“Es intolerable que haya miles de ancianos y ancianas viviendo en la miseria”

Fotografía de Josep Rodenas

¿Cómo inició su trabajo en El Salvador?

El responsable es mi padre, Emilio Espín Amprimo. Él me mostró el abandono y la pobreza de los ancianos y ancianas, y lo que vi me conmovió y me comprometió a hacer algo desde el periodismo.

¿Qué espera conseguir con ese trabajo realizado?

Molestar. Esto es mostrar, indignar y movilizar. Miles de personas mayores malviven en champas, no reciben tratamiento para sus dolencias, sufren violencia y abandono y muchas veces pasan hambre.

En tres palabras, ¿cómo describiría la calidad de vida de los adultos mayores de El Salvador?

Bastan dos: “Te afecta”. Todos los jóvenes lectores deben saber que los sistemas económico, político y social no garantizan una vejez digna en El Salvador.

¿Qué le emociona de su profesión?

No me considero fotoperiodista; a lo sumo, un periodista que puede hacer fotos. Me emocionan los fotoperiodistas que se la juegan para contar los abusos del poder; me emociona más la ética que la estética.

¿Cuáles son los temas recurrentes en su trabajo?

Como periodista, me interesan los asuntos internacionales, más concretamente la desigualdad y Centroamérica. Como investigador de la Universidad Autónoma de Barcelona, llevo algunos años estudiando las relaciones entre el poder y los medios de comunicación. Y como profesor, acabo de empezar a dar clases de Economía de la Comunicación a estudiantes de tercero de Periodismo y me gusta mucho.

¿Qué carrera o negocio consideraría si tuviera que comenzar otra vez?

Acabo de comenzar (otra vez) y me gusta lo que hago.

¿Cuál es la mayor urgencia de los adultos mayores en El Salvador?

Tener un ingreso mínimo garantizado que les permita vivir con dignidad. Es intolerable e indecente que haya miles de ancianos y ancianas viviendo en la miseria.

El náhuat, a temprana edad

Desfile. Las recientes fiestas de independencia fueron diferentes en las calles de Santo Domingo de Guzmán. Los niños de la Cuna Nahuát representaron sus costumbres y tradiciones en el desfile escolar.

“Cuando iniciamos teníamos rechazo de la comunidad a su identidad indígena. ‘No queremos que enseñen náhuat, queremos que enseñen inglés y computación’, decían los papás”, comenta el investigador y lingüista Jorge Lemus. En 2010, la Cuna Náhuat abrió sus puertas a niños en edades de entre tres a cinco años, hijos o nietos de hablantes del náhuat con el propósito de reivindicar la lengua materna.

Este centro de estudios está ubicado en el municipio de Santo Domingo de Guzmán, Sonsonate, a 73 kilómetros de San Salvador. El proyecto busca la conservación de la lengua pipil a través de un relevo generacional. “Continuamos con las clases, y la gente vio que, a raíz de la Cuna, comenzaron a venir otros proyectos, la comunidad se dio a conocer”, comenta Lemus, fundador de la Cuna Náhuat y director ejecutivo del Proyecto de Revitalización del Náhuat, que impulsa la Universidad Don Bosco.

Ejemplo del éxito del proyecto es que los niños que de aquí pasan al complejo escolar obtienen mejores resultados académicos, porque ya han tenido la oportunidad de desarrollar sus habilidades psicomotoras. Por eso, las expectativas de éxito escolar son mayores que las de un niño que no ha pasado por la Cuna. “Les preparamos para el éxito escolar, esta es una ganancia extra”, sentencia Lemus.

Tradición. Santo Domingo de Guzmán es un pueblo con una fuerte herencia indígena. Durante generaciones sus habitantes se han dedicado al trabajo de la alfarería de barro. Acá uno de los niños de la Cuna Náhuat representa a un tlameme con su cacaxtle.

Actualmente, se atienden 35 infantes, quienes aprenden a desarrollar sus habilidades psicomotrices. El sonido de sus cantos y voces en una lengua nada común resaltan en las silenciosas calles del municipio tras un mural de calles empedradas y casas coloniales que se desvelan al paso de un jinete y su caballo.

“Al niño se le enseña a autodeterminarse como indígena para que, cuando llegue a su edad adolescente, no se avergüence de sus raíces, sino que lleve una identidad, sepa qué es, de dónde viene”, argumenta Rosario Álvarez, directora de la Cuna.

Las profesoras son mujeres indígenas hablantes del náhuat, a quienes se les refiere con el título de nanzin tamatxtiani (maestro). “Ellas son señoras que no fueron a la escuela, pero tienen la sabiduría de haber criado y educado a sus hijos. Es una reivindicación de la mujer indígena. Pasaron de ser alfareras, amas de casa, a maestras”, agrega.

La mayor amenaza para la extinción de la lengua náhuat es la no continuidad de la enseñanza en primaria y los grados siguientes. No se contempla en el plan de educación. Nada ni nadie garantiza la conservación de esta. Pero, el canto de aquella marimba de meninos seguirá resonando en el tímpano de quien alguna vez los escuchó cantar, gritar o hablar en náhuat: la lengua que agoniza, pero se niega a morir.

Inclusión. En Cuna Náhuat dan clase mujeres nahuablantes. Este proyecto también les ha dado a ellas la oportunidad de obtener ingresos por medio de un empleo estable.

Avances. Los niños que se integran a Cuna Náhuat tienen mayores oportunidades de obtener resultados positivos cuando pasan al sistema escolar en educación primaria. Desarrollan habilidades psicomotoras.

Cuna Náhuat
Sin seguimiento. No hay manera de garantizar la continuidad del náhuat. Los niños de esta guardería no van a seguir familiarizados con el idioma cuando pasen a primaria. Se requiere de más esfuerzos en otro nivel para seguir con el aprendizaje.
Personal. El fundador de Cuna Náhuat, Jorge Lemus (centro); y su directora, Rosario Álvarez, posan con las maestras del proyecto, mujeres nahuablantes, a quienes se les conoce como nanzin tamatxtiani, maestras.
Contraste. El calzado de moda contrasta con el colorido de huarachas hechas a mano.

Tradición en tiempos modernos. Este municipio poco a poco trata de revivir sus raíces, su lengua y sus costumbres en un mundo cada vez más invadido por la modernidad. La foto con el celular tras el desfile de parvularia para el 15 de septiembre es una mezcla de ambas corrientes.

Desde pequeños. Los niños que asisten a esta institución tienen entre tres y cinco años; la mayoría es de ascendencia indígena.

“No poder sentirme orgulloso al final de mi vida es mi miedo más grande”

¿Qué consejo daría?

Todas las personas y situaciones, por difíciles, dolorosas o irracionales que resulten tienen algo importante que enseñarnos. Es vital no enfocarse en sus efectos, sino en qué podemos aprender de ellas para ser mejores. Las probabilidades de lograr esto incrementan significativamente después de una taza de café.

¿Cómo definiría al sistema de justicia salvadoreño?

Si tuviese que definirlo usando una sola palabra sería “endeble”. Aunque se están dando pasos importantes desde la Fiscalía, falta mucho para que los salvadoreños contemos con un sistema de justicia robusto, confiable, íntegro, certero y expedito.

¿Cuál es su miedo más grande?

No poder sentirme orgulloso al final de mi vida al examinar cómo la viví.

¿Hay algo que de tener más o menos marcaría alguna diferencia en su vida?

Tiempo. Parece que la velocidad con la que pasa el tiempo es directamente proporcional con el número de canas que uno tiene. Entre más canas, los días se vuelven más cortos. Contar con más tiempo me abriría espacio para disfrutar más en familia y con amigos, e incursionar en más proyectos.

¿Qué aprendió de su peor fracaso?

Aprendí que solo fue una situación más de la que pude aprender para ser una mejor persona. El mundo no se acabó y yo seguí adelante.

¿Cuál considera que es su estado actual de ánimo?

Optimista. Las elecciones próximas tienen el potencial de cambiar el rumbo del país. Existen muchas probabilidades de que veamos propuestas técnicas, inteligentes y realistas, y que esto suba la calidad de las ofertas electorales.

¿Cómo lo describiría un amigo suyo?

Tengo la dicha de tener amigos ocurrentes, chistosos y bromistas; así que probablemente me describirían como serio. También como una persona leal y sincera.

“Mi mamá y abuelita son las mejores comediantes de El Salvador”

¿Cuál es su idea de la felicidad?

Creo que todas las personas buscamos amor y ser aceptados, y eso empieza por amarnos y aceptarnos a nosotros mismos.

¿Cuál es su miedo más grande?

Que no haya nada después de esta vida y que haya tantas personas que solo vienen a sufrir a este mundo.

¿Qué o quién es el más grande amor en su vida?

Mi familia y hacer reír.

¿Qué significa la familia?

Mi familia es importante para mí porque gracias a ella soy quien soy y, a pesar de todo, siempre han querido lo que consideran mejor para mí. Aparte, mi mamá y abuelita son las mejores comediantes de El Salvador

¿Por qué hace comedia?

Porque es un mecanismo de defensa. Porque me cuesta tomarme las cosas en serio. Porque, de cierta forma, nada es serio. Para denunciar las incongruencias de la vida. Porque me gusta hacer reír a los demás. Porque desde muy pequeña me encantó la respuesta de mi audiencia.

¿Cuál es su “stand up” favorito?

Si Spotify fueran discos, habría rayado los de Nacho Arana.

Si de usted dependiera cambiar algo del medio artístico, ¿qué cambiaría?

Promover la educación para que más personas puedan apreciar el arte. Porque artistas, talentos y oferta de la mejor calidad sobra.

La cruenta batalla entre bandas que causó una matanza en Garibaldi

Concurrido. La Plaza Garibaldi es una de las más populares para el turismo que busca escuchar música de mariachi y otros grupos folclóricos.

En la Plaza Garibaldi, uno de los espacios más populares para los turistas que buscan música en vivo, el pasado viernes 14 de septiembre hombres vestidos con traje de mariachi abrieron fuego ante la vista de todos los presentes.
Seis personas murieron por este ataque que ya es considerado como uno de los más graves de la escalada de violencia registrada en Ciudad de México en el último año.

Es una situación que tiene como protagonista a una banda de delincuentes: la Unión de Tepito.
La disputa entre dos facciones de esa organización, la más poderosa de la actualidad en la capital mexicana, ha generado niveles y formas de violencia no vistos en la ciudad.

 

Guerra entre facciones

En junio pasado, restos de cuerpos desmembrados fueron esparcidos cerca de la unidad habitacional Tlatelolco, un crimen atribuido a la disputa en la Unión Tepito.

“Empezó la limpia mugrosos”, decía un mensaje dirigido al grupo la Fuerza Anti Unión (FAU), una facción que se separó de la Unión Tepito y que está en guerra por el control de los negocios ilícitos del grupo.

“Es un conflicto que ha ido en escalada y creo que se trata de un conflicto que difícilmente podrá resolverse en el corto tiempo”, dice Víctor Sánchez, especialista en seguridad pública.
En mayo, dos cadáveres fueron encontrados en contenedores de basura y en los últimos días de agosto 15 personas fueron asesinadas, en ambos casos presuntos miembros de ambas facciones.

La aparente tranquilidad de Ciudad de México, que se había mantenido ajena a la disputa entre carteles de la droga que hay en otras regiones del país, se ha resquebrajado en los últimos meses.

 

El origen y la ruptura

La Unión Tepito fue formada por los hermanos Francisco “Pancho Cayagua” y Armando “el Ostión” Hernández Gómez a finales de los noventa.

Surgió en Tepito, uno de los barrios más antiguos de Ciudad de México, el cual ha sido considerado como un foco rojo durante décadas y centro de venta de mercancía de contrabando más grande de la urbe.
Por su peligrosidad, se le conoce como el “barrio bravo” de Tepito.

La banda de los Hernández con los años pasó de cometer secuestros y cobrar extorsiones a comercios –el llamado “cobro de piso”– a la venta de drogas, señala el investigador Víctor Sánchez. “Entrar al negocio de la venta de droga le permite crecer como organización”.

Y para eso se alió en distintos momentos con poderosos carteles, como el de Sinaloa, el de los hermanos Beltrán Leyva, y en la actualidad el poderoso Cartel Jalisco Nueva Generación.

Al crecer como organización criminal, vino una disputa por el poder entre el líder fundador “Pancho Cayagua” y uno de sus cabecillas, Roberto Moyado “el Betito”.

Este último se hizo del control de la organización cuando “Pancho Cayagua” estuvo en prisión entre 2016 y 2017.

Y el punto de quiebre entre dos facciones llegó cuando el fundador del grupo “Pancho Cayagua” fue asesinado en octubre del año pasado.

“Este tránsito entre el dominio de Hernández Gómez y su familia, y la toma de poder por parte del ‘Betito’, genera que muchos líderes de la organización estén en desacuerdo. No se alinean al ‘Betito’”, explica Víctor Sánchez.

 

Garibaldi, la “mina de oro”

El asesinato de “Pancho Cayagua”, atribuido a hombres del “Betito”, no solo fue un cisma en la Unión de Tepito, sino que también fue el principio de una oleada de violencia en Ciudad de México.

La escisión del grupo llevó a la formación de la Fuerza Anti Unión Tepito o FAU.

Los asesinatos de finales de agosto se dieron después de que “el Betito” fue detenido, lo que elevó la disputa por el control de la Unión Tepito a un nuevo nivel como se vio en la Plaza Garibaldi.

El periodista Héctor de Mauleón, un investigador de estos grupos, señala que Garibaldi es un espacio muy disputado por ambos bandos.

“Debe ser una mina de oro, en términos de que el alcohol corre las 24 horas y la venta de drogas también. Hay cobro de piso a los comercios, a los ambulantes. Es un lugar que genera una cantidad importante de dinero”, dijo en entrevista con Aristegui Noticias.

Jorge Flores, “el Tortas”, se convirtió en la cabeza de la Fuerza Anti Unión y principal rival del “Betito”.

Él y sus subalternos eran el objetivo del ataque de hombres vestidos de mariachi en la plaza Garibaldi del viernes, indicó el jefe de la policía de Ciudad de México.

“Esto es derivado del mismo pleito. En este caso iban tras los (hombres) del sujeto que encabeza la Anti Unión, que sí estaba ahí cerca”, dijo a la prensa el secretario de Seguridad Pública, Raymundo Collins.

BBC Mundo solicitó información a la Fiscalía de Ciudad de México, encargada de la investigación, pero no hubo una respuesta inmediata este miércoles.

 

La cadena de violencia

Además de los asesinatos de este año, desde 2015 han ido en aumento las denuncias por extorsiones de dueños de restaurantes, bares y clubes nocturnos del centro de la ciudad, en los dominios de la Unión de Tepito.
Pero también en las zonas de moda muy concurridas por personas de ingresos medios y altos, como La Condesa y Polanco.
“Hay una serie de comerciantes o de grupos de restaurantes en centros nocturnos que ya pagan derecho de piso de manera recurrente”.

La ruptura en el grupo llevó a la disputa violenta por cerca de 2,000 puntos de venta de droga, según fuentes de inteligencia de la Fiscalía local citadas por el diario El Universal.

“La Unión y la Anti Unión nos están generando una gran violencia de lo que están haciendo, están rebasando límites donde la misma sociedad ya se ve afectada”, reconoce el jefe de la policía, Raymundo Collins.

A pesar de que Ciudad de México tiene miles de cámaras de seguridad en las calles y el mayor número de policías por cada habitante del país, según cifras oficiales, la disputa por la Unión Tepito no ha sido contenida, dice Víctor Sánchez. “Se trata de un proceso incipiente de violencia que vivieron ciudades como Tijuana o Acapulco”, advierte.
“Pero lo preocupante es que se trata de una ciudad con muchísima más población, con un mayor impacto económico, y es el escaparate de México ante el mundo”.

“La felicidad se resuelve cada día”

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

“No molestó a nadie y procuró dejar las cosas mejor que como las encontró”.

¿Qué consejo se daría?

Aprovechar mejor el tiempo.

¿Qué aprendió de su peor fracaso?

Que el mundo no se termina, que siempre hay posibilidades de volver a empezar.

¿Con cuál frase definiría al sistema de justicia salvadoreño?

Con la misma de Monseñor Romero, que muerde solo a los descalzos, como la serpiente.

¿Cuál considera que es el principal problema del país?

Que todavía mucha gente cree que está sobre los demás y, lo que es peor, efectivamente pasa sobre los demás

¿Cómo lo definiría un amigo suyo?

Como el más calmado, como el que nunca se enoja.

¿Qué le hace falta para ser completamente feliz?

Creo que soy feliz. La felicidad se resuelve cada día. Cada quién elige cómo lo hace.

Personas pequeñas: la lucha por adaptarse a un mundo de talla grande

Fotografías de La Nación/Costa Rica/GDA

Matías Sandoval Marenco patina con gran facilidad por la pequeña sala de su casa. Va y viene mostrando su habilidad. Cuando se le aflojan los patines se sienta en un sofá cama y sube su pierna para lograr ajustarlos: dobla la rodilla y estira el brazo. Eso lo hace con una sonrisa cargada de camanances.

Él nació con acondroplasia (la forma más frecuente del enanismo) y ha aprendido a adaptar su vida a todo. No hay demasiadas diferencias en comparación con niños de talla promedio. De hecho, él solo encuentra una.

Matías tiene ocho años y cursa segundo grado. Es un niño tranquilo y brillante. Entiende que la única diferencia que tiene con sus compañeros de clase es que corre “más despacito” que ellos porque sus piernas son más cortas.

Kenia Marenco, de 28 años, es la mamá de Matías. Ella cuenta que cuando él estuvo en kínder y primer grado fue blanco de “crueldades”, pues supo que algunos compañeros alzaban a su hijo y lo columpiaban, otros le decían apodos relacionados con su estatura.

“Cuando ingresó a la escuela no alcanzaba los cierres de los baños y había chiquitos que lo encerraban. Una compañera una vez le dijo que por qué tenía la cabeza tan grande, que si estaba enfermo. Le han dicho de todo. Antes se extrañaban de verlo diferente a otros. Le decían bebé. Lo querían alzar”, relata la mamá, quien no juzga a los escolares, pues asegura que la educación debe venir desde casa.

A pesar de esas circunstancias, Kenia jamás victimiza a su hijo, por el contrario, ella lo ha educado para que sea respetuoso y que entienda que no hay condición física que su esfuerzo no pueda vencer. Si Matías necesita alcanzar algo usa unas graditas que tiene en su casa, en Curridabat.

Kenia, su esposo, Orlando Sandoval, y su hijo menor, Mateo, son de talla promedio. Matías es la única persona pequeña en su familia.

Matías es sobresaliente: sus notas nunca son menores al 92 y también es muy buen portero. Educación Física es su materia favorita.

—Matías, ¿qué es lo que más le gusta hacer?

—Me gusta ir a Educación Física para jugar bola, me gusta eso y patinar. También tengo una tableta con juegos.

—¿Le gusta ir a la escuela?

—Sí, me gusta ir.

—¿Cómo ha sido ser niño de talla baja?

—Ha sido fácil y difícil. A veces (los compañeros) me dicen palabras bonitas como “Matías, usted es lindo”. Otras veces me han molestado. En primero me molestaban. Este año la escuela ha ido bien. Tengo un montón de amigos.

—Me parece que usted es un niño muy inteligente y que patina muy bien. No veo mayor diferencia entre usted y otros niños…

—Yo soy igual, pero sé que hay que esforzarse en algunas cosas porque soy más bajo.

—¿Cómo en cuáles? ¿Hay algo que haga diferente?

—Eeeh (piensa por unos segundos). Yo diferente lo que hago es que corro despacito. Eso.

—¿Qué le gustaría ser cuando sea adulto?

—Bombero.

Kenia antes era una mamá sobreprotectora porque, además de la acondroplasia, Matías nació con hidrocefalia (trastorno cuya principal característica es la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo en el cerebro) y es peligroso que se golpee la cabeza. Sin embargo, el propio Matías, quien es parte de los Boy Scouts, le ha enseñado que él puede hacerlo todo.

“Al bus se puede subir solo. Yo antes lo alzaba, pero me decía que él puede y así es. Hace poco lo metí en los Boy Scouts y a los paseos van solos, y él me dice que lo deje. En la casa le he enseñado que no se dice no puedo. Si algo no lo alcanza, él puede jalar una silla o usar palo de escoba”; dice orgullosísima.

Kenia es una mujer que emana serenidad y el trato que le da a Matías y a su hermano, Mateo (dos años), evidencia que procura hacer bien la tarea de mamá. Las fotos de sus pequeños, pegadas con cinta adhesiva en las paredes de su sala, respaldan que sus hijos lo son todo.

“Hay papás que no inculcan el respeto. Un señor me dijo que sí él era uno de los toreros (que aparecen dando espectáculos o toreando vaquillas en las transmisiones de fin de año). Yo le dije que no. Y él me dijo que para eso eran (las personas pequeñas). Eso no es así. Yo no estoy de acuerdo con ese oficio (el de toreros), imagínese un mal golpe en la cabeza o columna”, añadió Marenco.

En la Escuela Centroamérica, donde estudia Matías, paulatinamente han realizado dinámicas para que otros niños comprendan qué es la acondroplasia. Kenia coordinó con la escritora Carmen Flores, autora del libro “Pequeño” (que visibiliza el enanismo), para que leyera el cuento y los niños comprendieran mejor la condición de su compañero Matías, y también la de otros niños con alguna capacidad diferente.

“Pequeño no es raro, solo es diferente”, agregó Matías, quien con ocho años ha aprendido a ser más grande que las limitaciones, tal y como lo narra el libro “Pequeño”.

En su trabajo le adaptaron una silla y le proporcionaron un descansapies. Le iban a acondicionar un lavatorio, sin embargo, ella sugirió que con una gradita sería suficiente. Con sus compañeros lleva una relación de cordialidad y respeto.

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ACONDROPLASIA
En palabras sencillas, la acondroplasia es un trastorno del crecimiento de los huesos que ocasiona el tipo más frecuente de enanismo.

El doctor del Hospital Nacional de Niños Manuel Saborío Rocafort, quien cuenta con más de 20 años dedicado a la genética, explica que la acondroplasia es una enfermedad hereditaria que está relacionada con un gen dominante y la gran mayoría de los casos se heredan básicamente por dos mecanismos diferentes: uno por mutaciones espontáneas y el otro es que en el momento en el que se preparaba el óvulo o el espermatozoide, uno de ellos tiene una mutación. “Desde el momento de la fecundación, el niño va a padecer de acondroplasia”, indica el especialista.

Las personas pequeñas o de talla baja nacen del 80 al 90 % de las veces de padres de tamaño promedio.

“Esto se da por una mutación de novo que ocurre cuando papá preparaba el espermatozoide o mamá el óvulo, en ese momento ocurrió una mutación y una vez que nace ese niño tiene mutación en todas sus células y expresa la enfermedad”.

El otro 20 % o 10 % de niños con talla baja nacen de papás con acondroplasia. Los números han variado porque en el mundo se han ido creando asociaciones y personas pequeñas se conocen y encuentran afinidad, cuenta el doctor.

“Si nosotros vemos hace 30 años la relación era que el 90 % nacía de padres de talla normal”, explicó Saborío.

Valores deportivos. Esta selección de fútbol de gente pequeña se ha enfrentado a quienes los discriminan ofreciéndolos como una “rareza” y no en el marco de la competitividad deportiva.

Clínicamente la acondroplasia se describe como una forma de baja talla a expensas de extremidades cortas. Esta condición afecta vértebras, costillas, huesos del cráneo y pelvis. Esta condición es más evidente en los huesos que tienen que crecer más (húmero y fémur) porque esos van a ser más limitados en su crecimiento.

También existe la posibilidad de que padres de talla baja tengan hijos de tamaño promedio.

“La enfermedad se hereda. Cuando alguien tiene acondroplasia el riesgo de tener un hijo con la misma condición es de un 50 % para cada evento reproductivo. Si el hijo nace sano nunca va a transmitir la enfermedad”, explicó el doctor.

Las personas con acondroplasia también nacen de la unión de papá con acondroplasia y mamá de estatura promedio y viceversa, o cuando ambos son de talla baja.

Una persona es considerada de baja talla cuando siendo adulto mide menos de 1.42 m. Existen más de 80 enfermedades hereditarias que producen huesos cortos. La acondroplasia es una de ellas y es el “defecto esquelético más común”.

Saborío Rocafort informó que al año pueden nacer tres o cuatro niños con acondroplasia en Costa Rica, lo que significa uno por cada 20,000 nacimientos.

El genetista destaca lo bien articuladas que son las personas pequeñas, habilidad con la que compensan algunas limitaciones físicas mecánicas. “Como todo ser humano tiene ciertas limitaciones como para subir, bajar o salir corriendo. Corren rapidísimo pero no a la misma velocidad. Yo les digo a los papás que no se asusten si sus hijos son presidentes o líderes estudiantiles”, dijo.

Por otro lado, el especialista lamentó que “la gente los ve en relación con la estatura que tienen. La misma sociedad no tiene el respeto a ese ser humano como se lo tendría a una persona de estatura normal. Les cuesta mucho más conseguir trabajo. Ellos están deseosos de desempeñarse profesionalmente, ganarse su trabajo”, aseveró.

Respeto es lo que buscan las personas de talla baja que, además de Matías, le presentamos en este trabajo.

Jimmy Umaña, María Isabel Villalobos, Josafat Badilla, Linsey Montero, Armando Muñoz y Fabricio Bustos son costarricenses de talla baja, de varias edades, que trabajan y estudian en un mundo que no está adaptado (en tamaño) para ellos pero al cual han sabido acoplarse.

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RESPETO, POR FAVOR
Por suerte los tiempos cambian. Jimmy Umaña lo sabe. Él nació con acondroplasia y desde niño se le instó a hacer todo lo que quisiera: que estudiara, practicara deporte y se preparara para trabajar. Lamenta que “en el pasado” las personas que tenían una diferencia física eran apartadas, se dejaban en la casa y si estudiaban y eran víctimas de burlas, se les sacaba del colegio. Hoy cree que esos tiempos han quedado atrás.

Desde temprana edad, Jimmy vio que era igual que su papá, Jimmy Umaña Quesada; su abuelo, Juan Rafael; y su hermano Jafeth, quien llegó tiempo después. La única con talla promedio en su familia es su mamá, Karen Castillo.

Desde niño sus papás le fortalecieron sus capacidades y pudo hacer una vida normal social y académica. Hoy, con 31 años, tiene una especialidad técnica como supervisor de producción, la cual cursó en el Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC).

“Mi papá nos empujó a salir adelante. En el estudio y trabajo, yo trato de que vean a Jimmy, no a la persona de talla baja. Yo siempre fui social. Salía con mis amigos. Pedía cajas de cervezas y les daba vuelta para estar ‘face to face’ (cara a cara) con ellos. Siempre me han tratado como a uno más. Hay chicos a los que han tenido en una burbujita (…)”, cuenta.

Jimmy es presidente de la Asociación Pro-Gente Pequeña de Costa Rica, cargo que le fue heredado por su papá. Esta organización tiene la premisa de “luchar por el bienestar de la gente pequeña en los campos sociales, de salud, de recreación y de deportes”.

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¿ES COSTA RICA UN PAÍS ADAPTADO PARA PERSONAS DE TALLA BAJA?
Ir al supermercado, subir gradas, sacar dinero del cajero automático, ir a alguna ventanilla de una institución, usar un lavamanos, sentarse a comer en las sillas de un “food court”, sentarse en la parada de bus a esperar, subirse al autobús, tocar el timbre para bajarse son tareas que una persona de talla promedio jamás consideraría difíciles. Para las personas pequeñas es casi que una odisea. Y Jimmy lo explica.

“La accesibilidad en este país va a ser difícil para cualquier persona con discapacidad. En muchos lugares tenemos problemas con las mesas, con las recepciones, con los baños; en el caso de los hombres, los orinales. La ley 7600 dice que toda mesa de atención tiene que estar no a más de 90 centímetros en lugares públicos, pero vas y están altas. He querido captar la atención del Colegio de Ingenieros, que a la hora de hacer los planos tomen en cuenta no solo a la población de talla baja, sino a adultos mayores, niños, personas con silla de ruedas”, expresa.

El enanismo es una condición. Sin embargo, hay circunstancias en las que las personas pequeñas son catalogadas discapacitadas.

“Para lo de la discapacidad aplican restricciones. Si yo voy a pedir trabajo como chofer de bus me van a decir que no, me ponen de lado, si quiero ser policía, no puedo. Me ponen limitaciones por ser de talla baja. Nos ven discapacitados (…)”, cuenta.

Los obstáculos en infraestructura son solo una de las situaciones con las que lidian las personas pequeñas cada día. También están el irrespeto e incomprensión.

“En lo social sí tenemos problema en el sentido de la burla, el rechazo, el etiquetar a la gente. Tenemos la historia de Armando, él es torero de entretenimiento (lea más adelante su experiencia); y a él le fascina y disfruta todo su ambiente, pero cuando yo ando en la calle la gente piensa ‘ahí va el torero’. La gente se viene con el teléfono en la mano, la gente nos ve a mi pareja (Ana Isabel Villalobos, a quien le presentamos en breve) y a mí y nos toman fotos. La gente nos ve en el “mall” y nos llama y dice “ey venga, usted, tómese una foto con mis hijos; yo quiero una foto de ustedes con mis hijos”. Le digo: “No señor, muchas gracias”, y me dice: “pero por qué se enoja”.

Dedicación. José Armando Muñoz Ugalde es parte de la selección de fútbol de gente pequeña. Asiste a los entrenamientos de forma disciplinada y constante.

Hay que entender que esto no es normal. Esto no está bien. No es toda la gente, pero sí pasa muy seguido. La gente nos toma fotos, nos quieren alzar. No hay educación para aceptar las diferencias de la gente”, afirma.

Jimmy Umaña ve que es indispensable que la población conozca y comprenda que las personas de talla baja pueden desempeñarse en muchísimas actividades que no tengan relación con el entretenimiento.

“Creen que somos para el circo, payasos, bufones. Nos agarran de patos. Ya uno sabe cuando una persona viene con intención mala. Nos ponen apodos. Los chicos de escuela tienen problemas con el “bullying”, ahí es donde la educación tiene que cambiar su método. Por ejemplo, que un niño explique qué es la acondroplasia, así como se expone el tema del ecosistema”, sugiere.

Gracias a sus estudios y a la capacidad mostrada, Jimmy trabaja como analista de cuentas por pagar de una trasnacional. Su experiencia ha sido más que satisfactoria, pues dice que sus empleadores vieron en él que cumple con requisitos y experiencias. No se fijaron en su talla.

Su espacio de trabajo ha sido adaptado: “La silla tiene un cojín, las sillas han sido bajadas, la recepción tiene espacio especial para poder atenderme, y la población, que somos 700 empleados, ha sido educada en que a una persona de talla baja se le trata con respeto”.

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EN EL TRABAJO, ESTUDIO Y AMOR
“La frase pobrecita la enanita, no va conmigo. Primero porque la palabra enano o enanito es despectiva. Segundo porque mis papás me criaron con una mente abierta (toda su familia es de talla promedio), me enseñaron a no acomplejarme y a hacer todo por mí misma. Lo principal es esforzarse y estudiar”, dice Ana Isabel Villalobos, quien nació con acondroplasia.

Ana Isabel tiene 26 años, trabaja en la oficina de cobros de Mutual Alajuela y está estudiando Recursos Humanos. También tiene un Técnico en Contabilidad, mas dejó esa carrera porque no sentía afinidad.

En su trabajo le adaptaron una silla y le proporcionaron un descansapies. Le iban a acondicionar un lavatorio, sin embargo, ella sugirió que con una gradita sería suficiente. Con sus compañeros lleva una relación de cordialidad y respeto; de la misma manera le va con los estudiantes de la universidad.

Ana tiene su propio apartamento en el que vive con su pareja, Jimmy Umaña. El hogar no está acondicionado para personas pequeñas: sus padres le enseñaron a realizarlo todo de la forma más normal. Bancos y gradas portátiles han sido sus aliados siempre.

“Vivimos juntos. Más adelante nos gustaría tener hijos. Ahorita no, porque la vida está muy dura”, asevera. Inmediatamente se cuestiona cómo sería andar con un bebé en autobús por la dificultad.

“Si me cuesta subirme sola, no imagino cómo podría hacer con un bebé. Imagínese”, agregó.

Ana tiene el cabello largo y claro, sus ojos son celestes y su sonrisa brillante y blanca. Es una mujer que emana seguridad y que espera de esta país un acceso más amigable con las personas de baja talla.

También quisiera no tener que lidiar con las risas burlescas de personas “ignorantes” cuando la ven pasar.

“Ignorante es la palabra que califica a esas personas que se burlan y no educan a sus hijos. A como hay personas que dicen: ‘Mira, ella es una persona de talla baja y es igual a todos’; hay otros que dicen: ‘¡Ay! mirá a la enana’, y se ríen, siguen la corriente a sus hijos cuando se burlan. Obviamente uno se siente incómodo, pero ya se está acostumbrado a eso. Yo ando normal y jamás me da vergüenza salir”, cuenta.

Cuando va de paseo con su novio es normal que les pidan fotos y que asuman que son las personas pequeñas que trabajan en los espectáculos taurinos y de baile que se presentan a fin de año.

“Eso es muy complicado”, afirma. La incomodidad que generan las miradas o la osadía de las personas de acercarse a pedir fotos no acomplejan a Ana Isabel, quien es una mujer muy segura y feliz con su condición.

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EL LÍDER DEL COLEGIO
La sonrisa de Josafat Badilla Rodríguez está llena de carisma. Él es un adolescente de 16 años que nació con la condición de acondroplasia. Al igual que la mayoría de las personas presentadas en este texto, él es el único de talla baja en su familia.

En julio, Josafat entregó la banda presidencial. Él fue el presidente del Colegio Técnico Profesional del Valle la Estrella por un año. Ese período terminó, mas el de buen estudiante no. Este joven, quien esta cursando la especialidad de Informática en Soporte, ha tenido excelentes calificaciones desde que empezó la escuela. Su mamá, Elena Rodríguez, sabe lo que es recibir de su hijo solamente buenas noticias.

“Ser la madre de un joven de talla baja ha sido una experiencia muy bonita y con tantas anécdotas: a veces con insultos de la gente y a veces se topa uno con personas que le dan palabras de ánimo.

Él ha sido para mí un ejemplo a seguir porque a pesar de su condición ha sabido salir adelante. En su niñez él siempre fue independiente y desde pequeño lo llevo a la Asociación Pro-Gente Pequeña y ha sido una gran ayuda, porque ahí conoció más personas iguales a él, con las cuales han hecho una bonita amistad: todos se ven como familia”, dice la madre.

La historia de Josafat no ha estado empañada por el “bullying”. Él ha sido muy querido por sus compañeros, quienes ven un líder en él.

“Siempre he sido cuadro de honor. He estado en la banda y me retiré en décimo. El año pasado fui líder estudiantil de un congreso de colegios técnicos. Yo fui el más destacado de mi colegio. He sentido mucha aceptación. Me han apoyado mucho”, cuenta el vecino del Valle de la Estrella, Limón.

—¿Cómo es tener talla baja y ser joven a la vez?

—Muchas veces lo siento normal. Pero muchas veces se llega a sentir como un reto. En ocasiones quiero jugar o hacer algo que yo por mi condición no puedo. A mí me gusta mucho andar en bicicleta con mis amigos, pero a veces, por mi condición, no puedo hacer algunas de las rutas que ellos hacen.

Su hermano, Breidy Carballo, de 24 años, dice que en la casa siempre le han dado acompañamiento, pero nunca lo han “alcahueteado”.

“A veces por pereza pedía que uno le pasara algo, pero entonces le decía: ve aquella silla, usted tiene sus manitas buenas y sus pies. Vaya y lo alcanza para que usted vea que también puede hacer sus cosas por sí mismo”, recuerda el hermano. “La verdad todo es cuestión de adaptarse”, agrega Josafat.

Aparte de ser dedicado con sus estudios, Josafat es baterista. Él toca en una iglesia evangélica. Los pedales de la batería están acondicionados con un tipo de zancos y con ello demuestra que ese instrumento “no es solo para personas altas”.

Para jóvenes que al igual que Josafat tienen acondroplasia, él envía un mensaje. “Les digo que no hay que poner atención a lo negativo que puedan decir. Solo hay que creer en sí mismos, entender que sí podemos. Con esfuerzo todo lo podemos hacer. Hay que intentar hasta poder hacerlo”, dice el adolescente que apenas salga del cole ingresará a cursar Ingeniería en Sistemas.

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UN TORERO DE TALLA BAJA
Muchas cosas se dicen alrededor del trabajo de Armando Muñoz Ugalde. Para él eso no tiene influencia absoluta, pues está muy complacido con su labor taurina.

Desde hace dos años es uno de los toreros de talla baja que aparecen en las transmisiones de fin de año. Aunque muchos consideran que su trabajo es para hacer reír o que por estar allí siendo perseguido por una vaquilla encasillan a la población, él afirma que su labor es un arte y que está orgulloso.

“Me encanta. Lo que más me gusta es conocer otros países. Gracias a esto conozco todo Centroamérica. Si Dios lo permite este año tal vez vaya a México. Son cosas que se dan aunque muchas personas están en contra y muchas a favor”, dice Armando, de 31 años.

Afirma que nunca se ha sentido mal ni mucho menos ridiculizado con su trabajo.

“En realidad no, porque es algo que disfruto. Yo no lo veo como ser payaso. Esto es hacer reír a las personas y yo no lo siento de mala manera o en son de burla. Nosotros hacemos un show, digamos yo trabajo con mi patrón, él monta un show y después se torea. Llamamos la atención, divertimos al público y después se torea, se hace adrenalina”, afirma.

La pasión por su ejercicio como torero ha hecho que Armando no ejerza su profesión como profesor de Educación Especial.

“No soy profesor porque no lo he podido encontrar. No he terminado mi ciclo taurino. Esto me apasiona. Todavía quiero más. Cuando salgo del país el trato es diferente. Uno es muy querido, bien recibido. Usted va como artista. Es un show lo que vamos a hacer. Nos respetan mucho. No tengo queja”, dice.

—¿Cómo siente que es la acogida de los toreros de talla baja en Costa Rica?

—Es demasiado lindo. Costa Rica es el país de uno. Esta es la cuna. Si Dios lo permite ya empiezo a meterme más en mi profesión.

Armando, quien es vecino de San Vito de Coto Brus, es muy extrovertido. Dice que sus padres (de talla promedio) nunca le limitaron “por ser pequeño”. Mientras estuvo en la escuela, colegio y universidad fue “muy querido”. Al “bullying” que a veces se asomaba nunca le prestó atención.

Eso sí, resalta que “a la sociedad le falta respeto, educación, un poquito de tolerancia, saber que no podemos hacer lo mismo en el tiempo que ellos pueden”, dice.

Armando es padre. Tiene una hija de tres años llamada Samantha. Ella nació de “tamaño normal”, según cuenta el papá.

“La mamá de ella es de talla normal. Como papá soy muy amoroso y cuando la veo la disfruto al máximo”, manifiesta con orgullo.

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ACEPTACIÓN Y SEGURIDAD

En actividades. Lindsey Moreno Chinchilla es otra de las involucradas en proyectos deportivos.

Desde niña Linsey Montero se acostumbró a “acomodarse al mundo, porque el mundo no se acomodaría a ella”. Ella tiene acondroplasia y nunca ha sido problema. Desde ya sueña con comprar su primer carro, hasta ha pensado en cómo adaptar los pedales para manejar con comodidad.

Con 19 años dejó su natal Zona de los Santos para venir a vivir a Heredia y poder trabajar y estudiar Ingeniería Industrial. “Yo soy la única talla baja de mi familia y también de la Zona de los Santos. Eso era muy divertido. Nunca me pusieron las cosas fáciles, siempre había bancos, escaleritas, cosas que me acoplaron para que me acomodara a todo normal. Siempre andaba un banquito conmigo”, cuenta.

Linsey ha tocado instrumentos, ha tenido novios y ha hecho “muchas cosas que la gente pensaría que por ser de talla baja no puede”.

“Ahora no tengo novio. He tenido pero talla promedio. Yo a los talla baja los veo como hermanitos, como familia. Uno se llega a acomodar porque es divertido. Uno va caminando con el muchacho y la gente se pregunta si son hermanos o qué”, dice.

Linsey es elocuente y simpática. Irradia felicidad. Su aceptación la ha acompañado desde siempre, a pesar de que en el primer año de colegio algunas compañeras le decían groserías y se reían de cómo corría.

“Yo le decía a mi mamá y ella me decía que yo podía. Son retos del día a día, uno va a la calle y se le quedan viendo como pensando ‘qué es esa cosa’, hay gente que nos pide fotos, a mi mamá le preguntaban que si yo hablaba. Ahora con esto de los chicos que son toreros, pienso que es bueno, yo los apoyo porque es un trabajo, pero generalizan y dicen que si yo soy la torera y nunca me ha gustado esta parte de que piensan que uno solo sirve para circos”.

“La gente no cree que uno puede trabajar en otras cosas, sino que solo vestiditos de payaso; yo sé que es un trabajo, pero generalizan mucho. Y le dicen a uno: ¿qué, se quiere meter a un circo a trabajar’. Yo personalmente le tengo mucho miedo a los payasos”, cuenta entre risas.

Linsey resalta que muchos jóvenes de talla baja tienen sus profesiones y negocios. “Lo único es que tenemos cortos son los brazos y las piernas, pero no es que eso impida hacer lo que queremos”.

Al igual que muchas jóvenes de su edad, Linsey gusta de la moda, del buen vestir. En ese aspecto también ha tenido complicaciones con las que ha aprendido a ingeniársela.

“Yo consigo pantalones de persona promedio y los corto. Con los zapatos, uno va a talla de pequeño, el asunto es que uno tiene pie grueso entonces no todo le queda. Yo calzo 32 y mido 1.30; con la parte de las blusas es más sencillo porque el tronco lo tenemos de un tamaño más promedio”.

Para jóvenes que al igual que Josafat tienen acondroplasia, él envía un mensaje. “Les digo que no hay que poner atención a lo negativo que puedan decir. Solo hay que creer en sí mismos, entender que sí podemos. Con esfuerzo todo lo podemos hacer. Hay que intentar hasta poder hacerlo”.

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SELECCIÓN DE FÚTBOL DE PERSONAS PEQUEÑAS

Necesidades. El acceso a servicios banacrios, como los cajeros automáticos, supone retos para las personas pequeñas.

Fabricio Bustos Apú es un joven moreno y fornido, decidido y esforzado. Desde hace un tiempo está a cargo de un proyecto que lo emociona por las posibilidades que le brinda a él como apasionado del deporte y a otras personas pequeñas.

Hace tres meses, Fabricio formó la Selección de Fútbol Talla Baja Costa Rica. La iniciativa proviene de la necesidad que él y allegados suyos, quienes son personas pequeñas, tenían de ejercitarse y hacer deporte.

El equipo de fútbol sala está conformado por hombres de talla baja con edades a partir de los 16 años. La selección de talla baja supo que en el mundo existen varias selecciones, por lo que, se realizan torneos en los que ellos quieren participar.

“Nosotros queremos ir a los torneos que organizan entre tres o cuatro selecciones en Suramérica. En octubre va a ser la primera Copa América que va a tener más selecciones suramericanas y además, las de México y Costa Rica como invitados. La confirmación de poder asistir depende de patrocinios. Andamos buscando recursos, por el tiempo se nos dificulta. La organización se encarga de todo lo que es hotelería, transporte y comida durante el torneo del 24 al 29 de octubre”, contó Fabricio, de 24 años.

Los jugadores que participen en este torneo deben tener una altura máxima de 1.45 cm. En el campo de juego las reglas son iguales, lo único que cambia son las dimensiones de la cancha: los marcos son más pequeños.

La selección de fútbol de talla baja es una gran motivación para varios muchachos que viajan hasta siete horas para llegar a los entrenamientos, que se realizan en San José. El obstáculo con el que han tropezado es la falta de recursos: no tienen uniformes, ni chalecos, ni tampoco conos, cuenta Fabricio.

“Los compañeros vienen desde lugares lejanos y es porque están motivados. Nunca se había hecho esto. Es el primer equipo de fútbol de talla baja. De hecho, es el primer equipo en deporte de talla baja”, afirmó.

Otro inconveniente, según refirió Jimmy Umaña antes, es que para muchos la selección es el “hazme reír”.

“Buscando patrocinios una vez nos dijeron: sería muy bonito ver un montón de enanos corriendo detrás de una bola. Y eso no es justo. Se menosprecia todo el esfuerzo que hacen los muchachos de Guanacaste, de Limón. Eso es parte de lidiar con el día a día de este país”.

Fabricio es vecino de Escazú y trabaja como diseñador gráfico en Sandía Studio, un emprendimiento que tiene con su hermano. Antes encontró empleo en un “call center”, y dice que nunca ha tenido problema para hallar trabajo, aunque sabe que a varias personas pequeñas se les han cerrado puertas por su tamaño.

Fabricio es la única persona pequeña en su familia, y al igual que los otros entrevistados él ha sabido ser más grande que cualquier obstáculo que les ha dicho “no pueden”.

Positivo. Josafat Badilla Rodríguez es consciente de las necesidades no satisfechas de este colectivo, pero su mensaje es optimista e invita a trabajar cada día más.

“No debemos tener miedo a comenzar”

¿Cómo imagina su academia dentro de 10 años?

Más grande, con muchos más educadores y avanzando en conocimientos técnicos y tecnológicos porque la carrera está avanzando hacia ese punto.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Quizá emprender el negocio, o desarrollar mi propia marca y hacerla crecer. Recuerdo que escribía en cuadernos cómo me gustaría que se llamara mi negocio, y aún guardo algunas de esas páginas. Cuando las veo me hacen pensar en lo atrevida que fui en ese momento.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

Entre más sencillo, más feliz se puede ser en todo.

¿Qué significa su familia?

Pueden existir miles de cosas más, pero la familia es el universo para mí. Es todo.

¿Cómo ha sido la experiencia de emprender en El Salvador?

Los requisitos para emprender un negocio en otro país son enormes, en cambio en El Salvador, podés comenzar con cosas pequeñas. Pero cuando vas avanzando hay demasiados retos. El camino y los obstáculos han sido difíciles en muchos momentos.

¿Usted cree en la inmortalidad del alma?

Es un tema bien difícil, pero creo que si Dios es eterno, también nosotros.

¿Qué consejo se daría?

No tener miedo. Los miedos son los que te detienen a emprender, a seguir adelante. No importa la edad, no debemos tener miedo a comenzar.

Caimanera, la frontera más cercana entre Cuba y Estados Unidos

De cerca. Este poblado comparte paisaje con la cárcel de Guantánamo. Aquí, Cuba y Estados Unidos comparten una lengua de tierra y una playa.

El punto más cercano entre Cuba y Estados Unidos no se encuentra a 90 millas en una zona entre el noroeste de la isla y los Cayos de Florida. En la provincia de Guantánamo existe, cara a cara, una frontera que recuerda que la presencia estadounidense está muy cerca, o como se dice en el Caribe, “en la sala de la casa”.

Esa zona, donde está localizada la base naval de Guantánamo, representa una espina clavada en el orgullo de los cubanos, quienes piden que los terrenos ocupados por la Marina de Estados Unidos, que se ubicó allí desde principios del siglo XX y ha desistido de marcharse, sean devueltos a sus manos por ser parte del territorio nacional.

Estados Unidos posee 45 millas cuadradas de tierra en Cuba con una frontera que se extiende por una longitud de 17 millas. No es un cayo cercano a la costa del territorio principal, ni una isla aledaña del archipiélago, como fueron los casos de Vieques y Culebra en Puerto Rico. No, se trata de un enclave estadounidense en pleno suelo cubano, en los dos extremos de una de las mejores bahías de bolsa del mundo, perfecta, por ejemplo, para la construcción de un muelle de trasbordo o un punto vital para la industria pesquera.

Allí impera el estilo de vida típico de las bases militares estadounidenses, con sus tiendas libres de impuestos, establecimientos de comida rápida, dispensarios médicos, entre otras comodidades básicas. Cerca de 5,000 personas permanecen allí entre personal civil y militar.

Su estatus legal es confuso, pues técnicamente es territorio soberano de Cuba, pero con jurisdicción de Estados Unidos, lo cual crea un vacío legal que fue usado como excusa en su momento para establecer el centro de detención de personas calificadas como terroristas que todavía operan las autoridades estadounidenses.

La presencia de Estados Unidos en esta zona del oriente cubano tiene mucha historia y data de la invasión de 1898, provocada por la guerra hispanoamericana contra España. Lo que hoy es la base naval de Guantánamo comenzó a gestarse a través de un convenio en 1903, el cual se valió de la llamada Enmienda Platt, un recurso mediante el cual se reconocía la independencia de Cuba, pero que daba a Estados Unidos, tras su triunfo en la guerra contra España, la autoridad de intervenir en los asuntos de Cuba y controlar parte de su territorio.

Estados Unidos paga a Cuba la cantidad de $4,085 al año por concepto de arrendamiento, un dinero que, tras el triunfo de la revolución de Fidel Castro Ruz, el Gobierno cubano solo cobró “por error” en 1959 y que desde entonces el cheque, depositado a través de la embajada de Suiza como mediador, nunca ha sido cambiado. Los fondos caducan al año y son devueltos a la cuenta de la Marina de Guerra de Estados Unidos, entidad que paga a nombre del Tesoro de Cuba, un organismo que ni siquiera existe en la isla.

La presencia estadounidense en esa zona de Cuba constituye, junto con el embargo o bloqueo económico, la principal fuente de resentimiento entre ambos vecinos. Si bien nunca se han registrado enfrentamientos oficiales entre tropas, en esas 17 millas de frontera se han registrado diversos hechos muy particulares.

Por ejemplo, Cuba decidió dejar una especie de espacio muerto entre ambos lados, algo parecido a la franja del paralelo que divide las dos Coreas, un territorio divisorio que por décadas, por ejemplo, estuvo repleto de minas.

Ya libre de peligro, ese espacio ha servido para escaramuzas entre soldados de los dos lados o bromas de mal gusto, como saltarse al lado del otro y dejar excremento, o enviar buzos a pasar las fronteras mutuas para dejarse “regalitos” que indiquen que estuvieron por allí sin ser detectados.

Por esos lares también se han registrado serios incidentes que Cuba imputa a los militares estadounidenses.

Entre ellos está el lanzamientos de materiales inflamables desde aviones procedentes de la base; presuntas provocaciones de soldados norteamericanos, incluyendo insultos, lanzamientos de piedras, de latas con material inflamable y disparos con pistolas y armas automáticas; violaciones de las aguas jurisdiccionales de Cuba, y la muerte de ciudadanos cubanos a manos de fuerzas de Estados Unidos.

El Gobierno cubano reclama que el 6 de enero de 1961 fue torturado por soldados de la base naval el obrero Manuel Prieto Gómez, quien laboraba allí hacía más de tres años, por delito de “ser revolucionario”.

El 15 de octubre de ese año, Cuba sostiene que fue torturado y luego asesinado el obrero cubano Rubén López Sabariego, mientras que el 24 de junio de 1962 mataron con disparos desde la base a Rodolfo Rosell Salas, pescador del poblado de Caimanera.

El 19 de julio de 1964, los cubanos afirman que tiros de militares estadounidenses provocaron la muerte al guardafrontera de 17 años Ramón López Peña, en el puesto donde cumplía con su turno, y el 21 de mayo de 1966 le ocurrió lo mismo al soldado Luis Ramírez López.

En octubre de 1991, Estados Unidos le jugó una broma pesada al Gobierno cubano cuando aviones y helicópteros procedentes de la base naval violaron el espacio aéreo y sobrevolaron la ciudad de Santiago de Cuba, donde Castro Ruz comandaba el IV Congreso del Partido Comunista.

Estados Unidos no ha esclarecido oficialmente los incidentes y Cuba aspira a que se haga justicia en algún momento.

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CORDIALIDAD PESE A TENSIÓN

Las relaciones, sin embargo, han sido más de cordialidad que de hostilidad. Por ejemplo, por años, ciudadanos cubanos entraban a trabajar a la base a diario.
Allí llegaron a laborar 5,000 cubanos, los cuales fueron reducidos a 700 por Estados Unidos en 1964 tras triunfar la revolución. Con el paso del tiempo, esos empleos, en su mayoría de mantenimiento, no se repusieron y los últimos dos cubanos empleados por la base naval se jubilaron en 2013.

Algunos de ellos decidieron quedarse dentro de la base y 23 todavía viven retirados en las instalaciones militares. Cuba les ha permitido entrar a territorio nacional en varias ocasiones por “razones humanitarias”.

Cerca de 40 familiares o extrabajadores cubanos todavía cobran pensiones del Gobierno estadounidense por sus labores allí.
Esos trabajadores pasaban a la base naval a través de unos puntos fronterizos habilitados para esos fines. Esas postas todavía existen y son usadas para contactos periódicos que se dan entre ambos lados, pues hay temas logísticos que tratar y los encuentros entre las autoridades cubanas y las estadounidenses no son anormales.
A la base naval es imposible acceder desde suelo cubano. La zona está completamente militarizada. Solo dos pueblos están enclavados en el área de seguridad que Cuba ha delimitado en torno de la instalación estadounidense, Boquerón y Caimanera.

Para llegar a ellos se requiere de un permiso especial muy complicado de obtener. Ambos pueblos son considerados zonas de seguridad nacional, por lo que para poder residir allí hay que pasar un proceso de verificación extremo, incluso para quien quiere establecer una relación marital o simplemente visitar la familia.

Su estatus legal es confuso, pues técnicamente es territorio soberano de Cuba, pero con jurisdicción de Estados Unidos, lo cual crea un vacío legal que fue usado como excusa en su momento para establecer el centro de detención de personas calificadas como terroristas que todavía operan las autoridades estadounidenses.

El Nuevo Día visitó Caimanera como parte de un grupo de periodistas internacionales a los cuales se les permitió acceso al municipio fronterizo con la base naval.
El pueblo recibe a sus visitantes con un control militar y un pancarta que lee: “Caimanera, primera trinchera antiimperialista”.

Ese mensaje no es casual. Caimanera, junto con Boquerón, está considerado como el primer punto de respuesta en el caso de que Estados Unidos decidiera intervenir militarmente en Cuba usando la base naval como centro de operaciones, por lo que no es casual que muchos de sus 9,000 residentes sean militares con sus familias.
Dentro de sus límites, el pueblito es pintoresco, muy a la cubana, con su plaza pública, tiendas estatales muy bien surtidas (mejor que muchas de La Habana) y calles repletas de transeúntes que van y vienen por la carretera central o la vía que bordea todo el pueblo de frente al mar, de cara a la bahía, desde donde pueden apreciarse las turbinas eólicas que Estados Unidos montó para alimentar de energía la base.

Desde Caimanera se ve poco de la base naval. En el muelle de los pescadores se aprecian las boyas anaranjadas y una barda flotante colocadas por el Ejército cubano para marcar el peligro y la cercanía al área controlada por los estadounidenses, que está a los dos lados de la boca de la bahía.

Los pescadores del pueblo, que son cerca de 60, solo pueden ejercer su oficio en la parte adentro de la bahía, ya que les está vetado usar la rica embocadura de zona o salir a mar abierto por el control estadounidense en la entrada del área.

Sus residentes viven orgullosos de encontrarse en la primera línea de fuego de lo que cada día es menos probable, un enfrentamiento militar entre los dos países.

“Hemos tenido que soportar una falta de respeto, es como soportar a un vecino indeseable, que te molesta con su himno, con su práctica militar. Sencillamente, han creado un sentimiento de rechazo, sentimos odio porque ellos están ahí. No hemos podido disfrutar de las bondades de nuestra bahía. Yo tengo 66 años y nunca he disfrutado de una acampada ahí, de sus playas”, dijo a El Nuevo Día el historiador del pueblo, Pedro Batista, quien es presidente de la Dirección Cultural José Martí en Caimanera y jubilado del sector de la cultura.

“El mejor coto de pesca está ahí, es la tercera bahía de bolsa del mundo y no hemos podido explotarla, ni desarrollar la industria de la pesca, el comercio de cabotaje. Caimanera y Guantánamo tuvieran un desarrollo socioeconómico más floreciente de contar con la bahía, y hubiera ayudado al desarrollo del país”, agregó.

Los cubanos reclaman que la ocupación estadounidense en ese territorio –el cual puede ser devuelto a Cuba de manera unilateral por Estados Unidos, mediante un pacto entre los dos países, siempre y cuando haya un Gobierno reconocido como democrático en la isla– ha afectado severamente el desarrollo económico de Guantánamo.

“Que este territorio esté ocupado por una base norteamericana ilegal exige un esfuerzo superior. Esta base naval ilegal provoca muchas limitaciones en el desarrollo económico y social de nuestro territorio, a partir de que Caimanera está ubicada en la parte interior de la bahía, zona cenagosa, y la base naval está ubicada en la parte de la entrada, donde están creadas las mejores condiciones de playa y económicas para el desarrollo de nuestro territorio”, explicó a El Nuevo Día el presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular de Caimanera, José Ángel Calviño Pérez.

¿Qué quiere la gente de Caimanera, que los americanos se vayan?
—Que se vayan y que nos acaben de entregar nuestra tierra, que es nuestra, que es de los cubanos, y que los cubanos la queremos y la estamos guapeando, para seguir desarrollando nuestro territorio.

Más allá de los problemas económicos e ideológicos que causa la presencia militar estadounidense en la zona, los residentes de Caimanera sufren de temas prácticos que no se dan en otras partes de Cuba y que solo se configuran aquí por la particularidad de la necesidad de seguridad extrema.

Los residentes, que reciben trato especial en compensación y suministros por parte del Estado, se cantan felices de vivir en un pueblo costero, bello, tranquilo y libre de delincuencia, pero pagan un precio que llega a ser alto.

“¡Aquí somos felices!”, exclamó en voz alta la maestra Olga Pérez Guerra, quien, rodeada de sus alumnos, paseaba por la zona del muelle del pueblo.
“¿Somos felices aquí?”, preguntó a su alumnos, quienes a coro respondieron con un “¡sí!” largo y sonoro.

Pero no todo es color de rosa. La maestra adora el pueblo por su calma, por su belleza natural, por el acceso a un mar tranquilo a cualquier hora. Reconoce, sin embargo, que hay limitaciones importantes por la presencia, al sur del pueblo, de soldados de Estados Unidos.

“Pudiéramos ser mejores. Si no tuviésemos limitaciones, cuánto pudiéramos aprovechar las bellezas naturales que tiene ese lado de nuestro suelo y recibir visitas a cualquier hora, de cualquier parte, como ocurre en otras partes del país, sin limitaciones por seguridad”, manifestó Pérez Guerra.

En octubre de 1991, Estados Unidos le jugó una broma pesada al Gobierno cubano cuando aviones y helicópteros procedentes de la base naval violaron el espacio aéreo y sobrevolaron la ciudad de Santiago de Cuba, donde Castro Ruz comandaba el IV Congreso del Partido Comunista.

¿Nos puede hablar de esas limitaciones?
—Una limitación por seguridad es que yo, como joven, para tener una pareja no caimanerense tengo que pedir varios documentos para que pueda establecerse acá. Estamos privados de visitas de personas de otras provincias y países, eso no ocurre en ninguna otra parte del país. Del lado allá hay bellas playas, que no podemos disfrutar, que nos tocan a nosotros y hoy no podemos beneficiarnos de ellas. Nos afecta psicológicamente, socialmente, nos impide el desarrollo normal y las relaciones con jóvenes de todas las provincias y del mundo. Ellos solo buscan una justificación para provocar una agresión militar a nuestro suelo y en Cuba va a seguir ondeando la bandera bella y hermosa, y presente estará la sonrisa de nuestros niños.
El deseo de los cubanos de recibir de vuelta los terrenos de la base naval de Guantánamo no se cumplirá a corto plazo. Ni siquiera los avances en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos dados bajo las administraciones de Barack Obama y Raúl Castro Ruz lograron mover un ápice en el tema.

Mucho menos lo hará bajo la presencia de Donald Trump en la Casa Blanca, sobre todo porque la intención del mandatario es sostener el centro de detención para presuntos terroristas que opera en la base naval, que representa el único motivo determinante para que Estados Unidos mantenga en operaciones ese recinto militar.
Esa es la creencia del profesor del Centro de Estudios Caribeños de la Universidad de Puerto Rico (UPR) Don E. Walicek, quien recientemente presentó en la Universidad de Ciencias Médicas de Guantánamo su libro “Guantánamo y el imperio estadounidense: las humanidades responden”.

“Estados Unidos mantiene la base como un símbolo para mantener su posición estratégica y poder en el mundo, para controlar varias poblaciones caribeñas, los cubanos, los haitianos, los jamaicanos, entre otros”, dijo Walicek, quien es estadounidense y lleva 15 años trabajando en la UPR, a El Nuevo Día en Guantánamo.

“Si se estudia la historia de la base, hay varias opciones a corto plazo para devolver los terrenos a Cuba. Un primer paso sería cerrar la prisión, que es ilegal, pues han ocurrido cosas que ni el gobierno federal de Estados Unidos puede controlar. Ese sería un paso bien útil para analizar cómo utilizar el espacio y después devolver el territorio a Cuba”, agregó.
En teoría, el proceso para devolver la base naval es complejo. Si Estados Unidos decide cerrar las operaciones militares allí, eso no significa que renunciará al control sobre el terreno. De hacerlo, tendría que acordar con Cuba qué pasará con las instalaciones allí construidas, como el aeropuerto, los muelles, las residencias, edificios de trabajo y la cárcel. El Gobierno estadounidense podría destruirlos, venderlos a Cuba o simplemente cederlos.

Ese escenario, no obstante, pinta lejos de concretarse, por lo que la única certeza a corto plazo es que Caimanera seguirá de vecino de los marines de Estados Unidos, con las tensiones que un escenario como ese crea, sea para un lado o para el otro de la verja que hoy divide ambos mundos

Nueve expresidentes de América Latina son investigados por el caso Odebrecht

En abril de 2015, Odebrecht celebraba el título de mayor constructora de América Latina. Tenía obras en todos los rincones del continente y acumulaba ganancias récord. Con el avance de las investigaciones contra la corrupción iniciadas en Brasil en la ruta de la Operación Lava-Jato, la empresa eligió el camino de las colaboraciones judiciales y causó temblores en el mundo político latinoamericano al confesar sus crímenes de corrupción en 10 países de la región. El número de presidentes y expresidentes investigados en el continente, tres años y medio más tarde, da una medida del alcance de las maniobras de la empresa: al menos nueve exmandatarios de la región están en la mira de las autoridades de sus países, y un presidente ya perdió su cargo. El caso Odebrecht trajo una ola de investigaciones sobre los presidentes que, aunque no tuviesen relación con la constructora bahiana, también quedaron envueltos en tramas sospechosas.

Para el fiscal del Ministerio Público Federal, Roberson Pozzobon, quien integra el equipo de trabajo de la Operación Lava-Jato, en Curitiba, si antiguamente las dificultades burocráticas y las diferencias legales entre los países permitían que los crímenes transnacionales quedaran prácticamente impunes, hoy el escenario cambió.

“Hoy es posible intercambiar informaciones y pruebas en el ámbito de investigaciones y procesos criminales de forma bastante rápida y eficiente, ya sea con países más próximos geográficamente, como en América Latina, o incluso en Asia”, afirmó.

Pozzobon dice que antiguamente el triunfo de las organizaciones criminales era el lavado de dinero en el exterior, fuera del país de origen, justamente para dificultar el rastreo de valores. Con las nuevas reglas y tratados de cooperación internacional, sin embargo, la modalidad se ha convertido en “un verdadero talón de Aquiles” para los criminales.

En Brasil, el encarcelamiento del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva es el mayor símbolo que encierran las investigaciones. El exmandatario ya fue condenado en dos instancias por haber recibido, según la acusación, un departamento reformado por OAS como compensación por negocios con Petrobras. Lula niega haber recibido el departamento o actuado en favor de la compañía.

El patriarca de la familia Odebrecht, Emilio, reveló a la Justicia brasileña que conversaba con Lula e interlocutores del Gobierno sobre temas de interés de la empresa, como medidas provisorias y líneas de crédito. Emilio reveló información que generó otros juicios contra Lula, en los que el expresidente es acusado de haber sido beneficiado con la reforma de una casa quinta en Atibaia, ciudad del interior de Sao Paulo y en que la empresa es acusada de comprar un terreno para instalar el Instituto Lula. La defensa afirma que la casa quinta no está registrada a su nombre y niega haber cometido delitos. En relación al otro caso, dice que el instituto fue instalado en otro lugar y que Odebrecht no participó en su creación.

Las denuncias de Odebrecht implicaron a todos los expresidentes vivos de Brasil. Los juicios que contenían citaciones contra José Sarney y Fernando Henrique Cardoso ya fueron archivados. Hay una investigación basada en las denuncias del grupo contra Fernando Collor de Mello que aún está en curso. Collor es imputado en un juicio ante el Supremo Tribunal Federal, acusado de recibir más de R$30 millones (US$ 7.3 millones) en sobornos por negocios de BR Distribuidora, que no tiene relación directa con Odebrecht.

Infografía

En Perú, el espectro de mandatarios en la mira de la Justicia también es amplio. Cuatro expresidentes son investigados por sospechas de corrupción que involucran a Odebrecht. Alejandro Toledo es acusado de recibir US$20 millones en sobornos de la constructora por la obra de la carretera Transoceánica. En febrero de 2017, un juez determinó su prisión preventiva por 18 meses. Pero, como Toledo está en Estados Unidos, la fiscalía pidió su extradición, que fue confirmada por las cortes superiores. Aún no hubo respuesta de parte de las autoridades norteamericanas.

Alan García es investigado por tráfico de influencias en un caso que investiga la concesión a Odebrecht de una línea de metro de Lima. Él habría facilitado que la constructora ganara la licitación con otras dos empresas. No le fue impuesta ninguna restricción judicial.

El único de los expresidentes peruanos que estuvo preso fue Ollanta Humala, acusado, junto a su esposa, Nadine Heredia, de lavado de dinero por haber recibido, según los delatores, US$3 millones de Odebrecht para su campaña. Él estuvo nueve meses en prisión preventiva, antes de que la Justicia revocara la medida a fines de abril.

Pedro Pablo Kuczynski, a su vez, fue el único en perder su cargo. Renunció en marzo, también sospechoso de lavado de dinero por contratos firmados con Odebrecht por empresas ligadas a él cuando era ministro. Está impedido de salir del país por 18 meses y tuvo sus bienes confiscados.

En Colombia, las investigaciones iniciadas por los acuerdos con Odebrecht alcanzaron al expresidente y Premio Nobel de la Paz Juan Manuel Santos. El 30 de mayo fue liberado de una investigación en la Cámara de Diputados bajo sospecha de recibir dinero de Odebrecht en sus campañas de 2010 y 2014. El caso debe ser analizado por el Consejo Nacional Electoral, aunque especialistas discrepan sobre la competencia de ese tribunal para juzgar la acción.

Nombres próximos a Santos fueron citados por delatores de Odebrecht: el director financiero de la campaña presidencial, Roberto Prieto, llegó a ser investigado penalmente, pero fue absuelto. El exministro de Transporte Gabriel Ignacio García Morales fue condenado por recibir US$6.5 millones de Odebrecht.

Hay dos denuncias contra el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, propuestas por un congresista. El exvicepresidente Jorge Glas fue condenado, en diciembre de 2017, a seis años de prisión y a pagar una indemnización de US$7.5 millones. Está acusado de recibir US$3.5 millones de Odebrecht a través de pagos hechos a un tío, según la acusación.

Acusado de recibir US$1.5 millones de Odebrecht en su campaña para la presidencia en 2008, el expresidente de El Salvador Mauricio Funes está exiliado en Nicaragua. Funes viajó a Nicaragua después de haber sido condenado en noviembre del año pasado por enriquecimiento ilícito y condenado a devolver, junto con el hijo, US$419 mil a las arcas públicas.

Argentina, Chile, Guatemala, México, República Dominicana y Venezuela no tienen juicios contra sus presidentes o exmandatarios, aunque se citen transferencias irregulares de Odebrecht a políticos de esos países.

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Falta de colaboración y dificultades para probar sobornos arroja pocos condenados
Las investigaciones del caso Odebrecht en América Latina aún se topan con la dificultad de desentrañar y establecer vínculos entre el soborno que la constructora admitió pagar y los políticos de los países involucrados. En toda la región, equipos de trabajo fueron activados a finales de 2016, luego de que la empresa anunció la firma de un acuerdo con el Departamento de Estado de Estados Unidos en el que admitió haber transferido US$1,000 millones en sobornos a países de las Américas y de África. Las investigaciones fuera de Brasil, iniciadas hace cerca de un año y medio, ya involucran al menos 254 solicitudes de colaboración dirigidas a la Justicia brasileña. El número es prácticamente igual a los 259 pedidos hechos por las autoridades brasileñas para obtener informaciones de otros países.

“Es un camino de doble vía que nos ha permitido recuperar cientos de millones de reales desviados de las arcas públicas hacia el exterior y obtener documentos esenciales para responsabilizar a criminales poderosos, política y económicamente. En paralelo, propició que Brasil compartiera pruebas que permitieron que avanzaran en otros países las investigaciones contra presidentes, expresidentes y exministros”, afirma el procurador Roberson Pozzobon, integrante de la fuerza de trabajo de Curitiba, donde la Operación Lava-Jato fue desentrañada.

Las investigaciones, sin embargo, caminan a pasos más lentos que en Brasil. En Perú, por ejemplo, cuatro expresidentes están siendo investigados. Han sido detenidos siete exfuncionarios del Estado, supuestos testaferros de agentes de mayor rango. Desde la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski, en marzo de este año, no hubo operaciones ni nuevos arrestos. Odebrecht celebró acuerdos de colaboración que incluyen la continuidad de sus operaciones para cubrir daños causados por los delitos que admitió.

También están trabadas las investigaciones en México. No hay funcionarios enfrentando juicios, y los mayores castigos dados fueron sanciones administrativas para funcionarios de Odebrecht y de PEMEX, la petrolera estatal del país. La empresa admitió haber pagado US$10.5 millones en México. La Procuraduría General informó que el caso estaba cerrado en octubre de 2017. Sin embargo, hasta julio de este año, nadie fue indiciado.

Los trabajos de investigación en Panamá llegaron recientemente a paralizarse por seis meses, pero fueron retomados en abril. El país anunció, en diciembre de 2016, justo después del acuerdo de Odebrecht con el Gobierno de Estados Unidos, la creación de una Fiscalía Especial Anticorrupción del Caso Odebrecht.

Más investigación. En Perú, la confesión de los ejecutivos de Odebrecht derivó en la creación de un sistema especializado en casos de corrupción de funcionarios dentro del Poder Judicial.

Ecuador es otro país en el que los políticos aún no fueron condenados por las investigaciones del caso Odebrecht. Los trabajos de los investigadores de Ecuador avanzaron al punto de condenar a nueve funcionarios del Gobierno y de la constructora en el país. Un nuevo frente de investigación surgió el año pasado, con la denuncia de irregularidades en el metro de Quito, una obra de R$2,000 millones (US$495 millones).

Aunque Odebrecht haya confesado delitos en América Latina hacia fines de 2016, recién en el último mes de abril la Procuraduría General ecuatoriana logró fijar acuerdo con las autoridades brasileñas para el intercambio de informaciones.

Las medidas más serias tomadas en Venezuela ocurrieron en febrero de 2017, cuando la empresa fue investigada y sus cuentas se congelaron. En julio de 2017, dos familiares del exministro de Transporte Haiman El Troudi tuvieron sus cuentas congeladas. Después de esto, no hubo ninguna condena.

En Argentina, también hay dificultad para el intercambio de información con las autoridades brasileñas. La Justicia Argentina aún no tuvo acceso a las informaciones de los cambistas ilegales o ‘valijeros’ brasileños, responsables de hacer circular el dinero de las coimas de la trama Odebrecht. Las autoridades de los dos países están negociando un acuerdo para que los imputados de la Justicia brasileña puedan ser oídos en el país vecino. El principal obstáculo es la ley argentina, que no prevé librar de condena a un delator que entregue elementos importantes para la investigación.

Está en la mira de los argentinos, por ejemplo, el ‘valijero’ paulista Leonardo Meirelles, que firmó la delación premiada con la Justicia brasileña en 2016. En uno de los fragmentos de la delación, él afirma que transfirió más de US$500 mil a una cuenta, en Suiza, del director general de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) argentina, Gustavo Arribas. Los pagos habrían ocurrido en 2013, cuando Arribas trabajaba en Brasil como empresario de jugadores de fútbol.

Aunque Meirelles no haya dicho los motivos del pago, los investigadores recuerdan que se realizó luego de haberse reactivado un contrato de Odebrecht con el Gobierno argentino para soterrar la ferrovía Sarmiento. Actualmente, la obra es ejecutada por un socio internacional de Odebrecht, la italiana Ghella.

Aún sin las acusaciones de los ‘valijeros’ brasileños, la investigación del caso del tren Sarmiento está adelantada. El diputado Julio de Vido, exministro de los gobiernos Kirchner, puede ser imputado. Hay intercambio de correos electrónicos entre ejecutivos de la constructora y otras socias que comprobaría el pago de coimas. Los fiscales argentinos aún tienen esperanzas de que, en los próximos meses, conseguirán hacer acuerdos con ejecutivos de Odebrecht.

En Colombia, 78 personas son investigadas actualmente por supuesta participación en el escándalo de corrupción; cinco ya fueron condenadas por irregularidades en las obras de Ruta del Sol, entre ellas el exministro Gabriel Ignacio García Morales y los exsenadores Otto Bula y Bernardo Miguel Elías.

Acusado de recibir US$1.5 millones de Odebrecht en su campaña para la presidencia en 2008, el expresidente de El Salvador Mauricio Funes está exiliado en Nicaragua. Funes viajó a Nicaragua después de haber sido condenado en noviembre del año pasado por enriquecimiento ilícito y condenado a devolver, junto con el hijo, US$419 mil a las arcas públicas.

Cárcel. Lula da Silva, expresidente de Brasil, guarda prisión por este caso.

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Reacciones de las instituciones
Desde que Odebrecht firmó un acuerdo de lenidad con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en el cual sus ejecutivos confesaron haber pagado, entre 2003 y 2014, US$788 millones en sobornos para conseguir contratos en 11 países de América Latina y de África, la Operación Lava-Jato provocó temblores políticos en varios países latinoamericanos. El impacto no fue mayor porque, en diversas naciones de la región, falta independencia y estructura de las instituciones, como en el Ministerio Público, que podrían investigar las denuncias.

Las sacudidas más fuertes fueron en Perú, donde Odebrecht llegó a ser la mayor empresa extranjera en el país. El escándalo ocasionó la renuncia del expresidente Pedro Pablo Kuczynski, substituido en el cargo por Martín Viscarra, juicios penales contra los expresidentes Alejandro Toledo y Ollanta Humala e investigaciones contra el expresidente Alan García y la excandidata presidencial Keiko Fujimori.

El caso Lava-Jato también produjo cambios en las leyes peruanas. Para darle eficacia al proceso de colaboración premiada, el Código de Procedimiento Penal de Perú comenzó a permitir que los jefes de organizaciones delictivas vean disminuidas o suspendidas sus penas en los casos en los que colaboren con la Justicia.

Otra consecuencia institucional de la confesión de los ejecutivos de Odebrecht que pagaron US$29 millones en sobornos en Perú fue la creación dentro del Poder Judicial de un sistema especializado en casos de corrupción de funcionarios. Ese sistema comenzó a operar en marzo y se encarga de los juicios penales por delitos cometidos por funcionarios, entre ellos los del caso Odebrecht.

En Panamá, donde tres ejecutivos de Odebrecht confesaron haber pagado sobornos de US$86 millones, el caso llevó a que dos hijos del expresidente Ricardo Martinelli se fugaran a Estados Unidos, ambos acusados de recibir coimas. En abril, la cancillería panameña solicitó formalmente a Estados Unidos la extradición de Ricardo Alberto Martinelli Linares y Luis Enrique Martinelli Linares.

Quien también huyó a Estados Unidos en el intento de escapar de la Justicia fue Manuel Baldizón, excandidato presidencial en Guatemala, implicado en el caso del pago de US$18 millones en sobornos por Odebrecht para conseguir el contrato de ampliación de una carretera que es la principal vía de acceso del país hacia el sur de México y a El Salvador.

Otro político prófugo en Guatemala es Alejandro Sinibaldi, exministro y también excandidato presidencial. El Ministerio Público guatemalteco está avanzando en los juicios penales y logró el bloqueo de bienes de los procesados por la corrupción de Odebrecht.

En Colombia, las autoridades judiciales iniciaron juicios ni bien recibieron las primeras informaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Según las autoridades norteamericanas, los sobornos de Odebrecht en Colombia eran de US$11 millones, pero la investigación del Ministerio Público colombiano concluyó que serían mucho mayores. Hoy existen sobornos documentados por un valor de US$32.5 millones, pero se estima que esa cifra aún puede ser mayor.

En Argentina, donde los ejecutivos de Odebrecht confesaron haber pagado US$41.9 millones para obtener varios contratos de obras públicas, las revelaciones proporcionadas por el Lava-Jato igualmente tuvieron un impacto enorme, aunque podrían tener mayores consecuencias si el Poder Judicial argentino pudiera acceder a la información brindada por los “doleiros” (cambistas ilegales) brasileños. En este momento, los fiscales argentinos aún negocian la posibilidad de llegar a un acuerdo para tener información detallada sobre el pago de coimas por Odebrecht en Argentina.

La principal complicación en la obtención de un acuerdo es la restricción que la ley argentina impone a la renuncia al juicio penal a los delincuentes, cuando ellos colaboran con la justicia dando información. El caso de Odebrecht ya produjo otros cambios en la legislación de Argentina. Con apoyo del Gobierno, el Congreso argentino aprobó, el año pasado, una ley de responsabilidad corporativa que permite el juicio a personas jurídicas.

En Ecuador, donde Odebrecht pagó US$33.5 millones en sobornos, la reacción de rechazo a la corrupción por parte de la sociedad civil, manifestada principalmente por medio de las redes sociales, produjo el despido de varios funcionarios del gobierno del presidente Lenín Moreno. Los funcionarios eran allegados a exintegrantes del gobierno del expresidente Rafael Correa, acusados de estar involucrados en el esquema de corrupción.

Inicialmente, el exfiscal Carlos Baca Mancheno, que por muchos años fue amigo de Correa, abrió innumerables investigaciones preliminares sobre el caso. Pero se cree que fue una estrategia para dispersar las investigaciones en vez de concentrarlas en una única gran investigación que abarcara todas las sospechas de corrupción.

Otro país donde la influencia del Poder Ejecutivo determinó el curso de las investigaciones fue República Dominicana. Allí, el procurador general de la República es designado por el presidente de la república, que puede sustituirlo según su voluntad. La reacción a las denuncias de corrupción de Odebrecht en el gobierno de Danilo Medina surgió sobre todo de la sociedad y generó uno de los fenómenos sociales más importantes de la historia reciente del país: el movimiento Marcha Verde, que realizó grandes manifestaciones populares en contra de la corrupción.

En Argentina, también hay dificultad para el intercambio de información con las autoridades brasileñas. La Justicia Argentina aún no tuvo acceso a las informaciones de los cambistas ilegales o ‘valijeros’ brasileños, responsables de hacer circular el dinero de las coimas de la trama Odebrecht. Las autoridades de los dos países están negociando un acuerdo para que los imputados de la Justicia brasileña puedan ser oídos en el país vecino. El principal obstáculo es la ley argentina, que no prevé librar de condena a un delator que entregue elementos importantes para la investigación.

Por primera vez en la historia dominicana, el tema de la corrupción apareció entre los tres principales problemas del país, según las encuestas. Los principales líderes de la Marcha Verde acusaron a la Procuraduría General de la República de no realizar una investigación consistente a partir de las delaciones obtenidas en Brasil. Esta acusación fue negada por el procurador Jean Alain Rodríguez.

En El Salvador, el avance de las investigaciones también ha sido lento y aún no se sabe si el expresidente Mauricio Funes será procesado por haber recibido de Odebrecht US$1.5 millones para su campaña presidencial en 2008, en la cual el asesor de marketing político fue el brasileño Joao Santana. Funes se exilió en Nicaragua después de haber sido acusado de desviar casi US$1 millón durante su gobierno. En abril último, el procurador general de El Salvador, Douglas Meléndez, informó que solo consiguió cerrar un convenio para intercambiar informaciones con la Procuraduría General de la República brasileña.

Según los especialistas, México fue otro de los países donde la falta de un Ministerio Público independiente del poder político contribuyó a que las investigaciones no avanzaran favorablemente. Allí fue creado un Sistema Nacional Anticorrupción y un Sistema Nacional de Transparencia, cuya prioridad es prevenir casos de corrupción, pero no se conocen resultados penales de las investigaciones de la Procuraduría General de la República sobre el accionar de Odebrecht en el país. La reacción a las denuncias surgió principalmente de los medios de comunicación y de organizaciones de la sociedad civil.

En Brasil, que cuenta con un Ministerio Público fuerte e independiente a escala federal, entidades de defensa de jueces, delegados y fiscales identificaron al menos cuatro iniciativas en el Parlamento brasileño que tendrían como objetivo desacelerar las investigaciones sobre corrupción en Petrobras y en otras áreas de la administración pública, luego de las investigaciones generadas por el Lava-Jato.

Entre las propuestas, consideradas parte de un no declarado paquete anti Lava-Jato, están una nueva ley sobre abuso de autoridad, prohibición de arrepentimiento de imputados presos, blindaje a estudios jurídicos, restricciones a conducciones coercitivas, y el fin de la prisión en segunda instancia. Los proyectos están en trámite en el Congreso brasileño.

El proyecto de una nueva ley de abuso de autoridad establece duras normas para castigar sobre todo a jueces por excesos en las investigaciones criminales. Por este proyecto, los jueces que decreten prisión a investigados sin una debida fundamentación legal estarán sujetos a la destitución y hasta a la detención. El proyecto ya fue aprobado en el Senado y ahora espera la aprobación de la Cámara.

Para Nelson Gustavo Mesquita Ribeiro Alves, director de Asuntos Legislativos de la Asociación de Jueces Federales de Brasil (AJUFE), la propuesta expone a los jueces a un riesgo innecesario. “Si un juez decreta la prisión preventiva a un investigado, y esta prisión es revocada por un tribunal, ese juez estará sujeto a investigación y hasta puede ir preso”, afirma Alves.

El mismo proyecto también limita las conducciones coercitivas. Por esta propuesta, testigos e investigados no pueden ser llevados a declarar a la fuerza, sin haber sido previamente intimados a prestar declaración a las autoridades legales.

Es decir, las conducciones coercitivas solo estarían permitidas en los casos en que los investigados o testigos no respondieran a la orden de presentarse ante el juez, delegado o fiscal. El mes pasado, el Supremo Tribunal Federal (STF) ratificó la idea. Por seis votos a cinco, determinó que la conducción coercitiva solo cabe cuando el investigado se recusa a prestar testimonio.

El país más atrasado en las investigaciones sobre la corrupción de Odebrecht es Venezuela, donde ninguna investigación fue abierta a pesar de que 32 contratos de obras que estaban designadas a la constructora brasileña estén pendientes de ejecución en el país. La exfiscal Luisa Ortega Díaz viajó a Brasil para obtener información y el Ministerio Público de Venezuela llegó a citar a familiares del exministro de Transporte Terrestre y Obras Públicas Haiman El Troudi, que tuvieron US$42 millones congelados en cuentas en Suiza, como implicados en la estructura corrupta.

Díaz acusó también al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por corrupción y lavado de dinero. “La poca información que ocasionalmente sale a la luz nos dice que los fiscales encargados de la investigación no hicieron su trabajo”, dice Mercedes de Freitas, directora ejecutiva de Transparencia Venezuela. “Si lo hacen, es de forma absolutamente secreta, porque nadie sabe nada”.


Con información de medios del GDA y colaboración de La Prensa de Panamá, Prensa Libre de Guatemala y El Día de República Dominicana