000 millones de personas que se van a la cama con hambre cada día. La paradoja es que, según la FAO, el planeta genera dos veces más alimentos de los que sus 7,000 millones de habitantes precisan para vivir, a pesar de lo cual 925 millones de personas se encontraban en hambre crónica en 2010.

Miguel Martínez
Miguelmar47yahoo.com

“No seas tan duro contigo misma”

¿Qué o quién es el más grande amor de su vida?

La música.

¿Cuál es su motivación principal para alcanzar metas?

Las metas mismas y los éxitos, tanto personales como profesionales.

¿Qué es lo que necesita en este momento?

Inversionistas.

¿Cómo imagina su vida en 10 años?

Viviendo tranquilamente de uno (o varios) de mis proyectos. Ojalá uno de ellos fuera un resort en Punta Mango y poder seguir desarrollando nuevos.

¿Qué no perdona?

Una mente retrógrada, machista y conservadora que se rehúsa a educarse, habiendo tantos recursos y personas por conocer. Y alguien que rechaza la ciencia, realidad y evidencia por creencias personales.

¿Qué consejo se daría?

No seas tan dura contigo misma ni con tu familia. Cuidate, aceptate, amate y perdonate más. El mejor proyecto que podés emprender es el de escucharte y hacerte tu prioridad personal.

¿Vale la pena emprender dentro de El Salvador?

Para algunos es necesario, para otros es un privilegio. Creo que “emprender” tiene diferentes matices en nuestra sociedad porque existe toda esta gama, donde hay desde pupuseras, vendedores ambulantes y otros negocios hasta diseñadores, programadores y personas que pueden trabajar desde cualquier lugar con wifi. Sería interesante conocer la respuesta de todos esos sectores diversos y llegar a una conclusión sobre bajo qué contextos vale la pena emprender dentro de El Salvador.

Buzón

22 centavos por cada tiempo de comida

Sobre cuotas

Quiero aprovechar la oportunidad de felicitarles por el bonito e interesante reportaje relacionado con la cuota alimenticia. Espero que sirva para que también las autoridades competentes revisen el Código de Familia, pues creo que lo más que pueden descontar a los demandados es el 20 % del salario y con lo caro que está la vida, con ese porcentaje no se cubren las necesidades de los hijos. Algo importante que se escapó del reportaje es la mala atención que dan en la PGR, al menos en mi caso, en la oficina de Soyapango, el personal es amargado, pesado y no busca cómo apoyar a quienes hacemos los trámites. Ojalá ya hayan cambiado la actitud esos servidores públicos, pues hice el proceso en 2015 y envié una queja a atención al cliente, espero la hayan considerado. Esa situación es similar en la oficina central, donde la única personal diligente, amable y responsable que encontré es el caballero que aparece en la fotografía de la página 13, ese señor es un ángel en ese lugar. Otro detalle es en cuanto a los depósitos, quienes optamos por solicitar tarjeta de débito para sacar el dinero y evitar ir a hacer cola al BFA porque no podemos estar pidiendo tanto permiso en el trabajo, cada transacción en cajeros diferentes del BFA nos descuentan supuestamente más de $1; sin embargo, tuve la situación que este mes me descontaron más de $8, probablemente dirán que es poco, pero siendo un banco del Estado considero que debería ser menos el descuento, y no creo que el BFA culpe a los bancos privados porque para esa transacción utilicé un cajero de Banco Hipotecario, otro banco del Gobierno; en fin, de esas cuotas alimenticias esas instituciones (PGR y BFA) salen ganando. Espero no haberlos aburrido, pero aproveché para exponerles otras de las situaciones difíciles que enfrentamos las madres que tenemos procesos de cuotas alimenticias. Reitero mis felicitaciones para la revista y especialmente para la periodista Valeria Guzmán. Me encantan sus reportajes, espero que continúe escribiendo sobre temas importantes que en la mayoría de casos desconocemos.

Katya Paredes
catita1713@gmail.com


Migajas alimentarias

Cualquiera se sorprende al leer el encabezado del reportaje de Valeria Guzmán “22 centavos por cada tiempo de comida”, pues anula la responsabilidad sagrada de cualquier hombre de llamarse padre. Ser padre es una misión de gran compromiso, aunque todos tengan que aprender a serlo en el camino, por lo mismo no hay padres perfectos, pero sí perfectibles. No se trata solo de engendrar a los hijos, pues el valor de la responsabilidad social emana desde el hogar. Los hijos son lo que respiran y aprenden dentro del hogar, pero si este está mutilado, la calle se vuelve la maestra. La buena paternidad no está erigida con acciones externas y superficiales, es más de influencia de sentimientos y actitudes positivas encaminadas al desarrollo de los buenos hijos como futuros ciudadanos de bien. En una separación de pareja la peor parte la llevan los hijos y ese es un factor determinante que contamina o purifica una sociedad. Nuestro país es un buen ejemplo con eso de las migraciones. Un padre que aporta la cuota alimentaria por acuerdo o mandato legal siempre tiene en desamparo a su hijo al no dedicarle un tiempo de calidad, con un contacto personal respetuoso, cariñoso, un cara a cara afectuoso que es lo que en definitiva marca la diferencia. No es lo mismo alimentar el cuerpo que nutrir la personalidad; de por sí el abandono y la indiferencia son un rechazo. Las cifras que muestra el relato son alarmantes unas e indignantes otras, porque asignarle $20 a un niño para su manutención es una burla, se trata de un problema social severo aunque con rasgos atávicos. El Código de Familia habla de sustento, habitación, vestuario, salud y educación, letra muerta en la mayoría de los casos. Algunos pueden ser buenos padres, otros buenos proveedores, pero muchos no caben en la casilla de la responsabilidad. La realidad de los datos nos induce a sospechar que los hijos comen con pinzas y los irresponsables padres con cucharón, si uno es justo eso no puede ser. Siendo el rol de padre responsable tan difícil de cumplir en algunos aspectos, una asignación alimentaria por alta que se considere siempre se queda como migaja alimentaria. Y muy bien lo menciona la carta editorial cuando dice: “Hacer frente a la crianza tiene que implicar la repartición equitativa de sacrificios”, algo que casi siempre se le recarga a la mujer.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com