“La música es pasión, es mi vida, es todo”

¿Cuál es su miedo más grande?

Son tantos miedos, pero el principal es perder a mi familia.

¿Qué le cuesta más trabajo?

Dedicarle el mejor tiempo a mi familia sin descuidarme de Dios y de todos mis quehaceres.

¿Es más fácil tener trabajo para un músico de música religiosa o para uno de música secular?

Es más difícil para un músico secular porque hay que gastar mucho en marketing, invertir demasiado para que a uno lo conozcan y lo puedan contratar. En la iglesia no se maneja tanto el contrato, sino que es como una red social.

¿Qué aprendió de su peor fracaso?

A valorar la vida, a las personas, mi tiempo.

¿Cuándo miente?

Cuando no quiero hacerle daño a alguien y la verdad es un arma.

¿Se considera una persona inteligente?

Por supuesto que sí.

¿Qué es para usted la música?

Pasión, es mi vida, es todo.

Buzón

Rubén Martínez, escultor y arquitecto salvadoreño

Escultores salvadoreños

El último ejemplar del mes de julio nos regaló la biografía de Rubén Martínez, escultor y arquitecto de inmensa genialidad. Nos ha asombrado con las maravillas de su creatividad artística y cultural.

Sus monumentales obras: La aguadora, “Othar” la Cabalgadura de Atila, la famosa Chulona de la Constitución, El Cristo de la paz, La iglesia del Rosario, y la capilla de la Virgen de Fátima, en Costa Rica, y muchas obras más. A sus 89 años, nos ilustra la vitalidad artística; no obstante sus problemas de salud, nos explica que el arte no conoce de política, ahí están los bustos del Mayor Roberto d’Abuisson y del expresidente Mauricio Funes como ejemplo.

En este agosto, el autor de Escribiviendo, Manlio Argueta, nos regala un texto sobre que el ilustre Valentín Estrada quien, para crear la estatua mítico Atlacatl, posó con su figura imponente ante un espejo que permitiera la ejecución de su imperecedera obra. Esta que contemplamos hoy en Antiguo Cuscatlán.

José Carlos Vásquez
joscarvasq@gmail.com

Los cuadernos de las coimas: la enigmática caja que escondía una bitácora de la corrupción K

Cristina Kirchner

Hacía calor el 8 de enero pasado en Buenos Aires. A las 13:38, cuando llegó a mis manos una caja con los cuadernos sobre una de las tramas corruptas más detalladas de las que hasta ahora se tiene conocimiento, la temperatura era insoportable.

Un anotador, seis cuadernos espiralados y uno azul de tapa dura, que bien podrían haber sido de cualquier nostálgico que decidió guardar los apuntes de primaria. Facturas de alguna marroquinería de Once en las que probaba la compra de bolsos. Videos y unas pocas fotos no muy nítidas. Poco más que eso sirvió para exhibir el recorrido de las coimas que partían de las instrucciones de Néstor Kirchner, continuaban con los recorridos millonarios de los laderos de Julio De Vido por las empresas contratistas del Estado para recolectar bolsos llenos de millones de dólares sucios y terminaban en la Quinta de Olivos, en la Jefatura de Gabinete o en el departamento de la familia de los expresidentes, en Juncal y Uruguay.

El chofer del auto, silencioso testigo de lo que sucedía en su Toyota Corolla en el que transportó a Roberto Baratta durante al menos 10 años, se encargó, con la precisión de un orfebre, de tomar nota de todo lo que podía escuchar. Intentó con cada detalle barnizar de veracidad su relato, no dejó escapar ni siquiera un número que veía al pasar, tomó las direcciones, los nombres, los montos y las características físicas de quienes no conocía. Y hasta el peso de los bolsos o las valijas.

***

LA BITÁCORA DE LA CORRUPCIÓN
Fueron semanas de trabajo silencioso para tratar de entender esa bitácora de la corrupción. Era la solidificación de una estructura mental tallada después de años de escuchar centenares de leyendas urbanas sobre los bolsos del kirchnerismo, que de pronto se unían hasta con el horario en que se habían intercambiado dólares por favores. Venían recuerdos de decenas de empresarios o funcionarios que me negaron en la cara una, 10 y 100 veces que eso sucedía. La parte rancia de la doble moral que se impone en la Argentina contratista del Estado se encontraba detallada en aquellos apuntes de guantera.

La magnitud de los registros determinó una decisión. A poco de andar solo, convoqué a dos alumnos de la Maestría en Periodismo de la Universidad Di Tella (UTDT) y La Nación. Candela Ini y Santiago Nasra se sumaron con una sola premisa: estructurar la información para luego sí, empezar a desandar el camino del relato periodístico. Nunca nos pusimos plazos para contar la historia.

Un puñado de personas sabían de la existencia de aquellos cuadernos. Y entre ese selecto grupo, jamás estuvieron los hoy detenidos o investigados que desconocieron siempre la existencia de semejante prueba. Fueron horas de madrugada para ordenar los registros, debates eternos, sorpresas por los nombres que aparecían y, claro está, asombro por la impunidad con la que aquellos funcionarios y empresarios se movían. Casi imposible no quedar preso de la bronca por la doble moral.

Establecimos un compromiso. Trabajo silencioso, no contar a nadie y no publicar nada, ni una coma, un reto para todo periodista. Así se pasaron varias madrugadas de tipeo, acopio de información y café, en las que se nos hicieron familiares muchas personas que hoy están detenidas, varias de las cuales eran desconocidas para nosotros.

Listamos nombres, direcciones, cargos, empresas, montos y dominios de autos. Establecimos un chequeo de cada uno de ellos y llegamos a varias conclusiones. Todo en silencio, apenas con un hilo de comunicación con las autoridades de La Nación. Así conformamos una potente base de datos, que alguna vez aspiramos a compartirla en línea, con el detalle de cada movimiento de los que estaban registrados en 10 años de anotaciones.

***

EN DETALLE
Pudimos saber qué helado les gusta a los De Vido y dónde lo compraban, el detalle de los traslados médicos de los integrantes de la familia del ministro y la frecuencia deportiva de Baratta. También las salidas a comer de varios integrantes de la cúpula del kirchnerismo, los subsidios de dinero sucio que se repartían a hijos del poder, y hasta los raid de los recolectores de millones para esquivar a las fuerzas de seguridad que custodiaban algunos barrios porteños.

Recorrimos cocheras donde se hacían los intercambios y conocimos cuánto pesan los dólares, el fresco; entramos a habitaciones de hoteles, subimos a lujosas torres de poderosos en Puerto Madero y entramos de la mano de la corrupción a los balcones de esos pisos treinta y pico, desde donde todo se ve pequeño. Encontramos conocidos, paseamos por fachadas sospechosas, fotografiamos domicilios, y finalmente, empezamos a chequear con varios de los personajes mencionados en el relato. Nos indignamos.

Un día, cité a un empresario al mismo café donde arreglaba sus negocios con el poder de entonces, y pude comprobar la transformación de un rostro cuando se lo atosiga de datos, fechas y nombres. La cara de póker, de aplaudidor de actos oficiales, tiene un límite y ese mediodía lo encontró. Otro día vi cómo me enrostraban la impunidad: “No tiene nada, nunca me van a agarrar, le dijo un viejo empresario, hombre avezado en eso de hurgar en latas, a su jefa de prensa cuando le hice saber que teníamos registros de cuándo y dónde había pagado coimas. Hoy tramita la libertad bajo fianza.

***

TRES OPCIONES
Pero hubo un día en el que tuvimos que decidir la publicación. Y entonces, llegaron las preguntas. ¿Qué pasaba si aquel chofer escritor no reconocía sus letras? ¿Qué validez tenía una suerte de libro íntimo que el escritor, imaginábamos, nunca iba a asumir como propio?

Lo que vino fue consulta con esos periodistas a los que respeto y admiro, los de cuero curtido y hombros anchos. Y las opciones fueron más o menos así: ir por una nota importante y quedar expuestos ante la posibilidad de que el escritor niegue sus renglones; friccionar la historia de nuestros primitivos, pero eficaces coimeros o intentar desenmarañar la forma de hacer negocios que se impuso por años entre el Estado y muchos contratistas.

Elegimos esta última opción, aunque signifique ceder la primicia periodística y dejar en manos de la Justicia la investigación que habíamos hecho. Eso hicimos: entregamos nuestro trabajo y ofrecí mi testimonio.

El 10 de abril de 2018. Habían pasado 5 horas y el secretario de la fiscalía me miró: “Te hago otro café, para que no te duermas”.
Era el tercero que me tomaba en esa pequeña habitación de no más de 2 metros por 2.50. Tomó una cápsula y la colocó en una máquina que estaba en un costado de su atiborrado escritorio. Igualmente me advirtió: “No te hagas problema, no te va a hacer mal; son descafeinados”.
A la 1 había entrado a ese despacho. Dos escritorios y centenares de expedientes apilados en estanterías, en el piso, en el pasillo, en todos lados. Eso sí, una ventana que daba al puerto porteño y que le entregaba un aire fresco al espacio.

Mientras el secretario tipeaba, algo corto en el trato pero dispuesto, de anteojos y cara de entender rápido el Derecho, imaginé las consecuencias de aquella larga declaración. Fueron varios meses más de silencio sin publicar en los que especulamos con los tiempos judiciales. Pero claro, la Justicia tiene medios mucho más potentes como para verificar la veracidad o no de un documento, o de centenares, como era este caso.

Tras la publicación, el remisero (motorista) quedó preso y días después, empezaron a verse las consecuencias de aquella investigación de verano. Nadie imaginaba que ese testigo cauto construyó una enorme prueba de la trama de la corrupción en Argentina. Lo hizo en la cara de los funcionarios. Pero la impunidad cega, tanto que Baratta nunca imaginó que ese hombre, al que alguna vez le regaló una valija vacía después de sacar los $4 millones que contenía hasta minutos antes, construía la prueba más contundente de su función en el gobierno de los Kirchner.

***

UNA NUEVA ESTRATEGIA DEL GOBIERNO DESPUÉS DEL ESCÁNDALO
Primero fue la euforia. Pero duró poco: hasta que se activaron los reflejos y el instinto del sector más político del oficialismo. La sensación mutó en alivio y en algunas horas se tradujo en reuniones en lo más alto del Gobierno, destinadas a diseñar una estrategia política para tratar de aprovechar el nuevo escenario que alumbran los cuadernos de la corrupción .

El propio presidente actual, Mauricio Macri, hizo llamadas celebratorias en las primeras horas, apenas se conocieron las detenciones y los allanamientos pedidos por el fiscal Carlos Stornelli y dispuestos por el juez Claudio Bonadio, gracias al excepcional trabajo periodístico y compromiso cívico de Diego Cabot. Sin embargo, un llamado a la moderación se impuso a las pocas horas en la Casa Rosada.

Había motivos para el alivio: la explosiva noticia ganaba centralidad informativa y cambiaba una agenda adversa de ya más de tres meses, atravesada primero por las derivaciones que provocaron las subidas de tarifas, luego por un terremoto cambiario-financiero-económico y, finalmente, por los aportes irregulares a la campaña oficialista bonaerense de 2017. Una sucesión de desatinos, impericias, infortunios, mala praxis y opacidades que venía golpeando la imagen de Macri, de su gobierno y de varias de las principales figuras del oficialismo.

Nada de eso desapareció. La nueva e impúdica revelación del sistema ilegal de recaudación, financiamiento y enriquecimiento del kirchnerismo lo desplazó, pero no lo anula. Más aún, nadie puede prever ahora las consecuencias de este proto Lava Jato criollo, que, por primera vez, involucra de verdad a buena parte del estáblisment nacional hasta llevar a algunos de sus más conspicuos integrantes a la cárcel o a dejar a muchos más a tiro de orden de detención y que, incluso, ya tiene preso al principal ejecutivo de una empresa que fue de la familia Macri.

Todo eso explica la cautela y la rápida puesta en acción a la que llamaron varios de los más experimentados políticos del macrismo puro, como Horacio Rodríguez Larreta, Rogelio Frigerio y Emilio Monzó (rescatados y recuperados para la mesa de decisiones), y hasta del núcleo duro de consejeros a los que más escucha el presidente, como Marcos Peña o Jaime Durán Barba.

En términos políticos, lo que pasó hace un par de semanas modificó (sustancial, pero solo inicialmente) lo que parecía un tablero consolidado en el que el golpeado oficialismo y el cristinismo resiliente ocupaban la mayoría de los casilleros y así lo seguirían haciendo con pocas variaciones hasta las elecciones del año próximo, salvo nuevos eventos imprevistos, cada vez menos descartables. En el medio parecían quedar para el peronismo no kirchnerista algunas fichas que le permitirían seguir jugando, aunque con chances menguadas.

Por eso, Macri y Peña escucharon y decidieron evaluar seriamente la rápida puesta en práctica de una estrategia tendiente a aprovechar la ventana de oportunidad que ofrece la nueva situación. El objetivo es doble y de difícil concreción. Por un lado, sostener la ventaja que le dio el golpe al kirchnerismo propinado por los cuadernos en momentos en que este empezaba a recuperar fuerzas. Por otro, evitar que una caída en desgracia de Cristina capaz de excluirla de la carrera presidencial construya una oposición panperonista, con chances de convertirse en alternativa de gobierno en 2019, sobre todo teniendo en cuenta los meses difíciles en lo económico que se avecinan y que al Gobierno no le traerán, precisamente, fortaleza política ni adhesión social.

Recorrimos cocheras dónde se hacían los intercambios y conocimos cuánto pesan los dólares, el fresco; entramos a habitaciones de hoteles, subimos a lujosas torres de poderosos en Puerto Madero, y entramos de la mano de la corrupción a los balcones de esos pisos treinta y pico, desde donde todo se ve pequeño. Encontramos conocidos, paseamos por fachadas sospechosas, fotografiamos domicilios, y finalmente, empezamos a chequear con varios de los personajes mencionados en el relato. Nos indignamos.

La idea fuerza de la Casa Rosada es maximizar lo poco que tiene para ofrecer en este momento: ser parte de un proceso de limpieza de la política que dé alguna certeza de que no habrá vuelta atrás en la Argentina, resumido ese “atrás” en la corrupción sistémica y el aislamiento internacional K, causante de una situación que todavía casi el 60 % de los argentinos rechaza, aunque una porción casi similar también cuestione el presente que le ofrece Cambiemos.

Los peronistas racionales saben que es muy probable que buena parte del tercio cristinista del electorado no abandone a su jefa ni aún ante las pruebas más elocuentes de su venalidad. Como dice Emmanuel Carrère en “El reino”: “Los desmentidos de la realidad en lugar de arruinar una creencia tienden, por el contrario, a reforzarla”. Los fanáticos y los creyentes no creen lo que ven, sino que ven lo que creen.

Así hay que entender las interpelaciones que dirigieron el presidente y otros oficialistas a ese peronismo entre jueves y viernes, cuando le pidieron que convirtiera en ley el proyecto de extinción de dominio que permita “recuperar la guita que nos afanaron” (Macri dixit) y lo intimaron a que si no vota el desafuero de Cristina al menos se avenga a permitir que se allanen sus (muchos) domicilios y sus despachos. Operativo despegue o blanqueo, si la palabra no connotara tan mal. Nada despreciable para muchos dirigentes que aspiran a tener un futuro político y que en el pasado formaron parte del poder kirchnerista o del menemismo, administraciones que no quedarán en la memoria colectiva como ejemplo de incorruptibilidad.

Al mismo tiempo, la estrategia busca dificultar los intentos de unidad peronista dándoles cierto reaseguro para su reelección a varios gobernadores justicialistas a los que aspira a destronar el socio con más presencia territorial de la coalición oficialista, la UCR. Los casos de Córdoba y Entre Ríos son un complejo banco de pruebas hacia adentro y hacia afuera de Cambiemos.
Sobre esta última idea no hay consenso por ahora en la coalición, pero la necesidad de apoyos para facilitar la aprobación del presupuesto de 2019 con el correspondiente ajuste que demanda el acuerdo con el FMI y así darles viabilidad a los próximos meses de gobierno puede resultar bastante convincente. Arriesgar el presente por la ilusión del futuro suele ser peligroso. Más para el radicalismo, que tiene necesidad de borrarse el estigma de sus gobiernos inconclusos. Por eso, algunos de sus dirigentes ya dieron señales positivas.

Después de varios meses de conflictos internos, la fragilidad y la incertidumbre sobre la suerte del Gobierno que impuso la crisis cambiaria han restablecido cierta paz en el oficialismo y reacomodado las piezas para volver a incluir en el espacio de toma de decisiones a varios que habían sido incluidos en el bando de los réprobos, cercanos a la vieja política. Es todo un dato. Todavía falta sanar las heridas que dejó el escándalo de los aportes irregulares bonaerenses.

***

EL IMPACTO ECONÓMICO
Si el desenlace de los cuadernos es aún impredecible en lo judicial y en lo político, no lo es menos en lo económico. El espejo de Brasil suele entusiasmar tanto como espantar. El impacto que tuvo en la economía de ese país, expresado en una recesión de algo más de dos años, es inquietante si se tiene en cuenta que aquí la recesión ya se descontaba para los próximos dos o tres trimestres (según quién la calcule). Como atenuante aparece la diferencia entre uno y otro caso: el Lava Jato impactó sobre el gobierno en funciones y se llevó puesta a la presidenta en ejercicio. Aquí, al menos por ahora, los cuadernos revelan la corrupción de la administración anterior. Habrá que ver si una ola de arrepentimientos no aporta datos que puedan tocar a funcionarios del actual Gobierno, tanto por obras de su gestión local como por otros aportes irregulares a campañas electorales.

En el mediano plazo, en cambio, podría ser beneficioso para el Gobierno, siempre en el terreno económico, si la perspectiva del regreso en 2019 de un cristinismo recargado y vengativo se diluye. No porque vayan a llover los dólares que nunca fueron más que una leve garúa ocasional, sino porque, al menos, no se descartarían algunas inversiones que siguen en carpeta y no se irían más de los que ya se fueron. Podría ser un antídoto para la amenaza que implica la conformación y consolidación de un peronismo unido sin el dique parteaguas de Cristina.
Todo esto es lo que empezó a evaluarse en la Casa Rosada solo en las últimas 48 horas hábiles de la semana. Hay demasiado por recorrer.

En lo inmediato, Macri se mostró públicamente decidido a apostar fuerte por este aparente Mani Pulite argentino. Para justificar que no se trata solo de apariencias, en el oficialismo cuentan que, aunque ya la noche anterior sabía y les había anticipado a algunos pocos de las detenciones y allanamientos que haría Bonadio el miércoles, su primo Ángelo Calcaterra fue uno de los sorprendidos cuando la policía arrestó a Javier Sánchez Caballero, ex gerente general de la que fue su compañía constructora, luego de que se la cedió la mismísima familia presidencial.

Algo habrá cambiado de verdad si, como nunca antes había ocurrido en episodios de corrupción en la Argentina, el caso de los cuadernos va a fondo y pone al desnudo la trama oscura que ha unido al poder en todas sus expresiones a lo largo de décadas. La construcción de un nuevo orden más transparente es un desafío mayúsculo y casi impensable para un presidente oriundo del estáblisment. Si lo logra, finalmente habrá sido más Mauricio que Macri.

Red de sobornos. Tras la publicación, se realizaron numerosos allanamientos y detenciones. También se ofreció beneficios a quienes cooperaran con las autoridades.

“Me frustra la indiferencia”

¿Cómo la describiría un amigo suyo?

Loca, feminista, enojona a veces, revolucionaria y comprometida.

¿De qué se siente satisfecha?

De trabajar en lo que me gusta, de tener una familia que me apoya siempre y de ver en otras personas un pedacito de mí.

¿Qué la hace sentir frustrada?

Me frustra la indiferencia de los actores que pudieran ser claves para poder lograr mejores cambios en nuestra sociedad. Muchas veces no apoyan los proyectos de inclusión porque no son “rentables”.

¿Cómo imagina una sociedad inclusiva?

Un lugar donde todos y todas podamos vivir con accesibilidad. Donde la persona que está a nuestro lado nos hace más fácil el entorno, ya sea para comunicarnos, desplazarnos, educarnos, etc.

¿Qué espera lograr con su trabajo?

Que con cada persona que tenga contacto sepa que las diferencias no nos deberían de dividir, sino ser motivo de conexión para aprender.

¿Cuáles son los principales mitos sobre las personas sordas?

Que las personas sordas no hablan, que no manejan, que tienen comprometida su capacidad intelectual, que la lengua de señas no es un idioma.

¿Cómo se imagina su academia dentro de 10 años?

En Sonsonate damos apoyo psicoeducativo a la niñez sorda. En 10 años esperamos poder ser un colegio que imparta educación parvularia y media en un ambiente inclusivo, con personas sordas y oyentes, con docentes que dominen la lengua de señas.

Buzón

Opinión

Excelentes columnas

Siempre estoy pendiente de la revista, pero no he podido escribir por cuestiones laborales. Hace unos domingos, Mariana Belloso llevó el tema de la educación sexual de nuevo a reflexión. Muchos de los puntos que ella toma, como por ejemplo: “Claro, quienes piensan así lo hacen desde su propia experiencia y según su entorno”, son muy atinados. Soy maestra y este año me ha correspondido impartir Orientación para la Vida, en segundo año de bachillerato. He comprobado lo que plantea Mariana en un diálogo que entablamos con los chicos. Me relataban que desde tercer ciclo recibieron un poco de educación sexual, pero que antes, los maestros no hablaban de esos temas.

Y solo una me dijo que la maestra le explicó la higiene de los órganos reproductores. Si tomamos en cuenta que la mayoría de salvadoreños tiene una media escolar de séptimo grado, podemos hacernos una idea de la cantidad de desinformación que existe. Yo cuestiono el papel que como educadores tenemos también cuando se evade hablar del tema, el cual está en los programas; toca ya que los padres no saben cómo abordar estos temas, porque no tienen la suficiente preparación. Por otra parte Moisés Alvarado y su entrevista al escultor Rubén Martínez fue muy buena. Me permitió conocer la realidad que vive hoy este artista, y la amplitud de su obra la cual desconocía.

Siempre he pensado que este país no valora a sus artistas: bailarines, cantantes, escritores, pintores, escultores; a veces, hasta que mueren se reconoce su legado y otras ni con su muerte, sobre todo si la ideología gobernante no comulga con el pensamiento del artista. Gracias a Séptimo Sentido por traernos a reflexión, mediante sus reportajes, los problemas y realidades que no se publican todos los días en los medios de comunicación. Bendiciones a todo su equipo, que no desmayen en la búsqueda de historias. La columna de Mariana Belloso la llevaré a reflexión en Orientación para la Vida. Gracias por ese aporte que no se encuentra en ningún libro.

Ruth Karina Sánchez
tearu@hotmail.com

“Me desagrada mucho la incongruencia entre actos y manera de pensar”

¿A qué persona viva admira?

Por su obra y por la generosidad y apertura que me mostró cuando fue mi maestro, al director y compositor salvadoreño German Cáceres.

¿Qué le emociona de sus trabajos?

Meterme en el proceso de creación, para mí, es una especie de laberinto. Y luego me emociona ver cómo vive una idea fuera de mi cabeza al ser ejecutada.

¿Qué le inspira más desprecio?

No me gustaría contestar en términos de desprecio, más bien de desagrado. Me desagrada mucho la incongruencia entre actos y manera de pensar. Y más cuando viene de mí.

¿Qué consejo se daría?

Hacele más caso a tu intuición.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Haber creído que podía dedicarme a la música.

¿Cómo describiría la respuesta del público a su última instalación sonora?

Sobre todo, interesante. Fue curioso ver las diferentes actitudes de escucha del público.

¿Cuál es el rol del artista en la sociedad salvadoreña?

Es difícil hablar de un solo rol. Por mencionar uno, tenemos que ser agentes de cambio y ayudar a construir una cultura en la que el oficio de artista sea mejor entendido y valorado.

Buzón

Hacienda Nápoles

Dualidad

Quiero felicitarlos por esa publicación o por ese reportaje de Pablo Escobar, pues la verdad es que es interesante lo que hacen estas personas que se dedican al crimen y al terrorismo. Es también bueno que hagan esto.

Pablo Timoteo Palacios
timoteopalacios10@gmail.com


Poco reconocimiento para los artistas salvadoreños

Es una lástima cómo acaban las grandes figuras que ha tenido nuestro país en cuestiones culturales. No es solo este personaje, arquitecto y gran escultor, como es Rubén Martínez; hay otros, como un periodista del que supe por medio de una revista digital que también dedicó la vida al trabajo intelectual y que ha terminado de “vendelotodo”.

Nuestro país comete este tipo de injusticias con artistas y deportistas que entregaron mucho para poner el nombre de El Salvador en alto y que ahora no reciben nada a cambio. Esto hace que las nuevas generaciones sigan viendo con desprecio estas ramas de desarrollo personal. Y esto es un gran daño, porque se desaprovechan grandes talentos porque se ahogan, no los dejan florecer.

Se debería promover alguna forma de beca o de estipendio que sea alcanzado con méritos profesionales para poder hacer que estas carreras sean atractivas y también para estimular a las personas que ya han dejado su vida en estas actividades. Aquí hay gente con inteligencia y talento. Lo que pasa es que no hay estímulos que hagan que la gente se esfuerce y se mantenga. Qué bien por don Rubén, que con su trabajo hizo su casa y logró pagar sus cositas, eso habla de lo bueno que era. Pero sigue siendo muy poco el reconocimiento que la patria le ha dado a cambio.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com

“La poesía debería ser regalada a los otros”

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Este de escribir poemas.

Cuáles son sus palabras recurrentes?

Casa, país, isla, madre, rosa.

¿Qué no perdonaría?

A los traidores.

Si pudiera cambiar un problema en el mundo, ¿cuál sería?

La violencia. Me llena el corazón de amargura cuando sé que hay personas temiendo por sus vidas o su integridad física o humana. Esa será siempre la mayor vergüenza de la mal llamada “civilización”. El miedo no deja crecer a los pueblos.

¿Cuáles son los temas recurrentes en su trabajo?

El amor, la muerte, la soledad; sobre ellos gira toda la creación humana.

¿Qué es lo más ilícito que ha hecho?

Cobrar por leer mis poemas. La poesía debería ser regalada a los otros como si estuviéramos agradecidos de un don. El poder de alcanzar a nombrar las cosas como si fuéramos Dios. Pero no solo de poesía vive el ser biológico, que también somos los poetas.

¿Cuáles son sus nombres favoritos?

Nancy y Luis.

Buzón

Lejanía. Alumnos de un centro escolar de Candelaria de la Frontera, Santa Ana, cuentan con una biblioteca creada por una ONG. En los municipios fronterizos la ausencia del Estado es mayor.

La necesidad de contar con más bibliotecas en el sistema educativo de El Salvador

Es muy preocupante la situación de las escuelas que no tienen bibliotecas. De esta manera se nota lo poco que al Ministerio de Educación le ha importado la instrucción que se da a los niños. Esta es otra de las razones por las cuales no tenemos formado a este pueblo para que sepa cómo exigir sus derechos y mantenerse con un criterio definido que le permita elegir bien a las autoridades. Leer es primordial en los primeros años de educación, y aquí no los aprovechamos; es muy lamentable que no se hagan las inversiones en libros y que se gaste tanto en uniformes. Esto denota que lo que importa es la apariencia y el populismo en lugar de una educación en serio. Me entristece que no podamos hacer que las nuevas generaciones tengan algo mejor que lo que nosotros tuvimos. Saber que solo dos escuelas por cada 10 que hay tienen bibliotecas es algo que nos va a marcar para siempre en cualquier meta que tengamos como país.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com

Hacienda Nápoles: del terror de Pablo Escobar a las risas de un pueblo

Hacienda Nápoles

La niña Catalina, de apenas seis años, no lo sabe y, la verdad, no tiene por qué saberlo. Solita, mientras salpica agua con las pequeñas manos y sonríe pícara en una extensa y colorida piscina, ni imagina que hace un tiempo el sitio donde ahora juega tenía muy poco o nada de divertido.

La ‘peladita’, como suelen decir los colombianos, la está ‘pasando bueno’ nada más y nada menos que en la famosa hacienda Nápoles, la finca en que el narcotraficante Pablo Escobar Gaviria comenzó a esculpir su esfinge de hombre poderoso y en la que se presume pudo haber planeado varios de sus terroríficos crímenes.

A Catalina no le importa eso, a nosotros sí; por eso la pregunta salta: ¿qué hace esa niña jugando ahí?
Ubicada en Puerto Triunfo, Antioquia, el objetivo original de aquella histórica hacienda era solo uno: ostentar. Por eso, cuando “el Patrón del Mal” la fundó en 1978, hizo una escandalosa fiesta y hasta contrató a un equipo de televisión extranjero para que realizara un documental sobre el sitio.

Tenía que quedar en actas que ahí existía una casona de lujo, seis piscinas, 27 lagos artificiales, una gasolinera propia, una pista de aterrizaje, helipuertos y hasta una plaza de toros. Pero, sobre todo, el mundo debía enterarse de que 1,500 especies de animales, como rinocerontes, hipopótamos, camellos, jirafas, elefantes y hasta canguros, convivían en la hacienda Nápoles gracias al poderío del capo de los capos, el “hombre fuerte de Colombia”.
Dos millones de dólares habría pagado Escobar por el lote de animales que compró a un zoológico de Dallas y se llevó como pudo en barco, pero también en vuelos clandestinos directos.

“Mi papá quedó asombrado por la variedad de animales que encontró en (Dallas) y se subió al lomo de un elefante. Sin dudarlo, negoció con los dueños del zoológico –dos hermanos, grandotes, de apellido Hunt–, pagó en efectivo y quedó en enviar muy pronto por sus animales”, escribió su hijo Juan Pablo en el polémico libro “Pablo Escobar, mi padre”.

Escobar estaba loco por sus exóticas adquisiciones y nada ni nadie le iba a quitar su obsesiva ilusión. Sin embargo, al llegar a Colombia, las autoridades se opusieron a que tan raros especímenes entraran sin ton ni son al país y que además se quedaran, sin permiso alguno, en una finca privada.

Obligaron a Escobar a donar los animales al zoológico de Medellín, pero él fue más astuto: envió unas especies a la ciudad –como se lo habían pedido– y otras las ocultó y se las llevó con sigilo a la hacienda. La operación iba perfecta hasta que le incautaron unas cebras. Escobar no deseaba perder ni una sola. Por increíble que parezca, la solución del capo fue de película: compró unos burros grises y los mandó a pintar de blanco con rayas negras verticales.
Doblando algunas voluntades, logró cambiar los burros por las cebras verdaderas, las cuales regresaron intactas a su linda “finquita”, de casi 3,000 hectáreas.

Así se tejieron algunas de las primeras anécdotas de la hacienda Nápoles, el paraíso de Escobar donde solía fugar de su ajetreada vida de bandido. Centenares de personas, vinculadas o no al negocio de la cocaína, llegaron a disfrutar de las mieles de aquel lugar y a compartir con Pablo el ‘paraíso’ en la Tierra.

Pero lo que tenía bonito lo tenía de tenebroso. Años después de la muerte de Escobar, acontecida el 2 de diciembre de 1993, en hacienda Nápoles se encontraron fosas con restos óseos y se constató –como si no hubiese sido algo obvio– que la pista ubicada ahí sirvió para transportar fuertes cargamentos de droga. Tan claro era que la entrada principal a la hacienda fue adornada con una avioneta en su cúspide, en honor del primer cargamento de cocaína realizado por Escobar.

Siempre fue un lugar escalofriante, pero con el deceso del capo cambiaría todo.

***

LA EXTRAORDINARIA CONVERSIÓN
Cuarenta años después de aquella suntuosa y extravagante inauguración, al estilo Escobar, la icónica entrada a la hacienda Nápoles es prácticamente la misma.

Es un día caluroso, casi 30 grados, y los padres de la traviesa Catalina –la misma que sigue feliz y “full” asoleada en la piscina– detuvieron su auto para tomarse una foto con la famosa avioneta.
Al igual que miles de personas que hoy visitan el lugar sin tener que pedirle permiso a Pablo, se tomaron la clásica selfie justo antes de entrar al Parque Temático Hacienda Nápoles, el centro de cultura, historia y diversión familiar en que mutó la propiedad del Patrón.

En la historia. Medellín busca extirpar de la memoria colectiva la idea de Pablo Escobar como una especia de Robin Hood. Su memoria en los museos destaca su papel como transgresor de la ley.

“Disfruta la verdadera aventura salvaje”, proclama el banner que recibe a los emocionados visitantes, quienes desde sus primeros pasos por el lugar son serenateados con sonidos de monos y gruñidos de la selva.

Si consideramos que Escobar quería convertir su finca en algo exótico y nada convencional, cuatro décadas después podríamos decir que el capo se salió con la suya, pero de un modo que nunca pudo haber imaginado.

En los últimos años, la ciudad de Medellín y en general todo el departamento colombiano de Antioquia se ha distinguido por la recuperación de espacios públicos en favor de sus ciudadanos. Se trata de focos de cultura y esparcimiento que han intentado curar, con éxito probado, muchas de las heridas dejadas por la guerra narco de los años ochenta y noventa.

Ubicada a 165 kilómetros de Medellín, la hacienda Nápoles no se escapó a esta tendencia. Tras una exitosa alianza entre la empresa privada y el estado colombiano, lo que antes fue un lugar de dolor, derroche sin sentido e incluso muerte se convirtió en un espacio para compartir en familia y reivindicar con risas el pasado.

Desde 2008, el Parque Temático hacienda Nápoles se erigió como el centro de entretenimiento más grande de su tipo en Suramérica, y la principal fuente de empleo para las comunidades cercanas. En 2012, además, fue elegido por la revista Times como uno de los 10 parques más exóticos del mundo.

Obligaron a Escobar a donar los animales al zoológico de Medellín, pero él fue más astuto. Envió unas especies a la ciudad –como se lo habían pedido– y otras las ocultó y se las llevó con sigilo a la hacienda. La operación iba perfecta hasta que le incautaron unas cebras. Escobar no deseaba perder ni una sola. Por increíble que parezca, la solución del capo fue de película: compró unos burros grises y los mandó a pintar de blanco con rayas negras verticales.

Quien lo visite podrá encontrar ahí cinco parques acuáticos, un parque jurásico, dos museos, un mariposario, cinco hoteles de lujo y una buena parte de los animales de los que alguna una vez alardeó Escobar. Solo por mencionar algunos, se aprecian elefantes, tigres, rinocerontes y las queridas cebras de Pablo.

Además, en el parque se puede observar la mayor población de hipopótamos en el mundo que conviven fuera de la sabana africana.

Desde que se ingresa al Parque Temático Hacienda Nápoles, todo huele a safari, aventura, vacaciones y buen “ride”. Es una zona calurosa, por lo que de entrada pocos se resisten a echarse un chapuzón en el Octopus, una estructura gigante en forma de pulpo compuesta por largos toboganes, caídas de agua, charcos, cascadas, senderos y cataratas artificiales.

Es plan imperdible hacer el tour de animales y visitar como complemento el museo antropológico y etnográfico de África, que cuenta con colecciones únicas acerca de la historia y los grupos étnicos de ese lejano continente.
Pero es evidente, por más actividades de recreación que existan, que el morbo siempre gana y se asoma curioso entre el clima caliente, los jugos refrescantes y las piñas coladas. ¿Cómo no recordar a Escobar pisando las que fueron sus propias tierras?

Pues tranquilos, en el parque temático Escobar no es un tabú. De hecho, los visitantes suelen visitar y tomarse fotos en la famosa pista de aterrizaje, en la arena de la plaza de toros donde se dice que cantó el mismísimo Vicente Fernández y, como es lógico, en la que fuera la famosa mansión del narco.

A la antigua casa de Escobar, ahora en ruinas, se le conoce hoy en día como el Museo Memorial, un recorrido histórico que de ninguna manera pretende poner a Pablo como héroe; todo lo contrario, funciona como un recordatorio del dolor y la tragedia que causó su ambición.

“El objetivo del museo es desnaturalizar la leyenda, quitar la creencia de que esos delincuentes tienen un beneficio social y no permitir que la siniestra figura de Escobar se presente como un Robin Hood”, explicó Álvaro Morales, curador del museo, al sitio electrónico Elmundo.com.

Para Morales, el museo es más bien un homenaje a las víctimas de la guerra narco. Recuerda, además, que antes de que el parque temático pusiera su primera piedra, la hacienda era un oscuro y abandonado sitio, comido por la maleza y con toda la mala reputación del mundo.
“Cuando iniciamos el proyecto, los estudios de memoria histórica sobre Escobar eran pocos. Lo que hicimos fue retomar cómo se vivió el fenómeno y para eso recurrimos a la prensa. Tomamos las portadas de cada uno de los episodios de sangre y dolor e hicimos un contexto de cómo la cultura y la resistencia civil nos permitieron seguir adelante”, añadió Morales.

Por ende, no es raro que antes de entrar al Museo de la Memoria, un letrero gigante grite con fiereza y orgullo “¡Triunfó el Estado!”, en clara referencia a Colombia y a los resultados positivos de una lucha a muerte con su principal enemigo.

Pero lo que más grita en el Parque Temático Hacienda Nápoles no es el letrero, es Catalina, quien se resiste con todo a que sus papás la saquen de la “rica” piscina.

La niña grita, simbólicamente, por todos los chicos, jóvenes y familias que hoy gozan con todo con lo que Escobar no pudo, o al menos no tanto como hubiese querido.

En esa línea, hacienda Nápoles es como una singular herencia o, más bien, un pago resarcitorio de Escobar por un daño sensible e irreparable a su propia gente.

Qué ironía y qué verdad más extraña, Escobar tuvo tanto dinero y poder que aún muerto sigue pagando la fiesta. Claro que de la Nápoles de “coca” y mafiosos ya no que nada; de risas y gritos como los de Cata, muchos. Del infierno narco al cielo.

Fortuna. Más de $2 millones pagó Pablo Escobar por importar a Colombia animales exóticos para ambientar su finca.