“No pararía nunca”

¿Qué ha hecho el deporte por usted?

He estado en España, Colombia, Inglaterra y varios más. He podido hacer lo que no hubiera hecho si no fuera por el deporte. Y también me queda la satisfacción de varias medallas.

¿A qué se dedicaría si no hubiera encontrado el atletismo?

Seguiría estudiando y trabajando en ventas. Pero me encontré con esto y me ha ayudado a superarme en lo mental y en lo físico.

¿Qué es lo que más falta le hace al deporte nacional?

Apoyo de las empresas. Es necesario que vean que no solo está el fútbol como deporte. Hay talento y dedicación en todas las demás ramas. Lo que no hay es dinero por igual.

¿Por qué insiste en mantenerse en esto si no hay recursos?

Lo hago porque hay talento y para demostrar que merecemos apoyo porque nos sacrificamos bastante al entrenar.

¿Cuál es su mayor motivación?

Ganar y poder cantar el himno nacional.

¿Qué lo haría detenerse?

Nada. No pararía nunca, tengo el ánimo que me da la gente que me apoya y voy a llegar con esto hasta que me dé el cuerpo.

¿Qué se saca de las derrotas?

Cuando se pierde, uno aprende a fortalecerse emocionalmente y a pensar en que habrá más oportunidades para tener un mejor desempeño.

Buzón

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Los desaparecidos

Miles de salvadoreños desaparecieron durante la guerra civil. La Comisión de la Verdad documentó 5,000 desapariciones forzadas ocurridas entre 1980 y 1992. Gracias al trabajo de las familias de las víctimas y las organizaciones de derechos humanos, se ha recopilado más información que permite estimar en 10,000 los desaparecidos en la década de los ochenta; de esa cifra pocos se han encontrado, se desconoce el paradero de la mayoría, el único consuelo es la expectativa que el actual presidente de la república prometió en su campaña y que se precisó recientemente con la creación de CONABUSQUEDA, que pretende saldar la deuda histórica con esas víctimas a fin de propiciar el reencuentro o restitución de sus restos, con lo que al menos se abre una luz de esperanza para quienes arrastran esa congoja acumulada.

En consonancia con ese compromiso, El Salvador se convirtió en signatario del Tratado Consultivo de la Comisión Internacional Sobre Personas Desaparecidas. La entrevista de Valeria Guzmán “¿Dónde se enflora a un desaparecido?” encierra un interesante contexto vertido en el diálogo con una protagonista, madre Lupe, víctima de aquel sufrimiento que cautivó a Manlio Argueta su novela de vocación social “Un día en la vida”, ganadora del premio UCA Editores.

Desafortunadamente, el fenómeno de las desapariciones no finalizó con la firma de las Acuerdos de Paz, nada se aprendió del oscuro pasado ilustrativo. En los actuales momentos los recuentos de personas reportadas como desaparecidas vuelven a inflarse, las desapariciones son cotidianas como en la guerra civil y cientos de personas viven en silencio sus peculiares historias sin tener al menos la suerte como los casos del conflicto donde ciertamente los salvadoreños siguen buscando a sus familiares pero tienen al menos el ínfimo aliciente de tenerlos registrados en el Monumento a la Memoria y la Verdad del parque Cuscatlán, en una incipiente base de datos.

La memoria no se rinde y es vital para que una sociedad se haga cargo del pasado, presente y futuro; la presión y el trabajo de los familiares ha demostrado que con la esperanza en ristre la localización es posible. Dar solución a todo caso de desaparición forzada es de imperioso compromiso para que el país avance en el fortalecimiento de su sistema de justicia y se consolide el Estado de derecho, solo así quedaría en evidencia una verdadera voluntad de evitar la repetición de tan repulsiva barbarie.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Las otras Guadalupes

La entrevista de Valeria Guzmán “¿Dónde se enflora a un desaparecido?” nos hace mirar al pasado, cuando el conflicto armado nos arrebató a alguno de nuestros familiares o amigos. En este país existen más Guadalupes Mejía que ocultan su reclamo por no ser escuchadas. Diferente es la entrevistada que tuvo o tiene la oportunidad de contar las peripecias que le ha tocado sufrir por denunciar los atropellos sufridos durante la guerra. Cuál es el costo que se tiene que pagar para encontrar a los familiares desaparecidos por haber sido tildados de comunistas y ahora aparece su nombre en el Monumento a la Memoria y la Verdad. En mi caso me tocó ver desaparecidos amigos, vecinos, compañeros de estudios y ni sus nombres aparecen en ese monumento. Cuántos más testimonios están en el olvido y cuántos deambulan por las calles enloquecidos por los traumas de la guerra.

Es de justicia dar con el paradero de tanto desaparecido que haya sido combatiente o señalado por las fuerzas paramilitares. Es imperante acompañar a las familias de los desaparecidos para que sus peticiones sean oídas.

Desde el punto de vista social, el costo ha sido muy alto y una consecuencia es que las armas quedaron en manos de la población civil, lo cual propició el surgimiento de las pandillas de jóvenes y adultos denominadas maras, que se dedican a la delincuencia y al tráfico de drogas, que han hecho de El Salvador uno de los países más violentos del mundo. Por esta razón la desaparición forzada es una de las más penosas páginas de la historia nacional y signo de una patología de la sociedad salvadoreña: la impunidad.

Los responsables de todas las desapariciones no han rendido cuentas por sus acciones debido al nivel de impunidad existente en nuestro país, y como prueba, hasta la fecha nunca se ha realizado un juicio por un caso de desaparición forzada.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


La paz incompleta

No había manera de que empezáramos bien con la paz si antes no se escuchaba a esta gente que perdió lo más valioso que tenía: a su familia.

La madre Lupe dio batalla, y la sigue dando. Todos los que buscan descalificarla por sus ideas políticas no tienen idea de lo reducido de su argumento. Porque la política es mucho menor a los lazos familiares. Nadie, ni de una ideología ni de la otra, merece pasar décadas buscando sin tener certeza de si busca vivos o muertos. Es injusto que esto no haya sido una prioridad. Ojalá que este nuevo organismo que se ha formado venga a dar una respuesta concreta y no se convierta en otra de esos elefantes blancos que solo chupan el dinero y no entregan ningún resultado.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com

“Los artistas deberían tener más humildad”

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento?

Haber tenido un hijo. Fue lo que me hizo dar un giro. Y no me arrepiento.

¿Qué significa la familia?

Unión, amor, fuerza y, sobre todas las cosas, apoyo. Creo que la familia es lo que nos hace ser lo que somos cuando crecemos.

¿Cómo imagina su vida dentro de 10 años?

Con una mayor estabilidad económica. Y, en las tablas, actuando o, en todo caso, desempeñando mi labor como periodista. Esa es mi carrera.

¿Por qué hace teatro?

Desde pequeña me visualicé en un escenario. Es mi gran pasión. Es una plataforma donde podemos comunicar lo que pensamos y como nos sentimos.

¿Cuál es su obra favorita?

Hay una que me dejó marcada e hizo que soñara con ser una gran actriz: “El escaparate encantado”, de Darío Cossier.

¿Cómo ha sido su experiencia impartiendo talleres de teatro a personas que no conocían ese arte?

Increíble. Los y las jóvenes creen que solo ciertas personas pueden estar en escena y con estos talleres ellos han descubierto diversas habilidades y destrezas. Han logrado transformar sus pensamientos de negativos a positivos y eso es una ganancia.

Si de usted dependiera cambiar algo del medio teatral, ¿qué cambiaría?

Pondría más propuestas artísticas y menos críticas. Más unión verdadera en el medio y menos egoísmo. Lucharía para que el arte fuera una materia dentro de las escuelas. Creo que los artistas deberían tener más humildad y menos arrogancia.

Buzón

Buzón
Buzón

Familias disfuncionales

En nuestro país, el peor lastre que arrastramos es la violencia intrafamiliar, que viene desde la conquista española. Se da por tres factores: control de impulsos, carencia de afecto y la incapacidad para buscar solución a problemas de alcohol y drogas: todos conocemos que cuando tenemos problemas durante la niñez, sobre todo en los primeros cinco años, dejan una marca imborrable sea para bien o para mal. Somos los padres los que, debido a que no estamos preparados, marcamos detalles que los niños modelan en su personalidad. Por esta razón, los hijos de familias disfuncionales crecen sin ninguna orientación y sufren de baja autoestima, y cuando buscan pareja, se repite la cadena de comportamiento violento hacia su pareja.

Ejemplos como el mostrado en el reportaje de la periodista Valeria Guzmán solo son la punta del iceberg. Debido a que es necesario descargar la tensión acumulada, el abusador realiza una elección de tiempo y lugar para buscar un resultado. Ya descargada la tensión y el estrés, pasa a la otra etapa de calma y arrepentimiento no violento, simulando como si nada hubiera sucedido. Es en estos casos cuando el abusador debe buscar tratamiento para que no repita el ciclo de violencia.

La violencia doméstica no solo es abuso físico, los golpes o heridas. La que más afecta es la que ataca la integridad emocional y espiritual.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Hombre o bestia

En el drama del aprendizaje social de la violencia, las mujeres quedan limitadas al ámbito doméstico y ellas han asumido erróneamente como atributos propios la debilidad y la sumisión. A eso le agregamos que hay mentes masculinas con taras que creen tener acceso legítimo al vasallaje y la violencia en contra de ellas. De esa manera se ha consagrado la violencia doméstica, de la cual muchas veces no se quiere hablar porque también se enseñan aberraciones que influyen: “no se debe hablar mal de su casa”, “entre casados y hermanos nadie debe meter la mano”. Expresiones populares que aconsejan no mediar en las disputas porque ellos terminarán por reconciliarse y la situación ahora será contra el mediador so pretexto de que la violencia intrafamiliar debe tratarse y resolverse sin injerencia externa.

A la víctima de ese vilipendio familiar se suman los niños que se inundan de miedo cerval, aprenden a reñir y, en su momento, repiten el círculo vicioso. Es el ciclo perverso que se debe romper con un trabajo muy fino desde la tribuna de la educación y, cuando no se le da la atención debida, se van acumulando dolores no resueltos que generalmente, con el tiempo, estallan.
Si las parejas pierden las fuerzas reparadoras del entendimiento que les limitan llegar al diálogo desde que se cruzan palabras groseras, nunca arribarán a una convivencia pacífica como norma de vida y se perderá la pauta para los hijos, empujando a los hogares a caminar al garete.

En la entrevista que nos comparte Valeria Guzmán, “Él tiene la costumbre de golpear a las mujeres”, se corre el velo de cómo el maltrato queda oculto en el silencio cuando las víctimas callan por temor, amenazas y por no sentirse derrotadas, pero es necesario que la afonía de la justicia hable, no es posible que esos hombres, digo bestias, no sean juzgados. La mujer en esas circunstancias pierde la autoestima, empieza a sentir que no tiene valor, se siente inútil y cree que depende del hombre en todo y que sola no podrá salir adelante, se vuelve hasta disminuida, ya no le importa cuánto le digan familiares del riesgo que corre, no hace nada por cambiar o abandonar aquel calvario, sabe que es víctima, pero prefiere continuar sometida y aguantar golpes en lugar de procurarse un futuro con sus propias fuerzas, situación que a veces la lleva a la tumba.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com

Una fábrica de belleza donde los “santos” hacen milagros

Ganancias. Las modelos que logran ser elegidas como candidatas, aunque no ganen ningún concurso, pueden cobrar hasta 10 veces más después de participar.

En Venezuela hay muy pocas certezas. En uno de los países más violentos del mundo, nadie sabe si llegará vivo a su casa, si conseguirá comida o encontrará el medicamento necesario para sobrevivir. Sin embargo, hay una figura que se mantiene casi inamovible, escondida detrás de escarcha y stilettos con altura de Pirineos: el Miss Venezuela.

Desde 1952, fecha de su creación, este concurso forma parte de la idiosincrasia nacional. La noche del certamen las ciudades se paralizan, las redes sociales se inundan de comentarios y en los sueños infantiles aparece con frecuencia la corona hecha de cristales austríacos, madreperlas japonesas y circones de piedra rusa. Puedes estar de acuerdo o no, pero igual te enteras; aunque sea solo de lo que aparece frente a las cámaras.

Detrás del Miss Venezuela hay un mundo oculto para el televidente, pero también para muchas chicas que desde diferentes rincones del país llegan al certamen con la ilusión de ser protagonistas de lo que creen será una vida de princesas.

Con lo primero que se encuentran, por no decir que tropiezan, es con el costo de participar en el certamen. Unos $32 mil (según cálculos realizados en abril de 2017) debe invertir una candidata que quiera estar en el cuadro de las chicas que compiten por la corona.

Mariana tiene 22 años, mide 1.78 m, es blanca con el pelo muy largo y negro, de cara delgada; su actitud es ligeramente tímida. Fue descubierta por su mánager y maquillador en una panadería del estado Zulia, mientras trabajaba como cajera, para poder pagar sus estudios universitarios de Administración.

Vive en un hogar modesto, sostenido económicamente por su padre que es un soldador. Desde que decidió ingresar en el certamen regional que servirá de filtro para llevarla posteriormente al concurso de Miss Venezuela, prácticamente toda la economía familiar está destinada para pagar los dos meses de intenso entrenamiento que incluyen gimnasio, clases de nutrición, oratoria y pasarela. Pero este es apenas el primer paso. En caso de que sea elegida para participar en el Miss Venezuela, las facturas se irán amontonando.

En un país en el que según estimaciones del Fondo Monetario Internacional la inflación excederá 2.300 % en 2018 y el PIB caerá en 12 % este año, la carrera por la corona es el equivalente a 924 salarios mínimos mensuales o 77 años de trabajo.

Los gastos, o la inversión en caso de que el Miss Venezuela sea trampolín para una carrera como modelo, son tan elevados pues, al menos durante cuatro meses, deben mantenerse impecables las 24 horas, los siete días. “La persona que participa en el Miss Venezuela rápidamente se convierte en figura pública y, si son modelos, después de participar en el certamen cobran 10 veces más”, asegura Diego Montaldo, periodista de espectáculo con más de 30 años de experiencia en la cobertura del Miss Venezuela y profesor de oratoria.

Viviana Valente, Miss Portuguesa 2016, lo corrobora. Dice que en menos de dos meses ha logrado recuperar su inversión luego de participar en los casting y las campañas publicitarias.

La cifra por participar podría parecer demasiado alta para una trabajadora clase media, pero no para Osmel Sousa, el zar de la belleza y quien lleva la batuta del concurso desde principios de los ochenta. Deslenguado, extravagante y controlador, en el certamen no se mueve una pluma sin su consentimiento.

Sousa no tiene complejos en admitir que busca un resultado óptimo –que a sus ojos es la “fabricación” de una Barbie en vida con medidas 90-60-90– y que hará uso de cualquier artimaña estética para alcanzarlo. “Si hay que hacerle a una niña una cirugía en la nariz, se hace. Esto es una industria y como industria debemos apuntar a la perfección. No podemos quedarnos en la mediocridad”, señaló en un documental que hizo la BBC en 2014.

Y, para él, la perfección tiene un precio.

Un vestido de gala puede costar entre $5 y $10 mil dependiendo del diseñador. No obstante, en la mayoría de los casos, hay un acuerdo con la aspirante que lo desfila, lo muestra y luego lo devuelve.

Lo más costoso es mantenerse regia cada día durante los cuatro meses que dura la preparación. Durante este lapso las chicas gastan unos $10 mil en prendas de vestir, zapatos y accesorios, preferiblemente de marca. Los Dolce & Gabbana, Louis Vuitton, Armani, Rayban y Louboutin se pasean por la Quinta (sede de la Organización Miss Venezuela) como en cualquier pasarela de París o Milán.

Las extensiones de cabello natural han pasado a ser tan importantes como la vestimenta. Comprarlas y colocarlas está por el orden de los $550.

“Al principio yo vivía con una amiga en Caracas y luego un amigo de mi papá, me dio un apartamento alquilado. Todos los días yo compraba ropa nueva, siempre uno tiene que estar de punta en blanco”, asegura Miss Bolívar 2015, Alvany Goncalves, quien deja en claro que los gastos del concurso se los cubrió su papá.

Ante los altos costos de participación, algunas chicas desisten de participar, otras hacen recolectas y rifas en sus barrios o parroquias, una especie de “crowdfunding” analógico y otras apelan a los “santos”: empresarios y funcionarios gubernamentales que se mueven en el mundo de la belleza, siempre prestos a ayudar a cambio de compañía y/o favores sexuales. Algunas de las muchachas que acceden a este trato usan en las redes sociales el hashtag #bendecidayafortunada o #blindadaporDios.

El patrocinio oscuro no le resulta desconocido a Goncalves, aunque aclara que muy probablemente cualquiera que haya accedido a este trato lo mantendrá en secreto. “Si les ofrecen algo, ellas se quedan calladas, nadie va a decir ‘me está pagando tal persona a cambio de que yo sea su acompañante’. Eso es algo que todo el mundo se reserva”.

El gimnasio se convierte en un elemento tan importante como el agua para las futuras candidatas, que pueden gastar hasta $90 mensuales que incluyen un entrenador personal. Eso, en una economía como la venezolana es un verdadero lujo.

Una vez que son elegidas candidatas, el costo del gimnasio corre por cuenta de la Organización Miss Venezuela. En otros casos se hacen intercambios publicitarios, como por ejemplo con las carillas o prótesis dentales que hacen ver la dentadura “perfecta”, es una intervención conocida como “diseño de la sonrisa”. Las cirugías plásticas son caso aparte.

Los gastos, o la inversión en caso de que el Miss Venezuela sea trampolín para una carrera como modelo, son tan elevados pues, al menos durante cuatro meses, deben mantenerse impecables 24 horas, los siete días. “La persona que participa en el Miss Venezuela rápidamente se convierte en figura pública y, si son modelos, después de participar en el certamen cobran 10 veces más”, asegura Diego Montaldo, periodista de espectáculo con más de 30 años de experiencia.

Transformación con bisturí

Si tocara describir a Pina rápidamente, uno de sus principales rasgos sería la delgadez. Tiene 25 años, mide 1.62 metros y pesa 50 kilos. Para este trabajo acudió a la consulta de Peter Romer, reconocido como uno de los cirujanos plásticos de las mises. El consultorio asemeja la sala de una casa con detalles de madera y cuadros coloridos. Por supuesto, una revista Cosmopolitan descansa en una de las mesas de la esquina. En la decoración no hay alusión alguna al concurso.

Ya en la oficina, un cuadro en blanco y negro del Salto Ángel se roba la atención. Eso y un implante de glúteos que descansa en el escritorio.

Romer halaga la figura de Pina y le pregunta qué le gustaría hacerse. Trata de que se sienta confortable y le asegura que no le gusta que sus pacientes critiquen sus cuerpos.

Ella le dice que quiere parecerse a Edymar Martínez, la Miss Internacional de 2015.

El cirujano sabe perfectamente qué es lo que ella necesita. Le sugiere una rinoplastia (nariz), una mamoplastia (senos), una cirugía de orejas y una liposucción para quitarte un poco de grasa de las caderas.

Durante la consulta, no hablan de dinero, solo al salir, la secretaria le entrega el presupuesto. Estos procedimientos descritos por el médico tendrían un costo total de $13,800. Además habría que sumarle los $50 de la consulta. Pina gana un promedio de $60 mensuales como diseñadora. Para costear las operaciones tendría que disponer de su sueldo intacto durante casi 20 años. La mayoría de las jóvenes que participan en el concurso pasan por el bisturí.

Negocios. Osmel Sousa es el “hacedor de mises”, es quien está a cargo de una industria de belleza que mueve millones de dólares.

Secreto maquillado

Cinco muchachas esperan entre inquietas y apuradas que mencionen su nombre. Se mueven en las sillas. El asfixiante calor de Maracaibo (estado Zulia, a unos 700 kilómetros al occidente de Caracas) no les afecta porque están bajo el aire acondicionado del hotel más lujoso de la capital zuliana. Solo quieren que las mencionen para poder mostrar en el casting que sí poseen lo que se necesita para llegar a ser mises. ¿Y el dinero, lo tienen? Al preguntarles cómo piensan costear su participación en caso de ser electas, cinco de las muchachas responden al unísono: “Con patrocinantes”.

La figura del patrocinante no es una novedad en el certamen. Desde los inicios del Miss Venezuela, algunos diseñadores cedían sus confecciones para que las chicas desfilaran en traje de gala. En otros casos, algunos maquilladores y estilistas preparaban a las participantes a cambio de que se hiciera mención a su trabajo, práctica que aún se mantiene. Incluso se ha repotenciado gracias a las redes sociales. Este, se conoce como un patrocinio transparente.

Pero en los últimos cuatro años, precisamente cuando se ha profundizado la crisis económica, se fortaleció la figura del patrocinante oculto o la participación del “santo”, un personaje que no busca publicidad por su trabajo, por el contrario, prefiere permanecer bajo las sombras y actúa como un mecenas clandestino.

José Rafael Briceño fue profesor de oratoria de tres Miss Universo, una Miss Mundo, dos reinas hispanoamericanas, dos Miss International, una Miss Tierra y una Reina del Café. Asegura que cuando se fue del Miss Venezuela (2014) el patrocinio oscuro o los “santos” era algo excepcional. “Lo que sí me han dicho es que ahora se ha extendido”.

Leoncio Barrios, psicólogo social y estudioso del Miss Venezuela, sostiene: “Por tradición, la política del colchón forma parte del mundo del espectáculo”, por lo que estas situaciones no les son ajenas al Miss Venezuela, pero tampoco son exclusivas. De acuerdo con las fuentes consultadas, los “santos” no obligan a las muchachas a aceptar estos acuerdos. Por lo general, se organizan fiestas o cenas en donde son presentadas a los posibles patrocinantes. En la joven queda decidir si acepta o no.

Opinión pública. En Venezuela se habla, se discute, se escribe, se analiza hasta el más mínimo detalle sobre los concursos de belleza. Es un asunto de país.

De acuerdo con cifras tentativas, un 30 % de las candidatas cada año accede a este tipo de mecenazgo, según una “missóloga” que prefiere mantener el anonimato.

En el país de las mises, la missología es una disciplina: hay expertos en el certamen, se hacen tesis doctorales, se discuten ganadoras y perdedoras, se crean páginas web y blogs para describir hasta el último detalle de la pasarela.

Angely Stewart conoce los intríngulis del concurso, pues ha intentado participar un par de veces en el certamen. Cuando se hizo esta entrevista, en marzo de 2017, estaba convencida de que este sí era su año para portar la banda. Sin embargo, no figuró entre las 24 candidatas nacionales.

“Yo no he tenido oportunidad de que me suceda algo así, pero sí tengo conocidas que han participado –incluso han ganado– y pasa mucho eso. Obviamente lo hacen porque no tienen cómo pagar los costos, quieren ganar, quieren verse bien. Ya después, yo me imagino que saldrán o se terminarán casando con esa persona. Pero hay otras que lo agarran como vicio”.

—¿Y se ha planteado que esto podría pasarle a usted?
—Sí, muchas veces. Pero yo pienso que todo está en la inteligencia y en ser astuta. Tú puedes tener ese contacto allí y decirle: “¡Ayyy, qué lindo detalle!”, pero no porque me mandes esto, tengo que ir a tu casa. En mi caso, yo optaría por jugar vivo.

Por su parte, otra chica que prefirió mantener su identidad en resguardo decidió que ella no. Que eso no era lo suyo. Sin embargo, el hombre al que rechazó no lo tomó muy bien. “Maldita, te voy a mandar a matar. Voy a inventar todo lo que sea necesario para destruirte. Maldita, ni se te ocurra salir si no quieres que te desfiguren la cara”, fueron algunas de las advertencias que recibió a través de vía telefónica y personalmente. La joven tuvo que abandonar el concurso y el país.

“Lo ideal para ellas es conseguir el apoyo de banqueros o alguien del Gobierno, son los que prestan la ayuda más fuerte y así no tienen que salir con varios. Estos padrinos, por así decirlo, generalmente son hombres casados. Es obvio que sus familias no están al tanto, así que todo se maneja de manera muy cautelosa”, asegura la aspirante.

“Existen otros patrocinadores –santos– que ya tienen un trato con esos famosos mánager. Cada año les buscan una o más niñas (jóvenes), se las presentan y las envuelven de tal manera que ellas no sientan que se prostituyen”, agrega.

Aclara que en otras situaciones, “Osmel mismo es quien consigue a los patrocinadores más fuertes, cuando la candidata es de su agrado”.

Las alarmas en la Organización Miss Venezuela se encendieron y Sousa respondió a la acusación de proxeneta que le hacía Castellanos en su obra teatral. “En una obra de teatro en Miami dijo que yo le había mandado a hablar con hombres. Todo el que me conoce sabe que no me dedico a eso. Si me dedicara a eso, sería multimillonario, porque tengo a las mejores. El único hombre con quien la mandé a hablar fue con el psiquiatra, porque tenía varios tornillos flojos. Y no creo que haya ido”.

El tema del financiamiento oculto o el patrocinio de los “santos” dejó de ser un secreto a voces luego de que la exmiss venezolana y hoy actriz y supermodelo Patricia Velásquez lo narrara en su autobiografía, “Sin tacones, sin reservas (2014)”, que había tenido que “prostituirse” para costearse su participación en el certamen Miss Venezuela en 1989.

“Muy pronto entendí que para poder pagar los gastos del concurso del Miss Venezuela tendría que usar mis dones con el fin de encontrar un patrocinador. No todo el mundo tenía que ir tan lejos, pero, erradamente, pensé que esa sería mi única posibilidad”, afirma Velásquez.

Describe al individuo con un rostro grande y un enorme bigote. “Hice lo posible por simpatizarle mucho y lo logré. Me buscó un apartamento en Caracas y pagó todo lo necesario para el certamen”, cuenta Velásquez al tiempo que detalla que los encuentros con su patrocinante, al que describe como una persona 15 o 20 años mayor que ella y de trato amable, se producían semanalmente.

En mayo de 2017, tres años después de la revelación de Patricia Velásquez, en una sala de teatro de Miami, Estados Unidos, la exmis Venezuela 2013, Migbelis Castellanos, vuelve a encender las redes con el tema del mundo oculto del Miss Venezuela con la obra “Todo por una arepa”.

Castellanos, hace referencia en su monólogo, que ella misma califica de autobiográfico, de las “sutiles” sugerencias que le hizo su jefe, indirectamente refiriéndose a Sousa, para que agradeciera a una persona externa a la organización el pago del costoso ajuar que llevaría al Miss Universo.

“‘Aquí están tus siete maletas con la ropa que debes usar durante el certamen’; yo, de inmediato, pensé ¿y quién pagó todo eso? Porque, hasta donde yo sabía, la organización solo había aprobado 300 mil bolívares, que solo alcanzaron para una chaqueta y un pantalón… Acto seguido me dijo: ‘Y esta es una cartera carísima que te mandó un querido amigo mío que te quiere conocer’. Ahí me paralicé… porque, de inmediato se me vino a la mente la imagen clarita de que me tocaría cenar con el supuesto fan y así, de algún modo, agradecerle el regalo. ¡No, que va!, ni yo ni mi primera finalista vamos a pagar regalitos de desconocidos”, dijo la exmis ante su público en Miami.

Las alarmas en la Organización Miss Venezuela se encendieron y Sousa respondió a la acusación de proxeneta que le hacía Castellanos en su obra teatral.
“En una obra de teatro en Miami dijo que yo le había mandado a hablar con hombres. Todo el que me conoce sabe que no me dedico a eso. Si me dedicara a eso, sería multimillonario, porque tengo a las mejores. El único hombre con quien la mandé a hablar fue con el psiquiatra, porque tenía varios tornillos flojos. Y no creo que haya ido”, dijo el hacedor de mises durante un desfile de moda organizado por Raenrra, en el que participaron los 14 concursantes del Míster Venezuela 2017.
La historia de la supermodelo Patricia Velásquez no le es ajena a uno de los principales preparadores de jóvenes del Miss Venezuela. Esteban Velásquez tiene 17 años viviendo en las entrañas de la organización. Ha sido mánager de muchachas que se han llevado varios premios.
De entrada, admite que el patrocinio oculto es común y se refiere a esta práctica sin nombrarla, tomando distancia de ella. “Eso pasa en todas partes… Pero yo les digo –a las chicas– que yo no trabajo con putas. Yo sé que detrás de todo esto siempre va a venir una situación que las va a perjudicar. Eso es inevitable. Estamos viviendo en un país donde la gente se vende por un jabón. Eso ni siquiera está pasando solo en el Miss Venezuela, está pasando en la universidad, en el supermercado”, confiesa.

El primer contacto

De décadas. El Miss Venezuela se creó en 1952; y desde entonces dejó al país varios títulos. Ahora, todavía se sigue con fervor y da lugar a especializaciones de diversos tipos.

Los casting regionales han proliferado. De uno que existía hace 15 años –Miss Aragua– hoy, hay nueve que funcionan como franquicias: Aragua, Bolívar, Zulia, Carabobo, Centro-Occidental, Miranda, Anzoátegui, Mérida y Táchira.

De cada casting regional, se seleccionan entre cinco y 10 muchachas que posteriormente son escogidas por Osmel Sousa y su equipo, en un gran concurso nacional que se realiza en Caracas.

El mánager Velásquez comenta que él anteriormente iba a los centros comerciales, gimnasios y liceos para buscar a las chicas; hoy lo hace directamente a través del Miss Miranda, casting regional del cual es organizador.

Ibrahim Rivas es otro mánager y al igual que Velásquez admite la existencia de los “santos”, aunque niega que él tenga algo que ver con esto.
Asegura que les habla claro a las participantes. Les hace saber que no están solas y que cuentan con un representante que puede apoyarlas ante cualquier situación que lesione su integridad. “Yo no voy a llevar a ninguna de mis niñas donde un patrocinante –santo– y que yo sepa que lo que quiere es una noche de pasión”. Según él, les dice que “no están obligadas a hacer nada que vaya en contra de su voluntad”.
“Yo siempre fui muy claro y directo (con alumnas) en advertirles el riesgo que existe en este mundo del modelaje y más ahora en Venezuela, que está pasando por una situación y crisis económica”, agrega el missólogo Montaldo.
Rónald Perozo, maquillador de mises, considera que el gran problema es social y ante la crisis y el deseo de participar de chicas que no tiene recursos, la realidad se impone. “Es un tema país. Yo te voy a decir algo, si yo fuese mujer y tuviera 19 años, esta misma estatura (más de 1.80 m) y me dicen: ‘Este es el portugués que tiene todos los frigoríficos del estado Miranda y está interesado en ti’; entonces yo vengo y me siento a negociar. Tú te pones a pensar en tu mamá, tu papá, tu hermanito, la educación… y entonces, allí, no me vengan a hablar de valores”.


Este texto es parte de un especial de Efecto Cocuyo en el marco de un acuerdo de promoción del periodismo por parte de Organized Crime and Corruption Reporting Project y el International Center for Journalists. Esta nota es republicada por CONNECTAS y, a su vez, por LA PRENSA GRÁFICA, gracias a un acuerdo de redifusión de contenidos.

“Las dictaduras terminan y el periodismo siempre sobrevive”

¿Hay algo que de tener más o menos marcaría alguna diferencia en tu vida?

Desearía que el día tuviera más horas para dedicarlas a mis hijos, jugar con ellos, llevarlos al ballet, a natación.

¿Cuál es tu idea sobre el éxito?

Hacer lo que a uno le gusta, que te paguen por eso y que el pago sea lo suficiente para darle a los tuyos una vida digna.

¿Qué estás soportando o tolerando actualmente que no te haga feliz?

No me hace feliz la dictadura que tenemos en Nicaragua. Es una dictadura fina, que se disfraza de democracia, que reprime selectivamente.

¿Qué es lo que tiene más valor de tu situación actual?

Tengo 35 años y creo que estoy en una etapa madura de mi vida. Creo que con el periodismo que estamos haciendo en la sección ‘Política’ de La Prensa estamos contribuyendo a tener en el futuro un mejor país.

¿Cuál ha sido el mayor atrevimiento de tu vida?

Tenía 20 años. Trabajaba después de clases en la UCA, de Managua, y me pagaban por eso. Renuncié y me fui a una pasantía en un diario en el que no me pagaron nada por tres meses. Yo quería hacer periodismo y durante esos tres meses almorcé pan simple con el café terrible que regalaban en las redacciones de aquellos tiempos.

¿Cuáles son los obstáculos más grandes para hacer periodismo en Nicaragua? ¿Cuáles son las ventajas?

Los gobiernos dictatoriales te ponen muchos obstáculos, hay mucha tensión, lo bueno es que es ante gobiernos así que el periodismo muestra su clase. Lo bueno es que las dictaduras terminan y el periodismo, aun con sus heridas, siempre sobrevive. El periodismo siempre ve pasar el cadáver de los enemigos de la libertad.

¿Harías periodismo en otro país?, ¿por qué?

No lo había pensado, pero, si las circunstancias lo ameritan, estoy dispuesto.

Buzón

Buzón

Sí se puede

Evidentemente el país no atraviesa su mejor momento en cuanto a violencia se refiere, el ambiente sigue saturado de efluvios malignos, la falta de voluntad opera como un freno en todos los órdenes y solo se toman acuerdos cuando se complacen intereses de las partes contendientes. “De cómo El Salvador puso fin a los secuestros” es el aporte de Moisés Alvarado, en el cual se reconoce el éxito de la estrategia que le dobló sustancialmente el brazo a los secuestros y se destaca el énfasis en la dotación de recursos económicos suficientes, con el aporte resuelto de la empresa privada. Quienes toman decisiones que marcan el destino nacional deben ver esa experiencia para formular las políticas de seguridad que hasta hoy solo muestran resultados tibios.

Deben, además, exiliar los resquemores ideológicos, cuando se trata de abordar temas de suprema envergadura. Si los acuerdos de cualquier índole no son fáciles de lograr, el cumplimiento de estos se vuelve aún más difícil, pero en ambos casos “voluntad” es la palabra prodigiosa que debe prevalecer, si se quiere. Precisamente, en estos días hay reuniones multipartidarias con el Gobierno para enmarcar decisiones de consenso en torno a temas económicos. Sin embargo, en los entrampamientos inconsecuentes el que pierde es el pueblo, que a la vez es el que merece los mejores arbitrajes por parte de los funcionarios; la bonanza de los resultados debe divulgarse y conocerse en la dinámica de la realidad.

Pero en los rubros delictivos contemplados en el Código Procesal Penal no solo figura el secuestro; la ola delincuencial que nos golpea debe tener también recetas serias, como se hizo con los secuestros, donde los acuerdos y dotación de recursos fueron la piedra angular.

Las actuales circunstancias pueden cambiar a mediano plazo con tácticas más convenientes en sinergia interinstitucional, aún hacen falta depuraciones exhaustivas en algunos organismos y apropiarse de medidas que conduzcan a la erradicación de tan repugnante barbarie social. En mejores condiciones estaríamos si todos en vez de torpedear las buenas intenciones pusiéramos nuestro aporte para ver el problema con visión de patria. Las alcaldías tienen mucho que aportar para la erradicación de la violencia, pero pocas están haciendo su porción. Ya se ha demostrado en eventos anteriores que cuando las partes se ponen de acuerdo son capaces de erradicar aberraciones sociales que detienen el crecimiento y nos mantienen en zozobra colectiva. Queda la esperanza de que sí se puede.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Violencia interminable

El asesinato del joven fotógrafo de un canal de televisión del país ha abierto las alertas sobre lo cruel que es este momento por el que estamos pasando, en el que ya no mueren solo pandilleros, que son el objetivo del Gobierno, sino también policías, soldados y sus familiares. La periodista que habló del “miedo a la policía” es impactante, ya que las autoridades que están obligadas a proteger a la población, en ocasiones ven a sectores civiles como merecedores de maltrato. Séptimo Sentido y otros medios han denunciado ejecuciones que se han dado contra pandilleros, que legalmente debiesen ser capturados y presentados a las autoridades para su juzgamiento.

En el caso de que alguien dude de las informaciones que recaban los medios, en estos días el alto comisionado de la ONU concluyó que en nuestro país se violan los derechos humanos; se alarmó por el retorno de los escuadrones de la muerte y las ejecuciones extrajudiciales. El visitante aseguró que las medidas extraordinarias han producido condiciones realmente inhumanas en las cárceles, afectadas por la suspensión de visitas familiares, los brotes de tuberculosis y la desnutrición. Finalizó lamentando las amenazas, la intimidación contra periodistas y defensores de los derechos humanos.

Guillermo Zelaya
zelayapor47@gmail.com


Violencia diaria en el país

Cuando la muerte llega no importa la profesión, más en este país donde la vida no vale nada por no tener garantías ni donde uno vive, porque la violencia no discrimina y la sufren los más pobres –como la muerte del camarógrafo Samuel Rivas sucedida recientemente–, por el cumplimiento de labores de trabajo muchas veces se tiene que visitar lugares conflictivos.
Para entender el origen de la violencia en el país, debemos de entender que hay dos formas bastante discutidas hasta hoy: una causa que engendra la violencia como algo innato de la persona y la otra forma es de tipo social que es el resultado de patrones adquiridos por asimilación de la estructura social; esto último se aplica para la columna de opinión del domingo “Nos mataron a todos”, de la periodista Mariana Belloso, con el homicidio del camarógrafo de Megavisión que fue asesinado donde vivía. Los esperados resultados del impuesto de seguridad no se han visto. ¿Por qué tienen que morir las personas trabajadoras en manos de la delincuencia? De no tomar en cuenta estas muertes, la tendencia de los homicidios es ascendente y lo ocurrido en las últimas semanas ha desbordado por completo la violencia en nuestro país, que se ha mantenido violento hasta en épocas de tregua.

La sociedad salvadoreña sufre después del conflicto armado e inicia el camino a la consolidación democrática, pero la manera de ejercer el control social en la sociedad salvadoreña sigue siendo, por antonomasia, el uso de la violencia practicada en todos los ámbitos: en la política, para mantener el control sobre el Estado y los gobiernos locales, así mismo imponer un tipo determinado de sociedad en los centros de trabajo y en la familia para el sometimiento total de sus habitantes. Todos somos los que debemos exigir el derecho a vivir en paz y dejar un legado a las futuras generaciones, para que no se repita la historia violenta que vivimos.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com>


“Nos mataron a todos”

Dura realidad la que se vive en El Salvador. Nos han matado, nos han robado la paz, caminamos como seres de otro mundo, desprotegidos por aquellos que juraron proteger a la sociedad, de aquellos antisociales que viven la ley de la selva, aquellos que les gusta el dinero fácil, asesinos sin alma. Pero ¿quiénes tienen la culpa? La tenemos todos: por no exigir nuestro derecho a la vida, por dejar que nos engañen cada tres o cada cinco años. Este no es problema del Ejecutivo, sino de todos, –el poder formal que no actúa por oscuros intereses– jueces, fiscales, diputados. Nos expulsan de nuestras propiedades, se roban la niñez, imponen su ley y nosotros no queremos cambiar el estado de cosas, aunque sabemos que somos la mayoría.

Manny Nagula
cmjlaguna59@hotmail.com

“El arte nos hace mejores seres humanos”

¿Cuál ha sido el mejor momento de su vida?

El mejor momento de mi vida es cada vez que puedo ver a mi familia.

¿Cuál es su mayor debilidad?

Buscar nuevos sabores y lugares, nuevas vivencias.

¿Existe el lugar en donde se sienta feliz?

Tengo la fortuna de encontrar buenas dosis de felicidad donde sea que vaya.

¿Qué le provoca asco?

La violencia, la prepotencia, el abuso y, un poquito, los sapos.

¿A quién admira?

A Paola Lorenzana, quien acompaña mi vida.

¿Cómo se titularía un libro acerca de su vida?

Historias grabadas.

¿Qué les hace el arte a las personas?

Nos hace mejores seres humanos. Más comprensivos, más tolerantes, más sensibles.

Buzón

Buzón

A traición

El país que se ha hecho grande gracias a los emigrantes, ahora les da la espalda con un giro radical y con procedimientos coercitivos a quienes hayan violado las leyes migratorias con excepciones extremadamente limitadas, si es que las hay; ese es el temor del discurso xenófobo e implacable en contra de los protegidos por los programas TPS y DACA, unos 236 mil salvadoreños. Es la noticia del momento, que Valeria Guzmán esboza en su artículo “La bienvenida a un país que expulsa a su gente”.

El círculo de riesgo de los que se van indocumentados comienza con un viaje aventurado. Los que logran llegar viven en zozobra por falta de papeles; si son deportados se exponen a desafíos similares a los que sobrellevaron cuando se fueron; luego al volver a su tierra de origen, son recibidos por los mismos factores que los obligaron a salir: pobreza e inseguridad. Pero el capítulo no termina ahí, pues hay un futuro incierto por delante, difícil de predecir.

Se debe agregar que quienes logran trabajar en el Norte sufren humillaciones de toda clase, a pesar de que cobran menos y trabajan más. Tampoco debe pasar inadvertido el proceder que han tenido los gobiernos, que por su ineptitud y falta de integridad, han descuidado la función de crear una sociedad justa y autosostenible con oportunidades reales para todos, libre de fieras delincuenciales de todo pelaje que nada más han potenciado un país dependiente de las remesas para el consumismo.

Aunque no se espere una deportación masiva, los signos que se leen en la realidad no son alentadores. La propuesta de Alianza para la Prosperidad en el Triángulo Norte contempla inversiones en lugares de origen para la reinserción de emigrantes retornados, pero cada Estado tiene que participar con su contraparte en el plan migratorio que se avecina. Además cada país por su propia cuenta debe prepararse para ese fenómeno provocado, que aunque no se dé masivo pone en aprietos a cualquier gobernante con un mínimo de sensibilidad humana. Lo que hace CONAMYPE puede resultar insuficiente para la incorporación de los repatriados a la vida económica nacional. Nos queda esperar la decisión final en poder del órgano bicameral del Norte; los gestores del destino nacional tienen el reto y los amantes de este terruño tenemos el compromiso de invocar un fallo menos inexorable, y salir del busilis de estar en la cuerda floja.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Trabajo difícil

Aquí mucha gente piensa que irse para Estados Unidos o para Canadá es chiche o que allá van a conservar sus maneras de acomodados. Lo primero que se pierde allá es el orgullo. Uno va a servir, porque solo a eso puede aspirar recién llegado. Que hay más dinero por ir a hacer esas cosas, es cierto. Pero a un costo muy alto, porque el desprecio que sienten por uno es palpable y sí molesta un montón.

Con todo esto, que nos cierren los programas que nos han estado dando algo de dignidad es nefasto y este gobierno no se está poniendo las pilas para mantener abierto ese chorrito del que nos bañamos hasta los que no recibimos remesas.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com


Necesidades de los migrantes

La periodista Valeria Guzmán en su reportaje “La bienvenida a un país que expulsa su gente” narra las peripecias que les toca vivir a los eternos deportados que no encontraron el sueño americano. Existen un sinfín de historias que año con año se repiten en los que huyen de la violencia, pobreza, falta de oportunidades de empleo, exclusión social y económica.
Los retornados llevaban en mente un denominador común: el de buscar nuevos horizontes para su grupo familiar, incluso a costa de perder la vida en la travesía.

El impacto emocional que sufren es violento. La propia realidad de las migraciones se instala como problema central en la fijación de las políticas en nuestro país, en el que hay grandes dificultades para determinar la dimensión de la problemática, en establecer políticas sobre la base de la percepción de la opinión pública y en la falta de estudios que cuantifiquen la magnitud del fenómeno que hay que tomar en cuenta, más ahora que el TPS en Estados Unidos está por ser cancelado. Lo primordial que hay que realizar es adoptar políticas beneficiosas para los migrantes que ayuden al país de origen y destino tomando como base principal la protección de los derechos humanos.

Además, es necesario luchar en contra de las imágenes simplistas que derivan por la misma causa. El éxodo rural es un fenómeno por el cual una mayoría de la población residente en el campo se traslada a vivir en las ciudades y afecta principalmente a los jóvenes que emigran a distintos lugares para encontrar mejores perspectivas laborales, educativas y económicas. Hay que tomar en cuenta que no todas las personas pueden lograr un mejor nivel de vida, debido a que, algunas veces, por estar en un país ajeno sufren de discriminación por parte de movimientos xenófobos y racistas que se oponen por todos los medios a la presencia de extranjeros, incluso cuando estos residan legalmente.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

“Soy parte de una generación que pasó del ábaco a la computadora”

¿Qué le gustaría ver en su futuro?

Mi sueño convertido en realidad: El Salvador como país productor de cacaos finos y de calidad que exporta al mundo entero.

¿De quién se siente orgulloso?

De muchas cosas: de mis hijas por su tenacidad, de las personas que están en mi entorno y contribuyen a cumplir los sueños de otros, del equipo de trabajo que lidero aquí, en el país.

¿En qué se siente representado?

En todas las personas que buscan ser mejores cada día, en los que piensan en plural.

¿Cuál fue su primer empleo?

Como técnico en un proyecto de riego parcelario para 1,500 familias de pequeños productores.

¿Cuál ha sido el mejor regalo que ha recibido?

La vida, esta capacidad de respirar, pensar y ser parte de una generación que pasó del ábaco a la computadora.

¿Cuál es la mejor forma de iniciar el día?

Con una taza de chocolate, una sonrisa y un “buenos días” a la primera persona que me encuentro en el camino.

Si pudiera regalarle a El Salvador algo, ¿qué sería?

Le regalaría mis sueños no materializados y luchar juntos hasta alcanzarlos.