Álbum de libélulas (174)

Historias sin Cuento

David Escobar Galindo

1418. ILUSIÓN CUMPLIDA

Los compañeros de siempre hacían todos los sábados tertulia vespertina, que se extendía casi siempre hasta altas horas de la noche, ya con los primeros anuncios de la aurora. Y las casas del encuentro se iban turnando religiosamente. Aquel sábado le tocaba al más taciturno del grupo, ese que en los pasillos del colegio se movía como un duende y que en las calles interiores de la universidad pareció andar con un libro abierto entre las manos, como si circulara por una biblioteca infinita. Fueron llegando todos al ático donde vivía el aludido. Muchas veces habían estado ahí, pero aquel sábado se toparon al llegar al final de la larga escalera empinada con un lugar desconocido: del abandono polvoriento al orden exquisito. El taciturno, ahora sonriente, les hizo saber de inmediato: “Encontré a la mujer de mis sueños. El único problema es que sigue siendo invisible…”

1419. SIN TEMOR AL MISTERIO

Ahora hay en los diversos espacios de la internet infinidad de ofertas de servicios psíquicos. Ella escogió uno al azar. Cuando se puso en contacto, lo que le salió fue una voz masculina grabada. “Hábleme por la noche, porque durante el día me dedico a labores de servicio público”. Aunque la explicación no le daba buena espina, la curiosidad pudo más, y entrado el horario nocturno hizo la llamada correspondiente. Ya en directo, la voz era mucho más comunicante, aunque sonaba como la de una persona muy mayor. Concertaron la cita para iniciar el trabajo. Llegó ella a la dirección indicada. Sorprendentemente era un pequeño parque, de los de antaño. El psíquico estaba sentado en una banca, debajo de un heliotropo en flor, y parecía un adolescente. “Te esperaba —le dijo, incorporándose—: eres la reencarnación de mi primera pareja. ¡Bienvenida a tu mundo de siempre!”

1420. COMPORTAMIENTO TÍPICO

Se resistió al despojo al que un joven de aspecto normal lo conminaba en una de las esquinas del complejo habitacional, y entonces el asaltante le apuntó a la cabeza y disparó. Pero la bala no salió de la recámara, y lo que la víctima frustrada pareció recibir fue una vibrante descarga de energía. Se abalanzó sobre el asaltante, lo redujo contra el suelo encementado y le golpeó varias veces la cabeza hasta dejarlo exánime. Cuando lo vio convertido en un cuerpo sin vida le entró la sensación aterradora de lo inhumano, y de inmediato llamó al 911 para que acudieran en auxilio. Una patrulla se hizo presente, con sus aullidos convencionales. Al asaltado se lo llevaron al interrogatorio policial y al asaltante lo condujeron hacia la unidad de salud más cercana. ¿Qué resultó de todo aquello? La moraleja de siempre: el bien se pone a prueba y el mal recibe cuidados…

1421. COMPARTIR HABITACIÓN

Cuando cruzó la puerta de la habitación que estaba frente al jardín tropical cundido de verdes, tuvo un golpe emocional que estaba por encima de sus propios recuerdos. Era la suite designada, que él no había escogido porque no sabía que existiera, pero que estaba ahí, invitándolo a pasar, con una sonrisa que de seguro era la de ella. ¡Dios mío, un milagro insospechado! El ambiente clásico tenía aureola intemporal. Colgó sus trajes y ubicó sus otras prendas en el ropero de tres cuerpos que estaba en la pared central del dormitorio. Y entonces se dio cuenta de que un trío de retratos colgados daban fe de que aquella presencia había ocupado ese mismo lugar. Se le planteó de inmediato un dilema: ¿“Mogambo” o “La condesa descalza”? No tuvo que pensarlo mucho: “La condesa descalza”. Sí, porque aquella era la suite Ava Gardner, y el sitio era el Hotel Raffles, de Singapur…

1422. CUALQUIER PARECIDO…

Toda la parentela estaba reunida en uno de los salones de espera de la clínica de maternidad donde el acontecimiento se anunciaba inminente. Un nacimiento, desde luego, y del primogénito de la pareja de jovencitos anhelantes que se habían conocido en el salón de prácticas supraconscientes de la universidad en la que estudiaban. Llegó la hora. Por decisión de los futuros padres, nadie que no fuera el personal médico estaría presente en el momento del parto. Era pasada la medianoche, y un silencio profundo imperaba en el lugar. Pero se oían ruidos que daban la impresión de que una campiña remota se hallaba alrededor. De repente, un llanto de recién nacido. Un llanto que parecía cántico. Todos corrieron a la sala de partos. Y uno de los guardianes se acercó al agente de seguridad de turno: “Señor, ¿qué hacemos con una mula y un buey que están a la puerta queriendo entrar?”

1423. PARÁBOLA DEL REENCUENTRO

Dicen que las ciudades tienen alma, y es que en verdad todo lo existente la tiene. Escribo entonces en mi cuaderno, el cuaderno íntimo, donde se pone lo que tiene que nacer de la punta del lápiz y no del toque de la tecla: “¿Qué alma me espera en el curso de los próximos minutos”? Y no he acabado de escribirlo cuando el toque de unos nudillos muy finos se me hace sensible desde la puertecita de mi habitación de ermitaño que, sin embargo, nunca deja de pensar en horizontes. Me quedo expectante. La variedad de presencias posibles está abierta. Desde un merodeador asaltante hasta un hada desvelada. Los nudillos vuelven a desafiar mi voluntad. ¿Y si fuera un alma en persona? La pregunta me mueve hacia la puerta. Retiro sigilosamente el pasador oxidado. La puerta se abre. Nadie. Solo una sospecha: es mi propia alma regresando al nido original.

1424. MITOLOGÍA DE PUNTA

El jardín se ha ido volviendo cada vez más silvestre, a pesar de que los cuidados jardineriles son de última generación. Y lo que ocurre por las noches es un acontecimiento completamente original, aunque haya imágenes históricas en el trasfondo. Cuando todos los visitantes, cuidadores y guardianes se retiran al descanso natural, el jardín asume su condición también natural de domicilio de ese personaje que se desplaza por las acequias como Pedro por su casa. Es un paseo que, de haber sido accesible a un fotógrafo de lo extravagante, se habría convertido de inmediato en material viral en las redes sociales. Sí, el personaje aludido es un león mitad pez, que recorre las acequias del jardín con voluntad imperial. Si no estuviéramos en Singapur, la imagen sería inverosímil. Pero estamos en Singapur, y el personaje es el emblema del destino.

1425. EL HOGAR IDEAL

Lo primero que hicieron luego de contraer matrimonio fue prepararse para la llegada del primogénito. Cuando el ginecólogo les anunció la buena nueva, lo tenían todo listo para la ocasión anhelada, fuera niño o niña. Se cumplió la fecha señalada por el proceso natural, sin ningún signo de alumbramiento inminente. El médico hizo los exámenes y tomó las radiografías del caso. Su gesto era incredulidad anhelante. “¿Pero la criatura está viva, doctor?” “Tan viva que tiene los ojos abiertos y sonríe… Sospecho que está feliz donde está y no quiere aventurarse a nada diferente…”

 


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