Estoy en una posición donde la voz cobra mayor fuerza

¿Qué le gustaría que dijera su epitafio?

Es algo en lo que nunca he pensado. Lo que me gustaría que dijera es: “Fue el mejor padre del mundo”.

¿A qué persona admira más?

Sin duda al ser humano que más he admirado es a Mohandas Karamchand Gandhi, conocido como Mahatma Gandhi. Porque es una persona que encarnó más que nadie los ideales de paz, de amor y de verdad que el evangelio enseña, aún sin ser cristiano.

¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida?

Fue haber aceptado el convertirme en ministro del evangelio en condiciones adversas y sin tener garantía de nada. Solo tenía 22 años, ningún soporte económico, era soltero, dejaba a mi familia para ir a una ciudad donde no conocía a nadie. Fue un salto al vacío.

Mencione tres libros que haya leído en los últimos seis meses.

La biblia, que es un libro de lectura diario. Actualmente estoy leyendo uno en inglés que se llama “The Meaning of the City” (“El significado de la ciudad”), y “El surgimiento del pentecostalismo en El Salvador moderno”.

¿Hay algo que de tener más o menos marcaría alguna diferencia en su vida?

El tiempo. Si tuviera más tiempo podría hacer más cosas.

¿Qué está soportando o tolerando actualmente que no lo haga feliz?

El hecho de sentirme impotente ante la oleada de violencia que estamos viviendo.

De estar en otra posición, digamos dentro de la política, ¿su voz tendría más peso en aspectos clave como el de la violencia?

No. Estoy en una posición donde la voz cobra mayor fuerza precisamente por el hecho de no estar ligado a un partido político.

Buzón

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Vil negocio

El lavado de dinero es una actividad delictiva que tiene impactos letales en la vida económica de los países donde pernocta; vil negocio que pasa casi inadvertido por mucha gente. La legitimación de activos originados en movimientos ilícitos con su alto poder corruptor impacta la institucionalidad de un Estado. Los delitos que preceden al lavado crean redes de procesos y empresas que corrompen una diversidad de instituciones públicas y privadas; lo que sería suficiente para hacer los máximos esfuerzos para fortalecer la prevención y persecución de ese ignominioso monstruo, más cuando se trata de entidades frágiles como las nuestras que sufren toda clase de drenajes de los recursos públicos. Aunque la experiencia muestra que no siempre va a ser dinero lo que se derive de esos blanqueos delictivos.

El lavador trata de desprenderse de las cuantiosas sumas en efectivo, desliga los fondos ilícitos de su origen y procura la integración final de su riqueza obtenida por medios ilícitos a las esferas económicas oficiales. De esa manera, ese brote agresivo se vuelve espinoso desafío para las autoridades competentes, porque a ese nivel es más complicado diferenciar el origen de los capitales obtenidos ilícitamente de los de origen legal, salvo que se tenga un historial exhaustivo del recorrido indebido del billete.

La compraventa de inmuebles con testaferros o familiares es uno de los artificios habituales, y se puede llegar hasta sofisticadas argucias donde las inversiones son parte de una estrategia más amplia en la que se involucran compañías y empresas “pantalla”, y préstamos simulados donde el delincuente se presta a sí mismo, por ahí enrumban los paraísos fiscales.

En su entrega dominical “Las reformas que buscan cercar el lavado de dinero”, Moisés Alvarado relaciona el impulso creciente que va conquistando el crimen organizado, tal vez más organizado que el mismo Estado, con la participación de funcionarios que han caído en las tentaciones que quebrantan el orden jurídico, social y moral. Basta caminar por pueblos y ciudades donde de la noche a la mañana aparecen inmensas construcciones con enormes negocios con propietarios que nunca han sido acomodados. En las fronteras hay propiedades compradas con el dinero del mal que involucra a dos países, y sus dueños se desplazan con toda libertad por esos linderos a la luz de los uniformes, que supuestamente custodian esos confines. El grado de posicionamiento es asombroso, ya que mutan en sus estrategias y burlan la enclenque legislación vigente.

Julio Roberto Magaña Salinas
jrobertomasa@hotmail.com


Argelia: Amada Libertad, mujer solidaria

Como ya es habitual, las mañanas de domingo son especiales. Como rutina que se vuelve hábito, espero LA PRENSA GRÁFICA, en especial Séptimo Sentido, el que colecciono y pasa a formar parte de mi biblioteca personal. Esta vez, mi lectura se centró en una amiga, Argelia Quintana.
Conocí a Argelia por el año 2000, había decidido irme de casa, necesitaba abrir camino, estudiar, buscar un trabajo… Argelia además de ser una mujer persistente, decidida y con un entrañable amor por su hija, que conocemos a través de ella, —Leyla, su amada libertad—, es una mujer solidaria, para mí fue de esos ángeles que encontré a mi paso, se convirtió en un peldaño, cuando me abrió las puertas de su casa, de su amistad. Conozco de su lucha constante, de su amor por la vida, de su perseverancia. Infinitas gracias, Argelia, por compartirnos tu testimonio y tu ejemplo.

Karina Amaya
scoutkarina@gmail.com


Divididos por categorías

En nuestro país, todos estamos ubicados en una estratificación social, que es la desigualdad que nos estructura entre distintos agrupamientos de individuos donde nos ubican. El sistema político y social permite que seamos reconocidos de acuerdo con diferentes criterios de categorización de poder, prestigio, propiedad o ingreso. Por esta razón, basados en una de las características universales de la sociedad humana: la diferenciación social, es como en nuestro país existen estratos en la educación, la salud y el trabajo.

La estratificación social es un estimulante para las personas calificadas, que posibilita el buen funcionamiento de la sociedad, en la cual los miembros tienen la sensación de que se ha hecho justicia con ellos cuando se les valora como superiores o inferiores de acuerdo con las normas valorativas de su entorno. Si no existe ese sentimiento de justicia cumplida, sobreviene la apatía de los mejores, como sucede en algunos centros de trabajo. La columna del periodista Sigfredo Ramírez, “De cuarta categoría”, viene como anillo al dedo. Dada las diversas circunstancias que todos vivimos, somos nosotros los que permitimos que nos ubiquen, como en algunos bancos que tienen una base de datos y que al realizar una transacción atienden primero al que les genera más ingresos; y permitimos esa desigualdad para que no se cumpla el artículo 3 de nuestra Constitución.

Hace falta una reflexión sobre el trabajo, los derechos humanos y el resto de nuestro entorno, que mejore los métodos de aproximación a la realidad que vivimos. Por esta razón agradezco que Séptimo Sentido nos abra un espacio para un encuentro de investigación y de herramientas conceptuales que pueden generar buenos resultados en un futuro próximo.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com

“No me hace falta nada”

¿Cuál es su mayor extravagancia?

Soy vanidosa. Me gusta ponerme buenos perfumes y tintes de pelo. Son lujos que para mí son extravagancias.

¿Cuál es su miedo más grande?

Ya pasada cierta edad nos sentimos incapaces de ciertas cosas. Tengo el miedo a estar enferma, a no poder hacer las cosas que siempre he podido hacer, a no poder valerme por mí misma.

¿Qué o quién es el más grande amor en su vida?

El amor a la vida, a la familia, a las buenas amistades y hasta a las buenas lecturas.

¿Quiénes son sus poetas favoritos?

Alejandra Pizarnik, Alfonsina Storni, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar y de los nacionales me gusta mucho Otoniel Guevara.

¿Qué le hace falta?

No me hace falta nada. Siento que estoy completa. Me realicé como mujer. Fui mamá, fui esposa. He cumplido todos mis objetivos.

¿Cómo le gustaría ser recordada?

A través de Leyla porque por ella he vivido los últimos 25 años. Quisiera ser recordada a través de ella y no por Argelia.

¿Usted cree en la inmortalidad del alma?

Es algo difícil de responder. Puedo decir sí y no. Como nunca me he muerto no puedo decir qué pasa después de la muerte. Lo que sí te puedo decir es que el alma de mi hija en mí puede estar presente-ausente. Es contradictorio, pero así lo siento.

Buzón

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Libre y sin control

El mercado de medicamentos de venta libre es muy competitivo debido a la falta de exigencia de receta que permite libertad de elección por parte de la población. La industria farmacéutica, encargada de la producción y comercialización de medicamentos, es uno de los sectores económicos más importantes del mundo. En El Salvador las disposiciones legales exigen registro de comercialización para los productos que van al mercado, pero los de venta libre se ofrecen en calles, mercados, autobuses y en cualquier lugar.

La Dirección Nacional de Medicamentos expone en algunos artículos de su normativa que “garantizará productos farmacéuticos de mayor calidad y hará asequibles los precios de los medicamentos”, pero luego autoriza a casi 500 propietarios de puestos en los mercados para la comercialización de medicinas sin supervisión, que no se sabe qué calidad es la que venden.

Siendo las medicinas un producto especial que pueden salvar vidas y mejorar la salud si se utilizan convenientemente, resulta también perjudicial y hasta letal si se usan de forma inadecuada. Es común entre los salvadoreños la automedicación y autoadministración de medicinas, sea porque leyó en internet, lo consultó con los abuelos o porque “es la misma que le cayó bien al vecino”, la fe hace ver eficacia en algunos casos, milagros en otros y hasta aparecen efectos placebos; de esa manera la enfermedad es un negocio para la industria farmacéutica y nos olvidamos de priorizar la salud como un valor preciado en las personas que debe ser tratado con estricto profesionalismo.

En el reportaje de Valeria Guzmán “Medicamentos que no curan” se logra percibir que hasta componendas pueden haber en el caso que allanan un negocio por irregularidades y sigue funcionando como si no pasa nada. Caemos en la cuenta que el riesgo siempre existe, por falta de supervisión y control, aunque haya una ley. Para el caso los fármacos con sildenafil son un albur para los consumidores y se venden sin receta médica como “pan caliente”, es un reto más para las autoridades competentes incorporar los medicamentos de venta libre a la regulación de precios y estándares de calidad igual que más de 7,400 ya regulados. Asimismo, hay 6,000 que no están reglamentados por ser de libre distribución. Lo que también sucede es que hay intercambio de productos farmacéuticos de venta ambulatoria entre los países y eso vuelve más complejos los controles.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Un relevo político

Se acerca el relevo de diputados y alcaldes y debemos ir analizando qué hicieron las personas a las que les dimos el voto en la contienda política anterior. Y hay que evaluar con los resultados y no con promesas ya que debemos evitar “tropezar de nuevo con la misma piedra”. Para liberarnos de toda la impotencia sufrida a la que nos ha sometido la clase política de turno por no lograr cumplir con lo prometido.

Es importante conocer la historia y trayectoria de los partidos políticos del país y conocer sus raíces, de dónde provienen, y si han cumplido lo que profesan para que, al momento de dar el voto, podamos elegir mejor de acuerdo con los intereses de la población.

Es de analizar que las élites políticas salvadoreñas, pese al grado de polarización mostrado en diversas formas, lograron consensuar para sacar la aprobación de la nueva ley de pensiones. Debido a la crisis de identidad política, la gente se mueve al vaivén de las promesas y se deja manipular por propuestas demagógicas de políticos ávidos de poder, ya que cuando inician se autodenominan redentores de la pobreza, desigualdad económica y social.

Leyendo la columna “Una vida sin políticos” de la comunicadora Leda Romero, me recuerda lo manifestado por el presidente Theodore Rooselvelt en 1906, de profundo significado y que anima a luchar y dedicarse de manera constante hasta obtener los propósitos trazados, evitando sobre todas las cosas el servilismo y el vivir de limosnas estatales: “He decidido no ser un hombre común, es mi derecho no ser alguien común si puedo hacerlo. Buscaré la oportunidad y no la seguridad. No deseo ser un ciudadano mantenido por el Estado, humillado y anulado por tener quién me cuide. Quiero asumir un riesgo calculado para soñar y construir, para fracasar y triunfar. Me rehúso a vivir solo llevándome la mano a la boca para comer, prefiero los retos de la vida a la existencia garantizada, la emoción de la plenitud a la calma anquilosada de la utopía. Nunca me inclinaré ante ningún amo, ni me doblegaré ante ninguna amenaza. Es mi legado pararme erguido, orgulloso y sin temor, para pensar y actuar por mí mismo y enfrentar al mundo audazmente y decir esto es lo que he hecho”.

Rutilio López
rutilio_lopezcortez@outlook.com


Injusticias de todos los días

En mi vida en los mercados he visto cómo la gente llega a tenerle mucha fe a la medicina que le venden del canasto o a la que le dicen “natural”. Nunca los he visto preguntarse por cuestiones de calidad ni nada.

Más los he visto dudar de la medicina “vencida” que les dan en los hospitales o de las “pastillas de azúcar” que dicen que les dan en las unidades de salud. Y es esta la fama que se han ganado los lugares públicos. Ahí la gente cree que solo hay matasanos, que no los curan, sino que solo los entretienen y que a esa gente que está ahí lo que le interesa es cualquier cosa menos curar. Por eso tiene tanto éxito el canasto y lo natural. No halla uno para dónde hacerse con un dolor bien puesto. No digamos con una enfermedad más complicada.

Es un crimen lo que hacen las altas autoridades de Salud desde hace décadas, así como lo que hacen los mercaderes de la salud que se aprovechan de la desesperación de los que en la ignorancia solo tienen la fe para conseguir algo de alivio, aunque sea falso. Gracias por los reportajes que hacen caer en estas injusticia que vemos pero que no analizamos.

Cristian Salazar
cristiansala7812@.gmailcom

“Mi miedo más grande es desarrollar ego”

¿Cuál es su miedo más grande?

Mi miedo más grande es desarrollar ego, creer que soy algo que no soy.

¿Qué es la música?

Es una forma de vida, una integración de un todo, de mi ser, de mis sentimientos. Y esa integración me gusta llevarla al escenario, lo que significa tocar para mí. Casi nunca toco para el público. La música la tengo incorporada en mí.

¿Quiénes son sus músicos favoritos?

Tengo dos músicos favoritos. Uno es el baterista emblemático de los años ochenta, Billy Cobham; y Tilo Paiz, que cuando yo estaba niño fue mi inspiración.

¿Qué tiene la batería para decidirse a dedicarle su vida?

Recuerdo que mi mamá me trajo cuando yo tenía 10 años a San Salvador, yo soy de Jucuapa, y ella iba a visitar la Administración de Rentas por el parque Infantil. Allí en ensayaba una orquesta. Cuando pasamos vi una batería a través de un balcón. Allí supe que era mi vida. No sé, fue algo instantáneo.

¿Cuál es su posesión más preciada?

La imagen que he creado en mis colegas bateristas. También el cariño de mi pueblo, Jucuapa, donde me toman como una estrella. Y mi querida familia.

¿Qué es lo que menos le gusta de su trabajo?

Quizá es tratar con algunos compañeros músicos, que tienen petulancia y ego.

Si no fuera baterista, ¿qué sería?

Carpintero, me gusta el olor a la madera, tallar y los cuerpos sonoros que nacen al trabajar esa materia.

Buzón

 

Buzón

Solidaridad, la solución

“Si hay algo peor que la violencia, es nuestra indiferencia”. Esa frase de Rosarlin Hernández me pegó duro en el recuerdo; porque la indiferencia de algunos ante las injusticias ha generado acontecimientos espantosos. Desde la indiferencia de los intelectuales y de la burguesía alemana ante el avance inexplicable de las huestes hitlerianas; pasando por la indiferencia de los intelectuales y burgueses de América Latina que hicieron posibles las dictaduras militares; hasta llegar a la indiferencia de los primeros Gobiernos de nuestra posguerra que dejaron que se incubara este cáncer que ahora nos corroe a todos. Veinte años de indiferencia nos condujeron a esta situación. ¡Cómo no lamentar la muerte de Darío! Aquel chiquillo que llegaba con su padre al negocio familiar nuestro a comprar su cromo o su cuaderno muy temprano por la mañana. Este joven también fue víctima de la indiferencia. Aquellos que dicen “a mí qué me importa, mientras no se metan conmigo”. Los que Miguel Ángel Asturias calificó como “los malditos indiferentes de siempre”. Los que nunca estuvieron con Jorge Washington en la guerra de independencia; ni con el general José María Cañas combatiendo a los filibusteros que invadían Centroamérica (como nos recuerda Manlio Argueta). La antítesis de la indiferencia es la “solidaridad”, palabra muy molesta para muchos; pero es la que ha sacado tantas veces la cara por la justicia. Porque “la solidaridad es una buena estrategia para salvar la especie”; y es con solidaridad que podríamos nosotros salvar a nuestro país; pero es que no se trata simplemente de regalar un pan o dar un abrazo “solidario”, se trata de poner en riesgo aun nuestras propias vidas. El día que los delincuentes pierdan su sostén económico generado por las amenazantes “rentas”, indudablemente empezarán a desaparecer. Y es que si no pagamos la mal llamada “renta”, ponemos en peligro nuestra vida y la de nuestra familia; pero si la pagamos, ponemos en peligro la vida de todos los demás y la de sus familias. Cuántos de nosotros estamos dispuestos a este grado se solidaridad.

Démar Ruiz
informapax@yahoo.com


Impotencia

Como explicaba hace poco una licenciada de ISDEMU que nos impartió una charla, nuestros niños son débiles y carecen de poder, porque el problema aquí son las relaciones de poder y más si se trata de un soldado o un policía que porta un arma. La mayoría de miembros de estos cuerpos de seguridad tienen la misma ideología de los ya extintos miembros de seguridad. Es fácil permanecer callados preocupándonos por cuestiones banales como lo pone de manifiesto Ronald Portillo, ya que solo por el hecho de cambiar un nombre a un lugar turístico no se erradicará la violencia en El Salvador. Si bien es cierto hay muchas iglesias cristianas, pero no todos hacemos propias las palabras del evangelio de Jesucristo. Así como se apoyan esas iniciativas, se deberían denunciar la injusticia, la desigualdad y lo que no está bien, como lo hacían los profetas en el Antiguo Testamento y el Divino Maestro, pero la mayoría de líderes piensan que eso es meterse en política. Una de las figuras polémicas y emblemáticas referente de esa actitud de denuncia fue Monseñor Romero. Y quiero comentar la columna de Rosarlin Hernández donde, de nuevo, se hace presente la impunidad tras el asesinato de Darío que se destacó entre los 23 homicidios de este martes ya que su padre, Henry Arana, periodista, está batallando contra el cáncer. Vemos caer a los buenos hijos de la patria, pero la vorágine no se detiene. Nos llena de impotencia a muchos buenos ciudadanos. Espacios como Séptimo Sentido son un oasis para que no nos sintamos solos. Sabemos que hay otros que sienten igual, que piensan igual como los dos columnistas que nos hacen llamados a la conciencia para empoderarnos como ciudadanos. Aunque como escribe Rosarlin, parecería que la tormenta que nos azotó viene de nuevo a llevarse lo que queda.

Ruth Karina Sánchez
tearu@hotmail.com


Desprotegidos

Gracias por esos reportajes que sacuden más de una rama de nuestra decadente sociedad. Hay agresores sexuales en todos lados. Eso, por supuesto, no justifica la pasividad que muchas veces muestra nuestro aparato judicial, mas aún, cuando los involucrados tienen el poder para hacer callar. Las escuelas son, en muchos casos, escenarios donde se viven auténticos dramas, los niños llegan buscando la protección que sus familias no les dan por diversas circunstancias y en lugar de encontrar dicha protección encuentran un infierno que el agresor logra disfrazar de fraternidad y tolerancia, todo ello en muchos casos con la complicidad de quienes saben la historia pero vuelven su mirada al vacío. El Estado debe enfocar sus recursos a la protección de la niñez y adolescencia, la puesta en marcha de planes efectivos, el seguimiento oportuno a cada uno de ellos y la dotación de recurso humano calificado es un reto. Hay que dar atención a las víctimas de forma oportuna pues las heridas físicas sanan más las psicológicas perduran. La salud mental parece que es una tarea pendiente que el Estado prefiere obviar.

David Tovar
kioskotovar@gmail.com


Del lado equivocado

Por los diferentes medios se nos manifiesta que somos un país de libertades y oportunidades. Y la realidad es otra. ¿Cómo puede un joven, que reside en un sector popular, progresar y salir adelante dentro del marco de la ley? Es difícil, debido a un modelo económico concentrador de riqueza que nos ha despojado de nuestro elemental derecho. Frente a esta incertidumbre que sufre nuestro país, han militarizado nuestra capital. Si bien es conocido que existen grupos al margen de la ley, la mayoría de transgresores e incitadores de violencia permanecen en otros lugares. Y es de aislar al enemigo para que deje de coordinar desde su escondite, pero he observado el acoso a jóvenes que viajan a estudiar o trabajar y que transitan en buses colectivos y los soldados los esperan para registrarlos y revisarles sus celulares y pobre de aquel joven que permanezca en una parada sin que se vea acosado por pandilleros o el ejército. Por allí comienza la inseguridad, ya que los que deben proteger son los que increpan, pero, en algunos casos, en el lado equivocado ya que los que “andan en la jugada” solo asoman la cabeza con sus celulares en la mano en los diferentes pasajes de colonias. Deben realizar patrullajes auxiliándose de tecnología, con drones por ejemplo, para localizar a los que los vigilan cuando ingresan a un sector. La columna “Antes de la tormenta”, de la periodista Rosarlin Hernández, nos presenta un caso de un joven asesinado conocido suyo y qué pasa con los jóvenes que mueren y no son documentados y quedan a la deriva. “Los pobres seguimos poniendo los muertos”, mientras otra clase con poder económico y político se beneficia y no le interesa que nuestra juventud muera o se inserte en las pandillas. A ellos les conviene que no finalicen los problemas para tener control territorial y político que les genera ingresos por la inseguridad a la que estamos sometidos.

Rutilio López Cortéz
rutilio_lopezcortez@outlook.com

“Sin amor perdemos el sentido de ser humanos”

¿Qué le encanta?

El mar.

¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta?

Hay una frase que me encanta que es de Peter Capusotto, un comediante argentino, y dice: “Una cerveza con amigos. Despertarte con un beso. Un consejo de tu viejo. El cuídate de mamá. La felicidad está ahí y la seguimos buscando”. La felicidad perfecta está en las cosas sencillas que son las que realmente importan y muchas veces no las valoramos.

¿Cuál es su miedo más grande?

La muerte de los que amo.

¿Qué no perdonaría?

La mentira.

¿Qué le hace reír?

Afortunadamente casi todo me hace reir, y a carcajadas.

¿Qué reflejan sus diseños?

En mi marca Playera se refleja mi amor al mar, como dice el eslogan. Señorita Violencia es para tratar de concientizar acerca del machismo que sigue manifestándose en nuestras sociedades hasta en cosas mínimas y las dejamos pasar. Eso es lo que trato de cambiar con lo que sé hacer.

¿Qué es lo que tiene más valor de su situación actual?

Los afectos, el amor que me rodea. Cada vez me convenzo más de que eso es lo más importante para todo, para inspirarse, para seguir día a día. Es la médula de todo, sin amor perdemos el sentido de ser humanos.

Buzón

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Ángel guardián del enfermo

Cuando ya se ha superado el golpe emocional del diagnóstico, atender al enfermo en su casa supone un verdadero reto para la familia, lo que sigue es el acomodo de espacios en el hogar para ofrecerle al infortunado el mejor confort. Sin embargo, por varias razones no siempre los roles son compartidos y la responsabilidad la asume una sola persona que en adelante será el ángel guardián del enfermo, el cuidador. Lo que no se puede soslayar es el impacto de esa enfermedad ajena en esa piadosa persona; ya le faltará tiempo de ocio y actividades por disfrutar, tiempo para otros familiares, el estrés, la depresión, la angustia, los pensamientos rumiantes sobre la situación familiar y el abandono del mundo laboral, entre otros. Enternece a cualquiera el fotorreportaje de Frederick Meza, “El lento ocaso de Ana”, en el que corre la cortina del víacrucis de su cuidadora y la paciente con la enfermedad de Parkinson, un trastorno neurodegenerativo segundo en frecuencia después del Alzheimer. Probablemente, en esas enfermedades una de las cosas importantes pero difíciles es que el cuidador se cuide a sí mismo, manteniendo un buen estado de salud mental y física.

Prodigar atención a una persona que depende total o casi totalmente de otra por su enfermedad es un martirio porque a medida que esta progresa, la necesidad de atención es más intensa y los cuidos van dirigidos no solo a las deficiencias motoras, sino a los cambios de comportamiento, ya imaginamos la enorme carga emocional y física que sobrellevan las personas que brindan aquellas generosas atenciones al quebrantado de salud.
Rosario, como protagonista, siente demasiado al llegar el desenlace, cuando la energía positiva estaba ya alineada en la mente y corazón del lado amable de la vida, cuando se ha renunciado a su propio bienestar y ha crecido sin límites la interdependencia, cuando al final solo queda la pesadilla y la mucha información conocida sobre la enfermedad, con brotes de recuerdos a cada momento de lo que fue una prueba de misericordia con el sabor dulce de la grandeza al haber lidiado con el enfermo y la enfermedad. Son excepcionales las personas que soportan el calvario al ser almas de compañía de un quebrantado crónico de su salud. En la familia hay quienes rehúyen o son indiferentes, dan su ayuda pecuniaria otros, pero solo es meritoria la devoción con la empatía del enfermo.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


Una mirada a la intimidad

A los de la tercera edad nos espera un futuro incierto con el achaque de las enfermedades que nos aquejan, ya sea por descuido, negligencia médica o alimentación no adecuada. El fotorreportaje de Frederick Meza nos muestra un caso así como otros que existen, pero se desconocen por no ser publicados. Si no prestamos atención a nuestras deficiencias, seremos los próximos pacientes.
Muy bien por el fotorreportaje con un caso en específico de una paciente, mis respetos para los que luchan y viven su drama diario con algún pariente que los necesita y también es de prestar atención a los cuidadores para evitar futuros casos. Desconocía de la existencia de la Fundación Parkinson, y es de prepararnos, investigar y documentarnos para contrarrestar la enfermedad.

Según investigaciones de los expertos, la música ayuda para la rehabilitación de las alteraciones motoras frecuentes en las personas con párkinson en la etapa inicial, debido a que el baile es un proceso complejo en el que se activan circuitos neuronales, motores y sensoriales. No existe forma específica de diagnosticar la enfermedad, solo el análisis de síntomas y pruebas pueden llevar a establecer el diagnóstico final. Tampoco existe cura para la enfermedad y las terapias se realizan para tratar los síntomas más molestos, por lo tanto, no hay un tratamiento estándar que se pueda aplicar por igual a todos los pacientes.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook


Disfrutar el momento

Hay dramas terribles que se quedan en el anonimato. El reportaje gráfico del domingo anterior sacó a la luz en blanco y negro una poesía triste, muy dolorosa, que nos habla acerca de cómo acaban de gastados nuestros cuerpos. Nada podía evitar que esa mujer terminara así. Porque la enfermedad es de las que se quedan hasta el final. Me pareció curioso que se incluyeran fotos de ella durante su vida laboral en un tono de incredulidad. Porque hagamos lo que hagamos, tengamos el cargo o la profesión que tengamos, seguimos siendo vulnerables. Es nuestra naturaleza humana y no es de sorprendernos. Cuánta gente de dinero no ha podido evitar que se la lleve el cáncer, por poner solo un ejemplo. Creo que a lo que nos debe animar esta luz en blanco y negro es a disfrutar de lo que podamos mientras podamos.

Cristian Salazar
cristiansala7812@gmail.com

“Lo que más lastima al mundo es la falta de empatía”

¿Cuál es el mejor sonido que conoces?
Cuando mi hijo dice palabras nuevas, cuando me dice “papi”.

¿Qué significa la familia?
Cuando estás chiquito tu familia son tus papás, después pasás por la adolescencia y tu familia son tus amigos. Al final del día, tu familia puede ser cualquiera de los dos grupos. Ahora que soy padre entiendo cosas que no entendía sobre mis papás. Veo que mis papás son otros seres con dudas y carencias, también veo que es fácil tirar la toalla, pero ahí tenés todos estos retos para quedarte. Por eso le agradezco a mi mamá y a mi papá.

¿Crees que es importante tener un empleo estable?
Sí. Un empleo formal te da estabilidad, no solo por el pago, sino por las prestaciones.

¿Cómo reaccionas a las críticas si crees que son injustificadas?
No son relevantes si vienen de personas que no están haciendo algo relevante con la música o en otro ámbito.

¿Por qué hacer música en El Salvador?
Se encuentra una identidad. Es como cuando uno era niño y en lugar de dibujar, calcaba; con calcar los dibujos pueden salir chivos, pero, al hacer algo tuyo que viene de lo que vos has experimentado, siempre lográs expresarte y eso es importante.

Si pudiera cambiar un problema en el mundo, ¿cuál sería?
Lo que más lastima al mundo es la falta de empatía. Hace falta que la gente pueda entender el punto de vista del otro.

¿Qué sueña?
Con estar tranquilo y que mis hijos puedan crecer en un mundo mejor. Con mis hijos sanos y con mi esposa, Raquel, feliz.

Buzón

Valores culturales y subestimados

El artista es una figura que acude al llamado de la vocación para emprender un viaje incierto, cargado de triunfos y sinsabores que se suscitan en cualquiera de las disciplinas del arte, sin saber qué ocurrirá al final. Es una expedición fantástica y emocionante que el artista no elige, sino que es la inclinación innata la que lo escoge y el elegido adquiere un compromiso de no desperdiciar su talento. En el coloquio de Valeria Guzmán, el entrevistado expresa: “Los tractores solo podemos abrir brecha, no podemos pavimentar”, sugiriendo con esa frase hasta dónde se puede llegar aun sin tener el apoyo sostenible de algún lado. Roberto Salomón es uno de esos valores culturales subestimados nuestros, pues le han reconocido muy poco sus esfuerzos por llevar adelante la magia en el arte de la actuación, a pesar de los desencantos en el sinuoso camino. Considerado el arte como la vocación más elevada, es desalentador tener que mencionar una y otra vez la misma letanía, la indiferencia cultural del Estado para impulsar las diversas manifestaciones del arte y sus artistas, el entrevistado lo expresa muy bien: “tenemos un gobierno al que no le interesa la cultura”. Para cualquier gobierno salvadoreño siempre ha sido así, la cultura en el último vagón. Por apasionada que sea la entrega, por mucha que sea la tenacidad y la perseverancia de quienes han sido bendecidos con el inspiración del arte, si no encuentran las condiciones, pues emigran y, de esa manera, se merma el acervo cultural a cambio de potenciar la promoción de nuestros valores artísticos hoy que vivimos tiempos de incertidumbre. A veces no entendemos que la fantasía es una de las grandes aliadas de la memoria y que, por medio del arte en cualquiera de sus esquinas, se debe promover, lo mismo que enseñar a pensar. Nuestro sistema educativo se queda corto en esos dos objetivos primordiales, por eso no es de extrañar la abundancia de oídos sordos y la escasez de mentes abiertas. Al menos debería haber un bachillerato en artes por cada zona geográfica del país, para darle oportunidad a las aptitudes de la juventud que se ven muy copiosas en escuelas e institutos. El teatro del compromiso social, como el que comulga el entrevistado, es de vital importancia para vincularse con la realidad. “Un pueblo que no cultiva su teatro, si no está muerto, está moribundo”, sostenía García Lorca.

Julio Roberto Magaña
jrobertomasa@hotmail.com


La política contaminada

Sin duda alguna el río Acelhuate en un tiempo tuvo aguas cristalinas y se debía a que sus afluentes no estaban contaminados, pero debido al mal uso que le dieron, se ha convertido en la mayor cloaca del país. Por eso el periodista Sigfredo Ramírez lo utiliza como metáfora para comparar la clase política que mantenemos y que, a la vez, ha sido la principal promotora de la destrucción de tan importante río. Ahora que se avecina un nuevo evento electoral, no faltarán los que tomarán como bandera la descontaminación de este río. Somos los electores los que debemos no apoyar a tanto político parsimonioso que se aprovecha de la ignorancia de algunos electores, a los que han empujado a un caudal de promesas falsas, como en las anteriores épocas, ya que la cosa pública está en manos de una minoría de personas influyentes. Nosotros, que somos mayoría, le concedemos voluntaria e involuntariamente la dirección. En nuestro país la persona que elegimos no siempre es aquella que empuña legalmente el poder y, depende de las circunstancias, pueden haber otras personas “tras bambalinas” que comparten el poder. Por esta razón en nuestro país existen castas hereditarias que permanecen en el poder y no quieren abandonar lo que consideran como su propiedad. Ahora es cuando los electores debemos utilizar el libre albedrío para “descontaminar” a tanto político que no piensa en dar la oportunidad a otro. Así apresuramos el fin de tanto político oportunista que nos ha hecho vivir en desigualdad de oportunidades y aceleramos el final de aquellos que buscan su beneficio y ambiciones personales, sin tomar en cuenta a la mayoría del pueblo que lo eligió.

Rutilio López Cortez
rutilio_lopezcortez@outlook.com